Categoría: Cómo escribir ficción

  • Clasificaciones para quebrarse la cabeza en dos partes

    (Según Sarah Domet en “90 days to your novel”  y que me hacen querer claudicar. De hecho si no claudico es porque tengo el talento de ser obstinada y cuando alguien me dice que no…)

    A grandes rasgos existen dos tipos de escena narrativa: interna y externa.

    Las internas se caracterizan porque mucho de lo que pasa en el día, pasa en nuestras cabezas. Las discusiones entre todos los yo existentes, lo que pensamos de las cortinas de la vecina o lo mucho que nos agradó ver el magnífico derriere del vecino o vecina que lava el coche en domingo…

    Al contrario, las externas se refieren a todos los encuentros casuales de nuestro personaje con personajes menores. Si compra pan o va al gimnasio entonces saluda a la asistente de mostrador o se despide del recepcionista con un movimiento de cabeza. Una especie de interacción que le permite enlazarse con el mundo exterior y, que de acuerdo con Domet; en caso de faltar, hace de la historia algo aburrido…

    Si recuerdo bien, Teresa (de “La insoportable levedad del ser”) no tiene mucha interacción que digamos con otros personajes. Mucho menos la niña de “El amante de la China del Norte”. Aunque quizás por eso,  estas historias son LITERATURA y no resultan tan populares como Agatha Christie. Para Sarah Domet[1], las buenas novelas están pobladas de estas relaciones casuales en formas y arreglos distintos. Lo que nos lleva a Miss Marple; Miss Marple siempre está recordando lo que dijo o hizo este o aquel tipo y habla con toooodo el mundo. Así que algo de razón debe de tener. Pocas personas se sustraen a la emoción de resolver un acertijo de Chritie.

    Hay un webtoon en particular donde ver este juego de escena interna/externa de una forma particularmente divertida y encantadora: Yumi’s cells de Donggeon Lee. Los pensamientos del personaje principal, Yumi; son actuados en escena por la célula del amor, del hambre, emocional, la de las buenas manera, la racional, histeria, traviesa. Todo lo que pasa por su cabeza es un juego de interacción entre estos mini-personajes. Por lo que, al menos en este caso, las escenas externas muestran a Yumi como una entidad que engloba lo que sucede fuera; ya sea sola o con otros personajes. Me parece que es un buen ejemplo porque es un webtoon y está a medio camino entre el guión y la novela. A Ronald B. Tobias (el de las “20 master plots”) le gusta usar películas en sus ejemplos (además de libros) porque lleva menos tiempo VER de qué demonios está hablando. Aunque quizás haga falta un medio con recursos distintos —dónde verlo y leerlo; pues en el cine (no digo que sea más fácil escribir para cine)  cuentas con imágenes que se mueven y en las novelas sólo te puedes fiar de las palabras. Un mismo problema con herramientas diferentes.

    OTROS TIPOS DE ESCENAS:

    ¡Peligro! Aquí  veo aproximarse el barco del cliché en la escena de ambientación

    La brisa fresca y el cielo azul cuando nuestro personaje está de buenas y la tormenta cuando las cosas van mal.

     Claro, es impensable que un buen autor no las pueda arreglar para ambientar. Y, como dice el anfitrión de Esto es ópera cuando habla de Turandot: «no siempre el cliché es malo». El cliché puede ambientar rápidamente logrando una identificación sin mayores explicaciones:

    La mañana brillaba al sol, le sonrió a su imagen en el espejo.

    También puede ayudar; aportándonos un poco de direccionalidad a la hora de buscar nuestra propia ambientación. En Yumi’s Cells; Donggeon Lee utiliza  a una banda de rock llamada «Endorfinas»  para ejemplificar lo bien que se siente Yumi en determinadas circunstancias.

    Camilleri —mi escritor fetiche—dice abiertamente algo como esto: el cielo tronaba y Montalbano, que cambiaba de humor según el clima, estaba que echaba chispas. Y nosotros echamos chispas con el comisario.

    Explicadas hasta el cansancio en Conceal don’t feel 1 y su secuela. Las escenas emocionales. Oh, vaya ¿es una lata ir a leerlas? De acuerdo[2]; para Domet resulta imprescindible explicar con sensaciones físicas las emociones para darle sabor al caldo. Yo creo que te las puedes brincar diciendo como se siente el personaje en corto, si lo que importa es la acción. Por supuesto, son de lo más importante si el cuento es un romance. O, en las tramas de venganza y de cenicienta donde resulta imprescindible darle emoción al asunto.

    CONTINUARÁ…


    [1] Usa como ejemplo a Charles Dickens que poblaba sus novelas con docenas de personajes «insignificantes pero divertidos de conocer». ¿Algún experto en Dickens por ahí? Yo solo he leído Christmas Carol y no fue de mis favoritos, por lo tanto no recuerdo mucho.

    [2] Cómo detesto las escenas de recuerdos en los doramas, son demasiado largas y no aportan nada a lo que ya viste. Resultan repetitivas si ya viste el episodio. Si no, te ahorran el ir a verlo…

  • Conceal don’t feel : en narrativa las emociones no se nombran 2

    Desde la entrada sobre la emoción y cómo no decirla (recuerden, sólo mostrarla, no decirla y eso fue humor negro), han pasado unas cuantas páginas de Homo Deus de Yuval Noah Harari  (también de Las dos torres de Tolkien, que aunque no lo crean no había leído). Y en ellas he encontrado un resumen interesante y lógico del cambio social y su reflejo en la forma de la expresión literaria.

    Es como leer a Joseph Campbell pero con una perspectiva histórica en vez de psicológica, en pocos párrafos. Además de estar relacionada con la entrada anterior (Conceal don’t feel) al hablar de los sentimientos, las ideas dominantes y la forma en la que se representan en la literatura o los medios. La realidad es que, no podría decirlo mejor (no soy tan buena escribiendo) pero lo intentaré y añadiré un comentario/crítica.

    Harari habla del humanismo como de una religión. Para él, las religiones no necesariamente requieren de un dios, sino de una serie de postulados que creemos y entendemos como especie y que nos guían a través del mundo en una especie de cartilla filosófica moral.  De tal suerte que el humanismo comienza sus dogmas  de fe con el valor de la vida humana como centro. La religión cristiana (desde la ortodoxa hasta la protestante y new age) ponen a dios en el centro del universo y nos convierte en meros recipientes de una voluntad externa. Para este tipo de concepción del mundo, los sentimientos humanos NO son preponderantes.

    El humanismo (algunas personas o muchas lo mezclan con residuos de creencias en dios) ve la vida humana como una serie de experiencias. Por eso el arte y el turismo se concentran en vendernos experiencias: la ruta Otomí, el impacto de las cataratas del Niágara…la búsqueda del cambio a través de la experiencia humana. Vaya, este hombre habla de la trama de búsqueda como producto del humanismo.

    ¿Cito un poquito? Si, citaré un poquito.


    “De forma parecida, mientras que la mayoría de las narraciones pre-modernas se centraban en acontecimientos y actos externos, las novelas, las películas y los poemas modernos suelen girar alrededor de sentimientos.
    Las epopeyas grecorromanas y las aventuras caballerescas medievales eran catálogos de hazañas heroicas, no de sentimientos. Un capítulo contaba cómo el valiente caballero luchaba contra un ogro monstruoso y lo mataba. En otro capítulo se relataba cómo el caballero rescataba a una hermosa princesa presa por un dragón que escupía fuego y lo mataba. Un tercer capítulo narraba cómo un malvado hechicero secuestraba a la princesa y cómo el caballero perseguía al hechicero y lo mataba. No sorprendía que el héroe fuera invariablemente un caballero, en lugar de un carpintero o un campesino, porque los campesinos no realizaban hazañas heroicas.
    De manera significativa, los héroes nunca experimentaban ningún proceso importante de cambio interno. Aquiles, Arturo, Roldán y Lanzarote eran guerreros intrépidos que ya tenían una visión caballeresca del mundo antes de que emprendieran sus aventuras, y seguían siendo guerreros intrépidos con la misma concepción del mundo al final. Todos los ogros que mataron y todas las princesas que rescataron confirmaron su coraje y perseverancia, pero en último término les enseñaron pocas cosas.
    Que el foco humanista se centrara en los sentimientos y las experiencias, en lugar de en las hazañas, transformó el arte. A Wordsworth, a Dostoievski, a Dickens y a Zola les importaban poco los valientes caballeros y sus proezas, y en cambio describieron cómo se sentía la gente corriente y las amas de casa”

     Después de este párrafo ejemplifica como Survivor (nunca he visto el programa, así que tendré que creerle) en vez de ofrecernos batallas sangrientas, combates encarnizados a muerte con un solo vencedor; al gusto del patricio medieval o del espectador grecorromano, nos ofrece cinco minutos de desafíos de educación física para preescolares y montones de charlas analizando lo que otros dijeron y los sentimientos resultantes.

    Parece lógico y resulta fascinante porque es cierto que la literatura cambió.  Como resultado del cambio de ideas en la mente de montones de seres humanos. Y como bien sabemos, los editores y los escritores solían estar en las líneas de avanzada; con las antenas puestas para ser capaces de imaginar el mundo. Aunque…si, hay un ligero pero…(diría Hamm, la hucha-cerdito, peros, peros, peros)

    La historia griega de Jason y el vellocino de oro, con todo y sus acciones heroicas como corresponde a una historia homérica, también habla de sentimientos. Escondidos, claro, bajo la regla «muestra, no expliques/digas».

    Al fin y al cabo, Jason empieza la búsqueda del vellocino como el ingenuo muchacho que visita al usurpador, pidiéndole que le devuelva el trono. Muchacho que se convierte en un astuto rey (durante su viaje) que reconoce no le regresarán el trono usurpado por las buenas. Tendrá que ser Cabrera y asesinar al rey y los súbditos con la cabeza de la Gorgona Medusa o de lo contrario, el será el asesinado. Es decir, no terminó tal como empezó. Un caballero con ideas caballerescas. Porque empezó un caballero con ideas caballerescas y terminó un caballero con ideas prácticas.

    ¿Y qué pasó con los sentimientos? Pues que, durante las múltiples ocasiones en las que este cuento fue contado; fue adquiriendo esa belleza de los vidrios pulidos por el mar, libre de asperezas o bordes filosos. Es decir, los sentimientos se volvieron invisibles, más no inexistentes. Al fin y al cabo, lo que sí dio un giro, fue la forma de presentar las cosas.

    Harari no se enreda con las sutilezas de construcción de una trama —después de todo es historiador y su libro no trata de convencernos de cómo escribir una historia.  Aquí lo valioso es que la forma que se le da a la historia resulta inherente al estilo y la conducción mental de la época. Un personaje no puede decir aquello en lo que no podría creer. Ende, Jason no puede abrir la boca para decir que se siente agobiado.  Se siente agobiado pero no lo dice.

    Es como dice Hillary Mantel en Adaptation; puede usar un lenguaje moderno pero no expresar lo que no cree o no sería lógico que creyera. Una trampa que podría llevarnos a la incongruencia histórica. Siempre y cuando el lector sepa algo de historia. Cuando no, nos lo tragamos enterito como yo con Hannibal, el origen del mal.

    Sin embargo, pensándolo bien…¿cuándo escribió Shakespeare Otelo?  A bien, seguro antes que Wordsworth y Dickens si no puedo precisar el año o el siglo. Claro que Otelo no era ningún ombre común o ama de casa pero ya entonces se reconocían los celos…

    Luego, está Sancho Panza; que no es un personaje principal pero que, no es ningún caballero o rey —lo siento…no puedo recordar que hacía Sancho (haré la confesión más horrible de todas las confesiones horribles y quizás esto tenga que ver con mi incapacidad de terminar una novela; no he leído completo El Quijote y para cómo va la cosa no lo haré, no le hallé el gusto) —y que es retratado por Cervantes con sus intereses y preocupaciones a pesar de ello.

    Probablemente se deba a esta cualidad del autor que, al estar en sintonía no sólo con su imaginación; sino con las ideas más avanzadas, comienza de alguna forma a influir en los pensadores importantes. Que en algún momento deben de leer novelas. O coleccionar ukiyo-e.

    ¡Quién sabe? ¿Y tú, piensas que nombrar los sentimientos es una cualidad humana de hace siglos o comenzó con el humanismo?

    Comenten…comenten…comenten…no poseo la verdad universal y si creen que estoy siendo ofensiva o no los convence mi argumentación es bueno que nos confrontemos para que haya más ideas. O si no, comenten para que no me sienta sola…sniff sniff, lagrimitas de coco.

  • Conceal don’t feel: en narrativa las emociones no se nombran

    Cuando escribimos/dibujamos cómics o diseñamos pasamos al extremo opuesto. Amplificamos, exageramos y magnificamos nuestras emociones, todo lo contrario de lo que expresa el título. El objetivo: lograr una reacción. Conseguir que la audiencia/target se emocione y odie, ame, le entre hambre.

    Eh, para, para, para. ¿No se supone que ibas a hablar de la máxima: «muestra, no expliques o digas»?

    Oh… Sí, estaba a punto de olvidarlo.

    ¿Recuerdan que ya les había dicho, sean perspicaces cuando lean manuales? En «90 days to your novel», en concreto en el capítulo sobre los tipos de escenas, Sarah Domet lo vuelve a mencionar… sólo que ella nos aclara:

    «He aquí una regla general para tratar con emociones en la ficción: Nunca menciones explícitamente la emoción. No escribas ‘Estaba triste’ o ‘se sentía feliz’. Estoy segura que has escuchado la regla: Muestra, no digas (don’t tell). A los lectores no les gusta que les digan como leer una escena,  en cambio a los lectores les gusta relacionarse con las emociones a través de sensaciones físicas. Si usas una escena emocional para revelar la ira de Kevin porque han robado en su bar, Milton’s, no escribas ‘Kevin estaba furioso’. En vez de eso, muéstralo: ‘Las manos de Kevin se cerraron en puños que se tornaron rojos y más tarde, blancos. Su cara se sentía caliente, como una tetera a punto de explotar con la presión del vapor. Se mordió el interior de las mejillas y probó la sangre, cálida y metálica’ «

    Pero, ¿es esto cierto?

    No del todo. Supongo que Sarah Domet no había leído a Camilleri. Y eso no es ninguna sorpresa. Un escritor, diseñador o dibujante tiene menos y menos tiempo para leer y ver por placer que por trabajo. Poco a poco el tiempo para refrescar nuestras  ideas se reduce. Dando por descontado que ya hubiera Montalbano en el 2010. Así que no la juzgaremos por ello.
    Sin embargo, no creeré a pie juntillas la máxima. Y cito, de Muerte en mar abierto de (así es)  Andrea Camilleri, 2014:

    «Livia, fascinada por aquella noche tranquila y clara, quiso esperar a que el barco correo estuviera en mar abierto para marcharse».

    Y que conste que no lo usa sólo con Livia, aunque también de vez en vez, Montalbano relincha de alegría como aconseja Domet.

    De este fragmento obtenemos algo, la máxima es más que nada, sólo una regla general y no una regla de oro. Después de todo, las reglas están allí hasta que alguien más llega y las rompe. Por lo pronto, podemos hacer lo que podemos hacer y buscamos hacer.

  • NO TE LO CREO

    Escribir como estilo de vida

    No te lo creo

    En teoría, un personaje es válido por la identificación que sentimos hacia él o ella. No necesita ser apabullante en su belleza.

    ¿En serio?

    No te lo creo.

    En primer lugar porque tanto el cine como la televisión y los cómics funcionan con imágenes. Y nos sentimos atraídos hacia la belleza más que al talento. Por desgracia y desearíamos que no fuera así, tratamos de convencernos que no.

    En segunda, porque más y más, hemos convertido a la belleza en un requisito, no en un elemento inherente a la persona.

    ¿Y cuál es el origen de esta reflexión sobre la belleza física en cómics, películas, series, novelas?

    Simple. Un comentario acerca de un personaje de webtoon.

    Como trasfondo, déjenme explicar un poco la historia. No toda porque no es imprescindible. Tampoco el nombre del webtoon, que tiene sus méritos, pero no generó por si mismo todo este rollo.

    El comentario tiene como eje central al personaje, digamos…Mirna; quien tiene problemas con su aspecto (es gordita y eso no es despectivo, yo también tengo grasa superflua) y traumas debido a una falsa amistad de un estatus económico superior al suyo,  que la traicionó; por lo que intriga para que otros niños acosen o aíslen al personaje femenino principal: Diana.

     En otras palabras, el autor quiso incluir una razón para comprender el origen de su animadversión hacia Diana y hacer la historia menos unilateral en este juego del cambio de puntos de vista. Aunque creo que no lo logró…como verán después.

    Diana es perfecta. Tiene dinero, es talentosa, bella (diría un pelado: tiene más curvas que la carretera con cara de muñeca) y además; ¿hay más?, un amor de persona sin fallas de debilidad en su personalidad que la lleven a hacer tonterías o gemir de miedo.

    Zip, zero. Las fallas son por completo ajenas a ella. A mí me bastaría esto para odiarla…porque nadie es perfecto y porque como personaje no sabría qué hacer con ella (les dije que tenía sus méritos el webtoon).

    Además de Diana, está Ron, su amigo. Con un físico impresionante para alguien de quince años: pectorales de gimnasio, abdomen de six-pack, ojos verdes enormes, cabello rubio, inocente como un pollito bebé.

    Aclaro, ambos son así debido a que han sido modificados en un laboratorio, no nacieron así. Hasta aquí el decorado alrededor del comentario.

    Pasando ahora sí, al relleno de la empanada. En su comentario, esta persona anónima; odia al personaje Mirna porque ella (la persona del comentario) ha aprendido a quererse a sí misma y no le parece que el aspecto físico sea determinante en absoluto para odiar a otros. Ni sus talentos o desahogo económico. Mirna no merece ninguna compasión, es una ****…

    Eh…eh…un momento. Rebobinen. Algo no cuadra, como dice mi comisario favorito. Cuando nos identificamos con un personaje es porque:

    1. Se parece a nosotros (los ojos, el cabello despeinado, tiene un gato o un perro, va al psiquiatra).
    2. Tiene un problema que nosotros tenemos y deseamos superar (amamos al personaje) o nos resulta insoportable (lo odiamos). Genera una emoción, ergo nos engancha en la historia.
    3. Hace cosas que no podemos hacer como James Bond, Superman…Cersi (ser malo y disfrutarlo sin problemas de consciencia). Lo admiramos o envidiamos secretamente.

    Supongamos por un minuto que Mirna es realmente despreciable. Y con esto termina este relleno:

     ¿Por qué razón leer un webtoon en el que los personajes principales son perfectos (no casi, perfectos) si te aceptas tal cómo eres? ¿La mera emoción de la acción? ¿Saber el origen o resultado de la modificación en el laboratorio?

    Es posible. Quizás el webtoon es mucho mejor de lo que yo podría darle crédito[1].
    Sin embargo, justo después de leer este comentario como dije antes… algo no cuadraba.
    ¿Responden ustedes también con la frase del título o, soy la única? Podría ser.



    [1] Yo admito tener cierto nivel de insatisfacción con este puerquecito que me lleva a leer historias así de cuando en cuando; en una especie de tiovivo de reinfección en el que leo, me siento insatisfecha, necesito una dosis de belleza, satisfago mi necesidad de realidad virtual y vuelta a empezar. A lo mejor por eso el comentario tenía un tufillo raro, porque era mi propia consciencia. Por otra parte, no a todos nos gustan las mismas cosas.

  • Cree

    Escribir como estilo de vida

    ¿Y ahora se supone que debo convertirme a otra religión?
    Si… algo así.


    A la tuya. Cree en lo que escribes. Lo suficiente como para que a la mitad del proceso no pienses «esto es una mierda».

    Porque seguramente lo será. Al principio. Y  tendrás que pelear con una historia hasta terminarla para que salga la mierda. Entonces la dejarás allí, abonando hasta que esté lista para que la pongas entre las calabazas, los pepinos y los jitomates. Cuando den fruto tus plantitas, tendrás una buena historia. Lo que es seguro se va a tardar un rato. Paciencia. El que abandona pierde.

    ¿No me crees?
    Les dejo este cuento. Fue rechazado. Algunos de ustedes reconocerán en seguida el estilo. La historia que se derivó de éste. Y notarán como se convirtió en abono para una planta aún más bella. Dejen su comentario para ver si adivinan.  Pista: fue publicado en mayo de 1963 en Fantasy and Science Fiction y fue traducido directamente (no sé por quién pero si estoy segura que no fui yo…si lo saben comenten para darle crédito porque sólo se necesita leer para saber el autor del cuento…)


    Crean. Celebren sus pequeños logros. Hagan un esfuerzo por desafiarse a sí mismos. Y suscríbanse. Creamos los unos en los otros.

  • Tres es el número mágico

    Escribir como estilo de vida

    No sólo es un número de primera —o primo. Es el más grande y el más pequeño de la narrativa de ficción. Porque, de acuerdo con Joseph Campbell, es el número máximo de intentos que puede un héroe acometer la empresa. Podrá fallar las dos primeras pero deberá salir airoso la tercera… o perderemos la atención del lector. Quién no nos tolerará fallos más allá de éste número. Es constante en los cuentos de hadas; dónde podemos comprobar la teoría de Campbell.

    Tres veces se le pregunta a la reina por un crimen imaginario. En dos no abre la boca para defenderse. Al tercero, a punto de ser quemada por bruja, llegan los jóvenes príncipes encantados en cisnes y todos son rescatados. O así por el estilo.

    Es la unidad más pequeña de actos en los que se dividirá una historia. Ya antes de Aristóteles, los diversos autores de tragedias y comedias  —algunos ahora anónimos — habían descubierto el tres como número ideal de actos. O mínimo, para lograr nuestra satisfacción.


    Y,  a pesar de ello, debe permanecer oculto. No debe nombrarse en ningún momento para enumerar los fallos del personaje. Tampoco debe notarse en el transcurso de nuestra historia con una clara división. Sólo los autores deben saber en qué lugar se esconde.

    Además del mínimo de actos, representa el número más apropiado de personajes principales: personaje principal, compinche-patiño-ayudante-interés amoroso y antagonista-villano. O de compañeros, como en El mago de Oz: Espantapájaros, León y Hombre de hojalata.


    Bajo estas circunstancias, el número tres parece un «abracadabra» o «ábrete sésamo» que nos da acceso a la magia. ¿No creen?  Casi. Así de cerca.
    ¿Y tú, conoces otro número mágico?  Cuéntanos.

  • ¿Quién no quiere cambiar? (Narrativa y cambio)

    De las 20 tramas maestras que menciona Ronald B. Tobias en «20 Master plots»  la de búsqueda ocupa el primer lugar. Quizás porque las tramas de búsqueda suelen estar entre las historias más populares, pues representan la experiencia humana profunda que nos cambia la vida.
    Robert McKee la menciona también… aunque de lo que él diga no les puedo contar porque todavía no he leído esa sección (sólo eché un vistazo). Estoy atorada con su descripción a minutos de dónde introducir tramas secundarias para alargar felizmente el segundo acto sin que se vuelva aburrido (en realidad no es tan complicado pero en cuanto alguien introduce números para explicar algo…)


    Cómo el nombre lo dice, la trama de búsqueda implica un objeto, una persona o un lugar que se busca o persigue. Y aquí es dónde se pone algo complicado pues, cualquiera podría nombrar «Dragon Ball» o «Indiana Jones en busca del Arca perdida» como ejemplo con esta etiqueta y esta descripción.

    Sin embargo, resulta que a Dragon Ball le falta un ingrediente. Goku jamás deja de tener interés por las peleas. Incluso, ¡sigue siendo el mismo inocente que puede subir a la nube voladora después de casarse con Milk y tener hijos! * No cambia. Si acaso, Vegeta es el personaje con más cambio. De príncipe destructor se convierte en padre y marido preocupón, en una especie de subtrama corta.


    Indiana no deja de ser en ningún momento, en cualquiera de las películas con este personaje, el aventurero vale conventos (¿de qué están llenos los conventos? diría Cici —una amiga) que se lanza a buscar el tesoro. Tanto en Indiana Jones como Dragón Ball, el personaje es más como un vehículo de transporte que nos lleva de aquí para allá que el punto focal o el objeto del conflicto.
    Hace falta el cambio interno. Una transformación en la mentalidad, el alma (si desean llamarlo así), la personalidad. El personaje no termina su viaje igualito a cómo lo empezó. Tanto si logra su objetivo o no, sufrirá una transformación interna.

    Es una trama de la mente, un forda. A pesar de y usando toda la acción física posible para representar la búsqueda. Los dos ejemplos que he dado anteriormente son forza, tramas físicas.En ellas el personaje es únicamente como un auto en el que subimos para ir de paseo. No se trata de personajes que sufran el cambio, al lograr o no encontrar su objeto-persona-lugar.


    En el libro, Tobias menciona a Jasón y su búsqueda del vellocino de oro como ejemplo. Sin embargo, ya que mi mejor ejemplo de lo que NO es una historia de búsqueda es un título de manga, probablemente sería bueno seguir en la misma línea. Y, el título que usaré como ejemplo es lo suficientemente bueno como para competir contra una novela en profundidad (claro que ésta es una opinión y ustedes pueden disentir y comentar lo contrario —sería interesante). Aquellos que aspiran a dibujar cómic pueden ver más fácilmente de que hablo…mientras que para los que no han leído manga y/o sólo conocen el anime promedio, este puede ser un encuentro cercano del tercer tipo para maravillarse. Espero.


    Tomemos Sekine’s love de Kawachi Haruka. En éste manga, el personaje principal es un hombre con un problema de depresión tan grave que no logra ni siquiera enterarse porque su vida es tan miserable —a pesar de su éxito en términos dictados por la sociedad alrededor suyo. Una pregunta hecha durante un goukon —una cita a ciegas en grupo, dispara su búsqueda por una actividad en la que sumergirse (Robert McKee llama este tipo de evento «el detonante» mientras que otros lo llaman plantear el conflicto). Lo que lo lleva a una tienda de manualidades. Empieza a tejer. Como un maniático. Y recuerda, a cada proyecto terminado; imágenes en desorden de situaciones que le causan incomodidad. Teje motivos más y más complicados, enfrentándose a mayores complejidades emocionales. Al final, deja de ser el individuo que deja todo sin aclaraciones, del que se aprovechan los demás, el de antes de este paso por el país de las agujas y las madejas.

    Otros ejemplos del libro de Tobías son: Las uvas de la ira, Psicosis, Don Quijote y El Mago de Oz. Para los que no deseen adentrarse en el mundo del manga. Creo que podría incluirse Penélope con Cristina Ricci o El castillo vagabundo de Howl de Diana Wynne Jones.

    Esta es la trama de búsqueda.
    Un cambio interno.
    Un viaje (físico o imaginario o simbólico) para conseguir algo que se desea (para el escritor el objeto no tiene la más pequeña importancia, sólo es importante para el personaje principal) por lo que podemos saltar de la Ceca a la Meca.
    Y el cambio que se logra al obtener o no, este deseo. El personaje aprende algo de sí mismo, algo del mundo, se vuelve sabio. Envejece.

    ¿Cuál es tu historia favorita con trama de búsqueda?

    *Para ser veraz, no he visto Dragón Ball completa,  o siquiera la he leído. Hasta ahora no ha captado mi interés pese a las múltiples reposiciones en televisión abierta en México; aunque, no dudo de su calidad pues se ha mantenido popular —Hitcotch era a la vez popular y autor. Lo que afirmo lo hago desde los pocos episodios salteados que he visto. Es posible que esté metiendo la pata. ¿Algún experto de Dragón Ball por ahí que comente y me anime a leer?

  • Ejercicio de trabajo para generar ideas o ejercitar el músculo escritor

    En el capítulo 2 de “The creative writer’s workbook” que se llama “Sintonizándose con uno mismo”; Cathy Birch insiste en que al escribir, es nuestra percepción interna del mundo lo que comunicamos y por ende, debemos ser conscientes de nuestras emociones en relación con el ambiente o temas que deseamos explorar. Y para aprender a ser conscientes de este proceso, propone varios ejercicios.

    De los cuáles, a mí me gusta éste porque ayuda (u obliga) a mirar al mundo desde otra perspectiva. Fue de este ejercicio que se me ocurrió usar el Scrabble como semillero de historias cuando mi conejo de escritor era sólo un gazapo minúsculo y ridículo —hoy día ya no se ve tan canijo, creo.

    Comenzamos.

    Retícula de palabras #1

    1. Se divide una hoja de papel en tres columnas (como cuando se juega “Basta” y se divide el papel en categorías) con las etiquetas: “Día”, “Mes” “Año.
    2. Se dibujan 12 celdas horizontales y se numeran del 1 al 12.
    3. En la columna “Día” se escriben adjetivos, en la de “Mes” se escriben sustantivos y en la de “Año”, verbos (en cualquier tiempo gramatical). Todas las palabras que escribas deben ser al azar pero-..Lo más probable es que si te decides a intentarlo; lo primero que pienses es que es una chorrada hacerlo y no puedas escribir más allá de lo que tienes a la vista sobre el escritorio, la mesa de la cocina o, espiando sobre la laptop a los demás clientes del Starbucks… Ejemplo del libro:
     DIAMESAÑO
    1BrillanteEsquinaCura
    2ExuberanteSalón escolarCorrompido
    3ProfundoRampaArremetiendo
    4VerdePuddingCoagula
    5EnclenqueTigreHace erupción
    6DominanteAlacenaNadando
    7DesapegadoTeatroActúa
    8ReverencialÁticoTitila
    9DesvergonzadoColflorEnvolviendo
    10Solitario/aEjércitoSe desliza
    11Autoritario/aAbuelaMarcha
    12HastíoInstruccionesColapsa
    • Aquí ella propone tomar una fecha cualquiera y hacer sumas para obtener dígitos de una cifra. Ya saben, el 31/07/2020* se vuelve 3+1= 4, 7, 20+20= 40 = 4. El cuarto adjetivo con el séptimo sustantivo y el cuarto verbo. Siendo sincera, yo soy perezosa, además de malísima haciendo sumas así que elijo fechas que no pasan del 12 de cualquier mes de año 1 al 12. Es demasiada lata, aunque habrá algunos que vean significación en las fechas y eso también está bien. El caso es adaptarlo a la forma de ser de uno.
    • Entonces haces una frase con verde, teatro y coagula; por el estilo: “En el palco de teatro, su sangre verde coagula” . Es muy atípico y desquiciado pero funciona  para establecer relaciones entre objetos o verbos que no tienen ninguno en apariencia y te hace plantearte seriamente si deseas seguir escribiendo.
    •  Ella recomienda arreglarlas un poquito para ajustarlas a lo que necesitas o ponerlas en tu cuaderno de trabajo. Yo trataba de usar el mayor número de palabras sueltas como base para cosas como ésta:

    A RAYAS**

    De rayas,

    no para escribir,

    ni siquiera un cuento para dormir.

    Aunque si quiere ella,

    todas sus rayas me asfixian,

    juntas en la misma almohada.

    Es un abrazo cálido,

    un tanto despiadado,

    que a ratos me deja,

    cuadriculada la cara.

    ¿Qué dices? ¿Es demasiado raro o te avientas? También sirve para los diseñadores, dibujantes de cómics y guionistas. Sólo hay que variar un poco y en vez de escribir adjetivos al azar se escriben colores; en lugar de sustantivos formas y se cambian los verbos por los valores del logo o las características de la escena. Comenten, incluso si se les hace raro.

    *La fecha elegida por Cathy Birsh es distinta y da como resultado palabras diferentes; no la escojo para ilustrar el tema sólo porque la traducción de la frase no resulta fácil además de que, no tiene la misma gracia que el original.

    .** El gatito gris que sale en la foto de la página de inicio del blog es la culpable de esta pieza.

  • Sé tú mismo al escribir

    woman holding mirror against her head in the middle of forest
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    Tratando de seguir lo que he leído sobre escribir, especialmente lo que dice Robert McKee terminé mi primera historia de 100 páginas. Y, sintiéndome todopoderosa se lo di a May y Cropo (los primeros fans de mis cuentos) para que lo leyeran…resultó que no era comprensible. Dando por descontado que Cropo dibuja cómics y él hubiera hecho algo distinto. O que a May no le gustan las historias de vampiros.

    Entonces releí la versión cero. La que no pasaba de dos páginas. Era mucho mejor. Por mucho (pensándolo bien Dan fue el primer fan-el leyó la idea original y pidió más).  
    ¿La diferencia?  Estaba escribiendo como alguien más lo hubiera hecho. Estaba escribiendo intentando seguir lo que decía McKee en el “El guión. Story” sin notar que debía ser más selectiva.   

    Pretender ser alguien que no somos no sólo es frustrante. Es aburridísimo. Para ti, para tus lectores. Y los lectores detectan enseguida a los farsantes (aunque tengas sólo uno o cuatro en el blog).

    Ah ¿Y no había que volverse un mentiroso?  Ah, sí. Pero la mentira está basada 75-65% en verdades y se usa sólo para crear ambientes, personajes y situaciones. Después de todo, James Camerón utilizó todo lo que era realmente posible y sabía para crear Alien, que es posible que no exista*.


    Cuando escribes, eres transparente. A menos que te dediques a hacer de tu escritura algo oscuro y confuso como yo había estado haciendo tratando de hacer lo contrario. Estaba siendo arrogante y fingiendo. Sin embargo, cuando soy yo misma y utilizo mi natural encanto (antes la modestia se invitaba mucho a mis fiestas pero entonces no me atrevía ni a escribir este blog) lo que escribo sube en calidad. Adquiere un aroma a canela con azúcar o a pan recién horneado.  

    Por eso, en este minuto, creo que cuando uno escribe, no importan las convenciones de género ni el autor al que admiremos, ni el sermón de la montaña en ningún libro naranja (el de Robert McKee es de este color). Para resultar interesantes y divertirnos con nuestro trabajo, tenemos que ser nosotros mismos.  Alcanzar esa sensación de un trabajo bien hecho —cuando escribes y sonríes al terminar sin importar lo mucho que hayas peleado con tu trama o tu equilibrio de color; no sólo es cuestión de dar el mayor tiempo posible, investigar hasta ahondar en el secreto más recóndito,  revisar y reescribir, editar, escribir, escribir, escribir.  Es aceptar lo que sale de dentro. Porque se trata de uno mismo y no hay escape de eso.


    ¿Te gusta el romance, pero te salen cuentos eróticos? ¿Odias el romance, pero se asoma con timidez entre las palabras? ¿Te gustaría escribir textos revolucionarios e inflamar los vientos del cambio cuando la ciencia ficción se apodera de tus páginas? Acéptalo, aprende a domarlo a lo que buscas sin eliminarlo y diviértete.

    Ser original es ser fiel a lo que sabemos y podemos dentro de nuestras capacidades. Y no hablo de ser mediocre, sino de disfrutar todo el proceso. Desde sufrir porque la tipografía no es la correcta (diseñadores), el logotipo no comunica, no se pudo terminar el proyecto al tomar un curso 3D por trabajo;  hasta descubrir con desencanto que nuestro primer libro es una mierda.

    ¿Por qué perder el tiempo queriendo ser quién no eres?

    *Digo posible porque luego resulta que un escritor se imagina algo y parece que inventa la realidad y no que toma prestado de ésta.  Andrea Camilleri siempre tenía que incluir un párrafo en los libros de Montalbano aclarando como los nombres y las situaciones eran pura invención suya porque luego algunos (más imaginativos que él mismo) decían que las novelas estaban basadas en sus vidas y deseaban demandarlo. Un fenómeno en mi opinión extraordinario y del que incluso se han derivado cosas como “Ruby Spark” (película), W (dorama coreano) y una serie de Netflix que tengo que buscar como se llama porque no me acuerdo…(bendito Google) Marianne -no la he visto pero el tema es coincidente.

  • El héroe de los mil rostros

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    Es un libro. ¿Y?


    Bueno, es uno de esos libros que te recomiendan una y otra vez, diferentes autores y en diferentes lugares como uno de esos imprescindibles si quieres aprender a escribir. Robert McKee es uno (y el único que recuerdo en este momento con toda seguridad aunque recuerdo vagamente que me lo tope como referencia por primera vez con alguna mención al objeto mágico relacionado con el héroe).

     
    Escrito por Joseph Campbell (quién fundó más tarde una sociedad con su nombre que se dedica al estudio de los mitos), es una especie de sesión de diván aplicada a los diferentes mitos humanos conocidos y su estructura.  ¿Por qué leerlo y por qué no leerlo? Después de todo,  no hay libro que no sea un arma de doble filo…

     
    Contras:

    • Habla de los problemas y angustias comunes a los seres humanos antes de la revolución digital (Joseph Campbell murió antes de verla). Y como explica Yuval Noah Harari en «Homo Deus»: aquello que preocupaba al hombre como especie y que lo llevaba a emocionarse con relatos como los de la Biblia ha cambiado. Nuestras prioridades son otras, al menos como especie. Si no como individuos.
      Por supuesto que el coronavirus vino a recordarnos parte de las preocupaciones de antaño (la peste, la guerra y la muerte), pero eso no significa que no hayamos cambiado hasta el punto de hablar de los milenials como de un grupo de alienígenas y lo digo porque los mencionan en el periódico; y yo no sé de qué o quiénes hablan o si pertenezco o no al grupo porque parece que si buscas una definición, no son del todo precisas.
    • En ocasiones, al revisar parte de una historia en particular, resulta un tanto místico pues habla de la relación psicológica humana con el universo de acuerdo con un propósito más elevado. Del papel humano en el gran entramado de la vida. Es decir, de repente se pone un poco religioso en vez de psicológico y sin embargo…

    Pros:

    • Establece una relación mito (o historia) con la necesidad psicológica de las tres ceremonias más importantes de una existencia humana. Nacimiento, iniciación y muerte. Lo que explica porque Harry Potter es tan popular, es un héroe que pasa por todas ellas de alguna forma. Esto es también importante para un videojuego o un diseño pues nos identificamos y simpatizamos más rápido con este tipo de diseños.
    • Si como yo, no has asistido a ninguna de las Ivy League Schools y tu educación no incluye los clásicos griegos o latinos; encontrarás (por desgracia fragmentados) algunos relatos que constituyen un bocado básico de educación literaria y que puedes encontrar en otras partes…Con sesudas y eruditas opiniones rodeando el cuerpo del relato. Pocas veces en español o por lo menos, en inglés (aclaro que en ocasiones puede ser que no las haya buscado lo suficiente o en los lugares apropiados)
    • El listado de los libros citados es como una lista de los 100 libros que leer antes de morir o mejor dicho, una idea de cómo empezar a adquirir ideas y/o qué tipo de relatos buscar como modelos a pesar de su antigüedad.

     
    ¿Piensas leerlo? ¿Hay algún otro libro con este tipo de enfoque que conozcas y puedas compartirnos una reseña?