Hola….bienvenido a los viernes ficticios. Esos en los que sueñas con levantarte y todavía sigues en la cama. Esos días a punto de llegar al fin de semana… El primer viernes y el último viernes de cada mes de puro cuento.
Hi…Welcome to the ficticious Fridays. Those in which you dream you’ve woken up but still are asleep. Those days about to make it to weekend… The first and last Friday of every month about just stories.
Antes de leer, puedes ir a escuchar y/o ver la canción que escogí aquí. o…hacerlo después. Nuestro patrocinador ya la conoce y puede brincar directamente al texto. A Big Choma seguro le va a intrigar la traducción. Gracias por leer chorradas. Si te gustan ya sabes qué hacer… [comparte las chorradas con alguien que creas que le van a gustar las chorradas ¿por qué quedártelas para ti solito?].
Oró, ‘Sé do Bheatha ‘Bhaile”
Mira hacia atrás, sus huellas sobre la arena negra no duraran más que un respiro del mar y a cada exhalación sube la marea. Se encoge de hombros. Es ahora.
Sus pies son los primeros en sentir el cambio y todo su cuerpo se estremece con un escalofrío. El viento le revuelca los pequeños rizos castaños de la frente. Tal vez sea buena idea desembarazarse de la falda. La arroja, se convierte en un bulto mojado sobre la arena. La chaqueta sigue el mismo camino y la blusa también debería pero el corset… Allá, a lo lejos, flota un madero, tal vez un mascaron de proa. La deslumbra contra el sol de la tarde. Ya no siente el frío, el agua la protege del cambio de temperatura a pesar de haber estado mucho más fría antes de entrar. Se detiene a trechos pues el objeto blanco se pierde contra los destellos de luz del mar y los valles cambiantes de sus prados azules.
Poco a poco una nariz, pestañas y orejas brotan del madero. Los labios permanecen ocultos en su palidez. Se sumerge para ganar velocidad, las olas son cada vez menos apacibles, puede ver algunas algas alargándose hacia la luz. Algunas le rozan los tobillos.
Aire. Flota con los pies hacia el fondo mientras el agua salada le golpea las mejillas. Allí, un poco más hacia la muerte. Sus manos se aferran de subito a una materia suave y helada que no le recuerda la madera del Reverie, el bote de Alain. Sobre todo porque se hunde con su peso entre burbujas.
Lo suelta y emerge rodeada de aire frío y luz dorada. Los brazos y las piernas le pesan, no debería intentarlo pero sus pestañas negras son como invitaciones a dejarlo entrar en casa. Lo coge por un brazo como si fuera una pértiga. Vuelve a hundirse. Masculla una maldición terrible y decide arrancarse el listón color Burdeos del cabello. Amarra la blanca mano de dedos largos en su tobillo. Él está frío como los escalones de un porche con la puerta cerrada y el cabello se le pega en la cara. Es una masa de algas mucho más finas pero igual de molestas, en ocasiones no puede ver por dónde va.
Cerca de la costa, cuando intuye que las olas la arrastrarán más hacia la playa que hacía el mar, se deja ir por un momento. Mala idea. Escupiendo agua, hace un esfuerzo. Las olas la arrojan contra la arena y siente diminutos raspones en los brazos y la cara. A cuatro patas y a intervalos —las olas, usa las olas para ayudarse a regresarlo a tierra.
Es todo. Respira. Se da la vuelta y una sonrisa la espera del lado de la vida.
Bueno, casi me dan ñañaras después de leer acerca de esta canción… son las 5:11 del 20 de abril y terminé esta cosa como a las 5 (no había visto la letra antes). Después, la curiosidad pudo más que yo y pues…velo tu mismo. Quiere decir que soy radio digital y sintonizo bien…raro. Diviértete con tus chorradas y ya sabes. Comparte, y si te gustó o no te gusto ¿por qué no dejar un comentario? Si te resulta harto enojoso suscribirte a WordPress, puedes ir a la página de FB.
Cae una. Cae otra. Y otra más. Plop, plop, plop. Rojas y espesas, densas y dulces. La tina de plástico de color ladrillo con caracteres en relieve de algún lugar en Asia que al principio no podía leer, se llena poco a poco. No puede ser de cerdo o vaca o perro. Debe ser humana.
La temperatura y la humedad a punto. Un sauna humano, un paraíso vegetal. Está seguro de ello pues ha ajustado la temperatura y añadido agua en los depósitos para el sistema de goteo y aspersión.
—No, no. Gracias pero debe ser corteza. Corteza o no servirá, la perlita con turba no funciona. Musgo de Spaegnum….Sí, si. En efectivo como siempre. Gracias y hasta el jueves.
Suspiro. Pronto tendrá que salir de nuevo. Afortunadamente las hay por doquier. Bobas e irreflexivas. Enamoradas de esas voces profundas y labios de niña…smoky eyes. Ja, piel de porcelana de persona en cuarentena. Sin embargo, gracias a ellas puede proveer a su nena. Su nena hermosa de suaves labios rojos que ha se ha ganado su nombre. Rojo terciopelo.
Un poco de texto. Enormes ojos bellísimos, escribe mientras piensa que la chica tiene ojos de pescado. Un cuerpo abrazable le escribe a otra, mientras suspira porque esta vez tendrá que dejarla ir a pesar de su insistencia para encontrarse y su bolsillo amplio, generoso. Demasiada grasa en sus venas, casi seguro. Nada saludable como dieta para ese ser tan bello que habita su invernadero. No. Si no puede ser bella, al menos que sea saludable.
Se levanta del escritorio. Estira las piernas. Ha tenido que aprender a usar ese alfabeto sacado de Dios sabe dónde[1]. Con esas consonantes malvadas que a veces suenan t y otras se leen de corrido. ¡Los malditos sustantivos para contar objetos largos y objetos planos! Ha falseado la voz con ayuda de un programa. Robado fotos en Instagram e investigado hasta el índice de polvo amarillo. Las muñecas huesudas le nadan como pececitos en una pecera grande, en las mangas de la sudadera roja. No más textos por hoy. Se dirige al refrigerador. Leche y batidos de proteínas. Tal vez algo de jamón y pollo para microondas pero ninguna verdura. Hay ramen en la esquina izquierda del segundo entrepaño de la cocina. Con frecuencia publica que lo come.
Guantes de jardinería, mangas largas. Trabaja con paciencia llenando un tiesto. Recuerda la primera vez que la vio, en el baño como un fantasma blanco. Un recordatorio de que las cosas no iban bien con S…ella. De pronto se escaqueaba para irse al cine con las amigas y regresaba con las pupilas dilatadas y el cuello que se le hinchaba con suspiros de felicidad.
—¿Dónde están las llaves del auto?
—Dónde las dejaste, cómo si yo supiera….
Discusiones pequeñas e hirientes como navajas de rasurar. Además de eso, la recuerda con su amante…en realidad sólo recuerda sus gemidos junto con el golpeteo de la cama en la pared. Tan furioso estaba. Después de eso, la cama…hubo que deshacerse de ella. Era un amasijo sanguinolento de tela y sangre y tejido cerebral esponjoso. Quiso tirar la orquídea. En vez de eso, le sacó la carne a ella como hacen los carniceros con los cerdos. Se cortó cinco veces en el mismo dedo pero lo consiguió. Troceó la carne y la metió en la mezcladora de alimentos. Obtuvo una especie de puré. Sacó la orquídea de su maceta de cerámica pintada con relleno de corteza de árbol y sumergió sus raíces blancas en la mezcla. Y la planta creció, cambió de color. A él también lo troceó pero lo puso a compostar para el césped. Afortunadamente los vecinos, que ya se habían quejado antes del olor de la composta, se habían ido de vacaciones. Lo primero que hizo cuando llegaron fue saludar a la señora Ilse y regalarle una bolsita de composta para sus rosas.
La señora Ilse lo aceptó a regañadientes, hasta que las rosas dieron tantas flores que prácticamente se caían con el peso de las flores. Quiso saber el secreto de su composta e insistió tanto que él la reveló a medias: huesos y sangre. ¡La señora puso una cara! Como sí se hubiera encontrado a la muerte de frente. Carlos explicó que se podía conseguir sangre en el rastro municipal, sólo había que estar atento y apuntarse en una lista. Los huesos podían ser de pollo o los que quedaran del cocido. Lo único que debía hacerse era reducirlos a polvo secándolos primero por largo tiempo y después pasándolos por el molino. Ella lo miró con desconfianza e incluso preguntó por Se…ella.
Carlos confesó que había hecho su maleta y se había ido con otro; con sonrisa huidiza y los ojos brillantes de la vergüenza; la voz quebrada y las manos nerviosas. El cabello rubio pajizo sin vida cayéndole en la nuca. La señora Ilse no pudo evitar mirarlo con lástima. Si la mujer se había ido era porque esta sabandijita incolora no podía darle nada. En fin. Le agradeció la explicación y procuró llevarle comida cada fin de semana. El pobre hombre era un armazón de alambre recubierto de látex.
Poco después, Carlos le llevaba un retoño de una orquídea con pétalos rojos, la plantita se habían adaptado con placer a su nueva dieta. Encantada de poseer algo tan singular y que pudiera presumir, la señora Ilse llamó a su amiga Vale, la “cotorrita”. La señora Valentina vino y envidió las tazas de porcelana blanca, las nuevas cortinas hechas a mano, el chal nuevo y…las flores rojas sobre la mesa de centro mientras rechazaba el postre. Codiciosa, preguntó por el vendedor.
La señora Ilse, que compadecía al “al pobre muchacho”, le explicó que se trataba de su vecino, un hombre joven sin grandes aspiraciones…Enseguida, es decir al día siguiente y sin que su amiga lo supiera, Valentina llamaba a la puerta de al lado.
Un año después, Carlos ya sabía lo suficiente sobre estafar chicas y mujeres solas. De Valentina no quedó ni un pedacito cuando lo amenazó por no compartir las ganancias.
[1] Recuerda que esto es una dramatización, la frustración del personaje si bien creada por mí a partir de mis propias experiencias con los kanas japoneses y el hangul, es puramente suya, así como su opinión.
Abierta, coronando la oscuridad, pulsa una rosa roja. Cada pétalo resuma la luz suficiente para iluminarse sólo a sí mismo en un instante corto de vida. No durará mucho antes de caer en medio de un rumor de voces excitadas que provienen de la oscuridad alrededor; apenas roza la tierra y se aplasta contra ella, una gota espesa de un líquido vibrante que hierve antes de enfriarse en nieve.
El espacio techado, bajo un cielo triste. Es un invernadero anexo a la tienda; flores y otras plantas se exhiben en a temperatura ambiente sobre estantes metálicos rodeados de otros muchos más estantes donde descansan utensilios de jardín.
Un hombre joven, el cuerpo por poco nadando dentro de un suéter de cuello tortuga negro; sale por la puerta automática. Abono, guantes blancos, un par de botas de huleen su carrito. Además del jardín parece que el sistema de drenaje necesita arreglo. Lleva la lista en la mano, tubos de pvc de 3 y un cuarto «, Codos y tuberías de cobre le son sugeridos por el experto de área (plomería) con mono naranja. Incluso le sugiere pagar una tarifa adicional por la instalación completa. Un poco caro, vale la pena él no sabe nada de tubos ni de plomería. Además el experto parece una persona my bella a juzgar por la sonrisa embarazada que él se permite a si mismo.
El polvo arrastra el viento por el único jardín verde entre terrenos de pastizal seco. Se posa sobre la camioneta blanca con logo naranja y su ocupante. Ella baja del transporte, metódicamente, abre la cajuela, descarga un ligero carrito transportador que puede hacer las veces de diablito. Acomoda los tubos, el autógeno y la herramienta que no puede portar en el cinturón de carnaza sobre la cadera breve e insinuada.
Camina con un balanceo flexible y rígido dentro de la mezclilla azul — para clientes especiales servicios especiales— piensa en una sonrisa-parpadeo-instante
La casa victoriana, encalada en blanco tiene un timbre floral en la cerca de la entrada.
And their bombs and their guns.
In your head, in your head, they are dying…
In your head, in your head,
Zombie, zombie, zombie,
Hey, hey, hey. What’s in your head,
In your head,
Zombie, zombie, zombie?
Hey, hey, hey, hey, oh, oh, oh,
Oh, oh, oh, oh, hey, oh, ya, ya-a…
Los ojos abiertos y las pupilas enormes apuntan hacia la tina metálica que recoge su alma. Ni sus ojos, que están muertos, ni aún los nuestros podrían verlo. Nos bastan las gotas, las gotas que suenan como un grifo descompuesto, cayendo, cayendo. Toooda la noche; para entender que es lo que resbala por la herida, la barbilla, el rostro. Las manos atadas a la espalda y el peso del cuerpo sostenido por una argolla (una argolla que es parte de los restos de una cabrea) de los tobillos, con los pies destrozados.
Poco a poco las gotas se detienen, se secan sobre los glóbulos ya oxidados en la carne aún tierna. Más tarde la sangre y la carne darán energía a otro tipo de belleza. Una rendija de luz se cuela, se abre unos milimetros la puerta y vemos en un rincón 5 bultos cilíndricos. No se alcanza a distinguir del todo su forma pero podemos sentir el amor con el que han sido colocados.
Hey, hey, hey, hey, oh, dou, dou, dou, dou, dou…
Another mother’s breakin’,
Heart is taking over.
When the vi’lence causes silence,
We must be mistaken.
It’s the same old theme since nineteen-sixteen.
In your head, in your head they’re still fighting,
za zi da di da da pin
za zi da di da da pin
With their tanks and their bombs,
And their bombs and their guns.
In your head, in your head, they are dying…
za zi da di da da pin
La mano de dedos largos se desliza al i-pod en la bolsa trasera y detiene la canción. Los vaqueros azul desteñido con las rodillas oscuras, manchas de tierra e hierba, cruzan un vestíbulo de muebles decrépitos, empero, relucientes como mota de polvo inexistente.
El piso de loseta clara y el tapete que reza Welcome Home en azul sobre negro, encima de una mancha reluciente, no hay color sólo un brillo extraño de la loseta. Él sale al sol de mediodía, atraviesa el trozo pavimentado de adoquín entre la casa y la cerca exterior en 7 zancadas precisas.
Los jeans se convierten en un rostro de nariz recta, mediterranea, cabello negro rizado peinado hacia atrás con cierto exceso de gel y ojos de túnel. Oscuros, enigmáticos y con un destello de luz vital al fondo que se traga el aliento. (para efectos prácticos imaginen que la cámara de video sube gradualmente en un paneo corporal por favor)
—-Hola, lista para el trabajo rudo—-estrellas que brillan entre tulipanes, esa sonrisa exclusiva, invitadora, mágica
—Paze….por fabor , desea usted baso de agua???1—la expresión compuesta, inamovible, milenaria. Se adelanta a la puerta de la casa para abrirla galante, mientras ella franquea la cerca/abanico de pestañas negras que se abate en un relámpago de ojos verdes
—-¡Claro!, gracias
Ella es maravillosa, como el trofeo coloreado de un cactus antes de la aurora. pero primero tendrá que engatusarla para que regrese de nuevo.
Los dedos blancos destacan contra el plástico rojo y el hielo; una mano toma los dedos y la muñeca para colocarlos junto con el resto del brazo diseccionado en una tabla de picar. La mano trabaja con su gemela para cortar longitudinalmente desde la muñeca hasta el codo y retirar el hueso. Junto a otra partes que no merecen el esfuerzo, las manos cortadas de los brazos irán a parar al molino. La carne suculenta será picada y refrigerada para prepararla cuando sea necesario. Con todo, debe estar listo, 4 o 5 cadáveres serán suficientes.
Ella, con el cabello negro recogido en una coleta, se limpia las manos y sonríe complacida antes de tomar el vaso con agua que le ofrecen.
—Por sus orquídeas–Él sonríe mientras hunde la nariz en su vaso…inspiración!
–¿Guztharía…uzted venir a….la… la inaugurazión? ..podríaz abrir ehh la shave—Tono ligero de duda inocente de una persona que conoce sus cartas.
—Podríamos inaugurarla hoy…—–mohín—-tengo que seguir trabajando—-tono de culpa/reproche—-….mañana?
Gesto negativo, él rodea la bañera blanca (en el baño del 2° piso) con los ojos fijos en la loseta, hasta llegar a donde ella se ha sentado en el borde, acaricia el borde de la bañera como si no pudiera verla y después toma su cara. acerca la suya y le susurra al oído
—-debo preparar ehh…la tierra: retirar el pasto y dejar zecar. My babies are…las orquídeas vienen del dezierto y zon más difícilez que cualquiera otra…..
Él, lentes de sol y manga larga más el añadido algo exótico de un gorrito pescador, limpia de pasto una zona del jardín a donde ha sido conectada la bañera con tubería; preparar la mezcla es un engorro si además hay que cargarla en baldes. Recuerda la primera vez que las vio, blancas como hechizos bajo la luz de la luna, en el rincón del jardín favorito de su esposa. También recuerda a su esposa con su amante….en realidad sólo los gemidos.——Hyaaaa——él tira del pasto con energía renovada y rabia…aún así en el medio de su frenesí sonríe….—–From her flesh I found beauy……
Remueve unos 20 centímetros de tierra en un área de aproximadamente 5 por 5 metros….el sol es como una deuda enorme sobre un cuenta habiente sin trabajo pero el sigue, paciente, hasta terminar la tarea. Rellena con tierra arenosa…éste es uno de los pocos momentos en que podamos ver brillar sus ojos en una especie de contención exaltada que algunos llamaría pasión y otros…locura.
—-Siempre tiene orquídeas como la odio–pensamientos poco amables proceden de una nariz «cotorrito» empolvada (un poco ganchuda pero graciosa y pequeña)2 —ohh…gracias!—–tono de almibarado en la voz al tiempo que las manos que le corresponden a esta nariz toman una taza de té de porcelana blanca y se lo lleva a los labios. La mesa redonda cubierta con 2 esterillas de bambú blanco más el servicio o juego de té en una bandeja y un jarrón transparente con orquídeas blancas de un pétalo rojo3; la separan de otra nariz. Una nariz bronceada y pecosa, recta de punta hacia abajo, llena de determinación. Propietaria de labios rectos y delgados pintados con un gloss de glitter.
—No puedo creer que vengan de tu invernadero!?
—No son del jardín– sonrisa misteriosa
–Oh, puedo preguntar de dónde?
—Son incultivables. Sólo una persona las vende….—–en realidad las palabras a continuación pueden no ser la mismas que pensara la nariz «cotorrito», aunque si el sentimiento con el que uno suele pensar este tipo de cosas..perra infeliz…. La taza pasa a descansar sobre su correspondiente platito y la mano que lo ha dejado toma un tentempié «saludable», una fresa de la fuente.
—-podrás presentarnos quizás…me complacería apoyar su arte…
—–jijijiji—-la mano de la «otra» nariz cubre la boca
—-No lo conozco…..lo sé porque Ingrid las consigue en Internet, él las vende con su propio catálogo en línea. Posteado en un blog….algo así…pobrecitas no van a durar más de una semana…—–la mano las acaricia, son 5 orquídeas cuyas raíces blancas no han sido cortadas para que puedan descansar en el gel especial para plantas y, es cierto, parecen decaídas……algo les falta
—Son tan blancas que les dicen «fantasmas»
Un estremecimiento recorre a la nariz «cotorrito»—Tonterías—es lo que piensa su mente racional para alejar sus temores, no por eso se abstiene del comentario sarcástico
—-Y podrían alimentarse de sangre…
Ella viste de negro, cruza el puente peatonal de color naranja en la oscuridad y se detiene en el arcén. Él ha dicho que vendrá a recogerla. Son las 2 de la mañana, al parecer el mejor momento del día para las orquídeas. —Se siente uno estúpida celosa de unas pinches plantas— dice bajito sin darse cuenta, da saltitos para amortiguar un poco el frío, el nerviosismo y los calambres en los pies. —-Sólo porque la fórmula sea secreta no tiene que ponerse tan misterioso—–mira la carretera esperanzada. Ya ha tenido que salir a hurtadillas de casa y caminar uno o dos kilómetros para no dejar sospechas.
Una camioneta «hongo» 4 se aproxima de un modo curioso. Como un anciano distinguido con bastón, muy seguro pero muy lento. Se aproxima hasta donde está ella y se detiene. Él asoma un poco la nariz por la ventana y la mira al tiempo que abre la puerta del copiloto. –ahh– el corazón se detiene un segundo, el sonido es éxtasis y alivio a la vez. Se introduce en el vehículo y sus deseos son satisfechos. Una mano sobre su cuello y unos labios sobre los suyos……él no piensa en nada que no sean sus hermosos «bebes», todo lo demás es un acto necesario para alimentarlas y mantenerlas con vida. Se relame los labios y recuerda el pequeño cuerpo sobre el asiento de atrás.
Contenta, se deja conducir de la mano hasta el segundo piso, al baño con una regadera llena hasta los topes de una sustancia sospechosamente maloliente y roja…su instinto respinga; sin embargo, no tendrá tiempo de procesar la información…..
—-Tranquila, sólo es una mezcla de abono con jitomate, es excelente para ellas—-sonrisa dulce y protectora mientras le rodea la cintura y la conduce aun más cerca de la bañera, besando su cuello y susurrando
—–Ven, puedes abrir la llave—de nuevo la voz es inocente, herida, cargada de intencionalidad. Ella asiente mientras avanzan y se inclina sobre la llave del agua en el costado de la bañera que mira hacia la pared. Ambos manipulan el flujo del tiempo desde este instante, la llave dentada y circular que deja fluir el brebaje con una facilidad asombrosa para algo tan denso.
las flores abajo están hambrientas, no obtienen comida del sol. Son unas parásitas, sin duda muy bellas parásitas. Bajo la tierra sus raíces blancas se mueven hacia el alimento que se filtra poco a poco a la tierra. Son ambiciosas y están hambrientas, Pulsan a cada trago de la mezcla como venas y arterias de un corazón famélico que llenara su vacío.
—oh!—es hora de matar al personaje cuando los lectores esperan y saben que morirá…? Probablemente…ella lo mira y sonríe….
time to rip her
—— if I let her she’ll be back
now, now now…
Un cúmulo de pensamientos se arremolina en su cerebro. No es que no deseé matarla, lo desea intensamente, pero la carne disponible y de esta calidad no abunda. Sería una lástima no guardar algo fresquito para después…las más bellas siempre dan mejores flores…..
Un hombre alto y delgado pero bastante atractivo aguarda fuera del cine. Ella, 14 años y un cuerpo cuyos instintos y apariencia la llevan a olvidarse de su cerebro (no porque no lo use sin o porque no calcula los riesgos de las consecuencias), se anima con un amor propio exacerbado….
—Hola, tienes fuego?
Él sostiene su propio cigarrillo como respuesta. Ambos se acercan y ella aspira para que el aire caliente se cuele por el extremo y encienda el tabaco.
—-Oh, esperas a alguien?—-la mano aleja el mechón rebelde alaciado literalmente con la plancha hasta transformarlo en una cortina uniforme, los ojos miran directamente a los ojos…
—-My girlfriend…pero creo que plantar, ella plantar me…—-suspiro/sonrisa resignada/hombros ligeramente encogidos, el revoloteo de la mariposa feliz de la victoria revoletea en el cerebro de ella mientras piensa en los puntos que ganas cuando te ligas a un extranjero…
—Mándala a volar, ven conmigo—-lo toma del brazo entre juego y orden, entre seducción y reticencia
—–Me amar este país—-el ladea la cabeza y sonríe. Realmente ama este país, puedes joderle literalmente la vida a alguien, pero si eres listo y no dejas muchas huellas no tienes que preocuparte del coroner (forense) y los detectives; mejor aún si aparentas ser un fracasado nadie tiene objeciones de como vives tu vida.
Ella duerme en el asiento del copiloto. El viaje ha sido largo pero la promesa de experiencias nuevas nunca ha detenido mucho a personas como ella, además el preámbulo fue suficiente para aventarse. Él abre su puerta y sale del vehículo. La toma entre sus brazos…—–ya casi—susurra cuando ella abre los ojos y lo mira complacida…..la princesa y el príncipe (no se rían, el autor de esto no tiene la culpa de que las princesas de pronto hayan invadido el espacio comercial conocido como mentalidad femenina de 0 a 12 años).
La conduce hasta la bañera del segundo piso. La introduce en ella y la desviste poco a poco, no tiene sentido ensuciar ropa que después tendrás que remover para usar la carne. —frío—ella está despierta pero se dejará hacer, no tiene miedo y las manos son hábiles sobre su cuerpo. Él se detiene y la abraza, es un abrazo que la contiene toda y la envuelve como una boa antes de dar el apretón final, su boca sobre la suya y la barbilla de él sobre su hombro. No tendrá tiempo, ni aire para gritar. El cuchillo siempre ha estado ahí, bajo la bañera y el corte es tan preciso y calculado que la sangre no llega a salir a borbotones. La asfixia del beso y la pérdida de sangre es como una droga, sólo que es una droga de un solo uso. Más tarde la belleza será consumida por sí misma, en un ciclo cuyo punto más tortuoso es la cocina.
A la caída de la noche brillan con luz fantasmal mientras las mece el viento y la luna se alza como hermana inculta según avanzan las sombras. Son pequeños espectros olvidados entre el género verde. Prácticamente son rizomas de un verde lechoso desolado y una flor en lo alto un poco más blanca; a excepción por el labelo, de un rojo brillante muy espeso.
1(no esta mal escrito es la pronunciación)
2(para efectos prácticos con la imaginación del lector, imaginar que lo que ve es una grabación y la grabación la realizó alguien a la altura de las narices y hacia abajo)
3(las orquídeas tienen 3 sépalos y 3 pétalos, uno de los cuales es diferente y se llama labelo)
4(sorry la autora de esta cosa distingue un Vocho de un Sentra de milagro..)