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Cómo escribir ficción

El caballo negro…longshot

brown and white stallions running in a field
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¿Te gusta el cuento de la Cenicienta? ¿Rocky? ¿Angel Densetsu? ¿Spiderman[1]?¿Babe, el puerquito valiente? ¿A flew over the cuckoo’s nest/Atrapado sin salida?

¿Qué demonios tiene en común la Cenicienta con Rocky[2]?  La Cenicienta no se lía a los puñetazos con sus hermanastras…¿Nueva versión live action de Disney[3]?

Antes de seguir chorrando (nuevo verbo que significa decir chorradas), vos tenés que saber está cosita….sencillita y carismática. La versión de la Cenicienta de la que hablo es la versión pre-Disney. La que tiene dos hermanastras hermosas en vez de tres feas y un árbol de avellanas en vez de hada madrina. Es decir la versión Hermanos Grimm y Perrault. Que es a su vez…un remake de un cuento chino —¿alguien por ahí ha leído el original que me lo pase en anglishki o españolinski?)— ¿Es que acaso no hay nada original? No, hay formas originales de contar algo pero ideas originales…son como los unicornios. Aclarado el detalle, podemos analizar a placer.

Para empezar, el protagonista sufre un revés que lo deja a merced de los elementos de la vida, en desventaja total contra el mundo. La Cenicienta ha quedado a merced de su madrastra. Seiichirou Kitano  acaba de pasar a la escuela preparatoria y nadie sabe que su aspecto de drogadicto vicioso pálido y de ojos de pupilas contraídas no corresponde con su interior amable y sosegado así que todos lo confunden con el nuevo yankee[4]. Peter acaba de perder al tío Ben mientras que Babe ha sido separado de su madre y…le espera convertirse en jamón. Randle McMurphy ha perdido su «cordura» a cambio de un veredicto que le permita vivir tranquilamente en un manicomio lo que falta de su sentencia pues no desea seguir trabajando en la granja prisión.

En conjunto, la trama habla de…pelear (de forma simbólica o real) contra el sistema: «El pequeño contra el grande, el débil contra el poderoso, el ‘estúpido’ contra el ‘listo” [Ronald B. Tobias. 20 Master plots] La creatividad del individuo contra la colectividad económica…el individuo contra un sistema que lo ve sólo como un derivado alimenticio o nuestras ideas preconcebidas acerca de la apariencia.

Una vez pasado el primer acto introductorio, dónde nos han dado un atisbo de su vida antes y la razón del revés, recibe o descubre un don que lo ayudará en su cruzada. Una rama de avellano, la responsabilidad de un gran poder, una mamá perro ovejera, un indio tamaño king size…un rival mayor (senpai) cobarde que termina siendo su «subordinado».

La pelea es una pelea que deseamos que sea ganada: la belleza interna contra la externa, el derrotado contra el campeón invicto, el bien —no siempre lo suficientemente fuerte pero si armado con una ironía aplastante en el caso de Spidey— contra el mal, el cerdito lindo contra su utilidad ancestral comestible…,el individuo contra lo inhumano…el bien mal entendido contra la aceptación del individuo por sí mismo (aunque Seiichiro Kitano no se lo propone de manera consciente el autor lo enfrenta a varias situaciones en las que deberá defenderse pasivamente)

El protagonista SOMOS nosotros, peleando contra un sistema bajo el cual somos anónimos, sin rostro y sin ninguna ventaja…¿O nunca se han sentido así? Por eso es una trama que, a pesar de no ser tan común como la de aventuras o la venganza, es una trama que nos habla de forma directa en algún momento de nuestra vida. ¿Acaso «We’re the champions» de Queen no te hace sentir nada? ¿No te emocionas con la banda sonora de Rocky?

Pero para ponernos sin dudarlo ni tantito, de parte del protagonista, éste tiene que ser un poquito…. más tontito o estar en circunstancias incluso peores que las nuestras. Es decir, está en franca desventaja. En Slumdog millionaire, el protagonista comienza la historia literalmente embarrado en miércoles de ceniza. Sin mejora posible.

Una vez el o la protagonista ha recibido el medio a través del cual podrán darle un revés a su situación, se dedicarán activamente a ello. Y, de forma tradicional serán tres ocasiones en las que deberá demostrar su valía. Como en la Cenicienta que hay dos bailes y una prueba de zapato con sus tres mini escenarios —la hermana que se corta los dedos, la que se corta los talones y la venganza final con las dos hermanas y la madrastra con los ojos arrancados por pájaros.

En Angel Densetsu empero, al ser un manga de formato shounen (para chicos jóvenes) lo que sucede es que el autor sólo añade enemigos y amigos hasta que la trama ya no da para más chistes. Del mismo modo que Spiderman añade enemigos y situaciones hasta que requiere un universo paralelo o colaboraciones.

Babe se prueba a sí mismo en la competencia nacional de perros ovejeros después de haber fallado una primera vez y pasar el susto de verse casi en la olla. McMurphy pierde contra la enfermera Ratched pero su amigo se ve liberado a través del enorme agujero de la pared. Y que, sin embargo, se trata de un final abierto donde el «jefe» Bromden puede decidir tanto salir como no hacerlo y quedarse en el manicomio que es la vida de todos los días.

El final es a todas luces obvio. Queremos que gane el protagonista. Ergo debe ganar y si la satisfacción de verlo ganar se ausenta del final nos sentimos estafados.

Lo que no quiere decir que la historia tenga que ser un tostón en el que la protagonista se enfrenta a godzilla desde una silla de ruedas. No digo que no sea posible (las personas en sillas de ruedas suelen ser más capaces que yo) sino que el escenario debe resultar creíble y/o acordé a las posibilidades del planteamiento.

¿Detestas este tipo de historias o tienes una por ahí guardada en el closet para cuando se te cae el mundo encima y necesitas reanimación cardiopulmonar de autoestima?




[1] Spiderman no es una trama pura, combina elementos de la trama de caballo negro con elementos de la trama de acción y…de superhéroes por supuesto

[2] De Rocky no hago más que mencionarlo porque conozco la historia en general y aquello que la convierte en una trama de caballo negro. Sigo sin verla. Me pregunto si algún día de estos se me hará buena

[3] Abigail Disney tendría muchas cosas que decir en cuanto a la brecha laboral (money) entre sus directivos y trabajadores y que constituye la razón principal para que no sea fan. Al grado de consumir sus productos sólo si las camisetas están de descuento (suelen ser de algodón de devis) y no traen a MM o MM.  En cuanto a live action movies…Les recomiendo la versión china de Mulan. Forma parte de ese cine de acción chino bien contado a pesar del final realista, extremadamente realista y no apto para románticos.

[4] Para los que no han leído manga, un yankee es el delincuente escolar japonés que pelea por la supremacía de la misma forma en que los jogs y high school queens gringos pelean por la popularidad. La misma competencia del más fuerte con armas distintas. Todos lo hemos visto en la preparatoria o en la secundaria.

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Cómo escribir ficción

¿No hay concursos ergo no estás escribiendo?


Escribir como estilo de vida


Uno de las motivaciones más usuales para el escritor novato (incluyome[1])  suelen ser los concursos. Y estamos esperando a encontrarlos (ya sea porque no sabemos qué existe tal o cuál certamen o porque procrastinamos hasta que sale la convocatoria del que ya sabemos que existe) para participar. Con resultados como:

  • Se nos pasa la fecha, ya sea porque no producimos lo exigido (a mí me suelen faltar palabras por cientos o miles), o acabamos de verlo (las páginas dedicadas a publicar o hacer conocer las convocatorias no tienen campanitas para notificar) o se nos pasa la fecha razonable para mandarlo por correo. Muchos concursos literarios en México exigen un manuscrito impreso, la residencia del autor en el país y tienen su sede en la CdMx o en algún otro estado.
  • Dejamos cosas olvidadas o sin terminar porque ya se nos pasó el concurso a la mitad del trabajo creativo y ahí están…como bits basura.
  • Dejamos de hacerle caso a las cosas que nos hemos planteado hacer o estábamos haciendo sin el látigo de la fecha límite de concurso que nos acicatee.
  • Dejamos a nuestros queridos lectores de blog (aunque sean cinco) a la sopa instantánea de productos hechos para no dejar de alimentarlos pero sin el sabor hogareño de siempre (me salió a comercial de la Tía Rosa).

¿Y qué he aprendido de estas situaciones?

  • Que debo más que enfocarme en el concurso que sea, en lo que ya tengo planteado. Al corretear detrás de los concursos, dejo mi che novela ahí sin terminar. Viene el concurso y no hay novela….
  • Que tooodo el año hay concursos. Si se suscriben en facebook al grupo de Convocatorias Literarias (SuenMinoe es hora de salir al mundo y no me digas que no, eres muy valiente al mostrarle a otros lo que haces) van a ver qué concursos…sobran.
  • Que hay que verificar la honestidad de los que lanzan concursos. Apeiron ediciones y Rodrigo Porrúa están en mi lista negra pues lanzan convocatorias y luego resulta que ganaste….el derecho a pagar tantos miles de pesos para auto-editarte; encima con letra chiquita. Y eso lo sé porque muy emocionada he estado a punto de mandar algo cuando, por suerte, me ha dado por averiguar qué onda con estos monitos y otras personas han publicado cómo funcionan los concursos de estas editoriales. Si conoces una, no dudes en comentarlo para que podamos evitarlas como al Covid (orange is the new black).
  • Que está bien participar de vez en cuando para seguir produciendo/escribiendo. De otro modo nos quedamos con el mismo cuento de siempre y no escribimos más cosas y no aprendemos.
  • Que si ya decidiste entrar a un concurso hay dos variantes: abandonarlo a la mitad para participar en otro pues tienes el material para ese otro y no es malo bajarse del tren cuando ya viste la oportunidad…o puedes usar hasta el último segundo para entrar en el primero. A veces, incluso, ¡amplían la fecha de participación! Simplemente, como dice el personaje de Stallone en la película Falco…»ganes o pierdas si haces lo mejor que puedas, estarás satisfecho» No te volverás escritor reconocido pero no tendrás el remordimiento de no haberlo hecho.

[1] Sé que está mal escrito

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Lunes de patchwork: SNS y escribir

¿Nos está matando la falta de curiosidad?

Yo no sé ustedes pero yo sí la padezco a ratos. Soy muy crédula y también al mismo tiempo no lo soy.

Es este dedicar más tiempo a criticar o a mal interpretar lo que dice el otro que a hablar en común de lo que nos gusta o a cuestionar directamente por qué o cómo. Una falta de curiosidad que nos impide ver realmente lo que hacemos y decimos y ni siquiera pararnos a pensar qué es.

Por eso me gustó este vídeo. No…no me pagan por difundir nada, es cierto que este blog necesita desesperadamente vender algo pero yo creo que cuando lo haga se los avisaré. También cuando se mude de sitio por la falta de cash…que la mayoría de la población poblacional (también formo parte de la gráfica) está experimentando. Cuando me gusta algo y creo que debería difundirlo porque aporta algo interesante —que no sea el cutis trasero de alguna chica guapa o chico (lo que a veces también resulta una aportación al mundo, ¡no se puede ser nada más un cerebro con patas!), es cuando lo comparto porque pienso que todos los suscritos al blog son requete-inteligentes y también quieren ver las cosas desde otros ángulos. Si terminamos o no teniendo las mismas ideas, eso no es relevante. Ustedes tienen sus propias ideas y yo no las quiero cambiar.


Pues este vídeo es del canal de Youtube Asian Boss y hace la misma pregunta del título. Don’t worry, be happy…tiene subtitulos (y no lo digo porque no sepan inglés). Casi todos los vídeos de este canal los tienen en español o inglés y son…muy esclarecedores.
Bah, no me hagan caso. Hoy es lunes y toca decir chorradas.

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Palabras Sunday word hunter: poetry and nonsense

Bordados

Poema 11 de la colección Palabras

Bordados

¿Un poco de eso?

Sin duda.

¿Algo de ello?

Cuanta culpa.

¿Qué he de hacer entonces?

Sí mi inutilidad se deriva,

en ensartar una tras otra,

palabras que no combinan

y ni siquiera riman.

¿Es esto, todo mi deseo?

Sin escondites.

Es cierto.

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Lauren Ho: lo que aprendí con El último Tang de pie, p3

Escribir como estilo de vida

No pelees acerca de la cubierta/portada

Así que crees que tú romance histórico debería tener un hombresote de pecho desnudo montado sobre un unicornio con brillitos y no lo dices irónicamente[1]. Así que piensas que tú thriller sobrenatural debería tener un proyectil con rostro, vomitando dentro de una fosa llena de sucubos. Así que la portada de tu distopia debería llevar a un ejército de mujeres con botones por ojos. No te aferres a tu portada de ensueño porque las probabilidades son que apeste o, mínimo; te consiga cero ventas entre tu público target. ¡Pero, mi visión artística!, gimes, ignorante de que tú portada posee tan poco atractivo como las vacunas infantiles gratis o los activistas anti-vacunas. Eres escritor, no artista (a menos que seas uni de esos enojosos multi talentos)[2]. O mercadólogo. No intentes dictar tú propia portada (seguro, puedes protestar un poco o dar directrices pero no muchas; no quieres ahogar a tu editorial en detalles). Puedo haber querido a una mujer haciendo su impresión del cuadro de Edward Munch El grito, pilas de documentos quemándose en el trasfondo[3], para la portada de mi novela cómica en Singapur. Obviamente, por muchas razones válidas, me sobrepasaron los votos.


.



[1]….Esto es un buen consejo cuando no hablas un lenguaje gráfico —y eso es fácil saberlo; si el nombre de Dondis Adondis no te suena de nada, hazle caso a esta autora.— Sí por el contrario sabes de quién hablo, dudo que te puedas quedar calladito pues hablas un idioma no reconocido oficialmente, totalmente artificial por supuesto; pero un idioma al fin y al cabo que te permite tener idea que funciona y que no. Sin embargo, a menos que tu trabajo sea diseñar portadas, es mejor ver qué te muestran primero

[2] No se trata de talento, es una habilidad que se cultiva, del mismo modo que uno aprende a escribir y….lo único en común con el arte son los medios. Cualquiera que sepa un poco de diseño puede confirmárselos.

[3] Si estás son las cosas que se le ocurren para portadas, empiezo a entender porque tiene razón en mantenerse alejada de diseñarlas. Como escritor, me parecen atractivas pero la parte en mí que estudió diseño….sabe que no funcionan. El grito de Munch está demasiado asociado a trastornos mentales como para usarlo y los papeles quemándose son demasiado subversivos para cualquier editorial precavida y post-wikileaks.

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Cómo escribir ficción

Lauren Ho. El último Tang de pie, aprendizaje #2

Escribir como estilo de vida

Editar es una responsabilidad compartida y las fechas límites son reales y te morderán el trasero

[Aclaro que ella usa haunt pero en español el hecho de ser perseguido así solito no tiene mayor urgencia…creo]

Escucha: tu hijo precioso no es perfecto. Y nunca lo será. La perfección, como el politico que cumpla todas sus promesas de campaña, no existe. Lo que es más importante es Respetar la Fecha Límite, en vez de pulir lo que ya vendiste, mientras más rápido te lo metas en la cabeza, mejor; mejor te desempeñaras a satisfacción de tu editorial y más probablemente obtengas un nuevo contrato con ellos. Como perfeccionista, está fue una dura lección que aprender y estoy intentando ahorrarte a ti y a tu editor un bonche de e-mails pasivo-agresivos dónde negocias para obtener un poco más de tiempo y tú editor te tira de a loco antes de darles una patada.
En cierto punto, simplemente debes aceptarlo y dejar que tú editor se encargue. Y no, en este momento ya no puedes editar tu libro. Tú y el manuscrito han forjado lazos irrompibles.
Ya no puedes mirar el bosque por estar mirando el árbol. Entrégale el libro a tú editor. Necesitas dejarle el asunto a los profesionales para el siguiente paso. Confía en mí. Un ejemplo: el manuscrito que me consiguió a mí agente, la novela de la que gente muy importante de la que no has oído hablar pero que De las Altas Esferas llaman revolucionaria, lo más gracioso que he leído desde el capitulo de la reproducción en mi libro de texto de biología de la preparatoria/la última estafa Coronavirus que debería hacerse película con Michelle Yeoh y Awkwafina y y al menos un actor de reparto simbólico, estadísticamente, no es la misma que se publica, ni de lejos.
La última es como, la quinta o séptima iteración, no lo sé. Caí dentro de un par de hoyos de conejo. Al fin de mi largo sufrimiento, mi super generoso editor me dijo que tenía que dejar de retocarlo, p.e. revisar puntos en la trama; y entregarlo ya. Ahora o ya vería. Y eso, amigos, es cuando tienes que soltar las riendas. O sus abogados vendrán tras de ti #claúsulasdelcontrato. E incluso entonces habrá errores, se vez en cuando. Que nunca te encuentres con ellos «bufar de vampiro». Y otra razón más específica para hacerle caso a tú editor, ellos saben cómo evitar a los abogados. Mientras pasa por la primera ronda de ediciones, tu editor puede decirte que, jeje, algunas partes de tu manuscrito necesitan ser editadas para evitar que sean una fuente potencial de problemas. Por ejemplo, el restaurante donde tus personajes se intoxican con la comida, almejas en mal estado, no debería ser un lugar real con el mismo nombre y domicilio que el ficticio. También puede que quieras evitar una situación en la que tu colega del trabajo lamebotas, traicionera y roba-novios; de alguna forma comparte descripción física en general y nombre con tu ex-colega de carne y hueso y te pidan que seas un poco más creativa a la hora del embellecimiento y te asegures que cada personaje es realmente una invención ciento por ciento similar a alguien por casualidad, especialmente ninguna persona viva.
Mi punto es: tu editor (casi) siempre tiene la razón. Hazle caso.

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Lunes de patchwork: SNS y escribir

Hay que ponerse en los zapatos del otro…. más bien en el brassier del otro, diría yo

Série de flashcards sobre ropa…son como 3 (y lo llamo serie….)

Hace poco, aparte de morirme de la risa, me percate que la serie de videos de OK chicas; era un maravilloso experimento de comunicación y reflexión. ¿Alguna vez se han puesto a pensar lo que conlleva vivir con el cuerpo del otro? ¿Con sus hábitos? ¿Sus manías? ¿Sus deseos o miedos?[1]

Pues en esta serie de videos, un grupo de hombres jóvenes se ven sometidos a diversas situaciones: desde usar un brassiere de encaje que es bonito pero te corta la respiración, tener un busto de kilo a kilo y medio —en ese sentido la verdad me declaro más bien con una experiencia más masculina que femenina—, dar a luz (dolor incluido), usar tacones (escaleras arriba y abajo) o maquillarse (con ninguna experiencia). Al final, no era sólo el hecho de que aparentemente eran sometidos a tortura, es que; al menos, tuvieron la oportunidad de verse del otro lado y cambiar su forma de ver al mundo en general y de forma más positiva:

  • Si tú sientes que no te gusta hacerlo, no lo hagas.
  • Sí tú crees que te ves sexy en tacones, Póntelos. Pero hazlo por ti, no por ningún calavera.

El tipo de cosas que deberían hacer los niños y las niñas en la escuela (sin la mirada desaprobadora de sus padres) en plan juego, para ponernos; literalmente, en el brassiere o los bigotes del otro. Para dejar de decir que «las mujeres esto» o «los hombres aquello” y ser más felices.


[1] Bueno, esto de escribir conlleva la capacidad de usar nuestra imaginación para hacerlo. Creo que esta era la razón por la que los escritores por lo regular, eran las personas más abiertas a nuevas ideas.

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Palabras Sunday word hunter: poetry and nonsense

Lentejas

close up shot of lentils
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El no. 10 de la colección “Palabras”

Lentejas

Espulgadas una a una

de piedras quebranta-muelas

es gracioso que sean como guijarros

lavados y remojados.

Que aguardan toda la noche,

soñando con bocas enormes

de quebranta-rocas.  

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Cómo escribir ficción

Lauren Ho. El último Tang de pie, que aprendí #1

Escribir como estilo de vida

Como ya recordarán (y si no, ahí va el intro), Chuck Wendig invita a otros autores en su blog Terrible Minds, a compartir su experiencia con cinco cosas que hayan aprendido sobre escribir y de vez en cuando, este blog se queda sin material (ya sea por pereza o cualquier situación conocida como concurso a la vuelta de la esquina aunque luego resulte que no participe…). Así que; si hubo algún autor que me llamara la atención (probablemente sólo por su nombre o el título de su libro), podrán leer la traducción aquí. Hoy, Lauren Ho con El último Tang de pie en una cosa aprendida por entrada[1]. Cuando escribes no sólo tienes que avanzar a tu ritmo sino también reflexionar e incorporar cada consejo que lees y es más difícil si te llenas de ellos. No se puede simplemente leer un montón y tratar de incorporarlos todos, eso por lo regular termina en fracaso.

Lauren Ho: Five Things I Learned Writing Last Tang Standing by terribleminds

(Este es el texto comercial del libro y lo pongo por sí a alguien le interesa el libro, con el título original)

LAST TANG STANDING es una epistolar cómica de voz propia que explora el amor, la amistad y la familia a través de los ojos de una solterona China-Malasia de 33 años, Andrea Tang, determinada a escalar dentro de una prestigiosa firma de abogados y sin embargo aparentar tener novio con el matrimonio como objetivo para tener feliz a su tradicional familia. Especialmente a su madre, que seguramente vivirá una vida muy larga y orientada a los niños adultos.

1. Es muy difícil ponerle título al libro y tú instinto a pesar de la cantidad de alcohol que hayas consumido a lo largo de tu vida adulta, y nunca te ha fallado; por lo regular estará espantosa, espantosamente equivocado. Lo que sugiere que puedes sufrir de una infestación de gusanos[2] de los que deshacerse inmediatamente con una pastilla desparasitante o sufrir las consecuencias (advertencia: consulte a su médico antes de seguir el consejo de un autor).

Oh, y un título no es final hasta que tu editorial (la que publica) decida que lo es. Todo está hecho. Con los puntos sobre las íes, todo tachado [supongo que en una lista de tareas]. Dejas salir un aullido de satisfacción, satisfecho con la eficiencia y brutalidad con la que has destripado tu último aquelarre de trolls en Twitter, esperando que sus familias los deshereden por haber cruzado espadas contigo. Te volteas hacia tu manuscrito, aún jadeante, tu mirada ahora suave, apreciativa, diferente de la que sueles usar con tu familia en LVR (la vida real). Abres tu libro con un click y te deleitas en su gloria textual. Aquí estás con tu preciosidad, orgulloso porque has empleado x cantidad de tiempo en él, constantemente obsesionándote con cada palabra y detalle hasta el punto en que podrías haber estado haciendo el amor mientras planeabas una escena en la que alguien muere, y ahora viene el momento de nombrar a la cosa berreante que acabas de expulsar por tu canal mental [referencia al canal de parto]. ¿Cómo vas a ponerle? Ya tienes un nombre pero a tú editorial no le satisface y ahora, estás de regreso en la mesa de dibujo. ¿Mi consejo? Mantente lejos de que sea demasiado grande, demasiado aburrido, demasiado específico, demasiado vago, demasiado personal, demasiado esotérico y estarás bien. Pan comido. Y definitivamente no infrinjas ninguna propiedad intelectual o te adentres en territorio difamatorio. Después de todo, esos abogados avariciosos saldrán reptando de las paredes [ella usa woodwork  pero…no queda] para hacer de tu vida un infierno si los dejas (lo digo como representante legal que soy, no todos podemos ser perfectos). De cualquier modo, así es como el libro se desarrollo desde «My Mother is Watching Me Date: A True Story» (Mi madre observa salir en citas: una historia verdadera) a un más digerible y —bono— legalmente sin problemas: El último Tang de pie.


[1] Al hablar de instinto ella lo llama «gut instinct» o instinto tripudo que no se usa en español y por lo tanto lo de desparasitarse no tiene mucho sentido.


[2] Que más que obedecer a la flojera obedece al principio «una página a la vez» que debería aplicar para «un consejo a la vez».

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Cómo escribir ficción

Mumra el inmortal: ¿adaptarse o no al hablante?

Escribir como estilo de vida

Disculpen la horrografía, no busqué la forma correcta de escribirlo. En caso de haberlo escrito mal, coméntenlo y se corrige en fa (casi todos los días meto la pata)


Si el nombre les suena de algo es porque conocen la caricatura a la cual pertenece este personaje y les fastidiará esto pero…si no la conocen, pues no es justo que no haga una explicación cortita. Uno no puede asumir que TODOS conocen las mismas cosas. Hay personas cuyo alcance de conocimientos es mayor y eso no quiere decir que lo saben todo. Con esas…
Mumra era el antagonista de la serie de caricaturas Thundercats; dónde unos gatos humanoides llegaban al planeta Tierra después de un cataclismo en su planeta natal; y su existencia se veía amenazada constantemente por éste villano. Como adivinaran por el nombre, Mumra era una momia que por algunos arreglos mágicos podía levantarse y ponerse en plan anti–gato.
¿Y qué pinta Mumra en este blog acerca de cómo escribir ficción?
Pues…hace unos día, contestando unas preguntas de un juego de preguntas (a veces me hacen sudar…por eso me gusta y media docena de preguntas no hacen mal) me tope con esto….

¿Qué piensas tú? ¿Que la RAE comete un crimen al permitirlo o que es más sabio adaptarse?
Es posible que esté diciendo bobadas pero…creo que la lengua le pertenece a los que la hablan, no a los diccionarios. De ahí que esto pertenezca al reino de la escritura de ficción. Porque es parte de nuestras herramientas y todos sabemos lo que la realidad es a la escritura de ficción. El juego que jugamos a que es real y como componente de esa realidad; el idioma es un detalle importante lo quiera uno o no.

Y, sí bien los diccionarios nos ayudan a mantener aquello que escribimos lo más comprensible posible, no es del todo factible sustraernos a los cambios naturales de la lengua. La lengua evoluciona o…se convierte en Mumra, el inmortal.

Un poco como lo que le sucede a la regla del doble negativo en inglés que no proviene del idioma mismo o de los angloparlantes nativos sino, del latín que no utiliza dobles negativos cuando la mayoría de los idiomas (francés, italiano, español…menos el coreano) admiten que uno diga:
“No, no quiero nada…”

Es decir, una regla arbitraria adaptada de una lengua muerta que se ha quedado estacionada en el tiempo, atrapada en el ideal lingüístico (de todos modos me encanta el inglés, aunque ya empecé a escribirlo con doble negativa como protesta). Del mismo modo, la gramática nunca debería ser una forma de momificación en vida del idioma. Querer ceñirlo tan estrechamente a sus reglas, es tan monstruoso como la momificación de Imhotep en la película La momia. La gramática está ahí como guía y como toda guía, es susceptible de ser asaltada desde dentro.
Esa es la chorrada de hoy.