“Toma nota de todas estas ideas. Es sorprendente ver cuán a menudo una frase anotada en una libreta conduce inmediatamente a otra frase. Puede ocurrir que se desarrolle un argumento a medida que vas tomando notas. Cierra la libreta y piensa en ello durante unos días y luego, ¡manos a la obra!: estarás preparado para escribir una narración corta”.
Patricia Highsmith. Suspense.
El siguiente consejo lo publicó en Cara-libro (como dice Big Choma); una amiga de un amigo: Bri. Supongo que todo escritor desearía tener este ente externo que nos obligara literalmente a cumplir con este sueño que presupone escribir y no ponerse a lavar la ropa o ve vídeos de YouTube en el intento. Empero, sí requerimos de algo que nos obligue a sentarnos frente a nuestro papel en blanco y/o laptop descuajaringada, entonces…no somos escritores. Escribir es lo único que nos mantiene cuerdos…o más locos que los cuerdos de a de verás que no tienen una misión secreta…aunque sea inventada.
Parece que apareció en Amantes de la Ortografía, cualquier corrección ponga un mensaje en la caja
Una de las cosas irónicas de las que habla Noah Yuval Harari en Homo Deus tiene que ver con como nuestra percepción del mundo cambia de acuerdo con aquello que está plasmado en papel…, yo añadiría páginas web y vídeos. El explica como los reportes sobre la producción de grano en la china comunista de Mao Zedong eran totalmente falsos pues las cifras se inflaban para hacer parecer a la forma de producción impuesta por Mao en las granjas colectivas como un invento maravillosos que; causó escasez y hambruna en un país africano cuyo deseo de adoptar este mismo sistema, fue causado por dichos reportes.
Lo que quiero decir es que, esto de los métodos de escribir o mejorar el “story-telling” de uno siempre se ven de lo más monos en papel. Tienen un orden, se ven lógicos, son geniales o incluso, divertidos. La verdad es que escribir/diseñar/crear es como un vídeo que compartió Dan en Cara-libro.
Como verán, los procesos mostrados en la escuela para el diseño de un videojuego son ordenados, razonables y comprensibles mientras que…la realidad no es tan bella. Igual con la escritura de un relato. Especialmente cuando se trabaja solo. Los desarrolladores de videojuegos tienen la bronca de tener que juntar piezas de rompecabezas que se cortaron por separado y que dependen en gran medida de que las demás piezas hayan sido cortadas con maestría. Aquéllos que trabajan diseñando apps y/o creando animaciones, están un poco más en contacto con lo que hablo.
De igual forma, un escritor puede cambiar una coma y de repente ya no estás escribiendo sino preocupado con la necesidad de investigar otra vez porque ya te diste cuenta que hay un algo que no sabes y resulta crucial para el desarrollo de la trama. O te dices…”sólo voy a reescribirlo para que resulte más comprensible” y terminas reescribiendo TODA la che novela porque moviste un hilo sin querer y la trama perdió su sentido. Ó te diste cuenta que los momentos de inflexión tienen la misma fuerza dramática y por lo tanto se vuelven aburridos pues no escalas el asunto de menos a más.
Escribir un libro no es como lo dice el manual. Es caótico, desordenado y…si lo haces realmente a conciencia…toda la planeación sirve sólo de guía porque te sorprenderás tú mismo de lo que comienza a suceder. Puede que, incluso, algún personaje eche todo a perder. Sobre todo, los secundarios que desean tomar el control por asalto de lo que tú crees es la historia.
Así que, usa tu planeación como mapa pero prepárate para caer cascada abajo, que te persigan los osos y que te disparen a quemarropa con una bazooka mientras intentas llegar al final. También prepárate para que alguno de tus personajes haga huelga en el momento menos esperado. Si lo consigues, ¡eres afortunado! Acabas de crear un micro universo real. Y sí, cómprate un chaleco antibalas, un montón de barritas de avena y una mochila grande. Que es otra forma de decir: ¡prepárate para que las cosas no salgan como deben!
Es difícil pues como ya lo has visto, es imposible decir algo que sea absolutamente nuevo. Lo que sí se puede, como dice McKee (El Guión. Story), es mirarlo desde otro ángulo y encontrarle un resquicio donde meter algo distinto. Y para esto, la técnica del cubo que menciona Wi….ow se puede aplicar al estudio de la estructura cuenta-cuentos. O al menos, eso parece en dos historias diferentes que voy a mencionar…a menos que se me ocurra alguna otra y ya serían más historias con buenos elementos.
Antes del micro-análisis, te recuerdo las preguntas que se necesitan para dejar de ver las cosas o situaciones como siempre las vemos por si no quieres ir a visitar el sitio y quieres continuar leyendo sin interrupciones (total, mis entradas suelen ser chiquitas a menos que sean traducciones):
¿Qué es?
¿Es como o no es como?
¿A qué se parece?
¿Para qué sirve?
¿Cómo se usa?
¿Quién lo usa?
Shard.
Es un webtoon. ¿Qué tiene de extraordinario? Una poción de amor….¿que no las pociones de amor se usan para hacer que alguien se enamore artificialmente de otra persona? Si. ¿Y acaso no siempre causan problemas? Sí. Ahora, pensemos…¿quién lo usa y para qué y cómo se suele usar? Pues Echorise el/la autor@[1] le dio la vuelta completamente y logra que uno de los personajes de una subtrama se beba una poción de amor para enamorarse nada más y nada menos que…de ella misma. La vieja poción de amor haciendo su trabajo de forma impecable pero, en la persona menos esperada.
Otra. ¿Para qué suele servirnos la doncella virgen en las historias? Para atraer al dragón o al unicornio. ¿Por qué tener un hombre joven que se ha rehusado a besar y todo lo demás? Ó ¿cómo no se usa la virginidad? Pues fácil, para pagar un intercambio de valores que activa la magia de un portal entre dos dimensiones. Ah, bueno….resulta que una de las reglas más comunes para la magia (al menos en ciertos relatos que la involucran) es que para que funcione se debe ofrecer o intercambiar algo de igual valor. Una vida por otra vida, por ejemplo. Que es una de las más grandes pegas cuando eres una bruja o un mago bueno porque hay muuuuchas cosas que no puedes hacer que el malo sí. Y ya me desvié del asunto.
El autor se decanta por ofrecer la virginidad del personaje como intercambio para pagar el viaje….que el personaje cree que lleva a un lugar totalmente distinto del lugar al que llega. Es decir, se ofrece una moneda de cambio usual pero cambiando las circunstancias a)no hay una virgen sino un virgen b)el valor se usa no para atraer al elemento mágico puro sino como objeto de cambio (para ir al Infierno).
The wolf and the Red riding hood. Caperucita y el lobo feroz.
Típica, típica, típica y con un montón de remakes desde La chica de la capa roja hasta….montones de doujinshis y un manga yaoi (donde lo original es que Caperucita es un hombre muy musculoso y además hace algo así como exorcismos)[2]….supongo que debe salir en Once upon a time[3]…etc.
¿Qué demonios se le puede actualizar a esta historia entonces? Para empezar, el formato. Xuann, el autor o autora[4], decidió que le iban mejor los webtoons. Después, después decidió que el lobo era mujer; para ser más exactos una mujer lobo. Así vemos que la pregunta ¿quién? sirvió para que el lobo dejara de ser masculino y se volviera femenino. Sin contar con que la pregunta ¿cómo se usa? derivo en que no solamente es una chica sino que además, es una chica lobo que se transforma sólo en noches de luna llena o….cuando está sola con un chico (la caperucita roja o más bien, sudadera roja del título) que para colmo de males, es capaz de ver fantasmas….lo que determina en parte la trama porque resulta que la transformación de ella se debe…a una antepasado suya con una vendetta contra un hombre en particular (no obstante lo maravilloso de la narración, el final queda abierto y muchos lectores se sintieron insatisfechos).
Con estos ejemplos —que siempre si fueron dos pero se me ocurren otros dos ejemplos (de uno no recuerdo el nombre) que podría usar para ilustrar el tema en otra entrada—, se puede ver claramente que analizar la situación paso a paso es una buena forma de crear algo distinto aunque esté basado en algo tradicional y que nos ayuda a que el lector se coma nuestro humilde pay de limón….como si fuera, la primera vez.
¿Cuándo fue la última vez que te comiste un pay así y cuál fue? ¿Tenía sabor a novela negra o tenía sabor a romance? ¿Era un pay de esos que terminan en la cara? ¿Era un libro moderno o un libro viejo?
[1] A veces no sé si este asunto de los géneros o no géneros es bueno o malo porque lo que si tiene es que es imposible escribir algo tan simple como autor/autora sin estar seguro de sí la persona se identifica como uno o el otro (persona bígenero) ó como escribirlo que sea de verdad incluyente y no me haga sentirme como que ando pisando cascarones de huevo por cosas que no resultan tan trascendentes, al fin, somos humanos. Si alguien tiene una mejor idea….hágamelo saber.
[2] Sí, sigo leyendo cuanta cosa cae en mis garritas….
[3] He visto reseñas..nada más. Por eso digo “supongo”. Cualquier aclaración será bienvenida.
[4] Creo que es un nombre chino, no lo sé con seguridad y no tengo idea sí es femenino o masculino. Se aceptan correcciones.
No estoy del todo segura pero… ¿alguna vez has resuelto alguna novela de Agatha Christie? Me avergüenza decir que sólo he resuelto la más sencilla de las que he leído: El misterio del tren azul, Un gato en el palomar, Un grano de centeno y… Diez negritos.
¿Recuerdas haber pasado por las pistas, las bombas de humo que lanzaba la autora para despistarnos y el placer de encontrar al asesino cuando (si no lo resolvías solo) el personaje principal hace recuento de todo y te explica cómo llegó a la solución y te regresabas a la página correspondiente cuando querías verificarlo?
Algo muy similar es lo que sucede. Colocamos nuestras piezas como si se tratara de piezas de Lego y las colocáramos de tal suerte que podemos atisbar de que va la narración pero sin ser capaces de descubrirlo del todo. Cuando hacemos que nuestro texto revele cosas a medias. O, como lo dice Ronald B. Tobías en “20 Master plots”: la información importante tiene que parecer casual o el relato perderá su encanto porque nos daremos cuenta dónde está la información y ya no tendrá sentido seguir buscando.
A esto McKee lo llama montaje y aquí es donde entra en juego el ejemplo que puse al principio (probablemente de modo tonto… o ¿los hará regresar a la entrada anterior para re-leerlo?) Según tú, ¿cuál es el cambio de humor que da la pauta para el desarrollo de la trama?
Bueno, podría ser. La fotografía es un punto de partida interesante y bastante más obvio que la ilustración. ¿Quién da un comino por el trabajo que hace ella cuando hay una foto de un desconocido que salió de un libro? El desconocido podría estar guapo…o desaparecer de la foto misteriosamente…
Esto es un elemento casual…causal. Si yo tomara este elemento y lo transformara en mi inflexión —supongo que estos son los famosos beats—al hacer que ésta ilustración la mire su novio/novia[1] y esto desencadenara una ruptura, tendríamos una recompensa para el lector atento y detallista pero tendríamos un desencanto con el lector no tan atento. Un lector menos atento y menos experimentado tomará la foto, especialmente si hago que el individuo en ella cambie, como el switch on/off de la historia. Podría ser que ella regresa de la llamada, recuerda la fotografía, la levanta y…el tipo de la fotografía es ahora una persona común y corriente; no el asiático alto de ojos negros y aire intimidatorio que ella había visto antes. Hasta que se topa con él en el trabajo pues acaban de vender la empresa para la que hace outsorcing y él es su nuevo jefe. ¿Se espesó el relleno del pay?
El asunto del montaje es que sea sutil pero no tanto…en esto interviene la experiencia [de la cuál carezco bastante por lo que veo] y la edad del lector. Mientras más joven, más fácil debe ser encontrar el momento del cambio o punto de inflexión pues las sutilezas mentales todavía no están allí para que hagamos historias con matices de gris. Los niños son incapaces de ver más allá del blanco y el negro (bueno/malo). ¿Cómo crear un montaje que resulte creíble e increíble? Espero atacarlo de forma genial (frotando la lámpara de aceite será porque no soy ningún genio aunque si tengo un genio…mal chiste) en Comerse el pay como si fuera la primera vez.
[1] Últimamente las historias para ser incluyentes se decantan por personajes bisexuales y con ello se ahorran muchas molestias pues si quieren una relación convencional sólo la hacen cortar con la novia y le consiguen un novio o viceversa. Ejemplo: Shard, webtoon.
El sol brilla y el catherpes mexicanus del garage se ríe con ese característico trino suyo. Miró por la ventana y las flores explotan de color en el jardín. Me pongo el sombrero y…veo el desastre encima del escritorio.
¡Fuera sombrero! No sé ve un centímetro de plástico y sé que no podré trabajar a gusto más tarde si lo dejo así. Y necesito un descanso, me duele la cabeza de trabajar en esa ilustración. La de la princesa Celeste, un personaje de caricatura hentai. No me gusta hacer este tipo de ilustraciones pero…las pagan.
¡Demonios! Parece que en vez de limpiar, estoy desordenado más y más, la pila de libros acaba de caer como una avalancha, levantando mis toses por encima del halo de polvo. Un momento…hay una foto boca abajo en el suelo….es un desconocido total. ¿De dónde salió?
¡El libro más nuevo de la pila! Lo compré ayer en el tianguis de los martes. Un libro más…suena el teléfono…
De acuerdo, esto se trata de hablar de las recompensas que le damos al público por su atención por lo que más tarde regresaré al texto anterior y te diré que &%$#”# —margaritas — pinta aquí. Así que supongo que habrá que definir que es una recompensa y cuál es su relación con los montajes.
Recompensa. f. Favor o premio que se otorga a uno para agradecer los servicios prestados, una buena acción, etc: dar una recompensa a un niño por haber sido bueno. || Premio que se da por ganar una competencia.
Por lo tanto podemos concluir que, dado que el lector es un cliente nuestro, debemos darle una serie de premios por seguir leyendo. Una especie de ciclo retributivo: tú lees, yo escribo; en la que las recompensas son emocionales. Robert Mckee (El guión. Story) dice que podemos, en general; crear dos situaciones emocionales distintas para nuestro lector que son: placer y dolor…. ¿el placer del dolor también cuenta? (supongo que sí) pues el resto de las emociones según el psicoanálisis de Freud así funciona nuestra mente [habrá que ver que dice la neurociencia]. Causar estás emociones, es la recompensa que busca el lector y nuestra arma para crear narraciones con sentido pues deben manejarse de tal forma que el lector sienta placer al identificar un montaje más tarde sobre el desarrollo de la trama.
CONTINUARÁ en La leche condensada con limón o el relleno del pay
En un bierock hay relleno de carne con col y papas. ¿Qué relación existe entre un bierock y una novela? La carne sería la historia principal, mientras que la col con papas sería una trama secundaria. El pan… ¿La estructura arquitectónica de la trama que mantiene unidad en la historia?
En ocasiones; la trama secundaria nos resulta mucho más atractiva que la principal (cuando el pan está bueno, la col dulce y la carne dura…).
O, sirve para llevarnos a la principal de tal forma que nos haga creer que se trata de la historia principal aunque sólo sea una introducción un poco más larga de lo normal. Yo no he visto Rocky. Sí, es un clásico de clásicos pero no sé qué demonios pasa que no ha ido posible —y de todos modos Robert Mckee (El guión. Story) ya me la contó…y así ya no es divertido.
Pues sucede que en Rocky y en El padrino (la película) tenemos tramas secundarias que nos guían hasta el mole como si fueran tortillas o pan. El mole con cuchara es…no tiene chiste; es blando como papilla. La tortilla se puede comer sola pero tampoco es el plato principal.
Jessica Ward hace de sus historias saltos de chapulín entre la historia base que le da título al libro de turno y la trama adicional a cada cambio de capítulo. A veces la historia secundaria se trata de flashbacks, una historia alterna que se cruza con la primera o una explicación historica-espiritual.
Camilleri elaboraba historias que corren paralelamente y en apariencia no tienen puntos en común hasta que Montalbano recibe el famoso fogonazo de la inspiración. El sistema de paralelas no se toca matemáticamente hasta que nuestro comisario demuestra que si. También emplea lo que los gamers conocen como sidequest cada vez que llama a Livia para pelearse con ella. ¿Relación de la pelea con la historia principal? Ninguna[1]. Pero le da verosimilitud a Montalbano como alguien con una relación a distancia, como un ente real en su propio universo que busca camorra.
En Doneval, Graham Dunstan Martin introduce el hechizo sobre los árboles persona en una historia secundaria contada de paso, que da pie a lo que sigue en Favila; la liberación de los árboles femeninos y retoños encantados, pues es la sabiduría de Milenaria el roble-bruja lo que salvará el país de Ruino de la sequía. Un sidequest que nos da un arma o una poción mágica para el resto de la trama (en este caso, como entrar al país de los muertos).
Así que, el punto de una historia secundaria no es fungir como relleno sino como apoyo, introducción, flashback, detalles importantes pero que deben pensarse aparte, distracción o incidente incitador para una nueva historia y contrastes complementarios. En diseño se le llama contraste complementario al color en el lado opuesto del círculo de colores y que al estar juntos, nos causan desazón pues las ondas de luz que vemos se entrecruzan creando «ruido visual». En la novela y/o en las películas; un contraste complementario seria una historia principal donde le echas tierra al capitalismo mientras tú historia secundaria le echa flores. Eso crea contraste e interés y refuerza tu idea principal. Es un poco lo que sucede en Guerra y Paz; mientras que el príncipe Bolkonski descubre lo que es ser carne de cañon, Nikolai Rostov se muere de ganas por ir a la guerra. O como Pyetr se rehabilita de ser bebedor y jugador al ser reconocido como hijo legítimo mientras Nikolai va a la guerra y adquiere deudas de juego que arruinan a los Rostov. Una cosa ensalza la otra.
El amarillo contraste complementario del azul rey, el fuscia del verde, etc. Si los diseñadores lo hacen ¿por qué un escritor no?
En resumen, un bierock no es un bierock sin relleno, tampoco es un bierock si el relleno no está rodeado de pan.
En otras palabras, la historia principal y la(s) historia(s) secundaria(s) deben ser un todo. ¿Cómo lograrlo? Ninguna de las cosas que he leído dice como, excepto que practiques. McKee incluso menciona minutos de introducción y minutos de clímax pero reconoce que eso depende de ti. Practiquemos pues.
[1] A veces, en otras Livia es el agente externo que le da solución al caso al ser el hada Navi que le indica a Montalbano/Link a dónde ir.
Una lección sobre como estar mejor en desacuerdo sin necesidad de golpear al otro. ¿Les parece excesivo? Bueno, la agresividad está dejando los foros virtuales para convertirse en amenazas reales dónde las políticas (sí mujeres dedicadas a la política no las ideas) han sido amenazadas con: ser golpeadas y violadas. ¿En el mundo del feminismo instantánea dónde se agrega agua hirviendo y toda acción contra mujer es mal vista? Sí.
Así que puedo estar loca. Puedo vivir debajo del hongo más recóndito pero este asunto ya se volvió como los manuales del buen comportamiento del siglo XIX, hay que aprender a estar en desacuerdo. Y aprovecharlo para escribir mejor por supuesto, al fin y al cabo es de lo que de trata esta cosa llamada blog; y si no escribes espero te ayude a ganar clientes porque no es verdad eso de que el cliente tiene siempre la razón…sólo hay que saber cómo hacer que se dé cuenta[1]. Ya saben es traducción del sitio —A Guide to Disagreeing del programa Seriously de la BBC.
1. NO TIENES QUE CAMBIAR DE OPINIÓN.
No busques el punto medio —dividir la diferencia no es la respuesta cuando; fundamentalmente, no estás de acuerdo.
«El paso número uno es no estar de acuerdo» dice el profesor Arthur Brooks de Harvard, que ha escrito Love your enemies. ”Es my importante de hecho, que no estemos de acuerdo con todo y está bien si disentimos permanentemente.» Sí amamos el libre mercado[2] dice Arthur, necesitamos personas que reaccionen contra nosotros. ¿No sería el mundo muy aburrido si todos sintiéramos lo mismo?
Recuerda que no estar de acuerdo, no es el problema, es como lo hacemos.
2. NO BUSQUES EL PUNTO MEDIO
Estar en desacuerdo sin pelear no se trata de ceder. No busques el punto medio, en vez de eso; se trata de trabajar duro en encontrar algo en común —experiencias compartidas, pasiones, anhelos— a pesar de las diferencias.
3. COMO HABLAS ES MÁS IMPORTANTE QUE AQUELLO DE LO QUE HABLAS
Esther Perel es una de las mejores terapistas de pareja de América. Escucho a hombres y mujeres desconocidos en desacuerdos mayúsculos. «Cómo hablas es mucho más importante que lo que dices» dice ella. «Si tenemos una forma de hablar en la que uno siempre cancela al otro y lo humilla, no importa realmente de qué estás hablando; dinero, los niños, sexualidad—el tema es irrelevante. Lo que importa es la dinámica que existe entre nosotros»
Espero les sirva, yo siempre me meto en líos por estar en desacuerdo. Además de que viene muy bien para practicarlo con mis personajes y hacer que ellos, no yo en la vida real, tengan unas discusiones de miedo.
¿Crees que sería bueno discutir este asunto? ¿Estamos volviéndonos más y más desagradables y groseros o sólo expresamos más frecuentemente nuestra opinión en voz alta en vez de callarnósla?
[1] Dale Carnegie. Está un muuucho pasado de moda pero leerlo ayuda. Por lo menos a reírse de uno mismo.
[2] ¿Podría ser no el libre mercado pero si un mundo con variedad?
Tú tienes una opinión (o muchas). Yo tengo opiniones. Tus vecinos opinan. Y esto no es un ejercicio de gramática, es un intento no muy serio de establecer qué es una opinión y que es un hecho.
Todo escritor necesita investigar y recabar información (y antes de que piensen que ya me olvidé de ustedes añado: diseñadores, dibujantes, ingenieros y maestros). En el transcurso de este proceso nos encontramos con que la información está procesada por personas y las personas tienen opiniones, es inevitable. Son personas. Tal vez hasta las computadoras tienen la suya. A Multivac le gustaba que le pidieran las cosas por favor en un cuento de Asimov.
Han leído una conferencia de Jonathan Sumption (¿debería pensar que tal vez no está en línea con el propósito del blog y no leyeron la traducción?). Han leído la sección de preguntas y respuestas. Han visto lo difícil que resulta que incluso —o tal vez por lo mismo— personas con educación y un título escuchen y analicen siguiendo el hilo de lo que están diciendo realmente y no lo que quieren escuchar según sus prejuicios. Lo que nos lleva a una pregunta fundamental para el proceso de escribir: ¿Cuándo deja de ser valiosa una opinión para volverse un mero zumbar de mosca?
Porque a un escritor/diseñador/ingeniero o maestro le interesa tener opiniones que valga la pena escuchar. Tal vez. Tal vez no. Tal vez sólo deseemos pelear menos con la esposa/amigo/el mundo por tonterías y discutir más inteligentemente con tal de que existan puntos de vista variados sin darnos de trancazos —físicos y virtuales (Twitter y FB son geniales para decir cosas de las que arrepentirse).
Con este propósito traduciré el punto no. 6 de una página web donde se resume un podcast de la BBC, en donde Douglas Alexander (con ayuda de terapistas de pareja) enseña a estar en desacuerdo —A Guide to Disagreeing Better[1]— y se titula
ENTENDIENDO LA DIFERENCIA ENTRE UN HECHO Y UNA OPINIÓN
Nuestras opiniones son perspectivas que deben ser probadas contra evidencia —no sólo armas que esgrimir contra nuestros oponentes.
Cathy, madre adoptiva, fue elegida al azar para la Asamblea Ciudadana que debatió las estrictas leyes de aborto irlandesas. [Ella confiesa que aceptó llevada por el deseo de unas vacaciones en el podcast, tiene 5 hijos]. Allí, se encontró con individuos de puntos de vista a años luz de los suyos, y un grupo de expertos seleccionado para ofrecer todos los datos relevantes.
«Lo más importante que aprendí es que mi opinión es sólo mi opinión» dice Cathy. «A menos que inviertas tiempo y esfuerzo en hacerla una opinión informada, entonces es sólo tú opinión y no vale la pena pelearse por ella». Siempre busca evidencia real y experiencia antes de clavar tus talones [supongo que se refiere a la ya no tan popular imagen de un burro negándose a moverse y podríamos sustituir con un Wind…trabándose en alguna tarea].
Tener la voluntad de escuchar y tener la curiosidad. No tienes que cambiar de opinión. Sólo escuchar.
Aquí termina la traducción del consejo. Si, parece un tema al azar como tema de un blog donde se busca contestar a la terrible pregunta: ¿cómo escribir ficción? Pero es que creo que; si pretendemos convencer como ________________ —anoten su profesión— tenemos (fíjense bien he dicho tenemos, o sea que yo también) que aprender a escuchar y darnos cuenta donde comienza a meter su cuchara nuestro prejuicio o nuestra cabecita cuadrada para darle una patada en el trasero.
Cómo ya se habrán dado cuenta, me gustan los podcasts de la BBC («no nos digas, no lo habíamos notado» es casi seguro que están pensando). Pues hace unos meses o un año ya[2], estaba escuchando un debate titulado «Imagen» del programa «A 100 women». Sí, exactamente, se debatió que tan importante resulta el atractivo físico en general para la vida diaria, el trabajo y el éxito —también se mencionó de pasada el manoseo de usuarias de transporte público por parte de individuos masculinos. Para no hacer largo el cuento, hubo un consenso general en que la belleza no era preponderante como arma para lograr el éxito, entre las asistentes jóvenes que tomaron la palabra.
Cómo parte del panel, había una invitada no tan joven, con un Ph y una investigación en la mano —lo que no quiere decir que dijera la verdad «absoluta» sino que hay que escuchar con más atención porque no va a decirte una opinión sin respaldo o de plano su opinión no viene al caso porque esta allí para darte información pura y dura. En algún momento le dieron la palabra y explicó que [no puedo citar porque no soy buena transcribiendo y tampoco entendí muy bien su nombre y no quiero nombrar mal a esta persona, se acepta ayuda para arreglar este desperfecto] además de tener buenos modales y habilidades o cualificaciones; el mundo moderno iba a exigir más y más el atractivo físico; no sólo de las mujeres sino de las personas en general.
¿Pueden imaginar que pasó después? Pues que las chicas que habían tomado antes la palabra no la dejaron terminar de hablar. Porque NO estaba de acuerdo con su opinión. A pesar de que les estaba leyendo los resultados. En una palabra: datos. Los datos analizados puede que reflejen un punto de vista (el de aquel que los recaba o idea la prueba) pero rara vez tienen una opinión propia acerca se sí mismos. Las jóvenes no estaban «cancelando» una opinión, estaban cancelando su derecho a la información. Ellas sólitas. Así sin más. Sólo porque no estaban de acuerdo.
La presentadora[3], como buena presentadora de medios, rehuyo la polémica —bien lo dijo Sumption, la tirana democracia no admite matices ni contradicciones— y les dio la palabra a las chicas hasta que se acabó el tiempo, literalmente. ¿Qué piensan? ¿Es importante? ¿No lo es? ¿Es una opinión algo invaluable sólo porque es la opinión de uno y merece darse de moquetazos con el otro? ¿No es fantástico que otros tengan opiniones y aún así podamos encontrarnos con lo que tenemos en común? ¿No tiene nada que ver con escribir? Eso sí, búsquense con quien discutir civilizadamente. Alguien como Claudithe. O Nali.
[1] Que me parece también importante para un escritor pues es información que nos ayuda a convencer y a mirar desde otro punto de vista pero que guardaré para otra entrada
Se levantó la bruma y el bosque hacía callar hasta el musgo, no se oían ni las hojas secas crujir bajo mis pasos. Me volví y pude verlo. El fin del mundo, una línea blanca que separaba el dibujo donde yo estaba de otro mundo. Un mundo afuera de la tinta que constituían mis brazos, piernas, manos, oídos, todo.
Hoy les traigo un cartón —no me gusta el nombre de meme y eran cartones en los periódicos (aunque fueran fotos) —así que prefiero ese nombre, el otro parece que vas a ser víctima del efecto Carbonaro y eso no me agradaría nada— que público Di An en su muro de Caralibro, como le dice Big Choma. OJO: es una opinión personal que compartimos ella y yo. Lo que no quiere decir que los otros libros no resulten también fantásticos para otras personas, después de todo; han hecho películas con ellos.
Además, no es la opinión lo que me impulsa a publicarlo sino la idea que vino después. Me hizo pensar en cómo la personalidad y el trabajo individual son tan dispares que un autor puede escribir páginas y páginas para lograr asustarnos (y disfrutamos el grimoire); mientras que otro con un simple cuentito nos hace pasar noches mirando debajo de la almohada o incluso, lavarla más seguido.
Ambos son referentes y maestros [a pesar de que uno de ellos ya se murió] de uno de mis géneros menos favoritos: el horror[1]. Curiosamente este género es el favorito indiscutible de muchos de mis amigos.
¡El horror es emocionante! Sí y no. El horror es un género donde se consigue el sobresalto a base de construir tensión. Y la tensión es muy difícil de lograr pues consiste en: ¡que no pase absolutamente nada sin que el lector se aburra!
Y hablo en serio. Pregúntense ¿qué sucede desde el inicio hasta el momento en que sucede el primer susto? ¿Hay un conflicto o mínimo de conflictos? ¿Hay una cierta pincelada en el aire de una expectativa?
En «La entrada» de Gerry Durrell, realmente no sucede nada hasta que Peter Letting entra en la mansión del tío de Gideon. Hasta entonces se presenta, introduce a Gideon, medio lo investiga, va a su casa. Todo es tan trivialmente normal. Excepto porque al investigarlo, otro personaje nos da la pista que nos hará preguntarnos qué tiene de “malvado” el tío de Gideon.
Hasta que nos meten al cuarto de los espejos y ya nada será igual. La realidad se ve distorsionada de tal manera que es necesario un trueque de tal magnitud para regresarla a su cauce normal que no volveremos a darla por sentado. Al menos hasta que algo más nos distraiga (la primera vez que lo leí le tuve miedo al espejo como dos meses).
Quiroga nos mantiene expectantes diciéndonos que la trágica heroína languidece en cama. ¿Han visto una garrapata? No son tan feas. Son como una alubia con patas en un extremo y tan chiquitas que no se les ve la mandíbula chupa-chups. Lo que las hace «espantosas»[2] es que son tan duras que tuve que aplastarla con un martillo para matarla cuando se la quite a Evilio[3] y el resultado fue una masa estilo asfalto (parece que no había comido). Eso nos da una idea de la maestría con la que Quiroga nos hace horrorizarnos con un animalito (repugnante sí) que ni es feroz ni es tan desconocido como «el horror» de Lovecraft[4].
A ustedes ¿les gusta el horror?
En realidad puedo contar con los dedos los cuentos (no novelas) de horror que me gustan: «El almohadón de plumas» y «La gallina degollada» de Horacio Quiroga, además de «La entrada» (comercial, ya estoy subiendo la versión leída a mi canal de YouTele) de Durrell.
[2] Vivo en una zona donde los vecinos traen sus vacas u ovejas a pastar así que no sería raro que se le pegara una a los perros
[3] Le he cambiado el nombre al perro para proteger su intimidad perruna, a las niñas gato también.
[4] No, Lovecraft con todo y regalo de Dan no llegó a conquistarme. Ni siquiera Poe con todo su genio. El único autor de horror que me gusta es Quiroga. A menos que ustedes me presenten un libro de horror genial.
Kiki y Buba son dos amibas muy amigas aunque sean tan diferentes en su aspecto. Kiki es rockera y a Buba le gusta la música clásica. Kiki es lenta para comer y Buba lo absorbe todo como aspirador.
Este, ejem ¿dices que la amiba redonda se llama Kiki? Y la de bordes filosos se llama ¿Buba? Como que pasa algo raro aquí. Sí, y estoy segura que diseñadores e ingenieros ya se dieron cuenta. Para los escritores no creo que resulte TAN evidente pero seguro que ya notaron que algo no funciona con los nombres.
Lo que sucede es que todos los seres humanos somos sinestéticos. Algunos más y otros menos. Algunos con respecto de números y colores; ven los números 5 de color rojo y los 2 de color verde; en vez de negros como la mayoría de nosotros (cuando están impresos en tinta negra porque podemos imprimirlos o verlos en pantalla con esos colores a propósito). O son capaces de ponerle color al sonido y ven colores cuando escuchan a… ¿Les gusta Tchaikovsky, Siddhartha o quizás Pharaon[1]?
¿Estás segura que no se las tronaron o algo parecido? El LSD tiene esos efectos psicotrópicos…y hay hongos. Segura que no. Y no, no tienen ninguna enfermedad psiquiátrica. Tan sólo resulta que una parte de sus cerebros es diferente. Es una ligerísima y minúscula mutación que les permite realizar asociaciones no evidentes. De hecho, es algo como lo que pasa con los nombres de Kiki y Buba y que, a menos que tengamos una lesión cerebral, somos capaces de comprender.
¿No pensaron que Kiki le queda mejor a la amiba con bordes aserrados? ¿Y qué Buba es mejor para la amiba redonda? Ah, pues es lo mismo y es una parte de nuestros cerebros que nos permite asociar palabras con imágenes o crear sonidos y asociarlos con palabras. Una asociación física con un concepto abstracto. Digan: «pequeño». ¿De qué tamaño se abre su boca con la letra «e». Ahora digan «grande» y díganme: ¿no abrieron al máximo con la letra «a»?
¿Se les ocurre como usar esta característica de nuestros cerebros en sus cuentos/cómics/diseños/inventos? Yo acabo de hacerlo de forma deliberada* En el ciclo de conferencias Reith del 2003 dictada por Vilayanur S. Ramachandran con el título «The emerging mind«, el neuro-científico emplea el ejemplo pero lo usa nombrando a la amiba redonda «Buba» y a la de bordes filosos «Kiki» como un ejercicio para demostrar cómo funciona la sinestesia a la audiencia. Y esta no es una traducción porque no había transcripción, además a mí se me antojó usar esta característica de la mente para crear un choque entre lo que veían y lo que oían desde que la oí * Mención aparte aunque relacionada, buscando en el Voogle, acabo de descubrir que la sinestesia no sólo es una sensación secundaria o asociada de un sentido que repercute en otro sentido sino:
s. f. Figura retórica que consiste en la atribución de una sensación a un sentido que no le corresponde. ««amarillo chillón» o «se oye la luz»
Ahora poseen una herramienta más para escribir ficción o diseñar. Aunque vaya, si lo que esperaban era aprender a ponerle nombre a sus personajes pues pueden visitar este otro artículo en este blog (no conozco al autor personalmente, Big Choma fue el descubridor y como es generoso compartió el dato). .
[1] Pharaon es un rapero ruso, lo sé porque el internet me llevo a ver un video suyo mientras buscaba una canción de Phillip Kirkorov (un extraño cruce entre Juanga, Walter Mercado y Tarkan). O al menos creía que era de Phillip Kirkorov porque no la encontré —liubi liubu liubi amarte siempre (y no, no es la de Romania). Reconozco que tengo un gusto musical espantoso que va desde la música clásica hasta los one hit wonders y la música folclórica (me sale lo malinchista en estos caso, así que suele ser de otros países) y cosas raras como el Grosse Liebe de la película Menz heart. Por lo regular Dan es el que me presenta con cosas que se me pegan (y que sí son de buen gusto).