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Cómo escribir ficción – Página 36

Categoría: Cómo escribir ficción

  • La ley y el ocaso de la política

    JONATHAN SUMPTION: EL IMPERIO DE LA LEY 3 (Sesión de preguntas)

    ANITA ANAND: Jonathan, gracias por todo. Vamos a abrir el tiempo para las preguntas en un momento para la audiencia aquí, en Middle Temple pero se me ocurrió algo escuchándote hablar, ¿la expansión del dominio  de la ley no es de seguro, sólo una consecuencia natural de una sociedad más compleja?  Ya sabes, ahora tenemos más abogados pero también tenemos más  contadores, actuarios, más de nosotros,; ¿No muestra esto que sólo vivimos en una economía de servicio más complicada?

    JONATHAN SUMPTION: Estoy seguro que si pero también elección en cuanto a las locaciones, y son de amplio espectro, donde ponemos la intrusión de la ley y el Estado. Mi punto es que, en áreas donde tenemos elección, hemos optado por extremo más intrusivo de la escala.

    ANITA ANAND: Okay. Tomemos, antes que nada una pregunta aquí.

    NICK HARDWICK: Hola, soy Nick Hardwick de la Real Universidad Holloway de Londres. Si es el caso, como sugieres, que montones de personas creen que el Estado puede y debería prevenir algunas de las tragedias públicas que ocurren, no debería asumirse de ello que si fallan en hacerlo; es que existe un individuo a quien culpar y no es el interés de la justicia considerar a dichos individuos como responsables o ¿incrementa el tipo de comportamiento de aversión al riesgo con un posible set de consecuencias adversas?

    JONATHAN SUMPTION: Fundamentalmente estoy en desacuerdo con tu punto de vista al respecto. Creo que una cosa es decir que necesitamos un sistema de regulación de riesgos — deseamos este sistema, no hay ninguna duda al respecto— y otra cosa concluir que alguien es culpable siempre que colapsa. Todas las instituciones humanas colapsan en los márgenes, todas ellas y por supuesto, existe un elemento considerable de  juicio en decidir a dónde llevar los estándares de su intromisión.  Puedes llevarlo a un punto en el que es extremamente efectivo pero intrusivo de forma desagradable. Puedes llevarlo a un punto en que sea tan bajo que resulte inefectivo. Pienso que la mayoría de nosotros cree que debería estar en algún punto intermedio. Pero no creo que el ejercicio de reducir el riesgo sea una herramienta asistida por la búsqueda de chivos expiatorios o se objetos de venganza.


    ANN WHALEY: Me llamo Ann Whaley de Chalfont Saint Peter en Buckinghamshire. Lord Sumption, ha criticado la expansión de la ley en áreas que históricamente han la referencia de los políticos pero cuando tenemos una ley rota que está causando mucho sufrimiento a un buen número de personas,  a dónde vamos sino a la Corte cuando los políticos se rehúsan a actuar[1]

    La manta de lo prohibición sobre la eutanasia [la mujer dice literalmente assisted dying pero este término es un poco ambiguo] es un ejemplo. Forzó a mi marido Geoffrey de viajar hasta Dignitas) en Suiza a principios de este año. Se estaba muriendo de enfermedad neuro-motora  y simplemente deseaba ahorrarse las agonizantes semanas finales que le quedaban por delante. Lo ayudé arreglando su último vuelo y acompañándolo. Al hacerlo, se me acusó criminalmente por una notificación anónima de nuestros planes y se me entrevistó bajo custodia.


    Temíamos que a Geoff no se le permitiera viajar o que me arrestaran.  Eventualmente la investigación se abandonó pero la intrusión de la policía en nuestras vidas devastó a nuestra familia. La ley en vigor sobre eutanasia no está funcionando y una gran mayoría del público desea ver un cambio.


    ANITA ANAND: Okay. Hagamos —¿Te molesta si sólo le damos la palabra a Jonathan Sumption?


    JONATHAN SUMPTION: Entiendo completamente tu interés en este tema pero creo que lo que no aceptaría es que necesariamente signifique que las decisiones de este tipo deban ser tomadas por jueces. El problema es que se trata de un serio asunto moral y es un asunto del que, a pesar de la avasalladora opinión del público a favor, existe mucha evidencia proveniente de encuestas que sugiere que eso depende mucho del nivel de detalle con el que se pregunta. Pero bajo cualquier revisión, es un tema en el que las personas tienen firmes valores morales y con el cual están en desacuerdo. Existe un gran número de personas —no estoy expresando mi opinión, simplemente haciendo hincapié que hay muchos que sienten que—debe haber un cambio en la ley para permitir el suicidio asistido [Sumption literalmente lo dice así, assisted suicide] podría provocar que un buen número de personas fueran vulnerables a presión invisible por parte de su familia y así por el estilo.

    Hay otros que piensan que la intervención de un tercero en la vida de otro para apagar ésta última es moralmente cuestionable.

    Ahora, la pregunta que hay que hacer es; ¿cómo resolvemos ese desacuerdo?  Me parece a mí que existe una diferencia de opinión dentro de una comunidad democrática que requiere  de un proceso político para resolverla[2].

    ANITA ANAND: ¿Puedo,  puedo hacerte una pregunta? Voy a regresar a ti. Aún cuando estas retirado pareces reacio a decir lo que sientes y lo que piensas.

    JONATHAN SUMPTION: Te diré exactamente lo que pienso. Creo que la ley debería continuar criminalizando la asistencia para el suicidio y creo que debe romperse la ley.  Creo que debe romperse de cuando en cuando[3]. Necesitamos tener una ley en contra para prevenir el abuso pero siempre ha sido el caso que esto ha sido criminal y siempre ha sido el caso que familiares valientes y amigos han ayudado a las personas a morir, y creo que ese es una concesión [compromise] poco pulcra del tipo que sospecho muy pocos abogados adoptarían, pero no creo que sea necesariamente una obligación moral obedecer la ley y que, a últimas instancias es algo que cada quien debe decidir con su consciencia. Eso, eso es lo que creo.  Ahí es donde debe tomarse la decisión.

    ANITA ANAND: Estoy muy  agradecida que me hayas respondido eso con tal candor. ¿Puedo regresar a la persona que hizo la pregunta?

    ANN WHALEY: Yo

    ANITA ANAND: ¿Cómo reaccionas a lo que ha dicho Jonathan, que es en esencia no cambiar la ley pero romperla?

    ANN WHALEY: No, la ley necesita una adaptación. Estoy muy de acuerdo con Lord Sumption que debe haber una ley contra el suicidio.

    ANITA ANAND: Okay.

    ANN WHALEY: Hay dos puntos. El hecho de que la persona que asiste debe estar cubierta [por la ley].

    ANITA ANAND: Sí.

    ANN WHALEY: Pero hay un punto de compasión también que es el que no debería haber pasado por una detención y todo el tiempo perdido hasta que el caso; fue obviamente abandonado y, el segundo punto es que la ley se puede adaptar para acomodarse a aquellos de mente sana con una enfermedad terminal que han tenido — y puede probarse psiquiátricamente, que no existe ninguna presión de nadie y mi esposo tuvo que pasar por mucho para probarlo.

    ANITA ANAND: Muchas, muchas gracias por compartir algo tan personal y, lo aprecio, tan doloroso, con nosotros. ¿Si, por aquí?

    HELENA KENNEDY: Helena Kennedy. Miembro de la Barra [de abogados], miembro de la Cámara de los Lores. Lord Sumption, creo que se ve un poco nostálgico del pasado y que lo ve con lentes color de rosa.  Una de las cosas que ha sucedido es que las personas se han acercado a la Corte para resolver casos de abuso de poder y eso ha sido una mejora importante por lo que la expansión del derecho es bueno porque muchas personas han podido llevar sus quejas a la Corte y la Corte es el lugar adecuado para llevarlas, de otra forma tendríamos personas que se sentirían desvalidos o las llevarían, quizás, a la calle.

    JONATHAN SUMPTION: Tu pregunta asume que estoy en contra de la expansión del dominio del derecho. Todo lo que hago es señalar que se ha expandido y la razón por la que lo hago es juzgar y explicar porque la ley ha adquirido un mayor espacio en nuestras vidas y para explicarlo hemos otorgado poder al Estado de formas que, estoy de acuerdo contigo, necesitamos controlar. Si el derecho es la mejor forma de hacerlo, es una que propongo revisar en la segunda y tercer conferencia de esta serie.

    Ahora tu opinión de que la ley debería estar separada de la justicia social es simplemente obsoleta, un viejo dogma neo-liberal, ¿No es así?; tomada directamente de F. A.  Hayek. Así que ¿qué propuesta práctica tienes hoy para que la ley se desentienda de tomar parte en el apoyo a la justicia social? Porque sin ésta no estás más que silbándole al viento.

    JONATHAN DUMPTION: Admiro enormemente la penetración psicológica con la que declaras poder haber analizado mis verdaderos puntos de vista cuando ni siquiera los he expresado. No siento la menor nostalgia por un período anterior. No lo he dicho y lo que declaras haber detectado en mi voz,  simplemente no está ahí.

    ANITA ANAND: Vamos, vamos a tomar…

    (APLAUSO DE LA AUDIENCIA)

    ANITA ANAND: Tomemos una pregunta del caballero por ¿alli?

    IMRAN KHAN: Imran Khan, abogado no jugador de cricket metido a político, sólo para aclarar. Refiriéndonos al asunto de la ley como un instrumento sin filo, no sé si estarás de acuerdo en que es el Estado a través de sus políticos, de forma notable el que impone la tonada del baile social y frecuentemente – – y estoy hablando en particular de tiempos recientes– ciertas comunidades, minorías son atacadas y vilificate. Y me parece a mí, desde el enfoque profesional, que la única forma de darle derechos a esa comunidad minoritaria es a través de la aplicación y el uso de la ley  particularmente porque contiene principios de justicia natural, integridad y derechos y me preguntaba si ¿Podrías darme tu opinión al respecto, por favor?

    JONATHAN SUMPTION: Bueno no hay nada de lo que hayas dicho con lo que estaría en desacuerdo excepto, quiero decir que hablas de derechos en general y hay una gran dependencia en el derecho en particular del que estés hablando. Existen muchos derechos que están reflejados apropiadamente en algún tipo de forma atrincherada como sucede con nuestra Acta de Derechos Humanos. Existen otros derechos que se prestan mucho menos a ese tipo de tratamiento. Uno necesita ser terriblemente específico.

    ANITA ANAND: ¿Querías ser más específico?

    IMRAN KHAN: Si. En realidad es acerca del uso de la ley para promover los derechos de las minorías. La única manera de obtener derechos para estos individuos y proteger su comunidad que es, por su propia naturaleza una minoría comunitaria y una comunidad muy vulnerable. Es sólo a través del derecho que se pueden lograr  derechos positivos o los derechos —para ese sector de la sociedad. Ese no es, me parece, un instrumento sin filo.

    JONATHAN SUMPTION: Bueno, dependería de la ley de la que estás hablando. Quiero decir, el derecho, el número esencia; opera sobre los ciudadanos ordinarios a través de sanciones penales. Opera sobre los ministros gubernamentales y oficiales a través del instrumento de cancelación de sus decisiones.  Creo que hay momentos en los que la única forma de lograr un resultado es ir a por todo, así que ciertamente no estoy diciendo que los instrumentos sin filo sean equívocos en todos los casos.

    ANITA ANAND: Una ley contra la negación del holocausto, ¿cómo te sientes al respecto? ¿Jonathan?

    JONATHAN SUMPTION: Estaría en contra de una ley contra la negación del holocausto porque creo que no existe ningún  absurdo —con una sola excepción y hablaré de ella— no hay absurdo del que no se les pueda permitir a las personas vomitar [verbalmente] si son lo suficientemente tontas como para hacerlo. La excepción que haría es que el libre discurso está perfectamente legitimado habida cuenta de que llevara a personas perfectamente razonables o grupos razonables, a la violencia y esa es, ampliamente la posición que toma la ley. Pero la idea que uno debería de hecho criminalizar, como muchos países europeos lo hacen, la expresión de las opiniones simplemente porque son basura me parece repugnante.

    ANITA ANAND: Si,  una pregunta por aquí. Gracias.

    SAILESH MEHTA: Sailesh Meta, abogado. ¿Se están volviendo las políticas de los jueces más y más  importantes cada vez para nosotros?


    JONATHAN SUMPTION: Una respuesta corta seria que creo que sería mala idea vetar la política de los jueces. Lo raro es que —la regla en vigor es que no hay nada malo en que tengan una opinión pero es malo que la expresen o permitan que alguien más la conozca. Ahora, quizá no parezca un estado muy lógico de las cosas pero funciona de manera sensata. Quiere decir que los jueces no hacen declaraciones públicas que disminuyan la confianza que los litigantes y otros tendrán en sus decisiones. Uno de los problemas que tengo, y es algo en lo que me gustaría explayarme en futuras conferencias de esta serie, es que hay algunos temas que se les ponen delante a los abogados para que tomen decisiones francamente imposibles, áreas en las que resulta imposible no verse influido por la propia opinión, pues son preguntas no acerca de lo que es el derecho sino lo que debería ser. Es muy difícil contestarlas sin expresar una opinión.

    BEN DEAN: Ben Dean, no soy abogado pero si fan de Ally McBeal. Si hubiera un número de personas fuera descrito en un periódico como «Los enemigos de la gente», ¿lo tomarías como una gran expresión de la libertad de prensa o te preocuparía que la política y la opinión pública presionara a los abogados mayores?

    JONATHAN SUMPTION: Creo que la crítica de ese titular a la corte divisional en el caso Miller fue, francamente, absurda. Una de las cosas interesantes fue que, cuando el caso llego a la Suprema Corte no hubo críticas en esa línea y creo que la razón principal fue que se transmitió el proceso judicial [proceedings]. Era bastante obvio para cualquiera que escuchara extractos de las noticias o parte de la transmisión web en sí, que está era una disputa acerca de la ley. Sin embargo, hay otro aspecto que es la función tradicional de los ministros de defender a los jueces de abusos de este tipo y en la que los ministros involucrados, lamentablemente, fallaron.


    ANITA ANAND: Muchas gracias. Tengo una pregunta suplementaria ¿sabes quién es Ally McBeal?

    JONATHAN SUMPTION: No.

    ANITA ANAND: Okay. Pregunta del frente.

    JONATHAN SUMPTION: ¿No me vas a decir quién es?

    ANITA ANAND: Oh, si. Es una abogada en una serie americana eterna.

    JONATHAN SUMPTION: Okay. Si.

    ANITA ANAND: Okay. Sólo quisiera regresar a esa interesante pregunta que hicieron en la que los jueces eran saboteadores en un, en un periódico y que tu dijiste había habido un fallo lamentable de aquellos metidos en política cuyo trabajo era proteger a los jueces.  Puedo ver que tenemos aquí a dos antiguos políticos: Malcom Rifkind y Edward Garnier. ¿Reconocen esta caracterización?

    EDWARD GARNIER: Bueno, lo vi pasar. Hubo, como Lord Sumption dijo; una falla lamentable del gobierno, o de los ministros relevantes, de proteger a los jueces puestos en la picota. El problema, me parece —y pasé 25 años en la Cámara de los Comunes antes de que me quitaran de en medio con una promoción [booted upstairs]— es que hay una confusión del rol que juega el derecho y lo judicial en la constitución de miembros del Parlamento y eso es lo que causa este tipo de erupciones. Hace 100 años el Lord Canciller hubiera estado muy molesto al respecto. Hoy día no parecen tener mucha idea de que se trata.

    JILL RUTTER: Hola, soy Jill Rusted del Instituto para el Gobierno. Deseo preguntar algo ligeramente diferente. Como hablaste de la frontera entre la ley y la política y yo deseo hablar de políticos y abogados. Muy frecuentemente cuando a los políticos se les presenta junto a un problema intratable o uva crisis, su reacción inmediata es recurrir a lo que llamamos una pesquisa judicial [judge-led inquiry].

    El problema es demasiado difícil, demasiado tóxico, demasiado controversial para que los políticos lo resuelvan y así nos aferramos a un juicio [ella dice judge pero creo que se refiere más al hecho de buscar un proceso judicial que buscar a un juez], sabiendo ligeramente que eso significa que pasará antes de que el problema regrese y ya lo hayan dejado atrás. Pero me pregunto si ¿has pensado que tal vez nosotros, la gente en el gobierno, recurrimos demasiado a los procesos judiciales o si, piensa que es una buena forma de resolver estos asuntos; ya sea que miremos digamos a Leveson, el Domingo Sangriento o montones de este tipo de problemas? ¿Es así? ¿Cuándo debemos hacerlo y cuando deberían decir las políticos no, de hecho, es algo que nosotros políticos deberíamos solucionar?

    JONATHAN SUMPTION: Depende totalmente del —del asunto que el proceso esté investigando. Yo—me inclinó a aceptar que hay algunas investigaciones, y podría ser que la de Sir Leveson sea una, que ha levantado dudas de corte político sobre si la investigación judicial resultará poco útil, pues se puede ver como las recomendaciones de Sir Brian Leveson fueron totalmente ignoradas y la segunda parte de la investigación que iba a entrometerse en aspectos más delicados entre la prensa y el Estado, fue abandonada. La razón fue que a última instancia los políticos no tenían deseos de arriesgarse a pasar por la segunda parte de la investigación[4]. En mi opinión, es una cuestión tan intensamente política, que tanto se regula a la prensa, que podría parecerme que es un asunto en el que los miembros del Parlamento y ministros deberían ponerse de acuerdo pero hay claramente muchas otras investigaciones en las que se necesita una buena cantidad de información antes de tomar una decisión sensata. Hay también, por supuesto, investigaciones a las que puedo llamar casualmente escándalos. Así Matrix Churchill, por ejemplo, donde nada menos que una investigación independiente del gobierno hubiera bastado para asegurarle a la opinión pública que se había manejado de forma apropiada el asunto. 

    ANITA ANAND: Tenemos tiempo para una pregunta más y aquí hay un caballero que ha sido increíblemente paciente. Así que vayamos a usted.

    IMRAN KHAN: Buenas tardes. Yo también me llamo Imran Khan. No soy el de allí ni el de allá. Me gustaría quedarme con este tema de la ley en el Parlamento; Lord Sumption, siento que ha descrito la ley como algo ligeramente inerte, tal vez como a un espectador desventurado mientras que el Parlamento y la sociedad se han quitado de en medio y —y la ley ha de alguna forma entrado al ruedo a hacer su trabajo y me pregunto ¿si esto es justo? Si mira a la Cámara de los Comunes por ejemplo, cerca de uno de casa seis o uno de casa siete de sus miembros son abogados. Lo que sobrepasa por mucho la proporción con, digamos, trabajadores sociales y doctores o científicos y quizás ¿parte del antídoto para los fenómenos que describe sea que los abogados, tal vez, se quiten de en medio y dejen que el resto de nuestra sociedad diversa tenga más que decir en cómo somos gobernados?

    JONATHAN SUMPTION: Sí, quiero decir los abogados siempre han sido una parte mayoritaria de los miembros de la Cámara de los Comunes y todavía lo son pero,  hay una gran diferencia que es que; el número de abogados practicantes en la Cámara de los Comunes es diminuta.

    De hecho, creo que Geoffrey Cox, antes de convertirse en Fiscal General, fue probablemente el único. Puede haber uno o dos más. Todos están fuera del ejercicio. Algunos nunca han practicado. No veo ningún signo de una mentalidad legal en particular sobresaliendo del área de la Cámara de los Comunes. Podría ser que si lo hiciera, tuviéramos menos conflictos del tipo [de problema] con el que mis tres conferencias siguientes van a tratar.

    ANITA ANAND: Bueno, a menos que el verdadero Imram Khan desee apersonarse y hacer una pregunta, vamos a tener que para aquí. La próxima vez estaremos en Birmingham, donde Jonathan hablará de como la democracia puede acomodarse a las diferencias políticas, un tema dominante en la vida nacional británica hoy día pero, por ahora, gracias a nuestros anfitriones aquí en Middle Temple, a nuestra audiencia y por supuesto a nuestro conferencista de las Conferencias Reith del año 2019 Jonathan Sumption.

    (APLAUSOS DE LA AUDIENCIA)

    Fin de transcripción y de la traducción. Gracias a los que han leído hasta el final y gracias por sus «likes» y suscripciones. Puede parecer banal pero cada vez que siento que tengo ganas de claudicar de este blog pasa que a) alguien le da Like o b) alguien se suscribe (y yo termino preguntándome por qué).

    Por cierto, si hay hipervínculos por todo el texto es porque he pensado que a lo mejor, igual que yo, no conocen a las personas de las que se habla o no están familiarizados con los temas. Pongo los links porque yo también me pregunto: ¿quién demonios es ese o de qué está hablando?

    La próxima chorrada se titulará «Kiki y Buba»  y es un tema ligerito y divertido acerca de… pues Kiki y Buba, dos amigas muy amibas. 


    [1] Al vivir de los impuestos (no tengo mucha idea si en Inglaterra los políticos mantienen un trabajo aparte aunque no creo), los políticos dependen del electorado y por lo tanto están sujetos a la tiranía de la democracia por lo que cada vez menos se avienen a discutir estos temas para proponer soluciones o elegir de forma controversial; de forma que los derechos de las minorías no sean pisoteados. Y esto al menos es lo que vivimos en común todos los ciudadanos del orbe, no importa donde vivamos.

    [2] Sumption no se refiere al referéndum como proceso político pues un referéndum lo único que haría en este caso sería dividir las opiniones —los a favor y los en contra —sin lograr una solución conveniente y práctica a la mayoría de los efectos que proteja tanto a aquellos en situación de vulnerabilidad (los enfermos terminales o postrados en cama/silla de ruedas de por vida que presionados por sus parientes se dejen matar… literalmente) como a los que les sería útil liberarse del sufrimiento por venir y/o de situaciones en que la vida ya no resulta vivible. ¿Vieron «Yo antes de ti»? Pues no sé si les haría gracia vivir con una chica tan guapa que también los quiere, a la que no le puedan ni meter mano porque, pues porque no pueden levantar nada; ni las manos. Por otro lado en «Intouchables» el sujeto con problemas de movilidad decide que quiere seguir vivo y que le van bien los orgasmos por las orejas…hehehe [no es una película “excelente” pero está bien contada]. Ambas respuestas parecen aceptables según los deseos de cada quien.

    [3] Al principio, influida como estoy por la propaganda en forma de películas sobre las bondades del sistema judicial gringo; pensé que era el camino obvio pero al ir comprendiendo más en posteriores conferencias que el sistema inglés se basa en Actas legales y no en una constitución [¡no hay constitución escrita en Inglaterra!] y sí en estas Actas reinterpretadas por los miembros del Parlamento cada vez que ocurre un conflicto moral y que es mediante discusiones y elecciones independientes de su popularidad, que se llega a acuerdos o incluso, la acción de legislar al respecto; que entendí mejor porque no era razonable y terminé pensando que el sistema inglés es mucho mejor que el mexicano [o era pues ahora hay quien aboga por convertirlo en una réplica del gringo]. Pero esa es sólo mi descarriada opinión y puede que esté del todo equivocada.

    [4] Si, me imagino que pensarán que esos políticos tenían trapos sucios. Y que eso se debe a que no deberían dejar de vivir como ciudadanos comunes. Sumption explica que eso es imposible en otra de sus conferencias (que no traduciré porque no tiene relación ni directa ni indirecta como en este caso, con este blog), debido a que una clase dedicada exclusivamente a lidiar con asuntos de representación tanto de las masas como de las minorías no puede seguir viviendo del mismo modo pues necesita de un espacio propio en el que desarrollar ideas que podrían contravenir el sentir general y aún así resolver más problemas que cualquier solución consultada. La masa podría imponerse y pisotear resoluciones que protegen a sectores específicos. Cuando la clase política vive aparte pero bajo presión de una base democrática participante entonces su existencia se equilibra. Esta idea me hizo arrepentirme de no votar en las elecciones pasadas. Todo se reduce a que su idea de la política es muy diferente de la que tenemos en México en dónde el político es, básicamente, inútil.

  • La ley y el ocaso de la política

    JONATHAN SUMPTION: EL IMPERIO DE LA LEY 2

    Ahora por supuesto la ley siempre ha hecho esto en algunas áreas. La posición clásica liberal, de nuevo fue John Stuart Mill quien mejor la expresó, es que debemos distinguir entre aquellos actos que afectan a otras personas, y son por lo tanto material apropiado para regulaciones legales, y aquéllas que afectan sólo al actor; en cuyo caso pertenecen al espacio personal. En consecuencia criminalizamos el asesinato, la violación, el hurto y el fraude, decimos que la moralidad de estos actos no es algo que debería ser dejado a la consciencia de cada individuo. No sólo son dañinos a otros sino que existe el consenso casi unánime de que son moralmente malos. Lo que es nuevo es la tendencia legal a regular los casos donde la elección humana no afecta a otros y no existe un consenso acerca de su moralidad.

                Un buen ejemplo lo podemos observar con la reciente legislación acerca del bienestar animal. Tomen las granjas de pieles. Inglaterra y Escocia, en común con algunos otros países de Europa, han prohibido las granjas de pieles durante los últimos años. La razón no es que su explotación y la matanza humana de animales sólo por su piel sea en sí misma objetable, mucha gente acepta criar y matar animales para comer, por ejemplo, es moralmente aceptable pero no nos comemos a los castores ni a los visones. La única razón de explotarlos es su piel. La idea detrás de la prohibición estatutaria es que el deseo de ponerse un sombrero de castor o un abrigo de visón no es una razón moral suficiente para matar animales, mientras que el deseo de comerlos sí. Empero, muchas personas estarían en desacuerdo con ese juicio. Algunos de ellos son felices de vestir pieles, incluso cuando otros lo desaprueban, pero el Parlamento ha decretado que las granjas de pieles no es un asunto en el que debería permitírseles hacer su propia elección moral. Puntos similares podrían hacerse acerca de la extremadamente elaborada legislación que ahora regula recortar las colas de los perros. Permite la práctica cuando posee un valor utilitario, para los perros de trabajo, por ejemplo; pero no cuando su sólo valor es estético, para las mascotas domésticas o los perros de exhibición. Ahora, no quiero llegar a una discusión acerca de los aciertos o errores de leyes como ésta. Soy genuinamente neutral al respecto. El punto del que hablo es otro. Estas leyes están dirigidas a problemas morales en los que la gente tiene una variedad de puntos de vista pero la ley regula sus elecciones en el principio de que debería existir una sola moral colectiva y no una multiplicidad de juicios individuales. Ahora, eso nos dice algo acerca de la actitud cambiante de nuestra sociedad sobre la ley. Marca la expansión del espacio público a expensas del espacio privado que fue una vez considerado sacro-santo. Incluso sin consideraciones de bienestar involucradas, recurrimos a la ley para para imponer soluciones uniformes en áreas que alguna vez contemplaron una diversidad de juicios y comportamientos. Tenemos miedo de dejar que las personas sean guiadas por sus propios juicios morales en caso de que lleguen a juicios con los que no simpatizamos [el original dice agree pero…no está de acuerdo con el contexto].

    Volteemos ahora al otro factor mayor detrás del creciente apetito  público por el imperio legal,  expresado en la búsqueda de una mayor seguridad y un menor riesgo.  Lo que resulta particularmente importante en las áreas del orden público, salud y seguridad, empleo y protección al consumidor que son las áreas de mayor riesgo al bienestar y representan una gran proporción en la creación de nuevas leyes. La gente habla algunas veces de la eliminación del riesgo en la vida, la salud y el bienestar como di de un valor absoluto se tratara pero no actuamos realmente con semejante principio, ya sea en nuestra vida propia o nuestros acuerdos colectivos.

    Piensen en los accidentes de tránsito. Son, por mucho, la mayor causa de trauma físico en este país.  Podríamos prácticamente eliminarlo por completo reviviendo el Acta de la Locomoción de 1865 que limita la velocidad de los vehículos motorizados a 4 millas por hora (6.4 kmh) en el campo y 2 en los pueblos. Hoy, se permiten velocidades mayores a esas, a pesar de que sabemos a ciencia cierta que significan más muertes y personas heridas y, lo hacemos porque la seguridad total resultaría demasiado inconveniente. Difícil de decir como resulta, cientos de muertes en los caminos y miles de heridas devastadoras [crippling injuries] son considerados como un precio justo a pagar a cambio de la habilidad de llegar antes y más confortablemente. De este modo, la eliminación total del riesgo no es un valor absoluto, es una cuestión de grado. Hace algunos años la Corte tuvo que lidiar con el caso de un hombre joven que se había roto el cuello sumergiéndose en un lago somero en un conocido sitio paisajístico. Quedó paralizado de por vida.  Las autoridades locales fueron demandadas por negligencia.  Habían puesto avisos de advertencia pero su caso consistía en que ya que sabían que la gente es apta de ignorarlos, debían tomar medidas para cerrar el lago de cualquier modo. La Corte de Apelación estuvo de acuerdo. Pero cuando el caso alcanzó la Cámara de los Lores, los jueces indicaron que había un precio por proteger a este joven de su propia sonsera. El precio era la pérdida de libertad que haría sufrir a una mayoría que gustaba de visitar el lago y era lo bastante sensata como para hacerlo con seguridad.

    Los señores de la ley han puesto el dedo en la llaga.  Cada vez que se acusa a una autoridad pública de fallar en prevenir una tragedia como esta, tenderá a responder restringiendo la libertad del público en general con tal de privarlos de la oportunidad de hacerse daño ellos sólitos. Es la única forma segura de evitar la crítica. Cada vez que criticamos a los trabajadores sociales fracasando en evitar cualquier evento de abuso infantil, estamos invitándolos a intervenir más préstamo te en las vidas de padres inocentes en caso de que sus hijos también corran riesgo.

    La ley puede mejorar la seguridad personal pero la protección viene con un precio y este puede ser excesivo. Llegamos por tanto, a una de las mayores ironías de la vida moderna. Hemos expandido el alcance de los derechos individuales, mientras que, al mismo tiempo, cortamos drásticamente la amplitud de la elección individual. Los dilemas de este tipo han existido durante siglos. Lo que ha cambiado en años recientes es el grado de riesgo que las personas están dispuestas a tolerar en sus vidas. A diferencia de lo que sucedía con nuestros antepasados, no estamos dispuestos a aceptar la rueda de la fortuna como un incidente ordinario de la existencia humana[1]. El infortunio, que parecía inevitable a nuestros antepasados, nos parece eminentemente evitable. Una vez que miramos los reveses como consecuencias evitables gracias al concurso humano, tienden a convertirse en un tema sujeto a la atribución de responsabilidad legal.
    Así que, después de cada desastre nos vemos dispuestos a pensar que la ley se ha roto o que no era lo suficientemente robusta. Buscamos un remedio legal, demandar a alguien, una prosecución criminal o mayor legislación. «Debe existir una ley en contra», es el grito universal. Y usualmente, la hay o pronto la habrá.

    Por supuesto, la ley no provee de facto una solución para todo infortunio. Esta espera que las personas, dentro de ciertos límites, cuiden de sus propios intereses. Asume que algunos riesgos deben o son aceptados pues los costos económicos  y sociales son demasiado onerosos. Sin embargo, las expectativas públicas son un poderoso motor del desarrollo legislativo. Los jueces no pueden decidir sus casos de acuerdo con el estado de la opinión pública pero es su deber tomar en cuenta los valores de la sociedad a la que sirven. La aversión al riesgo se ha convertido en uno de los valores más poderosos y es una de las influencias crecientes en la creación de leyes.

    Estos cambios graduales en nuestra actitud colectiva tienen importantes implicaciones en la forma en la que no se gobernamos a nosotros mismos. No podemos tener más leyes sin tener una fuerza Estatal capaz de aplicarla. El gran filósofo político del siglo,  Thomas Hobbs, creía que las comunidades políticas rendían su libertad a un monarca absoluto a cambio de su seguridad. Hobby tiene pocos seguidores hoy día pero las sociedades modernas han tenido un largo tiempo para justificar sus teorías con sus acciones. Hemos hecho del Estado un Leviatán, expandiendo y restringiendo su poder para reducir los riesgos que amenazan nuestro bienestar. El siglo XVII pudo haber abolido la monarquía absoluta pero el siglo XX ha creado la democracia absoluta en su lugar. Como limitar y controlar  el poder del Estado es una cuestión siempre actual. El monopolio de la fuerza organizada del Estado moderno y su creciente capacidad técnica la han convertido en una pregunta más urgente para nosotros de lo que lo fue para nuestros antepasados pero la naturaleza del debate es inevitable que sea distinta en una democracia.  Nuestros predecesores miraban al Estado como un poder autónomo encarnado en el rey y sus ministros. Era natural para ellos hablar sobre la relación entre el Estado y sus ciudadanos sobre nosotros y sus términos. Pero en una democracia, el estado no es otro y no está tampoco con o contra nosotros; somos nosotros, que es por lo que la mayoría de nosotros es ambivalente al respecto. Resentimos su poder, objetamos contra su intromisión, criticamos la arrogancia de algunos de sus agentes y representantes pero nuestras expectativas colectivas dependen pata su exitosa aplicación de su persistente intromisión en casi todas las áreas de nuestra vida. No nos gusta pero lo deseamos. El peligro consiste en que las demandas de las mayorías democráticas podrían tomar formas que resulten completamente objetables o incluso opresivas, para los individuos o sectores completos de nuestra sociedad

    En la próxima conferencia tomaré el reto de domar al Leviatán, de controlar las acciones del Estado Democrático.

    (APLAUSO DE LA AUDIENCIA)

    CONTINUARA….


    [1] Esta conferencia se dio antes de la aparición del coronavirus. ¿Debemos realmente culpar a alguien porque apareciera o aceptar que fue parte de un proceso al azar y totalmente fuera de nuestras manos? ¿Son sus consecuencias, imputables a un humano en particular, un grupo político o simplemente, producto del azar y en consecuencia…no son culpa de nadie? Las personas que sobrevivieron la epidemia de influencia de 1919 no tenían una OMS a quien culpar y tampoco lo atribuyeron a un estado lamentable en su relación con ningún dios. ¿Estamos rindiendo nuestro buen sentido al deseo de complacer al estándar democrático, dejando de lado nuestra capacidad para escuchar un argumento sólo porque no comulgamos con él? Un buen escritor puede mostrar ambas caras de la moneda…¿es por esto que ya no hay buenos escritores?

  • La ley y el ocaso de la política

    Vincapervinca es igual a traducción ????

    ¿Y qué tiene que ver la ley y el ocaso de la política con escribir? ¿Acaso nos dedicamos a la redacción de contratos? Y sobre todo ¿qué diablos nos importa lo que hacen en una isla dónde hablan ese idioma chapurrado espantoso[1]?

    Así visto por encima, los cambios legislativos en Inglaterra parecen no tener ningún efecto sobre ninguno de nosotros. Tampoco profeso la religión de la democracia; mi país es uno de esos lugares donde la gente sensata e inteligente es capaz de juntarse y tomar decisiones sumamente estúpidas…como creerle a un político[2]. Es una de esas cosas que hacen que uno se sienta hermanado con el resto del mundo.

    Y sin embargo, si antes de creer que lo que dice Sir Jonathan  Sumption no tiene nada que ver con nosotros, le diéramos una pequeña oportunidad, veríamos que lo que el hombre dice sí que importa. Por lo que sea que esperamos del futuro, como autores y como seres humanos pues aquello de lo que habla no es una mera reforma legislativa. Es, incluso, un asunto para ayer (así dicen los diseñadores aquí para decir que el cliente lo quiere ya).

    Nuevamente, esta es una traducción de una conferencia Reith, la del año pasado (2019), este año no habrá ninguna de estas bellezas por razones obvias…¿por qué no pueden hacerla con Line, YouTele o lo que sea? Ha habido otras muy interesantes y bastante amenas que, sin embargo, no podré traducir pues mi habilidad para escuchar nombres es…terrible. Las que he traducido lo he hecho porque existe una transcripción (sujeta a errores debidos al riesgo de perderse una palabra o la dificultad inherente al habla de cada individuo) y eso hace que me resulte más fácil hacerlo (así en caliente no pienso rápido).

    La presente conferencia se puede escuchar en formato original en  www.bbc.co.uk/radio4, lo que no es un comercial sino especificar la fuente. Tampoco me pagan por traducir estas cosas, lo hago porque necesito un portafolio [hopefully to get a translating job, I love changing nuances of language] y porque; como los fans del manga escanean y traducen como pueden —sin ser profesionales— sus mangas favoritos; creo que hay cosas  que deberían llegar a nosotros sin importar la barrera del idioma. He aquí:

    THE REITH LECTURES 2019: LAW AND THE DECLINE OF POLITICS

    Jonathan Sumption

    Lecture 1: Law’s Expanding Empire

    ANITA ANAND: bienvenidos a las conferencias Reith de 2019 de la BBC y al magnífico Salón Middle Temple en el centro de Londres. Este espléndido edificio isabelino es la pieza central de una de las cuatro estancias de la Corte que han alojado a abogados por cientos de años y que datan del siglo XIV. No podríamos pensar en un lugar más adecuado para el conferencista de ese año para comenzar su serie basada en la relación entre ley y política. Ahora mismo con vistas a lo que sucede en el mundo ¿habrá una intervención más a tiempo que esta?

    Con una vida de carrera en la Barra [de abogados], al conferencista de este año se le ha llamado un hombre con “un cerebro del tamaño de un planeta”. Recientemente jubilado como uno de los jueces más prominentes de Bretaña, después de sentarse en la Suprema Corte, ha regresado a su pasión original: la historia. Sus recuentos al estilo forense de la Guerra de los Cien Años han sido ampliamente reconocidos. 

    Dentro de una serie de cinco conferencias, planteará una crítica a lo que él llama el imperio creciente de la ley entrometiéndose en cada rincón de nuestras vidas. Explicará porque piensa que esto es una influencia corrosiva en nuestras democracia y como y porque, deberíamos revivir el sistema político. Denle la bienvenida al conferencista de la BBC 2019, conferencias Reith, Jonathan Sumption.

    (APLAUSO DE LA AUDIENCIA)

    ANITA ANAND: Jonathan, bienvenido. Ahora, he dicho que alguna vez fuiste un académico de tiempo completo, historiador y luego te convertiste en Juez de la Suprema Corte. ¿Qué fue lo que salió mal?

    JONATHAN SUMPTION: Bueno, pasaron 37 años entre esas dos etapas. Comencé como un académico. Amaba ser un académico pero odiaba estar siempre en quiebra. La Suprema Corte fue una oportunidad que nunca esperé tener, al no haber sido juez de tiempo completo antes y tuve la suerte de que se acercara el final de mi carrera en la barra justo en el momento en que la oportunidad se presentó.

    ANITA ANAND: Y las oportunidades han sido extraordinarias. Has trabajado en algunos de los juicios más famosos que nosotros, los periodistas, hemos cubierto en años recientes. Has representado al ruso millonario Roman Abramovich , contra el camarada oligarquista Boris Berezovsky. También has representado al gobierno Británico, Alistair Campbell, la reina. Sólo entre nosotros ¿quién ha sido  el más difícil de todos tus clientes?

    JONATHAN SUMPTION: Estás intentando que alguien me censure. Todos los clientes tienen su idiosincrasia especial. No creo que Alastair Campbell se queje de filtración si revelo que es la única persona que he conocido que pueda comer espagueti mientras habla por el teléfono celular.

    ANITA ANAND: Esta serie es también sobre el peligro que corremos debido a l popularidad de la ley. Algunos dirían que es un argumento un tanto extraño cuando muchas de las instituciones en las que alguna vez confiamos están bajo ataque. Los medios, algunas veces figuramos por debajo de la popularidad de los políticos espirogiras siempre nuevos, y las personas miran la ley como algo estable y algo neutral. ¿Por qué criticarlos ahora?

    JONATHAN SUMPTION: Bueno, el último Reporte Hansard sobre la participación política sugiere que los jueces están en alguna parte cercanos a la cima en la lista de la confianza pública y los políticos están cercanos al fondo. No creo que tal reputación sea realmente justificada. Necesitamos darnos cuenta quizás con mayor precisión de lo que lo hacemos, que los procesos políticos, pueden contribuir a reconciliar nuestras diferencias.

    ANITA ANAND: Bueno, tu primera conferencia se llama El imperio creciente de la ley. Jonathan Sumption, te toca a ti.

    (APLAUSO DE LA AUDIENCIA)

    JONATHAN SUMPTION

    En el principio había caos y fuerza bruta. Un mundo sin leyes. En la mitología de la antigua Atenas, Agamenón sacrificó a su hija para que los Dioses pudieran permitirle a su flota navegar hacia Troya. Su esposa lo asesinó para vengar el acto y ella, a su vez, fue asesinada por su hijo. Atena, la Diosa de la sabiduría, puso fin al ciclo de violencia, creado una corte que impusiera una solución por lo que hoy llamaríamos el interés público, una solución basada en la razón, la experiencia de la fragilidad humana y el miedo a la alternativa.

    En la parte final de la gran trilogía de Esquilo, La Orestiada[3], la diosa justifica su intervención en el mundo de los mortales con estas palabras: “Que no exista el hombre no doblegado por la ley o doblegado por la tiranía.” Ahora, eso fue escrito en el siglo V BC pero el mensaje es intemporal y universal. La ley no es sólo un instrumento correctivo o de repartición de justicia, es una expresión de los valores colectivos y una alternativa a la violencia y el despotismo caprichoso.

    Es el vicio de algunos abogados hablar de ella como si se tratara de un tema auto-contenido, algo que ser examinado como un espécimen de laboratorio en un tubo de ensayo, pero la ley no ocupa su propio mundo.

    Es parte de un sistema mayor de toma de decisiones público. El resto es política. La política de ministros y legisladores de partidos políticos, los medios y grupos de presión, y del electorado en general.

    Mi punto en estas conferencias es, el lugar de la ley en la vida pública. Los temas gemelos que deseo explorar son la desaparición de la política y el crecimiento de la ley para llenar el vacío. ¿Cuál debe ser el rol de la ley en una democracia representativa como la nuestra? ¿Hay demasiadas leyes? ¿Hay, quizás, muy pocas? ¿Tienen los jueces demasiado poder? ¿Qué queremos decir con el imperio de la ley, esa frase tan a punto en las lenguas de los abogados? ¿Es, como los cínicos lo han sugerido en ocasiones, únicamente un eufemismo para el imperio de los abogados?

    El creciente imperio de la ley es uno de los fenómenos más significativos de nuestro tiempo. Este magnífico salón ha sido usado por abogados desde su construcción, hace cuatro siglos y medio pero la mayor parte de ese tiempo, los abogados han tenido poco que hacer. Hasta el siglo XIX, la mayoría de las interacciones humanas eran gobernadas por la costumbre y la convención. La ley lidiaba con un amplio rango de problemas humanos. Regulaba los títulos de propiedad, reforzaba contratos, protegía la vida de las personas, sus personas, su libertad y sus propiedades contra daños arbitrarios, pero eso era todo. Hoy, penetra en cada rincón de la vida humana.

    La edición moderna estándar de los estatutos ingleses llena unos cincuenta volúmenes, con más de treinta volúmenes de suplementos. En adición, existen unas veinte y un mil regulaciones hechas por ministros bajo poderes normativos [estatutarios] y cerca de doce mil regulaciones creadas por la Unión Europea que continúan aplicándose a menos y hasta que hayan sido revocadas o reemplazadas por una legislación doméstica.

    Tan sólo en un año, terminando en Mayo del 2010, más de 700 mil ofensas criminales nuevas fueron creadas, tres cuartos de ellas por regulación gubernamental. Ese año fue, claro un año de abundancia pero la tasa de incremento aún puede considerarse como alta. Por encima de todo está esa producción imparable de juicios en las Cortes, muchos de ellos acerca de temas que rara vez eran tocados por la ley hace un siglo[4].El poder de las Cortes Familiares ahora se extiende a varios aspectos del bienestar infantil que perteneció al dominio exclusivo del hogar. Complicados códigos legales ejecutados por tribunales especiales regulan el mundo del empleo. Un elaborado sistema de leyes administrativas, en su mayor parte creadas por jueces desde la década de los 60’s, gobiernan la mayoría de los aspectos de la relación entre gobierno y ciudadanos. Las áreas especiales que alguna vez pensamos fuera de la competencia de las Cortes, tales como la política extranjera, la conducción de operaciones militares en ultramar y otros poderes prerrogativos del Estado, han sido rendidos, uno por uno al poder de los jueces.

    Sobre todo, desde el 200, un código de derechos humanos ejecutables legalmente ha abierto vastas áreas de legislación judicial. En 1911 había un solicitante en Inglaterra por cada 3000 habitantes. Tan sólo un siglo después, hay uno por cada 400, un incremento de siete veces esa cifra.

    El imperio de la ley es uno de los clichés de la vida moderna cuando tiende a invocársele, incluso por los abogados, sin mucha reflexión en lo que realmente significa. La esencia misma de ello puede resumirse en tres puntos. Primero, las autoridades públicas no tienen el poder para cohercionarnos, excepto el otorgado por la ley. Segundo, la gente debe tener el mínimo básico de derechos legales. Uno puede discutir en qué deberían consistir dichos derechos pero deben al menos, incluir la protección de la violencia física y otras interferencias arbitrarias en la vida, libertad y propiedad. Sin ellas, la existencia social no es más que un crudo concurso en el uso de la fuerza física. Tercero, debe existir acceso a jueces independientes para reivindicar estos derechos y administrar la justicia criminal ejecutando los límites del poder del Estado.

    Al menos tan importante como estos, sin embargo, es una clara comprensión de lo que el imperio de la ley no significa. No significa que todos y cada uno de los problemas humanos y dilema moral sea objeto de una solución legal. ¿Así que, por qué ha sucedido esta expansión tan vasta en el dominio del ámbito legal? La razón fundamental consiste en la llegada de una democracia de base amplia entre los años de los 1860´s y los 1920’s. La involucración masiva en los asuntos públicos ha llevado, irremediablemente, a elevar la cantidad de demandas hechas al Estado como proveedor de amenidades, aval de un mínimo estándar de seguridad y regulador de la actividad económica.

    El optimismo acerca de lo que la acción colectiva puede conseguir es natural a los animales sociales. La ley es el instrumento primario de la acción colectiva y elevar las expectativas del Estado lleva naturalmente a llamar a la ley a dar soluciones. En algunas áreas una solución legal está dictada por la naturaleza misma del problema. Tomen, por ejemplo, los desagradables efectos de los cambios tecnológicos y legales, algo que los economistas llaman “incidencias externas[5].” Las enfermedades causadas por la industrialización y lesiones, contaminación, monopolio, cambio climático, por nombrar sólo algunas de las más obvias. El crecimiento económico es el resultado espontáneo de la actividad de numerosos individuos pero la actividad espontánea no puede manejar los costos indeseables que resultan de éste. Sólo el Estado puede hacerlo. Así es como tenemos leyes contra los cárteles, la contaminación y etcétera.

    Pero hay otras áreas en dónde la intervención de la ley no se fuerza sobre nosotros, es una elección colectiva. Refleja los cambios internos en nuestro modo de ver al mundo. Quiero dirigir la atención a dos de estos cambios que han contribuido, creo, a expandir el imperio de la ley. Uno de ellos es el crecimiento del absolutismo moral y social que mira a la ley para producir conformidad[6]. La otra es la búsqueda constante de una mayor seguridad y al reducción del riesgo en nuestras vidas diarias. Miremos primero a la ley como el medio para imponer la conformidad. Esta solía ser una de sus funciones primarias, La ley regulaba el culto religioso hasta el siglo XVIII. Discriminó entre diferentes denominaciones religiosas hasta el siglo XIX. Reguló la vida privada y las relaciones sexuales consensuadas hasta apenas recientemente. Los actos homosexuales fueron criminales hasta 1967. Hoy, la ley se ha desligado casi por completo de todas estas áreas. De hecho, se ha movido al extremo opuesto y ha prohibido la discriminación que alguna vez fue obligatoria.

    En cambio, en otros aspectos, nos hemos movido a la idea mucho más antigua de que la ley existe para imponer la conformidad. Vivimos en una era censataria, más quizás de lo que cualquier otra época desde que el movimiento evangélico transformó las sensibilidades morales de los Victorianos. Las voces liberales en Inglaterra, en la Bretaña Victoriana, como la de John Stuart Mill, ya estaban protestando contra las implicaciones sobre las libertades personales. La ley, argumentaba Mill, existe para protegernos del daño y no para reclutarnos a la conformidad moral. Aún así, la intimidación de la prensa puede desencadenar una avalancha de escarnio público y abuso para cualquiera que se salga de la línea[7].

    Los medios sociales alientan a recurrir a respuestas fáciles y generan una poderoso instinto de rebaño que suprime no sólo la disensión pero incluso la duda y los matices. Los solecismos públicos e incluso privados pueden destruir la vida profesional de una persona [career[8]]. Los anunciantes presionan a los editores a no publicar piezas controversiales y los editores pueden ser despedidos por persistir. Las organizaciones estudiantiles pueden prevenir que ciertos discursos no ortodoxos sean escuchados. Estas cosas han hecho la presión por la conformidad más intensa, incluso, de lo que solía ser en tiempos de Mill.

    Es la misma mentalidad que busca que la ley regule áreas de la vida que alguna vez pertenecieron exclusivamente al dominio de los juicios individuales. Estamos muchísimo menos listos de lo que lo estábamos para respetar la autonomía de las decisiones individuales. Tendemos a pensar que los valores morales y sociales pertenecen a la comunidad como un todo, como asuntos de la colectividad y no de las decisiones personales.

    Hace dos años, las Cortes y la prensa estuvieron muy atareados con el caso de Charlie Gard, un bebé nacido con una rara y fatal enfermedad genética. El consejo médico era que no existía una posibilidad de mejora evidente. El hospital donde se le trataba apeló a la Superma Corte para recibir permiso de suspender el tratamiento y permitirle morir. Los padres rechazaron el consejo médico. Deseaban sacarlo de las manos de la NHS[9] y llevarlo a los Estados Unidos para que allí recibiera un tratamiento experimental no probado. Los especialistas americanos pensaban que las oportunidades de mejora eran pequeñas pero mayores a cero. Los padres deseaban la oportunidad. Inusualmente, recolectaron el dinero mediante boteo[10] y estaban en condiciones de pagar el tratamiento sin recurrir a los fondos públicos. Este era un caso que levantaba difíciles de juicio moral y de consideraciones prácticas en el servicio de salud pública. La Corte autorizó al hospital a retirar el tratamiento y el niño murió[11].

    Ahora, hay dos características llamativas de esta historia. La primera es que, aunque la decisión de continuar o no con el tratamiento era de juicio clínico, los médicos involucrados eran reacios a tomar la decisión ellos mismos, lo que sospecho hubieran hecho hace una generación. Querían el respaldo de un juez. Esto no era porque se pensara que los jueces tenían alguna cualificación moral o clínica de la que carecieran los doctores, era porque los jueces tienen un poder de absolución. Al aventarle la bolita a la Corte, los doctores se protegían a sí mismos de responsabilidades legales.

    Ahora, ese es un instinto comprensible. Los doctores no desean correr el riesgo de ser demandados o llevados a corte, sin importar que tanta confianza tengan en su propio juicio, pero el riesgo de ser demandado o perseguido legalmente existe sólo porque hemos llegado a considerar estos terribles dilemas humanos como dominio propio de la ley.

    El segundo rasgo de este caso es quizás el más impactante. La Corte decidió que no sólo debería permitirse al hospital retirar el tratamiento terapéutico sino que no se les permitiría a los padres buscar la posibilidad de una cura en otra parte. No se sugirió que llevarlo y tratarlo en los E.U. podría de hecho agravar su condición, aunque podría haberla alargado de forma obvia, el juicio de los padres parece haber estado dentro de lo que ampliamente se considera que hacen los padres responsables y amorosos. Sin embargo, para la ley era a última instancia un asunto para un órgano del Estado, nominalmente la división familiar de la Suprema Corte. La decisión de los padres fue, digamos, nacionalizada.

    Ahora, debería hacer claro que no estoy criticando la decisión por un momento. Meramente, señalo que hace una generación muy probablemente hubiera sido una decisión distinta, incluso de haber alcanzado la Corte, lo que probablemente no hubiera sucedido. Ahora, cito este caso porque a pesar de que sus hechos son inusuales, es ilustrativo de una mayor tendencia general de la ley. El imperio de la ley y los poderes discrecionales que la ley confiere en los jueces, limita el alcance de las decisiones autónomas tomadas por el individuo. Recortan el área dentro de la cual los ciudadanos se hacen responsables por sus propios destinos y los de sus familias.

    CONTINUARÁ…..


    [1] Es un decir, a mí me gusta…aunque a veces no entienda ni muu.

    [2] Conozco a dos que lo son y aún así fueron parte de esa acción colectiva bizarra que fueron las elecciones más recientes pata presidente. Los que no votamos porque no había por quien votar, los votos divididos y los votos embelesados

    [3] La única trilogía que se conserva del teatro griego antiguo […]: Agamenón, Las coéforas y las Euménides….otro libro que añadir a la lista…

    [4] Haciendo cuentas algo así como generación y media humana o quizás dos, siendo conservadores con las expectativas de vida.

    [5] ¿Quién diablos llamo externalidades a las externalities?

    [6] La conformidad vista como un entorno en donde no existe la discrepancia o los matices.

    [7] A esto me refería por libertad de expresión en Epistolar…aunque no había escuchado a este tipo.

    [8] Que no se refiere a los estudios cursados sino a la vida profesional de una persona y que puede ser independiente de los primeros.

    [9] National Health Service…supongo que algo así como el servicio de salud británico.

    [10] ¿Hay Teletón en sus países? Bueno, colecta pública.

    [11] En una buena película, el final habría sido darle el permiso a los padres…

  • Revisar tu obra de ficción

    1. Revisa, revisa, revisa: El sitio dice que revisar significa literalmente volver a ver algo…es más que volverlo a ver. Es el paso más difícil de todos. Puedes descubrir que has escrito una porquería. Y la pregunta es: ¿para quién es esto? ¿Única y exclusivamente para ti o quieres que otros lo lean? Si es para ti, puede quedarse como está. Si es para que otros lo lean…deberá ser claro y deberá ser algo por lo que pagarías por leer. Hazle justicia y asesínalo sí es menester.

    ¿Saben? A veces al coser una prenda, las cosas no quedan bien y hay que descoser. Y descoser es tedioso, al menos al principio. Después de hacerlo más de veinte veces…simplemente te enfrentas a ello y descoses automáticamente cuando sabes que no está como debe estar. También reconoces el momento en que, de tanto descoser has picado la tela y ya no te sirven las piezas. ¡Hora de cambiar de proyecto o terminarlo tal cual!

    2. Experimenta con diferentes técnicas: lo que dice el sitio es similar a descoser…cambiar primera persona por tercera persona, agregar personajes,  y esto es algo que me está pasando al momento de escribir esta entrada….es una tortura pero a veces vale la pena: ver películas  o leer libros que no terminan de cuajar. Analizar dónde está el error, lo que prácticamente es imposible pero nos ayudará a mirar hacia atrás a nuestras propias porquerías y contrastarlas.  ¿Voy demasiado rápido? ¿Es demasiado fácil la resolución? ¿Debería mirarlo desde otro ángulo? ¿Es creíble?[1]

    3. Elimina las menudencias: ¿por qué?…si las menudencias de pollo[2] son sabrosas …¡Ah! Los adjetivos y los adverbios…los lentamente, urgentemente…¿es que no ven que estoy esperando ansiosamente que me digan de modo razonablemente amable dónde se pueden usar estas cosas?

    La cosa no es no usarlos sino no abusar de ellos y usarlos de modo adecuado. Vean el sitio, trae una respuesta gráfica (no sabía que los escritores fueran diseñadores de la comunicación gráfica) y en serio que es gráfica y no estructural ni textual, a un pequeño problema para mostrar la acción de interrumpir un diálogo.

    4. Corta los clichés: Mostrar no contar[3]….aunque en este caso se refiere a usar frases hechas como: “con la paciencia de la araña” “trepar por la escalera de la vida”

    Para ilustrarlo el sitio nos pone el siguiente consejo  de Antón Chejov:

    «No me digas que la luna brilla; muéstrame el brillo de la luz sobre cristales rotos»

    Mmm aquí si meto mi cucharota…en su segundo ¿intento? ¿versión? de sus  “Memorias”, Isaac Asimov recuerda un consejo que le da un editor;  di las cosas tal cual como lo haría Hemingway, sin adornos…di: el sol salió a la mañana siguiente[4].  

    Para mí un cliché…puede que me equivoque de medio a medio; más que esto, — porque creo que depende de cómo haces tú las cosas si la luna brilla o; es una viuda coqueta escondida tras un velo de nubes  —es resolver un problema de la misma forma que otro autor ya lo resolvió. Ejemplo:

    “Hana Yori Dango”[5]…en algún momento de la trama, para complicarla, el personaje masculino principal pierde la memoria por un accidente automovilístico y hay un ligero malentendido que un personaje extra trata de aprovechar para su conveniencia [sin que eso rompa con la fe que tiene Tsukushi en Tsubasa].

    Esto, lo he visto más de una vez en otros manga (que no recuerdo en este momento). Uno de los dos personajes protagónicos (masculino o femenino, por lo regular, el masculino) pierde la memoria por x, y o z; provocándose un malentendido entre la parejita con la intención de crear otro conflicto más…o el mentado accidente provoca que uno de los dos admita sus sentimientos pues es imposible negarlos una vez que el objeto de afecto es probable que muera…de tal modo que ya casi parece un requisito del género.

    5. Revisa en busca de errores de continuidad: coincido, aunque no son tan graves cuando se trata de errores entre libro y libro de la saga, se necesita tener una memoria espantosamente genial para acordarse.

    Por otro lado, si hay que estar bien hacha con esto porque después de un rato te das cuenta que ya se te olvidó de repente que el personaje tenía ojos azules y no verdes en el primer capítulo y ya vas por el séptimo y se los estás pintando verdes. Otra razón para hacer bien pero hasta la exageración nuestro estudio de personajes. Para no olvidarse que demonios está haciendo uno.


    [1] A punto de flaquear, de caer en polvo con los dientes rotos. No sé si continuar. El camino viste desolación y ya no veo marcha atrás. Sin nubes, me ahogo de resequedad. Sin señales para aguantar otro kilómetro más. Merriam.

    [2] Higadito de pollo…yummy..lástima que ya no los venden tan fácilmente en estos lares.

    [3] ¿Dónde diablos empieza entonces lo de contar la historia? ¿En el grano en el cu..tis de la luna?

    [4] Sin citar porque me llevaría un ratote buscar la cosa tal cual en el libro y me da flojera porque lo esencial…allí está…creo.

    [5] Manga de tinte romántico adolescente que resulta iconica, hay incluso varias adaptaciones a live action japonesas y coreanas. Me la presentó Di An y es entretenida sin pretensiones, en caso de necesitar algo ligero y que los haga sonreír o desesperarse con un par disparejo. Es el típico manga que perdura.

  • Escribir tu obra de ficción

    Seguimos con el psicoanálisis psicótico de Wik… Si yo también ya me harté un tanto de este asunto aunque ya que anuncie que lo publicaría, pues no puedo retractarme tan fácilmente.

    1. Determina el escenario y la trama básica: planificación, planificación.  Además del modelo de Sarah Domet (90 days to your novel) podemos usar el del sitio que, consiste en hacer muchas preguntas acerca de la cosa (novela-cuento-ente-etc) en sí.

    2. Decide cuál punto de vista quieres que use tu historia: no sé porque pero me parece que están confundiendo el punto de vista con el narrador porque mencionan la primera persona, la tercera persona limitada, tercera persona objetiva y tercera persona omnisciente…que claro como sucede con un cambio de gobierno, el escritorio cambia de lugar o las instituciones de nombre. Según el “académico estudioso experto” en el trono de la élite, los nombres de las cosas cambian…los if clauses pasan a ser conditionals  del cero al 4 o se actualizan como present conditional y así. Aunque sean lo mismo.

    Lo menciono porque Robert McKee en “El guión. Story”, propone que a cada acción que llevarán a cabo los personajes; debemos cambiar de punto de vista porque es; en este cambio de punto de vista donde se abren los abismos necesarios para complicarle la vida a nuestro personaje principal.  Me explico: si el personaje del detective esperaba que le abrieran la puerta, lo mandan al carajo porque el personaje al que fue a interrogar es un viejito cascarrabias al que le caen gordos los policías y entonces…pues no le abre, la investigación se retrasa porque no puede hablar con el único testigo y no puede irrumpir porque ya lo acusaron de violencia innecesaria…consigue hablar con el cascarrabias engañándolo pero resulta que la pista es muy vaga porque el buen señor usa gafas de fondo de botella o tiene glaucoma…ustedes inventen.

    Realmente, el consejo se decanta por elegir un tipo de narrador y ser consistente a todo lo largo de la cosa que estamos creando….

    Lo que suena lógico y coherente en una novela o cuento (especialmente en un cuento donde no tienes tiempo de hacer variaciones) pero en un guión o un cómic…hay que tomar en cuenta que un cómic al tener imagen es mucho más flexible —si hablamos de una historia larga, una tira cómica pues no te da esa libertad por el espacio. Puedes tener voces en off de un narrador externo omnisciente que nunca metía su cuchara hasta ese incidente desgarrador, un narrador en primera persona que te dice “Me llamo Peter Parker” o una especie de voz en off omnisciente. Casi nunca un narrador limitado como un amigo o un espectador de los hechos pues cuenta con la ventaja que menciona Hilary Mantel sobre el cine en sus conferencias; el reflector que dice: aquí está tu héroe.

    Por eso es que la palabra escrita tiene tantas limitaciones y, al mismo tiempo, tantas libertades que estos dos medios no tienen.

    En una película es aburrida la voz en off porque esperamos acción. Que se muevan y hagan cosas [un cómic tiene esa facultad de poder darnos espacio del mismo modo que un libro] Por eso McKee dice que un libro aburrido cuenta con mucha explicación (debe estar hablando de guiones). Dudo que McKee haya leído “Doña Flor y sus dos maridos[1]  de un autor brasileño llamado Jorge Amado y que me parece que le gusta la película. En el libro, sobran las explicaciones, abundan en forma de las recetas que la protagonista domina —hablando de recetas…la cocina de Meg tiene un montón de recetas que se ven ricas [2]. O, que están escritas de tal forma que parecen chismes de un tarde de domingo con los cuates….

    Una película cuenta con la música para ambientar. Cuenta con un ritmo visual. Una novela se hace a golpes de bonches de palabras. Esta en particular, se parece un poco a “The witches of Eastwick” de John Updike en el sentido de que todo lo que parecería paja con un  escritor que no ha practicado lo suficiente, le da un ritmo: 1, 2, 3 vuelta, 4, 5 paso por delante, zapatea, haz un pase con la mano derecha, otra vuelta y el paso doble terminó.

    Es la herramienta de un escritor para crear tensión, indicar aburrimiento o como en el caso de Doña Flor, cocerte lentamente en tus jugos sin poder mojarte el rabo. Y depende de cómo escribe cada quién.

    3. Haz un boceto de tu historia: ¿apenas? Para Sarah Domet ya hicimos todo el trabajo preliminar, para Libby Hawker (“Take off your pants!”) ya establecimos las motivaciones, las debilidades, las fortalezas y todo ese chorro de información estilo empresarial. Más bien es el siguiente punto lo que sigue.

    4. Empieza a escribir: en un vídeo de consejos sobre cómo escribir con Cesar Mallorquín como youtuber (no he tenido el placer de leer al hombre pero ningún consejo es inútil), él recomienda tener un cesto de basura a la mano. Lo menciono porque el sitio famoso te recomienda que escribas con lápiz y papel en vez de usar la tecnología. ¿Por qué demonios? Pues porque te será más difícil mirar la pantalla en blanco y continuar escribiendo si te atoras; a diferencia de la hoja en blanco, donde simplemente ignoras que ya te atoraste y te pasas de largo escribiendo otra cosa. En pocas palabras, es más fácil hacer bolita lo que no te guste —garabatos incluidos, y tirarlo al cesto que darle delete. Por alguna razón escribir en la compu te hace pensar que ya está listo y en el otro formato, al menos haces el ejercicio de tratar de encestar el arrugado papelito.

    Aquí creo que lo que debería ir es: ESCRIBE, ESCRIBE, ESCRIBE Y TERMINA LO QUE EMPEZASTE.  Bueno o malo, tendrá que sufrir del proceso llamado edición (que consiste en borrar mucho de lo que ya escribiste o cambiar de punto de vista). Si como yo, te cuesta trabajo terminar cosas…a mí me ayudó muchísimo empezar un curso de confección de prendas los sábados…¿eh y eso que tiene que ver con escribir? Nada…sólo que el hecho de tardarme casi dos meses peleando con la máquina de coser me hizo darme cuenta que…si trabajas constantemente y con un horario definido, aunque te den ganas de claudicar, ¡terminas con un pijama de niño listo para usar! Me explico: puedes terminar un proyecto.

    5. Aborda tu escritura en trozos: el sitio es sabio. Es cierto, no podemos lanzarnos a ser “el mayor escritor de todos los tiempos” o “escribir la gran novela” porque terminaremos fracasando invariablemente. Así que tendremos que comenzar como los autores anónimos. A VER REPITAN CONMIGO: “Hola me llamo Fulano y soy autor” Una página  a la vez, ¿vale?

    6. Lee el diálogo en voz alta: tentadoramente decía uno de los autores (sorry…no recuerdo el nombre y me encantaría decir quién, así que si lo saben por favor ¡ayuda!) que aparece como invitado al blog de Chuck Wendig Terrible Minds; que no dejes el texto que deja el gato con el trasero por más genial que suene porque existen los audio libros…Otro medio-formato en el que desplegar nuestro talento. El sitio no lo menciona para nada; es más, comienza hablando de cómo el diálogo real usa muletillas y silencios pero es que, es cansado leer en voz alta algo muy largo que no fluye. Y es difícil cambiar las inflexiones de voz y encima, lograr que los diálogos con tartamudeo o pausas entrecortadas salgan bien[3]. Piensen en sus gargantas si llegan a ser exitosos y les toca hacer audio libros, emisiones radiales o podcasts[4]

    Entre otras cosas, te previene de caer en la tentación de usar lenguaje demasiado elegante porque se bloqueará tu conexión con el lector. Según la gran yo [sonido de pedorreta], si es un solo personaje y esa es su personalidad, no habrá más remedio. Digo, si el noble príncipe encantado (educado en Oxford) me sale con un <<¿Qué pedo?>>…la novela va a volar por los aires.

    Y como punto final te pide que no seas demasiado obvio y digas cosas como: “No soy feliz con este matrimonio” para mostrar un diálogo desigual, disparejo y totalmente inconexo que dará prueba fehaciente de la disfuncionalidad del matrimonio en cuestión. Asimov, lo hubiera resuelto más o menos así: Eran felices. Ella le decía cosas y él no se molestaba en escucharla.

    La originalidad del escritor ataca de nuevo…sólo recuerda: sé amable. La información no se debería repetir a cada rato a menos que lo que estés escribiendo, sea un contrato legal. Ahí sí que deben de quedar todos los puntitos sobre las íes.

    7. Mantén la acción verosímil: ñaca ñaca….¿recuerdan nuestro issue con lo que es real y no lo es? Pues bien, aquí Wik…se empieza a decantar por hacer que las cosas resulten creíbles dentro del universo planteado por la novela…Personajes consistentes, bien trabajados, leyes de la física y química en su lugar…esas cosas. O leyes de la magia.

    8. Tómate un descanso: Coincido.Un cerebro cansado hace lo que los borrachos: escupe incoherencias. Vayan al cine, denle un beso al amor de su vida, apapachen al gato, saquen a pasear al perro…duerman. PROHIBIDO PENSAR TODO EL TIEMPO EN LA DICHOSA HISTORIA.

    9. Relee tu obra: Coincidimos. Revisar y editar es algo que se tiene que hacer. Tendrás que borrar cosas, cambiar otras, escribir más de una vez. Eres como un contador que debe entregar cuentas impecables. Tus números tienen que coincidir o serás sujeto de una audiencia terrible donde te digan: “esto está tres rayitas debajo de la chin…”

    10. Comprende que los primeros borradores nuca son perfectos: ¿a estas alturas me lo dicen? Asimov detestaba escribir ficción porque se tardaba seis meses en un libro, lo que no le pasaba con la no ficción. ¿Por qué? Pues porque a pesar de ser capaz de crear cuentos en un solo día y de un tirón, las novelas necesitan irse desenrollando y van cambiando según los personajes se van moviendo. ¡Ánimo!

    CONTINUARÁ…


    [1] Leyendo a cachitos por el momento. Es una cosa muy curiosa y llena de comida brasileña. La película la pueden encontrar en YouTele, la tienen como material para un curso de cine.

    [2]Gracias por leer esta chorrada de blog. Me gustaría saber cocinar e inventar recetas.

    [3] Eso lo sé porque tengo un canal de YouTele donde estoy subiendo  “Mi familia y otros animales” de propia voz [aclaro que a la fecha no me han  publicado ni cuentos, ni libros ni audio libros]. Parece sencillo pero no lo es; es difícil permanecer seria en las partes graciosas y después del comercialote…volvamos al análisis.

    [4] AnaskasFisher debe saber más que yo pues he visto que tiene podcasts en Ivoox. Gracias por suscribirte a esta página de chorradas, si no he mencionado nada de tu blog es porque no sé mucho sobre tarot… Solía echar las cartas en plan diversión con unas conocidas del cole pero siempre era manual en mano y nunca en plan serio sino sólo por hacer algo.

  • Como lograr un final feliz en un romance

    Aviso importante: interrumpimos la programación para romper con la monotonía.  Esto de revisar lo que dice Wik…ya se volvió un poco aburrido. Por eso les traigo el mejor consejo de Keima kun para capturar a la heroína (y que suele ser el patrón más usado de la historia en una romcom).

    Para los que no conocen a Keima kun les diré que tiene 17 años y es un impenitente gamer de simuladores de citas. El muchacho aparece en The world only God knows (originalmente una novela ligera de Maipú Aizawa y adaptada a manga por Tamiki Wakaki en el 2014), una historia donde las heroínas son capturadas, un demonio femenino inútil proveniente del Nuevo Infierno se emociona con los rojos y flamantes carros de bombero y una chica «real»  nunca se comporta como lo espera nuestro héroe.
    A mi modo de ver las cosas, es útil para escribir una escena o un cuento de amor…siempre con la posibilidad de equivocarme.

    Espero que le sea útil a Suenminoe, una chica sin miedo a la crítica.
    Para la próxima entrada, seguiré con los temas del sitio en revisión.
    Bye.

  • Prepararte para escribir ficción p2

    Continuamos con el análisis, el sitio continúa tumbado en el diván y yo amablemente le sugiero con un hilo de voz: ¿tiene relación con su madre? El sitio abre con sorpresa sus ojillos…él no tiene una sola progenitora o progenitor, muchas personas lo editan todos los días.

    3. Haz una lluvia de ideas usando la técnica del cubo: Oh mein Gott! Esta técnica se ve interesante. ¿La tomaré prestada del sitio? No, mejor visiten el sitio, hay que reconocerles el crédito. A grandes rasgos, exige examinar un evento  a incluir en la historia desde seis puntos de vista distintos: descripción del evento (¿qué?), comparación (no es como o es como), asociación (¿gasto?¿vestidos formales?), analiza los elementos, aplica (¿cómo o para qué se usa? y evalúa. Algo así como la investigación a fondo sobre un detalle en particular para darle credibilidad al asunto.

    4. Haz una lluvia de ideas usando un mapa mental: de regreso a la escuela. Varía con la personalidad del escritor pues pueden ser mapas mentales/ outlaying de escenas. Que tanto se aventura uno a hacer las cosas sin planear o que tanto decides planear hasta el último detalle. O si necesitas tintas de colores o coser mientras vas planeando el título…aquí es dónde cada quien decide qué le funciona.  El sitio recomienda buscar formas distintas de relacionar los elementos…Robert McKee (sí, el de “El guión. Story”) los desanimaría a hacerlo hasta que no dominen la típica configuración intro-desarrollo-clímax. Patricia Highsmith admitiría que no a todo el mundo le funciona lo mismo.

    5.  Haz una lluvia de ideas para tu tema preguntando ¿qué pasaría sí?: este consejo francamente es superado por una especie de máxima de Ronald B. Tobías. En “20 master plots”: las mejores historias son aquéllas donde tienes un buen punto de vista contra un buen punto de vista. Y voy a usar su ejemplo porque es genial (sin cita porque es más difícil que parafrasear): toma a una chica religiosa que cree en la divinidad de la vida —si al estilo Pro…da[1]— y confróntala con una violación (sí así de feo) que termina en embarazo. Por un lado…no puede admitir que el aborto sea algo bueno…por el otro no puede soportar saber que lleva un feto de alguien que desprecia…Ambos puntos de vista están presentes y son igual de válidos —si no eres honesto esto se vuelve propaganda. Ejemplos: Kramer vs Kramer —a McKee le encanta esta película (por una vez secundo la mociòn) y Ana Karenina[2].

    6. Haz una lluvia de ideas para tu tema por medio de investigación: más bien ¿no sería la investigación algo posterior a elegir un tema? La investigación se toma muuuucho tiempo y es mejor dedicárselo cuando ya sabes de qué quieres escribir. Por supuesto que cada quien escoge. Al fin y al cabo…

    7. Usa otras fuentes de inspiración para tu historia: el sitio aconseja desde crear bandas sonoras para tu historia (yo no sé tocar ni el triangulito, canto horrible y a duras penas consigo llevar el paso con una salsa) hasta leer historias del mismo género para tener idea de cómo progresa una historia como la que quieres escribir. Sarah Domet en “90 days to your book” dice que NO mires televisión porque te vas a distraer (añádanle internet dijo la pulga que escribe este blog). Por otro…los japoneses inventaron los doujinshis…ok okey sólo por sí en su vida han visto uno…son historias dónde el lector decide que no le gusta el final o quiere que sus personajes favoritos hagan pareja. Por sus calzones y sin ninguna lógica. Alguna vez se vio uno con una historia apócrifa de “Harry Potter” que circuló por ahí,  en la que el mismísimo Draco Malfoy terminaba enamorado de Ginny Wealey …sí, ese era el detalle que traicionaba al autor.

    8. Alimenta tus ideas: “Un buen escritor también es un buen lector y un buen observador”[3] ¿Se acuerdan de su libreta de ahorros? La de trabajo donde apuntar cosa que sucede, cosa que piensan, cosa que pasó la hormiga y se mojó las enaguas. Ah pues eso. Además de hacer cosas como saber de ópera, aprender historia, leer libros de divulgación, leer el periódico, etc. Yo no invento sólo observo.

    Próxima entrada: Escribir tu obra de ficción.


    [1] Una institución en México en contra del aborto…en México es súper controversial porque no se ha resuelto de forma terminante por nuestro sistema político (se resuelve como un asunto judicial) a diferencia de Europa que lo ha resuelto a través de sus élites políticas.

    [2] Mi ejemplar de segunda mano de Porrúa, se mereció una ligera restauración de portada en caligrafía, encuadernación casera rústica y estuche con tapas duras forradas en loneta.

    [3] Tomado del sitio

  • Prepararte para escribir ficción

    1. Decide en qué formato quieres escribir ficción: el sitio de cómo hacer cosas, dice que dependerá de la historia que quieras contar…un árbol genealógico de generaciones de personajes o un recuento de la psiquis de un solo personaje….

    Es cierto que la psiquis de un solo personaje no alcanza para una novela pero esto no es lo único que determina el formato hoy día. Mucho menos si incluimos a los dibujantes de cómic o la adaptación. Puede resultar que el formato se vea determinado por el abandono de ciertas tecnologías a favor de otras. El webtoon por ejemplo, está reemplazando al cómic gringo de 25 páginas y su publicación no depende de obtener la autorización de un editor sino de la aprobación del público. A mayor número de «mecenas» mayor exposición.

    De igual manera, la auto-publicación en Amazon u otros sitios nos lleva a la eliminación del editor como intermediario. Claro que entonces nos hace asumir el coste de la publicidad de nuestros bolsillos.

    Además de estos medios existe Twitter, ya ha habido novelas publicadas a golpes de 140 palabras por vez; así que ¿por qué no? O en FB, o en Line o…dónde sea.

    Y estos factores no son lo único a considerar. Los escritores novatos solemos comenzar con cosas cortas y pequeñas. Lo que no quiere decir que la idea rectora de algo tan pequeño como un cuento; no pueda convertirse en una obra de 150 o más páginas en manos de un autor con más experiencia. Ya ven Fénix brillante. Lo que empezó como un cuento, terminó siendo una novela espectacular. La decisión del formato no recae únicamente en lo que deseas escribir, es una serie de elementos que se encadenan.  Escribe.

    2. Obtén una idea de algún tipo: esta frase pondría a Sarah Domet de cabeza. ¿Cómo obtener una idea de cualquier parte cuando debería uno usar la tercera o cuarta ideas perfectamente reflexionadas?

    No es que sea malo el consejo. Es que la frase suena a que debemos corromper al genio de las ideas dándole una buena mordida[1]  para que nos regale una…Añade una serie de consejos con los cuáles añadir ideas a la caja vacía de nuestra mente que, realidad, pertenecen al ámbito de los ejercicios creativos o no creativos que proponen diversos autores para comenzar a escribir. Los mencionaré y comentaré al respecto. No que ustedes no los conozcan, Condepasaporte ya nos sugirió algunos.

    • Empieza con lo que sepas: el sitio desaconseja escribir sobre temas de los que no se sabe nada: mitología nórdica, romance histórico ambientado, etc. Este es uno de los ejercicios de Sarah Domet al principio de los noventa días y consiste en escribir todo lo que sepamos sobre el vecino, nuestra primer pareja, el primer beso, lo que sea que nos resulte conocido y esté acumulado en nuestra cajita de caudales cerebral. Patricia Highsmith, escritora de suspense, nos aconseja tener un cuaderno para estos casos; donde escribiremos o dibujaremos toda emoción o suceso de nuestra vida para tener presente la emoción tal como la vivimos y después usarla. Algo así como invertir en bonos del tesoro y después sacar los intereses. La siguiente imagen es un ejemplo muuuy bueno de lo que se puede hacer con las experiencias propias y como manipularlas. Es de Big Choma y trata de cuando, bueno, con sólo verlo entendemos.  
    • Haz listas de cosas aleatorias: es como el ejercicio de jugar scrabble o este ejercicio. Y algo muy interesante lo pueden ver en el vídeo de Lanzarotearteurbano. Yo no sabía que los raperos[2] podían usar algo así como un programa que va soltando palabras inconexas y ellos ¡tienen que hacer la rima y conectarla con la siguiente palabra! Bueno, al menos eso entendí viendo un trozo de vídeo.  El caso es que como ejercicio, está muy bueno para escribir/dibujar/rapear.
    • Crea algunos personajes: Los mismo que la tabla 10×10 o Mi propia guía. Se trata de darle tantos detalles como sea posible a un personaje. Algunos autores trabajan algo así como el “desdoblamiento” personal. Utilizan ciertas facetas de sí mismos y las combinan con otras cosas para que el personaje sea distinto pero al mismo tiempo, alguien conocido. Es como si se psicoanalizaran ellos solitos —me da la impresión, no crean que tengo ningún título en psicología. Por ejemplo (ya lo dije en la traducción sobre el arte y la guerra) cuando Frodo le dice a Sam que algunas personas deben sacrificar algo de sí mismos para que los demás puedan seguir siendo felices parece como si Tolkien tomará prestada la voz de Frodo para decirse: “no fue en vano”.
    • Trata de crear un mapa: ya saben cómo los de la Tierra Media, creo que también Úrsula K. Leguin los usa en Cuentos de tierra-mar. Eso o renombra la ciudad donde vives con otro nombre y dale características de la ciudad donde vives como Santa Bárbara o Vigata. A mí esto me resulta más fácil que describir con detalles un lugar real desde que tengo problemas de percepción espacial —la mejor forma para mí de conocer un sitio es perdiéndome. Al fin y al cabo…todo México está lleno de calles Revolución, Guerrero, Ferrocarriles Nacionales, CFE,  Escuadrón 201, Juárez, Felipe Ángeles, Reforma, Hidalgo, Madero o Colosio.
    • Empieza un diario: dicen que las personas de éxito tienen diarios. Los escritores tienen cuadernos de trabajo donde apuntar ideas, describir emociones, etc. No tiene que ser con palabras (así que no protestes Big Choma). Pueden ser simplemente bocetos de lo que vieron o sintieron frente a un hecho cotidiano. Ya saben, es cómo tener una libreta de ahorros que usarán después.
    • Ten un blog: esta es una recomendación de escritores.org y sirve… para aprender a poner las ideas en claro. Y no necesariamente tiene que tener escritura, puede ser con imágenes o vídeos.
    • Escribe cartas: ¿en la época de Twitter, FB y Line? Pues sí, no es igual comunicarse con una carta (aunque llegue en formato digital) que con una de estas chunches. Porque casi nadie se toma el trabajo de decir nada sobre lo que escribes. Se limitan a darle like…no es igual a qué alguien te diga: “no le entiendo a tu letra” “a mí también me gustan las papas fritas” “¿no tienes fotos de los animalitos?”Igual las cartas no tienen que ser con texto, las pueden hacer con imagen o video y mandárselas a alguien aprovechando estas plataformas.

    CONTINUARÁ…


    [1] No creo que no lo sepan pues mi país es famoso por su corrupción…, pero nunca se sabe; es una linda cantidad de aliciente de curso legal impresa en papel de seguridad con diversos grabados de héroes y personajes ilustres para enmarcar su equivalente imaginario de poder adquisitivo. Y tampoco es que esté limitado a dónde radico, es casi-casi universal; sólo en la Antártida debe ser difícil de practicar.

    [2] Digo el rap, el regaetton y la banda molan pero no me obliguen a escucharlas. No me gusta el rap. Es una de esas cosas que como el reggaetón y la banda; por aquí hay la costumbre de pasar en auto hechos la mocha (como bólidos) y con el estéreo a todo volumen y más que oír nada sientes las vibraciones en la ventana. Me encantaría torturar a estos tipos amarrándolos a una silla y obligándolos a escuchar los dos metros de altura de música que se compuso Mozart a todo volumen…Ese no era el punto. Ver a este hombre echándole ganas es ¡wow!  A veces se le van una o dos palabras pero ahí sigue y eso es para respetarse. Señor Lanzarote, me quito el sombrero porque rapear no es fácil y usted se pone a practicar que me avergüenza no hacer lo mismo.

  • Comprender algunos errores básicos de la ficción

    Seguimos con esta revisión de sitio web donde todavía no nos dicen cómo escribir ficción y ya nos están dando la lata con los errores básicos. Yo no creo (que no excluye la posibilidad que existan) que haya errores básicos; no puede haber errores básicos allí donde hay tantas formas de expresarse. Lo que creo es que hay, para empezar: inexperiencia, pereza, procrastinación, falta de práctica y falta de amor al trabajo. Uno puede ser incapaz de escribir ficción o de ser un super maestro del diseño, genial ingeniero; pero nunca por falta de talento sino por falta de insistencia.

    En fin, que le vamos a hacer. Estamos revisando ese sitio; y el primer reto del juego de la oca es:

    1. No empieces demasiado lento: dice que la ficción depende del conflicto y que los novatos todavía no saben establecer un ritmo adecuado para hacer crecer la tensión por lo que deberían empezar “ya”.

    El sitio menciona lo que dijo el famoso  Kurt Vonnegut pero como yo no lo conozco[1], favor de referirse a la página de Wi…ya saben para desaparecer la ambigüedad. ¿Recuerdan a Mike Nappa? El de las “77 reasons why your book was rejected” Bueno, él dice que un buen libro inicia con una sola buena frase inicial. Chuck Wendig dice que deberíamos empezar desde la primera página…coincide con Mike Nappa, empezar desde el primer párrafo.

    Wodehouse en A damsel in distress[2] comenta que el lector moderno no tiene tiempo para que el autor elucubre acerca de esto o lo de más allá y es preciso empezar tan pronto como sea posible. Y esto es una especie de comienzo de los que NO recomiendan pues, no hemos aprendido nada del protagonista o mucho menos, del conflicto. Más, no obstante, sí que lo es. Nos hace preguntarnos ¿de qué diablos viene la cosa? Nos hace anticipar. Esto es el filón, la veta o la pepita de oro. Crear anticipación nos lleva a querer ir a mojarnos al río y cribar lodo.   

    Por supuesto, un buen comienzo ocurre con la práctica y la investigación.  Así que déjense llevar y escriban. Pero cuando les den una crítica, escúchenla. Vuelvan a leer y cambien.

    2. Establece pronto lo que está en juego: en otras palabras establece el conflicto tan pronto como sea posible. Una vez más, como si no hubiéramos comprendido el punto no. 1, hay que machacarlo con un zumbido de maracas.

    Habla otra vez de un consejo de Mr. Kurt Vonnegut y cómo todos los personajes desean algo y (esto es nuevo) como tienen miedo de no obtenerlo. Hasta ahora ni Robert Mckee ni Sarah Domet ni Wendig ni Ronald. B. Tobías han dicho nada del miedo del personaje a no conseguir su objetivo. Como recordarán, ellos hablan del conflicto como lo que desea el personaje y TODA la serie de cosas que hacemos para evitar que llegue ahí. Los abismos entre lo que desea y las reacciones del mundo exterior…y a esto a es a lo que llaman conflicto.

    El conocido sitio menciona que es mejor dejar el juego del fin del mundo y su salvación en manos de elfos y hobbits…lo que se me hace raro pues James Bond, Kim Possible, Ethan Hunt, los Vengadores y Bruce Willis lo hacen o solían hacerlo a cada rato. Se olvida de mencionar lo que dice Mckee acerca de los lugares comunes y/o requisitos de género. Si no se cumple con estas expectativas, el público quedará insatisfecho.

    Me gusta más la definición sin miedo, la mayoría de los protagonistas ni siquiera se paran a pensar en lo que desean realmente. Estos protagonistas son, por mucho, los que se llevan las palmas. Claro, suelo equivocarme.

                    3. Evita el diálogo lleno de exposición: el diálogo tiene que ser natural: Mmmmm en la vida real—esto lo encontramos en el sitio más adelante, mucho más adelante—usamos, este… frasecitas pero…no, …digo. Es decir el diálogo no es fluido. A veces nos interrumpen o interrumpimos (a veces por grosería, otras porque la emoción nos gana). No todo el mundo espera su turno —especialmente en una discusión. Por principio el diálogo en un libro no es natural. Si lo fuera, nos aburriríamos. Tiene que fluir como el agua de un río.

                    Empezando por ahí, lo poco natural del diálogo nos da otra característica. Las personas sí solemos repetir lo que ya dijimos. Le cuentas a B lo que piensas del presidente en turno y se lo repites a C que no te había escuchado debido a que no estaba presente y lo vuelves a repetir con B y D en una salida a tomar café. Y seguro a B ya se le olvidó lo que habías dicho.

                    Nuestros lectores no saben lo que quieren —casi todos ignoran que nos leen (see a mí sobre todo) debido al conflicto y piden cosas irrazonables como que les den un recuento de la dulce vida de hogar que tiene la heroína una vez casada y el desarrollo de cada uno de sus tres bellísimos hijos (ni la más entusiasta amante de las “cosas bonitas” leería esto porque es aburrido, no tiene conflicto); pero no son tontos.

    En un libro, resulta repetitivo. Puedes hacer que A se lo cuente a B y luego a C pero ya no a D porque entonces ya lo oíste dos veces y…si alguien leyó Tres es el número mágico,  entenderá que pasa ahí. Los buenos escritores obvian este proceso aún sí es necesario explicarle al lector que D o incluso C necesita oírlo también; basta con un simple “y les contó lo que había pasado la víspera, el año anterior o lo de la boda o…    rellene aquí con un resumen alusivo   ”____________________________________»

    Otro caso es cuando explicas en forma de ambientación y luego lo repites como diálogo. Este proceso fuerza la paciencia del lector. Mina su deseo de seguir leyendo. Recuerda: ama a tu lector como te amas tú. ¿Te gusta que te atosiguen con detalles innecesarios o te repitan la misma información más de dos veces?

                    El diálogo sirve para agilizar la información o crear una atmósfera convincente no para contar toda la novela de un tirón. Concuerdo con el sitio.

                    4. No seas demasiado predecible: oh amado cliché. No creo que sea necesario profundizar aquí. Este es un caso de pereza. ¿Si no has leído, cómo vas a saber lo que ya se uso ahí afuera y qué no repetir? ¿Si no lees el género que quieres escribir, cómo demonios pretendes saber cuáles son los requisitos del género? HAY QUE APRENDER TODO LO POSIBLE Y PUNTO.  Recuerda, debe haber un abismo entre lo que espera el personaje, lo que esperamos nosotros como lectores y lo que sucede o en el cómo sucede si lo anterior no es posible por requisitos de género. Ejemplo:

                    Lancelot es un caballero de la mesita para café. Hace días que ha notado algo extraño en la web, a cada rato le saltan pop ups cuando abre las páginas porno de siempre. Pero lo raro no es que no funcione la aplicación contra estos malditos anuncios. Lo raro es que los anuncios dicen: “El mundo se va a acabar en 7 días, ayúdanos a salvarlo encontrando a la princesa Celeste”

                    Pues bien, sé que lo que acabo de inventar es una chorrada. Lo es. Ahora bien, si mi género es el de acción combinado con comedia; Lancelot VA a encontrar a la princesa y VA a SALVAR al mundo.  Es un requerimiento. El asunto es ¿cómo demonios?

                    5. Muestra, no cuentes: conceal don’t feel, well… now they know, let it go…¿Mostrar o no? ¿Ahorrarle el trabajo al lector o no?  Como esto no es una novela, lo repetiré…depende de lo que quieras hacer y de dónde están tus talentos.

    Vamos a revisar este ejemplo del wiki:

                    [«—Vamos —dijo Julia impacientemente». Esto le cuenta al lector que Julia está impaciente, pero no lo muestra. Ahora considera esta oración: «—¡Vamos! —gritó Julia, golpeteando su pie contra el suelo». Los lectores de todas formas comprenderán que Julia se siente impaciente, pero no has intentado contárselo; se lo has mostrado.]

                    En diseño diríamos que el primer diálogo es una especie de “el todo por la parte” que no es otra cosa que mostrar toda la imagen sin hacer acercamientos; pues necesitas una comprensión rápida de lo que está sucediendo. Tu mensaje requiere que no te detengas en minucias.

                    El segundo diálogo correspondería a “la parte por el todo”, cuando realizas un zoom a un objeto y representas el objeto con sólo un trozo de imagen; sacrificando su visualización al completo. Esto se hace cuando quieres que por Gestalt, el público complete por sí mismo el mensaje y se usa cuando se requiere de sutileza no de agilidad. Y parece ser el favorito de muchos escritores de manuales para escribir que o se quejan del uso de los adverbios (lentamente, evidentemente) o te quieren meter esta regla a golpes de repetición. Menos de Robert Mckee, probablemente porque el habla de escribir guiones y los guiones no se pueden permitir esto; necesitan agilidad. Igual los guiones de teatro o para cómic. Sólo los escritores tenemos que perfeccionar la metáfora para lograr esto.

                    Por otro lado, ¿saben? Chuck Wendig dice en “250 things you should know about writing” que el diálogo es más entretenido cuando el personaje hace algo al mismo tiempo. Y así como lo pone el sitio que estamos revisando,  podemos usarlo como pretexto para que nuestro personaje haga algo además de hablar. Así que si, el consejo es útil.

                    6. No creas que cualquier regla es fija: seis reglas después, resulta que podemos romper las reglas….sin embargo vale la pena citar lo que dice el sitio:

                    “parte de la escritura es descubrir tu propia voz y forma de escribir y esto significa que debes sentirte libre de experimentar. Solo ten en mente que no todos los experimentos funcionan, así que no te sientas culpable si intentas algo nuevo y no produce lo que querías”

                    Bonita forma de decirnos que puede que la reguemos.

    CONTINUARÁ…


    [1] No conozco absolutamente a ningún autor personalmente (exceptuando Cropollo que está en las mismas que yo y ninguno de nosotros ha publicado nada). Me refiero a que no he leído nada acerca de su existencia o leído algún fragmento de libro suyo porque de todos los libros que he mencionado sobre cómo escribir no he leído ninguno completito. Sorry. Los voy leyendo conforma avanzo con mi moronga de vampiro y este rincón.

    [2] Que estaba confundiendo espantosamente con Something Fresh. Ah sería tan bueno traducirlos, aunque dudo que tengan el mismo chiste en español.

  • ¿Cómo escribir ficción? (advertencia: no contiene imágenes)

    Bienvenidos a un análisis cínico, pseudo-intelectual y …ya se me acabaron los adjetivos. En fin, bienvenidos a esta entrada donde haré trizas…no la verdad es que no —algunos de los consejos son buenos; un conocido y popular sitio sobre cómo hacer las cosas. Y sin imágenes —eso si no contamos la imagen de las florecitas que quieren decir entrada comparativa…y a un estreno que Big Choma[1] me acaba de prestar para ilustrar uno de los puntos.

    El famoso sitio comienza por definir las historias de ficción como historias no verdaderas con elementos  de verdad en ellas. O como una historia a partir de la imaginación del autor que puede contener referencia a personajes o eventos reales.

    Supongo que, antes de refutar o confirmar nada, se hace imperativo que saque al Larousse de su escondite —no solía tenerlo en la mesa de dibujo/trabajo/escritorio pero ahora ya no pienso devolverlo al librero.

    Ficción. f. Creación de la imaginación: tu relato es una ficción. || Simulación.

    Imaginación. s. m. Del verbo imaginar.

    Imaginar. v. t. Representar idealmente una cosa, crearla con la mente. || Crear, inventar: imaginar un sistema de propulsión. || Pensar, suponer: imaginar lo que uno habrá dicho. || ~V. pr. Figurarse: se imaginó que era un sabio.

    Así que tenemos dos cosas distintas; que en realidad no son tan distintas como diría Hilary Mantel, escritora de novela histórica. Al fin y al cabo, la historia la escriben los historiadores. Que son seres con gustos e intereses propios. Capaces de omitir a la mitad de la población del registro de hechos comprobables sólo porque no hace otra cosa que…tener hijos[2]. Parece mentira, pero a lo largo de 5,000 o más años de historia humana (escrita) las mujeres no hemos hecho otra cosa que ser bonitas o dar a luz a reyes o casarnos con ellos o seducirlos. Lo que es totalmente ficticio. Pero también…es Historia.

    Pero no nos distraigamos. Tenemos la Historia, así con mayúscula, que se ocupa de las cosas “reales” y las historias, que se ocupan de las cosas imaginarias o inventadas. ¿Cierto?

    Isaac Asimov decía que lo que hace valiosa una historia de ciencia ficción no es el que invente o pronostique una tecnología dada —de hecho casi nunca comprenden del todo como podría funcionar esta nueva tecnología puesto que no la están inventando sino imaginándola. Lo que resulta valioso de esta “predicción” es que imagina las consecuencias que tendrá dicha tecnología en el futuro.

    Y hacía referencia a una historia donde se inventaba un medio de transporte sin caballos que provocaba atascos en las calles de las ciudades, porque las calles no se habían trazado tomando en cuenta el uso de estos vehículos. Así como tampoco se había tomado en cuenta en dónde dejarlos cuando no se usaran, ni el número tan elevado que existiría de estos armatostes.

    Sí, así es, hablamos del automóvil. Y el valor de la historia reside en su capacidad de predecir sus consecuencias sociales. Es decir, de suponer que los automóviles generaran atascos y que no habrá estacionamientos suficientes para abastecer la demanda de espacio para aparcar.

    Con este pequeño ejemplo, yo podría aventurar que la ficción es una historia real —dentro de ciertos límites (en concreto la imaginación)—  a partir de una simulación mental de patrones , personas, hechos o deseos.

    ¿Real? Si. Si una historia no puede concebirse como real dentro de la simulación, fracasa totalmente como historia. Incluso una historia con un escenario real, personajes históricos, personajes basados en una noticia o una novela histórica seria; sólo existe dentro del esquema de la suposición o simulación. Nadie puede afirmar 100% que pasaba por la cabeza de Enrique VIII cuando decidió convertirse al protestantismo —¿quería nada más divorciarse de la esposa fea y vieja? [3]. Ni siquiera mirando los documentos o leyendo su diario (si es que tenía uno, no lo sé). Ni siquiera un video es 100% infalible porque no lo muestra todo y existe una discrepancia de mili-segundos entre lo que sucede y lo que graba. Entre uno y el otro ángulo de la cámara. Es decir, que no podemos afirmar del todo que se trata de la “realidad”.

    Por otra parte, ¿cuántas veces no hemos rechazado una historia porque no nos convence como “creíble”? Es decir, que no puede funcionar como algo real dentro de su simulación.

    Una historia es un juego. Un juego donde se le cree al escritor. Cuando niños, jugábamos. Y nos creíamos que la montañita de piedras era un castillo y el perro al lado nuestro el lobo que quería devorarnos. Como adultos nos prestamos a este juego de leer/ver y pensar que lo que dice el autor es real (dentro de la simulación). Cuando el autor no es capaz de hacernos creer que lo que dice es real, la historia que nos cuenta deja de interesarnos porque resulta falsa. ¿No lee uno El club Dumás creyéndose que de verdad existe el diablo? Sueltas el libro y vuelves a ser tan ateo como siempre…bueno, uno que es ateo.

    Las próximas entradas las dedicaré a analizar la información del sitio del modo en que este la distribuye; qué es como sigue a continuación:

    Parte 1. Comprender algunos errores básicos de la ficción.

    Parte 2. Prepararte para escribir ficción.

    Parte 3. Escribir tu obra de ficción.

    Parte 4. Revisar tu obra de ficción

    Parte 5. Enviar tu obra de ficción: que no voy a analizar por obvias razones…

    Por hoy, esto de hablar de la historia y la realidad me han dejado hecha polvo. Mi hámster protesta porque últimamente está haciendo horas extra. ¿Quieren aprender más sobre cómo escribir? Comenten, sus comentarios son un diálogo entre nosotros que nos permiten  establecer prioridades y realidades. O, simplemente, echarnos porras.

    CONTINUARÁ…


    [1] Big Choma es por lo regular Cropo pero ante su deseo de ser nombrado y mencionado por su seudónimo, hay que hacer el cambio. Además, me encanta decir que ¡somos amigos!

    [2]La idea no es mía, la escuché en el Podcast sobre 100 women. Women History Hour sobre como el escaso o inexistente número de historiadoras ha creado esta falta de datos que reflejan una visión histórica tendenciosa del mundo. Lo único que hago es usarla para demostrar que dividir lo real de lo imaginario es un poco «complicado» y no se puede  hacer diciéndonos que es algo «obvio». La realidad es una de esas cosas que se pueden discutir hasta el cansancio…eso creo.

    [3] ¿Enserio? Los hombres así suelen tener amantes, ¿para qué el divorcio? Es decir, la única forma de saberlo habría sido enviandolo al psiquiatra…