Categoría: Cómo escribir ficción

  • Aquello que vemos y no tenemos



    Cuando Hannibal Lecter le da a Clarice las migajas necesarias para resolver el asesinato de Jessica Bimmel —primer caso del asesino Buffalo Bill; le dice: We covet. And what do we start coveting but what we see everyday? / Envidiamos. ¿Y que comenzamos por envidiar pero aquello que vemos todos los dias?[1]

    Hablando de la dificultades de la adaptación y las razones por las que una película nunca será igual al libro original…en caso de estar bien adaptada. De otro modo será un tostón copy paste; Robert McKee (El guión. Story) menciona como embarrada de torta de jamón algo mucho más interesante. Al menos para mí, ahora que tú y yo sabemos porque una película basada en una novela tiene que ser por fuerza distinta…

    McKee saca a colación en la longitud total de un párrafo, el estilo cinematográfico de Flaubert al tiempo que Eisenstein, director de cine, aprendió a cortar las películas leyendo a Charles Dickens, la fluidez de Shakespeare como una imaginación que deseaba con fervor la existencia de las cámaras…

    Es decir, de la batalla del escritor de un medio para conseguir o intentar conseguir que las virtudes de otro medio se reflejen en el suyo propio en una especie de reto según McKee y en una especie de juego de la envidia según yo. La acción y la interacción social del cine en la novela. Los abismos abisales del subconsciente que tan deliciosos resultan en la novela y el teatro en la pantalla.

    Tal vez por eso me la he pasado los dos últimos años viendo películas. Buenas y…francamente muy buenas para desactivar el cerebro en automático.  Webtoon dónde los clichés abundan y las bellezas narrativas donde el personaje toma una decisión radical espantosa para el gusto Dís…ese, son las joyas maravillosas.

    En fin que codiciamos aquello que vemos y escuchamos. Lo codiciamos en nuestro trabajo y nos lanzamos al asesinato (no literal) de personajes hasta que lo logramos. Y cometemos atroces crímenes en pro de una historia bien contada.  ¿Cuál ha sido tu último crímen?


    [1] No es una cita literal, tal vez incluso la frase la he adaptado en mi memoria desde la primera vez que la leí y se quedó conmigo, ahí, en alguna circunvolución de mi cerebro puesto que así como la recuerdo era una gran verdad de la vida. Empezamos por envidiar aquello que vemos todos los días

  • Transformación: la trama más interesante de todas



    No, no estoy hablando de ninguna fusión. Tampoco de un cambio súbito en el color del cabello a rubio amarillo pollo con un incremento acelerado en la cantidad de músculos ni en su volumen cuál dopaje mágico. Ni mucho menos de Serena usando el centro lunar para vestir un uniforme escolar sexy. Nein!

     Si bien el cambio del que hablo si sucede de un modo acelerado….¿quién tiene tiempo y ganas de asistir a todo el proceso? Una transformación en la vida real puede tomar años. Ya que sigue siendo fundamentalmente igual a como era hace 5000 años… Tal vez haya cosas que ya no sean iguales, como el pasar por los ritos de las etapas humanas con un sacerdote de por medio —merced de un dispositivo celular inteligente quizás que nos diga que ya no somos niños y ahora somos millenials y más tarde de la mediana edad o chavorucos o que pertenecemos a la tribu urbana— pero…seguimos siendo humanos dentro de nuestros cráneos.

    Por lo tanto, nacemos, crecemos, morimos. Cambiamos. Nos transformamos. Bienvenido al cuento de horror más antiguo…el de la vida[1]. Aunque está trama no tiene que ver con el horror propiamente dicho… La trama de transformación se enfoca en el momento del cambio. Su media res[2] es moverse de un estado significativo en el personaje al otro. Nos concentrarnos en la naturaleza de este cambio, ¿cómo reacciona esta persona en particular?

    En “Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea” de Annabel Pitcher; ambos padres viven la muerte de su hija de modos distintos.  La madre decide enterrar su mitad de las cenizas en un cementerio para tener un lugar a donde ir…para terminar no yendo nunca y salir en un viaje interminable alrededor del mundo en el yate de su nuevo novio. El padre, tiene la otra mitad sobre la repisa de la chimenea para dejar libre su espíritu pero no piensa perderlas de vista jamás… Los dos hijos sobrevivientes viven con él. Y esto es lo que hace que leamos el libro. No es espectacular y sin embargo, medir el cambio desde los hijos al padre con relación al evento humano de la muerte súbita, violenta y sin sentido nos tiene ahí. Buscando entender. ¿Quién soy? ¿Que soy? ¿A dónde voy? ¿Es el descubrimiento terrible? ¿Es soso? ¿Cambiamos siempre a mejor?  Y ¿no trae responsabilidades un mayor poder[3]?

    El cambio no viene sin un precio. Es similar, harto similar a la trama de búsqueda. Excepto porque el personaje no estará buscando nada. Va a cambiar sin buscar algo. O se meterá con la vida de alguien más para cambiarla con resultados que puede o no aceptar.

    Toda trama de transformación comienza con el incidente que provoca la transformación, no con el incidente que promueve buscar el santo grial. Aquí no hay peregrinaje. Vemos cuando el peregrino ya llegó a Santiago y lo que sea que le pasa ahí.

    Digamos que…no. No diré que. La trama de búsqueda incluye una trama de transformación solo que abre un poco más el abanico y nos deja radiografiar a un personaje que busca algo. El que lo encuentre o no es lo que detona el cambio. Aquí lo que resulta del cambio es lo importante. Por eso, hay que pintar al personaje que va a cambiar de tal forma que entendamos que pasa por dentro, cómo era antes de y cómo será después de.

    No hablamos del exterior puesto que el exterior o el cuerpo mismo es el escenario de la metamorfosis —literalmente Gregorio Samsa es el principal sospechoso de actuar bajo los influjos de esta trama). En resumen: 

    1. La transformación es interna —por muy tentado que estés de hacer de tu vampiro un incubo al que le salen cuernitos de cabra.
    2. El momento de inflexión debe aparecer en escena en colores fosfo fosfo[4] (fosforescentes…) en el primer acto  Es necesario que se entienda bien el estado anterior del personaje.
    3. Por lo regular el climax consiste en las consecuencias de dicho cambio a través de las cuales vemos cuál es el cambio.
    4. El segundo acto (que va antes del pendiente anterior) es una labor de psicoanálisis auto reflexivo. El personaje se pregunta lo que suele ocurrírsenos por las mañana o antes de dormir…Con la diferencia que la mayoría de nosotros permanecerá más o menos igual por la vida puesto que el cambio que deseamos ver en el personaje es radical y tremendo. Incluso si es algo tan simple como volverse amargado al darse cuenta que un beso en la oscuridad es cualquier cosa…
    5. Parece una trama muy sencilla pero al ser un forda y no un forza, resulta un poco más difícil de mantenerla interesante.

    Esa es la trama de transformación. Mantén vivo mi interés en este blog dándole like…


    [1] Porque estar vivo es aterrador algunas veces.

    [2] A mitad de la acción.

    [3] Ronald B. Tobías lo dice en modo gran verdad de la vida, volverse más sabio es volverse más amargado y hoy no tengo ganas de meterme en un estado tristón de la existencia con mis propias palabras.

    [4] Video…de Tik Tok que le causa gracia a una de mis primas.

  • Pero…como que así no era, de la comedia

    Crossroads, Farway
    Crossroads, Farway by Roger Cornfoot is licensed under CC-BY-SA 2.0


    Por siglos la base de la comedia ha sido el malentendido: la confusión de identidad o la ignorancia de la verdad. O al menos eso aprendí con este video. Si me pongo a leer sobre comedia es posible que no termine a tiempo para la siguiente entrada —sigo leyendo a Robert McKee de a poquitos; así de floja soy. 

    Visto así, la comedia es lo menos espontáneo posible. Requiere planeación e innumerables horas de práctica. Saber lo que sabe el público pero pretender que no…de tal forma que suceda este milagro de la narrativa…darle al espectador lo que cree que va a pasar pero diferente. En este sentido, no importa cuanto nos diga Mckee que la comedia es pura genialidad. No. Son historias microscópicas hiladas de acuerdo con una ¿receta? O lo que llamaría mi profesor de Ética del diseño. Un modelo del proceso.  

    Y como de costumbre he ido a meterme en lo que pareciera no tener conexión de la más nimia con escribir ficción: el stand up. ¿Por qué? Porque alguien en You…etc., etc. empezó con la pregunta más importante de la comedia. ¿Qué es un chiste?

     Y entonces resulta que el stand up tiene mucha relación con escribir ficción. Se escribe una premisa y un remate. ¿Te suena? ¡Claro! Intro, desarrollo y climax[1]. Ficción o narrativa según. Todo comienza con pintar un escenario. Con crear expectativas. Hacer que el lector (público) espere una cosa y cambiar el resultado. También tiene uno de los elementos más famosos de Agatha Christie, las pistas falsas.

    Pero por ahora nos centraremos en nombrar al método matemático de la regla de tres con un número desconocido y dos conocidos multiplicando los números de los extremos y…ah..cierto, esto es comedia.

     La regla del chiste más simple que se llama regla de tres. En teoría, tres elementos. Los dos primeros similares con un patrón y el último que rompe con la continuidad. (Y me voy a robar el ejemplo de Rolo Sansó porque sé ser irónica pero no hacer comedia…mis chistes son totalmente involuntarios).

    Uno, dos, ¡spaghetti! Ahora ya sabes cómo hacer spaghetti…digo comedia. Calientas agua y la viertes en el vaso de unicel de la sopa instantánea…y obtienes una historia con exceso de sodio o caldo de pollo de hule.  Bye. Lo sé, chistes malos.  Ahora tú haz el buen chiste de darle like.




    [1] El desarrollo parece ir contenido dentro de la introducción al ser lo que establece un patrón

  • Invocación

    Podemos muy bien imaginar que la maravilla de la vida está al alcance de cada uno, siempre disponible en su completa abundancia, pero camuflada en algún lugar, en el fondo, invisible y muy lejana. Pero ella queda allá, sin estar hostil, disgustada o sorda. Si la invocamos usando la palabra apropiada y la llamamos por su nombre, viene. Esta es la esencia de la magia, que no es creación, sino invocación.

    (Franz Kafka, Diario)
  • ¡Al ataque mis valientes! Ah, que era un chiste


    ¿El primer requisito de la comedia? Tener algo en contra de la sociedad o algún grupo en particular.

    ¿El río está sucio? Digamos que el río Mork es casi sólido. ¿Nos disgusta el uso snob de los sombreros? Hagamos burla de ellos sacándolos de una cabeza completamente abollados. Al menos, esto es lo que es la comedia para Robert McKee. Un ataque frontal y desencantado pero con mucha salsa picosita que nos distrae de la decepción del idealista frustrado que la escribió, hacia aquellas cosas que algún sujeto —ya mencionado; desearía que fueran mejores pero no lo serán nunca…

    O tal vez, la comedia nos hace reflexionar mejor de lo que reflexionamos jamás ante un artículo de denuncia/drama sensible y cursi (veo dramas coreanos…no puedo arrojar la primera piedra). También, podría darse el caso que estos idealistas frustrados primero deberían dejar su cuarto prístino e impecable antes de meterse a salvadores del mundo. Si uno no puede mantener un ecosistema tan frágil como un dormitorio —con un escritorio a rebosar de cachivaches…es que no puede pretender hacerse cargo de las finanzas del mundo libre o de su ecología.

    La comedia es aquello que nos hace falta para librarnos de las tensiones mientras que sus creadores buscan cambiar el mundo. Según McKee, los críticos odian la comedia porque es imposible criticarla. O nos reímos o no nos reímos…y eso me recuerda el caso Dios mío pero que te hemos hecho.

    Que es una película que mi madre y yo empezamos a ver en un autobús . No llevábamos ni cinco minutos cuando todo el autobús ya sabía que alguien se carcajeaba en los asientos delanteros…por desgracia la comenzamos a una media hora o así de llegar a destino. Al buscarla más tarde para terminar de verla, me encontré con una de las críticas más ridículas que he leído (104 millones de dólares recaudados en su país de origen).

    El crítico decía que ya vistos a ello y puesto que las hermanas…Verneuil se habían casado con un judío, un árabe y un chino siendo hijas de franceses católicos. ¿Por qué no la cuarta hermana hubiera llegado con alguien blanco, católico, de buena familia y con una profesión pero mujer lesbiana para rematar?

    Para mí la respuesta era fácil, toda la historia tenía como idea controladora el racismo y no hay nada más racista que despreciar a alguien católico, bien parecido y trabajador (aunque actor) solo porque no tiene el mismo color que uno. Así que…sí, la comedia puede verse criticada.

    ¿Qué hace diferente a la comedia del drama? Además de ser un ataque a golpes de pollo de hule a las instituciones sociales… ¿Está excluida de las reglas de la narración? No del todo. La diferencia está en que es más relajada en cuanto a las escenas inútiles.

    ¿Te acuerdas lo que dice Sarah Domet con respecto a las escenas? Por si no lo recuerdas; ninguna escena de la cual no sepas cuál es su propósito dentro de tu historia, deberá ser eliminada desde antes de escribir la historia. No se pierde el tiempo con ellas.

    En la comedia…esa regla no aplica como guillotina. Al menos no con el 88.88% de la historia; matemáticas aplicadas (regla de tres) a 90 minutos de película de los hermanos Marx según lo cuenta McKee. Yo nunca…pongamos que él nunca es condicional porque no recuerdo, he visto una película de los hermanos Marx así que no lo sé.

    Tendría que ser algo muy pero muy genial para sobrevivir con solo ese 11.11% restante de narrativa convencional. Por otra parte, tengo una idea de que se trata esto de las escenas sin ningún propósito. En Love advice from the Duke of Hell, hay escenas que no tienen ninguna relación en concreto con la trama y sin embargo, son deliciosas. Un pulpo gigante de un solo ojo sirviendo el té a las puertas del infierno está fuera de conexión con cualquier momento del resto de la trama.

    Eso es todo sobre la comedia según McKee. Pasto kalo. Se feliz.

  • ¿Por qué los escritores no pueden recibir visitas [imaginarias] y los hombres de negocios sí?

    Escribir como estilo de vida

    Hola, este fragmento proviene de Suspense de Patricia Highsmith. Me pareció divertido puesto que habla de la ficción y la realidad…cada una siendo una esquina opuesta de nuestra mente y al mismo tiempo no. Cada una un uso del lenguaje y la confusión absoluta de la burocracia. Helo aquí.

    Una vez, cuando ya tenía resuelto todo lo relativo a un piso nuevo en Manhattan —ya había pagado el alquiler por anticipado, firmado el contrato y avisado a los de las mudanzas— me dijeron que no podía ocuparlo porque era un piso para profesionales. Los escritores no son profesionales, ya que «sus clientes
    no les visitan». Estuve a punto de escribir al Departamento de la Vivienda o a quien hubiera redactado semejante ley y decirles: «No tienen ustedes idea de cuántos personajes llaman a mi puerta y vienen a verme cada día, y son absolutamente necesarios para mi existencia.» Pero no llegué a escribir, sólo me hice la reflexión de que las prostitutas probablemente tenían derecho a un piso como aquél, pero los escritores no.

    Suspense. Patricia Highsmith
  • El peligro inminente de la metáfora p2

    ¿Difieren los mundos tan solo por las realidades alternas del uso de idiomas distintos? En realidad, puede que sea así y puede que no. Sapir y Whorf no fueron capaces de probar su teoría.

    Sin embargo, existe este asunto del ciudadanos y ciudadanas que irrita a unos cuantos —yo incluida— puesto que ciudadanos abarca a todo el mundo, no necesita todo ese teatro de lo políticamente correcto, ¿verdad?

    Pero ¿qué pasa si en español, tal como sucede en inglés, este uso genérico del él o sustantivo masculino para abarcar también a las mujeres es engañoso, tramposo y manipulador?

    ¿Qué sucede si en vez de llevarnos a un lugar neutral dónde hombres y mujeres pueden realizar cualquier actividad  nos lleva a la Suiza neutral paraíso fiscal? ¿Qué pasa con ingeniero, doctor, piloto y ciudadano? ¿Nos lleva automáticamente a pensar en un hombre y dejar fuera a las chicas?

    Hay un estudio al respecto que indica que sí…en inglés. ¿Crees tú que suceda lo mismo en español? Después, están los modelos heredados. La palabra madre y padre por ejemplo. Una madre es la que está casada con el padre. La que da a luz y la que cuida de los niños. Puede que no sea nada pero así visto…con todos estos significados juntos; la palabra madre se convierte en un estereotipo.

    Al momento en que cualquier ser femenino casado o con hijos que se aleja de dichos requisitos —tan alejados de la situaciones modernas, comienzan los problemas. O las irresponsabilidades. Madre soltera por ejemplo. Se puede tener una madre sin un padre…pero pobrecito cuate el que se quiera aventar «el paquete» de enamorarse de una madre soltera porque entonces tendrá que cuidar de los hijos de «otro».

    No será tratado como «el padre» ni se le dará el estatus de padre, quizá termine con un p.p. al lado de su nombre[1]. Una mujer casada que no haya dado a luz será vista con compasión, incluso si cuida de su gato con dedicación o tiene hijos «adoptivos» que nunca llegarán a ser «propios». Es por eso que hoy día no es raro el movimiento para nombrar al sujeto masculino progenitor no presente como mero «donante de esperma» y a la mujer «donante de óvulos» en un cruzada que podría parecer superficial y horroriza a los puristas del idioma pero que plantea serias preguntas.

    ¿Y qué tiene que ver todo eso con escribir? Que el afamado Robert McKee nos habla de la persuasión que se lleva a cabo a través de las historias. Claro que mientras Jean Aitchinson nos introduce al mundo de la metáfora en el lenguaje escrito o hablado porque ella es lingüista y no guionista, McKee enfatiza que las palabras son meras herramientas. Al mismo tiempo que Agatha Christie nos lleva a la manipulación total a través de las palabras en El último caso de Poirot (vi la película en un servicio de tele por internet llamado Yo.. tú sabes).

    A todo esto ninguno de nosotros se hará la pregunta obvia… ¿qué es una metáfora?

    Pues resultan ser exactamente lo que McKee menciona como algo persuasivo: poderosas y genuinas imágenes mentales. Se puede cambiar nuestra reacción al respecto de un evento con ellas. Simple, si digo la Suiza neutral, estoy hablando de un lindo lugar con cabritas blancas y montones de montañas gloriosas. Ah, pero si digo paraíso fiscal, ya estoy hablando de una panda de ladrones taimados y poderosos.

    Ni se diga con «los neoliberales» que es la quinta esencia del mal en México…empresarios desalmados capaces de quitarles todo a los pobres —incluso con los programas de empresa socialmente responsable y sus propios programas para promover la creación de microempresas[2]

    Que ellos necesitan hacer negocios propios y con ello haya inversión extranjera junto con dividendos en las arcas de hacienda no es una imagen asociada a la palabra. Y podría poner todos los ejemplos que usó Aitchinson pero, como ella misma dice, las metáforas necesitan arraigar mentalmente con cierta resonancia cultural.

    No aplican del mismo modo en China que en Gran Bretaña…aunque algunas parecen universales. «Subir la escalera social» siempre es mejor que «bajar». Así que de cierta manera los lingüistas americanos esos tenían razón. Cada mundo es un mundo distinto —e igual a la vez. Persuadir es parte de las herramientas que usa un escritor. ¿Qué tipo de metáforas usarás? ¿Son nuevas palabras? ¿Cómo se relacionan con las otras piezas del ajedrez del idioma? ¿Crees que estas herramientas son útiles?


    [1] Mal chiste bíblico que en teoría dio origen al mote Pepe que se les da a los Josés…padre putativo de iHezus..

    [2] Es en serio.

  • El peligro inminente de la metáfora p1



    Jean Atchinson nos ha explicado —a ti, a mí y un montón de radioescuchas; como subestimamos el lenguaje. Lo subestimamos al fijar el número de palabras en una canción de reggaeton en 30, mientras creemos que las personas aficionadas a esta música son prácticamente analfabetas pues nuestra opinión es que no conocen más palabras…para encontrarnos con que sí que las conocen.

    Tal vez no las usan —porque la vida diaria exige tan pocas palabras que no requiere una oda poética para decir que vamos al baño —al número que sea, pero si de algo estamos seguros ahora; es de que el número de palabras que conocemos tan solo por vivir la pandemia, se aleja con mucho del Español de Cervantes y del inglés de Shakespeare[1].

    Y cómo dice Wittgenstein…no en una cita sino en una paráfrasis de algo que le escuché decir a un estudiante de filosofía[2]: para conocer el concepto, es necesario conocer la palabra. Es imposible definir una cosa si antes no le ponemos nombre. Por lo tanto, es imposible pensar seriamente en algo a menos que sepas cómo se llama…

    Podemos también sobrevaluar las palabras y dejar de mirar aquello que es importante tal como Tyrion Lannister le dijo a Jon Snow: «Son solo palabras, no significan nada» cuando lo llaman bastardo en la fiesta anterior a su partida y sin embargo…

    Es decir. El lenguaje es poderoso. Tiene esta cara suya de telaraña en la que podemos tropezar y vernos enredados, muy enredados, sin darnos cuenta. No valorarlo de la forma correcta, nos hace olvidar que existe la persuasión y nos hace preocuparnos por el espantoso uso del lenguaje en la música banda y reggaeton.

    Los escritores trabajamos con la señorita u oppa persuasión todo el tiempo (a algunos les gustan las chicas…otros miramos las piernas largas masculinas…) ¿De qué otro modo íbamos a convencerte que existen los dinosaurios morados que escupen fuego? Con solo leer a Terry Pratchett hablar de ellos, se da uno cuenta de lo imposible que resultan tan solo por la parte del combustible y como es que no terminan explotando en caso de flatulencia o sobreviven las quemaduras internas cuando nada mayor a una bacteria es capaz de sobrevivir a tantos grados centígrados…

    <<La libertad lingüística fue cuestionada seriamente hace  85 años, primero por Edward Sapir, luego por Benjamin Lee Whorf, ambos lingüistas americanos. Sus ideas se conocen como la hipótesis Sapir-Whorf. Sapir dijo: «los humanos no viven nada más en un mundo objetivo…están tan a merced de su propio idioma… Los mundos en los que vive cada sociedad son de verdad mundos distintos, no el mismo mundo con diferentes etiquetas sobre las cosas» >> explica Jean Atchinson en la siguiente conferencia a la que traduje[3].  Y por el momento, voy a dejar que lo pienses hasta la próxima entrada.  ¿Es el mundo chino un mundo realmente distinto tan solo por el idioma?


    [1] Desde el nombre del virus ese —coronavirus, sus diversos síntomas respiratorios menos comunes —apnea, fatiga,  obstrucción pulmonar, conjuntivitis, erupciones cutáneas; y subsiguientes derivados tales como: cuarentena voluntaria, mortandad, asintomático, contagio, cubrebocas o barbijo, medidas sanitarias, trombosis, vacuna, pruebas preliminares, gen, grupo de riesgo…ya aumentamos mínimo en 10  el léxico de la persona promedio.

    [2] Nop, imposible. Yo apenas entiendo el español como para meterme a descifrar los oscuros retortijones de los canales de parto de la filosofía…pese a que de repente me da por pensar.

    [3] The world wide web. Conferencias Reith |996: The language web.

  • La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p5

    Bradford: a green cobweb
    Bradford: a green cobweb by Chris Downer is licensed under CC-BY-SA 2.0

    Por supuesto, no solo recordamos palabras viejas. También acuñamos palabras nuevas[1]–  «Una maroma de gato muerto», un repunte temporal en los precios de las acciones antes de caer en picado. «Greenism», ser activo en el cuidado del ambiente. «Medianascencia», que sucede entre la adolescencia y la senescencia. Un «revishólico» es un adicto a las revistas mientras que un «paracaídas dorado[2]» te permite flotar suavemente hasta la tierra del desempleo.

    Muchas de estas nuevas palabras caen y se desvanecen como las gotas de lluvia en la tierra seca. Solo unas cuantas se quedan en la canasta de la atención pública y logran abrirse paso hasta el diccionario. Justo como lo expresó James Brampton, escritor del siglo XVIIII: » Como el mar del sur, las expresiones van y vienen. Las palabras del Rey Edward no son palabras en lo absoluto».

    Acuñar palabras es fácil, a los niños no les cuesta ningún trabajo, sin embargo resultan extrañas según los estándares adultos. «Yo sopeo» dijo un pequeño de tres años mientras comía sopa *Y en español no hubiera estado tan errado de tener un bolillo o tortilla en la mano*. Incluso los chicos de 11 a 12 años hacen conjeturas locas. A un grupo se le pregunto que nombre le darían a un «wug» muy pequeño, suponiendo que existiera un bicho llamado «wug». Algunas de las sugerencias fueron woggle, wuggable, y wugtugbug. En vez de wugño o wugmini, que serían las respuestas adultas[3] y que se volvían más comunes entre los adolescentes; aunque muchos sugirieron microwug o miniwug.

    Relacionado con una explosión en el uso del prefijo mini y micro en el uso del idioma. Este cohete mini micro se lanzó en los 60’s con palabras como miniauto, minibar minifalda y microondas volviéndose palabras comunes. Desde entonces la partícula mini se metió en todos lados. «Debo haberme salido de mi mini mente» comento un escritor.

    La confianza en la formación de palabras puede ser este salto que sucede alrededor de los trece. Es una habilidad que los hablantes no nativos encuentran difícil de dominar. Algunas palabras que creen que deberían existir simplemente no existen. «Un principio de idealización se aplica muchosea» escribió un científico japonés en el prefacio de su libro. Y cada vez que hablamos, tenemos que escoger entre esta gran variedad y cantidad de palabras viejas y nuevas a nuestra disposición.

    Alguna vez se pensó que buscar una palabra era casi como cazar un libro en una biblioteca. Una persona iba al librero mental en el cual el léxico estaba almacenado, así como estaba y después, lo sacaba de ahí. Si la selección ocurría con demasiada prisa, el vecino de al lado, izquierda o derecha, por ejemplo geranio en vez de hortensia; era seleccionado. Pero este ordenado modelo bibliotecario es poco probable. Es más como sacar varios libros a la vez y regresar los que no se necesitan. El subconsciente se prepara de más, tomando más palabras de las que pueden usarse.

    La evidencia más directa viene de fusionar dos o más palabras en una sola,[4] cómo en: «Se cagoteo» de carcajear y cagar. «Es frío en Groenislandia», una mezcla de Groenlandia e Islandia pero dicho en un restaurante griego. «Le dieron una ovación calurosa» dijo un político mezclando ovación de pie y caluroso aplauso. En otra ocasión el gobierno fue acusado de «encogerse de pies» ante un asunto importante. El que lo dijo presumiblemente hablaba de encogerse de hombros y arrastrar los pies[5]. Tanto el sonido como el significado de ven entretejidos en el proceso de selección.

    Un músico comento sobre el director Toscanini: «tenía muy poca sinfonía con la música moderna» hablando de simpatía[6]. Con frecuencia, Toscanini conducía sinfonías. Ambas palabras se vieron activadas probablemente y entonces se escogió la incorrecta. Tales errores indican que es normal activar más palabras de las que se necesitan y suprimir las que no se desea usar. A veces se suprime la palabra que se desea usar. “Una idea inicial puede progresivamente dirigirse a conexiones lógicas y expandirse a palabras asociadas”. Eventualmente hay un montón de palabras listas para usarse, todas similares a la palabra requerida de un modo u otro.

    Las palabras más parecidas en significado y sonido más favorecidas mientras que las otras, pierden fuerza por el camino y se desvanecen. Finalmente, hay un ganador que sale disparado como un pan tostado del tostador. Ocasionalmente, saldrá el pan equivocado si hay más de un competidor con las mismas características. Todo en menos de un parpadeo[7].

    Demasiadas palabras se ven activadas porque demasiadas se parecen. La telaraña del lenguaje humano no es bidimensional ni tridimensional, es MULTIDIMENSIONAL. En una obra de teatro de Michael Frayn, Orden alfabético, un personaje intenta localizar dónde puso una secretaria un archivo importante. Lo más probable era que lo hubiera archivado bajo el nombre de la persona que lo dijo, lo que no sabemos, o la ocasión en la que dicho, que tampoco sabemos. Podemos concebir que lo haya archivado bajo castigo corporal o corporal, castigo. Partido laboral o laboral, partido. La mente humana puede hacer todos eso archivos. Pero manipular la vasta, entretejida telaraña de palabras nos lleva a crear atajos.

    Colar las opciones puede involucrar trampas inesperadas. Esto lo discutiré en la próxima conferencia. Aún así, que afortunados somos al poder elegir de entre 50000 palabras acumuladas, las que necesitamos. Tal vez nuestra habilidad solo sea visible, comparándola con alguien que la ha perdido como les sucede a algunas víctimas de ataque al corazón. En el libro Nabakov’s pale fire, se describe esta frustrante condición. “Aún podía hablar. Se detenía y palpaba para encontrar un sonido útil. Pero de las células vecinas, las impostoras tomaban el lugar de las palabras que necesitaba y se veía implorante mientras trataba de razonar en vano con los monstruos de su mente”. A menudo las palabras parecen tener poderes mágicos. Una sobreviviente del Titanic supuestamente dijo «Mi apellido de soltera es Trucha[8], ¿cómo se supone que me ahogara?» Aunque el aspecto más mágico del lenguaje es la increíble cantidad de palabras que conocemos y la velocidad con la que encontramos las que queremos.

    Um…seguro escucho lo que estás pensando ¿por qué discutir el uso de las palabas en un blog sobre escribir ficción? Elemental mi querido John Snow. Tal vez las palabras no signifiquen nada si no les damos ese valor pero también significan muchas cosas. Y ese es el tema para la próxima entrada. Aunque no sé si traducir la siguiente conferencia Reith o dejarte con un parafraseo estilo Merriam. Puedes votar en los comentarios. Bye.


    [1] ¿Recuerdas cuando uno guardaba cosas en red en vez de en la nube?

    [2] A dead cat bounce, greenism, medianescense, magaholic, golden parachute en el original.

    [3] Wuglet o wugling según otras palabras en inglés en el original, tales como piglet o newling.

    [4] Algo que es muy propio del idioma inglés, el coreano y el japonés pero no tan común en español. Lo que no quiere decir que no exista….he aprendido palabras cómo tarupido con Sophie.

    [5] *»She chuttled”, chuckled/chortled, “It’s cold in Greeceland”, Greenland/Iceland. “He was given a standing applause,” standing ovation/loud applause. “Shrugging their feet”, shrugging their shoulders/dragging their feet.

    [6] En inglés symphony y sympathy.

    [7] Parece que eso es lo que hacen los correctores de teclado de los teléfonos. Si colocas bien el comienzo de la palabra, es más probable que termines con la palabra que querías en vez de sí te equivocas en el principio.

    [8] Trout

  • La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p4



    No existe la palabra en inglés que cubra «instrumentos de cocina que abren cosas[1]»  Notar que palabras van juntas es un talento humano natural. Es la clave para sonar nativo. Las personas que crecen hablando inglés británico no hablan de mantequilla echada a perder, huevos rancios o hierba estancada. Prefieren hablar con confianza de mantequilla rancia, huevos podridos e hierba podrida A pesar de que rancio, podrido o echado a perder[2]  tienen significados que se superponen en el diccionario (prácticamente sinónimos en Español y sin embargo nadie dice mantequilla podrida). 

    De modo similar a perseguir y echar a correr detrás[3]. Los angloparlantes los usan con objetos distintos, incluso si no llegan a ser conscientes de ello. Persiguen[4] caballos fugitivos, ladrones, pelotas y otros objetos físicos como en “Más fútbol. Un bonche de idiotas corriendo en un campo persiguiendo una pelota” Ese ejemplo, por cierto, salió del British National Corpus, un centro de datos del inglés hablado y escrito.

    No obstante, buscamos o corremos tras (pursue) ideas abstractas, objetivos, metas y políticas. «Necesitamos tomar la iniciativa en nuestra búsqueda de una estrategia para el empleo y el crecimiento». Así no perseguimos pelotas de fútbol ni corremos detrás de ningún objetivo incluso cuando el significado que le sigue a ambas palabras es el mismo en algunos diccionarios. Y aprendemos a lidiar con palabras nuevas fijándonos en las palabras alrededor, tal como «niñita[5]«.

    Una palabra que se usa mucho pero que apenas hizo su aparición en los diccionarios, así que debió difundirse de algún otro modo. En una encuesta sobre palabras «endebles»; en el periódico, el 80% de ellas venían acompañadas de palabras que sugerían a un masculino débil. «Odia a las niñitas y prefiere la gente fuerte». “Eres un macho si conduces un Mustang pero una niñita si conduces cualquier otro auto”. “Él alcanza la cima, alguien que realiza, no una niñita deprimida” y la lista continúa.

    Los humanos somos muy sensibles a las palabras que aparecen juntas. La sensibilidad a las palabras circundantes es ahora lo que se piensa como la clave al aprendizaje de reglas gramaticales. Los verbos en particular son los referentes alrededor de los cuales se desarrollan las oraciones y su estructura. Hay que poner algo en alguna parte, por ejemplo en «Herbert puse las medusas en el baño». No sé puede decir simplemente que Herbert puso las medusas». La estructura de la oración debió haberse aprendido escuchando las palabras alrededor. Pero las palabras no solo tienen significados conectados. También tienen una estructura en su sonido.

    La información sobre cómo recobramos los sonidos de las palabras viene de los malatropismos (mal uso de palabras parónimas) que son palabras de distinta escritura pero sonido igual o similar que se confunden como «Nos contó un gran antídoto» en lugar de «Nos contó una gran anécdota».

    La señora Malaprop, personaje de la obra teatral Los rivales de Sheridan dijo algo así como «Tan enojado como una alegoría en los bancos del Nilo» en vez de aligátor. En adultos reales se da els efecto bañera, la palabra es como una persona sumergida en una bañera con la cabeza y los pies fuera; la cabeza un poco por encima de los pies. Las personas recuerdan mejor el inicio de la palabra que el final y lo de en medio no tanto.

    Así «meditaciones trascendentales» se convierte en «medicaciones trascendentales» Un portavoz gubernamental dijo «Es una política que considero indispensable» en vez de «indefendible» Y «Mantienes a los pollitos calentitos en un incinerador» en vez de «incubador[6]«…

    También recordamos el ritmo de las palabras y la vocal acentuada la mayor parte del tiempo, aunque no tan bien como los principios y los finales. Distinguimos numerosas palabras similares debido a que tienen letras iniciales distintas tales como habilidad y debilidad o virilidad y esterilidad.

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    Los niños por otro lado, son mejores en el ritmo de las palabras que los adultos y no tan buenos con los principios de las palabras como sucedería en «Papi, cómprame un inodoro de helado» en vez de «cucurucho de helado» y «el león y el Leprechaun» en vez de «el león y el unicornio». ”Don gato» por «mamarracho[7]»  y «marmadillo» por «armadillo». Eventualmente, se mueven hacia el sistema adulto. En parte porque aprenden a leer y en parte porque descubren que el sistema adulto es más rápido para encontrar palabras.


    [1] Ni en español.

    [2] Rancid butter, rotten eggs y rank weeds en el original…los cuales pueden traducirse  prácticamente igual al español en todos los casos.

    [3] Chase y pursue que virtualmente quieren decir perseguir sin diferencia en español

    [4] En el original «we», nosotros.

    [5] Wimp

    [6] Lo que evidentemente iba a causar muchos pollitos muertos solo por nuestra forma de recordar las palabras que, en este caso, la traducción si se deja al ser incubator e incinerator cognados.

    [7] Renuncio a traducir esto. Dice «gandigoose» que es Gandy Goose, un personaje animado por «bandicoot», un marsupial australiano que se traduce como bandicut y cuya relación con Gandy Goose se me escapa del todo a excepción del hecho que existe un bandicut animado.