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Hereje

Palabras no. 36

Dios en mi panteón,

Cada palabra tuya era verbo.

Y de mis labios cada beso, una oración.

Ferviente deseo, fe.

Porque tus mentiras eran pan da cada día,

yo creía.

Creía en tus ojos, donde me veía.

En tu sonrisa, suave caricia.

Así una vela, cada día.

Y yo creía,

En milagros de felicidad.

Pero los dioses tienen sed,

Nunca son fieles,

Un sacrificio no alcanza y,

Un creyente es NADA.

Y yo creía.

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