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Sitio sobre chorradas acerca de cómo escribir ficción

Blog

  • Love ain’t so far away

    crop faceless couple holding hands on balcony
    Photo by Anete Lusina on Pexels.com

    Cuddly balled on my bed.

    Small as well as silent.

    She remains my kin,

    Unless a fire.

    My friend,

    Unless earthquake.

    And my one,

    Unless my death.

  • Prepararte para escribir ficción p2

    Continuamos con el análisis, el sitio continúa tumbado en el diván y yo amablemente le sugiero con un hilo de voz: ¿tiene relación con su madre? El sitio abre con sorpresa sus ojillos…él no tiene una sola progenitora o progenitor, muchas personas lo editan todos los días.

    3. Haz una lluvia de ideas usando la técnica del cubo: Oh mein Gott! Esta técnica se ve interesante. ¿La tomaré prestada del sitio? No, mejor visiten el sitio, hay que reconocerles el crédito. A grandes rasgos, exige examinar un evento  a incluir en la historia desde seis puntos de vista distintos: descripción del evento (¿qué?), comparación (no es como o es como), asociación (¿gasto?¿vestidos formales?), analiza los elementos, aplica (¿cómo o para qué se usa? y evalúa. Algo así como la investigación a fondo sobre un detalle en particular para darle credibilidad al asunto.

    4. Haz una lluvia de ideas usando un mapa mental: de regreso a la escuela. Varía con la personalidad del escritor pues pueden ser mapas mentales/ outlaying de escenas. Que tanto se aventura uno a hacer las cosas sin planear o que tanto decides planear hasta el último detalle. O si necesitas tintas de colores o coser mientras vas planeando el título…aquí es dónde cada quien decide qué le funciona.  El sitio recomienda buscar formas distintas de relacionar los elementos…Robert McKee (sí, el de “El guión. Story”) los desanimaría a hacerlo hasta que no dominen la típica configuración intro-desarrollo-clímax. Patricia Highsmith admitiría que no a todo el mundo le funciona lo mismo.

    5.  Haz una lluvia de ideas para tu tema preguntando ¿qué pasaría sí?: este consejo francamente es superado por una especie de máxima de Ronald B. Tobías. En “20 master plots”: las mejores historias son aquéllas donde tienes un buen punto de vista contra un buen punto de vista. Y voy a usar su ejemplo porque es genial (sin cita porque es más difícil que parafrasear): toma a una chica religiosa que cree en la divinidad de la vida —si al estilo Pro…da[1]— y confróntala con una violación (sí así de feo) que termina en embarazo. Por un lado…no puede admitir que el aborto sea algo bueno…por el otro no puede soportar saber que lleva un feto de alguien que desprecia…Ambos puntos de vista están presentes y son igual de válidos —si no eres honesto esto se vuelve propaganda. Ejemplos: Kramer vs Kramer —a McKee le encanta esta película (por una vez secundo la mociòn) y Ana Karenina[2].

    6. Haz una lluvia de ideas para tu tema por medio de investigación: más bien ¿no sería la investigación algo posterior a elegir un tema? La investigación se toma muuuucho tiempo y es mejor dedicárselo cuando ya sabes de qué quieres escribir. Por supuesto que cada quien escoge. Al fin y al cabo…

    7. Usa otras fuentes de inspiración para tu historia: el sitio aconseja desde crear bandas sonoras para tu historia (yo no sé tocar ni el triangulito, canto horrible y a duras penas consigo llevar el paso con una salsa) hasta leer historias del mismo género para tener idea de cómo progresa una historia como la que quieres escribir. Sarah Domet en “90 days to your book” dice que NO mires televisión porque te vas a distraer (añádanle internet dijo la pulga que escribe este blog). Por otro…los japoneses inventaron los doujinshis…ok okey sólo por sí en su vida han visto uno…son historias dónde el lector decide que no le gusta el final o quiere que sus personajes favoritos hagan pareja. Por sus calzones y sin ninguna lógica. Alguna vez se vio uno con una historia apócrifa de “Harry Potter” que circuló por ahí,  en la que el mismísimo Draco Malfoy terminaba enamorado de Ginny Wealey …sí, ese era el detalle que traicionaba al autor.

    8. Alimenta tus ideas: “Un buen escritor también es un buen lector y un buen observador”[3] ¿Se acuerdan de su libreta de ahorros? La de trabajo donde apuntar cosa que sucede, cosa que piensan, cosa que pasó la hormiga y se mojó las enaguas. Ah pues eso. Además de hacer cosas como saber de ópera, aprender historia, leer libros de divulgación, leer el periódico, etc. Yo no invento sólo observo.

    Próxima entrada: Escribir tu obra de ficción.


    [1] Una institución en México en contra del aborto…en México es súper controversial porque no se ha resuelto de forma terminante por nuestro sistema político (se resuelve como un asunto judicial) a diferencia de Europa que lo ha resuelto a través de sus élites políticas.

    [2] Mi ejemplar de segunda mano de Porrúa, se mereció una ligera restauración de portada en caligrafía, encuadernación casera rústica y estuche con tapas duras forradas en loneta.

    [3] Tomado del sitio

  • ¿Cómo escribir ficción? (advertencia: no contiene imágenes)

    Bienvenidos a un análisis cínico, pseudo-intelectual y …ya se me acabaron los adjetivos. En fin, bienvenidos a esta entrada donde haré trizas…no la verdad es que no —algunos de los consejos son buenos; un conocido y popular sitio sobre cómo hacer las cosas. Y sin imágenes —eso si no contamos la imagen de las florecitas que quieren decir entrada comparativa…y a un estreno que Big Choma[1] me acaba de prestar para ilustrar uno de los puntos.

    El famoso sitio comienza por definir las historias de ficción como historias no verdaderas con elementos  de verdad en ellas. O como una historia a partir de la imaginación del autor que puede contener referencia a personajes o eventos reales.

    Supongo que, antes de refutar o confirmar nada, se hace imperativo que saque al Larousse de su escondite —no solía tenerlo en la mesa de dibujo/trabajo/escritorio pero ahora ya no pienso devolverlo al librero.

    Ficción. f. Creación de la imaginación: tu relato es una ficción. || Simulación.

    Imaginación. s. m. Del verbo imaginar.

    Imaginar. v. t. Representar idealmente una cosa, crearla con la mente. || Crear, inventar: imaginar un sistema de propulsión. || Pensar, suponer: imaginar lo que uno habrá dicho. || ~V. pr. Figurarse: se imaginó que era un sabio.

    Así que tenemos dos cosas distintas; que en realidad no son tan distintas como diría Hilary Mantel, escritora de novela histórica. Al fin y al cabo, la historia la escriben los historiadores. Que son seres con gustos e intereses propios. Capaces de omitir a la mitad de la población del registro de hechos comprobables sólo porque no hace otra cosa que…tener hijos[2]. Parece mentira, pero a lo largo de 5,000 o más años de historia humana (escrita) las mujeres no hemos hecho otra cosa que ser bonitas o dar a luz a reyes o casarnos con ellos o seducirlos. Lo que es totalmente ficticio. Pero también…es Historia.

    Pero no nos distraigamos. Tenemos la Historia, así con mayúscula, que se ocupa de las cosas “reales” y las historias, que se ocupan de las cosas imaginarias o inventadas. ¿Cierto?

    Isaac Asimov decía que lo que hace valiosa una historia de ciencia ficción no es el que invente o pronostique una tecnología dada —de hecho casi nunca comprenden del todo como podría funcionar esta nueva tecnología puesto que no la están inventando sino imaginándola. Lo que resulta valioso de esta “predicción” es que imagina las consecuencias que tendrá dicha tecnología en el futuro.

    Y hacía referencia a una historia donde se inventaba un medio de transporte sin caballos que provocaba atascos en las calles de las ciudades, porque las calles no se habían trazado tomando en cuenta el uso de estos vehículos. Así como tampoco se había tomado en cuenta en dónde dejarlos cuando no se usaran, ni el número tan elevado que existiría de estos armatostes.

    Sí, así es, hablamos del automóvil. Y el valor de la historia reside en su capacidad de predecir sus consecuencias sociales. Es decir, de suponer que los automóviles generaran atascos y que no habrá estacionamientos suficientes para abastecer la demanda de espacio para aparcar.

    Con este pequeño ejemplo, yo podría aventurar que la ficción es una historia real —dentro de ciertos límites (en concreto la imaginación)—  a partir de una simulación mental de patrones , personas, hechos o deseos.

    ¿Real? Si. Si una historia no puede concebirse como real dentro de la simulación, fracasa totalmente como historia. Incluso una historia con un escenario real, personajes históricos, personajes basados en una noticia o una novela histórica seria; sólo existe dentro del esquema de la suposición o simulación. Nadie puede afirmar 100% que pasaba por la cabeza de Enrique VIII cuando decidió convertirse al protestantismo —¿quería nada más divorciarse de la esposa fea y vieja? [3]. Ni siquiera mirando los documentos o leyendo su diario (si es que tenía uno, no lo sé). Ni siquiera un video es 100% infalible porque no lo muestra todo y existe una discrepancia de mili-segundos entre lo que sucede y lo que graba. Entre uno y el otro ángulo de la cámara. Es decir, que no podemos afirmar del todo que se trata de la “realidad”.

    Por otra parte, ¿cuántas veces no hemos rechazado una historia porque no nos convence como “creíble”? Es decir, que no puede funcionar como algo real dentro de su simulación.

    Una historia es un juego. Un juego donde se le cree al escritor. Cuando niños, jugábamos. Y nos creíamos que la montañita de piedras era un castillo y el perro al lado nuestro el lobo que quería devorarnos. Como adultos nos prestamos a este juego de leer/ver y pensar que lo que dice el autor es real (dentro de la simulación). Cuando el autor no es capaz de hacernos creer que lo que dice es real, la historia que nos cuenta deja de interesarnos porque resulta falsa. ¿No lee uno El club Dumás creyéndose que de verdad existe el diablo? Sueltas el libro y vuelves a ser tan ateo como siempre…bueno, uno que es ateo.

    Las próximas entradas las dedicaré a analizar la información del sitio del modo en que este la distribuye; qué es como sigue a continuación:

    Parte 1. Comprender algunos errores básicos de la ficción.

    Parte 2. Prepararte para escribir ficción.

    Parte 3. Escribir tu obra de ficción.

    Parte 4. Revisar tu obra de ficción

    Parte 5. Enviar tu obra de ficción: que no voy a analizar por obvias razones…

    Por hoy, esto de hablar de la historia y la realidad me han dejado hecha polvo. Mi hámster protesta porque últimamente está haciendo horas extra. ¿Quieren aprender más sobre cómo escribir? Comenten, sus comentarios son un diálogo entre nosotros que nos permiten  establecer prioridades y realidades. O, simplemente, echarnos porras.

    CONTINUARÁ…


    [1] Big Choma es por lo regular Cropo pero ante su deseo de ser nombrado y mencionado por su seudónimo, hay que hacer el cambio. Además, me encanta decir que ¡somos amigos!

    [2]La idea no es mía, la escuché en el Podcast sobre 100 women. Women History Hour sobre como el escaso o inexistente número de historiadoras ha creado esta falta de datos que reflejan una visión histórica tendenciosa del mundo. Lo único que hago es usarla para demostrar que dividir lo real de lo imaginario es un poco «complicado» y no se puede  hacer diciéndonos que es algo «obvio». La realidad es una de esas cosas que se pueden discutir hasta el cansancio…eso creo.

    [3] ¿Enserio? Los hombres así suelen tener amantes, ¿para qué el divorcio? Es decir, la única forma de saberlo habría sido enviandolo al psiquiatra…

  • Superstitious

    horseshoes on a wooden beam
    Photo by Ayşenur on Pexels.com

    Hand on my ear.

    My unicorn’s mate?!

    Where?

    Was it when I dressed?

    The only pair,

    Of earrings I owned complete…

    Does it mean?

    Later,

    Picking a neck chain;

    There went the charms.

    Landed on ground:

    The bell,

    The key…

    There were two of them!

    Have I missed a chance?

    Any opportunity gone?

    Dear brain…

    Stop.

    Objects go.

    And,

    So what if the letter you sent,

    Gets no reply?

    You find a new penpal.

    Solved now?

    What if…

    A logic being I can’t be.

  • Modales, comida y estatus en la literatura infantil

    delicious grazing table with cheeses and cold meats
    Photo by Angel Ayala on Pexels.com

    Como cualquier campo de estudio, la literatura infantil tiene su propio set de ensayos y textos que se refieren a la comida (aunque dichos ensayos se construyen alrededor de teóricos como Barthes por lo general). Uno de los primeros artículos en discutir la comida en la literatura infantil de manera específica es el acertadamente titulado  “Some Uses of Food in Children’s Literature[1]” de Wendy R. Katz. El artículo, a pesar de lo humilde de su declaración, argumenta que que “la literatura infantil está llena de imágenes relacionadas con la comida, las nociones y los valores” porque si uno “entiende la relación entre los niños y la cimida… [uno] entiende cómo funciona el mundo de los más jóvenes (192). Mucho más importante, Katz discute el lugar de la comida en el “ajuste del  estatus social” —su introducción a la sociedad— o incluso, al mundo adulto (193). […] Como una parte integral de la realidad, la comida se introduce sin problemas en las ficcionalidades narrativas, proveyendo de un vehículo multifacético y simbólico para que los autores comuniquen un cambio social o una lección, cualquiera que sea el caso.

    Y el montón de cosas que se puede ritualizar, imbuir de significado y adoración. Los humanos no nos contentamos con ver las cosas como son. Ah no. Necesita/n (mos) complicar todo al crear símbolos. Ideas perspicaces sobre el significado de las imágenes.

    Oh, sí. Yo también lo hago. Escribo. Si es un proceso consciente o no; es irrelevante. Uso las imágenes que puedo recordar de otras historias o las herramientas de diseño que aprendí en la escuela, todo para mentir mejor.

    Aquí es dónde escribir deja de ser sólo un significado literal para convertirse en ESE MOMENTO PERFECTO. El momento en el que la imagen convoca la emoción que se busca. La imagen cliché que es el vehículo de comunicación estándar necesario para hacer clic a falta de algo mejor.

    ¿Alguna vez piensas en la comida y su significado en tu escritura? Pásala bien usando esta imagen. Pasto kalo.


    [1] Algunos usos de la comida en la literatura infantil

  • Of manners, food and social standing in children literature

    delicious grazing table with cheeses and cold meats
    Photo by Angel Ayala on Pexels.com

    As a specialized field of study, children’s literature has its own set of works and texts that address food (although these works often build upon theorists like Barthes). One of the first articles to specifically discuss food in children’s literature is Wendy R. Katz’s aptly titled “Some Uses of Food in Children’s Literature.” The article, though humble in its claim, argues that “children’s literature is filled with food-related images, notions, and values” because if one “understand[s] the relations between the child and food…[one] understand[s] the workings of the world of the young” (192). More importantly, Katz discusses the place of food in the child’s “adjustment to the social order”––their acclimation to society–– or perhaps even the adult world (193). […]  As an integral part of reality, food fits seamlessly into fictional narratives, providing a multifaceted and symbolic vehicle for authors to communicate social change or lessons, whichever the case may be.

    Stephens, Mary A., «Nothing More Delicious: Food as Temptation in Children’s Literature» (2013). Electronic Theses and Dissertations. 50. https://digitalcommons.georgiasouthern.edu/etd/50

    The amount of stuff that can be ritualized, imbued of meaning and worshiped. Human beings are never contented with reading things as they are. Oh, no. They need to complicate everything by creating symbols. Witty ideas about the meaning of images.

    Oh, yes I do too. I write. If it is a conscious process or not it is irrelevant. I take the images I can recall from stories or design tools I learnt at school, in order to lie better.

    That is the way writing stops being just the literal meaning to become THAT PERFECT MOMENT. The perfect instant in which the image summons the feelings needed. The cliché image as a vehicle of standard communication we need to connect.

    Do you ever think what food means in your writing? Have a good time using its image. Pasto kalo.

  • Ball game

    tuxedo cat on wooden floor
    Photo by Arina Krasnikova on Pexels.com

    Bounce and move,

    Faster and smooth.

    Claw on it,

    Catch the thing.

    Roll on floor,

    Destroy!

    I stare at you,

    Why aren’t you?

    Throw it again!

    Slave.

    When did she?

    Again that black being!

    Back to bed.

    Await until.

    Maybe more food on me.

  • De deudas y ficción

    a vintage photo of a camera
    Photo by Suzy Hazelwood on Pexels.com

    Inevitablemente, el escritor de cualquier libro adquiere deudas incontables, y cuando el tema es tan interdisciplinario como éste, esas deudas son en particular, sensibles. Durante la casi década que ha tomado completar este trabajo; he recibido la generosa ayuda de un amplio rango de personas. Soy consciente de lo poco adecuado que resulte cualquier reconocimiento de ella, que yo pudiera ofrecer a cambio.

    THE NATURE OF THE BOOK. Print and Knowledge in the making. ADRIAN JOHNS. THE UNIVERSITY OF CHICAGO PRESS. CHICAGO AND LONDON

    No sé  [para empezar como cancion de Linkin Park] pero los escritores de ficción le deben mucho a los escritores a los que leyeron. Algunas veces, leer autores a los que no había leído hasta después de leer a los que sí, es un descubrimiento es sí mismo. Saber de donde salieron algunas ideas es una delicia.

    Disfruta la labor detectivesca. Pasto kalo.

  • Again, the truth

    beautiful daisy in close up view
    Photo by 대정 김 on Pexels.com

    The very first thing I tell my new students on the first day of a workshop is that good writing is about telling the truth. We are a species that needs and wants to understand who we are. Sheep lice do not seem to share this longing, which is one reason they write so very little. But we do. We have so much we want to say and figure out.

    Bird by bird. Anne Lamott

    I think the one thing not working here is “the truth”. We don’t want the truth. We want excitement; we want things that aren’t there. We want the spirit of the lion watching over us because it is scary for random things happening; in spite of all our care trying not to fall down the hole we haven’t seen. And this is our first lie: we want the truth.

    Sheep lice don’t write because they don’t have to record how many sheep they have sucked to pay taxes (and maybe, omit a few nano-litters in order to not go bloodrup). Add that they concentrate on sucking, not in pretending to be nice beings taking away the over exert of blood pressure for the sheep to feel better. Or, maybe, that sheep fuss is a signal from heaven to keep on sucking instead of letting go.

    I don’t know. Maybe this is only because I don’t have such a good memory to remember what I got from the Three wise kings when I was 10 or what the adults said in this or that situation.

    Maybe. Enjoy figuring out what you want to write about. If inventing is easier that telling the truth. Pasto kalo.

  • Interrupted

    close up photo of black cat
    Photo by Craig Adderley on Pexels.com


    Late at night?
    Early at day?
    What a ridiculous time, 3 am!
    That's when he came.
    Ate and went up to his lare.

    Wake up time,
    And the cat was nowhere.
  • El grupo selecto

    colorful toy on wooden tray
    Photo by Mikhail Nilov on Pexels.com

    Si completáis una novela, perteneceréis a un grupo más exclusivo, entre los aspirantes a escritores, de lo que lo son los autores publicados entre todos los que han terminado una novela. El porcentaje de personas que se proponen terminar un libro pero no lo consiguen es mucho más alto que el de quienes terminan un libro pero no lo publican. Así que, si termináis una novela, ya perteneceréis al grupo más selecto que probablemente pueda concebirse como escritores, en términos de proporción pura, de porcentajes de fracaso entre un objetivo y el siguiente.

    Curso de escritura creativa. Brian Sanderson. Traducido de Manu Viciano. Sinequanon.

    ¿En qué momento se considera terminado un libro de poesía? ¿Cuántos poemas se necesitan?

    En cuanto al segundo libro de mi vida, de eso no quiero ni hablar porque, con alguien como Brian Sanderson, ya serían cuatro y todos ASSSSSSSÍ de gordos.  

    En fin, por el momento, se trata de terminar la cosa. Pasto kalo.