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noviembre 2020

Mes: noviembre 2020

  • In a yellow submarine

    El título de esta entrada no tiene sentido, como casi nada en este blog, así que debería aclarar de que va todo esto con un escenario. En realidad…van a ser dos. Y me esforzaré en no usar el ejemplo de Robert McKee que es genial pero demasiadas menciones y alguien se va a enterar que no tengo permiso de la editorial o va pedir pago de derechos. Lo que no está prohibido es parafrasear. Creo. Además tanto les hablo a medias del libro que seguramente ya se hartaron y lo compraron (el mío fue un regalo)

    Escenario no. 1: una pareja de amigos (imagínense a cada amigo del género que prefieran ustedes); camina por la calle de noche. La mayoría de las farolas no funciona. Comienza a llover. De pronto una de las farolas de enciende como un reflector sobre la pareja y comienza a nevar. Ojos azules toma de la mano a ojos verdes y lo/la sostiene por la cintura. Ojos verdes acaricia el rostro de ojos azules mientras la/lo mira con ojos soñadores. Ojos azules confiesa que se ha enamorado profundamente.

    ¿Estás de guasa? ¡Esto es un tostón! Una pila de miércoles por la tarde. Esperrenme tantito. Veamos el escenario 1 bis.

    Escenario no. 1 bis. Dos amigos, ojos azules y ojos marrones. En un salón de clase al fondo. El maestro con sus canas peinadas hacia atrás que combinan con el traje y la corbata explica el proceso de transculturación de la arquitectura de la conquista española mediante retablos y dorados tallados por manos indígenas.

    Ambos amigos no se miran. Ojos azules abre el cuaderno por la última página y se acerca a ojos marrones que hace garabatos sobre una servilleta del almuerzo.
    Ojos azules le pica el hombro con el lápiz. Ojos marrones no le hace caso. Ojos azules mete el cuaderno sobre la servilleta y…dibuja una tabla de 9 casillas con 4 rayas. Ojos marrones le lanza un relámpago de mirada pero dibuja una cruz sobre una casilla de la esquina. Juegan a gato más de una vez, sin que el maestro se dé cuenta, miope. Se retan mutuamente hasta que ojos azules gana cuatro de seis. Ojos azules levanta los ojos del papel. Ojos marrones también. Se sonríen y ojos azules se sonroja.

    Un poco mejor….¿Y qué diablos tiene de importante la tensión del coqueteo entre dos personas que han pasado de ser amigas a ser…no sé, interés romántico? Pues que hablamos de texto y subtexto (así llama a este recurso Robert McKee)

    Y es cuando tienes una situación cargada de contenido emocional por debajo de la superficie y que vas a contar a través de su desarrollo, no a través de explicar directamente lo que sucede tienes un subtexto. En el primer caso, escenario 1, la escena es totalmente ridícula porque no tiene ningún subtexto. ¿Fácil de entender? No con mi ejemplo…necesitamos algo más fácil de trabajar…Pongamos una mujer embarazada en una sala de parto.

    En el caso no. 1, el marido está de viaje de negocios pero en cuanto sale de su junta con los de la otra compañía y le dan el recado se deshace en lágrimas y se apresura a llamar a su esposa.
    En el caso no. 2, el marido está listo para entrar en la sala de parto pero se sale para contestar una llamada…La pregunta del juego de la oca es: ¿Quién si ama a su esposa?

    ¿Aquél que no está pero se derrite de la emoción o el que si está pero la deja ahí tirada por una llamada telefónica?

    Esto es el subtexto. Una situación que nos dice más que una explicación. Parece trivial pero realmente hace la diferencia entre el tostón y la escena 1 bis. Que, por lo menos, parece más interesante, aunque no sea una obra maestra (al fin y al cabo soy una persona común y corriente).

    Puff, cualquier cosa me dejan un mensaje, he sudado la gota gorda y eso me dice que sólo entendí a medias….Pero si con ello les he ayudado un chirris me la he currao…debería volver y atacar este tema a mayor detalle en otra ocasión.

  • ¿Hay que enseñarle al lector a leer?



    ¿Alguna vez te has quejado que nadie entiende lo que escribes? Todos lo hacemos. Todos lo necesitamos. Quejarse no es malo. Es una forma de sacar lo que sea que nos molesta. También de transformarlo y volverlo combustible para nuestra obra. O la forma más simple del ser humano de adquirir importancia.

    ¿Qué haces frente a un empleado de la compañía telefónica cuando las cosas no van como deberían? Te quejas. Sin más resultado que incomodar a la chica porque seguro que sabes que no tiene ningún poder para cambiar nada, ella sólo trabaja allí. Y todo lo que deseas es que alguien te escuche pero después de eso tenemos que decidir qué hacer.

    Pues más o menos funciona igual esto de escribir. Una vez que nos hemos quejado, podemos pasar a la acción; enseñarle al lector a leer. Y esta es una lección que podemos aprender de un videojuego (aquél que desprecie algo por tener una estética de videojuego es porque no tiene ni idea que algo tan simple en apariencia lleva tiempo y paciencia y mucho pero mucho diseño y por eso los prefieren a los libros). Este de aquí.

    También podemos aprender de Terry Prattchet y su peculiar forma de cambiar de escena. Es un autor que te va contando algo y….¡pam! De repente, ya no estás en esa escena. Estás al otro lado del mundo disco (trama secundaria) aprendiendo los secretos de la muerte antropomórfica. Hay lectores que se quejan de ello, algunos de nosotros aprendimos rápidamente a identificar el cambio de escena porque empezamos no con el primer o segundo libros sino con el cuarto o quinto o alguno de los de en medio. En dónde Prattchet introduce rápidamente la correlación entre la escena que acabamos de dejar y la nueva. Es decir, dónde nos enseña a leerlo porque debió darse cuenta que su estilo era un tanto confuso.
    Las explicaciones deben o tienen que estar allí, de modo que te muestren como; sin hacerte sentir idiota. A nadie le gusta sentirse idiota. ¿O a ti si? No creo.
    Así se siente el lector cuando no sabe que está pasando. Mi chorrante consejo del día es: usa la tecla delete y vuelve a contarlo como si se lo estuvieras contando a tu amigo/amiga/novio/peor es nada para que lo entienda. Sobre la marcha podrás ir añadiendo detalles a tu manera.  Es una carretera de dos vías. Tú tienes que enseñarle al lector a leer pero también tú tienes que aprender a enseñarle o aprender a ser claro.


    ¿Tienes alguna queja? Probablemente sí. Déjalas en los comentarios.

  • El caballo negro…longshot

    brown and white stallions running in a field
    Photo by Pixabay on Pexels.com



    ¿Te gusta el cuento de la Cenicienta? ¿Rocky? ¿Angel Densetsu? ¿Spiderman[1]?¿Babe, el puerquito valiente? ¿A flew over the cuckoo’s nest/Atrapado sin salida?

    ¿Qué demonios tiene en común la Cenicienta con Rocky[2]?  La Cenicienta no se lía a los puñetazos con sus hermanastras…¿Nueva versión live action de Disney[3]?

    Antes de seguir chorrando (nuevo verbo que significa decir chorradas), vos tenés que saber está cosita….sencillita y carismática. La versión de la Cenicienta de la que hablo es la versión pre-Disney. La que tiene dos hermanastras hermosas en vez de tres feas y un árbol de avellanas en vez de hada madrina. Es decir la versión Hermanos Grimm y Perrault. Que es a su vez…un remake de un cuento chino —¿alguien por ahí ha leído el original que me lo pase en anglishki o españolinski?)— ¿Es que acaso no hay nada original? No, hay formas originales de contar algo pero ideas originales…son como los unicornios. Aclarado el detalle, podemos analizar a placer.

    Para empezar, el protagonista sufre un revés que lo deja a merced de los elementos de la vida, en desventaja total contra el mundo. La Cenicienta ha quedado a merced de su madrastra. Seiichirou Kitano  acaba de pasar a la escuela preparatoria y nadie sabe que su aspecto de drogadicto vicioso pálido y de ojos de pupilas contraídas no corresponde con su interior amable y sosegado así que todos lo confunden con el nuevo yankee[4]. Peter acaba de perder al tío Ben mientras que Babe ha sido separado de su madre y…le espera convertirse en jamón. Randle McMurphy ha perdido su «cordura» a cambio de un veredicto que le permita vivir tranquilamente en un manicomio lo que falta de su sentencia pues no desea seguir trabajando en la granja prisión.

    En conjunto, la trama habla de…pelear (de forma simbólica o real) contra el sistema: «El pequeño contra el grande, el débil contra el poderoso, el ‘estúpido’ contra el ‘listo” [Ronald B. Tobias. 20 Master plots] La creatividad del individuo contra la colectividad económica…el individuo contra un sistema que lo ve sólo como un derivado alimenticio o nuestras ideas preconcebidas acerca de la apariencia.

    Una vez pasado el primer acto introductorio, dónde nos han dado un atisbo de su vida antes y la razón del revés, recibe o descubre un don que lo ayudará en su cruzada. Una rama de avellano, la responsabilidad de un gran poder, una mamá perro ovejera, un indio tamaño king size…un rival mayor (senpai) cobarde que termina siendo su «subordinado».

    La pelea es una pelea que deseamos que sea ganada: la belleza interna contra la externa, el derrotado contra el campeón invicto, el bien —no siempre lo suficientemente fuerte pero si armado con una ironía aplastante en el caso de Spidey— contra el mal, el cerdito lindo contra su utilidad ancestral comestible…,el individuo contra lo inhumano…el bien mal entendido contra la aceptación del individuo por sí mismo (aunque Seiichiro Kitano no se lo propone de manera consciente el autor lo enfrenta a varias situaciones en las que deberá defenderse pasivamente)

    El protagonista SOMOS nosotros, peleando contra un sistema bajo el cual somos anónimos, sin rostro y sin ninguna ventaja…¿O nunca se han sentido así? Por eso es una trama que, a pesar de no ser tan común como la de aventuras o la venganza, es una trama que nos habla de forma directa en algún momento de nuestra vida. ¿Acaso «We’re the champions» de Queen no te hace sentir nada? ¿No te emocionas con la banda sonora de Rocky?

    Pero para ponernos sin dudarlo ni tantito, de parte del protagonista, éste tiene que ser un poquito…. más tontito o estar en circunstancias incluso peores que las nuestras. Es decir, está en franca desventaja. En Slumdog millionaire, el protagonista comienza la historia literalmente embarrado en miércoles de ceniza. Sin mejora posible.

    Una vez el o la protagonista ha recibido el medio a través del cual podrán darle un revés a su situación, se dedicarán activamente a ello. Y, de forma tradicional serán tres ocasiones en las que deberá demostrar su valía. Como en la Cenicienta que hay dos bailes y una prueba de zapato con sus tres mini escenarios —la hermana que se corta los dedos, la que se corta los talones y la venganza final con las dos hermanas y la madrastra con los ojos arrancados por pájaros.

    En Angel Densetsu empero, al ser un manga de formato shounen (para chicos jóvenes) lo que sucede es que el autor sólo añade enemigos y amigos hasta que la trama ya no da para más chistes. Del mismo modo que Spiderman añade enemigos y situaciones hasta que requiere un universo paralelo o colaboraciones.

    Babe se prueba a sí mismo en la competencia nacional de perros ovejeros después de haber fallado una primera vez y pasar el susto de verse casi en la olla. McMurphy pierde contra la enfermera Ratched pero su amigo se ve liberado a través del enorme agujero de la pared. Y que, sin embargo, se trata de un final abierto donde el «jefe» Bromden puede decidir tanto salir como no hacerlo y quedarse en el manicomio que es la vida de todos los días.

    El final es a todas luces obvio. Queremos que gane el protagonista. Ergo debe ganar y si la satisfacción de verlo ganar se ausenta del final nos sentimos estafados.

    Lo que no quiere decir que la historia tenga que ser un tostón en el que la protagonista se enfrenta a godzilla desde una silla de ruedas. No digo que no sea posible (las personas en sillas de ruedas suelen ser más capaces que yo) sino que el escenario debe resultar creíble y/o acordé a las posibilidades del planteamiento.

    ¿Detestas este tipo de historias o tienes una por ahí guardada en el closet para cuando se te cae el mundo encima y necesitas reanimación cardiopulmonar de autoestima?




    [1] Spiderman no es una trama pura, combina elementos de la trama de caballo negro con elementos de la trama de acción y…de superhéroes por supuesto

    [2] De Rocky no hago más que mencionarlo porque conozco la historia en general y aquello que la convierte en una trama de caballo negro. Sigo sin verla. Me pregunto si algún día de estos se me hará buena

    [3] Abigail Disney tendría muchas cosas que decir en cuanto a la brecha laboral (money) entre sus directivos y trabajadores y que constituye la razón principal para que no sea fan. Al grado de consumir sus productos sólo si las camisetas están de descuento (suelen ser de algodón de devis) y no traen a MM o MM.  En cuanto a live action movies…Les recomiendo la versión china de Mulan. Forma parte de ese cine de acción chino bien contado a pesar del final realista, extremadamente realista y no apto para románticos.

    [4] Para los que no han leído manga, un yankee es el delincuente escolar japonés que pelea por la supremacía de la misma forma en que los jogs y high school queens gringos pelean por la popularidad. La misma competencia del más fuerte con armas distintas. Todos lo hemos visto en la preparatoria o en la secundaria.

  • ¿No hay concursos ergo no estás escribiendo?


    Escribir como estilo de vida


    Uno de las motivaciones más usuales para el escritor novato (incluyome[1])  suelen ser los concursos. Y estamos esperando a encontrarlos (ya sea porque no sabemos qué existe tal o cuál certamen o porque procrastinamos hasta que sale la convocatoria del que ya sabemos que existe) para participar. Con resultados como:

    • Se nos pasa la fecha, ya sea porque no producimos lo exigido (a mí me suelen faltar palabras por cientos o miles), o acabamos de verlo (las páginas dedicadas a publicar o hacer conocer las convocatorias no tienen campanitas para notificar) o se nos pasa la fecha razonable para mandarlo por correo. Muchos concursos literarios en México exigen un manuscrito impreso, la residencia del autor en el país y tienen su sede en la CdMx o en algún otro estado.
    • Dejamos cosas olvidadas o sin terminar porque ya se nos pasó el concurso a la mitad del trabajo creativo y ahí están…como bits basura.
    • Dejamos de hacerle caso a las cosas que nos hemos planteado hacer o estábamos haciendo sin el látigo de la fecha límite de concurso que nos acicatee.
    • Dejamos a nuestros queridos lectores de blog (aunque sean cinco) a la sopa instantánea de productos hechos para no dejar de alimentarlos pero sin el sabor hogareño de siempre (me salió a comercial de la Tía Rosa).

    ¿Y qué he aprendido de estas situaciones?

    • Que debo más que enfocarme en el concurso que sea, en lo que ya tengo planteado. Al corretear detrás de los concursos, dejo mi che novela ahí sin terminar. Viene el concurso y no hay novela….
    • Que tooodo el año hay concursos. Si se suscriben en facebook al grupo de Convocatorias Literarias (SuenMinoe es hora de salir al mundo y no me digas que no, eres muy valiente al mostrarle a otros lo que haces) van a ver qué concursos…sobran.
    • Que hay que verificar la honestidad de los que lanzan concursos. Apeiron ediciones y Rodrigo Porrúa están en mi lista negra pues lanzan convocatorias y luego resulta que ganaste….el derecho a pagar tantos miles de pesos para auto-editarte; encima con letra chiquita. Y eso lo sé porque muy emocionada he estado a punto de mandar algo cuando, por suerte, me ha dado por averiguar qué onda con estos monitos y otras personas han publicado cómo funcionan los concursos de estas editoriales. Si conoces una, no dudes en comentarlo para que podamos evitarlas como al Covid (orange is the new black).
    • Que está bien participar de vez en cuando para seguir produciendo/escribiendo. De otro modo nos quedamos con el mismo cuento de siempre y no escribimos más cosas y no aprendemos.
    • Que si ya decidiste entrar a un concurso hay dos variantes: abandonarlo a la mitad para participar en otro pues tienes el material para ese otro y no es malo bajarse del tren cuando ya viste la oportunidad…o puedes usar hasta el último segundo para entrar en el primero. A veces, incluso, ¡amplían la fecha de participación! Simplemente, como dice el personaje de Stallone en la película Falco…»ganes o pierdas si haces lo mejor que puedas, estarás satisfecho» No te volverás escritor reconocido pero no tendrás el remordimiento de no haberlo hecho.

    [1] Sé que está mal escrito

  • ¿Nos está matando la falta de curiosidad?

    Yo no sé ustedes pero yo sí la padezco a ratos. Soy muy crédula y también al mismo tiempo no lo soy.

    Es este dedicar más tiempo a criticar o a mal interpretar lo que dice el otro que a hablar en común de lo que nos gusta o a cuestionar directamente por qué o cómo. Una falta de curiosidad que nos impide ver realmente lo que hacemos y decimos y ni siquiera pararnos a pensar qué es.

    Por eso me gustó este vídeo. No…no me pagan por difundir nada, es cierto que este blog necesita desesperadamente vender algo pero yo creo que cuando lo haga se los avisaré. También cuando se mude de sitio por la falta de cash…que la mayoría de la población poblacional (también formo parte de la gráfica) está experimentando. Cuando me gusta algo y creo que debería difundirlo porque aporta algo interesante —que no sea el cutis trasero de alguna chica guapa o chico (lo que a veces también resulta una aportación al mundo, ¡no se puede ser nada más un cerebro con patas!), es cuando lo comparto porque pienso que todos los suscritos al blog son requete-inteligentes y también quieren ver las cosas desde otros ángulos. Si terminamos o no teniendo las mismas ideas, eso no es relevante. Ustedes tienen sus propias ideas y yo no las quiero cambiar.


    Pues este vídeo es del canal de Youtube Asian Boss y hace la misma pregunta del título. Don’t worry, be happy…tiene subtitulos (y no lo digo porque no sepan inglés). Casi todos los vídeos de este canal los tienen en español o inglés y son…muy esclarecedores.
    Bah, no me hagan caso. Hoy es lunes y toca decir chorradas.

  • Bordados

    Poema 11 de la colección Palabras

    Bordados

    ¿Un poco de eso?

    Sin duda.

    ¿Algo de ello?

    Cuanta culpa.

    ¿Qué he de hacer entonces?

    Sí mi inutilidad se deriva,

    en ensartar una tras otra,

    palabras que no combinan

    y ni siquiera riman.

    ¿Es esto, todo mi deseo?

    Sin escondites.

    Es cierto.

  • Lauren Ho: lo que aprendí con El último Tang de pie, p3

    Escribir como estilo de vida

    No pelees acerca de la cubierta/portada

    Así que crees que tú romance histórico debería tener un hombresote de pecho desnudo montado sobre un unicornio con brillitos y no lo dices irónicamente[1]. Así que piensas que tú thriller sobrenatural debería tener un proyectil con rostro, vomitando dentro de una fosa llena de sucubos. Así que la portada de tu distopia debería llevar a un ejército de mujeres con botones por ojos. No te aferres a tu portada de ensueño porque las probabilidades son que apeste o, mínimo; te consiga cero ventas entre tu público target. ¡Pero, mi visión artística!, gimes, ignorante de que tú portada posee tan poco atractivo como las vacunas infantiles gratis o los activistas anti-vacunas. Eres escritor, no artista (a menos que seas uni de esos enojosos multi talentos)[2]. O mercadólogo. No intentes dictar tú propia portada (seguro, puedes protestar un poco o dar directrices pero no muchas; no quieres ahogar a tu editorial en detalles). Puedo haber querido a una mujer haciendo su impresión del cuadro de Edward Munch El grito, pilas de documentos quemándose en el trasfondo[3], para la portada de mi novela cómica en Singapur. Obviamente, por muchas razones válidas, me sobrepasaron los votos.


    .



    [1]….Esto es un buen consejo cuando no hablas un lenguaje gráfico —y eso es fácil saberlo; si el nombre de Dondis Adondis no te suena de nada, hazle caso a esta autora.— Sí por el contrario sabes de quién hablo, dudo que te puedas quedar calladito pues hablas un idioma no reconocido oficialmente, totalmente artificial por supuesto; pero un idioma al fin y al cabo que te permite tener idea que funciona y que no. Sin embargo, a menos que tu trabajo sea diseñar portadas, es mejor ver qué te muestran primero

    [2] No se trata de talento, es una habilidad que se cultiva, del mismo modo que uno aprende a escribir y….lo único en común con el arte son los medios. Cualquiera que sepa un poco de diseño puede confirmárselos.

    [3] Si estás son las cosas que se le ocurren para portadas, empiezo a entender porque tiene razón en mantenerse alejada de diseñarlas. Como escritor, me parecen atractivas pero la parte en mí que estudió diseño….sabe que no funcionan. El grito de Munch está demasiado asociado a trastornos mentales como para usarlo y los papeles quemándose son demasiado subversivos para cualquier editorial precavida y post-wikileaks.

  • Lauren Ho. El último Tang de pie, aprendizaje #2

    Escribir como estilo de vida

    Editar es una responsabilidad compartida y las fechas límites son reales y te morderán el trasero

    [Aclaro que ella usa haunt pero en español el hecho de ser perseguido así solito no tiene mayor urgencia…creo]

    Escucha: tu hijo precioso no es perfecto. Y nunca lo será. La perfección, como el politico que cumpla todas sus promesas de campaña, no existe. Lo que es más importante es Respetar la Fecha Límite, en vez de pulir lo que ya vendiste, mientras más rápido te lo metas en la cabeza, mejor; mejor te desempeñaras a satisfacción de tu editorial y más probablemente obtengas un nuevo contrato con ellos. Como perfeccionista, está fue una dura lección que aprender y estoy intentando ahorrarte a ti y a tu editor un bonche de e-mails pasivo-agresivos dónde negocias para obtener un poco más de tiempo y tú editor te tira de a loco antes de darles una patada.
    En cierto punto, simplemente debes aceptarlo y dejar que tú editor se encargue. Y no, en este momento ya no puedes editar tu libro. Tú y el manuscrito han forjado lazos irrompibles.
    Ya no puedes mirar el bosque por estar mirando el árbol. Entrégale el libro a tú editor. Necesitas dejarle el asunto a los profesionales para el siguiente paso. Confía en mí. Un ejemplo: el manuscrito que me consiguió a mí agente, la novela de la que gente muy importante de la que no has oído hablar pero que De las Altas Esferas llaman revolucionaria, lo más gracioso que he leído desde el capitulo de la reproducción en mi libro de texto de biología de la preparatoria/la última estafa Coronavirus que debería hacerse película con Michelle Yeoh y Awkwafina y y al menos un actor de reparto simbólico, estadísticamente, no es la misma que se publica, ni de lejos.
    La última es como, la quinta o séptima iteración, no lo sé. Caí dentro de un par de hoyos de conejo. Al fin de mi largo sufrimiento, mi super generoso editor me dijo que tenía que dejar de retocarlo, p.e. revisar puntos en la trama; y entregarlo ya. Ahora o ya vería. Y eso, amigos, es cuando tienes que soltar las riendas. O sus abogados vendrán tras de ti #claúsulasdelcontrato. E incluso entonces habrá errores, se vez en cuando. Que nunca te encuentres con ellos «bufar de vampiro». Y otra razón más específica para hacerle caso a tú editor, ellos saben cómo evitar a los abogados. Mientras pasa por la primera ronda de ediciones, tu editor puede decirte que, jeje, algunas partes de tu manuscrito necesitan ser editadas para evitar que sean una fuente potencial de problemas. Por ejemplo, el restaurante donde tus personajes se intoxican con la comida, almejas en mal estado, no debería ser un lugar real con el mismo nombre y domicilio que el ficticio. También puede que quieras evitar una situación en la que tu colega del trabajo lamebotas, traicionera y roba-novios; de alguna forma comparte descripción física en general y nombre con tu ex-colega de carne y hueso y te pidan que seas un poco más creativa a la hora del embellecimiento y te asegures que cada personaje es realmente una invención ciento por ciento similar a alguien por casualidad, especialmente ninguna persona viva.
    Mi punto es: tu editor (casi) siempre tiene la razón. Hazle caso.

  • Hay que ponerse en los zapatos del otro…. más bien en el brassier del otro, diría yo

    Série de flashcards sobre ropa…son como 3 (y lo llamo serie….)

    Hace poco, aparte de morirme de la risa, me percate que la serie de videos de OK chicas; era un maravilloso experimento de comunicación y reflexión. ¿Alguna vez se han puesto a pensar lo que conlleva vivir con el cuerpo del otro? ¿Con sus hábitos? ¿Sus manías? ¿Sus deseos o miedos?[1]

    Pues en esta serie de videos, un grupo de hombres jóvenes se ven sometidos a diversas situaciones: desde usar un brassiere de encaje que es bonito pero te corta la respiración, tener un busto de kilo a kilo y medio —en ese sentido la verdad me declaro más bien con una experiencia más masculina que femenina—, dar a luz (dolor incluido), usar tacones (escaleras arriba y abajo) o maquillarse (con ninguna experiencia). Al final, no era sólo el hecho de que aparentemente eran sometidos a tortura, es que; al menos, tuvieron la oportunidad de verse del otro lado y cambiar su forma de ver al mundo en general y de forma más positiva:

    • Si tú sientes que no te gusta hacerlo, no lo hagas.
    • Sí tú crees que te ves sexy en tacones, Póntelos. Pero hazlo por ti, no por ningún calavera.

    El tipo de cosas que deberían hacer los niños y las niñas en la escuela (sin la mirada desaprobadora de sus padres) en plan juego, para ponernos; literalmente, en el brassiere o los bigotes del otro. Para dejar de decir que «las mujeres esto» o «los hombres aquello” y ser más felices.


    [1] Bueno, esto de escribir conlleva la capacidad de usar nuestra imaginación para hacerlo. Creo que esta era la razón por la que los escritores por lo regular, eran las personas más abiertas a nuevas ideas.

  • Lentejas

    close up shot of lentils
    Photo by Eva Bronzini on Pexels.com

    El no. 10 de la colección “Palabras”

    Lentejas

    Espulgadas una a una

    de piedras quebranta-muelas

    es gracioso que sean como guijarros

    lavados y remojados.

    Que aguardan toda la noche,

    soñando con bocas enormes

    de quebranta-rocas.