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Página 121 – Sitio sobre chorradas acerca de cómo escribir ficción

Blog

  • Caramelos

    Un nombre aprendido,

    Una repetición constante en la memoria.

    Cercano.

    Susurros próximos al centro.

    Sin vestigios de humanidad,

    despojados de infamia o realidad.

    Dulces palabras,

    hermosos sonidos atrapados entre la lengua y la reminiscencia.

  • Paralelas convergentes

    Escribir como estilo de vida

    En un bierock hay relleno de carne con col y papas. ¿Qué relación existe entre un bierock y una novela? La carne sería la historia principal, mientras que la col con papas sería una trama secundaria. El pan… ¿La estructura arquitectónica de la trama que mantiene unidad en la historia?

    En ocasiones; la trama secundaria nos resulta mucho más atractiva que la principal (cuando el pan está bueno, la col dulce y la carne dura…).

    O, sirve para llevarnos a la principal de tal forma que nos haga creer que se trata de la historia principal aunque sólo sea una introducción un poco más larga de lo normal. Yo no he visto Rocky. Sí, es un clásico de clásicos pero no sé qué demonios pasa que no ha ido posible —y de todos modos Robert Mckee (El guión. Story) ya me la contó…y así ya no es divertido.

    Pues sucede que en Rocky y en El padrino (la película) tenemos tramas secundarias que nos guían hasta el mole como si fueran tortillas o pan. El mole con cuchara es…no tiene chiste; es blando como papilla. La tortilla se puede comer sola pero tampoco es el plato principal.

    Jessica Ward hace de sus historias saltos de chapulín entre la historia base que le da título al libro de turno y la trama adicional a cada cambio de capítulo. A veces la historia secundaria se trata de flashbacks, una historia alterna que se cruza con la primera o una explicación historica-espiritual.

    Camilleri  elaboraba historias que corren paralelamente y en apariencia no tienen puntos en común hasta que Montalbano recibe el famoso fogonazo de la inspiración. El sistema de paralelas no se toca matemáticamente hasta que nuestro comisario demuestra que si. También emplea lo que los gamers conocen como sidequest cada vez que llama a Livia para pelearse con ella. ¿Relación de la pelea con la historia principal? Ninguna[1]. Pero le da verosimilitud a Montalbano como alguien con una relación a distancia, como un ente real en su propio universo que busca camorra.

    En Doneval, Graham Dunstan Martin introduce el hechizo sobre los árboles persona en una historia secundaria contada de paso, que da pie a lo que sigue en Favila; la liberación de los árboles femeninos y retoños encantados, pues es la sabiduría de Milenaria el roble-bruja lo que salvará el país de Ruino de la sequía. Un sidequest que nos da un arma o una poción mágica para el resto de la trama (en este caso, como entrar al país de los muertos).

    Así que, el punto de una historia secundaria no es fungir como relleno sino como apoyo, introducción, flashback, detalles importantes pero que deben pensarse aparte, distracción o incidente incitador para una nueva historia y contrastes complementarios. En diseño se le llama contraste complementario al color en el lado opuesto del círculo de colores y que al estar juntos, nos causan desazón pues las ondas de luz que vemos se entrecruzan creando «ruido visual». En la novela y/o en las películas; un contraste complementario seria una historia principal donde le echas tierra al capitalismo mientras tú historia secundaria le echa flores. Eso crea contraste e interés y refuerza tu idea principal. Es un poco lo que sucede en Guerra y Paz; mientras que el príncipe Bolkonski descubre lo que es ser carne de cañon, Nikolai Rostov se muere de ganas por ir a la guerra. O como Pyetr se rehabilita de ser bebedor y jugador al ser reconocido como hijo legítimo mientras Nikolai va a la guerra y adquiere deudas de juego que arruinan a los Rostov. Una cosa ensalza la otra.

    El amarillo contraste complementario del azul rey, el fuscia del verde, etc. Si los diseñadores lo hacen ¿por qué un escritor no?

    En resumen, un bierock no es un bierock sin relleno, tampoco es un bierock si el relleno no está rodeado de pan.

    En otras palabras, la historia principal y la(s) historia(s) secundaria(s) deben ser un todo. ¿Cómo lograrlo? Ninguna de las cosas que he leído dice como, excepto que practiques. McKee incluso menciona minutos de introducción y minutos de clímax pero reconoce que eso depende de ti. Practiquemos pues.


    [1] A veces, en otras Livia es el agente externo que le da solución al caso al ser el hada Navi que le indica a Montalbano/Link a dónde ir.

  • Como estar en desacuerdo, guía del siglo XXI para vivir con urbanidad en tiempos de Twitter y la agresión instantánea

    Escribir como estilo de vida

    Una lección sobre como estar mejor en desacuerdo sin necesidad de golpear al otro. ¿Les parece excesivo? Bueno, la agresividad está dejando los foros virtuales para convertirse en amenazas reales dónde las políticas (sí mujeres dedicadas a la política no las ideas) han sido amenazadas con: ser golpeadas y violadas. ¿En el mundo del feminismo instantánea dónde se agrega agua hirviendo y toda acción contra mujer es mal vista? Sí.

    Así que puedo estar loca. Puedo vivir debajo del hongo más recóndito pero este asunto ya se volvió como los manuales del buen comportamiento del siglo XIX, hay que aprender a estar en desacuerdo. Y aprovecharlo para escribir mejor por supuesto, al fin y al cabo es de lo que de trata esta cosa llamada blog; y si no escribes espero te ayude a ganar clientes porque no es verdad eso de que el cliente tiene siempre la razón…sólo hay que saber cómo hacer que se dé cuenta[1]. Ya saben es traducción del sitio —A Guide to Disagreeing  del programa Seriously de la BBC.


    1. NO TIENES QUE CAMBIAR DE OPINIÓN.

    No busques el punto medio —dividir la diferencia no es la respuesta cuando; fundamentalmente, no estás de acuerdo.

    «El paso número uno es no estar de acuerdo» dice el profesor Arthur Brooks de Harvard, que ha escrito Love your enemies. ”Es my importante de hecho, que no estemos de acuerdo con todo y está bien si disentimos permanentemente.» Sí amamos el libre mercado[2] dice Arthur, necesitamos personas que reaccionen contra nosotros. ¿No sería el mundo muy aburrido si todos sintiéramos lo mismo?

    Recuerda que no estar de acuerdo, no es el problema, es como lo hacemos.

    2. NO BUSQUES EL PUNTO MEDIO

    Estar en desacuerdo sin pelear no se trata de ceder. No busques el punto medio, en vez de eso; se trata de trabajar duro en encontrar algo en común —experiencias compartidas, pasiones, anhelos— a pesar de las diferencias.

    3. COMO HABLAS ES MÁS IMPORTANTE QUE AQUELLO DE LO QUE HABLAS

    Esther Perel es una de las mejores terapistas de pareja de América. Escucho a hombres y mujeres desconocidos en desacuerdos mayúsculos. «Cómo hablas es mucho más importante que lo que dices» dice ella. «Si tenemos una forma de hablar en la que uno siempre cancela al otro y lo humilla, no importa realmente de qué estás hablando; dinero, los niños, sexualidad—el tema es irrelevante. Lo que importa es la dinámica que existe entre nosotros»

    Espero les sirva, yo siempre me meto en líos por estar en desacuerdo. Además de que viene muy bien para practicarlo con mis personajes y hacer que ellos, no yo en la vida real, tengan unas discusiones de miedo.

    ¿Crees que sería bueno discutir este asunto? ¿Estamos volviéndonos más y más desagradables y groseros o sólo expresamos más frecuentemente nuestra opinión en voz alta en vez de callarnósla?


    [1] Dale Carnegie. Está un muuucho pasado de moda pero leerlo ayuda. Por lo menos a reírse de uno mismo.

    [2] ¿Podría ser no el libre mercado pero si un mundo con variedad?

  • Pedazos de tela

    Un par de calcetas delatoras

    ¿Qué es una prenda? ¿Únicamente un producto? ¿O un objeto cuya relación con la historia, la cultura y la tecnología definen no solo al individuo sino también su temperamento y su interacción con otros?

    Un elemento que revela de dónde venimos y a dónde vamos. No por nada, la fundación Voogle posee un sitio dedicado por entero a las prendas de vestir llamado «We wear culture». Y seguramente,  por lo mismo,  existe un museo en Kyoto,  Japón. Donde admirar desde un corsé; símbolo de una época en que no sólo se apretujaban las carnes dentro de las costillas de ballena,  sino también el pensamiento y opinión femeninos; hasta ridículos artefactos de vestir modernos creados con piezas de madera. Extrañamente, japoneses.

    Es decir, una prenda de vestir revela mucho más allá del material de confección. Revela filosofías de vida,  modelos económicos y estratos sociales.

    Algo digno de aprender, del mismo modo que una cultura culinaria. Algo que se puede adaptar a la cultura propia del mismo modo que el jitomate se adaptó a la cocina italiana. Como el kimono de mezclilla o como los boleros inspirados en el traje de luces.  
    Es,  en conjunto,  un elemento maravilloso.

  • 4 de Agosto/Ejercicio creativo #1

    Un lindo minino

    Una vez más de la serie “Palabras”. Este fue resultado de un ejercicio creativo. Sí, algunos me quedan más o menos y otros…son malos. Espero que mi descaro al publicarlos no sea mucho. Si creen que es malo por favor, acepto críticas.

    4 de Agosto/Ejercicio creativo #1

    Meten los bigotes,

    luego todo el bote.

    Juegan a sablazos,

    piratas de cartones.

    Ensartan y pescan lo que sea se mueva.

    ¡Ah, señor desorden!

    ¿Y los guantes dónde?

    ¿Serán acaso,

    esos dos mininos?

    No,

    están bajo un pila de libros.

  • ¿Es una opinión? ¿Es un hecho? ¿Es superman?

    Escribir como estilo de vida

    Tú tienes una opinión (o muchas). Yo tengo opiniones. Tus vecinos opinan. Y esto no es un ejercicio de gramática, es un intento no muy serio de establecer qué es una opinión y que es un hecho.

    Todo escritor necesita investigar y recabar información (y antes de que piensen que ya me olvidé de ustedes añado: diseñadores, dibujantes, ingenieros y maestros). En el transcurso de este proceso nos encontramos con que la información está procesada por personas y las personas tienen opiniones, es inevitable. Son personas. Tal vez hasta las computadoras tienen la suya. A Multivac le gustaba que le pidieran las cosas por favor en un cuento de Asimov.

    Han leído una conferencia de Jonathan Sumption (¿debería pensar que tal vez no está en línea con el propósito del blog y no leyeron la traducción?). Han leído la sección de preguntas y respuestas. Han visto lo difícil que resulta que incluso —o tal vez por lo mismo— personas con educación y un título escuchen y analicen siguiendo el hilo de lo que están diciendo realmente y no lo que quieren escuchar según sus prejuicios. Lo que nos lleva a una pregunta fundamental para el proceso de escribir: ¿Cuándo deja de ser valiosa una opinión para volverse un mero zumbar de mosca?

    Porque a un escritor/diseñador/ingeniero o maestro le interesa tener opiniones que valga la pena escuchar. Tal vez. Tal vez no. Tal vez sólo deseemos pelear menos con la esposa/amigo/el mundo por tonterías y discutir más inteligentemente con tal de que existan puntos de vista variados sin darnos de trancazos —físicos y virtuales (Twitter y FB son geniales para decir cosas de las que arrepentirse).

    Con este propósito traduciré el punto no. 6 de una página web donde se resume un podcast de la BBC, en donde Douglas Alexander (con ayuda de terapistas de pareja) enseña a estar en desacuerdo —A Guide to Disagreeing Better[1]— y se titula

    ENTENDIENDO LA DIFERENCIA ENTRE UN HECHO Y UNA OPINIÓN

    Nuestras opiniones son perspectivas que deben ser probadas contra evidencia —no sólo armas que esgrimir contra nuestros oponentes.

    Cathy, madre adoptiva, fue elegida al azar para la Asamblea Ciudadana que debatió las estrictas leyes de aborto irlandesas. [Ella confiesa que aceptó llevada por el deseo de unas vacaciones en el podcast, tiene 5 hijos]. Allí, se encontró con individuos de puntos de vista a años luz de los suyos, y un grupo de expertos seleccionado para ofrecer todos los datos relevantes.

    «Lo más importante que aprendí es que mi opinión es sólo mi opinión»  dice Cathy.  «A menos que inviertas tiempo y esfuerzo en hacerla una opinión informada, entonces es sólo tú opinión y no vale la pena pelearse por ella». Siempre busca evidencia real y experiencia antes de clavar tus talones [supongo que se refiere a la ya no tan popular imagen de un burro negándose a moverse y podríamos sustituir con un Wind…trabándose en alguna tarea].

    Tener la voluntad de escuchar y tener la curiosidad. No tienes que cambiar de opinión. Sólo escuchar.

    Aquí termina la traducción del consejo. Si, parece un tema al azar como tema de un blog donde se busca contestar a la terrible pregunta: ¿cómo escribir ficción? Pero es que creo que; si pretendemos convencer como ________________ —anoten su profesión— tenemos (fíjense bien he dicho tenemos, o sea que yo también) que aprender a escuchar y darnos cuenta donde comienza a meter su cuchara nuestro prejuicio o nuestra cabecita cuadrada para darle una patada en el trasero.

    Cómo ya se habrán dado cuenta, me gustan los podcasts de la BBC («no nos digas, no lo habíamos notado» es casi seguro que están pensando).  Pues hace unos meses o un año ya[2], estaba escuchando un debate titulado «Imagen» del programa «A 100 women». Sí, exactamente, se debatió que tan importante resulta el atractivo físico en general para la vida diaria, el trabajo y el éxito —también se mencionó de pasada el manoseo de usuarias de transporte público por parte de individuos masculinos. Para no hacer largo el cuento, hubo un consenso general en que la belleza no era preponderante como arma para lograr el éxito, entre las asistentes jóvenes que tomaron la palabra.

    Cómo parte del panel,  había una invitada no tan joven, con un Ph y una investigación en la mano —lo que no quiere decir que dijera la verdad «absoluta» sino que hay que escuchar con más atención porque no va a decirte una opinión sin respaldo o de plano su opinión no viene al caso porque esta allí para darte información pura y dura. En algún momento le dieron la palabra y explicó que [no puedo citar porque no soy buena transcribiendo y tampoco entendí muy bien su nombre y no quiero nombrar mal a esta persona, se acepta ayuda para arreglar este desperfecto] además de tener buenos modales y habilidades o cualificaciones; el mundo moderno iba a exigir más y más el atractivo físico; no sólo de las mujeres sino de las personas en general.

    ¿Pueden imaginar que pasó después? Pues que las chicas que habían tomado antes la palabra no la dejaron terminar de hablar. Porque NO estaba de acuerdo con su opinión. A pesar de que les estaba leyendo los resultados. En una palabra: datos. Los datos analizados puede que reflejen un punto de vista (el de aquel que los recaba o idea la prueba) pero rara vez tienen una opinión propia acerca se sí mismos. Las jóvenes no estaban «cancelando» una opinión, estaban cancelando su derecho a la información. Ellas sólitas. Así sin más. Sólo porque no estaban de acuerdo.

    La presentadora[3], como buena presentadora de medios, rehuyo la polémica —bien lo dijo Sumption, la tirana democracia no admite matices ni contradicciones— y les dio la palabra a las chicas hasta que se acabó el tiempo, literalmente. ¿Qué piensan? ¿Es importante? ¿No lo es? ¿Es una opinión algo invaluable sólo porque es la opinión de uno y merece darse de moquetazos con el otro? ¿No es fantástico que otros tengan opiniones y aún así podamos encontrarnos con lo que tenemos en común? ¿No tiene nada que ver con escribir? Eso sí, búsquense con quien discutir civilizadamente. Alguien como Claudithe. O Nali.



    [1] Que  me parece también importante para un escritor pues es información que nos ayuda a convencer y a mirar desde otro punto de vista pero que guardaré para otra entrada

    [2] No llevo un diario, escribo cartas sin fecha

    [3] A decir verdad, ésta es otra razón por la que me gusta la BBC, porque sé de qué pie cojean

  • El horror, el horror, el horror

    Se levantó la bruma y el bosque hacía callar hasta el musgo, no se oían ni las hojas secas crujir bajo mis pasos. Me volví y pude verlo. El fin del mundo, una línea blanca que separaba el dibujo donde yo estaba de otro mundo. Un mundo afuera de la tinta que constituían mis brazos, piernas, manos, oídos, todo.

    Hoy les traigo un cartón —no me gusta el nombre de meme y eran cartones en los periódicos (aunque fueran fotos) —así que prefiero ese nombre, el otro parece que vas a ser víctima del efecto  Carbonaro y eso no me agradaría nada— que público Di An en su muro de Caralibro, como le dice Big Choma. OJO: es una opinión personal que compartimos ella y yo. Lo que no quiere decir que los otros libros no resulten también fantásticos para otras personas,  después de todo; han hecho películas con ellos.

    Además, no es la opinión lo que me impulsa a publicarlo sino la idea que vino después. Me hizo pensar en cómo la personalidad y el trabajo individual son tan dispares que un autor puede escribir páginas y páginas para lograr asustarnos (y disfrutamos el grimoire); mientras que otro con un simple cuentito nos hace pasar noches mirando debajo de la almohada o incluso, lavarla más seguido.

    Ambos son referentes y maestros [a pesar de que uno de ellos ya se murió] de uno de mis géneros menos favoritos: el horror[1]. Curiosamente este género es el favorito indiscutible de muchos de mis amigos.

    ¡El horror es emocionante! Sí y no. El horror es un género donde se consigue el sobresalto a base de construir tensión. Y la tensión es muy difícil de lograr pues consiste en: ¡que no pase absolutamente nada sin que el lector se aburra!

    Y hablo en serio. Pregúntense ¿qué sucede desde el inicio hasta el momento en que sucede el primer susto? ¿Hay un conflicto o mínimo de conflictos? ¿Hay una cierta pincelada en el aire de una expectativa?

    En «La entrada» de Gerry Durrell, realmente no sucede nada hasta que Peter Letting entra en la mansión del tío de Gideon. Hasta entonces se presenta, introduce a Gideon, medio lo investiga, va a su casa. Todo es tan trivialmente normal. Excepto porque al investigarlo, otro personaje nos da la pista que nos hará preguntarnos qué tiene de “malvado” el tío de Gideon.

    Hasta que nos meten al cuarto de los espejos y ya nada será igual. La realidad se ve distorsionada de tal manera que es necesario un trueque de tal magnitud para regresarla a su cauce normal que no volveremos a darla por sentado. Al menos hasta que algo más nos distraiga (la primera vez que lo leí le tuve miedo al espejo como dos meses).

    Quiroga nos mantiene expectantes diciéndonos que la trágica heroína languidece en cama. ¿Han visto una garrapata? No son tan feas. Son como una alubia con patas en un extremo y tan chiquitas que no se les ve la mandíbula chupa-chups. Lo que las hace «espantosas»[2]  es que son tan duras que tuve que aplastarla con un martillo para matarla cuando se la quite a Evilio[3] y el resultado fue una masa estilo asfalto (parece que no había  comido). Eso nos da una idea de la maestría con la que Quiroga nos hace horrorizarnos con un animalito (repugnante sí) que ni es feroz ni es tan desconocido como «el horror» de Lovecraft[4].

    A ustedes ¿les gusta el horror?


    En realidad puedo contar con los dedos los cuentos (no novelas) de horror que me gustan: «El almohadón de plumas» y «La gallina degollada» de Horacio Quiroga, además de «La entrada» (comercial, ya estoy subiendo la versión leída a mi canal de YouTele) de Durrell.

    [2] Vivo en una zona donde los vecinos traen sus vacas u ovejas a pastar así que no sería raro que se le pegara una a los perros

    [3] Le he cambiado el nombre al perro para proteger su intimidad perruna, a las niñas gato también.

    [4] No, Lovecraft con todo y regalo de Dan no llegó a conquistarme. Ni siquiera Poe con todo su genio. El único autor de horror que me gusta es Quiroga. A menos que ustedes me presenten un libro de horror genial.

  • ¿Y qué era antes? ¿Una vaca?

    Fue al prado y escogió una vaca. La más rellenita, de ojos lánguidos y pestañas impermeables contra chubascos de tan tupidas y largas. La de piel tan suave y nacarada que era casi imposible tocarla sin tener un colapso mental de éxtasis. Pues bien, se la llevó al establo. A la mañana siguiente, lo seguía mansa una mujer desnuda…la pobre vaca «se había hecho mujer”.

    ¿No les parece absurda la frase: «la hizo mujer»? Da la impresión de que si no conoces a un hombre en el sentido bíblico nunca serás mujer. Aunque tengas cien años. Es decir, si eres lesbiana, olvídate de ser mujer. Y peor si perteneces a esa minoría entre las minorías a quiénes no interesa el sexo (sí, sí existen). Serás un ungulado por siempre y para siempre. Porque antes de que «la hicieran mujer» ¿qué era? ¿una niña, a los 20? ¿Por qué se necesita un hombre para crecer y dejar de ser niña? Los hombres no «se hacen hombres» teniendo encuentros sexuales. ¿O si?

    Aclaro que fue una compañera de escuela (Bebuquin) la que me abrió los ojos a este asunto tan complicado de las frases hechas y re-contrahechas que usamos sin pensarlas. Ella era la que hacía la pregunta del título cada vez que la oía.

    Antes de que se la oyera decir, me tenía sin cuidado que en más de un relato las mujeres se «hicieran mujeres»  después de intercambiar fluidos. Era obvio que el autor hablaba de una «transición» pero; hasta qué grado se puede hacer que uno piense sinsentidos con una sola frase, ni se me ocurría.  No hay imagen inocente ni metáfora sin doble filo.

  • Gris

    Domingo de poesía de la colección “Palabras” para el concurso no ganado Manuel Altamirano en su versión XIV.

    Gris

    Un soplo de vaho sobre la mañana,
    el paisaje se tiñe de invierno.
    Entre los árboles, la melancolía se enreda el cabello.

  • Kiki y Buba

    Kiki y Buba son dos amibas muy amigas aunque sean tan diferentes en su aspecto. Kiki es rockera y a Buba le gusta la música clásica. Kiki es lenta para comer y Buba lo absorbe todo como aspirador.

    Este, ejem ¿dices que la amiba redonda se llama Kiki? Y la de bordes filosos se llama ¿Buba? Como que pasa algo raro aquí.
    Sí, y estoy segura que diseñadores e ingenieros ya se dieron cuenta. Para los escritores no creo que resulte TAN evidente pero seguro que ya notaron que algo no funciona con los nombres.

    Lo que sucede es que todos los seres humanos somos sinestéticos. Algunos más y otros menos. Algunos con respecto de números y colores; ven los números 5 de color rojo y los 2 de color verde; en vez de negros como la mayoría de nosotros (cuando están impresos en tinta negra porque podemos imprimirlos o verlos en pantalla con esos colores a propósito). O son capaces de ponerle color al sonido y ven colores cuando escuchan a… ¿Les gusta Tchaikovsky, Siddhartha o quizás Pharaon[1]?

    ¿Estás segura que no se las tronaron o algo parecido? El LSD tiene esos efectos psicotrópicos…y hay hongos. Segura que no. Y no, no tienen ninguna enfermedad psiquiátrica. Tan sólo resulta que una parte de sus cerebros es diferente. Es una ligerísima y minúscula mutación que les permite realizar asociaciones no evidentes. De hecho, es algo como lo que pasa con los nombres de Kiki y Buba y que, a menos que tengamos una lesión cerebral, somos capaces de comprender.

    ¿No pensaron que Kiki le queda mejor a la amiba con bordes aserrados? ¿Y qué Buba es mejor para la amiba redonda? Ah, pues es lo mismo y es una parte de nuestros cerebros que nos permite asociar palabras con imágenes o crear sonidos y asociarlos con palabras. Una asociación física con un concepto abstracto. Digan: «pequeño». ¿De qué tamaño se abre su boca con la letra «e».  Ahora digan «grande»  y díganme: ¿no abrieron al máximo con la letra «a»?

    ¿Se les ocurre como usar esta característica de nuestros cerebros en sus cuentos/cómics/diseños/inventos? Yo acabo de hacerlo de forma deliberada*  En el ciclo de conferencias Reith del 2003 dictada por Vilayanur S. Ramachandran con el título «The emerging mind«, el neuro-científico emplea el ejemplo pero lo usa nombrando a la amiba redonda «Buba»  y a la de bordes filosos «Kiki» como un ejercicio para demostrar cómo funciona la sinestesia  a la audiencia. Y esta no es una traducción  porque no había transcripción, además a mí se me antojó usar esta característica de la mente para crear un choque entre lo que veían y lo que oían desde que la oí *
    Mención aparte aunque relacionada, buscando en el Voogle, acabo de descubrir que la sinestesia no sólo es una sensación secundaria o asociada de un sentido que repercute en otro sentido sino:


    s. f. Figura retórica que consiste en la atribución de una sensación a un sentido que no le corresponde. ««amarillo chillón» o «se oye la luz»

    Ahora poseen una herramienta más para escribir ficción o diseñar. Aunque vaya, si lo que esperaban era aprender a ponerle nombre a sus personajes pues pueden visitar este otro artículo en este blog (no conozco al autor personalmente, Big Choma fue el descubridor y como es generoso compartió el dato). .


    [1] Pharaon es un rapero ruso, lo sé porque el internet me llevo a ver un video suyo mientras buscaba una canción de Phillip Kirkorov (un extraño cruce entre Juanga, Walter Mercado y Tarkan). O al menos creía que era de Phillip Kirkorov porque no la encontré —liubi liubu liubi amarte siempre (y no, no es la de Romania). Reconozco que tengo un gusto musical espantoso que va desde la música clásica hasta los one hit wonders y la música folclórica (me sale lo malinchista en estos caso, así que suele ser de otros países) y cosas raras como el Grosse Liebe de la película Menz heart. Por lo regular Dan es el que me presenta con cosas que se me pegan (y que sí son de buen gusto).