Sunday word hunter: poetry and nonsense
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Manifiesto
Palabras no. 43 He de confesar. Estoy en brazos familiares y es tan grande el deseo. Que mirarme en tus ojos es la única calma, capaz de borrar ésta y otras tempestades.
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¿En cuánto el kilo? o Conversación oída a medias en el transporte público
Palabras no. 42 Lo siento, lo quiero. Pregunto ¿a cuánto el kilo de Marco? Si pudiera sólo un pedazo, un trocito. Me llevaría los labios primero. Las manos y les chuparía los dedos, un cuarto o quizás todo. A mi chanchito yo daría por un tierno suculento filetito. ¡Ay Marquito! ¡Yo lo quiero! Enloquezco con el pensamiento, pues no hay ofertas ni lunes negros. Hasta el carnicero me mira un poco extraño. Quien sabrá que de esa carne, lamería la sangre. Un cachito, no más. Ñam, ñam.
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Dios de los muertos
Palabras no, 41 Mírame de nuevo,dios de los muertos,señor y maestro de mirar antártico.Ven, estrecha mi alma hasta destrozarme:en piezas minúsculas de entrañas… De este lastre de prisión de carne,suelta el anclaje. Toma de mi cuerpo,el agua dulce y con sabor a hierro;manantial de vida y sueño.
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Colores
Palabras no. 40 Pintar mis labios con la tinta de tus ojos, Soñar que soy color de viento, Ojos que miman tu risa porque De tu voz es mi saliva, Volverme una y toda, Teñida en tus labios, Susurros perdidos del sol. Encontrados en mi corazón, Eco del tuyo. Motor del mundo. De este universo, Finito en la canción que hemos cantado juntos por siempre. Labios pintados con tus besos; Ecos repetidos de tus deseos.
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Serena la luna
Palabras no. 39 Zaguán cerrado, a tu nombre, a mi razón jamás. Ni paso franco ni agua. Bajo mi portal ya nunca más. Tu rostro se lo traga la noche, al vértigo de sus entrañas.
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Rescoldos
Palabras no. 38 Lo que no se nombra no existe, o es irreconocible. El silencio erosiona cada instante, en corpúsculos de arena suave. También se puede gritarlo al viento, mil y cuarenta sueños que se desfiguran en sus dedos. Simples destellos de una historia contada hasta rumorarse en nada. Una hoguera muerta.
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Lágrimas
Palabras no. 37 Una fase de la luna, Todo el ciclo de un sol, Tres siglos de recuerdos suspirando ser. Gotas y gotas, Amasijo de gris, Un velorio en el cielo vedado de luz. De mis ojos tristes, Que lloraron todo; Todo cuanto ya olvidé. Y ahora te recuerdo, Porque duelen los errores; Las palabras que borré.
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Hereje
Palabras no. 36 Dios en mi panteón, Cada palabra tuya era verbo. Y de mis labios cada beso, una oración. Ferviente deseo, fe. Porque tus mentiras eran pan da cada día, yo creía. Creía en tus ojos, donde me veía. En tu sonrisa, suave caricia. Así una vela, cada día. Y yo creía, En milagros de felicidad. Pero los dioses tienen sed, Nunca son fieles, Un sacrificio no alcanza y, Un creyente es NADA. Y yo creía.
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Deudas
Brotaban y crecían, a placer entre los dos. Y eran deudas: las palabras que mantuve bien calladas. A raya en guerra perpetua, sin un momento de tregua, insensateces huecas de mi desahuciada lengua, agua verdosa y babosa. Y así crecían. Malas hierbas. En un ridículo deseo, de un pacto inverosímil. Y eran las mentiras que crecían aún sin mirarlas, quietas.
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Recipiente inmaculado
Palabras no. 34 A media noche hadas y duendes, brujas y espectros, dioses y muertos. Sin luz, genial entendimiento, vaga mi ser sin recuerdos. Anfitrión olvidado, entre manteles raídos. Simple ilusión entre los vivos, es este recipiente inmaculado, de pies descalzos descarnados.



