Pero es más importante que los personajes se muevan y tomen decisiones como personas de carne y hueso, que les dé la oportunidad de deliberar, de elegir, de volverse atrás, de tomar otras decisiones, como hacen las personas en la vida real. Los argumentos rígidos, aunque sean perfectos, pueden hacer que los personajes de un libro parezcan autómatas.
—Parece que estamos atascados aquí—dijo él, apagando el motor.
—Y sin señal para llamar una grúa…—dijo ella tronando la bomba de chicle rosa. Un trueno a lo lejos anunció que la lluvia seguiría.
Ella dijo. Él dijo. Parece ejercicio de conjugación. Estos son algunos consejos que da Sarah Domet en 90 days to your novel acerca de cómo escribir diálogo. Claro, en el orden que se me hicieron más importantes y con una pizca de enzimas digestivas.
1. Comienza una escena con una descripción de las personas que hablan, en vez de comenzar por el diálogo…oops. Ya hice eso. A veces, las personas que podemos ver olvidamos el resto de nuestros sentidos y queremos saber todo lo posible en cuanto a datos visuales. Que es en lo que se fundamenta este consejo (según yo), por lo que se necesita un contexto en un orden preestablecido. Al fin, ella dice evita; así que es como un consejo general no una ley.
2. Describe que hacen los personajes mientras hablan. Esta es una técnica para sentar el tono y el subtexto de la conversación sin tener que decir lo obvio como que Mariana dijo ”eres un @#$-5″ muy enojada. Si está diciendo una palabrota, lo más lógico es que esté enojada. Pero si no y este es un juego erótico, entonces va a tomar de la corbata a Pavel y le meterá mano en el trasero…Es una técnica para mostrar y no contar de esas que funcionan a nivel técnico. Este consejo lo voy a poner junto a otro que está relacionado de forma muy cercana y es tratar de usar adverbios para describir cómo habla el personaje. Domet dice que escojas otro lugar para ponerte creativo pues…
3. Ponle etiquetas de identificación. Algo muy común en los mangas y webtoon son las burbujas de diálogo que parecen no pertenecer en ninguna parte. Son enojosas y complican la lectura. Haz que la lectura sea lo más limpia posible. Ahora, Camilleri casi no lo usa pero esos diálogos por lo regular son solo entre dos personajes de forma alternada así que no es necesario estar identificando. Por otra parte, en una sala de juntas, será difícil seguir la conversación sin etiquetas. Las etiquetas deben buscar lo que la ortografia y gramática; la invisibilidad. Por eso no hay que decir «su voz cayó como una hoja en el bosque»…y es otra convención que ya rompí en alguna parte.
4.Alterna diálogo con párrafos de exposición y ambientación y haz el diálogo lo más corto posible…
5. Las personas no se avientan largos párrafos a menos que estén dando un discurso. ¿Te gustan los discursos? Yo los detesto…tal vez porque me recuerdan las ceremonias escolares a la 7 de la mañana en invierno y a las 9 de la mañana en verano. Están diseñados para fastidiar. El diálogo de lo que uno escribe debe ser lo que haga fluir la escena, no la pastilla de Clonazepam.
6. Recuerda que nadie se la pasa gritando…Bueno, en una pelea sí, pero eso se hace con frases cortas. No párrafos con signos de exclamación en cada una de sus oraciones. En todo caso, ponle uno al principio y uno al final—¡No distraigas tanto al lector!
7. Lee en voz alta…puedes terminar haciendo el audiolibro y hay oraciones que son súper bonitas pero también extraaaa largas y te dejan sin resuello. Además de eso, Domet dice que te darás cuenta si es natural. La verdad para eso, lo que hace falta es hablar con otras personas o escuchar con atención en la calle si eres tímido.
8. ¡Mi favorito! Cada personaje habla distinto. Algunos usan tacuche y otros armaduras de batalla (en el campo de los negocios). Dale ese giro de la lengua a cada uno.
Así, el diálogo es importante. ¿Me das un poco de diálogo con un comentario?
Y bueno, estábamos con que el drama de ser o no ser nos tenía ocupados en conocer las 7 convenciones dialogadas del teatro para ver que nos podemos robar a nuestro molino…Retomemos con el número cuatro.
Sincronía. En teatro, el tiempo corre a la par…las dos horas o tres horas son de tiempo real. Una especie de reality show…Está convención se comparte de cierto modo con el cine y la tele. Lo que ves que sucede, toma el mismo tiempo en la vida real. No se trata de minutos Windows[1] Esto es distinto en el cómic y en el cuento/novela. En el cómic toma menos tiempo que suceda una madrina/paliza debido a que la acción total de los movimientos se limita a ciertos cuadros, más concretamente a los key frames y no a los cuadros intermedios que hacen posible el movimiento en una animación, por ejemplo. En la novela… sí son minutos Windows. Es más lento decodificar lo que sucede a través de una descripción —mostrar, no contar; que a través de imágenes en movimiento. No por nada es más popular el animé que el manga. El manga exige leer (decodificar), el animé no. Creo que por esta razón, algunas personas eligen los audiolibros a los libros y las películas a la versión impresa. En lo que yo describo que había botes de basura a rebosar desde el viernes bajo una farola de rendimiento irregular, que ilumina a un adolescente como pececillo recibiendo los enérgicos saludos con los talones de la pandilla local, la secuencia de vídeo ya lo transmitió en la friolera de dos a cuatro segundos (más o menos) mientras que leerlo tomó de 8 a 10 segundos (cronómetro en mano). Tiempo Windows.
Identidad de enunciación. La narración. El teatro habla en primera persona igual que el cine y la tele a través de la identidad que asume el actor. Esto nos pasa de modo gracioso en cómic y novela/cuento. Nos apropiamos de la primera persona y durante lo que dura la convención de jugar a la realidad somos el personaje que toma la palabra.
Parcialización. Mmm…¿nos sentimos engañados con un narrador omnisciente qué en apariencia lo sabe todo y que va contando las cosas como quiere? Tal vez por eso, se usa cada vez más el narrador en primera persona. Porque permite jugar más con la trama sin que el lector sienta que lo están timando con cada bola curva que lanza el autor. «Cada identidad enunciadora no tiene toda la información o la tiene incompleta». Por esto es que vemos al héroe perseguir al villano —que lleva un hacha— pistola en mano sin que sepa que le va a caer por el techo. Escondemos información y la soltamos cuando hace efecto.
Opacidad. Ni el teatro, la tele o el cine tienen la transparencia de abrelatas del cómic o el cuento. Sí, el abrelatas de cráneo que nos deja ver el interior del personaje del mismo modo que Twitter y Facebook nos dejan ver parte de lo que piensa una persona. Lo que tienen es que el diálogo no es completo, va a medias entre lo que se puede decir y toda la maraña de cosas que pasan en la cabeza de un personaje y que se deja ver a través del tono, el lenguaje corporal y las acciones del personaje en escena.
Para el autor del vídeo (el que generó esta chorrada), las tres primeras convenciones hacen el teatro en el sentido estricto. Si se rompen las tres al mismo tiempo ya no hay teatro, al menos como les digo que llegué a verlo. Se pueden romper las otras convenciones sin desbaratar la estructura narrativa necesaria como siempre que uno busca ser diferente e incluso romper un poco alguna de las tres leyes del movimiento teatriano (parodia de las tres leyes del movimiento).
¿Por qué demonios aprender esto de la convención dialogada? Porque tiene problemas y virtudes como todo y si has empezado a escribir vas a entender dónde funciona mejor en el medio que sea que escribas. La convención plantea mejor el nudo en el enfrentamiento con el antagonista. Mientras que, un narrador me pondrá mejor al día de que va el conflicto que un diálogo…al menos en teatro (ambiente natural de las 7 convenciones), dónde no podemos desperdiciar nuestro tiempo real. Lo que no sucede en ninguno de los otros medios. Esto es único del teatro. Tal vez también de la ópera, pero no soy experta. Yo sólo voy buscando las cosas como me van cayendo y te las platico.
En los otros medios, dramatizar con diálogo (en el caso del cuento/novela y cómic si va esto de la mezcla con la narración) para darnos el problema, deseos y solución es la quinta esencia de nuestra realidad virtual. Así la historia en teatro se cuelga más del conflicto dramatizado con el planteamiento y el desenlace narrados por un personaje. ¡Es aquí donde se diferencia del cine y la tele! Bah, puras chorradas.
No hagas más drama y dale like…
[1] Por si no has oído el término, es cuando transfieres un archivo a un flash card y el sistema operativo te dice que tardará cinco minutos en hacerlo…y se tarda más.
Antes de darme méritos no atribuibles a mi ser —confieso que de teatro sé que he visto en escena Confesiones de mujeres de 30 y algo de Molière que no recuerdo…una de esas obras que ponen para que las vean los chicos de prepa y no tengan que leer y ni porque me lo dejaron de tarea, fui con unas amigas; digamos que la información la saqué de un canal de Youtube que de llama El rinconcito y lo contrasto con lo poquito que sé de narrar ficción. Igual te dejo el link para que vayas a divertirte por tu cuenta. Ya sabes que aquí…puedes hacer lo que gustes. Hasta darle like…o no. Según.
Empezamos con una cuasi cita (no cita porque se trata de darles la esencia como yo la entendí: Al espectador no le importa qué tipo de obra es. No se pone a analizar, está obra es de teatro dialogado o de teatro narrado. Al espectador le importa si le gusta o no…por lo tanto, inferido a cualquier medio de narración: el espectador no se va a poner a analizar lo que está viendo. Le vale bolillo sí se trata de algo con imágenes sacadas de un videojuego o tiene tantos clichés como un durama coreano —uno por capitulo. Le importa si le gusta o no.
Eso en sí, ya es interesante y debería estar en otra entrada…(¿Ves Merriam?, deberías aprovechar y ponerla en otra parte). Al espectador/lector le importa que sea efectivo. Solo a los ma…melones les importa eso —tú y yo…escritores de la ficción diaria).
Convención. Acuerdo tácito entre los espectadores y el espectáculo de suspensión de credibilidad. Entrar en el juego. El espectador va a jugar a qué las cosas en el escenario suceden. ¿Ya ves como sucede esto de jugar a que ciertas cosas son reales?
Aunque sepas que eso no existe, uno juega que está en Venecia o el cartón pintado es una roca. ¿Nos importa que pasa en el teatro cuando no escribimos teatro? Pues…a lo mejor no. Pero ya vimos (tú y yo) que entender cómo funcionan otros medios nos ayuda a entender mejor el nuestro e incluso, a robar de mejor forma las ideas que nos resultan necesarias. Así las cosas.
Las convenciones del teatro son 7.
Reconvención de lugar. El espectador sabe que está en el teatro pero accede a creer que está donde le decimos que está. En un cómic, eso sucede así como así. La imagen con el letrero y estamos en ciudad gótica y no en Nueva York. En pantalla, eso requiere tomas de vistas reconocidas del lugar con su correspondiente letrero de fecha/locación. En la novela o cuento…descripciones detalladas de calles o tiendas más la mención obligada delsitio y fechas sí cabe.
Reconvención de tiempo. Lo que sucede en el escenario está sucediendo en el momento. Esto es un detalle compartido por todos los medios. Lo que pasa en pantalla, en el escenario o en página, es lo que está sucediendo. Por esto la insistencia de McKee en la dramatización del flashback. Porque debe ser algo que está sucediendo en el momento mismito que lo vemos o leemos.
Caracterización. Benito B. deja de ser Benito B. en el escenario y se convierte en Don Gato —siempre y cuando ese sea su papel. En el cine, la tele, este rasgo se confirma compartido en cuanto al uso del actor —cuando lo hay pues dentro de poco igual deja de haber actores. Todos los medios sin embargo, comparten este rasgo que lleva a los medios representativos (tele, cine, teatro) a esta convención de la caracterización. La imaginación del autor, poniéndose en los zapatos de cada personaje. ¿Cómo habla? ¿Qué dice? ¿Se suicida o no ante este problema? La caracterización tal vez no sea visible en términos tangibles pero sí está ahí. El subtexto de lo interno que en la novela si se ve y en los otros se ve a través de las acciones.
Hagamos una pausa y dejemos el resto para la próxima mientras rumias estos trozos de información y me odias tantito preguntándote ¿qué diablos es esto? Sin que yo te responda que tiene que ver con escribir ficción.
“Pienso que también es posible hacer que un héroe-psicópata sea totalmente repugnante y, pese a ello, resulte fascinante precisamente por su depravación. Estuve muy cerca de lograrlo con Bruno en Extraños en un tren, pues ni siquiera la generosidad de Bruno es constante ni oportuna, y nada más puede decirse en favor suyo. Pero en la citada novela la maldad de Bruno quedaba compensada con la «bondad» de Guy, lo cual simplificó considerablemente el problema de crear un héroe simpático, que en este caso era Guy. Todo depende de la habilidad del escritor, de si es capaz de divertirse con la maldad de su héroe-psicópata. En caso afirmativo, el libro es entretenido y entonces no hay razón por la cual el lector deba «simpatizar» con el héroe. Si tiene que haber «identificación del lector», término del que ya estoy bastante cansada, entonces conviene dar al lector uno o dos personajes secundarios (preferiblemente un personaje que no sea asesinado por el héroe-psicópata) con los que pueda identificarse.”
¿Alguna vez te has encontrado disfrutando con fruición la profunda maldad de algún antagonista? De la riqueza psicológica con la que se maneja, al contrario de un héroe un tanto acartonado cuya mejor cara es tan invariable que nos identificamos más fácilmente con el villano —quien probablemente haya entrenado días y años para que lo venza en un ratito el advenedizo karate kid —un chiste muy pero muy local.
Ya sea en la tele, novela, cómic o teatro; el antagonista es una pieza clave de la ficción. Aquello que causa el interés o el desinterés inmediato. Y no necesariamente tiene que ser porque la heroína se encuentra con la porrista súper guapa que le hace la vida imposible —cliché de vainilla con crema[1]…hablamos de aquello que le impedirá al personaje lograr sus anhelos —suena más monito que decir motivaciones o ambiciones hoy que estoy súper onda pensamiento positivo —dicho con voz fresa.
Pues bien, esto de las fuerzas antagónicas llevadas al límite es lo que hace subir la tensión. Es la fécula de maíz que espesa el gravy o caldo de cultivo mejor conocido como trama. McKee (El guión. Story) menciona enfrentar al personaje contra al antagonismo contrario, antónimo y negación de la negación de su situación…
Digamos que lo explico cómo lo explica Ronald B. Tobías (20 master plots) para el caso de la trama de amor: el chico conoce chica en una fiesta a la que se acaba de colar y el gran impedimento son ¡sus padres! Sus padres se odian a muerte. Esta es una trama vieja, ya nadie se cree que los padres se opongan…a menos que sea un durama de hace diez años o una película de procedencia árabe-hindú….
No hoy día, el chico conoce chica y la situación contraria sería que a ella; él no le interesa lo más mínimo. Ni por enterada está de su existencia. De ahí que el contrario del amor sea la indiferencia. Si lo escalamos un poquito, entonces del contrario pasamos al antónimo —en algunas ocasiones si se trata de antónimos del diccionario Larousse pero en otras no…(y no se las cuento todas por razones de derechos de autor; que ya sé que los violo todos pero de vez en cuando…), y la chica no solo detesta al tipo; lo aborrece del todo. En una trama de boy love este aborrecer sirve para ocultar un amor terrible y mal entendido. En una comedia romántica esto lo usan como el ir y venir de desagradables comentarios irónicos que comienzan el flirteo entre ambos protagonistas…
La negación de la negación consiste en…odiarse uno mismo. En despreciarse de tal modo que al personaje principal le resulta imposible enamorarse. También en el odio disfrazado de amor…dramas domésticos con abusivos verbales y manipuladores…
Y si estoy tocando de nuevo la trama de amor es porque McKee se mete en el tema de la sexualidad y del amor…y muchos otros que resultan ser como la inflación. A veces muy estables pero bajo circunstancias no tan normales —la guerra o una pandemia; vienen a ser muy fluctuantes…o perder tres ceros de golpe.
En los tiempos en que exploté mi cereza —la de la lectura de manga BL; el principal conflicto consistía en enfrentarse contra una sociedad que aborrecía la homosexualidad con dientes y rumores ( no existía la cancelación). Hoy día, incluso cuando los países que exportan este tipo de historia siguen siendo poco tolerantes[3], la mayoría de las tramas muestran familiares menos reacios a aceptar este hecho, amigos inclusivos que sólo desean que el personaje confiese para seguir comportándose como siempre…sociedades más abiertas. Tanto así que una mención a las nalgadas del Grey ese y nadie se espanta.
Es por esto que buscar la negación de la negación y el antagónico antónimo no resulta tan simple ni tan sencillo pero es la piedra de los cimientos de nuestra historia.
¿Qué estás esperando? ¡Dale like o comparte esta chorrada! (Cosa que seguro ya hiciste y detestas que te esté dando la lata con eso).
[1] Aquí usando términos de cocina cuando el arroz más simple no me sale
[2] Está curiosa expresión la usa mi madre para indicar que requiere de una explicación a detalle cuando no está entendiendo algo y causó un poco de malentendido entre una chica argentina que conozco con respecto a la sexualidad de un famoso compositor…así que si no terminas de entenderla puedes sustituirla por la expresión ‘con pelos y señales’.
[3] De hecho, que alguien nombre un país, uno solo donde se tome como normal por el 50% mínimo de la población. Tan solo los gringos sureños siguen arrastrando y torturando hasta la muerte a aquellos que sorprenden teniendo una vida abiertamente distinta…sea el color de piel o su sexualidad. Y en Europa, sigue habiendo casos de golpizas…menos pero todavía los hay por ambas cosas.
¿Recuerdas el cuento? Saca tus pinzas de entomólogo y la lupa. Prepara la mesa. Recuerda no tener comida cerca, pueden caer trocitos de cuento en ella o tu taza de café…no queremos contaminación por bacterias desconocidas, ¿verdad?
En la primera etapa dramática, se establece la naturaleza de la tentación y el protagonista sucumbe. Así como con este cuento, la protagonista lucha por resistirse pero…se deja arrastrar, racionaliza, niega, se engaña a sí misma y hace lo que no debe (según la premisa inicial). Predecible como café sin cafeína.
En el segundo acto dramático, él o la protagonista viven bajo los efectos de sus decisiones. Los efectos dramáticos de la decisión en la primera parte reverberan en la segunda. Aquí entra nuestro trabajo anti predecible. Las consecuencias tienen que angustiarnos lo suficiente como para desear que haya un cambio. Los hijos de la reina están secuestrados en el cielo. El hombre que dice amarla no puede arriesgarse a perder su trono (o su vida). Una turba de gente la quiere muerta por comerse algo que no se comió.
Mientras más intenta liberarse del castigo, peor se pone la cosa. Finalmente (por algo es el fin), una resolución tiene que presentarse. Y el orgullo desaparece con las llamas de la hoguera. Una trama de tentación no es tanto de correr tras el sindicato fantasma y sus matones o meterse en un oleoducto con una geóloga guapa. Es un forda. Todo pasa dentro del protagonista y si bien su mundo se mueve forzándolo a cambiar, es por dentro que se suceden las necesidades, motivos e impulsos. En este caso y en Parallel el antagonista es interno. El enemigo es uno mismo.
En Atracción fatal (no la he visto…) y El jardín del Edén (tampoco), el antagonista es externo y podemos identificarlo. De nuestro lado de la Literatura occidental, el gran tentador suele ser el de las patas de cabra. Fausto es el tentado más famoso… Tobias (20 master plots) menciona ¡una novela, una obra y tres operas!
Tal vez la otra trama no tan famosa pero con un final no feliz es Dorian Gray. Y ésta es una historia moderna de tentación sin todo el rollo religioso del arrepentimiento y casi futurista. ¿Cuántos actores y cantantes no sucumben a la tentación llamada botox y bisturí para seguir siendo jóvenes? Hasta yo he sucumbido a la tentación del bygan yoga…
La diferencia entre Fausto y otras tramas para Tobías, es el momento de debilidad. Fausto no acepta ceder hasta casi el final y, no cede a un deseo egoísta sino a su deseo de seguir siendo útil a la humanidad con lo que, técnicamente no está cometiendo ningún pecado y Dios puede reclamarlo como suyo por el espíritu de la acción.
Una imagen que me recuerda el final de Constantine con Keanu Reeves como protagonista aunque al revés pues en este caso, es la letra chiquita la que salva al protagonista y no es una historia de tentación. Constantine se suicida para llamar al diablo y decirle lo que su hijo y Gabriel se proponen. El diablo gana un alma en el espíritu del suicidio como pecado pero la pierde por la implicación del auto sacrificio para salvar a la chica.
La trama de tentación requiere preguntarse ¿Cuál es el crimen de dicha tentación? ¿Cuál es la perdida (el precio por dejarse tentar) y cuál la ganancia? Este no es el foco, el foco es como afecta al personaje. ¿Va a sentir culpa o no? ¿El castigo es externo o no hay castigo? ¿Se enojara consigo misma por dejarse tentar?
Crea un personaje arcoiris… emocionalmente —recuerda que la identificación emocional nos lleva a empatizar con el personaje sea su sexualidad X Y Z. ¿Cuál es el efecto final de sucumbir a la tentación? ¿Habrá crecimiento o no? Todo este teatro interno es LA HISTORIA.
Lista de importantes:
La trama de tentación es una trama de carácter donde el personaje sufrirá o no según sus motivaciones, necesidades e impulsos.
¿Cuál es la moralidad de la historia? El personaje por lo regular se mueve del agujero de haber caído en la tentación hacia un mejor control de así mismo después de que la situación va a peor.
El conflicto interno puede verse en las acciones del personaje. Estas acciones son un reflejo del champurrado de emociones mezclándose en la licuadora entre lo que es bueno y lo que se desea. La primera fase dramática establece la naturaleza del protagonista, el antagonista y la tentación…en eso es igual a cualquier trama.
¿Cómo sufre el protagonista este deseo de dejarse llevar? La protagonista se come la «manzana». Hay un periodo muy corto de dicha por comérsela. La protagonista piensa y vuelve a pensar que tomó «la mejor decisión». Lo que al lector le parecerá estúpido pues puede ver qué todo se encamina al desastre mientras la protagonista no.
Se abre la segunda fase dramática y los beneficios de ceder se acaban, comienzan a acumularse las deudas de juego. El protagonista busca rutas de escape para no verse responsable o castigado. Los efectos de caer en tentación se dejan sentir hasta el final para ser resueltos como parte del clímax
Apenas a las afueras de un gran bosque vivía un leñador con su esposa, que no tuvieron más que una sola hija, una pequeña de tres años. Los tiempos son tan malos que la inflación del 6% eleva los precios de la harina y la cerveza hasta precios inasequibles.
<<¿Puede su hijo sobrevivir con agua?>> Compadeciéndose de ellos, la virgen María se aparece con una corona resplandeciente de estrellas y le ofrece al padre cuidar de la niña. El padre preocupado, no ve más alternativa que aceptar la oferta. La virgen María toma a la nena y se la lleva al cielo donde come pasteles de azúcar y bebe leche dulce.
Ella crece, cumple catorce años y la virgen se va de viaje, dejándole las trece llaves de las puertas del cielo. ¿Las instrucciones? No abrir la treceava. Puede abrir cualquier otra, menos esa. La chica promete obedecer y se da un tour de doce días en cada puerta. Tras cada puerta un mundo maravilloso de luz y un apóstol sentado, una causa de gran regocijo y asombro.
Y así y todo, no consigue desviar sus pensamientos de la dichosa puerta. Se va a dormir y no lo consigue, <<¿Qué habrá detrás?>> es todo lo que se le ocurre pensar. Los ángeles le aconsejan no abrirla pues sería un pecado. ‘Solo voy a abrirla un poquito, solo un poquito para ver dentro y nada más’ les contesta. ‘Un pecado con tristeza como resultado’ responden los ángeles a su vez. Pasó un día y la niña se quedó sola frente a la puerta.
<<Si la abro ahora ¿quién va a darse cuenta?>> piensa. La Trinidad en todo su esplendor y en medio del fuego es lo que se esconde tras la treceava puerta. Embelesada con la luz, la niña mete un dedo en la luz dorada…Se lava una y otra vez. De nuevo. Siente que el aire se le atora en la garganta y el corazón da brincos desacompasados. El dedo no deja de ser dorado. La virgen regresa a casa, los ángeles se apresuran a recibirla. Alguien falta en la comitiva. Manda llamar a la niña, que esconde las manos a la espalda. ‘¿Abriste la puerta mi ratoncillo?’ ‘No’ ‘¿Abriste la puerta pajarillo mío?’ ‘No, toque las llaves pero nada más’ ‘¿Abriste la puerta niña mía?’ ‘No, me pasee por cada una de las otras puertas pero esa no la abrí’ ‘Como castigo volverás a la tierra como muda’.
En medio de árboles enormes y con los pies, las piernas y los brazos arañados por las ramas bajas; la niña busca raíces para comer. No sé preocupa por el pudor, no hay nadie a la vista y su agujero de árbol la cobija por las noches. Las raíces y las frutas del bosque se suceden unas a otras hasta que un día de tantos en una vida sin lunes, el rey del país se perdió persiguiendo a un ciervo y se topo con ella. Que fuera muda pasaba a segundo plano con la contemplación de tanta superficie desnuda, sin grasa superflua por la alimentación algo limitada.
Encantado, el rey se la lleva y se casa con ella. Nadie arma complots políticos por la pérdida de una posición de poder a manos (yo diría senos) de una desconocida…tal vez eran políticos zorrunos. Pues bien, la reina y el rey tal vez no hablen mucho el uno con el otro pero si juegan a la casita bajo las sábanas. La comadrona los visita pronto, la virgen llega para conocer a su nieto y preguntar de nuevo ‘¿Quieres regresar al cielo? Solo dime la verdad, de lo contrario me llevaré a tu hijo conmigo’.
Con un mohín, la chica niega confesar y a la mañana siguiente en vez de bebé en la cuna, pañales limpios sin usar. Los zorros políticos que habían estado quietecitos comienzan un rumor: ‘La reina es caníbal’ ‘Debe ser una bruja’ ‘¿Qué pasó con el niño?’ El rey, embobado con su hermosa reina, se preocupa más de seguir produciendo herederos que de escuchar chismes. Hay una segunda visita de la comadrona y el teatro de la negación se reproduce con fidelidad digital. Los consejeros, encantados de proponer a sus sobrinas e hijas como nuevas reinas; llevan al rey «los miedos del pueblo». Gritan mucho, gesticulan y exigen justicia por la sangre derramada…
El rey, imperturbable y ocupado con asuntos de la sucesión, no pierde el tiempo escuchando estás memeces. Hay un tercer heredero y una tercera visita. ‘¿Sigue tu corazón inflexible?’ ‘Admite que abriste la puerta y te devolveré a tus dos pequeños’ ‘No’ niega la reina con la cabeza. ‘¡Esto es el colmo!’ grita el rey, con el peso de los gritos afuera que claman: ‘Es una bruja’ ‘Es canibal’ ‘Mujer come niños’. Los consejeros deciden que vale más quemar una bruja en la estaca que perder su poder. El rey, ha escuchado de otras revueltas y ésta no parece ceder con el tiempo. ¿Es su mujer más valiosa que su trono? <<Si tan solo pudiera confesar ahora que abrí la puerta>> piensa la reina, con los pies sobre las llamas, el ruidero incesante de la multitud y asfixiándose en el humo de roble quemado. Coff coff, coff, ‘ay’. Descubre que su voz le alcanza para decirlo. ‘Sí, yo lo hice’ grita. La madera ardiente sisea y poco a poco se apaga. Gruesas gotas de lluvia acompañan una luz del cielo. La virgen baja con tres bebés en brazos de los ángeles. ‘He aquí, a tus hijos y tú felicidad’. Este es el cuento. Si te sabes uno de cualquier otra cultura que sea parecido ¡compártelo!. La próxima entrada tú y yo viajaremos por país de papas fritas…son malas para las arterias pero ¿quién se resiste a ellas?
La tentación es el preludio del pecado. Pero no sólo los pecados mortales de la gula, la pereza..(tal vez este si cuente), la ira o la lujuria. El pecado como algo inmoral, estúpido —hoy día preponderantemente lo estúpido— o malo. Ese vídeo de TuTele que nos llama la atención a la hora de ir a preparar la cena o esos chats irresistibles con un amigo en vez de ponerse a escribir, quizá implantar evidencia. Robar el millón de euros que está ahí a la vista y nadie se daría cuenta. No pagar impuestos. Comerse ese cachito de doña extra que le añade calorías a tu porción diaria —y sin hacer ejercicio.
Bienvenido a la trama con sabor prohibido y aroma decadente de la «tentación». Ronald B. Tobias (20 master plots) comienza a explicar está trama con una cita de Óscar Wilde (que no usaré) y la mención de dos personajes muy famosos en el mundo judeo-cristiano —sin incluir al animalito reptante (que Nacho gacho), para pasar a los dos resultados posibles: nos resistimos —muy pero que muy improbable, o nos lo zampamos —hacemos.
¿Y qué pasa cuando nos lo zampamos?
En caso de tener conciencia, llegan las Erinias con sus látigos a atormentarnos y darnos palpitaciones por meter las cuatro (patas). Si no son las Erinias, es el karma —una linda forma de creer que los políticos serán castigados por gastarse nuestros impuestos en dorar la puerta de su despacho o que la vecina pisará popo de perro por hacer fiestas los viernes a todo volumen (sin siquiera invitarnos). Para aquellos con una religión, las consecuencias varían desde un lugar calentito —donde arder, un alud interminable de hielo, la reencarnación en cabra o alguna otra cosa por el estilo.
Claro que…también están las consecuencias legales como divorcios, multas, condenas carcelarias —hay que pagar el precio por nuestras acciones. Mirarse las manos enrojecidas con la sangre…De ahí el conflicto de la tentación. No me atraparán, disfruto haciéndolo, ya lo hice pero miro por encima del hombro…por confundir lo que está bien con lo que me conviene y me la paso pensando que no debí hacerlo.
La trama de la tentación es una trama cuasi propagandística elaborada con los códigos morales imperantes, lo que quiere decir que hay que recordar que existen códigos morales universales y locales. Por lo que hay que tomarnos un minuto (es un decir) para lograr alguna escena que lo explique o algún personaje que desee discutirlo y el lector o audiencia entienda bien cómo funciona el código moral dentro de nuestro marco de realidad propuesta.
Recuerda que no todos estimamos el mal con las mismas escalas de grises. Ejemplo: en Brimstone and Roses (webtoon, sin terminar), no es tan inmoral como resulta ilegal, convocar a un demonio. Con lo que las tramas de tentación se van desdibujando cada vez más en la actualidad…tal es el caso de Parallel (película, 2018), que plantea la existencia de universos paralelos alternos. En estos universos las características económicas y sociales son prácticamente idénticas a nuestro mundo excepto por detalles como personas muertas aquí que podrían seguir vivas «allá», inventos y obras de arte. Así desde el principio, nos cuestionan la ética moral de ocupar el pellejo del otro yo[1] de turno en cualquiera de los universos alternos paralelos o importar sus (¿tus?) ideas para alcanzar un beneficio económico en este universo. Al final la posibilidad no es tomada por una aberración pues el castigo propuesto es la muerte o la suplantación de tu persona por otro yo —que eres tú pero no eres tú… Olviden ese párrafo… La tentación, es tema común de los cuentos de hadas. El típico «no hagas» en el que el personaje va y hace, racionalizando su elección hasta convencerse de que lo suyo no raya en la obsesión. Claro, si la nueva mujer de barba azul no hubiera abierto la puerta roja, nos hubiéramos quedado sin cadáveres y sin historia. Tobias ejemplifican esto con un cuento de los hermanos Grimm (comprensiblemente religioso como muchos otros creados en momentos de propaganda religiosa) que —según yo— no se encuentra en la colección de la edición Porrúa llamado «La niña de Nuestra Señora» que te contaré en la siguiente entrada según una Merriamconception de la traducción. ¿Ya se te olvidó darle like?
[1] Si viajaremos al pasado y nos encontramos con nuestro propio yo pasado, en teoría tendríamos que ser muy cuidadosos de no resultar vistos o tocar ni el vuelo de una mariposa bajo pena de alterar el futuro. Para el caso de esta película, no se viaja al pasado sino a universos paralelos con un otro yo.
Magníficas decoraciones navideñas que incluyen hadas de verdad junto con armaduras que apenas se saben la letra de Adeste Fidelio, un muelle con una piedra plana y un cangrejo, las Closerie de París y el aeropuerto de Rossy con su horrible café, el río Brandivino de agua cristalina, la cafetería desolada y sin clientes de Yumekui no Kenbun o la Nueva York con contados closets de tamaño suficiente para albergar una colección de Manolo Blanhik.
¿Reconoces cualquiera de estos lugares? ¿Representan momentos íntimos y especiales dentro de tu realidad virtual favorita[1]?
Para Sarah Domet (90 days to your novel), el ambiente de un lugar no solo nos transporta al humor de un personaje sino que también constituye algo más que el decorado de fondo donde sucede la historia, es el lugar a dónde desearíamos ir y conocer a nuestros héroes. ¿Si Rivendel no estuviera rodeado de agua pero de lava volcánica… seguiría siendo hogar de los elusivos elfos? ¿Pueden imaginarse Cavernas de acero en medio de bosques abiertos?
Robert McKee (El guión. Story) va más allá y lo vincula con lo simbólico. La montaña como el lugar donde suceden las revelaciones y los actos milagrosos o el nuevo mito del laberinto en la fábrica de partes mecánicas de Terminator (la uno…). La fealdad realzada de una mente enfermiza y deprimida o la belleza inconcebible del júbilo. Ojo, porque los símbolos pueden ser universales o culturales. Que la princesa Kaguya haya aparecido dentro de un bambú en la montaña no es casual, el bambú es una especie de tesoro divino —fuerte, resistente y ligero; que no se puede encontrar en los mitos griegos (donde encontraremos Laurel tal vez) aunque si la montaña como lugar cercano a los dioses…
En cualquier caso, la elección del lugar tiene relación con que decía Blake Snyder, establecer el tono del relato. ¿Hay flores por doquier? El relato tendrá un final feliz…me parece que está es una magnífica convención que destripar…Elegir el lugar del relato es elegir el lugar del crimen. Al menos el nuestro, porque nuestra chorrada será un crimen contra la convención de aquello que es real y aquello que no lo es. Un juego maravilloso en el que (y a pesar de la realidad) podemos colocar todas los diamantes y zafiros que deseemos sin que éstos pierdan su valor como piedras preciosas —¿alguna vez te has puesto a sumar todas las joyas de un solo cuento de hadas?…las piedras preciosas dejarían de serlo tan solo por su abundancia.
¿Qué tipo de lugar describirías para una historia de tentación? ¿Puede ocurrir la tentación en cualquier parte?
[1] Tal vez sea demasiado de mi parte afirmar que un relato escrito fue la primera realidad virtual sin necesidad de usar simuladores porque ya tenía el mejor simulador de todos.