A lo largo de los últimos siglos, los científicos no han descubierto ninguna evidencia empírica de la existencia de Dios, mientras que sí encontraron explicaciones mucho más detalladas para la caída de un rayo, la lluvia y los orígenes de la vida. Ello explica que, con la excepción de algunos subámbitos de la filosofía, ningún artículo de ninguna revista científica sometida a revisiones académicas se tome en serio la existencia de Dios. Los historiadores no argumentan que los Aliados ganaron la Segunda Guerra Mundial porque Dios estaba de su lado, los economistas no culpan a Dios de la crisis económica de 1929, y los geólogos no invocan Su voluntad para explicar los movimientos de las placas tectónicas.
—Parece que estamos atascados aquí—dijo él, apagando el motor.
—Y sin señal para llamar una grúa…—dijo ella tronando la bomba de chicle rosa. Un trueno a lo lejos anunció que la lluvia seguiría.
Ella dijo. Él dijo. Parece ejercicio de conjugación. Estos son algunos consejos que da Sarah Domet en 90 days to your novel acerca de cómo escribir diálogo. Claro, en el orden que se me hicieron más importantes y con una pizca de enzimas digestivas.
1. Comienza una escena con una descripción de las personas que hablan, en vez de comenzar por el diálogo…oops. Ya hice eso. A veces, las personas que podemos ver olvidamos el resto de nuestros sentidos y queremos saber todo lo posible en cuanto a datos visuales. Que es en lo que se fundamenta este consejo (según yo), por lo que se necesita un contexto en un orden preestablecido. Al fin, ella dice evita; así que es como un consejo general no una ley.
2. Describe que hacen los personajes mientras hablan. Esta es una técnica para sentar el tono y el subtexto de la conversación sin tener que decir lo obvio como que Mariana dijo ”eres un @#$-5″ muy enojada. Si está diciendo una palabrota, lo más lógico es que esté enojada. Pero si no y este es un juego erótico, entonces va a tomar de la corbata a Pavel y le meterá mano en el trasero…Es una técnica para mostrar y no contar de esas que funcionan a nivel técnico. Este consejo lo voy a poner junto a otro que está relacionado de forma muy cercana y es tratar de usar adverbios para describir cómo habla el personaje. Domet dice que escojas otro lugar para ponerte creativo pues…
3. Ponle etiquetas de identificación. Algo muy común en los mangas y webtoon son las burbujas de diálogo que parecen no pertenecer en ninguna parte. Son enojosas y complican la lectura. Haz que la lectura sea lo más limpia posible. Ahora, Camilleri casi no lo usa pero esos diálogos por lo regular son solo entre dos personajes de forma alternada así que no es necesario estar identificando. Por otra parte, en una sala de juntas, será difícil seguir la conversación sin etiquetas. Las etiquetas deben buscar lo que la ortografia y gramática; la invisibilidad. Por eso no hay que decir «su voz cayó como una hoja en el bosque»…y es otra convención que ya rompí en alguna parte.
4.Alterna diálogo con párrafos de exposición y ambientación y haz el diálogo lo más corto posible…
5. Las personas no se avientan largos párrafos a menos que estén dando un discurso. ¿Te gustan los discursos? Yo los detesto…tal vez porque me recuerdan las ceremonias escolares a la 7 de la mañana en invierno y a las 9 de la mañana en verano. Están diseñados para fastidiar. El diálogo de lo que uno escribe debe ser lo que haga fluir la escena, no la pastilla de Clonazepam.
6. Recuerda que nadie se la pasa gritando…Bueno, en una pelea sí, pero eso se hace con frases cortas. No párrafos con signos de exclamación en cada una de sus oraciones. En todo caso, ponle uno al principio y uno al final—¡No distraigas tanto al lector!
7. Lee en voz alta…puedes terminar haciendo el audiolibro y hay oraciones que son súper bonitas pero también extraaaa largas y te dejan sin resuello. Además de eso, Domet dice que te darás cuenta si es natural. La verdad para eso, lo que hace falta es hablar con otras personas o escuchar con atención en la calle si eres tímido.
8. ¡Mi favorito! Cada personaje habla distinto. Algunos usan tacuche y otros armaduras de batalla (en el campo de los negocios). Dale ese giro de la lengua a cada uno.
Así, el diálogo es importante. ¿Me das un poco de diálogo con un comentario?
Y bueno, estábamos con que el drama de ser o no ser nos tenía ocupados en conocer las 7 convenciones dialogadas del teatro para ver que nos podemos robar a nuestro molino…Retomemos con el número cuatro.
Sincronía. En teatro, el tiempo corre a la par…las dos horas o tres horas son de tiempo real. Una especie de reality show…Está convención se comparte de cierto modo con el cine y la tele. Lo que ves que sucede, toma el mismo tiempo en la vida real. No se trata de minutos Windows[1] Esto es distinto en el cómic y en el cuento/novela. En el cómic toma menos tiempo que suceda una madrina/paliza debido a que la acción total de los movimientos se limita a ciertos cuadros, más concretamente a los key frames y no a los cuadros intermedios que hacen posible el movimiento en una animación, por ejemplo. En la novela… sí son minutos Windows. Es más lento decodificar lo que sucede a través de una descripción —mostrar, no contar; que a través de imágenes en movimiento. No por nada es más popular el animé que el manga. El manga exige leer (decodificar), el animé no. Creo que por esta razón, algunas personas eligen los audiolibros a los libros y las películas a la versión impresa. En lo que yo describo que había botes de basura a rebosar desde el viernes bajo una farola de rendimiento irregular, que ilumina a un adolescente como pececillo recibiendo los enérgicos saludos con los talones de la pandilla local, la secuencia de vídeo ya lo transmitió en la friolera de dos a cuatro segundos (más o menos) mientras que leerlo tomó de 8 a 10 segundos (cronómetro en mano). Tiempo Windows.
Identidad de enunciación. La narración. El teatro habla en primera persona igual que el cine y la tele a través de la identidad que asume el actor. Esto nos pasa de modo gracioso en cómic y novela/cuento. Nos apropiamos de la primera persona y durante lo que dura la convención de jugar a la realidad somos el personaje que toma la palabra.
Parcialización. Mmm…¿nos sentimos engañados con un narrador omnisciente qué en apariencia lo sabe todo y que va contando las cosas como quiere? Tal vez por eso, se usa cada vez más el narrador en primera persona. Porque permite jugar más con la trama sin que el lector sienta que lo están timando con cada bola curva que lanza el autor. «Cada identidad enunciadora no tiene toda la información o la tiene incompleta». Por esto es que vemos al héroe perseguir al villano —que lleva un hacha— pistola en mano sin que sepa que le va a caer por el techo. Escondemos información y la soltamos cuando hace efecto.
Opacidad. Ni el teatro, la tele o el cine tienen la transparencia de abrelatas del cómic o el cuento. Sí, el abrelatas de cráneo que nos deja ver el interior del personaje del mismo modo que Twitter y Facebook nos dejan ver parte de lo que piensa una persona. Lo que tienen es que el diálogo no es completo, va a medias entre lo que se puede decir y toda la maraña de cosas que pasan en la cabeza de un personaje y que se deja ver a través del tono, el lenguaje corporal y las acciones del personaje en escena.
Para el autor del vídeo (el que generó esta chorrada), las tres primeras convenciones hacen el teatro en el sentido estricto. Si se rompen las tres al mismo tiempo ya no hay teatro, al menos como les digo que llegué a verlo. Se pueden romper las otras convenciones sin desbaratar la estructura narrativa necesaria como siempre que uno busca ser diferente e incluso romper un poco alguna de las tres leyes del movimiento teatriano (parodia de las tres leyes del movimiento).
¿Por qué demonios aprender esto de la convención dialogada? Porque tiene problemas y virtudes como todo y si has empezado a escribir vas a entender dónde funciona mejor en el medio que sea que escribas. La convención plantea mejor el nudo en el enfrentamiento con el antagonista. Mientras que, un narrador me pondrá mejor al día de que va el conflicto que un diálogo…al menos en teatro (ambiente natural de las 7 convenciones), dónde no podemos desperdiciar nuestro tiempo real. Lo que no sucede en ninguno de los otros medios. Esto es único del teatro. Tal vez también de la ópera, pero no soy experta. Yo sólo voy buscando las cosas como me van cayendo y te las platico.
En los otros medios, dramatizar con diálogo (en el caso del cuento/novela y cómic si va esto de la mezcla con la narración) para darnos el problema, deseos y solución es la quinta esencia de nuestra realidad virtual. Así la historia en teatro se cuelga más del conflicto dramatizado con el planteamiento y el desenlace narrados por un personaje. ¡Es aquí donde se diferencia del cine y la tele! Bah, puras chorradas.
No hagas más drama y dale like…
[1] Por si no has oído el término, es cuando transfieres un archivo a un flash card y el sistema operativo te dice que tardará cinco minutos en hacerlo…y se tarda más.
“El asesinato es una forma de homicidio que constituye un delito contra el bien jurídico de la vida de una persona física, de carácter muy específico, que consiste en matar a una persona incurriendo en ciertas circunstancias específicas, dependientes del legislador, tales como la alevosía, el precio, la recompensa, la promesa o el ensañamiento aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido. Es un tipo de homicidio calificado. Se considera asesinato cuando una persona causa la muerte de otra y lo lleva a cabo con alguno de los tres supuestos (o los tres juntos) de ‘alevosía’ (se realiza a traición o cuando se sabe que la víctima no va a poder defenderse), ‘ensañamiento’ (aumentando deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima) o ‘concurrencia de precio’ (cometiendo el crimen a cambio de una retribución económica o material).”
Wikipedia
Si bien descubrir el origen de una palabra no parece importante ante la muerte violenta, el hecho de relegar la muerte de una persona a manos de otra al simple nicho del catálogo de homicidio con carácter de género (femicidio) cuando se realiza con la alevosía del fuerte contra el débil ( o aquel que sabe que debería caminar sin tener miedo en donde aún existen las bestias que lo ignoran), el ensañamiento ya sea en forma de tortura o golpes, la concurrencia de precio para secuestrar y esclavizar sexualmente a la víctima o las tres al mismo tiempo; es una….sí, póngale su mala palabra favorita. Los femicidios no son homicidios. Son pura y simplemente, asesinatos.
Antes de darme méritos no atribuibles a mi ser —confieso que de teatro sé que he visto en escena Confesiones de mujeres de 30 y algo de Molière que no recuerdo…una de esas obras que ponen para que las vean los chicos de prepa y no tengan que leer y ni porque me lo dejaron de tarea, fui con unas amigas; digamos que la información la saqué de un canal de Youtube que de llama El rinconcito y lo contrasto con lo poquito que sé de narrar ficción. Igual te dejo el link para que vayas a divertirte por tu cuenta. Ya sabes que aquí…puedes hacer lo que gustes. Hasta darle like…o no. Según.
Empezamos con una cuasi cita (no cita porque se trata de darles la esencia como yo la entendí: Al espectador no le importa qué tipo de obra es. No se pone a analizar, está obra es de teatro dialogado o de teatro narrado. Al espectador le importa si le gusta o no…por lo tanto, inferido a cualquier medio de narración: el espectador no se va a poner a analizar lo que está viendo. Le vale bolillo sí se trata de algo con imágenes sacadas de un videojuego o tiene tantos clichés como un durama coreano —uno por capitulo. Le importa si le gusta o no.
Eso en sí, ya es interesante y debería estar en otra entrada…(¿Ves Merriam?, deberías aprovechar y ponerla en otra parte). Al espectador/lector le importa que sea efectivo. Solo a los ma…melones les importa eso —tú y yo…escritores de la ficción diaria).
Convención. Acuerdo tácito entre los espectadores y el espectáculo de suspensión de credibilidad. Entrar en el juego. El espectador va a jugar a qué las cosas en el escenario suceden. ¿Ya ves como sucede esto de jugar a que ciertas cosas son reales?
Aunque sepas que eso no existe, uno juega que está en Venecia o el cartón pintado es una roca. ¿Nos importa que pasa en el teatro cuando no escribimos teatro? Pues…a lo mejor no. Pero ya vimos (tú y yo) que entender cómo funcionan otros medios nos ayuda a entender mejor el nuestro e incluso, a robar de mejor forma las ideas que nos resultan necesarias. Así las cosas.
Las convenciones del teatro son 7.
Reconvención de lugar. El espectador sabe que está en el teatro pero accede a creer que está donde le decimos que está. En un cómic, eso sucede así como así. La imagen con el letrero y estamos en ciudad gótica y no en Nueva York. En pantalla, eso requiere tomas de vistas reconocidas del lugar con su correspondiente letrero de fecha/locación. En la novela o cuento…descripciones detalladas de calles o tiendas más la mención obligada delsitio y fechas sí cabe.
Reconvención de tiempo. Lo que sucede en el escenario está sucediendo en el momento. Esto es un detalle compartido por todos los medios. Lo que pasa en pantalla, en el escenario o en página, es lo que está sucediendo. Por esto la insistencia de McKee en la dramatización del flashback. Porque debe ser algo que está sucediendo en el momento mismito que lo vemos o leemos.
Caracterización. Benito B. deja de ser Benito B. en el escenario y se convierte en Don Gato —siempre y cuando ese sea su papel. En el cine, la tele, este rasgo se confirma compartido en cuanto al uso del actor —cuando lo hay pues dentro de poco igual deja de haber actores. Todos los medios sin embargo, comparten este rasgo que lleva a los medios representativos (tele, cine, teatro) a esta convención de la caracterización. La imaginación del autor, poniéndose en los zapatos de cada personaje. ¿Cómo habla? ¿Qué dice? ¿Se suicida o no ante este problema? La caracterización tal vez no sea visible en términos tangibles pero sí está ahí. El subtexto de lo interno que en la novela si se ve y en los otros se ve a través de las acciones.
Hagamos una pausa y dejemos el resto para la próxima mientras rumias estos trozos de información y me odias tantito preguntándote ¿qué diablos es esto? Sin que yo te responda que tiene que ver con escribir ficción.
“Pienso que también es posible hacer que un héroe-psicópata sea totalmente repugnante y, pese a ello, resulte fascinante precisamente por su depravación. Estuve muy cerca de lograrlo con Bruno en Extraños en un tren, pues ni siquiera la generosidad de Bruno es constante ni oportuna, y nada más puede decirse en favor suyo. Pero en la citada novela la maldad de Bruno quedaba compensada con la «bondad» de Guy, lo cual simplificó considerablemente el problema de crear un héroe simpático, que en este caso era Guy. Todo depende de la habilidad del escritor, de si es capaz de divertirse con la maldad de su héroe-psicópata. En caso afirmativo, el libro es entretenido y entonces no hay razón por la cual el lector deba «simpatizar» con el héroe. Si tiene que haber «identificación del lector», término del que ya estoy bastante cansada, entonces conviene dar al lector uno o dos personajes secundarios (preferiblemente un personaje que no sea asesinado por el héroe-psicópata) con los que pueda identificarse.”