
Cuddly balled on my bed.
Small as well as silent.
She remains my kin,
Unless a fire.
My friend,
Unless earthquake.
And my one,
Unless my death.

Cuddly balled on my bed.
Small as well as silent.
She remains my kin,
Unless a fire.
My friend,
Unless earthquake.
And my one,
Unless my death.

Continuamos con el análisis, el sitio continúa tumbado en el diván y yo amablemente le sugiero con un hilo de voz: ¿tiene relación con su madre? El sitio abre con sorpresa sus ojillos…él no tiene una sola progenitora o progenitor, muchas personas lo editan todos los días.
3. Haz una lluvia de ideas usando la técnica del cubo: Oh mein Gott! Esta técnica se ve interesante. ¿La tomaré prestada del sitio? No, mejor visiten el sitio, hay que reconocerles el crédito. A grandes rasgos, exige examinar un evento a incluir en la historia desde seis puntos de vista distintos: descripción del evento (¿qué?), comparación (no es como o es como), asociación (¿gasto?¿vestidos formales?), analiza los elementos, aplica (¿cómo o para qué se usa? y evalúa. Algo así como la investigación a fondo sobre un detalle en particular para darle credibilidad al asunto.
4. Haz una lluvia de ideas usando un mapa mental: de regreso a la escuela. Varía con la personalidad del escritor pues pueden ser mapas mentales/ outlaying de escenas. Que tanto se aventura uno a hacer las cosas sin planear o que tanto decides planear hasta el último detalle. O si necesitas tintas de colores o coser mientras vas planeando el título…aquí es dónde cada quien decide qué le funciona. El sitio recomienda buscar formas distintas de relacionar los elementos…Robert McKee (sí, el de “El guión. Story”) los desanimaría a hacerlo hasta que no dominen la típica configuración intro-desarrollo-clímax. Patricia Highsmith admitiría que no a todo el mundo le funciona lo mismo.
5. Haz una lluvia de ideas para tu tema preguntando ¿qué pasaría sí?: este consejo francamente es superado por una especie de máxima de Ronald B. Tobías. En “20 master plots”: las mejores historias son aquéllas donde tienes un buen punto de vista contra un buen punto de vista. Y voy a usar su ejemplo porque es genial (sin cita porque es más difícil que parafrasear): toma a una chica religiosa que cree en la divinidad de la vida —si al estilo Pro…da[1]— y confróntala con una violación (sí así de feo) que termina en embarazo. Por un lado…no puede admitir que el aborto sea algo bueno…por el otro no puede soportar saber que lleva un feto de alguien que desprecia…Ambos puntos de vista están presentes y son igual de válidos —si no eres honesto esto se vuelve propaganda. Ejemplos: Kramer vs Kramer —a McKee le encanta esta película (por una vez secundo la mociòn) y Ana Karenina[2].



6. Haz una lluvia de ideas para tu tema por medio de investigación: más bien ¿no sería la investigación algo posterior a elegir un tema? La investigación se toma muuuucho tiempo y es mejor dedicárselo cuando ya sabes de qué quieres escribir. Por supuesto que cada quien escoge. Al fin y al cabo…
7. Usa otras fuentes de inspiración para tu historia: el sitio aconseja desde crear bandas sonoras para tu historia (yo no sé tocar ni el triangulito, canto horrible y a duras penas consigo llevar el paso con una salsa) hasta leer historias del mismo género para tener idea de cómo progresa una historia como la que quieres escribir. Sarah Domet en “90 days to your book” dice que NO mires televisión porque te vas a distraer (añádanle internet dijo la pulga que escribe este blog). Por otro…los japoneses inventaron los doujinshis…ok okey sólo por sí en su vida han visto uno…son historias dónde el lector decide que no le gusta el final o quiere que sus personajes favoritos hagan pareja. Por sus calzones y sin ninguna lógica. Alguna vez se vio uno con una historia apócrifa de “Harry Potter” que circuló por ahí, en la que el mismísimo Draco Malfoy terminaba enamorado de Ginny Wealey …sí, ese era el detalle que traicionaba al autor.
8. Alimenta tus ideas: “Un buen escritor también es un buen lector y un buen observador”[3] ¿Se acuerdan de su libreta de ahorros? La de trabajo donde apuntar cosa que sucede, cosa que piensan, cosa que pasó la hormiga y se mojó las enaguas. Ah pues eso. Además de hacer cosas como saber de ópera, aprender historia, leer libros de divulgación, leer el periódico, etc. Yo no invento sólo observo.
Próxima entrada: Escribir tu obra de ficción.
[1] Una institución en México en contra del aborto…en México es súper controversial porque no se ha resuelto de forma terminante por nuestro sistema político (se resuelve como un asunto judicial) a diferencia de Europa que lo ha resuelto a través de sus élites políticas.
[2] Mi ejemplar de segunda mano de Porrúa, se mereció una ligera restauración de portada en caligrafía, encuadernación casera rústica y estuche con tapas duras forradas en loneta.
[3] Tomado del sitio

Bienvenidos a un análisis cínico, pseudo-intelectual y …ya se me acabaron los adjetivos. En fin, bienvenidos a esta entrada donde haré trizas…no la verdad es que no —algunos de los consejos son buenos; un conocido y popular sitio sobre cómo hacer las cosas. Y sin imágenes —eso si no contamos la imagen de las florecitas que quieren decir entrada comparativa…y a un estreno que Big Choma[1] me acaba de prestar para ilustrar uno de los puntos.
El famoso sitio comienza por definir las historias de ficción como historias no verdaderas con elementos de verdad en ellas. O como una historia a partir de la imaginación del autor que puede contener referencia a personajes o eventos reales.
Supongo que, antes de refutar o confirmar nada, se hace imperativo que saque al Larousse de su escondite —no solía tenerlo en la mesa de dibujo/trabajo/escritorio pero ahora ya no pienso devolverlo al librero.
Ficción. f. Creación de la imaginación: tu relato es una ficción. || Simulación.
Imaginación. s. m. Del verbo imaginar.
Imaginar. v. t. Representar idealmente una cosa, crearla con la mente. || Crear, inventar: imaginar un sistema de propulsión. || Pensar, suponer: imaginar lo que uno habrá dicho. || ~V. pr. Figurarse: se imaginó que era un sabio.
Así que tenemos dos cosas distintas; que en realidad no son tan distintas como diría Hilary Mantel, escritora de novela histórica. Al fin y al cabo, la historia la escriben los historiadores. Que son seres con gustos e intereses propios. Capaces de omitir a la mitad de la población del registro de hechos comprobables sólo porque no hace otra cosa que…tener hijos[2]. Parece mentira, pero a lo largo de 5,000 o más años de historia humana (escrita) las mujeres no hemos hecho otra cosa que ser bonitas o dar a luz a reyes o casarnos con ellos o seducirlos. Lo que es totalmente ficticio. Pero también…es Historia.
Pero no nos distraigamos. Tenemos la Historia, así con mayúscula, que se ocupa de las cosas “reales” y las historias, que se ocupan de las cosas imaginarias o inventadas. ¿Cierto?
Isaac Asimov decía que lo que hace valiosa una historia de ciencia ficción no es el que invente o pronostique una tecnología dada —de hecho casi nunca comprenden del todo como podría funcionar esta nueva tecnología puesto que no la están inventando sino imaginándola. Lo que resulta valioso de esta “predicción” es que imagina las consecuencias que tendrá dicha tecnología en el futuro.
Y hacía referencia a una historia donde se inventaba un medio de transporte sin caballos que provocaba atascos en las calles de las ciudades, porque las calles no se habían trazado tomando en cuenta el uso de estos vehículos. Así como tampoco se había tomado en cuenta en dónde dejarlos cuando no se usaran, ni el número tan elevado que existiría de estos armatostes.
Sí, así es, hablamos del automóvil. Y el valor de la historia reside en su capacidad de predecir sus consecuencias sociales. Es decir, de suponer que los automóviles generaran atascos y que no habrá estacionamientos suficientes para abastecer la demanda de espacio para aparcar.
Con este pequeño ejemplo, yo podría aventurar que la ficción es una historia real —dentro de ciertos límites (en concreto la imaginación)— a partir de una simulación mental de patrones , personas, hechos o deseos.
¿Real? Si. Si una historia no puede concebirse como real dentro de la simulación, fracasa totalmente como historia. Incluso una historia con un escenario real, personajes históricos, personajes basados en una noticia o una novela histórica seria; sólo existe dentro del esquema de la suposición o simulación. Nadie puede afirmar 100% que pasaba por la cabeza de Enrique VIII cuando decidió convertirse al protestantismo —¿quería nada más divorciarse de la esposa fea y vieja? [3]. Ni siquiera mirando los documentos o leyendo su diario (si es que tenía uno, no lo sé). Ni siquiera un video es 100% infalible porque no lo muestra todo y existe una discrepancia de mili-segundos entre lo que sucede y lo que graba. Entre uno y el otro ángulo de la cámara. Es decir, que no podemos afirmar del todo que se trata de la “realidad”.
Por otra parte, ¿cuántas veces no hemos rechazado una historia porque no nos convence como “creíble”? Es decir, que no puede funcionar como algo real dentro de su simulación.
Una historia es un juego. Un juego donde se le cree al escritor. Cuando niños, jugábamos. Y nos creíamos que la montañita de piedras era un castillo y el perro al lado nuestro el lobo que quería devorarnos. Como adultos nos prestamos a este juego de leer/ver y pensar que lo que dice el autor es real (dentro de la simulación). Cuando el autor no es capaz de hacernos creer que lo que dice es real, la historia que nos cuenta deja de interesarnos porque resulta falsa. ¿No lee uno El club Dumás creyéndose que de verdad existe el diablo? Sueltas el libro y vuelves a ser tan ateo como siempre…bueno, uno que es ateo.
Las próximas entradas las dedicaré a analizar la información del sitio del modo en que este la distribuye; qué es como sigue a continuación:
Parte 1. Comprender algunos errores básicos de la ficción.
Parte 2. Prepararte para escribir ficción.
Parte 3. Escribir tu obra de ficción.
Parte 4. Revisar tu obra de ficción
Parte 5. Enviar tu obra de ficción: que no voy a analizar por obvias razones…
Por hoy, esto de hablar de la historia y la realidad me han dejado hecha polvo. Mi hámster protesta porque últimamente está haciendo horas extra. ¿Quieren aprender más sobre cómo escribir? Comenten, sus comentarios son un diálogo entre nosotros que nos permiten establecer prioridades y realidades. O, simplemente, echarnos porras.
CONTINUARÁ…
[1] Big Choma es por lo regular Cropo pero ante su deseo de ser nombrado y mencionado por su seudónimo, hay que hacer el cambio. Además, me encanta decir que ¡somos amigos!
[2]La idea no es mía, la escuché en el Podcast sobre 100 women. Women History Hour sobre como el escaso o inexistente número de historiadoras ha creado esta falta de datos que reflejan una visión histórica tendenciosa del mundo. Lo único que hago es usarla para demostrar que dividir lo real de lo imaginario es un poco «complicado» y no se puede hacer diciéndonos que es algo «obvio». La realidad es una de esas cosas que se pueden discutir hasta el cansancio…eso creo.
[3] ¿Enserio? Los hombres así suelen tener amantes, ¿para qué el divorcio? Es decir, la única forma de saberlo habría sido enviandolo al psiquiatra…

A pyrotechnic display of might
Emerald green ascending bliss
His troubled face suffering the agony of skies
Hence up and down the bench I went.
Closer and further,
awed in discovery.
It lasted what my pained feet.
Indeed the fire etched in my eyes.
Ferocious I came to see how much of life
Without imagined reality;
It comes down crushing minds.
Not everyone survives without imposed purpose.

Aquí y allí en mis viajes, aprendí que algunas culturas no están del todo a gusto con la palabra “héroe” para empezar. La Australiana y la Alemana son dos culturas que parecen un poco “herofóbicas”
THE WRITER’S JOURNEY ~ THIRD EDITION. Christopher Vogler. Published by Michael Wiese Productions
Mucho más que las sociedades siendo herofóbicas, a mí me da por señalar que ya se dieron cuenta que las realidades imaginadas pueden ser usadas de formas maliciosas. Pueden ser manipuladas por los gobiernos para hacer que la gente vaya a la guerra. Guerras en las que el ego del [inserte el título del líder de turno], es lo único con algún sentido. Demasiado para pasarse el tiempo en una trinchera o asesinando niños y terroristas con solo apretar un botón. O demasiado para seguir a ciegas ciertos idealismos donde el genocidio le da el orden apropiado al mundo. [Ya lo sé, ¿cuál es el orden apropiado del mundo[1]?]
Las sociedades también pueden darse cuenta que ningún individuo único puede responsabilizarse por las acciones de muchos. Fue Mahatma Gandhi al que se le ocurrió ser responsable de lo que hacía él mismo y sólo de lo que hacía él mismo[2]. Cierto que el autor menciona que los australianos prefieren héroes menos etéreos y confiables ya que, los ingleses los hacían pelear sus batallas usando la palabra “héroe”. Creo que aprendieron que la cooperación funciona mejor. Por supuesto que seguro que necesitan al administrador único pero saben que el administrador solo no puede hacer gran cosa.
La narrativa no es un héroe y su viaje. La narrativa es ser conscientes que la realidad imaginada nos haga querer cooperar sin asesinar al vecino y anda que hay vecinos asesinables. Tiene que ver con inventar cosas que no están allí. Es imaginativa y variada y realmente extraña.
Tal vez es momento de imaginar algo nuevo. Pásala bien intentándolo. Pasto kalo.
[1] No menos importante, esas idelogías ya sucedieron y siguen sucediendo.
[2] Referencia a algún podcast de Diana Uribe, no pregunten cuál. Porque no mi acuerdo.

But I try to make sure they understand that writing, and even getting good at it, and having books and stories and articles published, will not open the doors that most of them hope for. It will not make them well. It will not give them the feeling that the world has finally validated their parking tickets, that they have in fact finally arrived. My writer friends, and they are legion, do not go around beaming with quiet feelings of contentment. Most of them go around with haunted, abused, surprised looks on their faces, like lab dogs on whom very personal deodorant sprays have been tested.
Bird by bird. Anne Lamott
My students do not want to hear this. Nor do they want to hear that it wasn’t until my fourth book came out that I stopped being a starving artist. They do not want to hear that most of them probably won’t get published and that even fewer will make enough to live on.
Auch. That hurts. And I should quit. I know. Specially with all those people selling courses on how to write saying they haven’t had a moment of bad times since they started writing. Pasto kalo.
I don’t know. There were books in the shelf. No one said which were good or which were bad. I will confess I’d read almost anything but certainly I wasn’t forced to read anything I didn’t want to, until I was in secondary school and even then it wasn’t forced since I had already read it. This time from the public library.
It was later when I learnt this or that was rated as Literature and this other was not. By then, it was too late. I liked what I liked. Whether it is literature or not. I guess the biggest influence was that shelf (Oh, it was quite small and there were more psychology books than anything).
Funny there were only three poets.

I wanna know what comes next!
But the original novel;
Nowhere is.
They divided it.
Engrossed the thing.
Added details that might have not been first in.
I groan in need.
¿When, oh when, can I know the end?

Pero intento asegurarme que ellos entienden. Escribir, e incluso volverse bueno escribiendo, tener libros e historias y artículos publicados, no abrirá las puertas de lo que desean. No les hará ningún bien. No les dará ese sentimiento de que el mundo, al fin, valida sus boletos de estacionamiento, de que después de todo han llegado. Mis amigos escritores, y son legiones, no van por ahí brillando de contento. Muchos de ellos van por ahí atormentados, rotos, con caras de sorpresa, como perros de laboratorio en los que se prueban desodorantes en spray muy personales.
Bird by bird. Anne Lamott
Mis estudiantes no quieren escuchar esto. Tampoco quieren saber que no fue hasta mi cuarto libro que dejé de ser una artista hambrienta. No quieren saber que muchos de ellos no serán publicados y que muchos menos lograrán vivir de ello.
Auch. Eso duele. Y debería dejarlo. Lo sé. Especialmente con tanta gente vendiedo cursos de escritura creativa diciendo que nunca han pasado malos tiempos desde que empezaron a escribir. Pasto kalo.

Writing can be a pretty desperate endeavor, because it is about some of our deepest needs: our need to be visible, to be heard, our need to make sense of our lives, to wake up and grow and belong. It is no wonder if we sometimes tend to take ourselves perhaps a bit too seriously.
Bird by bird. Anne Lamott
And that’s the alcoholic’s motto. Just today. Survive just today. However, it is not like writing is to be alcoholic. It’s just that life itself can be overwhelming.
Creating life, breathing life into something that only seems alive; for it can’t get up and exist just because, is exactly as taxing as coping with the real thing. Or it was. Now we have beautiful worlds in which the horrible people just get arrested, disappear through the door or stay behind with the shitty jockey team.
I wonder if that is us being more coward or being braver… Be brave. Survive today’s page, today’s scene, today’s poem. Pasto kalo.

Photo by cottonbro studio on Pexels.com
Round and deformed,
Its red being a challenge of fit.
First the back took up a while,
Its big b making it un-straight.
Then the front wouldn’t reach.
Try two acute unmatching halves to make sense.
No shoulders to hold,
The seams to connect front with rear.
Arms too short for sleeves to run along.
Sewing by hand,
The machine’s presser quite big.
The fabric thick,
Thus hems were a no roll.
And bias binding was the same,
A shame.
Ah but I hold a master’s degree,
I’m a mule, you see.