Sin categoría

La Cenicienta con zapatos de papel



Tenía que ir y entrar a quirófano para que un chico alto y musculoso me pusiera zapatillas inclinado a los pies de mi compacta humanidad —que bien que le había puesto talco a los zapatos está vez…aunque éstas eran de papel y yo no iba a salir corriendo en la silla de ruedas a las doce de la noche —debían pasar de las 9 y media de la mañana apenas.

Si era un hombre guapo o no, no lo sé. No veo mucho sin los lentes puestos. O al menos no veía mucho. Claro que aún falta que la córnea cicatrice correctamente y el IOL se vea atrapado por la cápsula [¿Alguien que me explique eso..?].

Al día siguiente del pinchazo para la intravenosa, la pulsera plástica de identificación y los piquetes en el ojo; aún había edema, hinchazón y presión intraocular alta. Esto de no agacharse lo hace a uno darse cuenta de lo mucho que se mueve el cuerpo incluso sin ejercicio.

¿Quieres lavarte los dedos de los pies? Agáchate. ¿Ponerte zapatos? Agáchate. Si hasta para darle de comer al gato…O contrarrestar los efectos tropicales de la lluvia constante y torrencial de esta semana. Sí, tenemos goteras en la goteras y no podemos subir a impermeabilizar porque todo está mojado y sigue lloviendo.

Con todo, creo que lo repetiría encantada. No más bruma en la ventana derecha. Tal vez aún no enfoque bien o nunca enfoque ya bien, pero ya no hay más cambios súbitos al gris impenetrable a contraluz. Soy una Merriam contenta por ahora; aunque sigo sin poder bailar. Dar brinquitos está tipificado como «hacer esfuerzo».

A %d blogueros les gusta esto: