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Página 92 – Sitio sobre chorradas acerca de cómo escribir ficción

Blog

  • How to write fiction stealing time from life

    Tenet? No, this ain’t such a plot. It is something like a said about Argentinians: “sencillito y carismático[1]. Because when one writes, earthquakes come and happen…. I mean, things come unannounced. Life throws anything that can be thrown your way. Laziness included.  

    To Cathy Birch, author of “The creative writer’s workbook” says that all of a sudden; doing the laundry, reviewing your twits, reading webtoon, going to May’s party or leveling up Manor Matters[2] becomes even more attractive or relevant than getting seated and write.

    Plus, real jobs[3]. Then writing or designing goes to forth or fifth place. We just don’t have this inner drive to stare at white pages with better eyes than the ones we use to look at the dishes on the sink[4].

    To Cathy, the solution is quite opposed to what Chuck Wendig and others propose. To place your a…amazing derriere on the chair and write the humongous amount of 25,000 words a day[5]. The other alternative being to sit down, scribble a little, tear it apart, compress it to a ball, measure the parabola of a trajectory  and throw it to the bin since you have no idea what to put down in paper. Cathy calls this pantsing, a term that has no translation to Spanish. Something to do with scene planning and blah blah…to deal with later.

    So…none of the two above sounds appealing. I can’t figure out how to sit 7 hours a day staring at a white page. I feel like getting up and do something else. Having a job? Impossible. Do you have kids? Even less. Unpractical. So what to do? (Inner yelling).

    We use a regular short slice of time….OK. Put aside 10 minutes a day to write. It can be 10, 20, 30 or as much as you can spare. WRITE. WRITE AND WRITE. EVERY. SINGLE. DAY. Is it appalling? Give a sh….shiatsu. Good, bad, whatever, writing a little at a time is much more than nothing. And when you believe you already have something that makes a bit of sense, then yes! Compare, expand, edit, explore. Immortal prose is to be born of doing, not from thinking if it is good or not. If it is good or bad, there is only one way to make it better….WRITING.

    If you’re, like me, not familiar to work with self imposed objectives but those the company sets out for you; this helps a lot. But a lot. Our inner judge tends to make fun of our own tryings and; oftenly it will have us giving up because “we are not good enough”. Maybe we are not…so what? This is not the time to wonder, it is time to write.

    Ready? 10 minutes in the timer, your behind on the chair, pen and paper (or smartphone). Go! Write. Think later. So like this, suscribe and do something for the sake of the universo.


    [1] Simple and full of carisma; it is a mocking phrase about Argentinian carácter but the truth is they quite have reasons to be proud of themselves.

    [2] She doesn’t say it quite like this, I’m adding some of my own “demons”.

    [3] Something your nephew can do easily, right? In third world countries, these jobs are looked at as fancy stuff to do in your free time….Wait, even in powerful, technologically advanced countries, it is underestimated.

    [4] For those of you with a dishwasher…this ain’t a trouble at all. But for us in the third world still washing dishes by hand…

    [5] Can someone explain to me how to achieve such a feat? I belong to the minimalism about words. Almost, almost to the micro novel style. A paragraph is already a lot for me.

  • Frases médicas para ligar

    ….por si alguna vez necesitan frases para algún personaje con antecedentes médicos que no tenga idea como ligar

  • Penpal no. 10

    wood handwritten art dirty
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    And so what?
    Busy, busy,
    Work keeps by.
    A little bit.
    A tiny chip.
    So much a hello,
    That’s what I want.
    Happiness comes in white.

    ¿Y qué más da?

    Dale que dale,

    Trabajando está.

    Un poco.

    Una pizca.

    Tan sólo hola.

    La felicidad de blanco llega.

  • Cómo escribir ficción reflexionando sobre la Guerra: una traducción de la conferencia La marca de Caín por Margaret MacMillan. Segunda bala.

    silhouette of soldiers walking
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    Y bueno, esto apenas acaba de empezar. El primer tema sería la guerra y la humanidad. Y ¿luego?

    LA MARCA DE CAÍN: HUMANIDAD Y GUERRA P2

    Y así mi segundo tema principal será la relación entre la guerra y la organización de la sociedad humana. Ahora, es muy difícil pensar que la guerra tenga algo que ver con las sociedades organizadas y pacíficas, pero yo argumento que sí. La guerra es algo que requiere un buen grado de organización. Es la aplicación de la violencia organizada. No es la violencia del uno a uno. Es la aplicación de la violencia organizada. Requiere disciplina, requiere financiamiento, equipo, liderazgo y por supuesto, seguidores[1]. Y eso requiere, conforme se va volviendo más y más complicada, mucha organización.

    Ahora, hay mucho debate entre arqueólogos, antropólogos e historiadores sobre cuando este nivel de organización necesario para permitir pelear una guerra se volvió parte de la sociedad humana. Se asume generalmente que las sociedades de cazadores recolectores, no había mucha organización porque no era necesaria — ¿Por qué molestarse en tener una rígida organización política y social cuando podías cambiarte a un nuevo coto de caza o pastura? Y así parece —y digo parece porque la evidencia es muy, muy difícil de obtener, fue hace tanto tiempo — que si llegaba a darse la violencia, era uno a uno mucho más que algo organizado.

    (11.47) Fue con el desarrollo de la agricultura con lo que las sociedades humanas se volvieron más y más complejas y se asentaron. Y una vez asentadas, una vez con cimientos, una vez que tenías un apego con una parte particular del mundo, entonces te convertías en presa de otros y tenías que defenderte —y es muy difícil decir que una cosa vino primero y luego la otra — pero parece que la organización de la sociedad humana, una vez que nos convertimos en personas agricultoras, fue paso a paso hacia la defensa o el ataque para tomar de otros lo que querían.

    Paradójicamente — y creo que hay muchas paradojas acerca de la guerra — la misma organización que hizo posible para las sociedades defenderse contra los ataques, también trajo beneficios. Y así, ver la guerra como algo que es totalmente destructivo y no lleva a ninguna mejora de la condición humana, creo que es equivocado. Nos gustaría decir que de verdad existen otras formas de mejorar la sociedad humana pero hasta ahora, no hemos sido capaces de encontrar una.

    Steven Pinker, el psicólogo de Harvard y otros, argumentan que como especie nos estamos volviendo menos propensos a arreglar nuestras diferencias a través de la violencia y producen estadísticas que parecen indicar que incluso los grandes derramamientos de sangre de las guerras mundiales del siglo XX, XX y XXI son proporcionalmente menos violentos que los siglos anteriores.

    Y de alguna manera eso no parece ningún consuelo porque mientras henos aquí en un rincón pacífico del mundo, tenemos que recordar cuantos conflictos violentos y mortíferos y destructivos ha habido desde 1945 ya sea en Indo-China, grandes áreas del Este medio, los distritos de los Grandes Lagos de África — algunos de estos lugares donde los conflictos aún continúan.

    Tal vez porque vivimos en lugares tan pacíficos,  esto no es cierto para todos nosotros pero creo que sí lo es para muchos de nosotros — tendemos a pensar en la guerra como en una aberración, una ausencia de la paz, como algo que sucede cuando la sociedad normal se desbarata y de nuevo mi argumento es que ésta no es una forma útil de mirar la guerra. La guerra no es necesariamente sólo la ausencia de la paz. La guerra es algo que las sociedades humanas hacen frecuentemente a propósito y comúnmente, diablos, lo hacen muy bien.

    Hay una tendencia, entendible creo, de evitar mirar la guerra y decir que es de mal gusto, barbárico, algo que no deseamos volver a hacer de nuevo. Yo creo que necesitamos entenderla. Pienso que necesitamos considerarla porque ha jugado un papel importante en la historia humana y creo que, a menos que la observemos, seguirá jugando un rol en la historia humana. Así que pienso que como historiadores y ciudadanos, necesitamos estar conscientes de lo que la guerra significa.

    Mi propia aproximación es, por supuesto, la de alguien Canadiense. Somos un país pacific. Nos gusta hacer la paz, nos identificamos con los pacificadores y hablamos mucho sobre la paz. Nos olvidamos con frecuencia que tenemos otra cara. Todo lo que tengo que hacer es decirles que miren un partido de hockey canadiense (risas). Pero también llego aquí como historiador interesado en la evolución de la sociedad humana, interesada en cómo sucedieron las cosas como sucedieron, e interesada en cómo la gente toma decisiones para guerra o la paz porque éstas están entre las decisiones con mayores consecuencias que uno puede tomar. ¿Por qué los políticos de 1914 decidieron que la guerra era una opción razonable? ¿Qué pensaban que estaban haciendo? ¿Qué pensaban que podrían lograr? ¿Qué los movió a ello?

    Bueno, un punto de partida para entender la Guerra es ir y preguntarse si forma parte del ser humano. Y esta es una de esas preguntas incómodas y, si se usa una metáfora militar, se da una batalla de teorías al respecto y no les daré una respuesta firme porque no puedo más que ir y presentar las preguntas ante ustedes. De hecho, algunas veces creo que la serie, el ´titulo de toda la serie; debió ser un signo de interrogación. — ¿La marca de Caín?, pregunta: ¿Estamos condenados por nuestra biología a pelear?

    Ahora, habrá quienes digan que lo estamos, que es simplemente una parte del ser humano. Que el estado natural de los asuntos humanos es desear pelear; y luego. Luego están por otro lado, los que dirán que no. Que eso no es cierto, que no estamos condenados —ya sea por nuestra biología o nuestra cultura —a luchar.

    Muy, muy brevemente, creo que las diferencias pueden resumirse entre aquellos entre Rousseau y Hobbes. Rousseau creía que los hombres y las mujeres vivían pacíficamente en las sociedades primitivas; que antes de que las sociedades se volvieran organizadas, el conflicto no existía, ni la violencia tampoco. Con el desarrollo de las sociedades organizadas, con el desarrollo de la propiedad organizada, es que la gente se volvió violenta. Y Hobbes, por supuesto, como sabrán; lo veía de modo muy diferente. El describía el estado de la naturaleza de modo anti idílico. Era “desagradable, brutal y rápida[2]

    Ahora, tan lejos como la evidencia lo permite, parece estar más cerca de lo que dice Hobbes. Que incluso en las sociedades cazadoras recolectoras, la gente se mataba unos a otros. Hay ahora, creo, mayor evidencia para esta idea. He estado recientemente en el muy, muy atractivo pueblo de Bolzano en el Tirol —un muy atractivo pueblo italiano, tanto italiano como alemán — y he visto colas para el museo. Y le he dicho a alguien: “¿Sabes cuál es la gran atracción en el museo?” Y la gran atracción era el Hombre del hielo del que algunos de ustedes han oído hablar. Este es un cuerpo congelado descubierto en 1991. Ha estado congelado desde que murió en algún momento del 3300 B.C. y presumiblemente salió, por el vestido y lo que llevaba, parte de una sociedad de cazadores. Se asumió inicialmente que se había perdido y muerto en una tormenta de nieve y permanecido enterrado en el glaciar hasta que el glaciar empezó a derretirse. Pero los escaneos y nuevas pruebas bioquímicas encontraron que tenía una cabeza de flecha metida en una axila y pruebas posteriores encontraron heridas que mostraban que había sido atacado al menos dos veces. De modo que este tipo de evidencia y otros ejemplos alrededor del mundo; con frecuencia tumbas que datan del milenio, parecen indicar que incluso antes de que la sociedad humana se volviera organizada, ya nos matábamos unos a otros.  

    Y ustedes podrían argumentar y Steven Pinker ha argumentado, que fue el desarrollo de la sociedad humana organizada de hecho, lo que hizo posible pelear el uno con otro pero también detener la violencia. Pararnos de luchar unos con otros dentro de una unidad política particular. El desarrollo de lo que Hobbes llama “el Leviatán”, un poderoso gobierno con una fuerza monopolizada (al menos dentro de tal pensamiento) algo positivo ya que entre todas sus fallas fue proveer con un mínimo de ley y orden. Proveyó de un marco donde las personas, que podrían no haber tenido mucho de lo que consideramos libertades pero dentro de las cuáles las personas podían tener negocios, negociar, trabajar en conjunto. Y la evidencia apunta a que dentro del Imperio Romano, por ejemplo, la gente vivía más tiempo, comía mejor. No porque los romanos fueran benevolentes y lo trajeran a cuento, sino simplemente porque imponían la ley y el orden; haciendo posible que otras actividades tuvieran lugar dentro de dicho marco.

    Con el tiempo, el desarrollo de unidades políticas más grandes parece haber ayudado a pesar de no haber sido el propósito con el que se crearon. La necesidad de mantener el monopolio de la fuerza y la necesidad de mantener unidades políticas mayores para defenderse de los enemigos externos e internos a llevado a los gobiernos a lo largo de la historia; a tener más control sobre las sociedades y sus recursos.

    El crecimiento de Bretaña de los siglos XVII y XVIII se debió en parte a la construcción de una Marina eficiente. Lo que significaba administrar los recursos necesarios para la Marina, organizando a sus oficiales, entrenando a quiénes se convirtieron en oficiales de Marina. Al menos en la Marina Británica, no podías comprar un puesto de oficial, tenías que saber cómo navegar. Mientras que en el ejército no tenías que saber nada más allá de como sentarte en un caballo y verte bien. Es por esto que el desarrollo del poder Británico fue de la mano con desarrollo del estado Británico, su organización y su capacidad para usar sus recursos para la guerra.

    Quiero decir que tendemos a pensar en Samuel Pepys como en un maravilloso reportero que contó historias maravillosas de la vida en Londres pero por supuesto; que fue tremendamente importante como burócrata en ayudar a la administración y la implementación de sistemas administrativos para la Marina Británica y se aseguró que tuviera los recursos necesarios. Y así la organización de las sociedades para la guerra ha traído una gran movilización de recursos, inversiones en la ciencia y la tecnología, ha traído gobiernos más eficaces en averiguar que era lo que existía dentro de sus fronteras.

    El desarrollo de la estadística en el siglo XIX se debió en parte a la necesidad de los gobiernos de saber cuánta gente podían mover y cuántos recursos tenían. El crecimiento de la ciencia y la tecnología en el siglo XIX y en el siglo XX fue en parte impulsada por las necesidades de la guerra. Y de nuevo se podía escoger no hacerlo así, pero creo que tenemos que entender que algunas veces la guerra puede traer beneficios insospechados. Y con frecuencia los estados hacen cambio que benefician a mucha gente simplemente para movilizar mejor los recursos destinados a la guerra. Después de la Guerra de Crimea, en la que Rusia fue catastróficamente derrotada; Alejandro II abolió el vasallaje en Rusia. En parte para reformar el sistema de conscripción, intentó modernizar la burocracia e invirtió en un sistema de justicia. Su gobierno y los posteriores promovieron un sistema de vías de ferrocarril. Y esto era para la guerra, pero también trajo como he dicho, consecuencias inesperadas.


    [1] Los dictadores no llegan a ninguna parte ellos solitos, más bien parece que son las marionetas de todas las moscas alrededor suyo…

    [2] En el original: «disagreeable, brutal and short». Solo que no hallo como traducir «short» de modo que tenga sentido con lo demás.

  • How to write fiction scared and being stubborn

    Out there…out there are a lot of writers, scriptwriters, comic drawers. You can’t count them. There are those who are successful, those about to, those who gave up due to economy, those ho study and write once a week. A mob to compete with.

    So you have on your hands your first new born (written one). You’re so proud of it, you start showing it to anyone who can read. In your imagination, it has the right to be seen or read by editors, juries and movie directors to be loved, prized and make money, royalties… a universal change. You send it to any contest and wait. Keep waiting. There’s no answer. Might the juries be blind as umpires are? The next step you take is to self publish or print a few ones to sell them. Making the massive offer of titles to chose from even bigger. And so in the HBO-Netflix era means just another title more in an ocean filled with big tasty fish[1] against you, little fishy soya flavoured. Popular. With tale telling skills above yours. Lightyear further.

    Is it now the time to hive up? Maybe… There’s still the titanic labour of promoting that might make you reconsider if you’re a sales man or a writer. A job normally done by an editorial instead of the author and the reason why authors look up to be devoured by the bigger fish. They have more resources.

    Are you still there?

    Let’s go back to the beginning. Your first born comic-script-novel-short piece is awesome for the single fact of being finished. Others have given up before that. Which doesn’t mean it deserves to be published. Are you as good as Monterroso, Stan Lee or Ingmar Bergman?

    You know the answer. If you’re still comparing yourself to them, you don’t have idea what you can really do or will be able to do. But if you have stopped comparing yourself…you have become an arrogant bastard, specially if no one publishes you yet.  Such a depressing thing, enough to smash self steems. Am I good enough?

    No…not yet. You’re in the way to be. About to break through. Are you going to give up now? Now? A home run from winning in the ninth in? Take a few more beats.

    Are juries-editors shit?

    They might, they might not. There is an author with a Saturday column in Milenio Diario. He sometimes can be amusing and sometimes a prickly snob. Well, he says there are editors who have come to hate reading for the single fact of despising their job. Why? Because they read so many horrible writing that they can’t take it anymore. The momento I read that I thought that there is no way to know what is good if you don’t read.

    There are mangas I wouldn’t have given a cent to the first ten pages and afterwards became relishing. Of course there are some that taste honey and milk from the first line or drawing. And those which start like soda pop bubling and end up in nothing. The same some movies earn their right to be left unseen.

    An editor finds not one, hundreds of manuscripts. They have their own filters to deal with the straw. Filters that begin with marketing issues, no matter how good the content is.

    A publishing house or contest gets a bunch of manuscripts. Not all from people who REALLY WANT to learn the craft. Some copies of soap operas with a youtuber speckle of pepper. (I’ve read things as such (reading habit I had to get rid off due to mental health issues and time being limited). Editors HAVE TO read that pile. They can’t just throw the manuscript away must cause they didn’t like it…I mean, John Dos Pasos couldn’t get me hooked whilst some editor thought he was great.

    So they create rules for themselves and those in the trade. To get rid of whatever that is not in format, is bad spelled, lacks acceptable conflict. You are not a victim. You are an author. LEARN. RESEARCH. You’re here since you have one talent: to persevere.

    Fear is out there for everybody. After a number of contests, rejections and self-publishing without sales. Remember: Harry Potter was rejected 20 times and even then, that first edition went to libraries to be read…an editor wasn’t doing his job properly[2].

    The match isn’t over till the bell rings. If you have made it here, you still have seconds in the panel.



    [1] Just two names to erase your self-steem: Game of thrones and Magpie Murders

    [2] Out of gender bias perhaps?

  • Penpal no. 9

    blank letter paper with envelope near dried sprig
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    Further by



    And so we might be torn from one another by a single pinch of space…

    a badly taken word.

    A walled silence of rancour.

    Then, then we’re further and further from us.



    Lejano



    Y así desgarrados por una pizca de espacio…

    Una palabra mal dicha.

    Rencor amurallado de silencio.

    Y cada vez más lejanos, tú y yo.

  • Cómo escribir ficción reflexionando sobre la Guerra: una traducción de la conferencia La marca de Caín por Margaret MacMillan

    silhouette of soldiers walking
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    Esto es una traducción de una transcripción por lo que puede estar sujeta a errores de la transcripción y la estoy haciendo a título personal debido a que, estamos viendo una guerra que no debería estar sucediendo. Elecciones en Corea ganadas por un individuo que pretende la colaboración de cantantes y actores con el estado; en una suerte de repetición del ideal comunista del arte bajo el yugo del poder y eso…NO ME GUSTA. El arte bajo la presión del éxito de ventas es una especie de represión tolerable… mientras que el totalitarismo de invadir mis pensamientos ya no lo es. Por eso…en partecitas, a veces literal y a veces con algunas libertades:

    Conferencias Reith 2018: LA MARCA DE CAÍN

    26.06.2018 0900-0945

    Conferencista: Margaret MacMillan

    Conferencia I La guerra y la Humanidad

    APLAUSOS DE LA AUDIENCIA

    ANITA ANAND: ¿Es la guerra una parte esencial del ser humano? ¿Estamos destinados a pelear unos contra otros? Estas son las preguntas principales de las conferencias Reith de este año. La serie: La marca de Caín; en ella, exploraremos la intrincada historia de la guerra y nuestras propias reacciones complicadas y los sentimientos hacia ella y las personas que luchan. Empezamos la serie de cinco conferencias, aquí en Londres en el Radio Teatro de la BBC, en la Old Broadcasting House (la Casa Vieja de la Difusión); y se siente el propósito de hacerlo, puesto que este lugar fue muy dañado por las bombas caídas durante la Segunda Guerra Mundial. Escucharán más en la conferencia, pero déjenme contarles algo más sobre la conferencista. Canadiense de nacimiento, es una de las mejores historiadoras trabajando al día de hoy. Es autora de libros aclamados por la crítica y hasta hace poco la directora del Colegio Anthony de la Universidad de Oxford. No puedo esperar a que la conozcan. Un fuerte aplauso por favor para Margaret MacMillan.

    (APLAUSOS DE LA AUDIENCIA)

    ANITA ANAND: Así que Margaret, no sé tú pero yo siento, como nunca hemos estado en una situación tan precaria como ahora; se siente como que estamos a un chiflido del Día del Juicio todo el tiempo. ¿Eso es porque vivimos en una situación más peligrosa históricamente o es sólo que hablamos mucho más acerca de ella?

    MARGARET MACMILLAN: Oh, creo que es muy difícil comparar porque creo que las personas se han sentido en una situación comprometida en 1939 y seguro en 1914, y hubo momentos terribles de la Guerra Fría en la que pensamos que la palmabamos. Así que es muy difícil decirlo del momento presente, pero me parece que es bastante más precario de lo que ha sido por un tiempo. Tenemos centros del poder diferentes, rivalidades regionales distintas, tenemos guerras a menor escala por ahí que parecen no terminar; así que creo que hay muchas cosas por las que sentirse pesimista al respecto.

    ANITA ANAND: Ahora los historiadores como tú. Quiero decir, con frecuencia cuando las personas hablan sobre temas académicos, dicen que hablan de temas explosivos, oh que se meten en temas muy delicados. Quiero decir, tú realmente manejaste explosivos. La pequeña Margaret jugó con granadas. Cuéntanos esta historia de la vida real.

    MARGARET MACMILLAN: Bueno, en ese entonces no me di cuenta que era una granada y mis hermanos y hermanas y yo jugamos con ella. Mis abuelos, los abuelos canadienses, tenían una vitrina de curiosidades. Dentro había esta cosa redonda de metal que era un poco como una fruta de granada que mi abuelo, doctor en la Frontera Oeste en la Primera Guerra Mundial; se había traído de Alemania. Así que nosotros, de Francia, jugábamos con ella. La hacíamos rodar en el suelo. Y cuando crecimos, empecé a estudiar historia y noté que la espoleta seguía allí (risa) por lo que les dije a mis mayores y hermanos: “Creo que esa granada sigue viva”. Por lo que fue removida y enterrada. El problema es que ninguno de nosotros se acuerda dónde (risa).

    ANITA ANAND: Un día de estos vamos a saberlo, ¿no es así, Margaret?

    MARGARET MACMILLAN: Me temo que sí.

    ANITA ANAND: Okay. (risas). La otra cosa que he estado muriendo por preguntar es que este es un lugar que habla sobre la Guerra. Es muy — estoy pensando la forma apropiada de decirlo —pálido y masculino.  ¿No hay gente volteándose hacia ti y diciendo cosas como: “Mire señorita, no preocupe su cabecita con estas cosas”

    MARGARET MACMILLAN: Solía sucederme cuando era más joven. Ahora soy mayor y estoy más curtida, no suele sucederme tanto. Mi respuesta de siempre es que la guerra es algo en lo que deberíamos pensar todos. Nos afecta a todos de distintas formas —algunas veces directa, otras indirectamente — y las mujeres son muy parte de la sociedad y se ven tan afectadas como los hombres.

    ANITA ANAND: Bueno, no puedo esperar a escuchar lo que vas a decir. La primera conferencia es sobre guerra y humanidad. Margaret MacMillan.

    MARGARET MACMILLAN: Gracias

    APLAUSOS

    MARGARET MACMILLAN: Todos aquí hemos venido desde historias distintas por supuesto y también hemos tomado rutas distintas para llegar aquí, hoy. Algunos de nosotros llegamos a la estación Waterloo por la plaza Trafalgar; nombrada después de — por supuesto — victorias. Algunos llegaron a la estación Paddington y pasaron por la estatura de bronce del soldado de la Primera Guerra Mundial leyendo una carta, Otros debieron haber llegado a la estación Victoria, desde dónde muchos soldados partieron a la guerra durante la Primera Guerra Mundial y por supuesto, muy pocos regresaron.

    Con frecuencia han pasado caminando por Londres y por doquier monumentos, cenotafios, los nombres de los lugares, estatuas de almirantes, estatuas de generales a los que ya no recordamos. Cada pueblo pequeño de Europa y cada villa tienen un memorial de guerra porque se han peleado muchas guerras en Europa y hay monumentos de guerra por todo el mundo, claro.  La Guerra afecta nuestro idioma incluso. En inglés, si quieres decir algo grosero usas la palabra “Dutch”o “French” y eso nos lleva a los tiempos en que los alemanes y los británicos o los franceses y los británicos eran enemigos.

    Usamos la guerra como metáfora: hablamos de guerras contra la pobreza, guerra contra las drogas. Alguna vez estuve en un concurso literario y uno de los libros enviados se llamaba Mi guerra contra el colesterol de mi marido (risas), Y con las recetas dadas como parte de esa guerra, creo que el pobre hombre debió haberse quedado mejor con el colesterol (risas).

    Los remanentes físicos de la guerra por supuesto aún resurgen. En 2002, se descubrieron cientos de cadáveres fuera de la ciudad de Vilna en una tumba colectiva. Aún vestidos en uniformes azules, uno de ellos con la escarapela tricolor en el sombrero. Eran soldados de Napoleón huyendo de Moscú.

    Yo crecí en una Canadá pacífica pero mi padre y uno de mis tíos pelearon la Segunda Guerra Mundial y…ambos abuelos en la Primera Guerra Mundial. Y crecí como otros con libros para niños con títulos como “Los niños aliados[1], Leí los libros de Henty escritos para animar a los niños en edad escolar ingleses a convertirse en buenos soldados. Leemos cómic de la Segunda Guerra Mundial. En Brownies, cantamos canciones de la Primera Guerra Mundial en lo que he aprendido ahora, como una versión muy depurada (risas).

    Estamos, creo, perplejos con la guerra. Incluso si no la hemos vivido; la encontramos perturbadora, Algunas otras, tentadora. Y allí es donde está una de las cosas complicadas de nuestra reacción hacia la guerra, pienso, — es algo que tememos y admiramos también en ocasiones — y esto es algo que me gustaría explorar.

    Somos una sociedad fascinada por la Guerra, creo. Si van a cualquier librería cercana verán vitrina tras vitrina de libros sobre la guerra, Los videojuegos más populares en los Estados Unidos al comienzo del 2018, sólo por poner un ejemplo; eran en el número uno Master Hunter[2], que es un juego de guerra, el segundo era Dragon Ball y el tercero  Call of Duty sobre la Segunda Guerra Mundial. Y estos juegos nos muestran algo de nuestra fascinación con la Guerra.

    Por qué admiramos la Guerra, por qué tememos su curso es una pregunta difícil; pero creo que por el lado de la admiración es que le encontramos cualidades que no siempre vemos en la vida civil, Encontramos personas listas a sacrificarse, listas para morir por ideales o preparadas para morir por otros. Y aunque, desaprobemos los objetivos y los objetos de guerra, encontramos las cualidades que vienen con ella, admirables.

    La mayoría de nosotros ha sido afortunada y no ha vivido una guerra. Pero no hace mucho que esta ciudad y este teatro fueron objetos de guerra. El edificio fue bombardeado — el edificio en el que estamos —, fue bombardeado en 1940 y fue escogido deliberadamente por la Luftwaffe porque Hitler y sus consejeros se dieron cuenta de lo importante que era la BBC.

    Este edificio fue elegido y en Octubre de 1940 fue tocado por las bombas alemanas dos veces. Siete miembros del personal murieron tratando de remover la primera bomba. Vino el departamento de bomberos y la BBC siguió transmitiendo. El lector de las noticias de las 9 en punto paró por un momento y después siguió. Al día siguiente, un andamio apareció y se limpiaron los escombros. Y eso me parece que muestra algo sobre la naturaleza de la guerra — que requiere montones de organización. La Alemania nazi tuvo que hacer la bomba, inventar como dejarla caer donde la querían, llegar aquí y soltarla sobre la BBC, y Britania y la BBC tuvieron que tomar el daño, organizar formas de lidiar con ello y seguir luchando.


    [1] The Boy Allies, 1915-1919. Robert Drake y Clair Hayes, A. L. Burt Co.

    [2] Sin traducir debido a que la variación de la traducción entre los países de habla hispana para su venta puede ser bastante diferente o incluso, puede que no haya sido traducido el nombre en lo absoluto.


  • How to write fiction, 7 reasons why to plagiarize opera

    people performing in opera house
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    Or the opposite. How to write operas plagiarizing fiction[1]

    Do you believe the opera is something old fashioned? Is it boring and expensive? Impossible to understand a snail what the bloody heck is being sang?

    Yep, yep and yep. It ain’t as modern as musicals. It is expensive to go; in Mexico the opera programmes are offered only in the Auditorium and only to watch re-runs from the New York MET.  Stuff sang in long intervals is difficult to understand… specially if you don’t happen to spit in French or German. Above it all, if they’re modernized, they end up being even more incomprehensible.  Why would one want to sit down and watch an opera play then?

    1. It is related to the musical tradition of soundtrack…To anyone who has watched any copy-paste movie alike to Mision Impossible or Secret Agent X but without music of the same quality; this is more than obvious. A solid musical choice can and does highlight a persecution till we’re breathless. Or get our tender hearts to bleed with a bit of emotional blackmail. The shape of water by Guillermo del Toro is not as exciting without sound. Opera is made so we understand the story through the music.
    2. Music is capable of provoking feelings directly in our brain by modifying breath rhythm, heart pumping and/or our own comfort in space. No author can say they have mastered the “show, don’t tell” if they can’t say what emotion they’re feeling and describe it only by the physical reactions of their bodies.
    3. Opera plays have a proficient use of clichés. To compose Turandot, Pucini invented the “oriental music” by including piano melodies in which only the black keys are played. This has become our cultural reference about what we think should be oriental music. Robert McKee says we need to include every specification associated to a plot gender to satisfy our target. Opera has years doing so including pertinent associations to each story. Plus the music, of course. To learn more about opera you can watch “This is opera” (as you see opera can get percolated to bigger audiences).
    4. Some authors love to create characters who like opera. Such as Henning Mankell and Andrea Camilleri. To Mankell, Kurt Wallander sometime dreamt of becoming an opera singer so he carries around opera cassettes in his Renault. Camilleri describes Montalba whistling or humming Aida in euphoric times. Becoming an author deals with becoming a bit of an intellectual. An intellectual, not a pain in the…you know.
    5. There are TV programmes where they explain what and how a certain play works. Just in case you believe studying music is the next step then or that you need becoming a crammer to cultivate your mind. I know…not everybody can learn how to play an instrument and not everybody likes reading with such zeal. In Mexico the open channels 22 and 28 offer programmes of the kind. This is opera is offered some channel up or down F&A. If you know of some other programme like this in your country…will you help telling us about it in the comments?
    6. Not only Rigoletto seems a copy of Hernani; La Traviata is like an adaptation of La dame aux camellias to a musical. Did you believe the best writers never plagiarize anything? Oh, they do. Just that they do it better than using crtl+c/crtl+v.
    7. Just in the same way Greek myths are re taken and re kindled in webtoons as wonderful as Lore Olympus; an opera play can become a pretext for a spin off like the one of Nodame Cantabile. Where the content of The magic flute is the ordeal to create conflicts for the characters. Some as simple as…”The prima donna doesn’t fit in the dress and our budget is not big”

    Have you been to the opera? What’s your favourite?


    [1] Just in case I don’t speak about it again, it is said Pucini stole the idea of Hernani, by Victor Hugo to create Rigoletto.

  • Cuerpos rotos, espíritus que sufren

    Muy ad hoc con el tema de la guerra, una exhibición en el Mutter sobre la guerra de secesión norteamericana y lo que dejó detrás en términos médicos.