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Cómo escribir ficción

Los cuentos de la invisibilidad

woman sitting and smiling
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¿Por qué son interesantes e importantes? Porque en la vida real las mujeres son interesantes e importantes. No son un subproducto de la naturaleza, no representan un papel secundario en el destino de la humanidad, y eso lo han sabido todas las sociedades. Sin mujeres capaces de dar a luz, la población humana se extinguiría. Por eso las violaciones masivas y el asesinato de mujeres, chicas y niñas ha sido una característica común de las guerras genocidas, o de cualquier acción destinada a someter y explotar a una población. Mata a sus hijos y pon en su lugar a los tuyos, como hacen los gatos; obliga a las mujeres a tener hijos que luego no pueden permitirse criar, o hijos que luego les robarás para tus intereses personales; niños robados, un motivo cuyo uso generalizado se remonta a tiempos lejanos. El control de las mujeres y sus descendientes ha sido la piedra de toque de todo régimen represivo de este planeta.

El cuento de la criada, introducción. Margaret Atwood.

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La magia de la madera antigua

Con grandes esfuerzos y mucho tiempo, un archimago podía eventualmente conseguir un pequeño cayado hecho con la madera de un peral sabio. Estos árboles sólo crecían en lugares mágicos antiguos. Probablemente, sólo había un par de cayados así en todas las ciudades que bordeaban el Mar Circular. Un enorme baúl de peral sabio… Rincewind trató de asimilar la idea, y decidió que aunque la caja estuviera llena de ópalos estelares y varas de auricolato, el contenido no valdría ni la décima parte que el contenedor.

El color de la magia. Terry Pratchett. De bolsillo.

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Más cuentos sobre el poder

Sí, las mujeres se agrupan para atacar a otras mujeres. Sí, acusan a las demás para librarse ellas: lo vemos con absoluta transparencia en la era de las redes sociales, que tanto favorecen la formación de enjambres. Sí, aceptan encantadas situaciones que les conceden poder sobre otras mujeres, incluso —y hasta puede que especialmente— en sistemas que por lo general conceden escaso poder a las mujeres: sin embargo, todo poder es relativo y en tiempos duros se percibe que tener poco es mejor que no tener ninguno.

La criada, personaje. El cuento de la criada. Margaret Atwood.

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De leyes y hechizos

Cuando se redactan leyes, se ponen a prueba las palabras, procurando dar con su máxima fuerza. Como los hechizos, tienen que hacer que las cosas sucedan en el mundo real y, como los hechizos, sólo operan si la gente cree en ellas. Si tu ley impone una pena, has de ser capaz de aplicarla…, a los ricos tanto como a los pobres, a la gente de las fronteras escocesas y de las marcas galesas, a los a la gente de las fronteras escocesas y de las marcas galesas, a los hombres de Cornualles igual que a los de Sussex y Kent. Ha redactado este juramento, una muestra de lealtad a Enrique, y se propone que lo presten los hombres de todos los pueblos y aldeas y todas las mujeres de cierta importancia: viudas con patrimonio, terratenientes. Su gente recorrerá el país, llanuras onduladas y brezales, pidiendo a los que apenas hayan oído hablar de Ana Bolena que respalden la sucesión del hijo que lleva en el vientre. Si un hombre sabe que el rey se llama Enrique, que preste juramento; no importa si confunde a este rey con su padre o con algún Enrique anterior, porque los príncipes, como los demás hombres, se desvanecen de la memoria de la gente común.

Thomas Cromwell, personaje. En la corte del lobo. Hilary Mantel.

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La obsesión con el número de palabras

Los autores escriben un promedio de entre trescientas y setecientas palabras por hora cuando redactan prosa nueva. Si os quedáis un poco cortos o bien os pasáis un poco, no hay problema. Cada cual es diferente. Pero el término medio está alrededor de las quinientas palabras por hora de trabajo. Por supuesto, la cifra puede dispararse si lleváis una semana pensando en cómo será esa escena tan increíble que vais a escribir, y entonces podéis llegar a las mil quinientas o dos mil palabras en esa hora concreta. Ha habido épocas de mi vida en las que he tenido que ponerme a ese nivel. Pero insisto en que, el promedio son unas quinientas palabras por hora.

Brandon Sanderson. Curso de escritura creativa. Sinequanon.

¿Y si yo escribo menos que eso en una hora? ¿Dejo de ser escritor?

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El propio interés

Hay personas en este mundo a las que les gusta todo preciso y ajustado, y las hay que aceptan alguna desviación marginal. Él es ambos tipos de persona. No permitiría, por ejemplo, una ambigüedad despreocupada en un arriendo, pero el instinto le indica que a veces un contrato no tiene por qué redactarse con demasiado rigor. Arriendos, autos judiciales, cláusulas, se escriben para que se lean, y cada cual los lee en función de su propio interés.

Thomas Cromwell, personaje. En la corte del lobo. Hilary Mantel.

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Todas las Historias comienzan con un cuento

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Una alternativa, sostenida sobre todo por los más religiosos, era que A’Tuin se arrastraba desde Lugar de Nacimiento hacia el Momento de la Cópula, al igual que todas las estrellas del cielo que, evidentemente, también viajaban a lomos de tortugas gigantes. Cuando llegaran, copularían breve y apasionadamente por primera y única vez, y de tan ardiente unión nacerían nuevas tortugas que transportarían nuevos mundos. Se conocía esta hipótesis como Teoría del Big Bang.

El color de la magia. Terry Pratchett.
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Como en todas las Historias

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—Si me preguntáis por los monjes, hablo por experiencia, no por prejuicio. Y, aunque no me cabe duda de que algunas fundaciones están bien regidas, mi experiencia me dice que son más frecuentes el derroche y la corrupción. ¿Puedo sugerir a Su Majestad que si desea ver un desfile de los siete pecados capitales, no organice un baile de máscaras en la corte, sino una visita sin previo aviso a un monasterio? He visto monjes que viven como grandes señores de las ofrendas de los pobres, que prefieren comprar una bendición a comprar pan, y ese comportamiento no es cristiano. Tampoco acepto que los monasterios sean las sedes de cultura que creen algunos. ¿Fue Groeyn un monje, o Colet o Linacre, o cualquiera de nuestros grandes eruditos? Eran universitarios. Los monjes toman niños y los emplean de sirvientes, ni siquiera les enseñan latín macarrónico. No les niego el derecho a algunas comodidades corporales. No siempre puede ser Cuaresma. Lo que no soporto es la hipocresía, el engaño, la ociosidad, sus viejas reliquias, suculto trillado y su falta de inventiva. ¿Cuándo ha salido últimamente algo bueno de un monasterio? No inventan, sólo repiten, y lo que repiten es corrupto. Durante siglos, los monjes han acaparado la pluma, y lo que han escrito es lo que consideramos nuestra Historia, pero yo no creo que lo sea, en realidad. Creo que han suprimido la Historia que no les gusta y han escrito una favorable a Roma.

Thomas Cromwell en La corte del lobo. Hilary Mantel.
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El viaje del héroe

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La búsqueda del héroe es un patrón que parece extenderse en varias direcciones, describiendo más de una realidad. Entre otras cosas, describe muy acertadamente el proceso de un viaje y las partes necesarias de una historia, las delicias y horrores de ser escritor y el paso del alma por la vida.

The writer’s journey. Christopher Vogler. Michael Wiese Productions.
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Cuentos de colores: Haití

Sunrise early morning over Haiti’s mountains
Sunrise early morning over Haiti’s mountains by ChrisEdwardsCE is licensed under CC-CC0 1.0

Había una vez una pequeña isla a dónde franceses y españoles llevaron personas a las que habían secuestrado… ¿Para qué? Para trabajar hasta la muerte en las plantaciones de azúcar. Hasta que doscientos años después, los franceses se inventaron un cuento: el de la igualdad. Ese cuento lo escucharon las personas de la isla…

Y como esta historia la escuché con Diana Uribe y se llama: Haití, 220 años de la Independencia; se las dejo. Algunos cuentos de colores no deberían existir.

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