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Página 116 – Sitio sobre chorradas acerca de cómo escribir ficción

Blog

  • Screenwriting Fundamentals Blake Snyder’s Beat Sheet: Fundamentales de Blake Snyder para escritura de guión con la hoja de ritmo p1

    Bueno, ya el otro día comencé a leer lo que dice Robert McKee acerca de los famosos beats, que sigo sin entender porque no le han dado un nombre decente en español si se trata de algo tan fundamental para aprender a escribir. Tal vez sea porque nadie los entiende realmente…al menos yo no creo ser capaz de explicárselos a mi abuela[1].

    Como el título lo dice, estos consejos son para guión pero…por ahí hay cosas valiosas e interesantes que se pueden aplicar. Es una aportación de Daniel Vanches (sí, nuestro patrocinador estrella) que me pasó el link del vídeo. Parece ser un resumen de la BS2 u hoja de frecuencia (como pasaré a llamarlos, al menos por esta entrada) de un tal Blake Snyder[2] y puedes ir directamente aquí a verlo o quedarte a leer si te va mejor no estresarse con la particularidad de que está en inglés o te gustan las chorradas que se me ocurren.

    Para empezar voy a enumerar los episodios o eventos que se nombran en el vídeo:

    1. Imagen de apertura
    2. Ambientación
    3. Declaración del tema o idea regente
    4. Catalizador o incidente incitador
    5. Debate o conflicto
    6. Pasamos al dos
    7. Historia B
    8. Diversión y juegos
    9. Punto medio
    10. Los malos se acercan
    11. Todo está perdido
    12. La noche más oscura del alma
    13. Pasamos a tres
    14. Final
    15. Escena de cierre

    Lo valioso aquí está en el número uno. La imagen de apertura nos sirve para sentar el tono o ritmo en un cómic, un cuento, una película o una serie. ¿Es algo alegre y divertido o una tragedia? Si se tratara de una tragedia habría que maginar tonos grises y rojos de advertencia o colillas de cigarro. En este negocio de escribir historias conviene aprender un poco sobre diseño gráfico y psicología; especialmente para evitar el cliché cuando resulte necesario y explotarlo cuando nos resulte conveniente. La imagen de apertura le da al lector una idea sobre qué esperar y cómo reaccionar a la información que vendrá a continuación. Como espectador o lector, es la etiqueta que nos dice si quedarnos o irnos. Y ambas son igualmente válidas, a mí por lo regular no me atrae ver o leer navideños. Es tu forma de decirle al lector ADVERTENCIA: esto es bajo tu propio riesgo.

    Creo yo, que el uso de la escena inicial es mucho más difícil de lograr en una novela, por supuesto, aún no he intentado usar el recurso. Un cómic, un cuento o una película son mucho más cortos en extensión temporal y requieren que le mostremos al lector o espectador un marco que encuadre rápidamente la historia en un sentido o en otro con tal de dirigirlo a dónde queremos. Hoy día las películas pueden alcanzar la extensión de tres horas y parecer mucho más largas que un cómic que te lees en media hora o un cuento que devoraras en quince minutos pero, incluso así, no compite en extensión temporal con la novela.

    Una novela puede llevarse; dedicándose a ello con esmero —sin contar con incidentes absurdos de la vida real como trabajar, limpiar o cocinar; entre tres días y dos semanas a dos meses o…cien años —yo no sé ustedes pero a mí Cien años de soledad me hizo sentir que realmente pasaban cien años entre tantos Aurelianos Buendía que no eran muy distintos uno del otro. Guerra y paz no es exactamente un libro delgado y la Biblia requiere estómago…Claro, una serie de televisión puede destronar a la novela como medio con una extensión temporal mayor y es posible que la novela también pueda adaptarse a esta imagen inicial. Al tono ligero o al tono grave y profundo del lenguaje en vez de una imagen.

    De la imagen inicial, Snyder pasa a la ambientación. ¿Cómo es la vida del personaje ANTES del incidente incitador? ¿Es soltero o divorciado? ¿Tiene amigos o no? ¿Es una persona agobiada por el peso de sus responsabilidades? ¿Es una persona aburrida? ¿Es una persona con prejuicios sobre los comics? Entonces la ambientación nos da una idea de la idea regente: el bien siempre triunfa, uno es más fuerte cuando desea proteger a los demás, el balance debe ser alcanzado, los nerds lectores de cómics no son una bola de fracasados, son un mercado potencialmente plagado de personas exitosas…¿cuál es el tema?

    Tenemos un tema (o idea regente), entonces debemos usar un incidente o catalizador que dispara toda la acción. Iruka sensei se lanza a proteger al desobediente Naruto en un intento por evitar que alguien más no sólo posea al demonio zorro de las nueve colas sino también lastimé a su estudiante. El avatar es liberado de su prisión de hielo, trayendo con ello consecuencias desagradables para la aldea por lo que debe huir junto a sus nuevos compañeros de viaje. El detective modélico es asignado un asesor gordo que viste una camiseta de superhéroe y es un erudito en materia de cómics, lo que le repugna pues lo considera como un fracasado[3].

    La siguiente parte del argumento consiste en darle al protagonista un momento de debate o duda. ¿Abrazar al zorro o rechazarlo? ¿Ser o no ser el avatar? ¿Son los nerds lectores de cómics los fracasados que él piensa? Es, el momento en que el personaje podría dar la vuelta y huir. El momento en que el relato puede dejar de ser y evaporarse en la nada. Esto se resuelve con pasar a dos. Es decir, pasar a la siguiente parte de la estructura narrativa de tres actos. Que, acabo de descubrir, se representa de un modo bastante erróneo con una línea dividida en tres partes iguales. Si bien la división  es la tradicional y es correcta, las medidas no lo son.

    De acuerdo con Robert McKee en “El guión. Story”, la progresión (o evolución o avance) de la historia va acortando las escenas anteriores al final para que el clímax resulte la escena con mayor impacto. De tal forma que mientras la primera parte de la introducción de la historia se lleva casi el 30% del total de la duración, el final se lleva mucho menos del 15% para darle este ritmo trepidante a lo que será la parte más interesante de todas. Por esa razón es que la división en tres actos debería representarse con segmentos de distintos tamaños….en fin, nada que nos estorbe realmente pero que crea una idea distorsionada del ritmo que debería seguir una narración.

    En este momento hago una pausa dramática para que lo demás sea la próxima entrada.


    [1] Dicen que Einstein dijouna vez que entiendes algo sólo cuando eres capaz de explicárselo a tu abuela…

    [2] Si por allí hay un alma caritativa que me diga que Blake Snyder es muy famoso por…x, y o z; se lo voy a agradecer mucho. Últimamente prefiero que las personas me expliquen a que Google lo haga pues tiende a hacernos vanidosos.

    [3] Unknown origins, película española que extrañamente no vi en español sino en inglés.

  • Resolución de escritor p2

    Escribir como estilo de vida

    Chuck Wendig en su blog “Terrible minds” el 30 de diciembre del año pasado continuación:

    Conócete a ti mismo, un mandamiento vital del escritor. Y solo te conoces a ti mismo como escritor hasta que fallas, no cuando tienes éxito ̶cuando tu proceso se derrumba alrededor tuyo. . Esa falla es muy, pero que muy valiosa en información.

    De todas maneras, esta digresión me lleva a este punto particular en el tiempo para mí ̶y de nuevo, tal vez, para ti. Estoy en ese punto de pivote entre la recuperación y el rebote. Ha sido un mal año, un año con el ala rota, y quiero volar de nuevo. Pero también sé, que eso no es automágico: no puedo trepar al techo saltar para volar hacia el maldito cielo. No son 0 a 60. No es ni descansar ni correr. Es el intermedio, el intertisticio, la liminal.

    Mi meta es recuperar el momentum.
     Y esto, para mí, sera como corer. Correr para mí siempre fue empezar lento y pequeño pero construír sobre esa base sin quemarme, derramar la mierda, reventar o, no lo sé…¿qué problemas existen en un maratón? ¿No sangran sus pezones? Hay un mandamiento para correr y escribir: SÍ HACE QUE TE SANGREN LOS PEZONES, ENFRÍALO UN POCO, PORQUE, SANTA MIERDA, NADIE QUIERE ESO.

    Es acerca de practicar el proceso ̶que quiere decir llevarla leve, Pero también sobre tener el trabajo hecho. Lo que significa hacer alfo, incluso sí es poco a poco, todos los días. Es acercad e crear un horario, pero también parcharlo con simpatía y saber que no puede ser día tras día de VAMOS, VAMOS, VAMOS. Es saber que tal vez, no pueda correr todos los días pero vaya que sí puedo caminar. En este sentido es casi como fisioterapia: necesito ejercitar mis músculos creativos de una forma que sea regenerativa, incluso sí es lenta. Cuando comencé a correr, lo tome con calma; semana tras semana Construyendo mi habilidad y lentamente, añadiendo tiempo y distancia. Y en algunas semanas perdía esas ganancias y retrocedía a la línea de meta ̶ pero había, al menos, una línea de base a la que regresar, y las siguientes semanas vi el momemtum acumularse con el tiempo. Es sobre sanar y crecer pero, también reconocer que sanar puede ser sobre descansar primero; eventualmente sobre levantarse y seguir una vez más.

    Así que, eso es para mí.

    Es sobre ser listo y auto-protegerse mientras sabes que el arte puede hacerse, no se hará sola. Tengo historias que contar y tú también, lo sospecho. Así que, contémoslas, del modo en que solo nosotros sabemos, a un nivel justo por encima del confort ̶empujando cuando podemos, empujando un poquito, regresando a la línea de base cuando debamos. Siendo gentiles pero obligándonos a ello. El mundo merece escuchar tus historias, así que te espera para que se los cuentes. A tú ritmo. A tú velocidad. El progreso es progreso. Un juego de pulgadas, no un juego de millas. Gateamos, caminamos y pronto, corremos.

    Vayan con amor hacia el Año Nuevo, amigos escritoires.
    Escriban, hagan, creen, hilen historias. Construyan lo que perdieron. Y añadan lo que encontraron.

  • Cómo cuidar de los introvertidos en Navidad o lo que es casi lo mismo, escritores en Navidad (y otras ocasiones festivas)

    Hoy es una publicación perezosa (por lo corta y porque debí publicarla mucho antes pero…lo de Biden y Trump es chiquito comparado con el problemón en mi mini universo en el que colapsó una estrella de neutrinos y tal vez se acumulen rayos gamma para acabar con él), se trata de la traducción de una publicación en FB de Dian que me pareció muy acertada en cuanto como habérselas con un introvertido[1] en Navidad…si es que hay Navidad este año que empieza. Todo parece indicar que Nostradamus confundió 1999 con el 2021 por la cuestión estética de los seices al revés en lugar de advertir que el 21 es un número de primera[2]…Veamos que tan introvertidos somos

    • Regálales libros (solo si es el que pedí)
    • Sáltate la plática frívola y vete directo a las batallas mágicas ( o cuenta el chisme jugosito)
    • Seguro que terminan huyendo en algún momento (¿Qué me saben?)
    • Atráelos de nuevo con antojitos (por desgracia sufro de dislipídemia así que no puedo estar comiendo…a menos que sean frutas o verduras, es en serio)
    • Ten una fuente inagotable de tentempiés (frutas y verduras…amo el pan, los dulces y todo lo que engorda…¡diablos!).
      Cuando se acaba la comida, los introvertidos se desvanecen…(O se meten bajo la mesa a dormir la mona o…sí, queremos regresar a nuestra casita porque no hay nada como acurrucarnos con nuestro minino)

    [1] No es que me sienta identificada con todo pero me divertí leyendo y como el mundo se va a acabar…hay que reírse

    [2] O primo.

  • Recuerdos

    Palabras. El número 19

    Vuelo en alas de memoria.

    Mi vida está bordada y tejida en jirones de recuerdos tuyos,

    niebla descosida y desgarrada de cuantas veces ha sido recordada.

    Y nada importa ya,

    sino lo poco de ti,

    que la lluvia no ha deslavado aún,

    sin prisa.

  • Resolución de escritor p1

    Escribir como estilo de vida

    Chuck Wendig en su blog “Terrible minds” el 30 de diciembre del año pasado escribió:

    Cada año hago una resolución de escritor. Algo que es más para mí que para ti, quizás también para ti, si es que aplica. Las resoluciones son engañosas por supuesto: no quiero hacer de ellas una necesidad, y ciertamente hay algo arbitrario en escoger una fecha del calendario para ponerse en plan OK ES MOMENTO DE MEJORAR. Pero, al mismo tiempo, si vas a escoger mejorar y cambiar tienes que decidir hacerlo y si no ahora.. ¿cuándo? Así que ahora está bien también y con los engranes del reloj girando; dándole vuelta al año, se siente como un momento de circunstancia  y consecuencia de hacer algo, cualquier cosa para sopesar el cambio deseado.
    Así que, hahaha, pensé: ¿Qué resolución escribí el año pasado? ¿Cuál pensé que era el camino hacia adelante en 2020, este odioso año de diarreico caos? ¿QUÉ TAN INOCENTE ERA YO ENTONCES? Así que lo revisé y, uhh, el año pasado 2020 escribí una resolución que dice lo siguiente:
    «¿Conoces el proceso en el que te preguntas qué harías si sólo tuvieras seis meses de vida? ¿Aprender a saltar de edificios (base jumping)? ¿Pelear con un oso? ¿Coger con un robot? No lo sé. Está la parte autoral de esto que es, ¿qué libro escribiría? ¿Qué libro escribiría si no supiera que alguien iba a leerlo, incluso sin saber si podría terminarlo incluso antes de que El Final me alcanzará, incluso sin importar en lo absoluto? ¿Qué libro de culo raro, particular como el infierno —pequeño o grande, vive en las profundidades de mi corazón y emergería ululando su canción de cabra loca al susurro de una sentencia de muerte potencial? ¿Qué curiosa creatura narrativa reptaría fuera y sisearía, excitado?:


    —Me toca a mí, ¡mono empuja plumas!

    Y bueno, te estás muriendo.
    Aquí está: tú diagnóstico terminal.
    Vas a morir. El mundo entero, también. Va a morir»

    Así que, de forma extraña estaba dándole al clavo y al mismo tiempo no.
    En el clavo porque, hey, este año ha sido un buen recordatorio de que, TODOS VAMOS A MORIR.
    Sin pegarle porque, con ese tipo de cuchillo a la espalda, es muy difícil ser creativo. Mi punto intentaba ser genérico, por supuesto, y un sentido realista de nuestra mortalidad nos recuerda de modo útil que no tenemos una panoplia de días en los que llegar a nuestras metas y, que si queremos ser escritores, tenemos que escribir en algún momento. E incluso para mayor certeza de esa publicación, es útil darse cuenta que en este limitado espacio de tiempo que se nos asigna, bien podrías usarlo en escribir el tipo de cosas que deseas escribir. No lo que creas que alguien más necesita o desea. No en el universo de alguien más si es posible pero tú historia, por tí, para tí, poseída por tí, tuya, tuya, tuya. No por el solipsismo narcisista sino para ATRAPAR A LA CARPA CREATIVA y dejar atrás un trabajo que salga de tu corazón y tu cabeza.
    El problema es que, una pandemia real es una amenaza de buena fe existencial, no la teórica bajo la que vivimos constantemente (que ducha de agua fría para el pepino ¿verdad?) Fue eso, más Trump y el caos electoral y más caos alrededor en general. Todo eso se suma y hace difícil escribir. Al menos para mí— otros pueden haber ido en la dirección contraria, desapareciendo en sus historias como un escape. Pero para mí, fue una sensación de derribo, arrastrado por el viento, incluso me sentí un poco roto a causa de ello.
    De este modo mi resolución, y quizás para ti, es mirar este año para sanar y crecer —resurgir y regresar. No un regreso estilo estallido de FÉNIX dónde pasamos de PILA DE CENIZAS A ÁGUILA INCANDESCENTE FURIOSA, algo más modesto, lento y más deliberado.
    Para disentir por un momento, hay dos nociones opuestas en el consejo genérico sobre escribir —la primera sobre ESCRIBIR TODOS LOS DÍAS, la segunda VE A TU PROPIO RITMO Y PRACTICA EL PERDÓN. Ambos pueden ser ciertos y ambos pueden ser falsos. Una adherencia rigurosa a uno de ellos es donde encuentras los problemas. Estoy acá vez más consciente de que, he hablado de esto antes, como los escritores codifican nuestros consejos de escritura para otros, pero pronto volvemos nuestro propio proceso un mito[1]. Cómo si aceptáramos el hecho de que esté es nuestro proceso, es como escribimos y más tarde, se vuelve como debemos escribir. Me he creado un folklore sobre cómo escribí libros y fue cierto, incluso, para algunos de ellos: escribir 2000 palabras todos los días, con el trasero en la silla, con un marco (outline), un libro detrás del otro y así. No era un error. Tampoco era cierto. Era sólo algo que hice para un bonche de libros, bastante muy al principio de mi carrera, funcionó cuando funcionó y falló cuando falló. Porque, por supuesto, cada libro es su propio monstruo y cada monstruo necesita su propio encuentro: un monstruo quiere niños de aldea para comer y cabañas que aplastar. Otro monstruo desea un oído que atravesar y un cerebro dónde empezar una camada. Don bestias distintas. Y eso está bien.

    Pero intentar un único enfoque para cada monstruo es arduo —no puedes alimentarlos a todos con los niños de aldea que has recolectado pues habrá uno que sea alérgico y requiera niños criados en una granja orgánica. Wanderers me recordó que cada libro quiere lo que cada libro desea, necesita lo que necesita y somos un escritor distinto cada vez que empezamos un libro y un escritor diferente cada vez que lo terminamos. Cómo el coronavirus, mutamos con cada anfitrión.

    Para remover al monstruo de la metáfora—algunas veces necesitas bajar el ritmo, llevarla leve, re evaluar.

    Similarmente puedes ir demasiado lejos en tu proceso de perdón a tí mismo, dándote demasiado espacio para respirar, que terminas respirando nada más en vez de escribiendo. Estamos constantemente en esta batalla entre hacernos responsables y permitirnos a nosotros mismos un día libre. Una guerra entre la razón  y la excusa, entre el trabajo y la paz, entre correr y descansar, entre rebotar o recuperarte. Y sólo puedes llegar ahí, creo, conociéndote a ti mismo, y sólo te conoces de verdad como escritor escribiendo. Escribiendo un montón, cuando puedas y viendo que pasa cuando hacemos las cosas de diferente forma. Podemos des-mitificar nuestro proceso personal con solo joder con él.

    Le damos vuelta a la fórmula.  Hacemos malabares hacia la izquierda cuando siempre hemos saltado a la derecha.


    [1] Me hizo recordar a Patricia Highsmith que dice que en algunos relatos le importa más la trama que los personajes mientras que para otros relatos, le importan más los personajes. Dándose cuenta que el proceso de escribir no es igual para todos los eventos narrativos de nuestra vida. Si llamamos evento narrativo al hecho de poner el cutis en el asiento y escribir una historia.

  • ¿Por qué TODOS escribimos historias?

    Escribir como estilo de vida

    Hay por ahí unos animalitos homínidos muy simpáticos. Les gusta pensar que son especiales y que en cualquier momento saldrán volando de su realidad con un par de alitas angelicales…(adaptación libre de lo que dijo el doctor neurólogo Vylanur Ramachandran en alguna de las cinco conferencias Reith del 2003).


    Todos ellos escriben historias. Sólo que…no se dan cuenta.
    Las comienzan por la mañana frente al espejo, convenciéndose a sí mismos que HOY es el GRAN día. Hoy van a hacer algo extraordinario. Genial, inverosímil. Fuera de serie. Chingón.
    Rara vez sucede lo extraordinario pero mientras tanto; hemos mirado al pasado, hemos tomado unos cuantos recuerdos y los hemos amasado todos juntos (sin distinguir del todo duración, sensatez o cronología pues nuestra mente no funciona así) para explicarnos por qué estamos parados dónde lo estamos. Hice esto y estuve aquí. No hice esto y no fui allí. Esos recuerdos nos dan un sentido de confirmación del origen.

    Lo siguiente es elaborar una serie de planes para el día. Hablar con el jefe por el aumento o decirle a Rossy que tiene los labios más besables que un pez globo (con la consiguiente cachetada porque Rossy no sabe que adoramos los peces globo). Mientras la vida real nos hace la zancadilla o nos avienta colina abajo.


    Nos contamos la historia de nuestras vidas tomando café o té o sopeando el pan en la leche. Usamos cada recuerdo significativo para darle sentido al origen de nuestra existencia. Dónde y cuando nacimos. ¿Quién nos engendró? ¿Cómo empezó mi historia?


    Me llamo Merriam y nací en 198~ así que como millennial me he adaptado a pasar del televisor de bulbo a blanco y negro a un celular plano…y a escribir en las notas del teléfono…
    Hoy voy a escribir la friolera de 1…no sé cuántas páginas de novela….(esto es una dramatización pues aunque si nací en los 80s jamás se me había pasado por la cabeza que me etiquetaran así hasta hace unos meses cuando descubrí que demonios era eso de los millenials…osea tú sabes compráte una caja y te guardas en ella…)


    Imaginamos el futuro para saber que deseamos y como llegar a él. Nuestra historia particular es una constante renovación de todos esos momentos minúsculos de recuerdos acumulados para armar algo que tenga sentido. Mucho más raro aún que los planes se desarrollen tal como los concebimos, es darse cuenta que hemos desperdiciado tiempo o esfuerzo. Como dice Yuval Noah Harari, tendemos a decir que «no fue en vano». Nos gusta integrar los recuerdos en una pelota de playa con la que se pueda jugar, no una llena de agujeros que nos llene de angustia porque los agujeros no tienen sentido.


    Así sucede que la mejor secuela de todas las historias en nuestra colección, no es Rocky X, sino la que hacemos por las mañanas en el desayuno el día de reyes cuasi partiéndote un diente con el muñequito de porcelana de la rosca de la Comer de Coyoacán. Tal vez el fin de año; después de que Rossy nos diera pasaporte o con algún conocido sufriendo de coronavirus. ¿Alguna vez le has pedido a alguien que te contara la historia de su vida, que te dijera que era aburrida o inútil? No lo harán, a menos que sufran de depresión.


    Y la verdad es que suelen ser buenas historias porque las han contado una y otra vez. Aquellos que la han contado una o dos veces… terminan con una historia aburrida en vez de con un platillo de lomo de cerdo en salsa de tamarindo…Claro que pasar al extremo opuesto con demasiadas reposiciones de la misma película y estaremos comiendo ensalada de atún con verduras por vigésima cuarta vez.


    Todos escribimos historias. ¿La diferencia? Darse cuenta.

  • Alzheimer de género

    Victoria comentaba con la maestra del grupo de bordado:
    —Mi sobrina Dulce le decía a mi hermano que iba a estudiar y volverse química. Mi hermano le contesto que no hablara porque era mujer, que lo demostrara con hechos
    —Si, muy cierto porque las chicas luego van y se les olvida con el novio o van y se embarazan…

    ¿Qué hubiera dicho el padre de la chica a un hijo que dijera lo mismo? ¿Se le habría negado el reconocimiento a su sueño o meta solo porque terminaría embarazado? ¿Ambas mujeres lo tomarían en cuenta como algo realizable y digno de admiración a pesar de que los chicos también dejan la escuela?

    De acuerdo, muchas mujeres se ven asaltadas por el deseo biológico y caen o tropiezan en la búsqueda de su sueño —incluso sin deseos biológicos metiches, puede una perderse en el camino. Pero ¿merece un hombre más credibilidad y respeto por eso?
    ¿No se merece una mujer joven (incluso una de mediana edad como yo o de 120 años) que se la escuche y aliente a tener una meta y que se la crea capaz tan sólo por ser una persona?

    Ah…es que las mujeres se embarazan o se casan o les da menopausia o les da demencia senil…¿No será más bien que los hombres pueden fingir demencia porque los dejamos hacerlo? Incluso aunque hablen y terminen por no hacerlo.

    Conozco a alguien a quien le ha tomado un rato porque se embarazó (estúpidas ganas sin condón) y eso supuso muchos baches en la carretera, pero está por acabar su tesis. Igual no en lo que ella quería pero es un grado universitario. ¿Se merece que creamos lo que dice?
    Sí. Ella y todas las chicas con un sueño. También los chicos.
    Lo que no se vale es tener Alz selectivo por género (incluso si practican la idea del género no binario).

  • Primavera

    Colección Palabras. no. 18

    Mis palabras son de viento,

    retazos de pensamiento,

    hilos enredados entre mis cabellos.

    Extensión de mi memoria,

    de un día de primavera,

    aquél en que aprendí la dicha

    de mirarte a ciegas.

  • Usa la rabia

    ¿Tu marido no solo le mira las piernas a la vecina sino que además se mide la cintura con ellas? ¿El @£_#23&*** peeb compañero de la oficina te dejó trabajando solo? ¿El archivo se perdió? ¿Tu esposa se las arregló para sacarte de quicio y que la mandaras a volar?¿El £@»*&€|π¶ coronavirus ya te hizo quedarte en casa más de un año?

    ¡ESCRIBE! —ya saben, intercambien con el verbo apropiado según su profesión…al fin  escribir es como diseñar o componer o bordar o ingenieriar (que no existe en español). Las emociones crudas son el mejor material posible. ¿Qué sientes? ¿Un dolor de tripa como si quisieras ir al baño? ¿Se te aprietan las mandíbulas? ¿Sueltas palabrotas a siniestra y diestra? ¿Te dan ganas de partirle su mandarinita en gajos al origen de todo?  Cuenta lo que te pasa en tu cuaderno, como si fuera un diario. O en las notas de tu nuevo Galaxy, RedmiA4 o Huawei (si es que no están prohibidos en tu país…lalalala). Ah…pero…


    Guarda lo que escribiste. No se te ocurra contarlo y usarlo tal cual. Las demandas son el nuevo deporte del siglo XXI. Puedes usarla casi como está con personajes distintos, locaciones en el mar, la montaña o el hospital. Cambia un poco las circunstancias. Usa el famoso: ninguno de los hechos tiene relación con personas o situaciones reales, todo es producto de mi imaginación… cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

  • Razón no. 22 de 77 por las cuáles tú libro no vende: ¡no me diste suficientes muestras de escritura! Parte 2

    Escribir como estilo de vida

    ¿QUÉ PUEDES HACER AL RESPECTO?

    1. Escribe lo suficiente para cumplir con lo requerido. Si sabes que un mínimo de ejemplos se requiere para que un editor considere seriamente tu libro entonces…apechuga y escribe. No pierdas el tiempo tratando de demostrarme que  tu área se merece la excepción o que me haga de la vista gorda porque está demasiado ocupado para cumplirlos. Nadie dijo que sería fácil ser publicado. De hecho, a veces, lo hacemos un poco más difícil para desyerbar los corazones a medias y a los débiles. Pero tú no tienes que entrar en esas categorías y ¿no dijiste que querías convertirte en escritor? He aquí los requerimientos típicos:
      1. Para un libro de ficción…TODO el libro. ¿Lo leerá completo el editor? Quizá, tal vez no. Eso es irrelevante. Lo que es relevante es que rara vezse considera una novela de un autor novato cuando no ha escrito el libro completo.
      2. Para algo de no ficción: es un poco más sencillo. Tendrás que escribir:
        1. Una tabla de contenidos
        2. Una introducción a tú libro
        3. Un capítulo de ejemplo (usualmente el primero pero no importa cuál elijas)
    2. Volverte lo suficientemente famoso como para que tu hablidad escritora no importe. Una forma de evitar escribir es ser famoso. A las editoriales les gustan las celebridades, tanto que las celebridades con frecuencia no escriben sus propias historias de vida. Así que, sí quieres ser un “escritor” en vez de hacer el trabajo del escritor, pon tu carrera en pausa. Persigue la vida de una celebridad a cambio —vuélvete estrella de rock o anfitrión de shows de la tele[1] o actor de cine o lo que sea. Sé que suena cínico, tal vez lo sea…un poquito…Pero siempre te prometí contarte la verdad en este libro y sé que este camino hacía la autoría funciona. Así que si celebridad está dentro del alcance de tu ambición, ve y persíguela. Una vez que entres en la consciencia nacional[2], tendrás elecciones a la carta de oportunidades para publicar y tal vez no tengas que escribir una sola palabra.
    3. Haz el trabajo que se necesita para tener éxito y (¡que sorpresa!) probablemente lo tengas.

    [1] Hoy día supongo que eso ya no cuenta y lo que debes hacer es tener tu programa en Netflix…Amazon o ser un youtuber con cierta influencia.

    [2] Supongo que vale para cada una de las consciencias nacionales de los países de América.