Desde el infierno hasta el cielo

Pupilas oblicuas, pelo ensortijado a capa de 5 centímetros, patas de dos dedos con crecimiento de queratina, cuernos y una voluntad que repite una y otra vez con tesón hasta que te arrastran por el suelo y tú ser se convierte en un papalote a la orilla de tierra.

Un solo animalito que puede convertirse en enviado del infierno y advenimiento celestial. Bueno…el truco está en usar al primo, el que se parece. El que se lo come todo.

Viéndolos de lejos son tiernos, cojinosos y sumisos. Son la imagen de la mansedumbre religiosa en el cordero. ¿Quién no será sumiso después de que le muerdan las patas o le den de varazos? Si los dejas, sus 30 kilitos te llevan por donde ellos quieren y se te cierran en banda cuando no quieren avanzar por ahí. También prueban tus pertenencias y las mordisquean…así perdí un cargador de celular.

Su contrario lleva las patas de pezuña hendida, los cuernos y las pupilas horizontales que comparte con su primo doméstico en un frenesí que se parece a la ansiedad alimenticia de un borrego hambriento después de toda una noche de ayuno involuntario guardaditos en su corral.

¿No es impactante de dónde salen los símbolos humanos?

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