Cuentos sobre no estar en ninguna parte

— Sí, pero… ¿dónde estamos? -preguntó Dosflores.
La luz fantástica. Terry Pratchett.
El tendero, acodado sobre su mesa, se limitó a encogerse de hombros.
— No creo que estemos en ninguna parte -dijo-. Nos encontramos en la incongruencia cotangencial. Pero ésa es mi opinión, puede que me equivoque. La tienda suele saber adónde va.
¿Existen un lugar que no esté en ninguna parte? ¿O solo existen los lugares atascados en el tiempo pero sin tener un espacio? ¿Es posible hablar de estar en «ninguna parte»?
Suenan a preguntas un tanto bobas. Pero no lo son. ¿Como está hecho el universo o mejor dicho, ¿de qué forma está configurada nuestra percepción del universo que «ninguna parte» no resulta concebible si lo pensamos seriamente pero si lo es a la hora de hablar? ¿O, es que es posible en física cuántica? Se puede saber la velocidad del protón pero no dónde está o se puede saber dónde está pero no su velocidad. Por lo tanto, si que existe «ninguna parte». Pero una mente humana no puede hacerse a la idea de no tener los dedos de los pies en alguna parte…
Cosas extrañas de la ficción. Pasto kalo.


