
La luz brillante. Terry Pratchett
Algo le agarró y le lanzó al aire. Pero en otro sentido seguía sentado junto al fuego…; podía verse a si mismo allí, una figura menguante en el circulo iluminado que empequeñecía por momentos. Los muñecos de juguete que lo rodeaban miraban su cuerpo con atención. Excepto la vieja: había alzado la vista, le miraba directamente a él y sonreía.
Por alguna razón, estás experiencias siempre suceden bajo la influencia de sustancias… Que el cerebro humano por sí solito pueda imaginar algo más allá de sí mismo es una idea no muy aceptable…
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