C.L. Clark: cinco cosas que aprendí escribiendo The Unbroken p3

Llegué a hablar con marroquíes y algerinos (al menos parcialmente; hubo mucho fumbling de mi parte) en sus propios términos, en sus idiomas de elección, acerca de vivir en un país post–colonial. Y a pesar de haber tenido una buena educación, estaba en una desventaja tremenda en cuanto a mi comprensión de la historia del mundo árabe hablante.
Eso significó investigar más.
Replantearme mis propias creencias —¿cuál es la diferencia entre Israel y Palestina? preguntaría un niño americano ignorante —bueno, he aquí un periodista palestino. ¿Que hay de los franceses? Bueno, he aquí a los miserables del mundo. Mientras más investigas, mejor comprendes las situaciones complejas.Y mientras más comprendes estas complejas situaciones, mejor puedes ayudar a aquellos trabajando en mejorarlas.

Si lo haces bien, aprender un idioma es empatizar. Es un acto radical en el que se aprende a escuchar y entender a otros. Lo que ya es difícil de por sí. Y es un acto que los angloparlantes nativos rara vez se ven compelidos a hacer.

C.L. Clark: cinco cosas que aprendí escribiendo The Unbroken p2

El idioma correcto, incluso el acento correcto, equivale a poder y privilegios. Inició amistades de por vida y creó momentos de entendimiento mutuo.

C.L. Clark: cinco cosas que aprendí escribiendo The Unbroken p1

El árabe es un lenguaje hermoso, un idioma de poetas y artistas y de algunas de las canciones más bellas que haya escuchado nunca. Es tanto intuitivo como simple y tan complejo como las matemáticas.

Lauren Ho. El último Tang de pie, que aprendí #1

¿Cómo vas a ponerle? Ya tienes un nombre pero a tú editorial no le satisface y ahora, estás de regreso en la mesa de dibujo. ¿Mi consejo? Mantente lejos de que sea demasiado grande, demasiado aburrido, demasiado específico, demasiado vago, demasiado personal, demasiado esotérico y estarás bien. Pan comido. Y definitivamente no infrinjas ninguna propiedad intelectual o te adentres en territorio difamatorio. Después de todo, esos abogados avariciosos saldrán reptando de las paredes