Literalmente. Palabra. Aunque no en tus relaciones más cercanas. Tampoco te convertirás en un ser despreciable que mienta por razones personales como: ganar un caso en la corte, alcanzar un escaño en el senado o re-estructurar la deuda financiera de una empresa tocando fondos de pensiones; jurando que no existe otro modo.
Más bien, vas a mentir a lo largo del día…o mejor dicho, a lo largo de tu historia.
Puesto que tu misión, si decides aceptarla, consiste en: HACERNOS CREER. Viene con el oficio.
Y mentir, necesita imaginación.
Cómo sabes, la imaginación consiste en ver lo que no está allí, según la hermosa definición de Monte Wildhorn, el personaje escritor de la película The Magic of Belle Isle. Robert McKee menciona que debes hacer que las personas manden al diablo su incredulidad y te presten atención usando la empatía. No importa si es una historia realista o de fantasía, en el momento en el que alguien se pregunte cómo está construida la historia la credibilidad se va por el caño y con la credibilidad se va la empatía.
Mentir es, en palabras de Kinsey Millhone aunque no abriré una cita pues esto viene de memoria y mi memoria (como todas las memorias humanas) es falible. Para ser convincente al mentir se debe contar tres cuartas partes de la verdad y el restante, del embuste.
Wendig indica que es conducir al lector dándole tres hecho comprobables con un cuarto hecho probable o posible según los datos anteriores.
Lo que nos lleva al terreno más apasionante de la escritura: la investigación…¿o será la parte menos interesante?
Por lo pronto, lávense las manos al regresar a casa y tóquense la cara lo menos posible. Hoy me parece que la cuarentena está causando estragos en mí. De por sí no salgo más que una vez a la semana…mentira…mentira…dos veces. Una para las compras de la alacena y la otra para ir a clase de costura.
La clase de costura es no sólo el club en dónde hablo con personas que comparten mi gusto por la ropa sino el mini-lab donde escucho cómo hablan y se comunican las personas y donde aprendí a perseverar hasta terminar una prenda…digo cuento. Las dos cosas. Primero fue una prenda y luego me dije…bueno sí puedo terminar una prenda completa en dos meses cosiendo tres horas a la semana…¿por qué no escribir una novela?
Ya que hemos invertido algo de tiempo en hablar del personaje, ¿por qué no reírnos un poco con mi propia guía para crear personajes?
Es bastante pero bastante básica, aunque quizá te pueda ser de utilidad. Podrás ver cómo nació Seker, el vampiro abstemio:
Mi propia guía
Auto que poseerían (de tener uno): Seker posee un Lambourghini …por desgracia no soy nada aficionada a los autos así que el mero hecho de nombrar una marca ya era (en ese momento) bastante elocuente de por sí
¿Con qué limpiarían el parabrisas? : este vampiro es extremadamente limpio y propio en la superficie, así que posee su propio trapo especial de microfibra en color negro. Además aspira el interior de su auto todos los días.
¿Qué harían en caso de un funeral imprevisto?: Como bien saben, los vampiros no pueden tocar flores con las manos o estas se marchitarán; por lo que Seker enviaría a alguien a comprarlas. De preferencia, alguien que no sea Arisa.
¿Se avergonzarían en caso de caerse en público?: como vampiro, Seker tiene excelentes reflejos, no podría caerse a menos que le dispararan o sufriera de algún tipo de accidente. En cualquier caso, si resbalara –dado el caso-con una cáscara de banana como en las caricaturas…mantendría su cara inexpresiva aunque por dentro se muriera de vergüenza.
¿A quién llaman en caso de enfermedad?: Arisa. Y nadie más. Porque a lo largo de los años, Seker se ha ido volviendo más y más introvertido. Por lo demás, los vampiros no se enferman. Probablemente se sintiera mareado a causa de su ayuno permanente o tuviera nausea al ingerir sangre por descuido.
¿Dónde se cortan el cabello?: Definitivamente en el lugar de moda aunque…su cabello tendrá la misma forma y largo para siempre.
Marca de la ropa interior: Así como Arisa la compraría en paquetes de tres, en vez de comprar Victoria Secret; Seker es más…sofisticado. Él elegiría algo en negro de cualquier marca impronunciable para dejar incapaz de repetirla a sus rivales.
¿Saben cocinar?: Ante mi evidente incapacidad de cocinar decentemente, me gustaría que todos mis personajes supieran hacerlo. Afortunadamente Seker podría…si tuviera que, en contraste con Arisa y Nineveh.
¿Qué tipo de música podrías asociar en sus escenas? : Clásica. Básicamente a Strauss y Händel. Sin embargo, también podría tener un poco de Depeche Mode en el fondo.
¿Cantan?: Imposible. Seker cuando abre la boca lo hace tan apropiadamente que es capaz de echar a perder algo con musicalidad. Lo mejor que haría sería tararear la canción en un karaoke o seguirla con el pandero…sin ritmo.
Espero que, al menos, hayan pasado un rato harto agradable criticando esta guía (mi ambición no tan secreta es que les sirva de algo y la usen) y se suscriban aunque sea para seguir criticando ferozmente.
Hey, en el post anterior prometí postear la tabla 10×10 para personajes del libro “The Creative Writer’s Workbook” y aquí está.
El ejemplo que ella usa es para un personaje femenino (a pie de página dice que es una tabla para <<Caperucita Roja>>) al que no nombra en particular.
Al primer vistazo notamos que parece un poco inconexo…pues ella recomienda que no lo pienses mucho y te dediques sólo a rellenar los recuadros como se te vaya ocurriendo. Para que, de esta forma, estos pequeños detalles sin sentido constituyan la esencia de los secretos y contradicciones de tu individuo. Además, no necesitas usarlos todos estrictamente. Es sólo una forma de ganarte 100 hechos sobre tu personaje que después se transforman en esas preguntas que puedes responder automáticamente sobre ellos.
¿Adictivo? Si, adictivo. Chuck Wendig resume el personaje de la forma más deliciosa posible. Los llama droga.
¿Y cómo cocinar/elaborar/manufacturar este opiáceo maravilloso? Pues hay varias formas. No las conozco todas y es posible que no tenga la menor idea de como hacerlo. Lo que planeo hacer es describir las que he visto o leído. Dependerá de ti aplicarlas lo mejor posible.
Si buscas ser dibujante de cómic es posible hayas visto una forma de crearlos en algún manga. La más sencilla. Que consiste en hacer de tu personaje un tipo. ¿Tipo? Si, para los japoneses, chinos y coreanos (por si no lees manga/mahnwa/manhua) la personalidad está determinada por el tipo de sangre y por si la persona es masoquista o sádica.
Los mangakas en ocasiones incluyen un apartado donde explican (si el personaje asiste o no a la escuela es relevante): tipo de sangre, comida favorita, cumpleaños, materia favorita en la escuela, marca de ropa, mascota, chat-rooms que frecuentan, nivel de sadismo o masoquismo.
Lo que en realidad resulta un tanto vacuo según Ronald B. Tobias, pues un tipo no es un personaje, al citar a F. Scott Fitzgerald:
“Begin with an individual and you find that you have created a type,” –Empieza con un individuo y te encontrarás con que has creado un tipo – “begin with a type and you find that you have created—nothing.” –empieza con un tipo y te econtrarás con que has creado…nada.
En mi opinión desautorizada, el personaje es algo que resulta CONTRADICTORIO. Algo así como los ogros según Shrek. En apariencia sencillamente gruñones y violentos pero con muchas capas por debajo. Y cuando las arrancas descubres la complejidad bajo ellas.
Hablando de la complejidad, Wendig dice debe aparecer conforme vas avanzando en la historia y no antes. El personaje debe ser engañosamente simple al principio.
Tanto él como Libbie Hawker y Cathy Birch concuerdan que un personaje debe tener sus bemoles o fallas . No puede ser perfecto…o a lo mejor si. Casi. No por nada la serie de Eggnoid (a mi parecer se pueden aprender dos o tres cosas sobre escribir analizando las fallas de otros así como sus aciertos ) es popular en estos momentos en Webtoon. Del mismo modo que James Bond fue vigente durante un tiempo, siempre igual. Explotando nuestra admiración e imaginación frente a un ideal que nos resulta imposible cumplir en nuestra propia piel; pero que se queda con la chica guapa de turno o con el super galán de alma hermosa para toda la vida (si esos existieran nadie leería este tipo de cosas ni vería doramas coreanos…y lo digo por experiencia) .
Sin embargo, Robert McKee habla de la complejidad y evolución del personaje como algo que nos mantendrá atentos y convertirá una película en algo más que un simple estreno veraniego. Es Kinsie Millhone (Sue Grafton. El alfabeto del crimen) conduciendo un vocho que parece un cuarto adolescente y comiendo comida chatarra pero entrenando diligentemente su cuerpo con toda la disciplina de la que es incapaz para limpiar su auto. Sólo porque debe escapar constantemente de los tipos malos. Ahora si, para finalizar el post de hoy. Aunque es posible que la solución de Cathy Birch (una tabla de 10×10 casillas) te resulte engorrosa pues a veces el hámster no da para mucho. Sin embargo a mi me ha resultado útil para saber cómo funciona un personaje determinado. En especial un maldito vampiro que se rehúsa a decir palabra. Pero esa… la publico la próxima vez.
Si en costura se necesitan patrones, en escritura se usan estructuras
¡Bah! ¡Puaj! La historia es aburrida y es sólo para snobs o intelectualoides.
Antes de desechar la idea por los motivos anteriores o por cualesquier otros que se te ocurran, vamos a hacer un pequeño ejercicio de investigación.
¿A qué personaje de reconocida serie de televisión se parece María de Medicis (con algo de Catalina de Médicis y Margarita de Valois) y a quién te recuerda el Vert Galant (no aparece en ninguna entrada de la web pero en un documental francés hablaban de como le encantaba salir de caza) con el que se casó?
Y espero que no salgas con que la Wikipedia no es una fuente pero no tienes tiempo ni conexiones para investigarlo directamente de los documentos. También existen los documentales, si no te gusta leer mi pequeño saltamontes dibujante de cómic o escritor de guión. Ve y busca.
¿Preparado con la respuesta? Porque yo no pienso decírtelo a menos que te suscribas y comentes al final.
Y con esto, supongo que empiezas a entrever las razones para aprender historia.
Muchas buenas ideas están escondidas en la historia humana. Y no tienes que ser un escritor histórico. No si no quieres, claro.
Asimov escribió la Fundación como la escribió porque quería escribir un libro histórico. Por eso se invento todas esas notas a pie de página y la decadencia de un imperio basado en el imperio romano. Que lo mezcló con otras cosas, eso es parte del trabajo del escritor.
Downton Abbey, es una serie de televisión inglesa que destaca la serie de cambios tecnológicos y sociales de principios del siglo XX y no es una serie histórica propiamente dicha. Sus ideas conductoras realmente no tienen nada que ver con personajes reales. Aprovecha los hechos para conducirte, nada más.
Yumekui no kenbun (Shin Mashiba, VizMedia, 2008, inglés), manga de misterio y horror, ilustra un terrible terremoto que asoló la región de Kanto en los albores del siglo pasado (1 de Sep. 1923) y que forma parte de un delicioso final. Sin el terremoto, las decisiones de los personajes no habrían sido las mismas.
A decir verdad, los mejores escritores son los históricos. Porque tienen que conducirte entre fechas y datos comprobables, hasta decisiones que, a nosotros nos parecerían absurdas pero que para los personajes no lo eran. Convenciéndonos, además. ¿Han leido los reyes malditos de Maurice Druon?
No sólo es parte de la investigación necesaria para escribir con cierto ambiente. Es una forma de obtener ideas. Es decir, de plagiar sin hacer copy-paste.
Y nosotros tenemos las ventajas del documental, el audio libro o, incluso la televisión. No desdeñes un programa de televisión sólo porque habla de historia.
Ah, en Ivox tienen muchos audios…
Y si no te he convencido, voy a citar extensivamente Homo Deus de Yuval Noah Harari:
:
“Pero la ciencia no tiene que ver solo con predecir el futuro. Eruditos de todos los ámbitos suelen buscar ampliar nuestros horizontes, con lo que abren ante nosotros futuros nuevos y desconocidos. Esto es especialmente aplicable a la historia. Aunque ocasionalmente los historiadores tratan de hacer profecías (sin un éxito notable), el estudio de la historia pretende por encima de todo hacernos conscientes de posibilidades que normalmente no consideramos. Los historiadores estudian el pasado, no con la finalidad de repetirlo, sino con la de liberarnos del mismo.
Todos y cada uno de nosotros hemos nacido en una realidad histórica determinada, regida por normas y valores concretos, y gestionada por un sistema económico y político único. Damos esta realidad por sentada, y pensamos que es natural, inevitable e inmutable. Olvidamos que nuestro mundo fue creado por una cadena accidental de acontecimientos, y que la historia moldeó no solo nuestra tecnología, nuestra política y nuestra sociedad, sino también nuestros pensamientos, temores y sueños. La fría mano del pasado surge de la tumba de nuestros antepasados, nos agarra por el cuello y dirige nuestra mirada hacia un único futuro. Hemos sentido este agarrón desde el momento en que nacimos, de modo que suponemos que es una parte natural e inevitable de lo que somos. Por lo tanto, rara vez intentamos zafarnos e imaginar futuros alternativos.
El estudio de la historia pretende aflojar el agarrón del pasado. Nos permite girar nuestra cabeza en una dirección y en otra, y empezar a advertir posibilidades que nuestros antepasados no pudieron imaginar, o no quisieron que nosotros imagináramos. Al observar la cadena accidental de acontecimientos que nos condujeron hasta aquí, comprendemos cómo adquirieron forma nuestros propios pensamientos y nuestros sueños, y podemos empezar a pensar y a soñar de manera diferente. El estudio de la historia no nos dirá qué elegir, pero al menos nos dará más opciones.”
Cathy Birch menciona en su libro “The Creative Writer’s Workbook” como, de repente, escribir pasa a segundo término comparado con actividades tan triviales como lavar la ropa, cocinar, revisar tu Twitter, ir a la fiesta de Malabares.
Y, si encima como la mayoría de nosotros, tienes un empleo del mundo real (muchas personas consideran escribir un empleo irreal pues consideran que pagarte por escribir es como pagarle a alguien por hacer el logotipo que su sobrinito podría dibujar mejor que el diseñador gráfico) no vas a tener mucho tiempo que digamos para escribir-dibujar tu comic o investigar ese periodo histórico que te interesa para escribir tu guión.
Ella propone una solución que, en apariencia, contraviene lo que dice Chuck Wending acerca de los escritores. Que hay que escribir la friolera de 25,000 palabras al día (¿cómo diablos hacen eso? Yo lo que tengo son broncas con escribir más hehehe). O lo que cuentan algunos escritores que hacen, sentarse y garrapatear algo en el papel o romperlo y hacer bolitas que encestar en el bote de la basura porque no saben que escribir y que se llama “pantalonear (pantsing)”
A mí, sinceramente, no me seduce la idea de sentarme en un escritorio mirando fijamente una página en blanco durante 7 horas al día. No puedo. Me parece un desperdicio de día cuando puedo coser, bordar y/o remendar. Algunos de ustedes menos, puesto que su trabajo se los impide. No todos podemos conseguir trabajos que tengan que ver con escribir porque ó escribimos-dibujamos nuestro proyecto mientras trabajamos o no escribimos. Por eso, me gusta lo que ella propone:
UNA FRANJA PEQUEÑA Y REGULAR DE TIEMPO
¿Quéso?
Escribir durante 10-20-30 minutos al día SIN PONERTE A PENSAR SI ES BUENO, MARAVILLOSO O TRASCENDENTAL. Escribe. TODOS LOS DÍAS. A final de cuentas, 10 minutos sumados a la semana son 70 minutos de escritura que podrás cotejar, ampliar o tirar a la basura. Y son mucho más que mirar el papel en blanco o torturarte porque no son prosa inmortal.
Esto te ayudará muchísimo ya que, para la mayoría de nosotros, trabajar siguiendo un objetivo auto-impuesto es algo nuevo, desmoralizante y carecemos de la disciplina para llevarlo a cabo.
Así que, ponte manos a la obra, temporizador listo y cumple el tiempo, número de palabras o de imágenes que has elegido hacer y no te preocupes si son buenas o no. Para eso existe la fase de la auto-edición. O la de “amigo…critica mi trabajo please”. Únete al blog.
Cómo escribir ficción con miedo y mucha perseverancia
Ahí afuera… ahí afuera hay un montón de escritores, guionistas, dibujantes de cómic. Es casi imposible contarlos. Están los que han tenido éxito, los que apenas, los que tuvieron que darse por vencidos a causa de su economía, los que estudian y escriben una vez a la semana. Una multitud contra la que competir…
Así que tienes en las manos a tu primer hijo (escrito) y como todo padre/madre orgulloso/a te pones a enseñárselo a cuánto ser con patas se te cruza en el camino. Crees que tiene derecho a ser visto o leído por un editor-juez de concurso-director de cine para ser amado y alabado… generar ventas, regalías…un cambio universal. Lo envías a concurso. Y esperas. Esperas un poco más. Sin respuesta. Tal vez los jueces son unos cegatos que no entienden nada de tu talento. Te auto-publicas o imprimes unos cuantos ejemplares para vender. Aumentando la oferta masiva de títulos entre los que escoger. Lo que en la era Netflix-HBO implica… un título más en un océano de peces grandotes y de buen sabor[1] contra ti, pececito sabor a soya. Populares. Con una capacidad para contar historias muy por encima de la tuya. A años luz.
¿Es el momento de abandonarlo todo? Quizás. Aún falta realizar la titánica labor de promoción que te hará preguntarte si vendes o escribes. Que es lo que hace normalmente la editorial por un autor y por lo que los autores por lo regular buscamos ser engullidos por el pez grandote. Tiene más recursos.
¿Todavía sigues aquí?
Volvamos al principio. Tu primer hijo cómic-guión-cuento-novela es maravilloso por el mero hecho de que hayas perseverado lo suficiente para terminarlo. No todos terminan uno. Lo que no quiere decir que sea tan maravilloso como para merecer ser publicado. ¿Eres tan bueno como Monterroso, Stan Lee o Ingmar Bergman?
Sabes la respuesta. Sí aún te comparas con ellos, es porque no sabes lo que eres capaz de hacer o lo que serás capaz de hacer. Pero si has dejado de compararte con ellos, es porque has pasado a ser un bastardo arrogante, sobre todo si nadie te publica todavía. Lo que nos lleva al terreno de las inseguridades. ¿Soy lo bastante bueno?
La respuesta es…no. Todavía no. Estás en el camino. Estás a punto de ser lo suficientemente bueno. ¿Vas a darte por vencido ahora? ¿Ahora? ¿A un round de los nueve asaltos? Soporta unos cuantos golpes más.
¿Son los editores-jueces unos mierdas?
Puede que sí, puede que no. Hay un autor que tiene una columna sabatina en Milenio diario. A veces me hacía gracia, otras simplemente me resultaba un snob insufrible. El dice que le cae gordo que el autor Sutanito le pregunte si ya leyó su nuevo libro… porque hay muchos editores que han terminado por odiar hasta leer por tanta mierda con la que se encuentran y comienzan por odiar su trabajo. Cuando lo leí pensé inmediatamente: “¿y cómo diablos puede uno enterarse dónde está lo bueno si no lo lees?”
Hay mangas por los que yo no daba un centavo a las diez primeras páginas y después se convertían en delicias. Claro que los hay que desde el principio saben a leche y miel. Y los que se comienzan con efervescencia de soda para terminar decepcionando. Igual que ciertas películas se ganan su derecho a no ser vistas.
Un editor se encuentra no con uno, con un montón de manuscritos. Tienen sus propios filtros que les permiten despejar la paja del grano. Filtros que comienzan con asuntos de mercadotecnia, sin importar que tan bueno sea el contenido.
A una editorial o concurso llegan cientos de manuscritos. No todos de personas que quieran DE VERDAD aprender el arte de escribir. Algunos de ellos son copias de telenovelas con sabor a youtuber como especia. He leído cosas así (una manía lectora que me tuve que quitar por salud mental y falta de tiempo). Los editores TIENEN que leer esa pila de cosas. No pueden simplemente botar el manuscrito por gusto (John Dos Pasos nunca consiguió engancharme mientras que quien sea que lo editó debió pensar que era una maravilla).
Así que crean reglas para sí mismos y aquellos en el oficio. Deshacerse de lo que no está en formato, lo que está mal redactado, lo que no tiene conflictos aceptables. Tú no eres una víctima. Eres un autor. APRENDE. INVESTIGA. Estás aquí porque tienes el talento de ser perseverante.
El miedo está ahí para todos. Sobre todo después de varios concursos o rechazos o auto publicaciones sin ventas. Es por eso que tienes un empleo principal o le chupas la vitalidad a quien se deje. Recuerda; Harry Potter fue rechazado 20 o 12 o más de 10 veces[2] e incluso con la primera edición, el editor no hizo una buena labor de promoción. El libro tuvo que esperar a llegar a las bibliotecas para ser leído.
Esto no se acaba hasta que se acaba. Si llegaste hasta aquí, aún te quedan segundos en el reloj.
[1] Con dos nombres tengo para hacerte sentir menos: Juego de tronos y Magpie Murders…
[2] Según la fuente pueden ser 20, según Roger Domingo editor en Grupo Planeta (o eso dicen por ahí) fueron 12.
¿Así que escribir significa no moverte de tu escritorio/cama/mesa/superficie de trabajo según tú? …en parte. A Isaac Asimov le encantaba su estudio de Nueva York y hubiera deseado que fuera como el ambiente espacial de muchos de sus cuentos: luces artificiales, un medioambiente cerrado y autosuficiente, una bóveda de acero. Encima un horario de trabajo para morirse: desde las cinco de la mañana a… el hongo sabe qué horas y TODOS los días; odiaba viajar pero… salía a caminar a paso vivo por el vecindario. Hacía ejercicio.
Chuck Wendig, de quién no he leído más que algunas de sus ideas sobre cómo se escribe ficción pero no ficción suya; dice que el escritor está condenado a estar “gordito”. Por lo que hablando de micro motivos sería una razón para dedicarse a hacer otro oficio. Porque si no estar en forma es algo que no te gusta; entonces no puedes vivir como escritor.
Los escritores son como cualquier trabajador de oficina. Checan tarjeta y tienen que aventarse la jornada completa o hasta más de horas laborables. A veces comen mal…hay que escribir cientos de montones de palabras e incluso historias basura para obtener algo medio decente…y ahí está la trampa. Necesitamos recordar palabras, necesitamos una herramienta que reaccione usando una parte del cuerpo que consume muchísima energía y necesitamos mantener la herramienta de trabajo llamada cuerpo. ¿De qué sirve un cuerpo cuando lo único que hace es generarnos problemas?
Sí, hay escritores que han escrito cosas maravillosas pese a sus limitaciones físicas. Pero ninguno de ellos era un vegetal (mentalmente hablando). Todos han contado con un cerebro extraordinario que les permitía crear.
¿Sabías que lo peor que puede pasarte de un infarto no es morir sino terminar en una silla de ruedas incapaz de mover ni las pestañas? ¿No es escalofriante empezar a trabajar en algo que amas para que un simple desperfecto corporal que pudiste haber prevenido lo desquicie todo?
Ejercitarte un poquito para bajarle a los gorditos:
Le permite a tu cerebro descansar. Descansar no significa no hacer nada, sino cambiar de actividad y con ello estarás oxigenando tu sangre. Más oxígeno significa mejores ideas.
Al descansar logras que tu cerebro trabaje subconscientemente. Y si estás, literalmente, atorado con una idea, es posible que hacer ejercicio te dé la pauta para ver lo que no veías por estar delante de tus narices.
Es absolutamente obvio: ¡te da experiencias! Y las experiencias son como los distintos artículos que se van recogiendo en un videojuego de rol. Son el arsenal del escritor. Por ejemplo: el yoga se recomienda para calmar la ansiedad pero…yo tengo el equilibrio de un elefante borracho[1] (sobrios son capaces de muchas cosas), en vez de calmarme…me producen ansiedad cada vez que tengo que pararme en un solo pie…Ahí va mi humana pierna a dar con el piso. Este pequeño bagaje de experiencias lo puedes transformar en información sobre tu personaje. Algo así como esto: Mientras todos los demás en clase de yoga respiraban con regularidad, Minerva no podía dejar de boquear como un pez. La postura le daba dolor de cabeza y veía el suelo más cerca cada vez.. . Hasta que lo siguiente que vio, fue al instructor mirándola por encima suyo con cara de chupar limones. Por supuesto que si no es posible, sigue siendo buena idea mientras las pandemias suceden.
El ejercicio al aire libre te permitirá ver cosas que tal vez te perderías estando dentro. Pájaros, ardillas, gatos…personas amables que te ayudan un poco; recepcionistas guapas que babean con tu sonrisa, un atardecer.
Y ni siquiera se necesita ser Adonis, Hemsworth o la Venus para que el ejercicio mejore tu vida. Con solo estar dentro de la zona saludable de peso, tu cuerpo dejará de ser una carga pesada y desagradable por lo que te costará menos subirte en la silla y te sentirás mucho mejor a largo plazo.
Cómo escribir ficción, 7 razones para plagiar ópera
O al revés. Cómo escribir óperas plagiando ficción[1]….
¿Crees que la ópera es un asunto pasado de moda? ¿Es aburrida y cara? ¿Es imposible entender qué demonios están cantando?
Sí, sí y sí. No es algo tan moderno como los musicales. Resulta bastante caro asistir a una ópera, en México los programas de ópera se ofrecen en el Auditorio[2] y solo para verlas en pantalla como retransmisiones del MET de Nueva York. Las cosas cantadas con intervalos largos de tiempo, es difícil entenderlas… sobre todo sí están en idiomas que uno no mastica como ¡el francés o el alemán[3]! Y, si encima, las modernizan; resultan todavía más incomprensibles porque lo único que vemos son figuras cantando por aquí y por allá. ¿Para qué demonios querría uno sentarse a ver una ópera entonces?
Está ligada con la tradición musical del sound track…. Para cualquiera que haya visto una película de acción calcada de Mision Impossible o Agente Secreto X pero sin música de la misma calidad; esto es obvio. Una buena elección musical puede y debe exaltar una escena de persecución hasta lograr que nos falte el aire. O que se nos salga el corazoncito de pollo con un poco de chantaje emocional. La forma del agua, de Guillermo del Toro, no es para nada igual de emocionante si le quitamos el sonido. La ópera está hecha para que entendamos la historia musicalmente.
La música es capaz de provocar emociones de forma directa en el cerebro al modificar el ritmo de la respiración, el bombeo del corazón y/o nuestra comodidad en el espacio. Ningún autor es capaz de decir que domina “mostrar sin contar” a menos que sepa que emoción le pasa por la cabeza y describir sólo las consecuencias físicas de dicha emoción.
Las óperas tienen un manejo efectivo del cliché. Para Turandot, Pucini inventó “la música oriental” al incluir melodías de piano en dónde sólo se tocan las teclas negras; lo que se ha convertido en nuestra referencia cultural[4] musical de la música oriental o lo que debería sonar a música oriental. Robert McKee dice que hay que incluir todas las especificaciones asociadas a un género de trama para satisfacer a la audiencia. La ópera tiene años satisfaciendo a la audiencia incluyendo las especificaciones pertinentes para cada historia. Más la música, claro. Puedes aprender más en el programa de televisión “Esto es ópera” (ya ven, la ópera tiene modos de filtrarse al gran público).
Algunos autores gustan de crear personajes con amor por la ópera. Tal es el caso de Henning Mankell y Andrea Camilleri. En el caso de Mankell, Kurt Rusell alguna vez soñó con volverse cantante de ópera y lleva cintas de casete con ópera en su Renault. Camilleri describe a Montalba silbando o tarareando pasajes de Aida en los momentos de euforia. Ser escritor requiere VOLVERSE CULTO. Culto, no dolor en el… ya sabes.
Hay programas de tele donde te explican de que se trata y cómo funciona una obra en particular por si crees que necesitas estudiar música o volverte un insufrible empollón para cultivarte… Lo sé, no todos podemos aprender a tocar un instrumento y no a todos nos gusta leer con la ferocidad suficiente. En México el canal 22 y 28 (de televisión abierta) tenían programas de este tipo. En Sky, el programa Esto es ópera, pasa en alguna parte arriba, abajo o en el canal F&E. Sí sabes de algún programa así en tú país… ¿lo pones en los comentarios?
No sólo Rigoletto parece una copia al carbón de Hernani; La Traviata es como una adaptación de La dama de las camelias (Dumas) a un musical.
¿Creías que los grandes escritores no se plagian nada? Ah, pues si que lo hacen, sólo que lo hacen mucho mejor que solo usando los comandos Ctrl + C/Ctrl +V.
Así como se usan los mitos griegos para revisitarlos y crear webtoons tan maravillosos como Lore Olympus, una ópera puede dar pie a abrir un spin off como el de Nodame Cantabile. Donde el contenido de La flauta mágica es el pretexto maravilloso para provocar conflictos en los personajes. Algunos tan simples como…”el vestido no le queda a la soprano y nuestro presupuesto no alcanza”.
¿Alguna vez has ido a la ópera? ¿Cuál te gusta?
[1] Por si luego no vuelvo a tocar el tema, se dice que Pucini se robó la idea de Hernani, el rey se divierte de Víctor Hugo para componer Rigoletto.
[2] Situado en la CdMx, un nombre bastante absurdo para una ciudad que existe como flotando en el espacio en vez de llamarla por lo que es, un Distrito Federal
Todos los géneros posibles y todas las tramas posibles tienen algo en común: el conflicto. El conflicto es aquello que nos empuja a seguir pasando páginas, mover el dedo abajo y arriba en la pantalla touch para pasar rápido las escenas del webtoon, a mordernos las uñas mientras el héroe está punto de morir (pero no se muere) o el zombie hijo de su zombie momia se atora en la empalizada a punto de mordernos.
Y es en la naturaleza del conflicto donde encontramos la gran diferencia en cuanto a cómo llevar una trama; creando las dos únicas tramas progenitoras de todas las demás. Ronald B. Tobías menciona en 20 master plots (capítulo 3, después del conflicto) lo importante que es ir al origen de todo…
Él sitúa el origen de todo en “La divina comedia”de Dante… por lo que tendré que confiar en su palabra pues no importa cuántas veces haya yo intentado leerlo. Mismo número de fracasos. A pesar de leer prácticamente cuanta cosa me caía en las manos, a diferencia de mi Comisario favorito (Salvo Montalbano), que seguirá leyendo cuanta chorrada le caiga en las manos, yo es que hay cosas que mi sistema lectivo[1] no tolera. Puedo intentarlo más de una vez para volver a quedarme atorada en la misma página, páginas más adelante y simplemente; convencerme que el libro no me piace y hay que pasar a regalarlo. Que a mí no me guste no significa que a otros no pueda gustarles. Digo…a muchos escritores de habla hispana les encanta El Quijote y a mí… pues no.
—Merriam, regresa al punto—esta es la voz de mi consciencia diciéndome que estaba yo hablando de la trama y la naturaleza del conflicto.
—OK
Pues hete aquí que según Tobías, Dante separa todos los pecados en dos. Los pecados de fuerza o forda y los pecados de fraude o forda. Traducción al español: existen los pecados de la mente y los pecados físicos… ¿Cuáles son los pecados de la mente? ¿Cuáles son los físicos? ¿Cómo afecta eso a la trama? Paciencia.
Una trama forda exige cambios internos, personales, espirituales. Exige…tener un cerebro capaz de resolver acertijos o peliagudas cuestiones morales/intelectuales. De ironía y chistes que requieren un poco más que la aparición del gas expelido por el intestino. La naturaleza humana compitiendo y/o interactuando con otras naturalezas humanas para crear conflictos que suceden en la cabeza de los protagonistas.
Por otro lado, las trama de forza se tratan de corretear el acontecimiento. Asesinato seguido de atentado terrorista más la búsqueda del terrorista, el perfil psicológico, el héroe que lo atrapa. Robo de un diamante, traición de la banda de ladrones, muertos colaterales… Las tramas de forza son fáciles de reconocer. Y harto difíciles porque son de las que más abundan los ejemplares puesto que son más populares. Es una misión imposible lograr que Ethan salga de la cárcel con recursos diferentes a los que ya han visto nuestros abuelos debido a que ambos tipos de conflicto no son excluyentes entre sí. Las tramas donde se requiere la mente no por fuerza de mantenerse puras, abandonan la ocasional persecución del Agente Rayita en un Meche Benz. Ni la necesidad de atrapar a la bella asesina, impiden que el detective reflexione con otra cosa que no sea la pistola reglamentaria… Y sin embargo esa es la línea divisoria. ¿El personaje deja de ser la persona que era al principio del relato[2]? Es una trama de la mente, un forda. ¿Va a seguir igual? Entonces se trata de una trama forza.
¿Cuál es tu favorita? ¿Prefieres mezclarlas?
NO le des like ni te suscribas si crees que no valió la pena. Haz lo que sea que tengas que hacer.
[1] El sistema digestivo de mi cerebro encausado a leer ficción.
[2] Mentalmente hablando, las cirugías transgénero y/o estéticas por sí solas no cuentan.