Categoría: Cómo escribir ficción

  • La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p3

    La psicóloga Eleanor Rosch propuso una solución a la inconsistencia a mitad de los años 70s: Los humanos no catalogan a todos los miembros de un grupo de forma igualitaria, señaló. Juzgan que algunos son buenos ejemplos y otros no. Así los petirrojos y los mirlos son pájaros excelentes, a los que ella etiquetó como prototipos.

    Los canarios y las palomas son solo buenos, los tucanes y los patos malos y el pingüino es el peor de todos. Las personas analizan las características de los prototipos, el mejor pájaro, y permiten a cualquier otra cosa que se parezca lo suficiente entrar en la categoría. Lo que explica cómo lidiamos con las excepciones en las que los avestruces, los emues, los pájaros de una pata y los mirlos albinos pueden aceptarse como pájaros.

    No obstante, los niños tardan tiempo en descubrir los prototipos adultos. Una niña pequeña adoptó la media luna como prototipo.  Entonces todo lo que tuviera forma de media luna y fuera brillante era etiquetado como «luna»; incluyendo los cuernos de una vaca, una rodaja de limón y una hoja verde brillante.

    Para otro niño, un «ra-ra» empezó siendo algo muerto y ensangrentado que llevó el gato, tal vez el ruido que hacía al masticar la presa y después, lo aplicó a sus propias heridas embarradas de sangre y arañazos. Más tarde a las cerezas de los helados. Puede llevar un tiempo llegar a la catalogación adulta. Chicos de once años fueron inconsistentes al pedirles que seleccionaran los mejores ejemplos de una categoría.

    Los niños mayores tendían a dar mejores puestos a aquello que les resultaba importante. Le daban la mayor prioridad a los pericos como pájaros, al encontrarlos llamativos y a las papas entre los vegetales porque les gustaban las papas fritas.

    Algunas diferencias inesperadas surgen en distintas culturas. Los angloparlantes esperan que los vehículos tengan ruedas y nombran a los autos y autobuses como los mejores ejemplos de la categoría. Los francófonos hacen menos énfasis en las ruedas; algunos aceptan los «skies» y los «elevadores» como «un vehicule» o vehículos. Muchos maestros italianos de inglés no aceptan que un ganso sea un pájaro con el argumento de que se trata de un ánade[1].

    También dicen que una nuez es una fruta, seca. Algunos maestros de inglés suecos niegan a las frutillas estatus de fruta. Todos se han visto influenciados por su propio idioma sin darse cuenta.

    La telaraña del lenguaje humano involucra mucho más que una serie de prototipos. Es multidimensional. Cada palabra es una encrucijada dónde se unen varias rutas. Algunos de los hilos entretejidos se notan cuando hay algún «desliz de la lengua» cuando las personas sustituyen accidentalmente una palabra por otra.

    ¿Tienes refrigerador en el auto?» me preguntaron alguna vez. Querían decir «aire acondicionado». Lo que demuestra que ambos mecanismos refrigerantes estaban conectados de alguna manera en su mente. Existen fuertes lazos entre las palabras dentro del mismo dominio de significado, de tal forma que «hermano» puede verse sustituido por «hermana», «tía», «sobrina»; «mañana» por «ayer» y así seguirse por el estilo.

     Incidentalmente, Sigmund Freud sugirió que la sustitución verbal tenía un significado profundo cuando el Presidente austriaco declaró que una sesión del Parlamento se cerraba cuando quería decir que se abría. Freud comentó que «Sin duda el Presidente deseaba en secreto estar en una posición en la que pudiera cerrar la Sesión, pero eso resulta algo  demasiado imaginativo. Tal vez las palabras ‘abrir’ y ‘cerrar’ están tan ligadas una a la otra en el cerebro que alguna distracción causó que el Presidente dijera una en vez de la otra».

    Los pacientes con daño cerebral proveen en ocasiones de evidencia de la existencia de la asociación de palabras. Un paciente de ataque al corazón[2] puede mirar un limón y llamarlo manzana o naranja. El nombre-palabra no ha desaparecido necesariamente de la memoria. Puede que solo se confundan las palabras de significado similar, justo como los otros hablantes confunden las diferentes razas de perro o las marcas de autos.

    Cómo se forman estos grupos de palabras en la mente de las personas ha sido una incógnita durante mucho tiempo. Quizás la repuesta sea muy simple. Las palabras que se pueden reemplazar una a la otra en la estructura de la oración frecuentemente se dan juntas, como naranja y limón: «Naranja dulce, limón partido…[3]» «Las rosa son rojas, las violetas azules.» «Las chicas y chicos salen juntos a jugar.» «Perejil, salvia, romero y tomillo.»

    Incluso los antónimos, totalmente opuestos, puede que se aprendan porque suelen aparecer el uno junto al otro: «No mezcles la ropa limpia con la ropa sucia.» «En lo bueno como en lo adverso[4].»  «Ella no sabe si lo ama o lo odia.» En una larga lista. Y con frecuencia, las personas usan dos palabras relacionadas con tal de evitar un término técnico que abarque las dos. Hablan de «hermanas y hermanos» en vez de decir hermanos[5]. . Pon los cuchillos y tenedores en la mesa» en vez de cubiertos[6], un término formal. «Encontrara la cubertería en el cuarto piso, Madam» En algunos casos no existe un término sombrilla del que se desprendan palabra subordinadas. ¿Que son las bañeras y los lavabos[7]?  ¿Son arreglos de baño? ¿Tal vez baratijas sanitarias[8]? ¿Que son las toses y los estornudos? ¿Indican estos ruidos estrés respiratorio? ¿Qué hay de los abrelatas y los saca corchos, que frecuentemente se confunden en deslices de la lengua?


    [1] En inglés no existe la diferencia entre la palabra ave y pájaro, bird. Lo que hace confusa la categoría en Español. Sin embargo, de esta forma puede notarse lo diferente de la categorización dependiendo del idioma. En el original fowl que podría traducirse como gallina o ave doméstica

    [2] En el original stroke, que hoy en día puede abarcar una gama más amplia de «ataques» por lo que podríamos también interpretarlo como un paciente de accidente cerebro vascular.

    [3] «Naranjas y limones dicen las campanas de Saint Clément» en el original.

    [4] Tendrás que tomar lo áspero con lo suave

    [5] En inglés siblings abarca hermanos y hermanas sin ningún tipo de género, lo que no sucede en español, dónde se usa el masculino hermanos para referirse a ambos

    [6] Cutlery en el original, este ejemplo no tiene ningún sentido en español puesto que se dice «poner los cubiertos sobre la mesa» mientras que rara vez o nunca se solicita poner los cuchillos y los tenedores. ¿Favorecemos los hispanohablantes el uso de términos más técnicos y precisos a diferencia de los angloparlantes?

    [7] * En español se les encuentra en la tienda de baños y azulejos. Uno o puede realmente decir que conoce su  propio idioma hasta que no se ve traduciendo este tipo de ideas.

    [8] Sanitary fitmens…fitmen quiere decir mueble.

  • La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p2

    Pero las palabras no son guijarros separados. Están tejidos en una intrincada red cuyos multiples enlaces permiten a los seres humanos recordar y encontrar tantas rápidamente. A primera vista, las palabras son cómo dos lados de un moneda: de un lado el significado y del otro el sonido. Ambos pueden tomarse por separado. Algunas veces los significados pueden verse asociados al sonido incorrecto.

    El príncipe Edward en una entrevista televisiva acerca de su vieja escuela, dijo: «Es difícil usar la pena capital en cualquier institución. Una buena zurra es muy valiosa. Le muestra a las personas que has perdido los estribos.» El príncipe no pretendía decapitar a sus compañeros de clase. Cometió un error verbal, un desliz de la lengua y dijo pena capital en vez de pena corporal[1].

    En otras ocasiones las personas saben la palabra que quieren decir pero no recuerdan el sonido, que segurísimo «tienen en la punta de la lengua». Está fuera de su alcance, como un suelo sumergido que flota bajo la superficie de la memoria. El significado de la palabra es el lado de la moneda que la gente piensa primero a pesar de que no puedan explicar las decenas de miles de palabras que usan. Definir las palabras como en el diccionario es una habilidad técnica  que solo les lexicógrafos adquieren, como descubrió Blackadder cuando intentó re-escribir el diccionario.

    CLIP.

    Blackadder: Cierto. Siguiente la «A»- «A-B»[2].  

    Baldrick: «Abeja»[3]. Bueno, es una cosa que zumba, ¿no?

    Blackadder: ¿Que has hecho Baldrick? Baldrick: he hecho la «C» y la «D».

    Blackadder: Cierto, escuchemos esa.

    Baldrick:  una cosa temblenqueante azul donde viven las sirenas. El mar[4].  

    Blackadder: Sí, pequeño malentendido. Y eso mis expectativas no eran muchas. ¿Qué hay de la «D».

    Baldrick: Estoy muy satisfecho con «perro»[5].

    Blackadder: Sí y ¿tu definición de perro es?
    Baldrick: que no es gato.

    Se termina el clip.

    El punto de vista de que las palabras tienen un significado fijo y preciso es viejo y data al menos del tiempo de Aristóteles. Aún lo encontramos. Según la novelista Evelyn Waugh, la palabras tienen sentidos o significados básicos inalienables, de los que apartarse resulta ya sea una metáfora consciente o vulgaridad inexcusable.

    Tradicionalmente, a la palabra se la mira como a un pastel, con una receta fija dónde se van tachando los ingredientes de la lista —a la que con frecuencia se le llama lista de pendientes con los significados. Pero la idea de la lista funciona…a veces. En su mayor parte para términos técnicos como cuadrado, que es «una figura cerrada plana, de cuatro lados de idéntica longitud y todos sus ángulos internos iguales«.

    Funciona también para significados inventados de modo consciente, como en el significado burocrático de vaca. «Una vaca es un animal bovino hembra que ha nacido ternera, o que en la opinión del ministro, ha sido llevada a un rebaño para reemplazar a algo que ha nacido ternera«[6] Sin embargo, en la mayoría de los casos, las fronteras desdibujadas con bordes estilo unión europea —sin visa, son la norma. Los significado de las palabras se estiran como tejidos cuyos bordes son visibles pero cuya forma detallada depende del gordito que se la ponga —varia con el uso.

    En palabras de R. G. Collingwood » el significado apropiado de una palabra jamás es algo que esté asentado en piedra. Es tan cambiante como la marea. Eso lo sabemos desde hace tiempo. Hace casi 65 años[1] el filósofo Wittgenstein señaló la existencia del fenómeno «parecido familiar» usando la palabra “juego” como ejemplo.

    Como miembros de una familia, cada juego tiene similitudes con algún otro juego: Doña blanca[2] y el tenis involucran actividad física, el tenis y el ajedrez necesitan un ganador, el ajedrez y el solitario se juegan normalmente en interiores, y así se sigue —pero no hay un factor único que los una a todos.

    Hace más de 45 años[3], el sociolinguista William Labov atrajo la atención hacia el problema de las fronteras desdibujadas, preguntando el nombre de varios contenedores. No solo las personas no se ponían de acuerdo sobre cuencos, tazas y floreros; también eran veleidosos en días distintos. 

    Ciertas formas era más claras que otras pero algunas dependían del contenido: algunos recipientes eran cuencos cuando estaban llenos de papas y floreros; cuando tenían flores.


    [1] En el original son 40, he añadido la cuenta desde el año de la conferencia para mostrar mejor el tiempo transcurrido.

    [2] Ring-a-roses en el original, similar a Doña Blanca o el corro de la patata por ser juegos infantiles que se juegan en rueda y cantados…o se jugaban.

    [3] De nuevo aumento a la traducción.


    [1] Capital punishment y corporal punishment en el original.

    [2] Todos los chistes en esta sección son medianamente intraducibles

    [3] A bee por el sonido de la a y la b

    [4] Sea que se parece a c

    [5] Dog

    [6] Me disculparan la expresión pero achis…

  • La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p1

    Las palabras son el preludio, el cuento no es otra cosa que la maravilla de las herramientas palabrejas puestas en escena después de horas de práctica.

    Eso diría si pusiera una cita de mi misma. Pero yo no soy citable. Más bien, es tiempo de compartir una conferencia Reith sobre las palabras. Con algo de diferencia. Cómo no encontraba la transcripción y sin transcripción no soy capaz de traducir en tiempo real sino en tiempo floppy disk —de antes de los sistemas operativos orientados a objetos gráficos…primero necesitaba hacer yo misma la transcripción; eso me lleva un rato…Más la traducción. Y esa era mi excusa para darle largas a no hacer esto. Afortunadamente tengo algo de hacker —la persistencia o la gracia de dejarlo cuando no encuentro lo que busco; conseguí las transcripciones que se convirtieron en libro un año después. Y que bien porque yo seguía escuchando Tim Ferrough dónde debía decir Dean Farrar. Por ahora trataré de ganarle a la excusa publicando de a poquitos y de forma intermitente.

    Es decir, hoy tal vez aparezca este trozo y más tarde algo sin nada que ver… Ésta es una conferencia de 1996 —¿¡tan viejita y la vas a poner¡?; sobre las palabras, cómo las entendemos y se las entiende en los círculos lingüistas. El idioma es el inglés por supuesto [es la BBC]…que igual podemos hacernos las mismas preguntas con respecto al español de Cervantes y el nuestro. Tu puedes tomar de aquí lo que te sirva para escribir/diseñar/ingenieriar/enseñar/vivir o simplemente pensar que no tienes nada que ver con ello.

    Especialmente después del debate de la RAR sobre la j o la x y todos los debates sobre si la academia debería negarse en redondo a aceptar los usos populares de las palabras y ponerse pesada[1]

    Al fin que este es un blog dónde se dicen chorradas.

    Este es un podcast de los archivos de las conferencias Reith BBC. Está conferencia de la serie La telaraña del lenguaje dada por Jean Atchinson fue difundida originalmente en 1996.

    Dean Farrar, un respetado intelectual del siglo XIX, alguna vez escucho a escondidas a unos recoge manzanas. «Una vez escuché por un largo rato la conversación de tres plebeyos que recogían manzanas entre las ramas de un huerto. Y tanto como puedo conjeturar de ello, no llegaron a usar más de cien palabras» adivinó. «Se las arreglaron con este pequeño número» sugirió, debido a «su horrible uso reiterado de improperios en el lugar de cada parte de la oración«.

    Dean Farrar, Al igual que muchos otros, desestimó con mucho el número de palabras conocido por los hablantes nativos del inglés…o cualquier otro idioma. La conferencia de hoy tiene como tema las palabras. «La telaraña del lenguaje» es el título de todas estas conferencias y el acervo de la palabra humana, con su multiplicidad de relaciones entre sí, es quizás lo más parecido a una telaraña de todos los aspectos del lenguaje — a pesar de que tanto su tamaño como la importancia del léxico o diccionario mental se subestimaba hasta muy recientemente.

    Una opinión muy popular y así mismo falsa, es la de que el tamaño del léxico de una persona equivale a dos tercios del vocabulario total de Shakespeare, cuyas obras incluyen alrededor de 30,000 palabras distintas. Pero hoy día existen muchas más palabras de las que existían en la época de Shakespeare y muchos angloparlantes[2] probablemente conocen el doble. De acuerdo con nuestro mejor pronóstico, un nativo angloparlante educado conoce al menos 50,000 palabras. Por la palabra «conoce» me refiero al «vocabulario potencialmente activo«, esto es palabras que podrían emplearse de forma espontánea, aunque palabras como iglú, gladiolo o trombón, se usarán rara vez. Los humanos absorben palabras como si fueran esponjas. A la edad de cinco años, la mayoría de los niños de habla inglesa pueden usar de modo activo alrededor de 500 palabras; y rápidamente se añaden muchas más, con frecuencia palabras largas y complejas.

    [Cambia la voz y se escucha la grabación de un niño] «Hay de todo tipo, hay triceratops, paquicefalosaurio, un cocodrilo, anquilosaurio, Ese es un barosaurio, un diplodocus, un braquiosaurio,, un triceratops». [Aitchinson continua]

    El número total de palabras se eleva hasta las 20,000 a la edad de 13, y a 50,000 o más alrededor de los 20. Estas cifras se han obtenido al hacer pruebas de la proporción de palabras conocidas en varios diccionarios. Un estudiante universitario típico puede usar dos tercios del contenido del diccionario Concise Oxford; el cuál dice tener 75,000 entradas. Que la mayoría de las personas conoce también docenas de palabras altamente especializadas, las cuales no siempre encuentran cabida en los diccionarios[3]  — como los químicos que se saben los elementos de la tabla periódica. [Se abre un clip musical con la canción de los elementos en inglés]. Sacando promedios, entre las edades de 5 a 20 años, un angloparlante nativo adquiere más de diez palabras al día. Esas son más de 300 palabras al mes y muchas más de 3,000 palabras al año, aunque es muy difícil que se las adquiera a un ritmo constante.

    Esto sobrepasa por mucho los logros de aquellos chimpancés a los que se les ha enseñado las «llamadas» palabras a través de signos y dibujos[4]. El total rara vez alcanza las 500, aún con un entrenamiento intensivo. Como un investigador concluyó: <<La única forma de empezar a hacer un recuento de la brujería de un niño como aprendiz de palabras, dado tan solo el volumen de lo que hay que aprender, es reconocer que los niños llegan con una buena mano al «juego original del lenguaje>>; la habilidad de aprender un lenguaje está claramente imbuida en el ser humano.


    [1] En mi opinión que la RAE sea bastante flexible hace que podamos leer a Cervantes sin necesidad de un diccionario a pesar de los 500 años de tiempo que nos separan. A diferencia de Shakespeare, yo sencillamente no puedo leerlo en el idioma original porque no le entiendo nada.*

    [2] en el original speakers o hablantes pero no tiene sentido en la traducción

    [3] *¿Cuáles conoces tú?

    [4] en el original pictures qué bien puede referirse a fotos o dibujos pero dado que la conferencista es muy concisa lo tomaré como dibujo

  • No hay domingos

    Escribir como estilo de vida

    Edna O’Brien, la inteligente novelista irlandesa, dijo en una entrevista: «Los escritores siempre están trabajando. Nunca paran.» Esta es la naturaleza de la profesión de escritor, al menos del que escribe novelas o narraciones. Los escritores o están desarrollando una idea o buscando,
    aunque sea inconscientemente, el germen de una idea. Yo me dedico a crear debido al aburrimiento que me producen la realidad y la monotonía de la rutina y de los objetos que me rodean. Por tanto, no me disgusta este aburrimiento que me invade de vez en cuando, e incluso trato de crearlo mediante la rutina. Yo no «tengo que trabajar» en el sentido de que deba obligarme a hacerlo o a pensar en lo que he de hacer, ya que el trabajo viene a mí. Me produce el mismo placer hacer una mesa, un buen dibujo, algún cuadro esporádico, que escribir un libro o una narración corta. Este aburrimiento es una circunstancia afortunada y apenas me percato de él hasta que se me ocurre una idea para escribir un libro o un relato corto.

    Patricia Highsmith. Suspense

  • Ajá, con que así es como se hace…. La causalidad de la casualidad al escribir ficción



    Mi momento eureka sucedió mirando Luna Papa, película de 1999 dirigida por Bakhtyar Khudojnazarov en colaboración con Rusia, Tayikistán, Alemania, Austria y Francia….comiendo tostadas de atún con papas y jitomate con aroma a tomillo —es de las pocas cosas que sí me salen.  No como el arroz o el caldo de jitomate.

    Durante la película, Mamlakat personaje principal, se encuentra con un trío de doctores que compran sangre de forma ilegal. El doctor Alik…que seguro ni siquiera es doctor, muestra un interés de flirteo hacia ella durante una persecución policial que termina con el padre de Mamlakat embistiendo con el coche a los policías y sacándolos del camino.

    De este interés, que no volvemos a ver pues se atraviesan escenas del desprecio que sufre Mamlakat por parte de los habitantes de Far Khor al estar manifiestamente embarazada sin marido, no vuelven a hablarnos hasta que se vuelve a cruzar con el doctor en el tren en el que Mamlakat ha decidido huir de casa (a causa del maltrato social). El doctor está allí, jugando a las cartas. Mamlakat lo salva de un probable balazo al decir que él es el padre.

    Y si es que no lo has captado, a veces estas cosas pueden estar frente a nuestras narices, pueden explicárnoslas con bolitas y palitos y aún así hay un algo que nos impide entenderlo así como se ve el pez en el agua de mar y ESTÁS VIENDO EL PEZ…sin verlo.

    Que lo causal se vuelva casual es como tener un ratón en casa al que nunca has visto. ¿Y entonces como demonios es que sabes que tienes un ratón? Los ratones dejan…bueno excrementos chiquitos si no te gusta la palabra con c. No ves un pastel húmedo como el que dejan las vacas. Así, como un plato extendido con aroma a pasto procesado.

    De vez en cuando, vas a ver telas roídas, les encanta el hule espuma del cofre del coche y no perdonan la membrana impermeabilizante aunque sea de fibra de vidrio. Ninguna de las partes causales de la historia (nuestro ratón) te dejará un paquete con el letrero de «bomba ACME». No vas a ver al ratón.

    Vas a ver lo que deja el ratón. Por eso hay historias chafas, el ratón no es ratón, es un capibara y encima te lo pasean por la nariz como si fueras idiota —las personas que leen saben que saben que al menos piensan[1].  Historias más o menos buenas, el ratón se ve pero sigue siendo ratón… y maravillosas. ¡El ratón nos deja pistas que hay que buscar!

    Mientras tanto, el autor nos distrae con partidos de Quidditch o Mimi teniendo una crisis existencial antes del matrimonio…cosas que sucederían en la trama y que importan pero no determinan el transcurrir de los eventos. Te olvidas del hecho. Lo dejas reposar hasta que añeja. Cambias el tema.

     Ahora falta ver si mi momento Eureka me sirve para escribir mejores historias. Espero que a ti te sirva, aunque sea para que revises los rincones dónde podrías tener un ratón y…decidas que hacer con él. Y si decides matarlo, que no sufra, Gracias.


    [1] Una vez salida está idea de mi bocota se me ocurre que tal vez por eso a algunas personas les gustan las telenovelas, pensar es un ejercicio mental que quema grasa y no a todos les gusta quemar grasa. Lo que también está bien.

  • Contactos cercanos del tercer tipo y personajes que cobran vida y lo echan todo a perder…

    Escribir como estilo de vida

    «Primero, piensa en algunos individuos reales con los que hayas interactuando hoy (mesera, guarda abrigos, lava autos, etc.) y colócalos en una escena con uno de tus personajes. ¿Cómo interactúan estos individuos? ¿De qué hablan? Nunca sabes cuándo uno de estos «contactos menores» tendrá un gran impacto en un personaje más importante»

    Sarah Domet. 90 days to your novel. Día 7



    Cómo cuando a uno de mis personajes menores se le ocurrió tener celos y, mientras yo quería meter a un profe aburrido explicando el trasfondo de algo, ella brincó de la página y metió en problemas a mi personaje de apoyo más importante, acusándola de no saber la lección en un medio ambiente dónde no saberla era equivalente a morir por hereje.

    No podía borrar su intervención porque era real, sincera y vívida.  Prácticamente, borrarla hubiera sido destruir la historia —medianamente buena para una opera prima. No tenía idea como sacar del lío al personaje de apoyo, lo que  definió el “cómo” llegué al final al que debía llegar y eliminó muchas escenas bastante malas… Así que nunca trates a un personaje menor como a una mosca molesta. Son las alas de la mariposa[1]. Merecen que escuches todo lo que dicen y les des un poco de tu tiempo imaginándolos.

    Déjalos brincar y hacer travesuras por toda la página. Seguro te dejarán caer una o dos bombas H por ahí y tendrás que hacer un buen trabajo para salvar al mundo.


    [1] Por aquello del efecto mariposa…donde las alas de una mariposa crean ondas que afectan cualquier episodio futuro.

  • Una trama libre




    Pero es más importante que los personajes se muevan y tomen decisiones como personas de carne y hueso, que les dé la oportunidad de deliberar, de elegir, de volverse atrás, de tomar otras decisiones, como hacen las personas en la vida real. Los argumentos rígidos, aunque sean perfectos, pueden hacer que los personajes de un libro parezcan autómatas.

    Patricia Highsmith. Suspense
  • Diálogo y narrado p2

    Y bueno, estábamos con que el drama de ser o no ser nos tenía ocupados en conocer las 7 convenciones dialogadas del teatro para ver que nos podemos robar a nuestro molino…Retomemos con el número cuatro.

    1. Sincronía. En teatro, el tiempo corre a la par…las dos horas o tres horas son de tiempo real. Una especie de reality show…Está convención se comparte de cierto modo con el cine y la tele. Lo que ves que sucede, toma el mismo tiempo en la vida real. No se trata de minutos Windows[1] Esto es distinto en el cómic y en el cuento/novela. En el cómic toma menos tiempo que suceda una madrina/paliza debido a que la acción total de los movimientos se limita a ciertos cuadros, más concretamente a los key frames y no a los cuadros intermedios que hacen posible el movimiento en una animación, por ejemplo. En la novela… sí son minutos Windows.  Es más lento decodificar lo que sucede a través de una descripción —mostrar, no contar; que a través de imágenes en movimiento. No por nada es más popular el animé que el manga. El manga exige leer (decodificar), el animé no. Creo que por esta razón, algunas personas eligen los audiolibros a los libros y las películas a la versión impresa. En lo que yo describo que había botes de basura a rebosar desde el viernes bajo una farola de rendimiento irregular, que ilumina a un adolescente como pececillo recibiendo los enérgicos saludos con los talones de la pandilla local, la secuencia de vídeo ya lo transmitió en la friolera de dos a cuatro segundos (más o menos) mientras que leerlo tomó de 8 a 10 segundos (cronómetro en mano). Tiempo Windows.
    2. Identidad de enunciación. La narración. El teatro habla en primera persona igual que el cine y la tele a través de la identidad que asume el actor. Esto nos pasa de modo gracioso en cómic y novela/cuento. Nos apropiamos de la primera persona y durante lo que dura la convención de jugar a la realidad somos el personaje que toma la palabra.
    3. Parcialización. Mmm…¿nos sentimos engañados con un narrador omnisciente qué en apariencia lo sabe todo y que va contando las cosas como quiere? Tal vez por eso, se usa cada vez más el narrador en primera persona. Porque permite jugar más con la trama sin que el lector sienta que lo están timando con cada bola curva que lanza el autor. «Cada identidad enunciadora no tiene toda la información o la tiene incompleta». Por esto es que vemos al héroe perseguir al villano —que lleva un hacha— pistola en mano sin que sepa que le va a caer por el techo. Escondemos información y la soltamos cuando hace efecto.
    4. Opacidad. Ni el teatro, la tele o el cine tienen la transparencia de abrelatas del cómic o el cuento. Sí, el abrelatas de cráneo que nos deja ver el interior del personaje del mismo modo que Twitter y Facebook nos dejan ver parte de lo que piensa una persona. Lo que tienen es que el diálogo no es completo, va a medias entre lo que se puede decir y toda la maraña de cosas que pasan en la cabeza de un personaje y que se deja ver a través del tono, el lenguaje corporal y las acciones del personaje en escena.

    Para el autor del vídeo (el que generó esta chorrada), las tres primeras convenciones hacen el teatro en el sentido estricto. Si se rompen las tres al mismo tiempo ya no hay teatro, al menos como les digo que llegué a verlo. Se pueden romper las otras convenciones sin desbaratar la estructura narrativa necesaria como siempre que uno busca ser diferente e incluso romper un poco alguna de las tres leyes del movimiento teatriano (parodia de las tres leyes del movimiento).

    ¿Por qué demonios aprender esto de la convención dialogada? Porque tiene problemas y virtudes como todo y si has empezado a escribir vas a entender dónde funciona mejor en el medio que sea que escribas. La convención plantea mejor el nudo en el enfrentamiento con el antagonista. Mientras que, un narrador me pondrá mejor al día de que va el conflicto que un diálogo…al menos en teatro (ambiente natural de las 7 convenciones), dónde no podemos desperdiciar nuestro tiempo real. Lo que no sucede en ninguno de los otros medios. Esto es único del teatro. Tal vez también de la ópera, pero no soy experta. Yo sólo voy buscando las cosas como me van cayendo y te las platico.

    En los otros medios, dramatizar con diálogo (en el caso del cuento/novela y cómic si va esto de la mezcla con la narración) para darnos el problema, deseos y solución es la quinta esencia de nuestra realidad virtual. Así la historia en teatro se cuelga más del conflicto dramatizado con el planteamiento y el desenlace narrados por un personaje. ¡Es aquí donde se diferencia del cine y la tele! Bah, puras chorradas.

    No hagas más drama y dale like…


    [1] Por si no has oído el término, es cuando transfieres un archivo a un flash card y el sistema operativo te dice que tardará cinco minutos en hacerlo…y se tarda más.

  • Diálogo y narrado p1


    Antes de darme méritos no atribuibles a mi ser —confieso que de teatro sé que he visto en escena Confesiones de mujeres de 30 y algo de Molière que no recuerdo…una de esas obras que ponen para que las vean los chicos de prepa y no tengan que leer y ni porque me lo dejaron de tarea, fui con unas amigas; digamos que la información la saqué de un canal de Youtube que de llama El rinconcito y lo contrasto con lo poquito que sé de narrar ficción. Igual te dejo el link para que vayas a divertirte por tu cuenta. Ya sabes que aquí…puedes hacer lo que gustes. Hasta darle like…o no. Según.

    Empezamos con una cuasi cita (no cita porque se trata de darles la esencia como yo la entendí: Al espectador no le importa qué tipo de obra es. No se pone a analizar, está obra es de teatro dialogado o de teatro narrado. Al espectador le importa si le gusta o no…por lo tanto, inferido a cualquier medio de narración: el espectador no se va a poner a analizar lo que está viendo. Le vale bolillo sí se trata de algo con imágenes sacadas de un videojuego o tiene tantos clichés como un durama coreano —uno por capitulo. Le importa si le gusta o no.

    Eso en sí, ya es interesante y debería estar en otra entrada…(¿Ves Merriam?, deberías aprovechar y ponerla en otra parte). Al espectador/lector le importa que sea efectivo. Solo a los ma…melones les importa eso —tú y yo…escritores de la ficción diaria).

    Convención. Acuerdo tácito entre los espectadores y el espectáculo de suspensión de credibilidad. Entrar en el juego. El espectador va a jugar a qué las cosas en el escenario suceden. ¿Ya ves como sucede esto de jugar a que ciertas cosas son reales?

    Aunque sepas que eso no existe, uno juega que está en Venecia o el cartón pintado es una roca. ¿Nos importa que pasa en el teatro cuando no escribimos teatro? Pues…a lo mejor no. Pero ya vimos (tú y yo) que entender cómo funcionan otros medios nos ayuda a entender mejor el nuestro e incluso, a robar de mejor forma las ideas que nos resultan necesarias. Así las cosas.

    Las convenciones del teatro son 7. 

    1. Reconvención de lugar. El espectador sabe que está en el teatro pero accede a creer que está donde le decimos que está. En un cómic, eso sucede así como así. La imagen con el letrero y estamos en ciudad gótica y no en Nueva York. En pantalla, eso requiere tomas de vistas reconocidas del lugar con su correspondiente letrero de fecha/locación. En la novela o cuento…descripciones detalladas de calles o tiendas más la mención obligada delsitio y fechas sí cabe.
    2. Reconvención de tiempo. Lo que sucede en el escenario está sucediendo en el momento. Esto es un detalle compartido por todos los medios. Lo que pasa en pantalla, en el escenario o en página, es lo que está sucediendo. Por esto la insistencia de McKee en la dramatización del flashback. Porque debe ser algo que está sucediendo en el momento mismito que lo vemos o leemos.
    3. Caracterización. Benito B. deja de ser Benito B. en el escenario y se convierte en Don Gato —siempre y cuando ese sea su papel. En el cine, la tele, este rasgo se confirma compartido en cuanto al uso del actor —cuando lo hay pues dentro de poco igual deja de haber actores. Todos los medios sin embargo, comparten este rasgo que lleva a los medios representativos (tele, cine, teatro) a esta convención de la caracterización. La imaginación del autor, poniéndose en los zapatos de cada personaje. ¿Cómo habla? ¿Qué dice? ¿Se suicida o no ante este problema? La caracterización tal vez no sea visible en términos tangibles pero sí está ahí. El subtexto de lo interno que en la novela si se ve y en los otros se ve a través de las acciones.

    Hagamos una pausa y dejemos el resto para la próxima mientras rumias estos trozos de información y me odias tantito preguntándote ¿qué diablos es esto? Sin que yo te responda que tiene que ver con escribir ficción.