
Aquí y allí en mis viajes, aprendí que algunas culturas no están del todo a gusto con la palabra “héroe” para empezar. La Australiana y la Alemana son dos culturas que parecen un poco “herofóbicas”
THE WRITER’S JOURNEY ~ THIRD EDITION. Christopher Vogler. Published by Michael Wiese Productions
Mucho más que las sociedades siendo herofóbicas, a mí me da por señalar que ya se dieron cuenta que las realidades imaginadas pueden ser usadas de formas maliciosas. Pueden ser manipuladas por los gobiernos para hacer que la gente vaya a la guerra. Guerras en las que el ego del [inserte el título del líder de turno], es lo único con algún sentido. Demasiado para pasarse el tiempo en una trinchera o asesinando niños y terroristas con solo apretar un botón. O demasiado para seguir a ciegas ciertos idealismos donde el genocidio le da el orden apropiado al mundo. [Ya lo sé, ¿cuál es el orden apropiado del mundo[1]?]
Las sociedades también pueden darse cuenta que ningún individuo único puede responsabilizarse por las acciones de muchos. Fue Mahatma Gandhi al que se le ocurrió ser responsable de lo que hacía él mismo y sólo de lo que hacía él mismo[2]. Cierto que el autor menciona que los australianos prefieren héroes menos etéreos y confiables ya que, los ingleses los hacían pelear sus batallas usando la palabra “héroe”. Creo que aprendieron que la cooperación funciona mejor. Por supuesto que seguro que necesitan al administrador único pero saben que el administrador solo no puede hacer gran cosa.
La narrativa no es un héroe y su viaje. La narrativa es ser conscientes que la realidad imaginada nos haga querer cooperar sin asesinar al vecino y anda que hay vecinos asesinables. Tiene que ver con inventar cosas que no están allí. Es imaginativa y variada y realmente extraña.
Tal vez es momento de imaginar algo nuevo. Pásala bien intentándolo. Pasto kalo.
[1] No menos importante, esas idelogías ya sucedieron y siguen sucediendo.
[2] Referencia a algún podcast de Diana Uribe, no pregunten cuál. Porque no mi acuerdo.