De los abismos

En el libro “El guión. Story”  Robert McKee habla de la disparidad entre lo que traen como consecuencia las acciones del protagonista y lo que el protagonista espera obtener de ellas. Yo añadiría también el abismo entre lo que nosotros esperamos y lo que sucede en la historia.
Es decir, un abismo que se abre y estrecha todo lo posible entre nuestra experiencia y lo que sucede en la historia.
En una historia, un personaje elegiría morir por algo o enfrentar kalashnikov en mano, a un grupo de gente que nos daría ñañaras/pavor nada más de verlos. A veces, además de la identificación con el personaje, esta es la parte divertida. Lo que no nos pasa a nosotros pero sí al personaje. La emoción. El hecho de saltar de un tren en movimiento en medio de un puente.
Algunos de ustedes han saltado de un columpio en movimiento, que es emocionante y nos llena de adrenalina. Sin embargo,  ¿saltarían del tren?
¿Abandonarían su casita,  cómoda y con Internet para meterse en un bombardeo voluntariamente? O como decía un anuncio en Sky que no recuerdo del todo pero era algo así como: ¿desea la emoción de pelear contra terroristas, asesinar despiadados villanos y jugar con armas exóticas desde la comodidad de su hogar? Pues vea estas películas… [no cito porque no tengo idea si son las mismas palabras…ni siquiera recuerdo que películas pasaban, lo que sí recuerdo es porqué el anuncio me había parecido genial].
Así,  el abismo no consiste sólo en la disparidad entre resultado y expectativa. También en las tripas retorcidas o el nudo en la garganta en la seguridad de nuestro sillón favorito y con una taza de café…(no me gusta el café pero supongo que sé que a la mayoría sí, además de que es un requisito del género)
McKee dice que hay que cambiar constantemente de perspectiva entre el personaje principal y el personaje o personajes con los que lidia en ese momento, para poder crear estos abismos de manera tal que haya autenticidad entre ambas reacciones al momento de interactuar entre sí.
Para Wendig esto es como seguir el progreso del personaje “hormiguita”  y bloquear su camino entre ella y el alimento (deseo) de tal forma que conseguirlo resulte CASI imposible. Y noten el casi, McKee dice que si la esperanza de conseguir el deseo es nula desde el principio, el espectador (McKee habla de guiones de cine, recuerden) abandonará la historia de manera inmisericorde.

Es decir, debemos imaginar lo que sucedería de modo normal para exagerarlo de tal modo que ya no sea un acontecimiento mundano. Como que te llega una carta de un colegio de magia en vez de la carta publicitaria. O alguien desea comer tus pesadillas en vez de decirte que necesitas terapia. Ah…y darle tiempo al protagonista para digerirlo. O reaccionar de alguna forma. No se puede simplemente amontonar los eventos.

¿Cómo crearías tú estos abismos?

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