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Antes de darme méritos no atribuibles a mi ser —confieso que de teatro sé que he visto en escena Confesiones de mujeres de 30 y algo de Molière que no recuerdo…una de esas obras que ponen para que las vean los chicos de prepa y no tengan que leer y ni porque me lo dejaron de tarea, fui con unas amigas; digamos que la información la saqué de un canal de Youtube que de llama El rinconcito y lo contrasto con lo poquito que sé de narrar ficción. Igual te dejo el link para que vayas a divertirte por tu cuenta. Ya sabes que aquí…puedes hacer lo que gustes. Hasta darle like…o no. Según.
Empezamos con una cuasi cita (no cita porque se trata de darles la esencia como yo la entendí: Al espectador no le importa qué tipo de obra es. No se pone a analizar, está obra es de teatro dialogado o de teatro narrado. Al espectador le importa si le gusta o no…por lo tanto, inferido a cualquier medio de narración: el espectador no se va a poner a analizar lo que está viendo. Le vale bolillo sí se trata de algo con imágenes sacadas de un videojuego o tiene tantos clichés como un durama coreano —uno por capitulo. Le importa si le gusta o no.
Eso en sí, ya es interesante y debería estar en otra entrada…(¿Ves Merriam?, deberías aprovechar y ponerla en otra parte). Al espectador/lector le importa que sea efectivo. Solo a los ma…melones les importa eso —tú y yo…escritores de la ficción diaria).
Convención. Acuerdo tácito entre los espectadores y el espectáculo de suspensión de credibilidad. Entrar en el juego. El espectador va a jugar a qué las cosas en el escenario suceden. ¿Ya ves como sucede esto de jugar a que ciertas cosas son reales?
Aunque sepas que eso no existe, uno juega que está en Venecia o el cartón pintado es una roca. ¿Nos importa que pasa en el teatro cuando no escribimos teatro? Pues…a lo mejor no. Pero ya vimos (tú y yo) que entender cómo funcionan otros medios nos ayuda a entender mejor el nuestro e incluso, a robar de mejor forma las ideas que nos resultan necesarias. Así las cosas.
Las convenciones del teatro son 7.
Reconvención de lugar. El espectador sabe que está en el teatro pero accede a creer que está donde le decimos que está. En un cómic, eso sucede así como así. La imagen con el letrero y estamos en ciudad gótica y no en Nueva York. En pantalla, eso requiere tomas de vistas reconocidas del lugar con su correspondiente letrero de fecha/locación. En la novela o cuento…descripciones detalladas de calles o tiendas más la mención obligada delsitio y fechas sí cabe.
Reconvención de tiempo. Lo que sucede en el escenario está sucediendo en el momento. Esto es un detalle compartido por todos los medios. Lo que pasa en pantalla, en el escenario o en página, es lo que está sucediendo. Por esto la insistencia de McKee en la dramatización del flashback. Porque debe ser algo que está sucediendo en el momento mismito que lo vemos o leemos.
Caracterización. Benito B. deja de ser Benito B. en el escenario y se convierte en Don Gato —siempre y cuando ese sea su papel. En el cine, la tele, este rasgo se confirma compartido en cuanto al uso del actor —cuando lo hay pues dentro de poco igual deja de haber actores. Todos los medios sin embargo, comparten este rasgo que lleva a los medios representativos (tele, cine, teatro) a esta convención de la caracterización. La imaginación del autor, poniéndose en los zapatos de cada personaje. ¿Cómo habla? ¿Qué dice? ¿Se suicida o no ante este problema? La caracterización tal vez no sea visible en términos tangibles pero sí está ahí. El subtexto de lo interno que en la novela si se ve y en los otros se ve a través de las acciones.
Hagamos una pausa y dejemos el resto para la próxima mientras rumias estos trozos de información y me odias tantito preguntándote ¿qué diablos es esto? Sin que yo te responda que tiene que ver con escribir ficción.
“Pienso que también es posible hacer que un héroe-psicópata sea totalmente repugnante y, pese a ello, resulte fascinante precisamente por su depravación. Estuve muy cerca de lograrlo con Bruno en Extraños en un tren, pues ni siquiera la generosidad de Bruno es constante ni oportuna, y nada más puede decirse en favor suyo. Pero en la citada novela la maldad de Bruno quedaba compensada con la «bondad» de Guy, lo cual simplificó considerablemente el problema de crear un héroe simpático, que en este caso era Guy. Todo depende de la habilidad del escritor, de si es capaz de divertirse con la maldad de su héroe-psicópata. En caso afirmativo, el libro es entretenido y entonces no hay razón por la cual el lector deba «simpatizar» con el héroe. Si tiene que haber «identificación del lector», término del que ya estoy bastante cansada, entonces conviene dar al lector uno o dos personajes secundarios (preferiblemente un personaje que no sea asesinado por el héroe-psicópata) con los que pueda identificarse.”
¿Alguna vez te has encontrado disfrutando con fruición la profunda maldad de algún antagonista? De la riqueza psicológica con la que se maneja, al contrario de un héroe un tanto acartonado cuya mejor cara es tan invariable que nos identificamos más fácilmente con el villano —quien probablemente haya entrenado días y años para que lo venza en un ratito el advenedizo karate kid —un chiste muy pero muy local.
Ya sea en la tele, novela, cómic o teatro; el antagonista es una pieza clave de la ficción. Aquello que causa el interés o el desinterés inmediato. Y no necesariamente tiene que ser porque la heroína se encuentra con la porrista súper guapa que le hace la vida imposible —cliché de vainilla con crema[1]…hablamos de aquello que le impedirá al personaje lograr sus anhelos —suena más monito que decir motivaciones o ambiciones hoy que estoy súper onda pensamiento positivo —dicho con voz fresa.
Pues bien, esto de las fuerzas antagónicas llevadas al límite es lo que hace subir la tensión. Es la fécula de maíz que espesa el gravy o caldo de cultivo mejor conocido como trama. McKee (El guión. Story) menciona enfrentar al personaje contra al antagonismo contrario, antónimo y negación de la negación de su situación…
Digamos que lo explico cómo lo explica Ronald B. Tobías (20 master plots) para el caso de la trama de amor: el chico conoce chica en una fiesta a la que se acaba de colar y el gran impedimento son ¡sus padres! Sus padres se odian a muerte. Esta es una trama vieja, ya nadie se cree que los padres se opongan…a menos que sea un durama de hace diez años o una película de procedencia árabe-hindú….
No hoy día, el chico conoce chica y la situación contraria sería que a ella; él no le interesa lo más mínimo. Ni por enterada está de su existencia. De ahí que el contrario del amor sea la indiferencia. Si lo escalamos un poquito, entonces del contrario pasamos al antónimo —en algunas ocasiones si se trata de antónimos del diccionario Larousse pero en otras no…(y no se las cuento todas por razones de derechos de autor; que ya sé que los violo todos pero de vez en cuando…), y la chica no solo detesta al tipo; lo aborrece del todo. En una trama de boy love este aborrecer sirve para ocultar un amor terrible y mal entendido. En una comedia romántica esto lo usan como el ir y venir de desagradables comentarios irónicos que comienzan el flirteo entre ambos protagonistas…
La negación de la negación consiste en…odiarse uno mismo. En despreciarse de tal modo que al personaje principal le resulta imposible enamorarse. También en el odio disfrazado de amor…dramas domésticos con abusivos verbales y manipuladores…
Y si estoy tocando de nuevo la trama de amor es porque McKee se mete en el tema de la sexualidad y del amor…y muchos otros que resultan ser como la inflación. A veces muy estables pero bajo circunstancias no tan normales —la guerra o una pandemia; vienen a ser muy fluctuantes…o perder tres ceros de golpe.
En los tiempos en que exploté mi cereza —la de la lectura de manga BL; el principal conflicto consistía en enfrentarse contra una sociedad que aborrecía la homosexualidad con dientes y rumores ( no existía la cancelación). Hoy día, incluso cuando los países que exportan este tipo de historia siguen siendo poco tolerantes[3], la mayoría de las tramas muestran familiares menos reacios a aceptar este hecho, amigos inclusivos que sólo desean que el personaje confiese para seguir comportándose como siempre…sociedades más abiertas. Tanto así que una mención a las nalgadas del Grey ese y nadie se espanta.
Es por esto que buscar la negación de la negación y el antagónico antónimo no resulta tan simple ni tan sencillo pero es la piedra de los cimientos de nuestra historia.
¿Qué estás esperando? ¡Dale like o comparte esta chorrada! (Cosa que seguro ya hiciste y detestas que te esté dando la lata con eso).
[1] Aquí usando términos de cocina cuando el arroz más simple no me sale
[2] Está curiosa expresión la usa mi madre para indicar que requiere de una explicación a detalle cuando no está entendiendo algo y causó un poco de malentendido entre una chica argentina que conozco con respecto a la sexualidad de un famoso compositor…así que si no terminas de entenderla puedes sustituirla por la expresión ‘con pelos y señales’.
[3] De hecho, que alguien nombre un país, uno solo donde se tome como normal por el 50% mínimo de la población. Tan solo los gringos sureños siguen arrastrando y torturando hasta la muerte a aquellos que sorprenden teniendo una vida abiertamente distinta…sea el color de piel o su sexualidad. Y en Europa, sigue habiendo casos de golpizas…menos pero todavía los hay por ambas cosas.
Si, es trillado. No, no es la única. ¿Puedes hacer algo? En esta era, con toooodas esas redes sociales, al menos podemos pegar la alerta en alguna parte, seas o no del país. Es como donar sangre. Algunos donan sangre, otros un pedacito de espacio de tiempo. Gracias por verla. Muchas más gracias por compartirla y tal vez yo haga esto solo ésta vez. Por favor, mírala buen.
¿Recuerdas el cuento? Saca tus pinzas de entomólogo y la lupa. Prepara la mesa. Recuerda no tener comida cerca, pueden caer trocitos de cuento en ella o tu taza de café…no queremos contaminación por bacterias desconocidas, ¿verdad?
En la primera etapa dramática, se establece la naturaleza de la tentación y el protagonista sucumbe. Así como con este cuento, la protagonista lucha por resistirse pero…se deja arrastrar, racionaliza, niega, se engaña a sí misma y hace lo que no debe (según la premisa inicial). Predecible como café sin cafeína.
En el segundo acto dramático, él o la protagonista viven bajo los efectos de sus decisiones. Los efectos dramáticos de la decisión en la primera parte reverberan en la segunda. Aquí entra nuestro trabajo anti predecible. Las consecuencias tienen que angustiarnos lo suficiente como para desear que haya un cambio. Los hijos de la reina están secuestrados en el cielo. El hombre que dice amarla no puede arriesgarse a perder su trono (o su vida). Una turba de gente la quiere muerta por comerse algo que no se comió.
Mientras más intenta liberarse del castigo, peor se pone la cosa. Finalmente (por algo es el fin), una resolución tiene que presentarse. Y el orgullo desaparece con las llamas de la hoguera. Una trama de tentación no es tanto de correr tras el sindicato fantasma y sus matones o meterse en un oleoducto con una geóloga guapa. Es un forda. Todo pasa dentro del protagonista y si bien su mundo se mueve forzándolo a cambiar, es por dentro que se suceden las necesidades, motivos e impulsos. En este caso y en Parallel el antagonista es interno. El enemigo es uno mismo.
En Atracción fatal (no la he visto…) y El jardín del Edén (tampoco), el antagonista es externo y podemos identificarlo. De nuestro lado de la Literatura occidental, el gran tentador suele ser el de las patas de cabra. Fausto es el tentado más famoso… Tobias (20 master plots) menciona ¡una novela, una obra y tres operas!
Tal vez la otra trama no tan famosa pero con un final no feliz es Dorian Gray. Y ésta es una historia moderna de tentación sin todo el rollo religioso del arrepentimiento y casi futurista. ¿Cuántos actores y cantantes no sucumben a la tentación llamada botox y bisturí para seguir siendo jóvenes? Hasta yo he sucumbido a la tentación del bygan yoga…
La diferencia entre Fausto y otras tramas para Tobías, es el momento de debilidad. Fausto no acepta ceder hasta casi el final y, no cede a un deseo egoísta sino a su deseo de seguir siendo útil a la humanidad con lo que, técnicamente no está cometiendo ningún pecado y Dios puede reclamarlo como suyo por el espíritu de la acción.
Una imagen que me recuerda el final de Constantine con Keanu Reeves como protagonista aunque al revés pues en este caso, es la letra chiquita la que salva al protagonista y no es una historia de tentación. Constantine se suicida para llamar al diablo y decirle lo que su hijo y Gabriel se proponen. El diablo gana un alma en el espíritu del suicidio como pecado pero la pierde por la implicación del auto sacrificio para salvar a la chica.
La trama de tentación requiere preguntarse ¿Cuál es el crimen de dicha tentación? ¿Cuál es la perdida (el precio por dejarse tentar) y cuál la ganancia? Este no es el foco, el foco es como afecta al personaje. ¿Va a sentir culpa o no? ¿El castigo es externo o no hay castigo? ¿Se enojara consigo misma por dejarse tentar?
Crea un personaje arcoiris… emocionalmente —recuerda que la identificación emocional nos lleva a empatizar con el personaje sea su sexualidad X Y Z. ¿Cuál es el efecto final de sucumbir a la tentación? ¿Habrá crecimiento o no? Todo este teatro interno es LA HISTORIA.
Lista de importantes:
La trama de tentación es una trama de carácter donde el personaje sufrirá o no según sus motivaciones, necesidades e impulsos.
¿Cuál es la moralidad de la historia? El personaje por lo regular se mueve del agujero de haber caído en la tentación hacia un mejor control de así mismo después de que la situación va a peor.
El conflicto interno puede verse en las acciones del personaje. Estas acciones son un reflejo del champurrado de emociones mezclándose en la licuadora entre lo que es bueno y lo que se desea. La primera fase dramática establece la naturaleza del protagonista, el antagonista y la tentación…en eso es igual a cualquier trama.
¿Cómo sufre el protagonista este deseo de dejarse llevar? La protagonista se come la «manzana». Hay un periodo muy corto de dicha por comérsela. La protagonista piensa y vuelve a pensar que tomó «la mejor decisión». Lo que al lector le parecerá estúpido pues puede ver qué todo se encamina al desastre mientras la protagonista no.
Se abre la segunda fase dramática y los beneficios de ceder se acaban, comienzan a acumularse las deudas de juego. El protagonista busca rutas de escape para no verse responsable o castigado. Los efectos de caer en tentación se dejan sentir hasta el final para ser resueltos como parte del clímax