Más piña

Leve e imperceptible.
Apenas.
Alitas que murmuran traducidas una luna llena.
Las hojas que llegan:
Mi espera que entregas.
Vueltas y vueltas el planeta;
Un océano dispuesto entre tierras.
El idioma del imperio,
Y sin embargo...
Nada en común que no sea problema.
Tú, que escuchas tristeza.
Yo que aullo de metal al sol,
En un frenesí extraviado de felicidad.
¿A qué hora cenas?
Así terminan mis letras.
Cuento contigo para una respuesta.


