Notice: Function _load_textdomain_just_in_time was called incorrectly. Translation loading for the cache-master domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home/merriama/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131 Cómo escribir ficción – Página 32
Cuando salgo, el bolso es inevitable. Aunque no lleve nunca cartera. Las carteras de mujer suelen ser demasiado grandes para meterlas en el bolsillo trasero del pantalón. Son terriblemente lindas pero sumamente enojosas y llamativas así que no las uso. El colmo de la liberación femenina es seguir usando cosas tan incómodas que debe uno meterlas en alguna parte, en lugar de viajar libre y feliz con bolsillos de pantalón grandes. No, hay que lucir el cuerpo con alguna prenda que no se vea bien con los bolsillos rellenos de celular o cartera.
Llevo un monedero de tela satinada acolchada a colores rojo, amarillo, blanco y azul con relieve de hilo anclado a su superficie. Hace ya un rato que reemplacé el forro con fieltro y que la mariposa tejida desapareció; aún con eso no me decido a tirarlo. Además del monedero llevo una bolsa plástica con cierre (un kit de cepillo dental reciclado) donde meter la identificación oficial sin la dirección actualizada, un par de aspirinas, la tarjeta de “movilidad” —que no es otra cosa que la tarjeta que tuve que comprar para poder usar el metro, el metrobús y el trole (dejando la vieja con algún dinero irrecuperable), una aguja con tres hilos y la tarjeta de puntos de alguna farmacia que maneja puntos por su compra.
Sin importar la pandemia, uso un frasco reciclado de shampoo, de esos que ponen en el baño de los hoteles —cortesía de algún familiar—relleno de gel anti-bacterial…hasta la mitad, un frasco lleno de loción corporal o crema para manos y un espejo color amarillo de alguna tienda coreana del centro (el de la ciudad, aquí ni siquiera hay chinos). Acompañados de una bolsita de Kleenex que se eterniza mientras llega la temporada del estornudo —por lo regular cuando no los cargo, los lentes de sol y un tubo de bálsamo labial que nunca sé para que lo quiero si no me lo pongo.
Todo eso viaja en la bandolera favorita que es de cuero negro chino —¿cuero chino? (sí, es de auténtico cuero Made in China), muy suave; con cadena metalera y un desgarrón de la bolsa interior que acabo de coser la semana pasada. Allí viajan las gotas para los ojos y la micro navaja suiza con palito para la cutícula.
Este es uno de los ejercicios propuestos hace dos entradas, el de describir el interior de un bolso de mano. ¿Quién se anima a describirme el interior de su cartera o su refrigerador? ¿O a decirme qué tipo de personaje soy sólo con la descripción de mi bandolera?
Isaac Asimov y Robert Mckee están de acuerdo en un proceso: escribir hacia atrás…
¿Eh?
Para Asimov, resultaba mucho más lógico comenzar escribiendo el final. Del mismo modo en que, para McKee, la solución a la crisis del personaje debe ser resuelta ANTES que escribir el resto de la historia. Para que sea comprensible, saber cuál es la respuesta a la crisis.
Está técnica es bastante buena para el novato como yo que no tiene ni idea de cómo lograr avanzar en la historia (exceso de ideas generadoras pero ni pista de como continuarlas).
¿Por qué? Hilary Mantel explica que escribir con la certeza absoluta de lo que va a pasar después, que es una de las características de la novela histórica —tener certeza de que tal o cuál batalla sucedió o de la boda esta o aquella por los documentos o las consecuencias históricas (considerando que no se hayan quemado los archivos) —eleva el nivel de juego. Necesitas imaginar y recrear el único escenario donde tal resultado es posible.
Otros caminos —a pesar de que las posibilidades son infinitas ya que nunca se puede conocer la realidad tal y como es ni lo que piensan realmente las personas vivas con que ni mucho menos las muertas; se cierran en automático. Y por supuesto que eso no lo vuelve de ninguna manera un único camino linear y encima recto. Para nada, simplemente reduce el número de puertas posibles y a uno le corresponde encontrar la combinación correcta. Que es lo razón por la cual escribir es un proceso casi imposible de describir. Puesto que tienes que hallar tú solito, sin computadora (que ya lo hacen y mejor que uno), las combinaciones del evento n multiplicado por el número de escenas.
A esto se añade que resulta más sencillo eliminar todo aquello que resulta paja…que últimamente parece ser lo que piden los editores, al menos en inglés, con tal de sostener 70, 000—100,000 palabras…que no dudo que algunos autores pueden y deben escribirlas pero tampoco resulta un requisito indispensable para una buena historia; pues es menos complicado saber si son importantes o no para llegar a la resolución del conflicto y que tan largas deberán ser para añadir tensión.
Visto en retrospectiva, saber a dónde tienes que llegar, te ayuda a elegir las piedras que levantarás en el camino para que tú personaje deba decidir aventurarse por el bosque o lanzarse desde un risco en vez de transitar el camino plano y libre de obstáculos. Puedes rebobinar la cinta y analizar dónde pierdes la lógica de las decisiones. Y si tus personajes son como los míos, tendrás que meterlos a un cuarto de interrogatorio para ir localizando sus mentiras una a una puesto que ya conoces el resultado.
Que cuando uno dice chorradas, puede opinar cualquier cosa.
En este ejercicio, haz una lluvia de ideas de tantas memorias tempranas[1] como puedas, escribiéndolas con tanto detalle como sea posible, dedicándoles por lo menos un párrafo a cada uno. Para este ejercicio, no te preocupes de escribirlo en escena o editarte mientras lo escribes. El objetivo es seguir escribiendo tanto como sea posible dentro de un mínimo de dos horas [que según ella te estás dando]. Si es la primera vez que has escrito en un rato, no te sientas obligado a escribir algo perfecto [inclusive si ya escribes profesionalmente, ¿cuál es el punto de angustiarse buscando la perfección? —falta que lo reescribas y el trabajo del editor]
Solo déjate llevar con libertad mientras piensas en cada recuerdo. Te proveo de algunas pistas para que empieces, aunque no deberías sentirte limitado a éstas categorías.
PERSONAS: [el hueso del caldo y la sal[2]] tu maestro favorito o el peor, el cartero, tu primera niñera [mexicanos al grito de «abuela»], tus vecinos, tu primer crush, tu mejor amigo de la infancia, alguien que te metió o te metía en problemas, alguien a quien admirabas a la distancia, alguien que tú pensarás que era atractiva o atractivo, tus abuelos o un pariente lejano, la persona más triste que hayas visto, alguien que conocieras de vista pero con quién nunca hablaste.
LUGARES: [aquí dejo de traducir literalmente y le añado un poco de chile de árbol]; empieza por la casa (hasta el baño sirve… especialmente si el grifo gotea o alguna puerta hace ewwwk), el trabajo, la parada de autobús, la estación del metro, la casa de tu amig@, el consultorio del dentista o la fonda de la esquina. Los salones de clase. Debajo de las sábanas…La puerta de hierro dónde te rehúsas a mirar hacia adentro en la noche —por miedo a ver un rostro encajado entre los barrotes.
OBJETOS: [agrego chile de árbol, no sé si es cultural o que, pero de niño uno no recuerda el abrigo favorito o ¿si?…dejen su comentario]; que llevas en la bolsa del pantalón, tu cartera, tu bolso de mano, tu teléfono (¿podremos hacer un texto publicitario?), tu mejor olla de cocina, el destornillador que jamás usas pero está ahí por si las moscas, tu tazo favorito o tu taza si no conoces los tazos.
EXPERIENCIAS: [este ya es mi ingrediente secreto no tan secreto, caldo de pollo de hule coreano —pueden sacarle la bolsita al ramyon y usar los fideos como sopa normal, que no menciona Sarah Domet como experiencia pero algunas las mete en el rubro de cosas]; primer beso —mito entre los mitos, tu primer sartén quemado, tu primer dedo machucado con el martillo, primera mascota, el apagón de la última semana, la vez que te cayó encima un chaparrón (y no hablo del vecino)…
En sí, el ejercicio tiene que ver con los pequeños detalles que hacen real una narración y que te llevan a imaginar que estás allí aunque sólo deben estar presentes como detalles, pues una narración completa de un día normal es algo que nadie busca en una historia.
Yo recuerdo en particular un detalle minúsculo de uno de los libros de Kurt Wallander (Henning Mankell), no recuerdo exactamente cuál; pero en esa escena estaban haciendo una redada y Wallander extiende un mspa sobre su auto. El viento es tan fuerte que se levantaban las esqui nas de papel del mapa y tuvieron que usar (creo) los vasos desechables para que el mapa no saliera volando. Y con este detalle, ya imaginamos el viento y el papel…el sol tibio en la cara y…son detalles que hacen real nuestro pequeño mundo imaginado. Así que escriban la chorrada que se les ocurra y sean felices resolviendo los problemas que les guste resolver.
[1] No puedo recordar muchas cosas de mi pasado sin ver las fotos, es como si sufriera de amnesia selectiva y de hecho es más sencillo empezar con lo que tienes a la mano
[2] A mi me falla la sal al cocinar…por lo regular me hace falta ponerle más
La siguiente imagen la publicó Sophialovesummer en Hello Talk. Reí y me encantó la delicada relación que sugiere en una trama o estructura narrativa entre lo que desea un personaje y aquello que obtiene.
A veces, un personaje puede conseguir realizar su deseo. Toma todos los pasos que en su mente lo llevan a obtener su sueño cuando en realidad, la trama se tuerce y el resultado no podría ser más lejano de lo que se desea. Distinto.
Deseamos un momento dulce que dure para siempre. Lo embotellamos. No puede evitarse que se llene de moho al no ser consumido. Del mismo modo que cualquier personaje será consumido bajo una avalancha de situaciones si no llega a enfrentar sus problemas. Dormamu se encargará de que se repita una y otra y otra vez, la situación desagradable hasta que sea una camisa de fuerza lo que necesite nuestro personaje o decida mover su trasero (en los casos del personaje recalcitrante).
Acorrala a tu primer beso y todo lo que obtendrás será un lindo cadáver. Esta progresión de la trama es la deliciosa ironía de un personaje cuyo deseo se ha cumplido al pie de la letra. No por nada se nos advierte “ten mucho cuidado con lo que deseas”.
Usa la lógica de modo riguroso en estos casos para obtener aquello que resultaría realmente de cumplirle su deseo al personaje principal tal cual y obtendrás una ascensión irónica de cómo funciona la vida.
Una vez más, chorradas desde el profundo pozo de los abismos de los deseos.
Hace tiempo que vengo diciendo frente al espejo (me llamo Gina) que deseo esto o el otro. Tal vez un hombre de pelo en pecho para limpiar el baño, hacer de comer y cargar lo del súper. La cámara hace un desvanecimiento a negro o fade out y la escena cambia. Es un joven con barba de tres pelitos y músculos subdesarrollados con deseos de una barba y aventuras románticas (se llama Ji Won). Usa gafas del grueso del cristal de una bola para adivinar y una sudadera negra.
A este efecto se le conoce como transición y es una técnica cinematográfica para unir dos unidades de narración ó, dos escenas distintas. Se puede utilizar también para escribir novelas o cuentos. Cómics.
Tal vez no hablen de ella en otros libros más que en los manuales para escribir guiones.
Las transiciones van a unidas a las crisis que experimentan los personajes y que representan cada pequeña decisión a la que los enfrentamos y que nos llevan a la consecuencia; con lo que se va armando la secuencia de la bola de nieve de la estructura narrativa. Pueden ser acciones, temáticas (una idea), de objetivo o de ritmo.
Además de la chorrada estilo Mi, Jane busca Tarzán y encuentra Nerd…tomemos mi favorita —sólo lo es porque puedo recordarla con independencia del filme, creo que las transiciones de las buenas historias no se recuerdan: dos personas firman un divorcio. Hay un corte y entonces dos personas firman una hipoteca. Para mí, esto explica muy bien como unir escenas en apariencia desconectadas y lograr que tengan sentido dentro de la trama sin que se vuelvan un mero transbordo “La raza” línea amarilla a línea verde (que es el transbordo más largo y pesado y a veces, totalmente inútil del metro del exDF).
Robert McKee menciona lo importante que es estudiar transiciones ya que este pasar de una escena a otra es una más de las esquinas oscuras donde se esconden los monstruosos clichés, atentos a devorar nuestra historia para irla a tirar en el wáter con el desprecio del lector. De tal forma que la transición está íntimamente en contacto con la CRISIS GORDA, LA DEL CLIMAX. La crisis que resuelve el DESEO del personaje principal. Esta crisis DEBE:
1. Siempre mostrar a cuadro la decisión con respecto a la crisis. La decisión es un motor de enganche emocional y el engarce entre lo que se decide y lo que sucede.
2. Debe ser explícita o fácil de comprender. Nada de soluciones complicadas. Todo simple. Algo así como que ambos personajes del espejo deciden inscribirse en Tinder. El mismo día. Con el mismo nombre de usuario.
3. A partir de la decisión debemos llevar la escena hacía la consecuencia inmediata para acelerar el ritmo y crear un enganche emocional.
Según yo, puede suceder que se interrumpa este paso hacia la consecuencia inmediata; creando un vacío conocido como cliffhanger y que motive al lector a seguir leyendo pasando la historia secundaria. Siempre que la historia secundaria nos lleve a la consecuencia de la decisión. Algo así como:
Ella se encuentra con una chica en el bar…¿qué no era un muchacho bien parecido en la foto? Él se ve acosado por un galán que no le hace asco a nada con aspecto humano y que desea llevarlo al baño del bar (y disfrutar de una velada íntima) pero esto le resulta demasiado conflictivo a tres pelitos de barba pues detesta las cucarachas y a los hombres mejor dotados por la naturaleza… Así que escapa en cuanto ve la cucarachita que disfruta de un charquito de cerveza en el tanque de un excusado justo antes de que lo besen.
Sin embargo, se tropieza con una muy molesta Gina y cae encima de la otra chica. Ésta lo golpea pensando que es “otro más de esos inmundos pervertidos” Al perseguirlo fuera del baño, “músculos” se encuentra con su “ex”, ambos comienzan a gritarse el uno al otro y los comensales (ya excitados por la chica golpeando al muchacho en el suelo) deciden invitarse a la fiesta.
Se arma una trifulca, llega la policía. La música es como en todos los bares (ensordecedora). El policía a cargo está perdiendo el oído desde el verano pasado por una infección respiratoria así que, no se entera bien quién hizo que y se lleva a Ji Won junto con Gina. Ambos terminan durmiendo en celdas contiguas. Regresamos a la mañana del lunes cuando el policía en pijama que apenas despierta no escucha lo que su esposa le dice sobre comprar un sofá nuevo y tirar el viejo….
De tal suerte que la crisis gorda nos provoca asombro al lanzar por la ventana lo que creemos saber y revelar la vida tal como es (Incluso si no tenemos la más remota idea de cómo es realmente).
En fin que, para una crisis gorda de verdad, debemos llevar las cosas hacia la solución/consecuencia utilizando un potente avión match 3 con combustible de escenas cortas o nos veremos en el peligro terrible de ser comidos por un ritmo poco apropiado para nuestro clímax.
¿Puedes añadirle un final a la chorrada de mini-cuento? Déjalo en los comentarios y recuerda, estás leyendo chorradas. El día de mañana tal vez piense que no funciona así y reescriba la historia.
Seguro estás pensando que ya me visitó Alz y la demencia senil junto con la locura en un arranque movimiento estilo #elcovidnoexiste, celebremos y abracémonos.
…la locura ya me había visitado antes. Es más, es residente permanente en el espacio arquitectónico a la medida (de mis circunstancias alimenticias y ADN) en dónde habito. Alz probablemente lo haga si dejo de aprender cosas y la demencia…¿es sinónimo de locura? ¿Qué tienen en común entonces la sagrada LITERATURA con mayúsculas y programar? Mucho. Un montón…tres montones de hecho.
Al menos en este vídeo. —Si pensaste que lo vi por la razón que de te ocurrió…la respuesta es que sí…(¿Qué razón se te ocurrió? Deja un mensaje)
El consejo número uno aplica tanto a escribir como a casi todo en la vida. Desde cocinar, besar o amar hasta diseñar.
El segundo consejo quizá no aplica literal..y sin embargo, es que tendrás que decidir cómo. El método es lo de menos. Tendrás que elegir uno y lanzarte a ello; poner freno de emergencia cuando te des cuenta que no te está funcionando y dar marcha atrás. Cómo habrás notado, esto de escribir va a enfrentarte con la certidumbre. Vas a aprender que algunas cosas no funcionan y otras si y al revés según la historia, no importa si lo dice el Papa, Mahoma o el veinteañero sabihondo de turno. Que probablemente tendrán más tiempo escribiendo que yo…
El ¿último? consejo es la piedra angular de las otras dos. Tiene que gustarte resolver los problemas inherentes al formato que escojas. Todo genera problemas. El guión está plagado de problemas. La novela es un problemón del tamaño de los dragones de Danaerys. ¿Los cuentos son problemas más modestos? No, no lo son sí has leído a Borges, Monterroso o Bradbury.
Hasta tener un blog es un problema. A veces llegan los martes y no sé qué diablos de tema usar….para el sábado y miércoles siguiente —que si me ha sucedido para el miércoles consecutivo. ¿Y sabes qué? ¡Me encanta! Me hace feliz buscar solución para este ¿ligero? inconveniente de la vida. Así que ve el vídeo. Sabrás que es lo que importa de aprender a programar…además de escribir.
Por cierto. Esta es la entrada no. 100 de la serie de ¿Cómo escribir ficción?…y NO ME LO CREO.
De acuerdo, pues…pasamos a dos con aventarle un problemón tremendo al personaje de tal forma que no puede seguir eludiendo por más tiempo actuar. Si el debate sirve para preguntarse si aventarse del avión, el paso a dos es otro personaje que se acerca y lo empuja del avión. Metafórica o literalmente hablando y no hay marcha atrás, el personaje no lleva arnés de seguridad. Tal vez paracaídas pero depende de él o ella buscarle el hilo.
Para Snyder (en el video) esto sucede en la página 25 del guión. No antes, no después. En la página 25. ¿Cómo situar esto en un cuento, un cómic o una novela? La verdad, no tengo idea. Robert McKee establece la duración de una escena entre uno a tres minutos de tal forma que, para una película de 60 minutos; haya un número aproximado de 60 escenas. Con una variación de más a menos escenas debido a que las escenas anteriores al final deben acortarse para acelerar el ritmo. Lo que nos da como resultado que la escena del paso a dos ocurra cuando 40 o 41% de la historia ha transcurrido ya. Eso haciendo una regla de tres con mis matemáticas de principiante.
En fin, Sasuke y Naruto se han separado y nuestro zorro debe pasar al rescate, el avatar acaba de toparse con restricciones que le imposibilitan aprender con su mejor amigo Gumi y al detective le han puesto una madrina de la que lo ha salvado la tía guapa. Para Snyder, el cambio a dos trae consigo la historia B o lo que yo conozco como la paralela convergente, historia de soporte, relleno o trama secundaria. En el vídeo es cuando la historia de amor ayuda a desenredar los detalles de la historia principal en forma de romance convencional, padre-hijo o espíritus similares convirtiéndose en amigos. En Naruto tenemos el rescate de su contraparte en el país del fuego, ya como Mizukage?…(help, ya no recuerdo los nombres de todos los kages). Zuko el príncipe desterrado se dedica a despanzurrar una casa ajena liberando nuestro deseo acumulado de golpear a alguien. Mientras que nuestro detective se da cuenta que de verdad no es tan diferente de nuestro amigo vendedor de cómics.
Esto da paso a la diversión. Naruto puede ahora crear un rasengan aunque no del todo pues sigue necesitando de dos clones pero ya está empezando a patear traseros. Aang consigue dominar el elemento tierra y ya es posible un enfrentamiento frontal con la princesa y sus secuaces. El detective besa a Ana…wow! Es la parte más publicitada del tráiler. Lo que nos lleva al ¿punto medio? ¿Por qué razón llamarlo punto medio cuando es el punto más alto o más bajo en el que se encuentra el personaje? Naruto va ganando aliados, Aang puede usar todos los elementos, el detective acepta la ayuda. Voilá.
Los malos se acercan y todo se pone aún peor. No sólo Snyder los maneja como dos acontecimientos separados, otros autores también a pesar de lo cercanos que son tanto en evolución como en planteamiento. Aparecen los miembros del clan Kaguya y por lo tanto el mundo se ve bajo una nube de oscuridad que deja a todos literalmente dormidos. La ofensiva planeada para derrotar al padre de Zuko fracasa estrepitosamente, el padre del experto en cómics ex̶ inspector Bruguera es secuestrado por el asesino serial….en otras palabras: todo se va al carámbano y ya no sabemos como sacar a nuestro personaje de ahí. Una vez más llega la duda ¿es posible vencer? Snyder lo llama la negra noche del alma. El zorro no puede hacer nada contra kaguya por sí solo. Aang pierde la confianza en sí mismo. El detective no quiere vestir el traje.
Rompemos a tres o pasamos a la parte más corta de todas, el clímax. Sasuke decide que ayudará, Aang descubre como despojar del fuego al tirano y nuestro villano confiesa sus planes a Bruguera. La bola de nieve del final acaba de lanzarse desde la colina y caerá con una velocidad tal que no seremos capaces de dimensionar todo lo que pasa hasta el momento en que Naruto y Sasuke derrotan a Kaguya. Aang despoja de su poder al emblema del mal y nuestro detective provoca la caída del villano en ácido. Gran final.
Pero no es el final, final. Si hay una escena inicial, entonces hay una escena final. El resumen. Naruto es kazakage. Aang asiste a la coronación de Zuko, los amigos encuentran el escondite secreto del villano, la baticueva que constituye el cubil de todo súper héroe promedio. Nos han resumido en una imagen que la idea regente se ha cumplido. O no, las mejores historias no cumplen la idea regente a rajatabla nada más. Son una sorpresa.
Bueno, eso es todo lo que hay que decir de este método porque el vídeo no menciona en que páginas exactamente deben caer las otras cosas además del paso a dos. Recuerda que acabas de leer chorradas, así que no te las tomes tan en serio. Nos vemos.
Bueno, ya el otro día comencé a leer lo que dice Robert McKee acerca de los famosos beats, que sigo sin entender porque no le han dado un nombre decente en español si se trata de algo tan fundamental para aprender a escribir. Tal vez sea porque nadie los entiende realmente…al menos yo no creo ser capaz de explicárselos a mi abuela[1].
Como el título lo dice, estos consejos son para guión pero…por ahí hay cosas valiosas e interesantes que se pueden aplicar. Es una aportación de Daniel Vanches (sí, nuestro patrocinador estrella) que me pasó el link del vídeo. Parece ser un resumen de la BS2 u hoja de frecuencia (como pasaré a llamarlos, al menos por esta entrada) de un tal Blake Snyder[2] y puedes ir directamente aquí a verlo o quedarte a leer si te va mejor no estresarse con la particularidad de que está en inglés o te gustan las chorradas que se me ocurren.
Para empezar voy a enumerar los episodios o eventos que se nombran en el vídeo:
Imagen de apertura
Ambientación
Declaración del tema o idea regente
Catalizador o incidente incitador
Debate o conflicto
Pasamos al dos
Historia B
Diversión y juegos
Punto medio
Los malos se acercan
Todo está perdido
La noche más oscura del alma
Pasamos a tres
Final
Escena de cierre
Lo valioso aquí está en el número uno. La imagen de apertura nos sirve para sentar el tono o ritmo en un cómic, un cuento, una película o una serie. ¿Es algo alegre y divertido o una tragedia? Si se tratara de una tragedia habría que maginar tonos grises y rojos de advertencia o colillas de cigarro. En este negocio de escribir historias conviene aprender un poco sobre diseño gráfico y psicología; especialmente para evitar el cliché cuando resulte necesario y explotarlo cuando nos resulte conveniente. La imagen de apertura le da al lector una idea sobre qué esperar y cómo reaccionar a la información que vendrá a continuación. Como espectador o lector, es la etiqueta que nos dice si quedarnos o irnos. Y ambas son igualmente válidas, a mí por lo regular no me atrae ver o leer navideños. Es tu forma de decirle al lector ADVERTENCIA: esto es bajo tu propio riesgo.
Creo yo, que el uso de la escena inicial es mucho más difícil de lograr en una novela, por supuesto, aún no he intentado usar el recurso. Un cómic, un cuento o una película son mucho más cortos en extensión temporal y requieren que le mostremos al lector o espectador un marco que encuadre rápidamente la historia en un sentido o en otro con tal de dirigirlo a dónde queremos. Hoy día las películas pueden alcanzar la extensión de tres horas y parecer mucho más largas que un cómic que te lees en media hora o un cuento que devoraras en quince minutos pero, incluso así, no compite en extensión temporal con la novela.
Una novela puede llevarse; dedicándose a ello con esmero —sin contar con incidentes absurdos de la vida real como trabajar, limpiar o cocinar; entre tres días y dos semanas a dos meses o…cien años —yo no sé ustedes pero a mí Cien años de soledad me hizo sentir que realmente pasaban cien años entre tantos Aurelianos Buendía que no eran muy distintos uno del otro. Guerra y paz no es exactamente un libro delgado y la Biblia requiere estómago…Claro, una serie de televisión puede destronar a la novela como medio con una extensión temporal mayor y es posible que la novela también pueda adaptarse a esta imagen inicial. Al tono ligero o al tono grave y profundo del lenguaje en vez de una imagen.
De la imagen inicial, Snyder pasa a la ambientación. ¿Cómo es la vida del personaje ANTES del incidente incitador? ¿Es soltero o divorciado? ¿Tiene amigos o no? ¿Es una persona agobiada por el peso de sus responsabilidades? ¿Es una persona aburrida? ¿Es una persona con prejuicios sobre los comics? Entonces la ambientación nos da una idea de la idea regente: el bien siempre triunfa, uno es más fuerte cuando desea proteger a los demás, el balance debe ser alcanzado, los nerds lectores de cómics no son una bola de fracasados, son un mercado potencialmente plagado de personas exitosas…¿cuál es el tema?
Tenemos un tema (o idea regente), entonces debemos usar un incidente o catalizador que dispara toda la acción. Iruka sensei se lanza a proteger al desobediente Naruto en un intento por evitar que alguien más no sólo posea al demonio zorro de las nueve colas sino también lastimé a su estudiante. El avatar es liberado de su prisión de hielo, trayendo con ello consecuencias desagradables para la aldea por lo que debe huir junto a sus nuevos compañeros de viaje. El detective modélico es asignado un asesor gordo que viste una camiseta de superhéroe y es un erudito en materia de cómics, lo que le repugna pues lo considera como un fracasado[3].
La siguiente parte del argumento consiste en darle al protagonista un momento de debate o duda. ¿Abrazar al zorro o rechazarlo? ¿Ser o no ser el avatar? ¿Son los nerds lectores de cómics los fracasados que él piensa? Es, el momento en que el personaje podría dar la vuelta y huir. El momento en que el relato puede dejar de ser y evaporarse en la nada. Esto se resuelve con pasar a dos. Es decir, pasar a la siguiente parte de la estructura narrativa de tres actos. Que, acabo de descubrir, se representa de un modo bastante erróneo con una línea dividida en tres partes iguales. Si bien la división es la tradicional y es correcta, las medidas no lo son.
De acuerdo con Robert McKee en “El guión. Story”, la progresión (o evolución o avance) de la historia va acortando las escenas anteriores al final para que el clímax resulte la escena con mayor impacto. De tal forma que mientras la primera parte de la introducción de la historia se lleva casi el 30% del total de la duración, el final se lleva mucho menos del 15% para darle este ritmo trepidante a lo que será la parte más interesante de todas. Por esa razón es que la división en tres actos debería representarse con segmentos de distintos tamaños….en fin, nada que nos estorbe realmente pero que crea una idea distorsionada del ritmo que debería seguir una narración.
En este momento hago una pausa dramática para que lo demás sea la próxima entrada.
[1] Dicen que Einstein dijouna vez que entiendes algo sólo cuando eres capaz de explicárselo a tu abuela…
[2] Si por allí hay un alma caritativa que me diga que Blake Snyder es muy famoso por…x, y o z; se lo voy a agradecer mucho. Últimamente prefiero que las personas me expliquen a que Google lo haga pues tiende a hacernos vanidosos.
[3] Unknown origins, película española que extrañamente no vi en español sino en inglés.
Chuck Wendig en su blog “Terrible minds” el 30 de diciembre del año pasado continuación:
Conócete a ti mismo, un mandamiento vital del escritor. Y solo te conoces a ti mismo como escritor hasta que fallas, no cuando tienes éxito ̶cuando tu proceso se derrumba alrededor tuyo. . Esa falla es muy, pero que muy valiosa en información.
De todas maneras, esta digresión me lleva a este punto particular en el tiempo para mí ̶y de nuevo, tal vez, para ti. Estoy en ese punto de pivote entre la recuperación y el rebote. Ha sido un mal año, un año con el ala rota, y quiero volar de nuevo. Pero también sé, que eso no es automágico: no puedo trepar al techo saltar para volar hacia el maldito cielo. No son 0 a 60. No es ni descansar ni correr. Es el intermedio, el intertisticio, la liminal.
Mi meta es recuperar el momentum. Y esto, para mí, sera como corer. Correr para mí siempre fue empezar lento y pequeño pero construír sobre esa base sin quemarme, derramar la mierda, reventar o, no lo sé…¿qué problemas existen en un maratón? ¿No sangran sus pezones? Hay un mandamiento para correr y escribir: SÍ HACE QUE TE SANGREN LOS PEZONES, ENFRÍALO UN POCO, PORQUE, SANTA MIERDA, NADIE QUIERE ESO.
Es acerca de practicar el proceso ̶que quiere decir llevarla leve, Pero también sobre tener el trabajo hecho. Lo que significa hacer alfo, incluso sí es poco a poco, todos los días. Es acercad e crear un horario, pero también parcharlo con simpatía y saber que no puede ser día tras día de VAMOS, VAMOS, VAMOS. Es saber que tal vez, no pueda correr todos los días pero vaya que sí puedo caminar. En este sentido es casi como fisioterapia: necesito ejercitar mis músculos creativos de una forma que sea regenerativa, incluso sí es lenta. Cuando comencé a correr, lo tome con calma; semana tras semana Construyendo mi habilidad y lentamente, añadiendo tiempo y distancia. Y en algunas semanas perdía esas ganancias y retrocedía a la línea de meta ̶ pero había, al menos, una línea de base a la que regresar, y las siguientes semanas vi el momemtum acumularse con el tiempo. Es sobre sanar y crecer pero, también reconocer que sanar puede ser sobre descansar primero; eventualmente sobre levantarse y seguir una vez más.
Así que, eso es para mí.
Es sobre ser listo y auto-protegerse mientras sabes que el arte puede hacerse, no se hará sola. Tengo historias que contar y tú también, lo sospecho. Así que, contémoslas, del modo en que solo nosotros sabemos, a un nivel justo por encima del confort ̶empujando cuando podemos, empujando un poquito, regresando a la línea de base cuando debamos. Siendo gentiles pero obligándonos a ello. El mundo merece escuchar tus historias, así que te espera para que se los cuentes. A tú ritmo. A tú velocidad. El progreso es progreso. Un juego de pulgadas, no un juego de millas. Gateamos, caminamos y pronto, corremos.
Vayan con amor hacia el Año Nuevo, amigos escritoires. Escriban, hagan, creen, hilen historias. Construyan lo que perdieron. Y añadan lo que encontraron.