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Screenwriting Fundamentals Blake Snyder’s Beat Sheet: Fundamentales de Blake Snyder para escritura de guión con la hoja de ritmo p2

Pasemos a dos.

De acuerdo, pues…pasamos a dos con aventarle un problemón tremendo al personaje de tal forma que no puede seguir eludiendo por más tiempo actuar. Si el debate sirve para preguntarse si aventarse del avión, el paso a dos es otro personaje que se acerca y lo empuja del avión. Metafórica o literalmente hablando y no hay marcha atrás, el personaje no lleva arnés de seguridad. Tal vez paracaídas pero depende de él o ella buscarle el hilo.

Para Snyder (en el video) esto sucede en la página 25 del guión. No antes, no después. En la página 25. ¿Cómo situar esto en un cuento, un cómic o una novela? La verdad, no tengo idea. Robert McKee establece la duración de una escena entre uno a tres minutos de tal forma que, para una película de 60 minutos; haya un número aproximado de 60 escenas. Con una variación de más a menos escenas debido a que las escenas anteriores al final deben acortarse para acelerar el ritmo. Lo que nos da como resultado que la escena del paso a dos ocurra cuando 40 o 41% de la historia ha transcurrido ya. Eso haciendo una regla de tres con mis matemáticas de principiante.

En fin, Sasuke y Naruto se han separado y nuestro zorro debe pasar al rescate, el avatar acaba de toparse con restricciones que le imposibilitan aprender con su mejor amigo Gumi y al detective le han puesto una madrina de la que lo ha salvado la tía guapa. Para Snyder, el cambio a dos trae consigo la historia B o lo que yo conozco como la paralela convergente, historia de soporte, relleno o trama secundaria. En el vídeo es cuando la historia de amor ayuda a desenredar los detalles de la historia principal en forma de romance convencional, padre-hijo o espíritus similares convirtiéndose en amigos. En Naruto tenemos el rescate de su contraparte en el país del fuego, ya como Mizukage?…(help, ya no recuerdo los nombres de todos los kages). Zuko el príncipe desterrado se dedica a despanzurrar una casa ajena liberando nuestro deseo acumulado de golpear a alguien. Mientras que nuestro detective se da cuenta que de verdad no es tan diferente de nuestro amigo vendedor de cómics.

Esto da paso a la diversión. Naruto puede ahora crear un rasengan aunque no del todo pues sigue necesitando de dos clones pero ya está empezando a patear traseros. Aang consigue dominar el elemento tierra y ya es posible un enfrentamiento frontal con la princesa y sus secuaces. El detective besa a Ana…wow! Es la parte más publicitada del tráiler. Lo que nos lleva al ¿punto medio? ¿Por qué razón llamarlo punto medio cuando es el punto más alto o más bajo en el que se encuentra el personaje? Naruto va ganando aliados, Aang puede usar todos los elementos, el detective acepta la ayuda. Voilá.

Los malos se acercan y todo se pone aún peor. No sólo Snyder los maneja como dos acontecimientos separados, otros autores también a pesar de lo cercanos que son tanto en evolución como en planteamiento. Aparecen los miembros del clan Kaguya y por lo tanto el mundo se ve bajo una nube de oscuridad que deja a todos literalmente dormidos. La ofensiva planeada para derrotar al padre de Zuko fracasa estrepitosamente, el padre del experto en cómics ex̶ inspector Bruguera es secuestrado por el asesino serial….en otras palabras: todo se va al carámbano y ya no sabemos como sacar a nuestro personaje de ahí. Una vez más llega la duda ¿es posible vencer? Snyder lo llama la negra noche del alma. El zorro no puede hacer nada contra kaguya por sí solo. Aang pierde la confianza en sí mismo. El detective no quiere vestir el traje.

Rompemos a tres o pasamos a la parte más corta de todas, el clímax. Sasuke decide que ayudará, Aang descubre como despojar del fuego al tirano y nuestro villano confiesa sus planes a Bruguera. La bola de nieve del final acaba de lanzarse desde la colina y caerá con una velocidad tal que no seremos capaces de dimensionar todo lo que pasa hasta el momento en que Naruto y Sasuke derrotan a Kaguya. Aang despoja de su poder al emblema del mal y nuestro detective provoca la caída del villano en ácido. Gran final.

Pero no es el final, final. Si hay una escena inicial, entonces hay una escena final. El resumen. Naruto es kazakage. Aang asiste a la coronación de Zuko, los amigos encuentran el escondite secreto del villano, la baticueva que constituye el cubil de todo súper héroe promedio. Nos han resumido en una imagen que la idea regente se ha cumplido. O no, las mejores historias no cumplen la idea regente a rajatabla nada más. Son una sorpresa.

Bueno, eso es todo lo que hay que decir de este método porque el vídeo no menciona en que páginas exactamente deben caer las otras cosas además del paso a dos. Recuerda que acabas de leer chorradas, así que no te las tomes tan en serio. Nos vemos.

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Screenwriting Fundamentals Blake Snyder’s Beat Sheet: Fundamentales de Blake Snyder para escritura de guión con la hoja de ritmo p1

Bueno, ya el otro día comencé a leer lo que dice Robert McKee acerca de los famosos beats, que sigo sin entender porque no le han dado un nombre decente en español si se trata de algo tan fundamental para aprender a escribir. Tal vez sea porque nadie los entiende realmente…al menos yo no creo ser capaz de explicárselos a mi abuela[1].

Como el título lo dice, estos consejos son para guión pero…por ahí hay cosas valiosas e interesantes que se pueden aplicar. Es una aportación de Daniel Vanches (sí, nuestro patrocinador estrella) que me pasó el link del vídeo. Parece ser un resumen de la BS2 u hoja de frecuencia (como pasaré a llamarlos, al menos por esta entrada) de un tal Blake Snyder[2] y puedes ir directamente aquí a verlo o quedarte a leer si te va mejor no estresarse con la particularidad de que está en inglés o te gustan las chorradas que se me ocurren.

Para empezar voy a enumerar los episodios o eventos que se nombran en el vídeo:

  1. Imagen de apertura
  2. Ambientación
  3. Declaración del tema o idea regente
  4. Catalizador o incidente incitador
  5. Debate o conflicto
  6. Pasamos al dos
  7. Historia B
  8. Diversión y juegos
  9. Punto medio
  10. Los malos se acercan
  11. Todo está perdido
  12. La noche más oscura del alma
  13. Pasamos a tres
  14. Final
  15. Escena de cierre

Lo valioso aquí está en el número uno. La imagen de apertura nos sirve para sentar el tono o ritmo en un cómic, un cuento, una película o una serie. ¿Es algo alegre y divertido o una tragedia? Si se tratara de una tragedia habría que maginar tonos grises y rojos de advertencia o colillas de cigarro. En este negocio de escribir historias conviene aprender un poco sobre diseño gráfico y psicología; especialmente para evitar el cliché cuando resulte necesario y explotarlo cuando nos resulte conveniente. La imagen de apertura le da al lector una idea sobre qué esperar y cómo reaccionar a la información que vendrá a continuación. Como espectador o lector, es la etiqueta que nos dice si quedarnos o irnos. Y ambas son igualmente válidas, a mí por lo regular no me atrae ver o leer navideños. Es tu forma de decirle al lector ADVERTENCIA: esto es bajo tu propio riesgo.

Creo yo, que el uso de la escena inicial es mucho más difícil de lograr en una novela, por supuesto, aún no he intentado usar el recurso. Un cómic, un cuento o una película son mucho más cortos en extensión temporal y requieren que le mostremos al lector o espectador un marco que encuadre rápidamente la historia en un sentido o en otro con tal de dirigirlo a dónde queremos. Hoy día las películas pueden alcanzar la extensión de tres horas y parecer mucho más largas que un cómic que te lees en media hora o un cuento que devoraras en quince minutos pero, incluso así, no compite en extensión temporal con la novela.

Una novela puede llevarse; dedicándose a ello con esmero —sin contar con incidentes absurdos de la vida real como trabajar, limpiar o cocinar; entre tres días y dos semanas a dos meses o…cien años —yo no sé ustedes pero a mí Cien años de soledad me hizo sentir que realmente pasaban cien años entre tantos Aurelianos Buendía que no eran muy distintos uno del otro. Guerra y paz no es exactamente un libro delgado y la Biblia requiere estómago…Claro, una serie de televisión puede destronar a la novela como medio con una extensión temporal mayor y es posible que la novela también pueda adaptarse a esta imagen inicial. Al tono ligero o al tono grave y profundo del lenguaje en vez de una imagen.

De la imagen inicial, Snyder pasa a la ambientación. ¿Cómo es la vida del personaje ANTES del incidente incitador? ¿Es soltero o divorciado? ¿Tiene amigos o no? ¿Es una persona agobiada por el peso de sus responsabilidades? ¿Es una persona aburrida? ¿Es una persona con prejuicios sobre los comics? Entonces la ambientación nos da una idea de la idea regente: el bien siempre triunfa, uno es más fuerte cuando desea proteger a los demás, el balance debe ser alcanzado, los nerds lectores de cómics no son una bola de fracasados, son un mercado potencialmente plagado de personas exitosas…¿cuál es el tema?

Tenemos un tema (o idea regente), entonces debemos usar un incidente o catalizador que dispara toda la acción. Iruka sensei se lanza a proteger al desobediente Naruto en un intento por evitar que alguien más no sólo posea al demonio zorro de las nueve colas sino también lastimé a su estudiante. El avatar es liberado de su prisión de hielo, trayendo con ello consecuencias desagradables para la aldea por lo que debe huir junto a sus nuevos compañeros de viaje. El detective modélico es asignado un asesor gordo que viste una camiseta de superhéroe y es un erudito en materia de cómics, lo que le repugna pues lo considera como un fracasado[3].

La siguiente parte del argumento consiste en darle al protagonista un momento de debate o duda. ¿Abrazar al zorro o rechazarlo? ¿Ser o no ser el avatar? ¿Son los nerds lectores de cómics los fracasados que él piensa? Es, el momento en que el personaje podría dar la vuelta y huir. El momento en que el relato puede dejar de ser y evaporarse en la nada. Esto se resuelve con pasar a dos. Es decir, pasar a la siguiente parte de la estructura narrativa de tres actos. Que, acabo de descubrir, se representa de un modo bastante erróneo con una línea dividida en tres partes iguales. Si bien la división  es la tradicional y es correcta, las medidas no lo son.

De acuerdo con Robert McKee en “El guión. Story”, la progresión (o evolución o avance) de la historia va acortando las escenas anteriores al final para que el clímax resulte la escena con mayor impacto. De tal forma que mientras la primera parte de la introducción de la historia se lleva casi el 30% del total de la duración, el final se lleva mucho menos del 15% para darle este ritmo trepidante a lo que será la parte más interesante de todas. Por esa razón es que la división en tres actos debería representarse con segmentos de distintos tamaños….en fin, nada que nos estorbe realmente pero que crea una idea distorsionada del ritmo que debería seguir una narración.

En este momento hago una pausa dramática para que lo demás sea la próxima entrada.


[1] Dicen que Einstein dijouna vez que entiendes algo sólo cuando eres capaz de explicárselo a tu abuela…

[2] Si por allí hay un alma caritativa que me diga que Blake Snyder es muy famoso por…x, y o z; se lo voy a agradecer mucho. Últimamente prefiero que las personas me expliquen a que Google lo haga pues tiende a hacernos vanidosos.

[3] Unknown origins, película española que extrañamente no vi en español sino en inglés.

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Resolución de escritor p2

Escribir como estilo de vida

Chuck Wendig en su blog “Terrible minds” el 30 de diciembre del año pasado continuación:

Conócete a ti mismo, un mandamiento vital del escritor. Y solo te conoces a ti mismo como escritor hasta que fallas, no cuando tienes éxito ̶cuando tu proceso se derrumba alrededor tuyo. . Esa falla es muy, pero que muy valiosa en información.

De todas maneras, esta digresión me lleva a este punto particular en el tiempo para mí ̶y de nuevo, tal vez, para ti. Estoy en ese punto de pivote entre la recuperación y el rebote. Ha sido un mal año, un año con el ala rota, y quiero volar de nuevo. Pero también sé, que eso no es automágico: no puedo trepar al techo saltar para volar hacia el maldito cielo. No son 0 a 60. No es ni descansar ni correr. Es el intermedio, el intertisticio, la liminal.

Mi meta es recuperar el momentum.
 Y esto, para mí, sera como corer. Correr para mí siempre fue empezar lento y pequeño pero construír sobre esa base sin quemarme, derramar la mierda, reventar o, no lo sé…¿qué problemas existen en un maratón? ¿No sangran sus pezones? Hay un mandamiento para correr y escribir: SÍ HACE QUE TE SANGREN LOS PEZONES, ENFRÍALO UN POCO, PORQUE, SANTA MIERDA, NADIE QUIERE ESO.

Es acerca de practicar el proceso ̶que quiere decir llevarla leve, Pero también sobre tener el trabajo hecho. Lo que significa hacer alfo, incluso sí es poco a poco, todos los días. Es acercad e crear un horario, pero también parcharlo con simpatía y saber que no puede ser día tras día de VAMOS, VAMOS, VAMOS. Es saber que tal vez, no pueda correr todos los días pero vaya que sí puedo caminar. En este sentido es casi como fisioterapia: necesito ejercitar mis músculos creativos de una forma que sea regenerativa, incluso sí es lenta. Cuando comencé a correr, lo tome con calma; semana tras semana Construyendo mi habilidad y lentamente, añadiendo tiempo y distancia. Y en algunas semanas perdía esas ganancias y retrocedía a la línea de meta ̶ pero había, al menos, una línea de base a la que regresar, y las siguientes semanas vi el momemtum acumularse con el tiempo. Es sobre sanar y crecer pero, también reconocer que sanar puede ser sobre descansar primero; eventualmente sobre levantarse y seguir una vez más.

Así que, eso es para mí.

Es sobre ser listo y auto-protegerse mientras sabes que el arte puede hacerse, no se hará sola. Tengo historias que contar y tú también, lo sospecho. Así que, contémoslas, del modo en que solo nosotros sabemos, a un nivel justo por encima del confort ̶empujando cuando podemos, empujando un poquito, regresando a la línea de base cuando debamos. Siendo gentiles pero obligándonos a ello. El mundo merece escuchar tus historias, así que te espera para que se los cuentes. A tú ritmo. A tú velocidad. El progreso es progreso. Un juego de pulgadas, no un juego de millas. Gateamos, caminamos y pronto, corremos.

Vayan con amor hacia el Año Nuevo, amigos escritoires.
Escriban, hagan, creen, hilen historias. Construyan lo que perdieron. Y añadan lo que encontraron.

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Resolución de escritor p1

Escribir como estilo de vida

Chuck Wendig en su blog “Terrible minds” el 30 de diciembre del año pasado escribió:

Cada año hago una resolución de escritor. Algo que es más para mí que para ti, quizás también para ti, si es que aplica. Las resoluciones son engañosas por supuesto: no quiero hacer de ellas una necesidad, y ciertamente hay algo arbitrario en escoger una fecha del calendario para ponerse en plan OK ES MOMENTO DE MEJORAR. Pero, al mismo tiempo, si vas a escoger mejorar y cambiar tienes que decidir hacerlo y si no ahora.. ¿cuándo? Así que ahora está bien también y con los engranes del reloj girando; dándole vuelta al año, se siente como un momento de circunstancia  y consecuencia de hacer algo, cualquier cosa para sopesar el cambio deseado.
Así que, hahaha, pensé: ¿Qué resolución escribí el año pasado? ¿Cuál pensé que era el camino hacia adelante en 2020, este odioso año de diarreico caos? ¿QUÉ TAN INOCENTE ERA YO ENTONCES? Así que lo revisé y, uhh, el año pasado 2020 escribí una resolución que dice lo siguiente:
«¿Conoces el proceso en el que te preguntas qué harías si sólo tuvieras seis meses de vida? ¿Aprender a saltar de edificios (base jumping)? ¿Pelear con un oso? ¿Coger con un robot? No lo sé. Está la parte autoral de esto que es, ¿qué libro escribiría? ¿Qué libro escribiría si no supiera que alguien iba a leerlo, incluso sin saber si podría terminarlo incluso antes de que El Final me alcanzará, incluso sin importar en lo absoluto? ¿Qué libro de culo raro, particular como el infierno —pequeño o grande, vive en las profundidades de mi corazón y emergería ululando su canción de cabra loca al susurro de una sentencia de muerte potencial? ¿Qué curiosa creatura narrativa reptaría fuera y sisearía, excitado?:


—Me toca a mí, ¡mono empuja plumas!

Y bueno, te estás muriendo.
Aquí está: tú diagnóstico terminal.
Vas a morir. El mundo entero, también. Va a morir»

Así que, de forma extraña estaba dándole al clavo y al mismo tiempo no.
En el clavo porque, hey, este año ha sido un buen recordatorio de que, TODOS VAMOS A MORIR.
Sin pegarle porque, con ese tipo de cuchillo a la espalda, es muy difícil ser creativo. Mi punto intentaba ser genérico, por supuesto, y un sentido realista de nuestra mortalidad nos recuerda de modo útil que no tenemos una panoplia de días en los que llegar a nuestras metas y, que si queremos ser escritores, tenemos que escribir en algún momento. E incluso para mayor certeza de esa publicación, es útil darse cuenta que en este limitado espacio de tiempo que se nos asigna, bien podrías usarlo en escribir el tipo de cosas que deseas escribir. No lo que creas que alguien más necesita o desea. No en el universo de alguien más si es posible pero tú historia, por tí, para tí, poseída por tí, tuya, tuya, tuya. No por el solipsismo narcisista sino para ATRAPAR A LA CARPA CREATIVA y dejar atrás un trabajo que salga de tu corazón y tu cabeza.
El problema es que, una pandemia real es una amenaza de buena fe existencial, no la teórica bajo la que vivimos constantemente (que ducha de agua fría para el pepino ¿verdad?) Fue eso, más Trump y el caos electoral y más caos alrededor en general. Todo eso se suma y hace difícil escribir. Al menos para mí— otros pueden haber ido en la dirección contraria, desapareciendo en sus historias como un escape. Pero para mí, fue una sensación de derribo, arrastrado por el viento, incluso me sentí un poco roto a causa de ello.
De este modo mi resolución, y quizás para ti, es mirar este año para sanar y crecer —resurgir y regresar. No un regreso estilo estallido de FÉNIX dónde pasamos de PILA DE CENIZAS A ÁGUILA INCANDESCENTE FURIOSA, algo más modesto, lento y más deliberado.
Para disentir por un momento, hay dos nociones opuestas en el consejo genérico sobre escribir —la primera sobre ESCRIBIR TODOS LOS DÍAS, la segunda VE A TU PROPIO RITMO Y PRACTICA EL PERDÓN. Ambos pueden ser ciertos y ambos pueden ser falsos. Una adherencia rigurosa a uno de ellos es donde encuentras los problemas. Estoy acá vez más consciente de que, he hablado de esto antes, como los escritores codifican nuestros consejos de escritura para otros, pero pronto volvemos nuestro propio proceso un mito[1]. Cómo si aceptáramos el hecho de que esté es nuestro proceso, es como escribimos y más tarde, se vuelve como debemos escribir. Me he creado un folklore sobre cómo escribí libros y fue cierto, incluso, para algunos de ellos: escribir 2000 palabras todos los días, con el trasero en la silla, con un marco (outline), un libro detrás del otro y así. No era un error. Tampoco era cierto. Era sólo algo que hice para un bonche de libros, bastante muy al principio de mi carrera, funcionó cuando funcionó y falló cuando falló. Porque, por supuesto, cada libro es su propio monstruo y cada monstruo necesita su propio encuentro: un monstruo quiere niños de aldea para comer y cabañas que aplastar. Otro monstruo desea un oído que atravesar y un cerebro dónde empezar una camada. Don bestias distintas. Y eso está bien.

Pero intentar un único enfoque para cada monstruo es arduo —no puedes alimentarlos a todos con los niños de aldea que has recolectado pues habrá uno que sea alérgico y requiera niños criados en una granja orgánica. Wanderers me recordó que cada libro quiere lo que cada libro desea, necesita lo que necesita y somos un escritor distinto cada vez que empezamos un libro y un escritor diferente cada vez que lo terminamos. Cómo el coronavirus, mutamos con cada anfitrión.

Para remover al monstruo de la metáfora—algunas veces necesitas bajar el ritmo, llevarla leve, re evaluar.

Similarmente puedes ir demasiado lejos en tu proceso de perdón a tí mismo, dándote demasiado espacio para respirar, que terminas respirando nada más en vez de escribiendo. Estamos constantemente en esta batalla entre hacernos responsables y permitirnos a nosotros mismos un día libre. Una guerra entre la razón  y la excusa, entre el trabajo y la paz, entre correr y descansar, entre rebotar o recuperarte. Y sólo puedes llegar ahí, creo, conociéndote a ti mismo, y sólo te conoces de verdad como escritor escribiendo. Escribiendo un montón, cuando puedas y viendo que pasa cuando hacemos las cosas de diferente forma. Podemos des-mitificar nuestro proceso personal con solo joder con él.

Le damos vuelta a la fórmula.  Hacemos malabares hacia la izquierda cuando siempre hemos saltado a la derecha.


[1] Me hizo recordar a Patricia Highsmith que dice que en algunos relatos le importa más la trama que los personajes mientras que para otros relatos, le importan más los personajes. Dándose cuenta que el proceso de escribir no es igual para todos los eventos narrativos de nuestra vida. Si llamamos evento narrativo al hecho de poner el cutis en el asiento y escribir una historia.

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¿Por qué TODOS escribimos historias?

Escribir como estilo de vida

Hay por ahí unos animalitos homínidos muy simpáticos. Les gusta pensar que son especiales y que en cualquier momento saldrán volando de su realidad con un par de alitas angelicales…(adaptación libre de lo que dijo el doctor neurólogo Vylanur Ramachandran en alguna de las cinco conferencias Reith del 2003).


Todos ellos escriben historias. Sólo que…no se dan cuenta.
Las comienzan por la mañana frente al espejo, convenciéndose a sí mismos que HOY es el GRAN día. Hoy van a hacer algo extraordinario. Genial, inverosímil. Fuera de serie. Chingón.
Rara vez sucede lo extraordinario pero mientras tanto; hemos mirado al pasado, hemos tomado unos cuantos recuerdos y los hemos amasado todos juntos (sin distinguir del todo duración, sensatez o cronología pues nuestra mente no funciona así) para explicarnos por qué estamos parados dónde lo estamos. Hice esto y estuve aquí. No hice esto y no fui allí. Esos recuerdos nos dan un sentido de confirmación del origen.

Lo siguiente es elaborar una serie de planes para el día. Hablar con el jefe por el aumento o decirle a Rossy que tiene los labios más besables que un pez globo (con la consiguiente cachetada porque Rossy no sabe que adoramos los peces globo). Mientras la vida real nos hace la zancadilla o nos avienta colina abajo.


Nos contamos la historia de nuestras vidas tomando café o té o sopeando el pan en la leche. Usamos cada recuerdo significativo para darle sentido al origen de nuestra existencia. Dónde y cuando nacimos. ¿Quién nos engendró? ¿Cómo empezó mi historia?


Me llamo Merriam y nací en 198~ así que como millennial me he adaptado a pasar del televisor de bulbo a blanco y negro a un celular plano…y a escribir en las notas del teléfono…
Hoy voy a escribir la friolera de 1…no sé cuántas páginas de novela….(esto es una dramatización pues aunque si nací en los 80s jamás se me había pasado por la cabeza que me etiquetaran así hasta hace unos meses cuando descubrí que demonios era eso de los millenials…osea tú sabes compráte una caja y te guardas en ella…)


Imaginamos el futuro para saber que deseamos y como llegar a él. Nuestra historia particular es una constante renovación de todos esos momentos minúsculos de recuerdos acumulados para armar algo que tenga sentido. Mucho más raro aún que los planes se desarrollen tal como los concebimos, es darse cuenta que hemos desperdiciado tiempo o esfuerzo. Como dice Yuval Noah Harari, tendemos a decir que «no fue en vano». Nos gusta integrar los recuerdos en una pelota de playa con la que se pueda jugar, no una llena de agujeros que nos llene de angustia porque los agujeros no tienen sentido.


Así sucede que la mejor secuela de todas las historias en nuestra colección, no es Rocky X, sino la que hacemos por las mañanas en el desayuno el día de reyes cuasi partiéndote un diente con el muñequito de porcelana de la rosca de la Comer de Coyoacán. Tal vez el fin de año; después de que Rossy nos diera pasaporte o con algún conocido sufriendo de coronavirus. ¿Alguna vez le has pedido a alguien que te contara la historia de su vida, que te dijera que era aburrida o inútil? No lo harán, a menos que sufran de depresión.


Y la verdad es que suelen ser buenas historias porque las han contado una y otra vez. Aquellos que la han contado una o dos veces… terminan con una historia aburrida en vez de con un platillo de lomo de cerdo en salsa de tamarindo…Claro que pasar al extremo opuesto con demasiadas reposiciones de la misma película y estaremos comiendo ensalada de atún con verduras por vigésima cuarta vez.


Todos escribimos historias. ¿La diferencia? Darse cuenta.

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Usa la rabia

¿Tu marido no solo le mira las piernas a la vecina sino que además se mide la cintura con ellas? ¿El @£_#23&*** peeb compañero de la oficina te dejó trabajando solo? ¿El archivo se perdió? ¿Tu esposa se las arregló para sacarte de quicio y que la mandaras a volar?¿El £@»*&€|π¶ coronavirus ya te hizo quedarte en casa más de un año?

¡ESCRIBE! —ya saben, intercambien con el verbo apropiado según su profesión…al fin  escribir es como diseñar o componer o bordar o ingenieriar (que no existe en español). Las emociones crudas son el mejor material posible. ¿Qué sientes? ¿Un dolor de tripa como si quisieras ir al baño? ¿Se te aprietan las mandíbulas? ¿Sueltas palabrotas a siniestra y diestra? ¿Te dan ganas de partirle su mandarinita en gajos al origen de todo?  Cuenta lo que te pasa en tu cuaderno, como si fuera un diario. O en las notas de tu nuevo Galaxy, RedmiA4 o Huawei (si es que no están prohibidos en tu país…lalalala). Ah…pero…


Guarda lo que escribiste. No se te ocurra contarlo y usarlo tal cual. Las demandas son el nuevo deporte del siglo XXI. Puedes usarla casi como está con personajes distintos, locaciones en el mar, la montaña o el hospital. Cambia un poco las circunstancias. Usa el famoso: ninguno de los hechos tiene relación con personas o situaciones reales, todo es producto de mi imaginación… cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

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Razón no. 22 de 77 por las cuáles tú libro no vende: ¡no me diste suficientes muestras de escritura! Parte 2

Escribir como estilo de vida

¿QUÉ PUEDES HACER AL RESPECTO?

  1. Escribe lo suficiente para cumplir con lo requerido. Si sabes que un mínimo de ejemplos se requiere para que un editor considere seriamente tu libro entonces…apechuga y escribe. No pierdas el tiempo tratando de demostrarme que  tu área se merece la excepción o que me haga de la vista gorda porque está demasiado ocupado para cumplirlos. Nadie dijo que sería fácil ser publicado. De hecho, a veces, lo hacemos un poco más difícil para desyerbar los corazones a medias y a los débiles. Pero tú no tienes que entrar en esas categorías y ¿no dijiste que querías convertirte en escritor? He aquí los requerimientos típicos:
    1. Para un libro de ficción…TODO el libro. ¿Lo leerá completo el editor? Quizá, tal vez no. Eso es irrelevante. Lo que es relevante es que rara vezse considera una novela de un autor novato cuando no ha escrito el libro completo.
    2. Para algo de no ficción: es un poco más sencillo. Tendrás que escribir:
      1. Una tabla de contenidos
      2. Una introducción a tú libro
      3. Un capítulo de ejemplo (usualmente el primero pero no importa cuál elijas)
  2. Volverte lo suficientemente famoso como para que tu hablidad escritora no importe. Una forma de evitar escribir es ser famoso. A las editoriales les gustan las celebridades, tanto que las celebridades con frecuencia no escriben sus propias historias de vida. Así que, sí quieres ser un “escritor” en vez de hacer el trabajo del escritor, pon tu carrera en pausa. Persigue la vida de una celebridad a cambio —vuélvete estrella de rock o anfitrión de shows de la tele[1] o actor de cine o lo que sea. Sé que suena cínico, tal vez lo sea…un poquito…Pero siempre te prometí contarte la verdad en este libro y sé que este camino hacía la autoría funciona. Así que si celebridad está dentro del alcance de tu ambición, ve y persíguela. Una vez que entres en la consciencia nacional[2], tendrás elecciones a la carta de oportunidades para publicar y tal vez no tengas que escribir una sola palabra.
  3. Haz el trabajo que se necesita para tener éxito y (¡que sorpresa!) probablemente lo tengas.

[1] Hoy día supongo que eso ya no cuenta y lo que debes hacer es tener tu programa en Netflix…Amazon o ser un youtuber con cierta influencia.

[2] Supongo que vale para cada una de las consciencias nacionales de los países de América.

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Razón no. 22 de 77 por las cuáles tú libro no vende: ¡no me diste suficientes muestras de escritura! Parte 1

Escribir como estilo de vida

Traducción no oficial y con algo de paráfrasis del libro “77 reasons why your book was rejected” o “77 razones por las que tu libro fue rechazado” de Mike Nappa por mí. Tal vez, un poco de locura extra añadida.

Cuando estoy promocionando tú libro frente a un consejo directivo, sólo tengo tres balas en mi arma: 1) tu plataforma de marketing, 2) tu historial o potencial de ventas y 3) la fuerza de tu escritura.

Sí eres un autor nuevo…pues los dos primeros serán tus debilidades mortales. Así que se necesita acumular en el número tres para compensar por las otras dos. Ahí es donde tus muestras de escritura salen a relucir (yo quería poner pop up como si fueran anuncios de internet pero no quedó). En la reunión, tengo que resaltar lo artístico de tu prosa. Quipá lea pasajes poderosos y selecciones al azar de muchas páginas para tener mi argumento. Este autor es GENIAL de principio a fin.  ¿A quién le importa si o tiene un show de tele? Su escritura y tu reacción a ella en este momento, es prueba suficiente de que la gente comprará este libro. Ah…¿pero qué pasa si sólo me envías un esbozo? ¿O un resumen con una muestra de introducción? ¿Y si envías las primeras 10, 000 palabras de tú novela pero no tienes nada más para demostrar que puedes, de facto, aventarte las 100, 000 palabras[1]?

Quizá pienses que estás ahorrando tiempo al hacerte la vida más fácil a la vista de las poco realistas expectativas de una casa editorial. Lo que estás haciendo es auto-sabotearte en la presentación en la junta de ventas. Ahora, sólo para que quede claro, estos ejemplos deben ser proporcionados en la etapa de propuesta, no en la de solicitud. Si una casa editorial, o tú agente solicita UNA página, no envíes la propuesta completa con los ejemplos adicionales de escritura hasta que te las pidan. Pero, cuando te las pidan; envía más de esa deliciosa prosa para ganarme a los directivos del encuentro. No me dejes en calzoncillos. Déjame preguntarte algo: si estuvieras jugando beisbol y supieras que tenías que golpear la pelota sin bate ¿saldrías al montículo? Por supuesto que no[2]. Así es como me haces sentir cuando me mandas la idea principal sin suficientes ejemplos para demostrar sin lugar a dudas de tus habilidades superiores como autor. Y luego te quejas cuando rechazo tu libro —incluso cuando nos has saboteado al entregar una propuesta incompleta. Lo sé, lleva tiempo —un montón de tiempo— escribir ejemplos para un libro. Y ya que requiero que los escribas sobre la base de la especulación (sin garantías de pago o contrato) puedes perder tiempo y dinero al escribir extensos ejemplos.

Pero…Debes recordar que yo no hice las reglas y, a hasta que no tengas éxito suficiente, no podrás romperlas, sólo hay una forma de evitar un rechazo por esta razón. Tienes que darme suficientes ejemplos estelares para que ambos logremos lo que deseamos: la aprobación de un contrato para tú libro.


[1] No, no puedo. Puedo contarte cosas interesantes en media página….pero jamás en esa friolera de palabras.

[2] Considerando el material de la pelota…tiene razón.

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Sangre terciopelo

red bloodcells on white surface
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Gota a gota,

En seda y niebla

De la carne putrefacta,

nace la belleza intacta.

Cae una. Cae otra. Y otra más. Plop, plop, plop. Rojas y espesas, densas y dulces. La tina de plástico de color ladrillo con caracteres en relieve de algún lugar en Asia que al principio no podía leer, se llena poco a poco. No puede ser de cerdo o vaca o perro. Debe ser humana.

La temperatura y la humedad a punto. Un sauna humano, un paraíso vegetal. Está seguro de ello pues ha ajustado la temperatura y añadido agua en los depósitos para el sistema de goteo y aspersión.

—No, no. Gracias pero debe ser corteza. Corteza o no servirá, la perlita con turba no funciona. Musgo de Spaegnum….Sí, si. En efectivo como siempre. Gracias y hasta el jueves.

Suspiro. Pronto tendrá que salir de nuevo. Afortunadamente las hay por doquier. Bobas e irreflexivas. Enamoradas de esas voces profundas y labios de niña…smoky eyes. Ja, piel de porcelana de persona en cuarentena. Sin embargo, gracias a ellas puede proveer a su nena. Su nena hermosa de suaves labios rojos que ha se ha ganado su nombre. Rojo terciopelo.

Un poco de texto. Enormes ojos bellísimos, escribe mientras piensa que la chica tiene ojos de pescado. Un cuerpo abrazable le escribe a otra, mientras suspira porque esta vez tendrá que dejarla ir a pesar de su insistencia para encontrarse y su bolsillo amplio, generoso. Demasiada grasa en sus venas, casi seguro. Nada saludable como dieta para ese ser tan bello que habita su invernadero. No. Si no puede ser bella, al menos que sea saludable.

Se levanta del escritorio. Estira las piernas. Ha tenido que aprender a usar ese alfabeto sacado de Dios sabe dónde[1]. Con esas consonantes malvadas que a veces suenan t y otras se leen de corrido. ¡Los malditos sustantivos para contar objetos largos y objetos planos! Ha falseado la voz con ayuda de un programa. Robado fotos en Instagram e investigado hasta el índice de polvo amarillo. Las muñecas huesudas le nadan como pececitos en una pecera grande, en las mangas de la sudadera roja. No más textos por hoy. Se dirige al refrigerador. Leche y batidos de proteínas. Tal vez algo de jamón y pollo para microondas pero ninguna verdura. Hay ramen en la esquina izquierda del segundo entrepaño de la cocina. Con frecuencia publica que lo come.

Guantes de jardinería, mangas largas. Trabaja con paciencia llenando un tiesto. Recuerda la primera vez que la vio, en el baño como un fantasma blanco. Un recordatorio de que las cosas no iban bien con S…ella. De pronto se escaqueaba para irse al cine con las amigas y regresaba con las pupilas dilatadas y el cuello que se le hinchaba con suspiros de felicidad.

—¿Dónde están las llaves del auto?

—Dónde las dejaste, cómo si yo supiera….

Discusiones pequeñas e hirientes como navajas de rasurar. Además de eso, la recuerda con su amante…en realidad sólo recuerda sus gemidos junto con el golpeteo de la cama en la pared. Tan furioso estaba. Después de eso, la cama…hubo que deshacerse de ella. Era un amasijo sanguinolento de tela y sangre y tejido cerebral esponjoso. Quiso tirar la orquídea. En vez de eso, le sacó la carne a ella como hacen los carniceros con los cerdos. Se cortó cinco veces en el mismo dedo pero lo consiguió. Troceó la carne y la metió en la mezcladora de alimentos. Obtuvo una especie de puré. Sacó la orquídea de su maceta de cerámica pintada con relleno de corteza de árbol y sumergió sus raíces blancas en la mezcla. Y la planta creció, cambió de color. A él también lo troceó pero lo puso a compostar para el césped. Afortunadamente los vecinos, que ya se habían quejado antes del olor de la composta, se habían ido de vacaciones. Lo primero que hizo cuando llegaron fue saludar a la señora Ilse y regalarle una bolsita de composta para sus rosas.

La señora Ilse lo aceptó a regañadientes, hasta que las rosas dieron tantas flores que prácticamente se caían con el peso de las flores. Quiso saber el secreto de su composta e insistió tanto que él la reveló a medias: huesos y sangre. ¡La señora puso una cara! Como sí se hubiera encontrado a la muerte de frente. Carlos explicó que se podía conseguir sangre en el rastro municipal, sólo había que estar atento y apuntarse en una lista. Los huesos podían ser de pollo o los que quedaran del cocido. Lo único que debía hacerse era reducirlos a polvo secándolos primero por largo tiempo y después pasándolos por el molino. Ella lo miró con desconfianza e incluso preguntó por Se…ella.

Carlos confesó que había hecho su maleta y se había ido con otro; con sonrisa huidiza y los ojos brillantes de la vergüenza; la voz quebrada y las manos nerviosas. El cabello rubio pajizo sin vida cayéndole en la nuca. La señora Ilse no pudo evitar mirarlo con lástima. Si la mujer se había ido era porque esta sabandijita incolora no podía darle nada. En fin. Le agradeció la explicación y procuró llevarle comida cada fin de semana. El pobre hombre era un armazón de alambre recubierto de látex.

Poco después, Carlos le llevaba un retoño de una orquídea con pétalos rojos, la plantita se habían adaptado con placer a su nueva dieta. Encantada de poseer algo tan singular y que pudiera presumir, la señora Ilse llamó a su amiga Vale, la “cotorrita”. La señora Valentina vino y envidió las tazas de porcelana blanca, las nuevas cortinas hechas a mano, el chal nuevo y…las flores rojas sobre la mesa de centro mientras rechazaba el postre. Codiciosa, preguntó por el vendedor.

La señora Ilse, que compadecía al “al pobre muchacho”, le explicó que se trataba de su vecino, un hombre joven sin grandes aspiraciones…Enseguida, es decir al día siguiente y sin que su amiga lo supiera, Valentina llamaba a la puerta de al lado.

Un año después, Carlos ya sabía lo suficiente sobre estafar chicas y mujeres solas. De Valentina no quedó ni un pedacito cuando lo amenazó por no compartir las ganancias.


[1] Recuerda que esto es una dramatización, la frustración del personaje si bien creada por mí a partir de mis propias experiencias con los kanas japoneses y el hangul, es puramente suya, así como su opinión.