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Una vez más, de la colección "Palabras" que no ganó un concurso.
Sin lugares equivocados. Sin momentos incorrectos. Existe el espacio. Existe el tiempo.
La tragedia no se basa en su inocencia. Es la pérdida.
En negarles la existencia, por presunta ejemplaridad exenta, olvidando adrede.
Territorios pre-acordados, campos de batalla, siempre que no sean dentro de nuestro lado. Esquirlas de elecciones infinitas detonadas, porque esa realidad no existe.
NO. Es mejor creer que hay momentos y lugares equivocados. Gracias al cielo, que los muertos no son nuestros. ¿Cierto? Y cuando lo son, no debieron estar ahí.
Ahora por supuesto la ley siempre ha hecho esto en algunas áreas. La posición clásica liberal, de nuevo fue John Stuart Mill quien mejor la expresó, es que debemos distinguir entre aquellos actos que afectan a otras personas, y son por lo tanto material apropiado para regulaciones legales, y aquéllas que afectan sólo al actor; en cuyo caso pertenecen al espacio personal. En consecuencia criminalizamos el asesinato, la violación, el hurto y el fraude, decimos que la moralidad de estos actos no es algo que debería ser dejado a la consciencia de cada individuo. No sólo son dañinos a otros sino que existe el consenso casi unánime de que son moralmente malos. Lo que es nuevo es la tendencia legal a regular los casos donde la elección humana no afecta a otros y no existe un consenso acerca de su moralidad.
Un buen ejemplo lo podemos observar con la reciente legislación acerca del bienestar animal. Tomen las granjas de pieles. Inglaterra y Escocia, en común con algunos otros países de Europa, han prohibido las granjas de pieles durante los últimos años. La razón no es que su explotación y la matanza humana de animales sólo por su piel sea en sí misma objetable, mucha gente acepta criar y matar animales para comer, por ejemplo, es moralmente aceptable pero no nos comemos a los castores ni a los visones. La única razón de explotarlos es su piel. La idea detrás de la prohibición estatutaria es que el deseo de ponerse un sombrero de castor o un abrigo de visón no es una razón moral suficiente para matar animales, mientras que el deseo de comerlos sí. Empero, muchas personas estarían en desacuerdo con ese juicio. Algunos de ellos son felices de vestir pieles, incluso cuando otros lo desaprueban, pero el Parlamento ha decretado que las granjas de pieles no es un asunto en el que debería permitírseles hacer su propia elección moral. Puntos similares podrían hacerse acerca de la extremadamente elaborada legislación que ahora regula recortar las colas de los perros. Permite la práctica cuando posee un valor utilitario, para los perros de trabajo, por ejemplo; pero no cuando su sólo valor es estético, para las mascotas domésticas o los perros de exhibición. Ahora, no quiero llegar a una discusión acerca de los aciertos o errores de leyes como ésta. Soy genuinamente neutral al respecto. El punto del que hablo es otro. Estas leyes están dirigidas a problemas morales en los que la gente tiene una variedad de puntos de vista pero la ley regula sus elecciones en el principio de que debería existir una sola moral colectiva y no una multiplicidad de juicios individuales. Ahora, eso nos dice algo acerca de la actitud cambiante de nuestra sociedad sobre la ley. Marca la expansión del espacio público a expensas del espacio privado que fue una vez considerado sacro-santo. Incluso sin consideraciones de bienestar involucradas, recurrimos a la ley para para imponer soluciones uniformes en áreas que alguna vez contemplaron una diversidad de juicios y comportamientos. Tenemos miedo de dejar que las personas sean guiadas por sus propios juicios morales en caso de que lleguen a juicios con los que no simpatizamos [el original dice agree pero…no está de acuerdo con el contexto].
Volteemos ahora al otro factor mayor detrás del creciente apetito público por el imperio legal, expresado en la búsqueda de una mayor seguridad y un menor riesgo. Lo que resulta particularmente importante en las áreas del orden público, salud y seguridad, empleo y protección al consumidor que son las áreas de mayor riesgo al bienestar y representan una gran proporción en la creación de nuevas leyes. La gente habla algunas veces de la eliminación del riesgo en la vida, la salud y el bienestar como di de un valor absoluto se tratara pero no actuamos realmente con semejante principio, ya sea en nuestra vida propia o nuestros acuerdos colectivos.
Piensen en los accidentes de tránsito. Son, por mucho, la mayor causa de trauma físico en este país. Podríamos prácticamente eliminarlo por completo reviviendo el Acta de la Locomoción de 1865 que limita la velocidad de los vehículos motorizados a 4 millas por hora (6.4 kmh) en el campo y 2 en los pueblos. Hoy, se permiten velocidades mayores a esas, a pesar de que sabemos a ciencia cierta que significan más muertes y personas heridas y, lo hacemos porque la seguridad total resultaría demasiado inconveniente. Difícil de decir como resulta, cientos de muertes en los caminos y miles de heridas devastadoras [crippling injuries] son considerados como un precio justo a pagar a cambio de la habilidad de llegar antes y más confortablemente. De este modo, la eliminación total del riesgo no es un valor absoluto, es una cuestión de grado. Hace algunos años la Corte tuvo que lidiar con el caso de un hombre joven que se había roto el cuello sumergiéndose en un lago somero en un conocido sitio paisajístico. Quedó paralizado de por vida. Las autoridades locales fueron demandadas por negligencia. Habían puesto avisos de advertencia pero su caso consistía en que ya que sabían que la gente es apta de ignorarlos, debían tomar medidas para cerrar el lago de cualquier modo. La Corte de Apelación estuvo de acuerdo. Pero cuando el caso alcanzó la Cámara de los Lores, los jueces indicaron que había un precio por proteger a este joven de su propia sonsera. El precio era la pérdida de libertad que haría sufrir a una mayoría que gustaba de visitar el lago y era lo bastante sensata como para hacerlo con seguridad.
Los señores de la ley han puesto el dedo en la llaga. Cada vez que se acusa a una autoridad pública de fallar en prevenir una tragedia como esta, tenderá a responder restringiendo la libertad del público en general con tal de privarlos de la oportunidad de hacerse daño ellos sólitos. Es la única forma segura de evitar la crítica. Cada vez que criticamos a los trabajadores sociales fracasando en evitar cualquier evento de abuso infantil, estamos invitándolos a intervenir más préstamo te en las vidas de padres inocentes en caso de que sus hijos también corran riesgo.
La ley puede mejorar la seguridad personal pero la protección viene con un precio y este puede ser excesivo. Llegamos por tanto, a una de las mayores ironías de la vida moderna. Hemos expandido el alcance de los derechos individuales, mientras que, al mismo tiempo, cortamos drásticamente la amplitud de la elección individual. Los dilemas de este tipo han existido durante siglos. Lo que ha cambiado en años recientes es el grado de riesgo que las personas están dispuestas a tolerar en sus vidas. A diferencia de lo que sucedía con nuestros antepasados, no estamos dispuestos a aceptar la rueda de la fortuna como un incidente ordinario de la existencia humana[1]. El infortunio, que parecía inevitable a nuestros antepasados, nos parece eminentemente evitable. Una vez que miramos los reveses como consecuencias evitables gracias al concurso humano, tienden a convertirse en un tema sujeto a la atribución de responsabilidad legal. Así que, después de cada desastre nos vemos dispuestos a pensar que la ley se ha roto o que no era lo suficientemente robusta. Buscamos un remedio legal, demandar a alguien, una prosecución criminal o mayor legislación. «Debe existir una ley en contra», es el grito universal. Y usualmente, la hay o pronto la habrá.
Por supuesto, la ley no provee de facto una solución para todo infortunio. Esta espera que las personas, dentro de ciertos límites, cuiden de sus propios intereses. Asume que algunos riesgos deben o son aceptados pues los costos económicos y sociales son demasiado onerosos. Sin embargo, las expectativas públicas son un poderoso motor del desarrollo legislativo. Los jueces no pueden decidir sus casos de acuerdo con el estado de la opinión pública pero es su deber tomar en cuenta los valores de la sociedad a la que sirven. La aversión al riesgo se ha convertido en uno de los valores más poderosos y es una de las influencias crecientes en la creación de leyes.
Estos cambios graduales en nuestra actitud colectiva tienen importantes implicaciones en la forma en la que no se gobernamos a nosotros mismos. No podemos tener más leyes sin tener una fuerza Estatal capaz de aplicarla. El gran filósofo político del siglo, Thomas Hobbs, creía que las comunidades políticas rendían su libertad a un monarca absoluto a cambio de su seguridad. Hobby tiene pocos seguidores hoy día pero las sociedades modernas han tenido un largo tiempo para justificar sus teorías con sus acciones. Hemos hecho del Estado un Leviatán, expandiendo y restringiendo su poder para reducir los riesgos que amenazan nuestro bienestar. El siglo XVII pudo haber abolido la monarquía absoluta pero el siglo XX ha creado la democracia absoluta en su lugar. Como limitar y controlar el poder del Estado es una cuestión siempre actual. El monopolio de la fuerza organizada del Estado moderno y su creciente capacidad técnica la han convertido en una pregunta más urgente para nosotros de lo que lo fue para nuestros antepasados pero la naturaleza del debate es inevitable que sea distinta en una democracia. Nuestros predecesores miraban al Estado como un poder autónomo encarnado en el rey y sus ministros. Era natural para ellos hablar sobre la relación entre el Estado y sus ciudadanos sobre nosotros y sus términos. Pero en una democracia, el estado no es otro y no está tampoco con o contra nosotros; somos nosotros, que es por lo que la mayoría de nosotros es ambivalente al respecto. Resentimos su poder, objetamos contra su intromisión, criticamos la arrogancia de algunos de sus agentes y representantes pero nuestras expectativas colectivas dependen pata su exitosa aplicación de su persistente intromisión en casi todas las áreas de nuestra vida. No nos gusta pero lo deseamos. El peligro consiste en que las demandas de las mayorías democráticas podrían tomar formas que resulten completamente objetables o incluso opresivas, para los individuos o sectores completos de nuestra sociedad
En la próxima conferencia tomaré el reto de domar al Leviatán, de controlar las acciones del Estado Democrático.
(APLAUSO DE LA AUDIENCIA)
CONTINUARA….
[1] Esta conferencia se dio antes de la aparición del coronavirus. ¿Debemos realmente culpar a alguien porque apareciera o aceptar que fue parte de un proceso al azar y totalmente fuera de nuestras manos? ¿Son sus consecuencias, imputables a un humano en particular, un grupo político o simplemente, producto del azar y en consecuencia…no son culpa de nadie? Las personas que sobrevivieron la epidemia de influencia de 1919 no tenían una OMS a quien culpar y tampoco lo atribuyeron a un estado lamentable en su relación con ningún dios. ¿Estamos rindiendo nuestro buen sentido al deseo de complacer al estándar democrático, dejando de lado nuestra capacidad para escuchar un argumento sólo porque no comulgamos con él? Un buen escritor puede mostrar ambas caras de la moneda…¿es por esto que ya no hay buenos escritores?
¿Y qué tiene que ver la ley y el ocaso de la política con escribir? ¿Acaso nos dedicamos a la redacción de contratos? Y sobre todo ¿qué diablos nos importa lo que hacen en una isla dónde hablan ese idioma chapurrado espantoso[1]?
Así visto por encima, los cambios legislativos en Inglaterra parecen no tener ningún efecto sobre ninguno de nosotros. Tampoco profeso la religión de la democracia; mi país es uno de esos lugares donde la gente sensata e inteligente es capaz de juntarse y tomar decisiones sumamente estúpidas…como creerle a un político[2]. Es una de esas cosas que hacen que uno se sienta hermanado con el resto del mundo.
Y sin embargo, si antes de creer que lo que dice Sir Jonathan Sumption no tiene nada que ver con nosotros, le diéramos una pequeña oportunidad, veríamos que lo que el hombre dice sí que importa. Por lo que sea que esperamos del futuro, como autores y como seres humanos pues aquello de lo que habla no es una mera reforma legislativa. Es, incluso, un asunto para ayer (así dicen los diseñadores aquí para decir que el cliente lo quiere ya).
Nuevamente, esta es una traducción de una conferencia Reith, la del año pasado (2019), este año no habrá ninguna de estas bellezas por razones obvias…¿por qué no pueden hacerla con Line, YouTele o lo que sea? Ha habido otras muy interesantes y bastante amenas que, sin embargo, no podré traducir pues mi habilidad para escuchar nombres es…terrible. Las que he traducido lo he hecho porque existe una transcripción (sujeta a errores debidos al riesgo de perderse una palabra o la dificultad inherente al habla de cada individuo) y eso hace que me resulte más fácil hacerlo (así en caliente no pienso rápido).
La presente conferencia se puede escuchar en formato original en www.bbc.co.uk/radio4, lo que no es un comercial sino especificar la fuente. Tampoco me pagan por traducir estas cosas, lo hago porque necesito un portafolio [hopefully to get a translating job, I love changing nuances of language] y porque; como los fans del manga escanean y traducen como pueden —sin ser profesionales— sus mangas favoritos; creo que hay cosas que deberían llegar a nosotros sin importar la barrera del idioma. He aquí:
THE REITH LECTURES 2019: LAW AND THE DECLINE OF POLITICS
Jonathan Sumption
Lecture 1: Law’s Expanding Empire
ANITA ANAND: bienvenidos a las conferencias Reith de 2019 de la BBC y al magnífico Salón Middle Temple en el centro de Londres. Este espléndido edificio isabelino es la pieza central de una de las cuatro estancias de la Corte que han alojado a abogados por cientos de años y que datan del siglo XIV. No podríamos pensar en un lugar más adecuado para el conferencista de ese año para comenzar su serie basada en la relación entre ley y política. Ahora mismo con vistas a lo que sucede en el mundo ¿habrá una intervención más a tiempo que esta?
Con una vida de carrera en la Barra [de abogados], al conferencista de este año se le ha llamado un hombre con “un cerebro del tamaño de un planeta”. Recientemente jubilado como uno de los jueces más prominentes de Bretaña, después de sentarse en la Suprema Corte, ha regresado a su pasión original: la historia. Sus recuentos al estilo forense de la Guerra de los Cien Años han sido ampliamente reconocidos.
Dentro de una serie de cinco conferencias, planteará una crítica a lo que él llama el imperio creciente de la ley entrometiéndose en cada rincón de nuestras vidas. Explicará porque piensa que esto es una influencia corrosiva en nuestras democracia y como y porque, deberíamos revivir el sistema político. Denle la bienvenida al conferencista de la BBC 2019, conferencias Reith, Jonathan Sumption.
(APLAUSO DE LA AUDIENCIA)
ANITA ANAND: Jonathan, bienvenido. Ahora, he dicho que alguna vez fuiste un académico de tiempo completo, historiador y luego te convertiste en Juez de la Suprema Corte. ¿Qué fue lo que salió mal?
JONATHAN SUMPTION: Bueno, pasaron 37 años entre esas dos etapas. Comencé como un académico. Amaba ser un académico pero odiaba estar siempre en quiebra. La Suprema Corte fue una oportunidad que nunca esperé tener, al no haber sido juez de tiempo completo antes y tuve la suerte de que se acercara el final de mi carrera en la barra justo en el momento en que la oportunidad se presentó.
ANITA ANAND: Y las oportunidades han sido extraordinarias. Has trabajado en algunos de los juicios más famosos que nosotros, los periodistas, hemos cubierto en años recientes. Has representado al ruso millonario Roman Abramovich , contra el camarada oligarquista Boris Berezovsky. También has representado al gobierno Británico, Alistair Campbell, la reina. Sólo entre nosotros ¿quién ha sido el más difícil de todos tus clientes?
JONATHAN SUMPTION: Estás intentando que alguien me censure. Todos los clientes tienen su idiosincrasia especial. No creo que Alastair Campbell se queje de filtración si revelo que es la única persona que he conocido que pueda comer espagueti mientras habla por el teléfono celular.
ANITA ANAND: Esta serie es también sobre el peligro que corremos debido a l popularidad de la ley. Algunos dirían que es un argumento un tanto extraño cuando muchas de las instituciones en las que alguna vez confiamos están bajo ataque. Los medios, algunas veces figuramos por debajo de la popularidad de los políticos espirogiras siempre nuevos, y las personas miran la ley como algo estable y algo neutral. ¿Por qué criticarlos ahora?
JONATHAN SUMPTION: Bueno, el último Reporte Hansard sobre la participación política sugiere que los jueces están en alguna parte cercanos a la cima en la lista de la confianza pública y los políticos están cercanos al fondo. No creo que tal reputación sea realmente justificada. Necesitamos darnos cuenta quizás con mayor precisión de lo que lo hacemos, que los procesos políticos, pueden contribuir a reconciliar nuestras diferencias.
ANITA ANAND: Bueno, tu primera conferencia se llama El imperio creciente de la ley. Jonathan Sumption, te toca a ti.
(APLAUSO DE LA AUDIENCIA)
JONATHAN SUMPTION
En el principio había caos y fuerza bruta. Un mundo sin leyes. En la mitología de la antigua Atenas, Agamenón sacrificó a su hija para que los Dioses pudieran permitirle a su flota navegar hacia Troya. Su esposa lo asesinó para vengar el acto y ella, a su vez, fue asesinada por su hijo. Atena, la Diosa de la sabiduría, puso fin al ciclo de violencia, creado una corte que impusiera una solución por lo que hoy llamaríamos el interés público, una solución basada en la razón, la experiencia de la fragilidad humana y el miedo a la alternativa.
En la parte final de la gran trilogía de Esquilo, La Orestiada[3], la diosa justifica su intervención en el mundo de los mortales con estas palabras: “Que no exista el hombre no doblegado por la ley o doblegado por la tiranía.” Ahora, eso fue escrito en el siglo V BC pero el mensaje es intemporal y universal. La ley no es sólo un instrumento correctivo o de repartición de justicia, es una expresión de los valores colectivos y una alternativa a la violencia y el despotismo caprichoso.
Es el vicio de algunos abogados hablar de ella como si se tratara de un tema auto-contenido, algo que ser examinado como un espécimen de laboratorio en un tubo de ensayo, pero la ley no ocupa su propio mundo.
Es parte de un sistema mayor de toma de decisiones público. El resto es política. La política de ministros y legisladores de partidos políticos, los medios y grupos de presión, y del electorado en general.
Mi punto en estas conferencias es, el lugar de la ley en la vida pública. Los temas gemelos que deseo explorar son la desaparición de la política y el crecimiento de la ley para llenar el vacío. ¿Cuál debe ser el rol de la ley en una democracia representativa como la nuestra? ¿Hay demasiadas leyes? ¿Hay, quizás, muy pocas? ¿Tienen los jueces demasiado poder? ¿Qué queremos decir con el imperio de la ley, esa frase tan a punto en las lenguas de los abogados? ¿Es, como los cínicos lo han sugerido en ocasiones, únicamente un eufemismo para el imperio de los abogados?
El creciente imperio de la ley es uno de los fenómenos más significativos de nuestro tiempo. Este magnífico salón ha sido usado por abogados desde su construcción, hace cuatro siglos y medio pero la mayor parte de ese tiempo, los abogados han tenido poco que hacer. Hasta el siglo XIX, la mayoría de las interacciones humanas eran gobernadas por la costumbre y la convención. La ley lidiaba con un amplio rango de problemas humanos. Regulaba los títulos de propiedad, reforzaba contratos, protegía la vida de las personas, sus personas, su libertad y sus propiedades contra daños arbitrarios, pero eso era todo. Hoy, penetra en cada rincón de la vida humana.
La edición moderna estándar de los estatutos ingleses llena unos cincuenta volúmenes, con más de treinta volúmenes de suplementos. En adición, existen unas veinte y un mil regulaciones hechas por ministros bajo poderes normativos [estatutarios] y cerca de doce mil regulaciones creadas por la Unión Europea que continúan aplicándose a menos y hasta que hayan sido revocadas o reemplazadas por una legislación doméstica.
Tan sólo en un año, terminando en Mayo del 2010, más de 700 mil ofensas criminales nuevas fueron creadas, tres cuartos de ellas por regulación gubernamental. Ese año fue, claro un año de abundancia pero la tasa de incremento aún puede considerarse como alta. Por encima de todo está esa producción imparable de juicios en las Cortes, muchos de ellos acerca de temas que rara vez eran tocados por la ley hace un siglo[4].El poder de las Cortes Familiares ahora se extiende a varios aspectos del bienestar infantil que perteneció al dominio exclusivo del hogar. Complicados códigos legales ejecutados por tribunales especiales regulan el mundo del empleo. Un elaborado sistema de leyes administrativas, en su mayor parte creadas por jueces desde la década de los 60’s, gobiernan la mayoría de los aspectos de la relación entre gobierno y ciudadanos. Las áreas especiales que alguna vez pensamos fuera de la competencia de las Cortes, tales como la política extranjera, la conducción de operaciones militares en ultramar y otros poderes prerrogativos del Estado, han sido rendidos, uno por uno al poder de los jueces.
Sobre todo, desde el 200, un código de derechos humanos ejecutables legalmente ha abierto vastas áreas de legislación judicial. En 1911 había un solicitante en Inglaterra por cada 3000 habitantes. Tan sólo un siglo después, hay uno por cada 400, un incremento de siete veces esa cifra.
El imperio de la ley es uno de los clichés de la vida moderna cuando tiende a invocársele, incluso por los abogados, sin mucha reflexión en lo que realmente significa. La esencia misma de ello puede resumirse en tres puntos. Primero, las autoridades públicas no tienen el poder para cohercionarnos, excepto el otorgado por la ley. Segundo, la gente debe tener el mínimo básico de derechos legales. Uno puede discutir en qué deberían consistir dichos derechos pero deben al menos, incluir la protección de la violencia física y otras interferencias arbitrarias en la vida, libertad y propiedad. Sin ellas, la existencia social no es más que un crudo concurso en el uso de la fuerza física. Tercero, debe existir acceso a jueces independientes para reivindicar estos derechos y administrar la justicia criminal ejecutando los límites del poder del Estado.
Al menos tan importante como estos, sin embargo, es una clara comprensión de lo que el imperio de la ley no significa. No significa que todos y cada uno de los problemas humanos y dilema moral sea objeto de una solución legal. ¿Así que, por qué ha sucedido esta expansión tan vasta en el dominio del ámbito legal? La razón fundamental consiste en la llegada de una democracia de base amplia entre los años de los 1860´s y los 1920’s. La involucración masiva en los asuntos públicos ha llevado, irremediablemente, a elevar la cantidad de demandas hechas al Estado como proveedor de amenidades, aval de un mínimo estándar de seguridad y regulador de la actividad económica.
El optimismo acerca de lo que la acción colectiva puede conseguir es natural a los animales sociales. La ley es el instrumento primario de la acción colectiva y elevar las expectativas del Estado lleva naturalmente a llamar a la ley a dar soluciones. En algunas áreas una solución legal está dictada por la naturaleza misma del problema. Tomen, por ejemplo, los desagradables efectos de los cambios tecnológicos y legales, algo que los economistas llaman “incidencias externas[5].” Las enfermedades causadas por la industrialización y lesiones, contaminación, monopolio, cambio climático, por nombrar sólo algunas de las más obvias. El crecimiento económico es el resultado espontáneo de la actividad de numerosos individuos pero la actividad espontánea no puede manejar los costos indeseables que resultan de éste. Sólo el Estado puede hacerlo. Así es como tenemos leyes contra los cárteles, la contaminación y etcétera.
Pero hay otras áreas en dónde la intervención de la ley no se fuerza sobre nosotros, es una elección colectiva. Refleja los cambios internos en nuestro modo de ver al mundo. Quiero dirigir la atención a dos de estos cambios que han contribuido, creo, a expandir el imperio de la ley. Uno de ellos es el crecimiento del absolutismo moral y social que mira a la ley para producir conformidad[6]. La otra es la búsqueda constante de una mayor seguridad y al reducción del riesgo en nuestras vidas diarias. Miremos primero a la ley como el medio para imponer la conformidad. Esta solía ser una de sus funciones primarias, La ley regulaba el culto religioso hasta el siglo XVIII. Discriminó entre diferentes denominaciones religiosas hasta el siglo XIX. Reguló la vida privada y las relaciones sexuales consensuadas hasta apenas recientemente. Los actos homosexuales fueron criminales hasta 1967. Hoy, la ley se ha desligado casi por completo de todas estas áreas. De hecho, se ha movido al extremo opuesto y ha prohibido la discriminación que alguna vez fue obligatoria.
En cambio, en otros aspectos, nos hemos movido a la idea mucho más antigua de que la ley existe para imponer la conformidad. Vivimos en una era censataria, más quizás de lo que cualquier otra época desde que el movimiento evangélico transformó las sensibilidades morales de los Victorianos. Las voces liberales en Inglaterra, en la Bretaña Victoriana, como la de John Stuart Mill, ya estaban protestando contra las implicaciones sobre las libertades personales. La ley, argumentaba Mill, existe para protegernos del daño y no para reclutarnos a la conformidad moral. Aún así, la intimidación de la prensa puede desencadenar una avalancha de escarnio público y abuso para cualquiera que se salga de la línea[7].
Los medios sociales alientan a recurrir a respuestas fáciles y generan una poderoso instinto de rebaño que suprime no sólo la disensión pero incluso la duda y los matices. Los solecismos públicos e incluso privados pueden destruir la vida profesional de una persona [career[8]]. Los anunciantes presionan a los editores a no publicar piezas controversiales y los editores pueden ser despedidos por persistir. Las organizaciones estudiantiles pueden prevenir que ciertos discursos no ortodoxos sean escuchados. Estas cosas han hecho la presión por la conformidad más intensa, incluso, de lo que solía ser en tiempos de Mill.
Es la misma mentalidad que busca que la ley regule áreas de la vida que alguna vez pertenecieron exclusivamente al dominio de los juicios individuales. Estamos muchísimo menos listos de lo que lo estábamos para respetar la autonomía de las decisiones individuales. Tendemos a pensar que los valores morales y sociales pertenecen a la comunidad como un todo, como asuntos de la colectividad y no de las decisiones personales.
Hace dos años, las Cortes y la prensa estuvieron muy atareados con el caso de Charlie Gard, un bebé nacido con una rara y fatal enfermedad genética. El consejo médico era que no existía una posibilidad de mejora evidente. El hospital donde se le trataba apeló a la Superma Corte para recibir permiso de suspender el tratamiento y permitirle morir. Los padres rechazaron el consejo médico. Deseaban sacarlo de las manos de la NHS[9] y llevarlo a los Estados Unidos para que allí recibiera un tratamiento experimental no probado. Los especialistas americanos pensaban que las oportunidades de mejora eran pequeñas pero mayores a cero. Los padres deseaban la oportunidad. Inusualmente, recolectaron el dinero mediante boteo[10] y estaban en condiciones de pagar el tratamiento sin recurrir a los fondos públicos. Este era un caso que levantaba difíciles de juicio moral y de consideraciones prácticas en el servicio de salud pública. La Corte autorizó al hospital a retirar el tratamiento y el niño murió[11].
Ahora, hay dos características llamativas de esta historia. La primera es que, aunque la decisión de continuar o no con el tratamiento era de juicio clínico, los médicos involucrados eran reacios a tomar la decisión ellos mismos, lo que sospecho hubieran hecho hace una generación. Querían el respaldo de un juez. Esto no era porque se pensara que los jueces tenían alguna cualificación moral o clínica de la que carecieran los doctores, era porque los jueces tienen un poder de absolución. Al aventarle la bolita a la Corte, los doctores se protegían a sí mismos de responsabilidades legales.
Ahora, ese es un instinto comprensible. Los doctores no desean correr el riesgo de ser demandados o llevados a corte, sin importar que tanta confianza tengan en su propio juicio, pero el riesgo de ser demandado o perseguido legalmente existe sólo porque hemos llegado a considerar estos terribles dilemas humanos como dominio propio de la ley.
El segundo rasgo de este caso es quizás el más impactante. La Corte decidió que no sólo debería permitirse al hospital retirar el tratamiento terapéutico sino que no se les permitiría a los padres buscar la posibilidad de una cura en otra parte. No se sugirió que llevarlo y tratarlo en los E.U. podría de hecho agravar su condición, aunque podría haberla alargado de forma obvia, el juicio de los padres parece haber estado dentro de lo que ampliamente se considera que hacen los padres responsables y amorosos. Sin embargo, para la ley era a última instancia un asunto para un órgano del Estado, nominalmente la división familiar de la Suprema Corte. La decisión de los padres fue, digamos, nacionalizada.
Ahora, debería hacer claro que no estoy criticando la decisión por un momento. Meramente, señalo que hace una generación muy probablemente hubiera sido una decisión distinta, incluso de haber alcanzado la Corte, lo que probablemente no hubiera sucedido. Ahora, cito este caso porque a pesar de que sus hechos son inusuales, es ilustrativo de una mayor tendencia general de la ley. El imperio de la ley y los poderes discrecionales que la ley confiere en los jueces, limita el alcance de las decisiones autónomas tomadas por el individuo. Recortan el área dentro de la cual los ciudadanos se hacen responsables por sus propios destinos y los de sus familias.
CONTINUARÁ…..
[1] Es un decir, a mí me gusta…aunque a veces no entienda ni muu.
[2] Conozco a dos que lo son y aún así fueron parte de esa acción colectiva bizarra que fueron las elecciones más recientes pata presidente. Los que no votamos porque no había por quien votar, los votos divididos y los votos embelesados
[3] La única trilogía que se conserva del teatro griego antiguo […]: Agamenón, Las coéforas y las Euménides….otro libro que añadir a la lista…
[4] Haciendo cuentas algo así como generación y media humana o quizás dos, siendo conservadores con las expectativas de vida.
[5] ¿Quién diablos llamo externalidades a las externalities?
[6] La conformidad vista como un entorno en donde no existe la discrepancia o los matices.
[7] A esto me refería por libertad de expresión en Epistolar…aunque no había escuchado a este tipo.
[8] Que no se refiere a los estudios cursados sino a la vida profesional de una persona y que puede ser independiente de los primeros.
[9] National Health Service…supongo que algo así como el servicio de salud británico.
[10] ¿Hay Teletón en sus países? Bueno, colecta pública.
[11] En una buena película, el final habría sido darle el permiso a los padres…
Hoy es para celebrar que A 100 women de la BBC se propuso crear una página de Wikipedia para mujeres sobresalientes y contemporáneas, las cien que le dan nombre al programa (al menos en un principio) La idea surge de que más del 70% de los colaboradores o editores de páginas en esta enciclopedia, pertenece al género masculino y, por lo tanto, del mismo modo que los historiadores; tiende a obviar la existencia de mujeres de méritos distintos a su belleza o preponderancia como miembros del show business o de la realeza. La mayoría de las páginas más editadas y completas son de hombres. ¿Hay alguna mujer cerca de ti que se merezca su propia página de Wikipedia por su lucha social o sus logros científicos? Si, da flojeritis aguditis hacerlo ¿verdad?
¿Buscas ser sólo de los quejosos cómo yo? Al menos piensa en alguien que no tenga su Wiki y se lo merezca o pregunta. Con pensártelo ya es un cambio.
1. Revisa, revisa, revisa: El sitio dice que revisar significa literalmente volver a ver algo…es más que volverlo a ver. Es el paso más difícil de todos. Puedes descubrir que has escrito una porquería. Y la pregunta es: ¿para quién es esto? ¿Única y exclusivamente para ti o quieres que otros lo lean? Si es para ti, puede quedarse como está. Si es para que otros lo lean…deberá ser claro y deberá ser algo por lo que pagarías por leer. Hazle justicia y asesínalo sí es menester.
¿Saben? A veces al coser una prenda, las cosas no quedan bien y hay que descoser. Y descoser es tedioso, al menos al principio. Después de hacerlo más de veinte veces…simplemente te enfrentas a ello y descoses automáticamente cuando sabes que no está como debe estar. También reconoces el momento en que, de tanto descoser has picado la tela y ya no te sirven las piezas. ¡Hora de cambiar de proyecto o terminarlo tal cual!
2. Experimenta con diferentes técnicas: lo que dice el sitio es similar a descoser…cambiar primera persona por tercera persona, agregar personajes, y esto es algo que me está pasando al momento de escribir esta entrada….es una tortura pero a veces vale la pena: ver películas o leer libros que no terminan de cuajar. Analizar dónde está el error, lo que prácticamente es imposible pero nos ayudará a mirar hacia atrás a nuestras propias porquerías y contrastarlas. ¿Voy demasiado rápido? ¿Es demasiado fácil la resolución? ¿Debería mirarlo desde otro ángulo? ¿Es creíble?[1]
3. Elimina las menudencias: ¿por qué?…si las menudencias de pollo[2] son sabrosas …¡Ah! Los adjetivos y los adverbios…los lentamente, urgentemente…¿es que no ven que estoy esperando ansiosamente que me digan de modo razonablemente amable dónde se pueden usar estas cosas?
La cosa no es no usarlos sino no abusar de ellos y usarlos de modo adecuado. Vean el sitio, trae una respuesta gráfica (no sabía que los escritores fueran diseñadores de la comunicación gráfica) y en serio que es gráfica y no estructural ni textual, a un pequeño problema para mostrar la acción de interrumpir un diálogo.
4. Corta los clichés: Mostrar no contar[3]….aunque en este caso se refiere a usar frases hechas como: “con la paciencia de la araña” “trepar por la escalera de la vida”
Para ilustrarlo el sitio nos pone el siguiente consejo de Antón Chejov:
«No me digas que la luna brilla; muéstrame el brillo de la luz sobre cristales rotos»
Mmm aquí si meto mi cucharota…en su segundo ¿intento? ¿versión? de sus “Memorias”, Isaac Asimov recuerda un consejo que le da un editor; di las cosas tal cual como lo haría Hemingway, sin adornos…di: el sol salió a la mañana siguiente[4].
Para mí un cliché…puede que me equivoque de medio a medio; más que esto, — porque creo que depende de cómo haces tú las cosas si la luna brilla o; es una viuda coqueta escondida tras un velo de nubes —es resolver un problema de la misma forma que otro autor ya lo resolvió. Ejemplo:
“Hana Yori Dango”[5]…en algún momento de la trama, para complicarla, el personaje masculino principal pierde la memoria por un accidente automovilístico y hay un ligero malentendido que un personaje extra trata de aprovechar para su conveniencia [sin que eso rompa con la fe que tiene Tsukushi en Tsubasa].
Esto, lo he visto más de una vez en otros manga (que no recuerdo en este momento). Uno de los dos personajes protagónicos (masculino o femenino, por lo regular, el masculino) pierde la memoria por x, y o z; provocándose un malentendido entre la parejita con la intención de crear otro conflicto más…o el mentado accidente provoca que uno de los dos admita sus sentimientos pues es imposible negarlos una vez que el objeto de afecto es probable que muera…de tal modo que ya casi parece un requisito del género.
5. Revisa en busca de errores de continuidad: coincido, aunque no son tan graves cuando se trata de errores entre libro y libro de la saga, se necesita tener una memoria espantosamente genial para acordarse.
Por otro lado, si hay que estar bien hacha con esto porque después de un rato te das cuenta que ya se te olvidó de repente que el personaje tenía ojos azules y no verdes en el primer capítulo y ya vas por el séptimo y se los estás pintando verdes. Otra razón para hacer bien pero hasta la exageración nuestro estudio de personajes. Para no olvidarse que demonios está haciendo uno.
[1] A punto de flaquear, de caer en polvo con los dientes rotos. No sé si continuar. El camino viste desolación y ya no veo marcha atrás. Sin nubes, me ahogo de resequedad. Sin señales para aguantar otro kilómetro más. Merriam.
[2] Higadito de pollo…yummy..lástima que ya no los venden tan fácilmente en estos lares.
[3] ¿Dónde diablos empieza entonces lo de contar la historia? ¿En el grano en el cu..tis de la luna?
[4] Sin citar porque me llevaría un ratote buscar la cosa tal cual en el libro y me da flojera porque lo esencial…allí está…creo.
[5] Manga de tinte romántico adolescente que resulta iconica, hay incluso varias adaptaciones a live action japonesas y coreanas. Me la presentó Di An y es entretenida sin pretensiones, en caso de necesitar algo ligero y que los haga sonreír o desesperarse con un par disparejo. Es el típico manga que perdura.
Seguimos con el psicoanálisis psicótico de Wik… Si yo también ya me harté un tanto de este asunto aunque ya que anuncie que lo publicaría, pues no puedo retractarme tan fácilmente.
1. Determina el escenario y la trama básica: planificación, planificación. Además del modelo de Sarah Domet (90 days to your novel) podemos usar el del sitio que, consiste en hacer muchas preguntas acerca de la cosa (novela-cuento-ente-etc) en sí.
2. Decide cuál punto de vista quieres que use tu historia: no sé porque pero me parece que están confundiendo el punto de vista con el narrador porque mencionan la primera persona, la tercera persona limitada, tercera persona objetiva y tercera persona omnisciente…que claro como sucede con un cambio de gobierno, el escritorio cambia de lugar o las instituciones de nombre. Según el “académico estudioso experto” en el trono de la élite, los nombres de las cosas cambian…los if clauses pasan a ser conditionals del cero al 4 o se actualizan como present conditional y así. Aunque sean lo mismo.
Lo menciono porque Robert McKee en “El guión. Story”, propone que a cada acción que llevarán a cabo los personajes; debemos cambiar de punto de vista porque es; en este cambio de punto de vista donde se abren los abismos necesarios para complicarle la vida a nuestro personaje principal. Me explico: si el personaje del detective esperaba que le abrieran la puerta, lo mandan al carajo porque el personaje al que fue a interrogar es un viejito cascarrabias al que le caen gordos los policías y entonces…pues no le abre, la investigación se retrasa porque no puede hablar con el único testigo y no puede irrumpir porque ya lo acusaron de violencia innecesaria…consigue hablar con el cascarrabias engañándolo pero resulta que la pista es muy vaga porque el buen señor usa gafas de fondo de botella o tiene glaucoma…ustedes inventen.
Realmente, el consejo se decanta por elegir un tipo de narrador y ser consistente a todo lo largo de la cosa que estamos creando….
Lo que suena lógico y coherente en una novela o cuento (especialmente en un cuento donde no tienes tiempo de hacer variaciones) pero en un guión o un cómic…hay que tomar en cuenta que un cómic al tener imagen es mucho más flexible —si hablamos de una historia larga, una tira cómica pues no te da esa libertad por el espacio. Puedes tener voces en off de un narrador externo omnisciente que nunca metía su cuchara hasta ese incidente desgarrador, un narrador en primera persona que te dice “Me llamo Peter Parker” o una especie de voz en off omnisciente. Casi nunca un narrador limitado como un amigo o un espectador de los hechos pues cuenta con la ventaja que menciona Hilary Mantel sobre el cine en sus conferencias; el reflector que dice: aquí está tu héroe.
Por eso es que la palabra escrita tiene tantas limitaciones y, al mismo tiempo, tantas libertades que estos dos medios no tienen.
En una película es aburrida la voz en off porque esperamos acción. Que se muevan y hagan cosas [un cómic tiene esa facultad de poder darnos espacio del mismo modo que un libro] Por eso McKee dice que un libro aburrido cuenta con mucha explicación (debe estar hablando de guiones). Dudo que McKee haya leído “Doña Flor y sus dos maridos[1]” de un autor brasileño llamado Jorge Amado y que me parece que le gusta la película. En el libro, sobran las explicaciones, abundan en forma de las recetas que la protagonista domina —hablando de recetas…la cocina de Meg tiene un montón de recetas que se ven ricas [2]. O, que están escritas de tal forma que parecen chismes de un tarde de domingo con los cuates….
Una película cuenta con la música para ambientar. Cuenta con un ritmo visual. Una novela se hace a golpes de bonches de palabras. Esta en particular, se parece un poco a “The witches of Eastwick” de John Updike en el sentido de que todo lo que parecería paja con un escritor que no ha practicado lo suficiente, le da un ritmo: 1, 2, 3 vuelta, 4, 5 paso por delante, zapatea, haz un pase con la mano derecha, otra vuelta y el paso doble terminó.
Es la herramienta de un escritor para crear tensión, indicar aburrimiento o como en el caso de Doña Flor, cocerte lentamente en tus jugos sin poder mojarte el rabo. Y depende de cómo escribe cada quién.
3. Haz un boceto de tu historia: ¿apenas? Para Sarah Domet ya hicimos todo el trabajo preliminar, para Libby Hawker (“Take off your pants!”) ya establecimos las motivaciones, las debilidades, las fortalezas y todo ese chorro de información estilo empresarial. Más bien es el siguiente punto lo que sigue.
4. Empieza a escribir: en un vídeo de consejos sobre cómo escribir con Cesar Mallorquín como youtuber (no he tenido el placer de leer al hombre pero ningún consejo es inútil), él recomienda tener un cesto de basura a la mano. Lo menciono porque el sitio famoso te recomienda que escribas con lápiz y papel en vez de usar la tecnología. ¿Por qué demonios? Pues porque te será más difícil mirar la pantalla en blanco y continuar escribiendo si te atoras; a diferencia de la hoja en blanco, donde simplemente ignoras que ya te atoraste y te pasas de largo escribiendo otra cosa. En pocas palabras, es más fácil hacer bolita lo que no te guste —garabatos incluidos, y tirarlo al cesto que darle delete. Por alguna razón escribir en la compu te hace pensar que ya está listo y en el otro formato, al menos haces el ejercicio de tratar de encestar el arrugado papelito.
Aquí creo que lo que debería ir es: ESCRIBE, ESCRIBE, ESCRIBE Y TERMINA LO QUE EMPEZASTE. Bueno o malo, tendrá que sufrir del proceso llamado edición (que consiste en borrar mucho de lo que ya escribiste o cambiar de punto de vista). Si como yo, te cuesta trabajo terminar cosas…a mí me ayudó muchísimo empezar un curso de confección de prendas los sábados…¿eh y eso que tiene que ver con escribir? Nada…sólo que el hecho de tardarme casi dos meses peleando con la máquina de coser me hizo darme cuenta que…si trabajas constantemente y con un horario definido, aunque te den ganas de claudicar, ¡terminas con un pijama de niño listo para usar! Me explico: puedes terminar un proyecto.
5. Aborda tu escritura en trozos: el sitio es sabio. Es cierto, no podemos lanzarnos a ser “el mayor escritor de todos los tiempos” o “escribir la gran novela” porque terminaremos fracasando invariablemente. Así que tendremos que comenzar como los autores anónimos. A VER REPITAN CONMIGO: “Hola me llamo Fulano y soy autor” Una página a la vez, ¿vale?
6. Lee el diálogo en voz alta: tentadoramente decía uno de los autores (sorry…no recuerdo el nombre y me encantaría decir quién, así que si lo saben por favor ¡ayuda!) que aparece como invitado al blog de Chuck Wendig Terrible Minds; que no dejes el texto que deja el gato con el trasero por más genial que suene porque existen los audio libros…Otro medio-formato en el que desplegar nuestro talento. El sitio no lo menciona para nada; es más, comienza hablando de cómo el diálogo real usa muletillas y silencios pero es que, es cansado leer en voz alta algo muy largo que no fluye. Y es difícil cambiar las inflexiones de voz y encima, lograr que los diálogos con tartamudeo o pausas entrecortadas salgan bien[3]. Piensen en sus gargantas si llegan a ser exitosos y les toca hacer audio libros, emisiones radiales o podcasts[4]
Entre otras cosas, te previene de caer en la tentación de usar lenguaje demasiado elegante porque se bloqueará tu conexión con el lector. Según la gran yo [sonido de pedorreta], si es un solo personaje y esa es su personalidad, no habrá más remedio. Digo, si el noble príncipe encantado (educado en Oxford) me sale con un <<¿Qué pedo?>>…la novela va a volar por los aires.
Y como punto final te pide que no seas demasiado obvio y digas cosas como: “No soy feliz con este matrimonio” para mostrar un diálogo desigual, disparejo y totalmente inconexo que dará prueba fehaciente de la disfuncionalidad del matrimonio en cuestión. Asimov, lo hubiera resuelto más o menos así: Eran felices. Ella le decía cosas y él no se molestaba en escucharla.
La originalidad del escritor ataca de nuevo…sólo recuerda: sé amable. La información no se debería repetir a cada rato a menos que lo que estés escribiendo, sea un contrato legal. Ahí sí que deben de quedar todos los puntitos sobre las íes.
7. Mantén la acción verosímil: ñaca ñaca….¿recuerdan nuestro issue con lo que es real y no lo es? Pues bien, aquí Wik…se empieza a decantar por hacer que las cosas resulten creíbles dentro del universo planteado por la novela…Personajes consistentes, bien trabajados, leyes de la física y química en su lugar…esas cosas. O leyes de la magia.
8. Tómate un descanso: Coincido.Un cerebro cansado hace lo que los borrachos: escupe incoherencias. Vayan al cine, denle un beso al amor de su vida, apapachen al gato, saquen a pasear al perro…duerman. PROHIBIDO PENSAR TODO EL TIEMPO EN LA DICHOSA HISTORIA.
9. Relee tu obra: Coincidimos. Revisar y editar es algo que se tiene que hacer. Tendrás que borrar cosas, cambiar otras, escribir más de una vez. Eres como un contador que debe entregar cuentas impecables. Tus números tienen que coincidir o serás sujeto de una audiencia terrible donde te digan: “esto está tres rayitas debajo de la chin…”
10. Comprende que los primeros borradores nuca son perfectos: ¿a estas alturas me lo dicen? Asimov detestaba escribir ficción porque se tardaba seis meses en un libro, lo que no le pasaba con la no ficción. ¿Por qué? Pues porque a pesar de ser capaz de crear cuentos en un solo día y de un tirón, las novelas necesitan irse desenrollando y van cambiando según los personajes se van moviendo. ¡Ánimo!
CONTINUARÁ…
[1] Leyendo a cachitos por el momento. Es una cosa muy curiosa y llena de comida brasileña. La película la pueden encontrar en YouTele, la tienen como material para un curso de cine.
[2]Gracias por leer esta chorrada de blog. Me gustaría saber cocinar e inventar recetas.
[3] Eso lo sé porque tengo un canal de YouTele donde estoy subiendo “Mi familia y otros animales” de propia voz [aclaro que a la fecha no me han publicado ni cuentos, ni libros ni audio libros]. Parece sencillo pero no lo es; es difícil permanecer seria en las partes graciosas y después del comercialote…volvamos al análisis.
[4] AnaskasFisher debe saber más que yo pues he visto que tiene podcasts en Ivoox. Gracias por suscribirte a esta página de chorradas, si no he mencionado nada de tu blog es porque no sé mucho sobre tarot… Solía echar las cartas en plan diversión con unas conocidas del cole pero siempre era manual en mano y nunca en plan serio sino sólo por hacer algo.
Había olvidado incluir un link en la entrada «Prepararte para escribir ficción» en la imagen de Big Choma. Arreglado está el olvido pero por si no quieren ir a perderse en la página les dejo el link aquí.
En vista de que Lavender, que según yo programe para el lunes de patchwork ya se vio publicado (lo que quiere decir que probablemente me haya dado el Alzheimer selectivo); les pongo un cuento (no tan buenol que he subido a Wattpad y formaba parte de una colección que reuní para otro concurso que no gané (al publicarlo en Wattpad no podía ser incluidol. La colección se llama «Besos de rana, arañas bajo la cama» y el cuento es:
Horripilante
La oscuridad es total pero, algo, algo perturba el ambiente. Las dos niñas despiertan y bajan de la cama, sigilosas. Miran por la ventila junto a la cama ó por la ventana, apoyadas en la máquina de coser.
Míriam nota que el calor de los dos cuerpecitos ya no está. Despierta. Las llama en susurros. Y regresa, horrorizada, bajo las cobijas.
Es, es ese olor. Vino el zorrillo y dejó su tarjeta rasca-huele. Las dos gatitas regresan a dormir cuando se va.