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Cómo escribir ficción

El peligro inminente de la metáfora p2

¿Difieren los mundos tan solo por las realidades alternas del uso de idiomas distintos? En realidad, puede que sea así y puede que no. Sapir y Whorf no fueron capaces de probar su teoría.

Sin embargo, existe este asunto del ciudadanos y ciudadanas que irrita a unos cuantos —yo incluida— puesto que ciudadanos abarca a todo el mundo, no necesita todo ese teatro de lo políticamente correcto, ¿verdad?

Pero ¿qué pasa si en español, tal como sucede en inglés, este uso genérico del él o sustantivo masculino para abarcar también a las mujeres es engañoso, tramposo y manipulador?

¿Qué sucede si en vez de llevarnos a un lugar neutral dónde hombres y mujeres pueden realizar cualquier actividad  nos lleva a la Suiza neutral paraíso fiscal? ¿Qué pasa con ingeniero, doctor, piloto y ciudadano? ¿Nos lleva automáticamente a pensar en un hombre y dejar fuera a las chicas?

Hay un estudio al respecto que indica que sí…en inglés. ¿Crees tú que suceda lo mismo en español? Después, están los modelos heredados. La palabra madre y padre por ejemplo. Una madre es la que está casada con el padre. La que da a luz y la que cuida de los niños. Puede que no sea nada pero así visto…con todos estos significados juntos; la palabra madre se convierte en un estereotipo.

Al momento en que cualquier ser femenino casado o con hijos que se aleja de dichos requisitos —tan alejados de la situaciones modernas, comienzan los problemas. O las irresponsabilidades. Madre soltera por ejemplo. Se puede tener una madre sin un padre…pero pobrecito cuate el que se quiera aventar «el paquete» de enamorarse de una madre soltera porque entonces tendrá que cuidar de los hijos de «otro».

No será tratado como «el padre» ni se le dará el estatus de padre, quizá termine con un p.p. al lado de su nombre[1]. Una mujer casada que no haya dado a luz será vista con compasión, incluso si cuida de su gato con dedicación o tiene hijos «adoptivos» que nunca llegarán a ser «propios». Es por eso que hoy día no es raro el movimiento para nombrar al sujeto masculino progenitor no presente como mero «donante de esperma» y a la mujer «donante de óvulos» en un cruzada que podría parecer superficial y horroriza a los puristas del idioma pero que plantea serias preguntas.

¿Y qué tiene que ver todo eso con escribir? Que el afamado Robert McKee nos habla de la persuasión que se lleva a cabo a través de las historias. Claro que mientras Jean Aitchinson nos introduce al mundo de la metáfora en el lenguaje escrito o hablado porque ella es lingüista y no guionista, McKee enfatiza que las palabras son meras herramientas. Al mismo tiempo que Agatha Christie nos lleva a la manipulación total a través de las palabras en El último caso de Poirot (vi la película en un servicio de tele por internet llamado Yo.. tú sabes).

A todo esto ninguno de nosotros se hará la pregunta obvia… ¿qué es una metáfora?

Pues resultan ser exactamente lo que McKee menciona como algo persuasivo: poderosas y genuinas imágenes mentales. Se puede cambiar nuestra reacción al respecto de un evento con ellas. Simple, si digo la Suiza neutral, estoy hablando de un lindo lugar con cabritas blancas y montones de montañas gloriosas. Ah, pero si digo paraíso fiscal, ya estoy hablando de una panda de ladrones taimados y poderosos.

Ni se diga con «los neoliberales» que es la quinta esencia del mal en México…empresarios desalmados capaces de quitarles todo a los pobres —incluso con los programas de empresa socialmente responsable y sus propios programas para promover la creación de microempresas[2]

Que ellos necesitan hacer negocios propios y con ello haya inversión extranjera junto con dividendos en las arcas de hacienda no es una imagen asociada a la palabra. Y podría poner todos los ejemplos que usó Aitchinson pero, como ella misma dice, las metáforas necesitan arraigar mentalmente con cierta resonancia cultural.

No aplican del mismo modo en China que en Gran Bretaña…aunque algunas parecen universales. «Subir la escalera social» siempre es mejor que «bajar». Así que de cierta manera los lingüistas americanos esos tenían razón. Cada mundo es un mundo distinto —e igual a la vez. Persuadir es parte de las herramientas que usa un escritor. ¿Qué tipo de metáforas usarás? ¿Son nuevas palabras? ¿Cómo se relacionan con las otras piezas del ajedrez del idioma? ¿Crees que estas herramientas son útiles?


[1] Mal chiste bíblico que en teoría dio origen al mote Pepe que se les da a los Josés…padre putativo de iHezus..

[2] Es en serio.

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La conversación más corta del mundo

La conversación más corta del mundo

Malik pago el servicio al hombre del mono verde olivo y prácticamente corrió —a pesar de lo imposible que le resultaba, hacia la puerta metálica pintada verde bandera con un cuadrado en blanco y la infografía encima en color azul. Jalo la puerta hacia si apretando con fuerza en cierta parte de su anatomía. Llevaba horas buscando una gasolinera…podría haber, sí podría haberlo hecho en la carretera pero hay ciertas cosas que…


—¿Eh?— una voz molesta detrás de la puerta con una ligera rendija.


—Ahh..—contestó Malik, rezando porque lo que fuera, fuera rápido.

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Palabras Sunday word hunter: poetry and nonsense

Me quiere, no lo quiero, no me quiere…

Palabras no. 44

Mírame a los ojos,

floreces al viento.

Y yo sólo escucho,

al ala extrema en la cámara,

montones de voces bañadas en sombras.

Una facción hecha de pura razón.

Bruja malvada,

convoco mil intentos para arrancar de mí,

la verdad.

Llamo al silencio.

Solicito el hielo del destierro.

Con ellos,

voy deshojando uno a uno,

tus pétalos.

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Cómo escribir ficción

El peligro inminente de la metáfora p1



Jean Atchinson nos ha explicado —a ti, a mí y un montón de radioescuchas; como subestimamos el lenguaje. Lo subestimamos al fijar el número de palabras en una canción de reggaeton en 30, mientras creemos que las personas aficionadas a esta música son prácticamente analfabetas pues nuestra opinión es que no conocen más palabras…para encontrarnos con que sí que las conocen.

Tal vez no las usan —porque la vida diaria exige tan pocas palabras que no requiere una oda poética para decir que vamos al baño —al número que sea, pero si de algo estamos seguros ahora; es de que el número de palabras que conocemos tan solo por vivir la pandemia, se aleja con mucho del Español de Cervantes y del inglés de Shakespeare[1].

Y cómo dice Wittgenstein…no en una cita sino en una paráfrasis de algo que le escuché decir a un estudiante de filosofía[2]: para conocer el concepto, es necesario conocer la palabra. Es imposible definir una cosa si antes no le ponemos nombre. Por lo tanto, es imposible pensar seriamente en algo a menos que sepas cómo se llama…

Podemos también sobrevaluar las palabras y dejar de mirar aquello que es importante tal como Tyrion Lannister le dijo a Jon Snow: «Son solo palabras, no significan nada» cuando lo llaman bastardo en la fiesta anterior a su partida y sin embargo…

Es decir. El lenguaje es poderoso. Tiene esta cara suya de telaraña en la que podemos tropezar y vernos enredados, muy enredados, sin darnos cuenta. No valorarlo de la forma correcta, nos hace olvidar que existe la persuasión y nos hace preocuparnos por el espantoso uso del lenguaje en la música banda y reggaeton.

Los escritores trabajamos con la señorita u oppa persuasión todo el tiempo (a algunos les gustan las chicas…otros miramos las piernas largas masculinas…) ¿De qué otro modo íbamos a convencerte que existen los dinosaurios morados que escupen fuego? Con solo leer a Terry Pratchett hablar de ellos, se da uno cuenta de lo imposible que resultan tan solo por la parte del combustible y como es que no terminan explotando en caso de flatulencia o sobreviven las quemaduras internas cuando nada mayor a una bacteria es capaz de sobrevivir a tantos grados centígrados…

<<La libertad lingüística fue cuestionada seriamente hace  85 años, primero por Edward Sapir, luego por Benjamin Lee Whorf, ambos lingüistas americanos. Sus ideas se conocen como la hipótesis Sapir-Whorf. Sapir dijo: «los humanos no viven nada más en un mundo objetivo…están tan a merced de su propio idioma… Los mundos en los que vive cada sociedad son de verdad mundos distintos, no el mismo mundo con diferentes etiquetas sobre las cosas» >> explica Jean Atchinson en la siguiente conferencia a la que traduje[3].  Y por el momento, voy a dejar que lo pienses hasta la próxima entrada.  ¿Es el mundo chino un mundo realmente distinto tan solo por el idioma?


[1] Desde el nombre del virus ese —coronavirus, sus diversos síntomas respiratorios menos comunes —apnea, fatiga,  obstrucción pulmonar, conjuntivitis, erupciones cutáneas; y subsiguientes derivados tales como: cuarentena voluntaria, mortandad, asintomático, contagio, cubrebocas o barbijo, medidas sanitarias, trombosis, vacuna, pruebas preliminares, gen, grupo de riesgo…ya aumentamos mínimo en 10  el léxico de la persona promedio.

[2] Nop, imposible. Yo apenas entiendo el español como para meterme a descifrar los oscuros retortijones de los canales de parto de la filosofía…pese a que de repente me da por pensar.

[3] The world wide web. Conferencias Reith |996: The language web.

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La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p5

Bradford: a green cobweb
Bradford: a green cobweb by Chris Downer is licensed under CC-BY-SA 2.0

Por supuesto, no solo recordamos palabras viejas. También acuñamos palabras nuevas[1]–  «Una maroma de gato muerto», un repunte temporal en los precios de las acciones antes de caer en picado. «Greenism», ser activo en el cuidado del ambiente. «Medianascencia», que sucede entre la adolescencia y la senescencia. Un «revishólico» es un adicto a las revistas mientras que un «paracaídas dorado[2]» te permite flotar suavemente hasta la tierra del desempleo.

Muchas de estas nuevas palabras caen y se desvanecen como las gotas de lluvia en la tierra seca. Solo unas cuantas se quedan en la canasta de la atención pública y logran abrirse paso hasta el diccionario. Justo como lo expresó James Brampton, escritor del siglo XVIIII: » Como el mar del sur, las expresiones van y vienen. Las palabras del Rey Edward no son palabras en lo absoluto».

Acuñar palabras es fácil, a los niños no les cuesta ningún trabajo, sin embargo resultan extrañas según los estándares adultos. «Yo sopeo» dijo un pequeño de tres años mientras comía sopa *Y en español no hubiera estado tan errado de tener un bolillo o tortilla en la mano*. Incluso los chicos de 11 a 12 años hacen conjeturas locas. A un grupo se le pregunto que nombre le darían a un «wug» muy pequeño, suponiendo que existiera un bicho llamado «wug». Algunas de las sugerencias fueron woggle, wuggable, y wugtugbug. En vez de wugño o wugmini, que serían las respuestas adultas[3] y que se volvían más comunes entre los adolescentes; aunque muchos sugirieron microwug o miniwug.

Relacionado con una explosión en el uso del prefijo mini y micro en el uso del idioma. Este cohete mini micro se lanzó en los 60’s con palabras como miniauto, minibar minifalda y microondas volviéndose palabras comunes. Desde entonces la partícula mini se metió en todos lados. «Debo haberme salido de mi mini mente» comento un escritor.

La confianza en la formación de palabras puede ser este salto que sucede alrededor de los trece. Es una habilidad que los hablantes no nativos encuentran difícil de dominar. Algunas palabras que creen que deberían existir simplemente no existen. «Un principio de idealización se aplica muchosea» escribió un científico japonés en el prefacio de su libro. Y cada vez que hablamos, tenemos que escoger entre esta gran variedad y cantidad de palabras viejas y nuevas a nuestra disposición.

Alguna vez se pensó que buscar una palabra era casi como cazar un libro en una biblioteca. Una persona iba al librero mental en el cual el léxico estaba almacenado, así como estaba y después, lo sacaba de ahí. Si la selección ocurría con demasiada prisa, el vecino de al lado, izquierda o derecha, por ejemplo geranio en vez de hortensia; era seleccionado. Pero este ordenado modelo bibliotecario es poco probable. Es más como sacar varios libros a la vez y regresar los que no se necesitan. El subconsciente se prepara de más, tomando más palabras de las que pueden usarse.

La evidencia más directa viene de fusionar dos o más palabras en una sola,[4] cómo en: «Se cagoteo» de carcajear y cagar. «Es frío en Groenislandia», una mezcla de Groenlandia e Islandia pero dicho en un restaurante griego. «Le dieron una ovación calurosa» dijo un político mezclando ovación de pie y caluroso aplauso. En otra ocasión el gobierno fue acusado de «encogerse de pies» ante un asunto importante. El que lo dijo presumiblemente hablaba de encogerse de hombros y arrastrar los pies[5]. Tanto el sonido como el significado de ven entretejidos en el proceso de selección.

Un músico comento sobre el director Toscanini: «tenía muy poca sinfonía con la música moderna» hablando de simpatía[6]. Con frecuencia, Toscanini conducía sinfonías. Ambas palabras se vieron activadas probablemente y entonces se escogió la incorrecta. Tales errores indican que es normal activar más palabras de las que se necesitan y suprimir las que no se desea usar. A veces se suprime la palabra que se desea usar. “Una idea inicial puede progresivamente dirigirse a conexiones lógicas y expandirse a palabras asociadas”. Eventualmente hay un montón de palabras listas para usarse, todas similares a la palabra requerida de un modo u otro.

Las palabras más parecidas en significado y sonido más favorecidas mientras que las otras, pierden fuerza por el camino y se desvanecen. Finalmente, hay un ganador que sale disparado como un pan tostado del tostador. Ocasionalmente, saldrá el pan equivocado si hay más de un competidor con las mismas características. Todo en menos de un parpadeo[7].

Demasiadas palabras se ven activadas porque demasiadas se parecen. La telaraña del lenguaje humano no es bidimensional ni tridimensional, es MULTIDIMENSIONAL. En una obra de teatro de Michael Frayn, Orden alfabético, un personaje intenta localizar dónde puso una secretaria un archivo importante. Lo más probable era que lo hubiera archivado bajo el nombre de la persona que lo dijo, lo que no sabemos, o la ocasión en la que dicho, que tampoco sabemos. Podemos concebir que lo haya archivado bajo castigo corporal o corporal, castigo. Partido laboral o laboral, partido. La mente humana puede hacer todos eso archivos. Pero manipular la vasta, entretejida telaraña de palabras nos lleva a crear atajos.

Colar las opciones puede involucrar trampas inesperadas. Esto lo discutiré en la próxima conferencia. Aún así, que afortunados somos al poder elegir de entre 50000 palabras acumuladas, las que necesitamos. Tal vez nuestra habilidad solo sea visible, comparándola con alguien que la ha perdido como les sucede a algunas víctimas de ataque al corazón. En el libro Nabakov’s pale fire, se describe esta frustrante condición. “Aún podía hablar. Se detenía y palpaba para encontrar un sonido útil. Pero de las células vecinas, las impostoras tomaban el lugar de las palabras que necesitaba y se veía implorante mientras trataba de razonar en vano con los monstruos de su mente”. A menudo las palabras parecen tener poderes mágicos. Una sobreviviente del Titanic supuestamente dijo «Mi apellido de soltera es Trucha[8], ¿cómo se supone que me ahogara?» Aunque el aspecto más mágico del lenguaje es la increíble cantidad de palabras que conocemos y la velocidad con la que encontramos las que queremos.

Um…seguro escucho lo que estás pensando ¿por qué discutir el uso de las palabas en un blog sobre escribir ficción? Elemental mi querido John Snow. Tal vez las palabras no signifiquen nada si no les damos ese valor pero también significan muchas cosas. Y ese es el tema para la próxima entrada. Aunque no sé si traducir la siguiente conferencia Reith o dejarte con un parafraseo estilo Merriam. Puedes votar en los comentarios. Bye.


[1] ¿Recuerdas cuando uno guardaba cosas en red en vez de en la nube?

[2] A dead cat bounce, greenism, medianescense, magaholic, golden parachute en el original.

[3] Wuglet o wugling según otras palabras en inglés en el original, tales como piglet o newling.

[4] Algo que es muy propio del idioma inglés, el coreano y el japonés pero no tan común en español. Lo que no quiere decir que no exista….he aprendido palabras cómo tarupido con Sophie.

[5] *»She chuttled”, chuckled/chortled, “It’s cold in Greeceland”, Greenland/Iceland. “He was given a standing applause,” standing ovation/loud applause. “Shrugging their feet”, shrugging their shoulders/dragging their feet.

[6] En inglés symphony y sympathy.

[7] Parece que eso es lo que hacen los correctores de teclado de los teléfonos. Si colocas bien el comienzo de la palabra, es más probable que termines con la palabra que querías en vez de sí te equivocas en el principio.

[8] Trout

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Lunes de patchwork: SNS y escribir

La Cenicienta con zapatos de papel

lost white shoe on stairs
Photo by Berna Tosun on Pexels.com



Tenía que ir y entrar a quirófano para que un chico alto y musculoso me pusiera zapatillas inclinado a los pies de mi compacta humanidad —que bien que le había puesto talco a los zapatos está vez…aunque éstas eran de papel y yo no iba a salir corriendo en la silla de ruedas a las doce de la noche —debían pasar de las 9 y media de la mañana apenas.

Si era un hombre guapo o no, no lo sé. No veo mucho sin los lentes puestos. O al menos no veía mucho. Claro que aún falta que la córnea cicatrice correctamente y el IOL se vea atrapado por la cápsula [¿Alguien que me explique eso..?].

Al día siguiente del pinchazo para la intravenosa, la pulsera plástica de identificación y los piquetes en el ojo; aún había edema, hinchazón y presión intraocular alta. Esto de no agacharse lo hace a uno darse cuenta de lo mucho que se mueve el cuerpo incluso sin ejercicio.

¿Quieres lavarte los dedos de los pies? Agáchate. ¿Ponerte zapatos? Agáchate. Si hasta para darle de comer al gato…O contrarrestar los efectos tropicales de la lluvia constante y torrencial de esta semana. Sí, tenemos goteras en la goteras y no podemos subir a impermeabilizar porque todo está mojado y sigue lloviendo.

Con todo, creo que lo repetiría encantada. No más bruma en la ventana derecha. Tal vez aún no enfoque bien o nunca enfoque ya bien, pero ya no hay más cambios súbitos al gris impenetrable a contraluz. Soy una Merriam contenta por ahora; aunque sigo sin poder bailar. Dar brinquitos está tipificado como «hacer esfuerzo».

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Palabras Sunday word hunter: poetry and nonsense

Manifiesto

Palabras no. 43

He de confesar.

Estoy en brazos familiares y es tan grande el deseo.

Que mirarme en tus ojos es la única calma,

capaz de borrar ésta y otras tempestades.

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La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p4



No existe la palabra en inglés que cubra «instrumentos de cocina que abren cosas[1]»  Notar que palabras van juntas es un talento humano natural. Es la clave para sonar nativo. Las personas que crecen hablando inglés británico no hablan de mantequilla echada a perder, huevos rancios o hierba estancada. Prefieren hablar con confianza de mantequilla rancia, huevos podridos e hierba podrida A pesar de que rancio, podrido o echado a perder[2]  tienen significados que se superponen en el diccionario (prácticamente sinónimos en Español y sin embargo nadie dice mantequilla podrida). 

De modo similar a perseguir y echar a correr detrás[3]. Los angloparlantes los usan con objetos distintos, incluso si no llegan a ser conscientes de ello. Persiguen[4] caballos fugitivos, ladrones, pelotas y otros objetos físicos como en “Más fútbol. Un bonche de idiotas corriendo en un campo persiguiendo una pelota” Ese ejemplo, por cierto, salió del British National Corpus, un centro de datos del inglés hablado y escrito.

No obstante, buscamos o corremos tras (pursue) ideas abstractas, objetivos, metas y políticas. «Necesitamos tomar la iniciativa en nuestra búsqueda de una estrategia para el empleo y el crecimiento». Así no perseguimos pelotas de fútbol ni corremos detrás de ningún objetivo incluso cuando el significado que le sigue a ambas palabras es el mismo en algunos diccionarios. Y aprendemos a lidiar con palabras nuevas fijándonos en las palabras alrededor, tal como «niñita[5]«.

Una palabra que se usa mucho pero que apenas hizo su aparición en los diccionarios, así que debió difundirse de algún otro modo. En una encuesta sobre palabras «endebles»; en el periódico, el 80% de ellas venían acompañadas de palabras que sugerían a un masculino débil. «Odia a las niñitas y prefiere la gente fuerte». “Eres un macho si conduces un Mustang pero una niñita si conduces cualquier otro auto”. “Él alcanza la cima, alguien que realiza, no una niñita deprimida” y la lista continúa.

Los humanos somos muy sensibles a las palabras que aparecen juntas. La sensibilidad a las palabras circundantes es ahora lo que se piensa como la clave al aprendizaje de reglas gramaticales. Los verbos en particular son los referentes alrededor de los cuales se desarrollan las oraciones y su estructura. Hay que poner algo en alguna parte, por ejemplo en «Herbert puse las medusas en el baño». No sé puede decir simplemente que Herbert puso las medusas». La estructura de la oración debió haberse aprendido escuchando las palabras alrededor. Pero las palabras no solo tienen significados conectados. También tienen una estructura en su sonido.

La información sobre cómo recobramos los sonidos de las palabras viene de los malatropismos (mal uso de palabras parónimas) que son palabras de distinta escritura pero sonido igual o similar que se confunden como «Nos contó un gran antídoto» en lugar de «Nos contó una gran anécdota».

La señora Malaprop, personaje de la obra teatral Los rivales de Sheridan dijo algo así como «Tan enojado como una alegoría en los bancos del Nilo» en vez de aligátor. En adultos reales se da els efecto bañera, la palabra es como una persona sumergida en una bañera con la cabeza y los pies fuera; la cabeza un poco por encima de los pies. Las personas recuerdan mejor el inicio de la palabra que el final y lo de en medio no tanto.

Así «meditaciones trascendentales» se convierte en «medicaciones trascendentales» Un portavoz gubernamental dijo «Es una política que considero indispensable» en vez de «indefendible» Y «Mantienes a los pollitos calentitos en un incinerador» en vez de «incubador[6]«…

También recordamos el ritmo de las palabras y la vocal acentuada la mayor parte del tiempo, aunque no tan bien como los principios y los finales. Distinguimos numerosas palabras similares debido a que tienen letras iniciales distintas tales como habilidad y debilidad o virilidad y esterilidad.

CLIP MUSICAL : CUANDO ESTÁS VIEJO Y GRIS

Los niños por otro lado, son mejores en el ritmo de las palabras que los adultos y no tan buenos con los principios de las palabras como sucedería en «Papi, cómprame un inodoro de helado» en vez de «cucurucho de helado» y «el león y el Leprechaun» en vez de «el león y el unicornio». ”Don gato» por «mamarracho[7]»  y «marmadillo» por «armadillo». Eventualmente, se mueven hacia el sistema adulto. En parte porque aprenden a leer y en parte porque descubren que el sistema adulto es más rápido para encontrar palabras.


[1] Ni en español.

[2] Rancid butter, rotten eggs y rank weeds en el original…los cuales pueden traducirse  prácticamente igual al español en todos los casos.

[3] Chase y pursue que virtualmente quieren decir perseguir sin diferencia en español

[4] En el original «we», nosotros.

[5] Wimp

[6] Lo que evidentemente iba a causar muchos pollitos muertos solo por nuestra forma de recordar las palabras que, en este caso, la traducción si se deja al ser incubator e incinerator cognados.

[7] Renuncio a traducir esto. Dice «gandigoose» que es Gandy Goose, un personaje animado por «bandicoot», un marsupial australiano que se traduce como bandicut y cuya relación con Gandy Goose se me escapa del todo a excepción del hecho que existe un bandicut animado.

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La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p3

La psicóloga Eleanor Rosch propuso una solución a la inconsistencia a mitad de los años 70s: Los humanos no catalogan a todos los miembros de un grupo de forma igualitaria, señaló. Juzgan que algunos son buenos ejemplos y otros no. Así los petirrojos y los mirlos son pájaros excelentes, a los que ella etiquetó como prototipos.

Los canarios y las palomas son solo buenos, los tucanes y los patos malos y el pingüino es el peor de todos. Las personas analizan las características de los prototipos, el mejor pájaro, y permiten a cualquier otra cosa que se parezca lo suficiente entrar en la categoría. Lo que explica cómo lidiamos con las excepciones en las que los avestruces, los emues, los pájaros de una pata y los mirlos albinos pueden aceptarse como pájaros.

No obstante, los niños tardan tiempo en descubrir los prototipos adultos. Una niña pequeña adoptó la media luna como prototipo.  Entonces todo lo que tuviera forma de media luna y fuera brillante era etiquetado como «luna»; incluyendo los cuernos de una vaca, una rodaja de limón y una hoja verde brillante.

Para otro niño, un «ra-ra» empezó siendo algo muerto y ensangrentado que llevó el gato, tal vez el ruido que hacía al masticar la presa y después, lo aplicó a sus propias heridas embarradas de sangre y arañazos. Más tarde a las cerezas de los helados. Puede llevar un tiempo llegar a la catalogación adulta. Chicos de once años fueron inconsistentes al pedirles que seleccionaran los mejores ejemplos de una categoría.

Los niños mayores tendían a dar mejores puestos a aquello que les resultaba importante. Le daban la mayor prioridad a los pericos como pájaros, al encontrarlos llamativos y a las papas entre los vegetales porque les gustaban las papas fritas.

Algunas diferencias inesperadas surgen en distintas culturas. Los angloparlantes esperan que los vehículos tengan ruedas y nombran a los autos y autobuses como los mejores ejemplos de la categoría. Los francófonos hacen menos énfasis en las ruedas; algunos aceptan los «skies» y los «elevadores» como «un vehicule» o vehículos. Muchos maestros italianos de inglés no aceptan que un ganso sea un pájaro con el argumento de que se trata de un ánade[1].

También dicen que una nuez es una fruta, seca. Algunos maestros de inglés suecos niegan a las frutillas estatus de fruta. Todos se han visto influenciados por su propio idioma sin darse cuenta.

La telaraña del lenguaje humano involucra mucho más que una serie de prototipos. Es multidimensional. Cada palabra es una encrucijada dónde se unen varias rutas. Algunos de los hilos entretejidos se notan cuando hay algún «desliz de la lengua» cuando las personas sustituyen accidentalmente una palabra por otra.

¿Tienes refrigerador en el auto?» me preguntaron alguna vez. Querían decir «aire acondicionado». Lo que demuestra que ambos mecanismos refrigerantes estaban conectados de alguna manera en su mente. Existen fuertes lazos entre las palabras dentro del mismo dominio de significado, de tal forma que «hermano» puede verse sustituido por «hermana», «tía», «sobrina»; «mañana» por «ayer» y así seguirse por el estilo.

 Incidentalmente, Sigmund Freud sugirió que la sustitución verbal tenía un significado profundo cuando el Presidente austriaco declaró que una sesión del Parlamento se cerraba cuando quería decir que se abría. Freud comentó que «Sin duda el Presidente deseaba en secreto estar en una posición en la que pudiera cerrar la Sesión, pero eso resulta algo  demasiado imaginativo. Tal vez las palabras ‘abrir’ y ‘cerrar’ están tan ligadas una a la otra en el cerebro que alguna distracción causó que el Presidente dijera una en vez de la otra».

Los pacientes con daño cerebral proveen en ocasiones de evidencia de la existencia de la asociación de palabras. Un paciente de ataque al corazón[2] puede mirar un limón y llamarlo manzana o naranja. El nombre-palabra no ha desaparecido necesariamente de la memoria. Puede que solo se confundan las palabras de significado similar, justo como los otros hablantes confunden las diferentes razas de perro o las marcas de autos.

Cómo se forman estos grupos de palabras en la mente de las personas ha sido una incógnita durante mucho tiempo. Quizás la repuesta sea muy simple. Las palabras que se pueden reemplazar una a la otra en la estructura de la oración frecuentemente se dan juntas, como naranja y limón: «Naranja dulce, limón partido…[3]» «Las rosa son rojas, las violetas azules.» «Las chicas y chicos salen juntos a jugar.» «Perejil, salvia, romero y tomillo.»

Incluso los antónimos, totalmente opuestos, puede que se aprendan porque suelen aparecer el uno junto al otro: «No mezcles la ropa limpia con la ropa sucia.» «En lo bueno como en lo adverso[4].»  «Ella no sabe si lo ama o lo odia.» En una larga lista. Y con frecuencia, las personas usan dos palabras relacionadas con tal de evitar un término técnico que abarque las dos. Hablan de «hermanas y hermanos» en vez de decir hermanos[5]. . Pon los cuchillos y tenedores en la mesa» en vez de cubiertos[6], un término formal. «Encontrara la cubertería en el cuarto piso, Madam» En algunos casos no existe un término sombrilla del que se desprendan palabra subordinadas. ¿Que son las bañeras y los lavabos[7]?  ¿Son arreglos de baño? ¿Tal vez baratijas sanitarias[8]? ¿Que son las toses y los estornudos? ¿Indican estos ruidos estrés respiratorio? ¿Qué hay de los abrelatas y los saca corchos, que frecuentemente se confunden en deslices de la lengua?


[1] En inglés no existe la diferencia entre la palabra ave y pájaro, bird. Lo que hace confusa la categoría en Español. Sin embargo, de esta forma puede notarse lo diferente de la categorización dependiendo del idioma. En el original fowl que podría traducirse como gallina o ave doméstica

[2] En el original stroke, que hoy en día puede abarcar una gama más amplia de «ataques» por lo que podríamos también interpretarlo como un paciente de accidente cerebro vascular.

[3] «Naranjas y limones dicen las campanas de Saint Clément» en el original.

[4] Tendrás que tomar lo áspero con lo suave

[5] En inglés siblings abarca hermanos y hermanas sin ningún tipo de género, lo que no sucede en español, dónde se usa el masculino hermanos para referirse a ambos

[6] Cutlery en el original, este ejemplo no tiene ningún sentido en español puesto que se dice «poner los cubiertos sobre la mesa» mientras que rara vez o nunca se solicita poner los cuchillos y los tenedores. ¿Favorecemos los hispanohablantes el uso de términos más técnicos y precisos a diferencia de los angloparlantes?

[7] * En español se les encuentra en la tienda de baños y azulejos. Uno o puede realmente decir que conoce su  propio idioma hasta que no se ve traduciendo este tipo de ideas.

[8] Sanitary fitmens…fitmen quiere decir mueble.

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Lunes de patchwork: SNS y escribir

Desde el infierno hasta el cielo

Pupilas oblicuas, pelo ensortijado a capa de 5 centímetros, patas de dos dedos con crecimiento de queratina, cuernos y una voluntad que repite una y otra vez con tesón hasta que te arrastran por el suelo y tú ser se convierte en un papalote a la orilla de tierra.

Un solo animalito que puede convertirse en enviado del infierno y advenimiento celestial. Bueno…el truco está en usar al primo, el que se parece. El que se lo come todo.

Viéndolos de lejos son tiernos, cojinosos y sumisos. Son la imagen de la mansedumbre religiosa en el cordero. ¿Quién no será sumiso después de que le muerdan las patas o le den de varazos? Si los dejas, sus 30 kilitos te llevan por donde ellos quieren y se te cierran en banda cuando no quieren avanzar por ahí. También prueban tus pertenencias y las mordisquean…así perdí un cargador de celular.

Su contrario lleva las patas de pezuña hendida, los cuernos y las pupilas horizontales que comparte con su primo doméstico en un frenesí que se parece a la ansiedad alimenticia de un borrego hambriento después de toda una noche de ayuno involuntario guardaditos en su corral.

¿No es impactante de dónde salen los símbolos humanos?