Cantidad contra calidad

Uno de los primeros efectos secundarios del capitalismo Victoriano fue la aparición de un nuevo mercado para libros y periódicos dirigidos a lectores de clase obrera, muchos de los cuales apenas sabían leer y escribir, de modo que únicamente podían manejar materiales poco exigentes. Se estableció una nueva rama de la edición para producir ejemplares baratos de bolsillo, los «Penny Dreadful» y los «Shilling Thrillers», que se hicieron muy populares en la época de los ferrocarriles, dado que los viajeros querían leer algo Los intelectuales victorianos estaban horrorizados. Era exactamente tal como se lo temían: el ascenso de los escritorzuelos y alcahuetes literarios de Grub Street que contribuyeron a que la literatura pasara de ser un arte refinado a una mercancía que se pagaba por palabras.
Contra la lectura. Mikita Brottman. Blackie books. [The Solitary Vice (Counterpoint, 2008)].
Y eso que no había redes. Ahora nuestro miedo no es el de que la literatura decline como forma de arte. Nuestro miedo es que no gane dinero. Por eso los cursos para escritores de Penguin cuestan $40,000 ( todavía más caro que el curso de Planeta). Porque editar a un autor ya no vale la pena. Hay que venderle su entrada al mundo editorial. Obtén la conclusión que tu quieras. Pasto kalo.


