Tú historia podría comenzar así…. también…bueno darle lecciones de nado porque no sabe nadar. O meter un zombie que se ha arrancado los dientes para que muerda suavecito en un programa de televisión[1]…¿De qué demonios estás hablando Merriam? ¿Otra vez con tus chorradas?
Si pero no. Son las chorradas de Patricia Highsmith en Suspense:
«El marco gobierna en gran medida el tipo de personajes que utilizarás. Pero la narración podría mejorar si se utilizara un personaje que no fuera nada típico del marco en cuestión, que no fuera la clase de persona que uno esperaría encontrar en tal ambiente. Las incongruencias tienen un límite que debe respetarse, pero el resultado, si lo hay, es más interesante de lo normal.»
Este principio resulta visible en Rise from Ashes (Madeleine Rosca, webtoon, terminada), dónde una medium exorcista comienza la historia como…¡fantasma atrapada por una fuerza caza fantasmas!
También podemos encontrarnos con vampiro abstemio…que no es raro el vampiro que se abstiene de beber sangre al principio por absurdos sentimientos morales y se deja llevar después hacía la «perdición de la bebida» …
En Tong Lin Fei (originalmente novela ligera china, probablemente de estilo Wuxia, adaptada a webtoon y anime aún sin terminar los dos últimos) la princesa consorte del guapo príncipe Ye You Ming es una caja de sorpresas capaz de realizar acrobacias marciales, exorcizar fantasmas o de mostrar verdadero interés en las personas —a diferencia de otras hijas de familia rica y bien educadas; en una suerte de heroína moderna cuya presencia en una corte china resulta de lo más atípica pues ninguna de sus acciones tiene razones escondidas y, por lo tanto, es libre de hablar. Sin dejar de mencionar que posee un par de atractivos delanteros capaces de cortar en seco a cualquier hombre.
Todo consiste en encontrar un personaje que no se mueva como pez en el agua en el medio ambiente que hemos elegido para lograr que el cúmulo de rocas (problemas) que le arrojaremos al personaje, resulten en decisiones “inevitables pero inesperadas”[1]
Enemiga como soy de la gramática, si alguien me preguntara ¿qué es el subjuntivo? tendría que confesar abiertamente…que no tengo ni la más remota idea. ¿El post pretérito? Tampoco sé. ¿El futuro, el presente simple y el pasado? Podría explicarlo…tal vez. ¿Las reglas de acentuación? Si no es aguda es esdrújula…
La realidad es que yo me oriento a través del mundo de la gramática usando mi memoria elefantina. Todos tenemos una; la que guarda la información referente a las cosas que nos gustan: los 121 (¿?) elementos de la tabla periódica, las retículas en las portadas de los Beatles, el nombre del álbum y el director del video musical de Depeche Mode de cada canción, los nombres de animaciones, nombres científicos de las plantas favoritas o las presentaciones y declaraciones de Justino B. etc.
Algunos tienen una memoria elefantina más grande que otros pero igual todos tenemos una. La mía recuerda tramas, algunos títulos y frases escritas. Así es como mi horrografía es medianamente aceptable. Gracias a que navego por ese mar tempestuoso con sonar (diccionario y corrector de texto…).
Ya hablé demasiado. El punto era explicar lo que Sarah Domet (90 days to your novel) opina de la gramática:
“El objetivo de usarla es muy simple: la invisibilidad.”
Sarah Domet (90 days to your novel)
¿Se trata de la mujer invisible? ¿Por qué entonces hay tantos autores que dan la lata con ella?
Pensemos. ¿Cuántos libros lees al año? Probablemente no muchos y también probablemente un montón (ambas son posibles y ninguna es buena o mala; hay quién le saca algo a los libros, hay quién no o quién empieza con las cataratas, el glaucoma o simplemente la miopía magna hace lo suyo) pero si estás aquí es porque lees. Ya sea este blog, las noticias, los briefs del cliente, los programas educativos…algo lees (obvi diría uno de mis primos). Y notas en menos de lo que canta un gallo cuando escribo sersenar, debolusion o ugnas.
Y…te molesta. Te hace notar que sostienes un celular o un mamotreto de quinientas páginas impreso en papel biblia….en vez de estar rodeado por el increíble verdor acolchado del musgo y el dosel de hojas frescas de los pinos con la fragante resina envolviéndote…la espada de acero templado cuya hoja centellea al sol como un río…
¿Gramática o no gramática? Tal vez, la indispensable a corto plazo y tener un diccionario y/o un manual de gramática sobre el escritorio. So pena de dejar de ser invisible.
Es una maravillosa lectura en tono irónico[1] para instruir sobre los horrores de la lectura y sus posibles consecuencias funestas.
Escúchenla aquí para que reconsideren porque hacen lo que hacen y que les gustaría lograr con ello. Y que si quieren escribir tendrán que leer también…o buscar audio libros. Tal vez nuestra misión no sea crear fuegos artificiales espectaculares pero si momentos de café en el sillón.
[1] Desafortunadamente toda ironía lastima o ridiculiza algo en particular, creando de este modo, molestia en alguien. A todos los grupos religiosos, la ironía de esta entrada está basada en cualquier sociedad que prohíba las preguntas.
De acuerdo con Sarah Domet —90 days to your novel— y cito textual para luego traducirlo:
«Every writer aims to immerse the reader so deeply into the story, to so hypnotize the reader with the details and the writing, that she continues turning the pages. You want your reader to feel like she’s literally present in your fictional world, running right alongside your characters as they get swept up in the action of the story. This is, after all, one of the reasons people read: to lose themselves in a world more interesting than their own.»
«Todo escritor desea sumergir a su lector en su historia de forma tan profunda que lo hipnotice con los detalles y la escritura, así que continúen volteando las páginas [las reseñas de los periódicos como el Times llaman pageturner a los libros destacados…algunas veces por su publicidad y otras porque realmente te harán querer leer todo el libro en tres noches].
Quieres que tú lector se halle de modo literal presente en tu mundo de ficción, corriendo a la par de tus personajes que se ven arrastrados por la acción dentro de la historia. Esto es, después de todo, la razón por la que la gente lee: para perderse a sí mismos en un mundo mucho más interesante que el suyo«
Juguemos pues a envolver al lector con detalles que no parecen importarle al común de los mortales (muchas personas omiten ver, escuchar, sentir y saborear de su vida consciente pero lo notan en cuanto falta en un relato…¿qué pex con esta gente?[1]) y sin embargo nos conectan con ellos de forma emocional.
¿Tienes una prenda favorita (por lo regular una camiseta) que no tiras y te pones con minúsculos agujeritos perceptibles pero igual te vale? Un personaje así ¿lo olvidarías o lo recordarías? ¿Odiarías al villano que ama su capuchino con aroma a vainilla por las mañanas después de enviar al protagonista por él? ¿Recuerdas lo suaves que son los ositos de peluche? Usa:
Tu nariz: ve y huele las rosas o el aroma nauseabundo del zorrillo o el asqueroso aroma a urea que queda en el fondo del aroma de cualquier perfume o fragancia.
Tus ojos: tendrás que aprender más colores de los primarios…Y si estás ciego harás un mejor trabajo que cualquiera de nosotros describiendo cosas con los otros sentidos.
Tu lengua: además de salado hay otros sabores.
Tus dedos: ¿cómo es la superficie de tu escritorio? La mía es lisa, excepto donde el cutter llegó a rayar la formaica.
Tu imaginación: no pienses en el tentáculo rosa que se acaba de robar un tamal de tu refrigerador…
Cuando salgo, el bolso es inevitable. Aunque no lleve nunca cartera. Las carteras de mujer suelen ser demasiado grandes para meterlas en el bolsillo trasero del pantalón. Son terriblemente lindas pero sumamente enojosas y llamativas así que no las uso. El colmo de la liberación femenina es seguir usando cosas tan incómodas que debe uno meterlas en alguna parte, en lugar de viajar libre y feliz con bolsillos de pantalón grandes. No, hay que lucir el cuerpo con alguna prenda que no se vea bien con los bolsillos rellenos de celular o cartera.
Llevo un monedero de tela satinada acolchada a colores rojo, amarillo, blanco y azul con relieve de hilo anclado a su superficie. Hace ya un rato que reemplacé el forro con fieltro y que la mariposa tejida desapareció; aún con eso no me decido a tirarlo. Además del monedero llevo una bolsa plástica con cierre (un kit de cepillo dental reciclado) donde meter la identificación oficial sin la dirección actualizada, un par de aspirinas, la tarjeta de “movilidad” —que no es otra cosa que la tarjeta que tuve que comprar para poder usar el metro, el metrobús y el trole (dejando la vieja con algún dinero irrecuperable), una aguja con tres hilos y la tarjeta de puntos de alguna farmacia que maneja puntos por su compra.
Sin importar la pandemia, uso un frasco reciclado de shampoo, de esos que ponen en el baño de los hoteles —cortesía de algún familiar—relleno de gel anti-bacterial…hasta la mitad, un frasco lleno de loción corporal o crema para manos y un espejo color amarillo de alguna tienda coreana del centro (el de la ciudad, aquí ni siquiera hay chinos). Acompañados de una bolsita de Kleenex que se eterniza mientras llega la temporada del estornudo —por lo regular cuando no los cargo, los lentes de sol y un tubo de bálsamo labial que nunca sé para que lo quiero si no me lo pongo.
Todo eso viaja en la bandolera favorita que es de cuero negro chino —¿cuero chino? (sí, es de auténtico cuero Made in China), muy suave; con cadena metalera y un desgarrón de la bolsa interior que acabo de coser la semana pasada. Allí viajan las gotas para los ojos y la micro navaja suiza con palito para la cutícula.
Este es uno de los ejercicios propuestos hace dos entradas, el de describir el interior de un bolso de mano. ¿Quién se anima a describirme el interior de su cartera o su refrigerador? ¿O a decirme qué tipo de personaje soy sólo con la descripción de mi bandolera?
Isaac Asimov y Robert Mckee están de acuerdo en un proceso: escribir hacia atrás…
¿Eh?
Para Asimov, resultaba mucho más lógico comenzar escribiendo el final. Del mismo modo en que, para McKee, la solución a la crisis del personaje debe ser resuelta ANTES que escribir el resto de la historia. Para que sea comprensible, saber cuál es la respuesta a la crisis.
Está técnica es bastante buena para el novato como yo que no tiene ni idea de cómo lograr avanzar en la historia (exceso de ideas generadoras pero ni pista de como continuarlas).
¿Por qué? Hilary Mantel explica que escribir con la certeza absoluta de lo que va a pasar después, que es una de las características de la novela histórica —tener certeza de que tal o cuál batalla sucedió o de la boda esta o aquella por los documentos o las consecuencias históricas (considerando que no se hayan quemado los archivos) —eleva el nivel de juego. Necesitas imaginar y recrear el único escenario donde tal resultado es posible.
Otros caminos —a pesar de que las posibilidades son infinitas ya que nunca se puede conocer la realidad tal y como es ni lo que piensan realmente las personas vivas con que ni mucho menos las muertas; se cierran en automático. Y por supuesto que eso no lo vuelve de ninguna manera un único camino linear y encima recto. Para nada, simplemente reduce el número de puertas posibles y a uno le corresponde encontrar la combinación correcta. Que es lo razón por la cual escribir es un proceso casi imposible de describir. Puesto que tienes que hallar tú solito, sin computadora (que ya lo hacen y mejor que uno), las combinaciones del evento n multiplicado por el número de escenas.
A esto se añade que resulta más sencillo eliminar todo aquello que resulta paja…que últimamente parece ser lo que piden los editores, al menos en inglés, con tal de sostener 70, 000—100,000 palabras…que no dudo que algunos autores pueden y deben escribirlas pero tampoco resulta un requisito indispensable para una buena historia; pues es menos complicado saber si son importantes o no para llegar a la resolución del conflicto y que tan largas deberán ser para añadir tensión.
Visto en retrospectiva, saber a dónde tienes que llegar, te ayuda a elegir las piedras que levantarás en el camino para que tú personaje deba decidir aventurarse por el bosque o lanzarse desde un risco en vez de transitar el camino plano y libre de obstáculos. Puedes rebobinar la cinta y analizar dónde pierdes la lógica de las decisiones. Y si tus personajes son como los míos, tendrás que meterlos a un cuarto de interrogatorio para ir localizando sus mentiras una a una puesto que ya conoces el resultado.
Que cuando uno dice chorradas, puede opinar cualquier cosa.
En este ejercicio, haz una lluvia de ideas de tantas memorias tempranas[1] como puedas, escribiéndolas con tanto detalle como sea posible, dedicándoles por lo menos un párrafo a cada uno. Para este ejercicio, no te preocupes de escribirlo en escena o editarte mientras lo escribes. El objetivo es seguir escribiendo tanto como sea posible dentro de un mínimo de dos horas [que según ella te estás dando]. Si es la primera vez que has escrito en un rato, no te sientas obligado a escribir algo perfecto [inclusive si ya escribes profesionalmente, ¿cuál es el punto de angustiarse buscando la perfección? —falta que lo reescribas y el trabajo del editor]
Solo déjate llevar con libertad mientras piensas en cada recuerdo. Te proveo de algunas pistas para que empieces, aunque no deberías sentirte limitado a éstas categorías.
PERSONAS: [el hueso del caldo y la sal[2]] tu maestro favorito o el peor, el cartero, tu primera niñera [mexicanos al grito de «abuela»], tus vecinos, tu primer crush, tu mejor amigo de la infancia, alguien que te metió o te metía en problemas, alguien a quien admirabas a la distancia, alguien que tú pensarás que era atractiva o atractivo, tus abuelos o un pariente lejano, la persona más triste que hayas visto, alguien que conocieras de vista pero con quién nunca hablaste.
LUGARES: [aquí dejo de traducir literalmente y le añado un poco de chile de árbol]; empieza por la casa (hasta el baño sirve… especialmente si el grifo gotea o alguna puerta hace ewwwk), el trabajo, la parada de autobús, la estación del metro, la casa de tu amig@, el consultorio del dentista o la fonda de la esquina. Los salones de clase. Debajo de las sábanas…La puerta de hierro dónde te rehúsas a mirar hacia adentro en la noche —por miedo a ver un rostro encajado entre los barrotes.
OBJETOS: [agrego chile de árbol, no sé si es cultural o que, pero de niño uno no recuerda el abrigo favorito o ¿si?…dejen su comentario]; que llevas en la bolsa del pantalón, tu cartera, tu bolso de mano, tu teléfono (¿podremos hacer un texto publicitario?), tu mejor olla de cocina, el destornillador que jamás usas pero está ahí por si las moscas, tu tazo favorito o tu taza si no conoces los tazos.
EXPERIENCIAS: [este ya es mi ingrediente secreto no tan secreto, caldo de pollo de hule coreano —pueden sacarle la bolsita al ramyon y usar los fideos como sopa normal, que no menciona Sarah Domet como experiencia pero algunas las mete en el rubro de cosas]; primer beso —mito entre los mitos, tu primer sartén quemado, tu primer dedo machucado con el martillo, primera mascota, el apagón de la última semana, la vez que te cayó encima un chaparrón (y no hablo del vecino)…
En sí, el ejercicio tiene que ver con los pequeños detalles que hacen real una narración y que te llevan a imaginar que estás allí aunque sólo deben estar presentes como detalles, pues una narración completa de un día normal es algo que nadie busca en una historia.
Yo recuerdo en particular un detalle minúsculo de uno de los libros de Kurt Wallander (Henning Mankell), no recuerdo exactamente cuál; pero en esa escena estaban haciendo una redada y Wallander extiende un mspa sobre su auto. El viento es tan fuerte que se levantaban las esqui nas de papel del mapa y tuvieron que usar (creo) los vasos desechables para que el mapa no saliera volando. Y con este detalle, ya imaginamos el viento y el papel…el sol tibio en la cara y…son detalles que hacen real nuestro pequeño mundo imaginado. Así que escriban la chorrada que se les ocurra y sean felices resolviendo los problemas que les guste resolver.
[1] No puedo recordar muchas cosas de mi pasado sin ver las fotos, es como si sufriera de amnesia selectiva y de hecho es más sencillo empezar con lo que tienes a la mano
[2] A mi me falla la sal al cocinar…por lo regular me hace falta ponerle más
La siguiente imagen la publicó Sophialovesummer en Hello Talk. Reí y me encantó la delicada relación que sugiere en una trama o estructura narrativa entre lo que desea un personaje y aquello que obtiene.
A veces, un personaje puede conseguir realizar su deseo. Toma todos los pasos que en su mente lo llevan a obtener su sueño cuando en realidad, la trama se tuerce y el resultado no podría ser más lejano de lo que se desea. Distinto.
Deseamos un momento dulce que dure para siempre. Lo embotellamos. No puede evitarse que se llene de moho al no ser consumido. Del mismo modo que cualquier personaje será consumido bajo una avalancha de situaciones si no llega a enfrentar sus problemas. Dormamu se encargará de que se repita una y otra y otra vez, la situación desagradable hasta que sea una camisa de fuerza lo que necesite nuestro personaje o decida mover su trasero (en los casos del personaje recalcitrante).
Acorrala a tu primer beso y todo lo que obtendrás será un lindo cadáver. Esta progresión de la trama es la deliciosa ironía de un personaje cuyo deseo se ha cumplido al pie de la letra. No por nada se nos advierte “ten mucho cuidado con lo que deseas”.
Usa la lógica de modo riguroso en estos casos para obtener aquello que resultaría realmente de cumplirle su deseo al personaje principal tal cual y obtendrás una ascensión irónica de cómo funciona la vida.
Una vez más, chorradas desde el profundo pozo de los abismos de los deseos.
Hace tiempo que vengo diciendo frente al espejo (me llamo Gina) que deseo esto o el otro. Tal vez un hombre de pelo en pecho para limpiar el baño, hacer de comer y cargar lo del súper. La cámara hace un desvanecimiento a negro o fade out y la escena cambia. Es un joven con barba de tres pelitos y músculos subdesarrollados con deseos de una barba y aventuras románticas (se llama Ji Won). Usa gafas del grueso del cristal de una bola para adivinar y una sudadera negra.
A este efecto se le conoce como transición y es una técnica cinematográfica para unir dos unidades de narración ó, dos escenas distintas. Se puede utilizar también para escribir novelas o cuentos. Cómics.
Tal vez no hablen de ella en otros libros más que en los manuales para escribir guiones.
Las transiciones van a unidas a las crisis que experimentan los personajes y que representan cada pequeña decisión a la que los enfrentamos y que nos llevan a la consecuencia; con lo que se va armando la secuencia de la bola de nieve de la estructura narrativa. Pueden ser acciones, temáticas (una idea), de objetivo o de ritmo.
Además de la chorrada estilo Mi, Jane busca Tarzán y encuentra Nerd…tomemos mi favorita —sólo lo es porque puedo recordarla con independencia del filme, creo que las transiciones de las buenas historias no se recuerdan: dos personas firman un divorcio. Hay un corte y entonces dos personas firman una hipoteca. Para mí, esto explica muy bien como unir escenas en apariencia desconectadas y lograr que tengan sentido dentro de la trama sin que se vuelvan un mero transbordo “La raza” línea amarilla a línea verde (que es el transbordo más largo y pesado y a veces, totalmente inútil del metro del exDF).
Robert McKee menciona lo importante que es estudiar transiciones ya que este pasar de una escena a otra es una más de las esquinas oscuras donde se esconden los monstruosos clichés, atentos a devorar nuestra historia para irla a tirar en el wáter con el desprecio del lector. De tal forma que la transición está íntimamente en contacto con la CRISIS GORDA, LA DEL CLIMAX. La crisis que resuelve el DESEO del personaje principal. Esta crisis DEBE:
1. Siempre mostrar a cuadro la decisión con respecto a la crisis. La decisión es un motor de enganche emocional y el engarce entre lo que se decide y lo que sucede.
2. Debe ser explícita o fácil de comprender. Nada de soluciones complicadas. Todo simple. Algo así como que ambos personajes del espejo deciden inscribirse en Tinder. El mismo día. Con el mismo nombre de usuario.
3. A partir de la decisión debemos llevar la escena hacía la consecuencia inmediata para acelerar el ritmo y crear un enganche emocional.
Según yo, puede suceder que se interrumpa este paso hacia la consecuencia inmediata; creando un vacío conocido como cliffhanger y que motive al lector a seguir leyendo pasando la historia secundaria. Siempre que la historia secundaria nos lleve a la consecuencia de la decisión. Algo así como:
Ella se encuentra con una chica en el bar…¿qué no era un muchacho bien parecido en la foto? Él se ve acosado por un galán que no le hace asco a nada con aspecto humano y que desea llevarlo al baño del bar (y disfrutar de una velada íntima) pero esto le resulta demasiado conflictivo a tres pelitos de barba pues detesta las cucarachas y a los hombres mejor dotados por la naturaleza… Así que escapa en cuanto ve la cucarachita que disfruta de un charquito de cerveza en el tanque de un excusado justo antes de que lo besen.
Sin embargo, se tropieza con una muy molesta Gina y cae encima de la otra chica. Ésta lo golpea pensando que es “otro más de esos inmundos pervertidos” Al perseguirlo fuera del baño, “músculos” se encuentra con su “ex”, ambos comienzan a gritarse el uno al otro y los comensales (ya excitados por la chica golpeando al muchacho en el suelo) deciden invitarse a la fiesta.
Se arma una trifulca, llega la policía. La música es como en todos los bares (ensordecedora). El policía a cargo está perdiendo el oído desde el verano pasado por una infección respiratoria así que, no se entera bien quién hizo que y se lleva a Ji Won junto con Gina. Ambos terminan durmiendo en celdas contiguas. Regresamos a la mañana del lunes cuando el policía en pijama que apenas despierta no escucha lo que su esposa le dice sobre comprar un sofá nuevo y tirar el viejo….
De tal suerte que la crisis gorda nos provoca asombro al lanzar por la ventana lo que creemos saber y revelar la vida tal como es (Incluso si no tenemos la más remota idea de cómo es realmente).
En fin que, para una crisis gorda de verdad, debemos llevar las cosas hacia la solución/consecuencia utilizando un potente avión match 3 con combustible de escenas cortas o nos veremos en el peligro terrible de ser comidos por un ritmo poco apropiado para nuestro clímax.
¿Puedes añadirle un final a la chorrada de mini-cuento? Déjalo en los comentarios y recuerda, estás leyendo chorradas. El día de mañana tal vez piense que no funciona así y reescriba la historia.
Seguro estás pensando que ya me visitó Alz y la demencia senil junto con la locura en un arranque movimiento estilo #elcovidnoexiste, celebremos y abracémonos.
…la locura ya me había visitado antes. Es más, es residente permanente en el espacio arquitectónico a la medida (de mis circunstancias alimenticias y ADN) en dónde habito. Alz probablemente lo haga si dejo de aprender cosas y la demencia…¿es sinónimo de locura? ¿Qué tienen en común entonces la sagrada LITERATURA con mayúsculas y programar? Mucho. Un montón…tres montones de hecho.
Al menos en este vídeo. —Si pensaste que lo vi por la razón que de te ocurrió…la respuesta es que sí…(¿Qué razón se te ocurrió? Deja un mensaje)
El consejo número uno aplica tanto a escribir como a casi todo en la vida. Desde cocinar, besar o amar hasta diseñar.
El segundo consejo quizá no aplica literal..y sin embargo, es que tendrás que decidir cómo. El método es lo de menos. Tendrás que elegir uno y lanzarte a ello; poner freno de emergencia cuando te des cuenta que no te está funcionando y dar marcha atrás. Cómo habrás notado, esto de escribir va a enfrentarte con la certidumbre. Vas a aprender que algunas cosas no funcionan y otras si y al revés según la historia, no importa si lo dice el Papa, Mahoma o el veinteañero sabihondo de turno. Que probablemente tendrán más tiempo escribiendo que yo…
El ¿último? consejo es la piedra angular de las otras dos. Tiene que gustarte resolver los problemas inherentes al formato que escojas. Todo genera problemas. El guión está plagado de problemas. La novela es un problemón del tamaño de los dragones de Danaerys. ¿Los cuentos son problemas más modestos? No, no lo son sí has leído a Borges, Monterroso o Bradbury.
Hasta tener un blog es un problema. A veces llegan los martes y no sé qué diablos de tema usar….para el sábado y miércoles siguiente —que si me ha sucedido para el miércoles consecutivo. ¿Y sabes qué? ¡Me encanta! Me hace feliz buscar solución para este ¿ligero? inconveniente de la vida. Así que ve el vídeo. Sabrás que es lo que importa de aprender a programar…además de escribir.
Por cierto. Esta es la entrada no. 100 de la serie de ¿Cómo escribir ficción?…y NO ME LO CREO.