¿Es tu ficción austera simplicidad?

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El Tycho[1] de Eisenstein y Latour se ha convertido en la encarnación del orden textual, social y epistémico. Pero, ¿qué tan creíble es ese Tycho? Hay algo demasiado limpio, inmaculado en su figura y sus logros. Como Philip Marlow lo dijera en El sueño eterno, tal testimonio evidencia «la austera simplicidad de la ficción más que los enredados ladridos de los hechos»

THE NATURE OF THE BOOK. Print and Knowledge in the making. ADRIAN JOHNS. THE UNIVERSITY OF CHICAGO PRESS.CHICAGO AND LONDON

Esta entrada no es sobre los libros y su naturaleza. Es sobre las cosas que se encuentra uno leyendo libros sin relación alguna con la escritura de ficción [dado el caso que la cultura de lo impreso no tuviera relación alguna con escribir ficción ya que yo sí lo creo]. 

La cita citada (dentro de la cita que uno hace y que debe tener un nombre de los difíciles pero como no lo sé justo ahora) es de un libro en mi pila de “libros por leer y, que a lo mejor empecé a leer pero me pareció aburrido[2].

Coincidencias que muchas personas clasificarían de modo testarudo en “destinadas” o “causales”. Más como cosas al azar dándole forma a la búsqueda del conocimiento y las razones por las que escribo acerca de escribir ficción.

Es también, acerca de como la ficción es mucho más simple que la realidad. La realidad es una retahíla de hechos de todas partes, con sucesos totalmente al azar y una disparidad de contradicciones que termina siendo incoherente, al menos antes de convertirla en una historia. Como yo. Me quejo del búho verde pero hago mi lección del día. Por si acaso.

La ficción es uno de esos reinos donde la gente se siente segura porque los patrones sí son patrones. Las cosas llegan en cualquier momento como un resultado conocido. Si no es que, anticipado.

¿Qué tan seguro es adentrarse en tú ficción? Pasto kalo.


[1] Tycho Brahe, astrónomo danés que poseía su propia imprenta y por lo tanto podía auto-publicarse.

[2] No lo siento. Marlowe no pudo mantener mi atención a la hora de escucharlo en la función de lectura en voz alta de alguna app para libros digitales. Por lo tanto, terminé por no leer el libro.


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