-
La Cenicienta con zapatos de papel
Tenía que ir y entrar a quirófano para que un chico alto y musculoso me pusiera zapatillas inclinado a los pies de mi compacta humanidad —que bien que le había puesto talco a los zapatos está vez…aunque éstas eran de papel y yo no iba a salir corriendo en la silla de ruedas a las doce de la noche —debían pasar de las 9 y media de la mañana apenas. Si era un hombre guapo o no, no lo sé. No veo mucho sin los lentes puestos. O al menos no veía mucho. Claro que aún falta que la córnea cicatrice correctamente y el IOL se vea atrapado por la…
-
Manifiesto
Palabras no. 43 He de confesar. Estoy en brazos familiares y es tan grande el deseo. Que mirarme en tus ojos es la única calma, capaz de borrar ésta y otras tempestades.
-
La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p4
La información sobre cómo recobramos los sonidos de las palabras viene de los malatropismos (mal uso de palabras parónimas) que son palabras de distinta escritura pero sonido igual o similar que se confunden como "Nos contó un gran antídoto" en lugar de "Nos contó una gran anécdota".
-
La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p3
Algunas diferencias inesperadas surgen en distintas culturas. Los angloparlantes esperan que los vehículos tengan ruedas y nombran a los autos y autobuses como los mejores ejemplos de la categoría. Los francófonos hacen menos énfasis en las ruedas; algunos aceptan los "skies" y los "elevadores" como "un vehicule" o vehículos. Muchos maestros italianos de inglés no aceptan que un ganso sea un pájaro con el argumento de que se trata de un ánade.
-
Desde el infierno hasta el cielo
Pupilas oblicuas, pelo ensortijado a capa de 5 centímetros, patas de dos dedos con crecimiento de queratina, cuernos y una voluntad que repite una y otra vez con tesón hasta que te arrastran por el suelo y tú ser se convierte en un papalote a la orilla de tierra. Un solo animalito que puede convertirse en enviado del infierno y advenimiento celestial. Bueno…el truco está en usar al primo, el que se parece. El que se lo come todo. Viéndolos de lejos son tiernos, cojinosos y sumisos. Son la imagen de la mansedumbre religiosa en el cordero. ¿Quién no será sumiso después de que le muerdan las patas o le…
-
¿En cuánto el kilo? o Conversación oída a medias en el transporte público
Palabras no. 42 Lo siento, lo quiero. Pregunto ¿a cuánto el kilo de Marco? Si pudiera sólo un pedazo, un trocito. Me llevaría los labios primero. Las manos y les chuparía los dedos, un cuarto o quizás todo. A mi chanchito yo daría por un tierno suculento filetito. ¡Ay Marquito! ¡Yo lo quiero! Enloquezco con el pensamiento, pues no hay ofertas ni lunes negros. Hasta el carnicero me mira un poco extraño. Quien sabrá que de esa carne, lamería la sangre. Un cachito, no más. Ñam, ñam.
-
La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p2
A primera vista, las palabras son cómo dos lados de un moneda: de un lado el significado y del otro el sonido. Ambos pueden tomarse por separado. Algunas veces los significados pueden verse asociados al sonido incorrecto.



