Categoría: Cómo escribir ficción

  • Cómo escribir ficción que decepciona al lector: ¿por qué sentar el tono de tu obra maestra?

    animal animal portrait animal world annoyed
    Los escritores después de matar a un personaje: Sí, muy triste. De todos modos… continuemos.

    –Hemos de averiguar qué clase de historia es ésta –sentenció Cordelia, y el resto la miró sin comprender-. Cada historia trata de una cosa distinta -explicó Cordelia, paciente-. Las novelas de Pamela tratan de la pasión y de Pamela. Los cuentos tratan de la magia. El libro sobre las enfermedades de las ovejas, de enfermedades de las ovejas. La novela policiaca, de pistas. Cuando sepamos qué clase de historia es ésta, sabremos en qué hemos de fijarnos.

    Las ovejas de Glennkill. Leoni Swann

    A veces un escritor decide que el personaje debe morir. Qué remedio. Si para la película “¿Quién yace en mi tumba?” no hubiera habido un asesinato en primer lugar, el personaje principal no sufriría el destino un tanto cruel y desalentador que le da sentido al título. El escritor tiene que continuar escribiendo como si nada[1]. Es necesario… pero los lectores… Los lectores pueden ponerse un poco pesados. Bastante pesados.

    Este es el caso de “Mosquito Girl”, un webtoon que recibió un montón de críticas hasta que su autor, harto dejó en claro cuál era el interés de la trama. Espero que en vez de darse por vencido, siga (como tú y yo) buscando escribir trabajos de ficción[2]. Su historia en sí, era una buena idea.

    ¿Cuál fue el error que desató tanto desagrado por parte de los lectores? Matar al personaje interés romántico… Crujen los frenos y el cuello me truena, acabo de frenar en seco. Este fue el problema. El comienzo del webtoon, nos hace pensar que se trata de un cómic con el romance por trama al presentar a Alexa como una chica enamorada de Rufus con Liam como tercero en discordia… cuando en algún momento entre el capítulo uno y el cinco, se puede oler un tufillo a otra cosa. Pero esto sólo porque mi nariz comienza a tener la experiencia para detectar cosas que los lectores comunes pasan por alto. Recuerda, a mejor lector, mejor escritor.

    Cuando el autor decide matar a Rufus en un accidente automovilístico, lo hace porque desde el principio su trama es la trama del crecimiento. ¿Cómo seguir viviendo cuando alguien importante en nuestra vida desaparece así sin más? ¿Cómo recobrar el rumbo cuando todos los caminos parecen torcidos o el estrés post trauma nos nubla el juicio?

    Para el lector, esto fue una traición. Algo espantoso. El lector esperaba una resolución romántica a favor de Rufus… o Liam. No un ataúd para sus expectativas. Ahora, aquí hubo otro error relacionado con el establecimiento del conflicto. Qué es bastante similar a lo que hizo Annabel Pitcher en “Mi hermana vive en la repisa de la chimenea”  pero que no viene al caso porque estoy hablando de sentar el tono de la historia.

    Sí el autor de Mosquito girl, nos hubiera presentado desde el principio con algún indicio sus intenciones… Tal vez hubiera tenido menos lectores[3], pero éstos hubieran estado advertidos sobre qué esperar. Annabel Pitcher lo sienta al hacer hablar al personaje principal sobre la hermana en cuestión, diciendo que vive sobre la repisa de la chimenea y aclarando cómo es que vive sobre la repisa de la chimenea: porque sus cenizas están ahí.

    No resultaba necesario comenzar por fuerza con la muerte traumática para darle el tono en este caso en particular. Bastaba a lo mejor, con mostrar a Alexa reflexionando un poco sobre la vida de los mosquitos a los que se la vive matando porque la acechan por todas partes.

    Robert Harling para “Magnolias de acero”, lo resuelve mostrando a una chica llamada Anabelle; un poco perdida en medio de casas grandes buscando una dirección. Mientras que en una de esas casas, se está preparando una fiesta con flores y arreglos, comida. Una fiesta en a la que todas las copas llegan rotas.  Ya tenemos el tono. Habrá una muerte o una tragedia, las copas rotas. Pero todo va a terminar bien, las flores y la celebración. La chica en problemas que finalmente, llega a un lugar. Es una trama optimista a pesar de las copas rotas.

    El cómo resuelves tú asentar el tono, viene con la experiencia de leer mejor y tener un buen acervo de historias que fueron contadas con éxito en el mismo género que escribes. A la par de examinar cómo es que algo no termina de funcionar y tener muy presente qué quieres escribir. Al fin y al cabo el íncipit es lo último que se escribe y lo puedes adecuar al tono de la historia.

    Así que, si quieres tener problemas del tipo lector enojado, olvídate alegremente de sentar el tono.

    Comenta, suscríbete, dale me gusta, no le des. Este es un blog libre. Pasto kalo.


    [1] O dejar de escribir del todo porque su personaje favorito acaba de morir…. Maurice Druon con Roberto de Artois.

    [2] Incluso si es sólo por diversión.

    [3] Romance igual a un número mayor de lectores en promedio.

  • Cómo no escribir ficción (hoy día): Deus ex machina

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    Photo by Otto Rascon on Pexels.com

    Sangre. Sangre en sus manos y en la tela del vestido. El dios del sol baja en un carruaje pintado de oro, los caballos de cartón con las crines de fuego. Y los tres muchachos con músculos abultados que sujetan la cuerda, sudan de lo lindo bajando el armatoste ese. El público mudo, con los ojos enormes ve a Medea subir al carruaje y gritar:

                   —¡Oh niños, cómo habéis perecido por la locura de vuestro padre! Pero no los destruyó mi mano derecha. No, sino tú ultraje y tú reciente boda[1].

    Medea, el carro…Los chicos con la cuerda resoplan un poco. Medea está algo… rellenita. Necesita una buena voz para llegar a todos los rincones del escenario. Los bíceps a punto de reventar por el esfuerzo y a uno se le resbala la gota de sudor por encima del labio….

    Deus ex machina. El dios que baja de la máquina. En tiempos griegos; al principio, los relatos eran sobre los dioses… hasta que a alguien se le ocurrió que a los dioses se les podía antojar tener sexo con un humano del mismo modo que a algunos humanos se les ocurre… hacer lo mismo con un pato (No, esto no es un blog de psicología; no discutiré este tema más allá de decir que a veces, pasa). Y los humanos se quedaron ahí por un tiempo, como macetas decorando los apetitos sexuales de las divinidades.

    Después, a alguien se le ocurrió contar lo que les pasaba a los seres humanos. Los más importantes claro. Reyes, héroes y guerreros… las chicas bellas. Sin embargo; los dioses seguían siendo el origen de los problemas y soluciones. Un autor no podía simplemente… borrarlos de un plumazo de su ficción. Puesto que no eran ficción… o no del todo. Algunos tenían templos de mármol en colinas que habían necesitado más de tres muchachos con músculos abultados para subir tanta piedra.

    De estos autores se dice que Eurípides popularizó el recurso de los dioses que bajan de la máquina. No tengo idea cómo era la máquina pero me la imagino como algo más bien simple, como la cuerda con la que baja Groo vestido de rosa y con peluca rubia para solucionar un problema más bien..peliagudo. Y es que Eurípides metía a sus personajes en problemas que no parecían tener solución (dicen los que lo han leído[2]) y entonces tenía que resolver el conflicto con un poco de agente externo a la trama. Para esto sí resultaban útiles los dioses. Por supuesto que los deus ex machina modernos ya no son dioses sino autos saliendo de la nada y estrellándose contra el villano… cataclismos. Casualidades del orden realmente casual.

    Lo que es un TERRIBLE ERROR. De acuerdo, el lector no tiene ni idea que lo que se disfruta del relato, historia, narrativa, ficción (cómo se que se llame); son todos los problemas enormes en los que metemos al personaje y sigue pidiendo a gritos cosas felices. Y aún así, si el personaje es “rescatado” por así decirlo, por algo que no sea su propio ingenio y acciones…  los lectores van a sentirse “ESTAFADOS”. Ya a nadie lo convence la princesa esperando el beso de amor, tirada ahí en su caja de cristal a que llegue un príncipe que aparece de la nada. Un personaje de último minuto.

    ¿Por qué? Porque el personaje (en algún momento) somos nosotros. Y deseamos resolver ese problema. Queremos CREER  que tenemos el ingenio y la fuerza suficiente para darle la vuelta a la tortilla. Deseamos tener el poder que no tenemos en la vida real… este poder que con frecuencia se va en “reconocer las cosas que no podemos cambiar” si queremos seguir más o menos cuerdos. ¿Quién de nosotros no se ha encontrado pensando que está a punto de enfrentar a una multitud de enemigos para romperles su mandarinita en gajos? La ficción existe como terapia desde tiempos inmemoriales.

    ¿Alguna vez te has visto en problemas tales con tus personajes que deseaste una polea con la cuál bajar un dios de la nada para resolverlo?


    [1] Medea. Eurípides. No la he leído, otra cosa que añadir a la lista interminable de cosas por leer. Cortesía de la Wikipedia.

    [2] Ser ignorante es un problema pero es un problema que nos lleva a saber lo que nos convertirá en sabios. Ajá….

  • Añadiendo un cuarto nuevo a la mansión de la memoria

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    Photo by Faris Subriun on Pexels.com



    Sí, adivinaste. Me quedé sin tema para hoy. Y ya que este blog trata de escribir ficción, supongo que hay que escribir ficción de vez en cuando….

    Miró hacia atrás. Hacia el mar de papeles, las torres de Jenga en equilibrio de puntal de libros y los post it sobre post it con recordatorios de la semana ¿pasada? Este el cuarto donde había aprendido a pensar. El cuarto donde podía leer de revés. Dónde tenía su rueda de ejercicio y dónde los otros Hámsters enviaban sus mensajes en códigos que parecían sacados de una Enigma.

    ¿Para qué diablos quería un cuarto nuevo? Este cuarto y el otro, el de los techos altos, eran más que suficientes. Incluso tenía ¿uno?…sin terminar. Aquel que lo dejaba encerrado entre signos sobre la hierba y el cielo más azul. Pero no…¡quería más!

    Revisó el equipo de inmersión. Cada vez que añadía un cuarto y quería entrar en él, tenía que usar el equipo. De otro modo se veía expulsado en cuanto ponía las patas dentro. Las ventosas de succión de las patas traseras estaban torcidas. Metió la pata delantera para  ajustar la parte que pisaba mal del lado externo. Se ajusto las anteojeras. Si veía cualquier cosa en otros signos, se vería expulsado del cuarto.

    Había que ser cuidadoso. C’est ça. Je suis sur la place. C’est une fleur bleu et une grosse abeille plus une grande balleine sur la mère… Je peut un mot de… quoi? pour le ciel… Blanche il est..

    Un ruido del exterior. Apenas nada, un susurro nebuloso.

    —Jenny…muosha exhi shar.

    Sintió el chupón de la distracción en su espalda, que terminó por extraerlo del cuarto. Parpadeo desorientado, haciendo que el rostro del cuerpo que habitaba, buscará el origen de la distracción. Era el Hámster progenitor que quería algo…

    Intentó escuchar pero no terminaba de ubicarse en el cuarto habitual…los signos le resultaban extraños. La inmersión había sido más exitosa de lo que suponía.

    —¿Qué?

    —Tú nunca sabes que quiero. Quítate…

    Se quedó mirando al Hámster progenitor, de quién nunca entendía del todo sus mensajes. Definitivamente, la realidad no era un buen lugar al que regresar.

  • Cómo escribir ficción usando la comida como metáfora o: El banquete prohibido de la literatura

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    Photo by Tembela Bohle on Pexels.com

    <<And the woman said to the serpent, «We may eat the fruit of the trees of the garden; but of the fruit of the tree which is in the midst of the garden, God has said, ‘You shall not eat it, nor shall you touch it, lest you die.’»>>

    <<Y la mujer le dijo a la serpiente “Podemos comer la fruta de los árboles en el jardín, excepto la fruta del árbol en el centro del jardín. Dios ha dicho, ‘No deberás comerla ni tocarla, o morirás’”>>

    The bible of King James/Versión autorizada del Rey Jacobo

    Comida. Ningún ser humano puede sobrevivir sin comida. De hecho, ningún ser vivo puede sobrevivir sin comida. Desde los hongos hasta los animales… A veces parecería que incluso los virus, excepto que los virus no procesan ninguna fuente de energía.

    Nuestra relación con la comida es un asunto sólido de permanencia en el mundo. Y un asunto de transmutación en caso de tocar o comer aquello que no pertenece a nuestro mundo. Como la manzana del jardín del Edén.  Lo que puede generar toda una serie de preguntas en apariencia estúpidas. ¿Por qué una manzana? ¿Por qué no dátiles, carne, miel o leche? Cualquier cosa comestible. Las naranjas son más bonitas. ¿Por qué no un carambolo con forma de estrella?

    Bueno, como en todo buen cuento de hadas … había una vez un traductor al  que le gustaban los juegos de palabras. Y que decidió usar la palabra malus[1] porque era a la vez, mal y manzana. Con lo que la “fruta” genérica se volvió roja, redonda y jugosa. Bastante más fácil de conseguir que una naranja y puesto que era una traducción al latín vulgar…había que volver el libro un éxito de ventas con un poco de copy writing inclusivo. Para que vean que las técnicas para contar cuentos de hadas no son cosa del otro jueves.   

    Y eso tan solo en la versión judeo-cristiana del mundo…pero ¿qué pasa en ambientes un poco más paganos? Lo mismo.

    En Fávila, Graham Dunstan Martín alude a la comida del inframundo. Cuando Ewan busca a la niña del sacrificio para traerla de vuelta a la vida, Brincante le prohíbe tocar, comer o beber nada. Y Ewan se encuentra a sí mismo famélico después de algunos minutos en el mundo de los muertos. Se le invita a comer. Pero Ewan resiste. Tocar la comida o bebida del inframundo equivale a quedarse allí, a olvidar el mundo.  De igual manera podría suceder si en vez del inframundo, se tratara del reino de las hadas.

    Comer es un asunto serio pues. Lo suficientemente serio para convertirse en tema recurrente de los libros para niños.

    “Many of these stories feature food as a temptation for the young protagonists, as a tool used to trick them into doing something wicked or mischievous, putting them in danger or dropping them into the clutches of an evil power. Sometimes, this tempting food is magical, offered by a witch or supernatural being. Food is often a weapon in fantasy literature, meant to lure children towards evil.”

    #Muchas de estas historias muestran la comida como tentación para sus jóvenes protagonistas. Una herramienta para inducirlos a cometer algo malvado o travieso, poniéndolos en peligro o dejándolos indefensos ante un poder malvado. Algunas veces la comida es mágica, ofrecida por una bruja o un ser sobrenatural. La comida es un arma en la literatura de fantasía; con miras a atraer a los niños hacia el mal”

    <<Nikolajeva suggests “meals in myths and fairy tales are circumlocutions of sexual intercourse, which, in its turn, is the necessary stage in a rite of passage”>>

    <<Nikolaevna sugiere que “las comidas en mitos y cuentos de hadas son circumlocuciones del intercambio sexual, que a su vez, es un rito necesario de la adultez”>>

    Nothing more delicious. Food as temptation in children’s Literature. Stephens Mary A. 2013. Electronic theses and dissertations.

    Y eso que supongo que ni Mary Stephens ni Nikolaevna  llegaron a leer Doña Flor y sus dos maridos; donde toda la tensión anímica y de tentación corre en los chorros de aceite de palma en los que freír los deseos, porque ése no es un libro para niños. Los que sí aparecen y seguro recordarás los pasajes relacionados con la comida son: Alicia en el país de las maravillas, Hansel y Gretel, Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero[2].

    Claro que en ocasiones, volverlo todo sexosamente Freudiano es bastante rebuscado y poco confiable. Lo que no excluye que las mentes de los autores tengan un poco de cochambre en alguna parte[3].  

    Sin embargo; es en nuestra relación con la comida donde está la metáfora. Aquello que relacionamos como infantil, adulto, pecaminoso o incluso amoral, termina relatando nuestra historia. O si no ¿por qué somos capaces de mostrar asco frente a un inocente murciélago vampiro que se alimenta de sangre, pero sentirnos excitados por la idea del vampiro con piel de porcelana tragándose los mismo glóbulos rojos? Esta es la idea que utilizó Bram Stoker para crear a su “monstruo” mientras que Coppola lo sexualizaba con Winona Ryder, despejando el camino para las Bellas y Edwards de este mundo[4].

    En Japón, beber el café solo es un sinónimo de adultez. Los niños o los enfermos beben café con leche o azúcar.

    Los cigarrillos, que no son comida pero requieren de una acción infantil (succionar) se asocian con la llegada de la razón… por razones económicas. Como en todo buen cuento de hadas con patrocinador.

    ¿Alguna vez has incluido un banquete prohibido en tus historias? Dale like, comételo, escúpelo, suscríbete…


    [1] ¿Cómo no me había dado cuenta antes sí este es el nombre del genus del árbol de manzana?

    [2] Lo leí pero no recuerdo la parte del turrón y el encanto de la adicción que se posa sobre Edmund al comerlo.

    [3] En mi caso, grandes manchones de grasa.

    [4] No, es un libro que no he leído pero es más popular que la sopa de letras.

  • Segar, trillar y separar: cosechadoras CLASS



    Los tallos en una mano. Brilla el acero en la hoja de la hoz. Swish canta el filo. Un haz de cebada…y faltan unos cuantos kilómetros…eh…Muchos kilómetros más por cosechar. Además de separar la paja del grano. Y separar los mejores granos de los no tan buenos.

    Cosechadoras automáticas

    Esto es lo que hace una cosechadora combinada. Automatizar el trabajo manual de segar, trillar y separar.

    Claro que, como todo, las cosechadoras no empezaron siendo máquinas automatizadas. ¡Comenzaron jaladas por caballos! Poco después el vapor parecía una buena opción y cada país tenía sus ideas sobre cómo debía ser una cosechadora.

    Hoy día, son tan versátiles que se puede cosechar diferentes tipos de grano (desde maíz hasta trigo, cebada, avena o colza) con la misma máquina. Solo hay que cambiarles un implemento llamado cabezal (al frente de la cabina) y que es casi como cambiarle el peine separador a la máquina cortapelo. Casi.

    Pero eso tú ya lo sabías. Estás aquí para saber más de CLASS Tucano y CLASS Lexion. Las cosechadoras alemanas que trabajan mano a mano con las personas involucradas en la cosecha para mejorar el proceso desde 1936 y con ANSA como distribuidor exclusivo en México. ¿Verdad que sí?

    https://m.facebook.com/ansamexico

  • Cómo escribir ficción reflexionando sobre la Guerra: una traducción de la conferencia La marca de Caín por Margaret MacMillan. Tiro de gracia

    silhouette of soldiers walking
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    LA MARCA DE CAÍN: HUMANIDAD Y GUERRA Sesión de preguntas y respuestas p2

    ANITA ANAND: pregunta por aquí. Sí.

    EDWARD STRINGER: Edward Stringer de la Fuerza Aérea. ¿Cómo crees que las armas nucleares han alterado los cálculos que mencionaste sobre cómo decidimos ir a la guerra?

    MARGARET MACMILLAN: Bueno me gustaría pensar —y es una buena pregunta —lo que frecuentemente se pensaba en la Guerra Fría —que la armas nucleares proveían de estabilidad. Que la destrucción total asegurada con ese magnífico acrónimo MAD, de hecho refrenaba a cada lado de atacarse mutuamente. Así que las armas nucleares trajeran la paz y eran este tipo extraordinario de arma diseñado para no ser usada o eso parecía ser así durante la Guerra Fría. Lo que me preocupa sobre cualquier arma en general es que, tarde o temprano, alguien querrá usarla y pensará en formas de usarla. Y una de las cosas que debería preocuparnos es la proliferación de las armas nucleares y no sólo de las grandes. También de las cabezas nucleares pequeñas, por ejemplo, y antes que después alguien va a decir que se pueden usar. Saben que pasó lo mismo con el gas mortífero antes de la Primera Guerra Mundial Se prohibió en una de las convenciones de la Haya, creo. La gente dijo que nunca se usaría, es espantoso, pero una vez en situación de guerra; dirás que tenemos que usarlo todo, tenemos que echarle de todo. Tarde o temprano alguien lo verá como algo que puede usarse

    ANITA ANAND: Quiere decir que desde —y esta es una pregunta para los dos realmente — quiero decir que ya que ambos están hablando de armas nucleares — esto es, que saben la magnitud de la destrucción —pero la tecnología de la guerra se vuelve más y más sofisticada. Se está volviendo más y más pequeña. —Quiero decir, que eso es lo enorme — pero ahora tenemos guerras de drones. Personas desarrollando robots para la guerra. Ya o existe la conexión entre la guerra y el conquistado.  ¿No es esa una presión mayor que la de presionar el botón rojo?

    MARGARET MACMILLAN: Bueno, creo que desde hace tiempo ya existe la guerra a distancia —quiero decir que la mayoría de los soldados de la Primera Guerra Mundial murieron por el uso de artillería, no cara a cara por el uso de bayonetas —pero creo que ahora estamos llegando a dos tipos de guerra que parecen no tener mucha conexión….Quiero decir que la gente que murió en Ruanda fue asesinada con machetes y azadas en las terribles matanzas que pasaron allí. Y tienes razón, tenemos armas mucho más avanzadas técnicamente hablando. Quiero decir que si desean tener una tarde de verdadera pesadilla, vayan a casa y vean..hay un vídeo de YouTube sobre un robot asesino con el tamaño de un chícharo que va alrededor de uno sacándonos de circulación en dos segundos.  Y el hecho de que los drones y asumo que los robots asesinos puedan ser manipulados desde Texas, ya sabes, para matar a alguien en el otro extremo del mundo. Creo que estamos perdiendo la apreciación que los soldados tienden a tener —tal vez los marineros menos pero que los soldados siempre han tenido —que si matas a alguien es bastante desagradable. Sabes, incluso en la Primera Guerra Mundial, si no mataban de hecho a la mayor parte del enemigo a bayonetazos o disparando a quemarropa, veían los efectos de la artillería en el cuerpo humano. Y creo que más gente está matando a otros sin ver los efectos de ello.

    ANITA ANAND:  Bueno, veamos lo que nuestro amigo de la Fuerza Aérea tiene que comentar.

    EDWARD SPRINGER: Puedo ver el argmento, pero diría que, lidiando con muchos de nuestros pilotos de drones, que se ven emocionalmente afectados. Y creo que es muy fácil decir que se trata de un videojuego. Ve y habla con los que lo han estado haciendo durante años y tenemos que manejar activamente el estrés de vernos envueltos en tal tipo de conflicto.

    MARGARET MACMILLAN: (por encima) Okey, sí.

    EDWARD STRINGER: Así que no creo que las personas se vean…removidas de todo. I podría decir que si miras la historia de las tácticas y las armas, cualquier cosa que pone un poco de distancia, se ha visto relegado como algo poco caballeroso, ya sea un submarino o un arco.

    MARGARET MACMILLAN: Sí

    EDWARD STRINGER: Creo que lo que me preocupa de verdad, es el precio de entrada. Y conectándolo con el comentario de Robert sobre las guerras de información conectadas con lo cibernético, se va está volviendo muy barato y más fácil de negar la participación del estado, y creo que esas son dos tendencias muy desestabilizadoras por las que hay que preocuparse.

    ANITA ANAND: Tenemos tiempo para otra pregunta. La joven por allá, por favor.

    MARGOT DAHINDEN: Mi nombre es Margot Dahinden. Soy estudiante de antropología en la Universidad de California. Mi pregunta es muy simple: ¿qué piensas del poder o la importancia de la deshumanización como algo que pueda exacerbar o comenzar una guerra?

    MARGARET MACMILLAN: Creo que la deshumanización es absolutamente crítica acerca de como las personas se comportan en la guerra y frecuentemente nos lleva a la guerra. Quiero decir que una de las cosas que fueron más llamativas del periodo anterior a 1939 fue como la Alemania nazi usó palabras como “gusanos” y “desechos” y “virus” para deshumanizar a sus oponentes. Sabes que una vez que comienzas a catalogar a tus oponentes como algo menos humanos que tú mismo o hablas de ellos como de una enfermedad del cuerpo político; entonces estás haciendo un buen trabajo al deshacerte de ellos, cuando los eliminas, cuando los exterminas.

    Quiero decir que regresando a lo que hablábamos sobre la propaganda antes, usamos la propaganda[1] para representar a aquellos que son nuestros vecinos. De pronto, ya no son tus vecinos —ya no son como tú, son tus enemigos — y los conviertes en algo menos que humanos[2].  Y esta sucedió, y no únicamente en el siglo XX. Ha pasado otras veces también. Y probablemente facilita matar seres humanos porque no sientes que estés matando a alguien que se parece a ti. Estás matando algo que es extraño, estás deshaciéndote del mal político al deshacerte de esta persona. Y creo que el uso de tal lenguahe es muy tremendamente poderoso para preparar a las personas a hacerse cosas terrible. Creo, que es muy, muy poderoso.

    ANITA ANAND: Desafortunadamente este es todo el tiempo que tenemos. La próxima vez estaremos en York, al norte de Inglaterra, cerca de la batalla más sangrienta librada en tierras inglesas y consideraremos el rol del guerrero.

    Si desean saber más, vayan a la página web de radio 4 y busquen las páginas Reith.  Tenemos un archivo, tenemos filme, tenemos fotos; te mimamos. Pero hasta entonces, mi agradecimiento a ustedes, la audiencia. Y por favor únanse a mí en agradecerle a nuestra conferencista del 2018: Margaret MacMillan.  

    APLAUSOS.


    [1] Aquí está la relación entre escribir ficción y la guerra. El escritor nunca esté exento de sus propias opiniones políticas porque las lleva consigo en primero lugar y en segundo; toda posición política dictada por los valores de la empresa para la que se trabaja (en el caso del copywriting) dan lugar a que el escritor instruye y/o caracteriza a través de su punto de vista a los amigos de los enemigos. El escritor no es un individuo flotando en el limbo. Por desgracia.

    [2] Para el caso de las elecciones, otra de las maniobras a usarse es convertir al enemigo en “neoliberalismo salvaje”. Lo que transforma a los candidatos contrarios en bestias babeantes y hambrientas de poder…. Para que vean donde entra el escritor a crear los cuentos de hadas. Escribir ficción no es un asunto solo del escritor, también del que lee.

  • Cómo escribir ficción reflexionando sobre la Guerra: una traducción de la conferencia La marca de Caín por Margaret MacMillan. Disparar sin preguntar primero 1

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    LA MARCA DE CAÍN: HUMANIDAD Y GUERRA Sesión de preguntas y respuestas p1

    ANITA ANAND: Asíq que es en este momento en que nos gustaría invitarlos a hacer preguntas. Tomemos esta pregunta de por aquí.

    DAVID PASCAL: Mi nombre es David Pascal. Soy un controlador de tráfico aéreo retirado y ahora conductor de autobús. Mi pregunta es: cuando crecía en los 50 y 60s en Londres, nos decían de modo categórico que la ONU se aseguraría de que no hubiese más guerras. Los soldados de la ONU entrarían al menor signo de conflicto y habría paz de ahí en adelante. ¿Tiene algún punto de vista sobre el por qué eso no ha sucedido?

    MARGARET MACMILLAN: Creo que las organizaciones son sólo tan buenas como sus miembros y las Naciones Unidas se vieron muy limitadas desde el principio de la Guerra Fría; se convirtió en la arena donde las tensiones de la Guerra Fría se manifestaron. Y de esa forma la Unión Soviética no apoyaba nada que los Estados Unidos quisieran hacer y viceversa. Y como cada uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad tiene derecho a veto, la ONU lo encontró verdaderamente difícil.

    Creo también que lo que ha sucedido con el correr del tiempo — y esto es muy humano — olvidamos porque quisimos la institución en primer lugar. Sabes que quisimos la institución después de la Segunda Guerra Mundial porque sabíamos lo que había sucedido en ausencia de una organización similar. Es ahora, setenta, ochenta años después, que tendemos a olvidarlo. Es un poco como la Unión Europea. La Unión Europea, creció inicialmente, al menos en parte, del deseo de evitar los destructivos nacionalismos que destrozaron Europa dos veces en la memoria de muchas personas pero el tiempo pasa y la gente olvida. Pero me gustaría no rendirme, creo que tenemos que seguir insistiendo. Aunque es difícil ser optimista algunas veces.

    CLARE MULLEY: Mi nombre es Clare Mulley. Soy biógrafa, principalmente de mujeres conectadas con la guerra o que participan. Mi pregunta es sobre la comedia de Aristófanes, Lisístrata, en la que las mujeres se van a la huelga sexual y eso termina con la Guerra del Peloponeso.

    MARGARET MACMILLAN: Sí…

    CLARE MULLEY: ¿Crees que seríamos tan propensos a la guerra si las mujeres estuvieran a cargo? (Risas).

    MARGARET MACMILLAN: Esa es una muy buena pregunta (Aplausos). Mi respuesta breve es que no. (Risas). Creo que las mujeres han sido con frecuencia las porristas de la guerra. Conoces la Guerra del Peloponeso. Fueron la madres espartanas quiénes dijeron: “Regresen con el escudo o sobre éste”. Y ciertamente en el siglo XIX, que he revisado bastante, algunas de las personas más feroces hablando sobre el bando contrario eran mujeres. La esposa de Bismarck dijo de la Guerra Franco-prusiana: “Me gustaría dispararles a todo, incluso a los bebés” y esta era una agradable matrona alemana. Así que no estoy segura que las mujeres sean más amables o gentiles por naturaleza. Quiero decir, la pregunta que solían hacerme cuando era más joven era: ¿No tendríamos menos guerras si las mujeres fueran las que dirigen al mundo? Así Indira Gandhi, la Sra. Bandaranaike en Ceylán o Sri Lanka, Golda Meier, Margaret Thatcher. Quiero decir, ninguna de ellas era más pacífica que otros líderes masculinos, así que mi respuesta es no.

    ROBERT FOX: Mi nombre es Robert Fox. Fui reportero, aún soy reportero y columnista y he reportado para la BBC en las Falklands. Así que, las noticias falsas. ¿Qué tanto toman parte del debate las fake news y la propaganda como algo natural en la guerra? ¿Y como algo que hace notorias la sospecha y la duda; son un catalizador para mayor conflicto o sospecha y para la paz, por lo tanto, al día de hoy?

    MARGARET MACMILLAN: Oh, esas es una pequeña buena pregunta. La información siempre ha sido importante en tiempos de guerra, creo. Saber que planea el enemigo y engañarlo.  Napoleón era un maestro en eso. Nunca dejaba que su enemigo por donde estaba a punto de pasar o dónde iba a atacar. Pero creo que lo que estamos viendo hoy es una distorsión aumentada de la verdad, con una mayor resistencia incluso a creer que existe algo remotamente llamado como verdad en lo absoluto y eso lo encuentro muy corrosivo y peligroso. Quiero decir que encuentro la serie de explicaciones dadas por el gobierno ruso después del intento de asesinato, aquí en Salsbury, no parece como si quisieran que lo creemos. Parece haber una historia fantástica detrás de otra. Quiero decir, casi como el tiroteo sobre la aerolínea alemana sobre Ucrania. Y así creo que ese es un movimiento peligroso para todos nosotros.  

    ANITA ANAND: Déjame regresar con Robert. ¿Crees que como alguien que ha estado de alguna manera en ello y ahora se interesa por éste problema, se espesa la niebla de la guerra?

    ROBERT FOX: Creo que es como lo estaba diciendo y Margaret. Creo que es la falta de consenso en cuanto a qué es la verdad.

    MARGARET MACMILLAN: Sí.

    ROBERT FOX: Lo sabes ¿’Qué es la verdad’? dijo la Verdad, burlándose de Pilato; y algunos no se quedaron a escuchar la respuesta’ Creo que el caso Skripal y el cloro en la Duma en Siria, lo han puesto de relieve. Estoy de acuerdo, lo han puesto de relieve absolutamente. Puedes atravesar la esfera de Twitter, navegar online y las teorías conspiratorias abundan. El hecho es que las democracias, las democracias liberales con las que estamos casados, las que apoyamos; están basadas en el consenso. De hecho la lucha con las llamadas fake news, es un batalla de disconformidad y controversia y aun estoy lejos de creer que nos lleven a un mayor conflicto o no creeremos en la autoridad y por lo tanto entraremos en Guerra. Lo que no es necesario para promover la paz. Creo que sería un agujero para la anarquía.

    ANTONIA LEE: Hola, mi nombre es Antonia Lee y soy estudiante de antropología. Y la pregunta que quisiera poner sobre la mesa es algo que dijiste antes sobre Pinker y esta idea de que somos menos violentes. Como sociedad moderna evolucionada de cazadores recolectores o lo que sea, menos violentos y menos interesados en la guerra. Y mi pregunta es esta: ¿cómo reconcilias esta idea de progreso con la violencia de incremento gradual y de mayor lentitud con las que nos topamos hoy en día? Por decir, el genocidio de personas indígenas en las Americas, que fue un proceso lento pero igual resultado del fuego ciudadano.

    ANITA ANAND:  Cierto…

    MARGARET MACMILLAN: Creo que probablemente estoy de acuerdo contigo. Creo que Pinker es muy persuasivo pero demasiado optimista y por supuesto en todo esto, están la definición de violencia y existen diferentes niveles de violencia y distintos niveles de ataque y muchas formas de atacar a las personas. Creo que estaba mirando principalmente la guerra organizada, la violencia organizada. Pero el movimiento lento de los conquistadores americanos, por ejemplo; que involucró cruentas batallas como la de Wounded Knee, entre Nativos americanos y las fuerzas americanas. Pero también están las invasiones o usurpaciones de tierras destinadas a ser, por ejemplo, para los Lakota pero que se han visto despedazadas a cachitos, destruyendo su cultura. Así que pienso que si se toma la violencia a una escala mucho más general. Crep que veremos todo tipo de violencias y es difícil decir que ha desaparecido.  Si lo que estamos mirando como guerra es únicamente la guerra organizada, es posible que estemos viendo mucho menos de ella. Creo que vemos menos pero eso también podría ser solo un puntito en el radar. Creo que deberíamos revisarla. La Historia humana es muy larga y sólo porque hemos estado 70 años sin grandes guerras, eso no quiere decir que vayamos a vivir sin muchas guerras.

  • Cómo escribir ficción reflexionando sobre la Guerra: una traducción de la conferencia La marca de Caín por Margaret MacMillan. Tercera bala.

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    La guerra trae beneficios inesperados, una mejor planificación de estado por ejemplo. ¿Puede llevar beneficios a ciertos sectores de la población?

    LA MARCA DE CAÍN: HUMANIDAD Y GUERRA P3

    Y así la guerra —y de nuevo no podríamos elegir hacerlo de esta forma — puede traer beneficios a la sociedad. Puede beneficiar a ciertas personas en particular. Por ejemplo, puede beneficiar y ha beneficiado a las mujeres. Las mujeres estaban, y se consideraba así por un amplio sector antes de la Primera Guerra Mundial, incapacitadas para votar en Bretaña. Se decía que no tenía sentido darles el voto porque votarían como sus maridos les dijeran que votaran, así que tan sólo habría que contar el doble de votos; una pérdida de tiempo. O que las mujeres no podrían decidir las complicadas cuestiones en las que los hombres tomaban parte. Quiero decir, sus talentos estaban en llevar la casa pero no en lidiar con las grandes cuestiones sociales. Y por supuesto, lo que pasó en el curso de la Primera Guerra Mundial, es que las mujeres empezaron a llenar roles para los que se las había considerado incapaces antes de eso. Empezaron a hacer los trabajos que los hombres habían estado ahciendo antes de la guerra. Por lo que el gobierno lo reconoció, incluso aquéllos que habían denigrado el voto femenino, que se les debía el voto. E, incluso antes de que terminara la guerra en 1918,  mientras la Guerra aún estaba en auge —el gobierno aprobó un artículo — que no fue mucho más allá, era un artículo cauto; sólo las mujeres mayores de 30 podían votar. Pensaban que las mujeres menores de 30 eran demasiado volubles para votar realmente.

    Por lo que la guerra, en su propio devenir, trae beneficios. Funcionó también en el siglo XX, las dos guerras mundiales acortaron la brecha entre ricos y pobres porque cuando tienes una guerra, tienes que movilizar todos los recursos de una sociedad y pasar impuestos que serían impensables en tiempos de paz. Así fue como Walter Scheidel y Thomas Piketty y otros pensaron y lo encuentro convincente. Que lo que ellos llaman como la Gran Compresión entre ricos y pobres cuando las sociedades se volvieron más igualitarias; pasó entre 1940 a 1946 y fue en gran parte una consecuencia de la guerra.

    La otra pregunta que sale a colación una y otra vez es: ¿Es la guerra una cuestión biológica o es cultural? Es cierto que la mayoría de las especies —y es verdad desde los insectos a los pájaros y los mamíferos — tienden a tener una conciencia territorial. Diferentes especies tienden a pelear por o defender su nido, su árbol, sus rocas, sus pedacitos de tierra. Parece y por mucho que la especie más emparentada con nosotros — los chimpancés — se movilian para defender su territorio o robar objetos codiciables. Ya sean hembras o no, de otros. La mayoría de los chimpancés parecen ser agresivos. Sin embargo, solo para darles alguna esperanza; hay un contra ejemplo.  Están los bonobos. Su comportamiento no es adecuado para una audiencia familiar, pero dejénme decirles que hacen el amor, un montón, y no la guerra. Y es posible argumentar que la biología no es determinista, la biología puede indicar que como especie tendemos más a pelear y organizarnos para pelear pero no de forma determinante.

    Está claro que los factores culturales importan. Pelear, la forma de pelear se ve determinada frecuentemente por el tipo de sociedad en la que están. Los griegos luchaban de pie en las praderas, y eso parcialmente por elección. No tendían a luchar a caballo. Los nómadas, los Mongoles por ejemplo, peleaban a caballo porque ese era su mundo. Mientras que las razones para la lucha pueden ser agrupadas en ciertos grupos principales — ganancia material, defensa, la ideología y la emociones en cuarto lugar, las emociones desde el orgullo a la venganza— diferentes sociedades tendrán suficientes razones por las que desean luchar. En la Edad Media y la época moderna temprana, los países iban a la guerra por razones dinásticas. No se consultaba a la mayoría de la población; se hacía la guerra porque un gobernante en particular quería la guerra por una razón en particular[1]. Eso cambió en la era moderna, creo. Nosotros como ciudadanos, nos hemos vuelto más partícipes de las guerras que peleamos. El gran cambio, supongo, ocurrió a principios del siglo XIX. Antes del siglo XIX, las guerras del siglo XVIII tendían a verse limitadas, tendían a tener motivaciones definidas y tendían a ser las guerras de los gobernantes. No eran las guerras de la gente común, a la que no se les consultaba. Ocasionalmente, la gente común se veía impresionada por o sería conscripta para pelear en el ejército. Y lo hacían sin ninguna voluntad de participar. Y cuando los ejércitos del siglo XVIII marchaban de noche, tenían que tener guardias alrededor porque los soldados aprovechaban cualquier oportunidad para escapar. De hecho muchos ejércitos, sí tenían algo de inteligencia, no marchaban por la noche en lo absoluto. Era demasiado riesgoso, perdías demasiados soldados.

    Pero lo que trajo el cambio fue la Revolución Americana, que introdujo en el mundo la idea de que la gente tiene el derecho a pelear por su propio gobierno y que el gobierno tiene una obligación para con sus ciudadanos. Entonces, por supuesto, lo que cambió mucho las cosas fue la revolución Francesa. Lo que hizo la Revolución Francesa fue cambiar de modo dramático el estatus de siervo al estatus de ciudadano. La Revolución Francesa inauguró la idea, y otros países comenzaron a seguirla, de que los franceses realmente tenían participación de su propio gobierno. Si tienes algo que decir en la elección de tu propio gobierno, entonces también tienes una obligación de defenderlo y entonces este cambio súper interesante tiene lugar, en el que la naturaleza del soldado cambia. Otra de las cosas que pasan, por supuesto, mientras transcurre el siglo XIX; es que Europa se industrializa a una escala masiva, la sociedad se vuelve más compleja. Comienzan a existir organizaciones masivas más grandes y más poderosas. Y eso quiere decir que las guerras pueden volverse —y vaya que lo hicieron, más mortíferas. Europa ahora tiene la capacidad y los países que la siguieron— de matar a mayor escala y de forma mucho más eficiente. Las armas son más eficientes y ahora es posible, gracias al poder de la industria en Europa y los Estados Unidos y otros países a lo largo del globo, de tener armas en el campo de batalla por tiempos más largos, de mantener ejércitos en el campo por más tiempo, de tener ejércitos mucho mayores y de continuar sustentándolos. En los viejos días, un ejército se iría a los cuarteles invernales. Podía quedarse en una parte del país, siempre que hubiera alimentos. — Prácticamente en cualquier sitio, recolectando por ahí. — Ahora podían mantenerse ejércitos en los frentes occidentales. Por ejemplo, en el Frente Oriental por años y años.

    Tan solo por dar una idea de lo mucho que se había hecho más grande la guerra: en 1812 Francia invadió Rusia con 600,000 hombres. En 1870 la Confederación Alemana invadió Francia con cien mil doscientos hombres[2]. En 1914, Alemania movilizó tres millones de hombres. Y así la guerra se fue volviendo más y más grande.

    La guerra se volvía mucho más y más extensiva y sus motivaciones cambiaron. Hubo una advertencia. Un general, el General Moltke el mayor, que había presidido la victoria alemana sobre Francia en 1870, lo advirtió en uno de sus últimas apariciones en público. Dijo: “Hemos cambiado de las guerras de gabinete a las guerras del pueblo”. “Eso tendrá incalculables consecuencias. Una vez que comiencen las guerras del pueblo, cuando la pasión de la gente esté involucrada, será muy difícil pararlas” Dijo: “Siete años, treinta años, quién sabe, y pena para aquél que encienda Europa, quien ponga la sartén al fuego”

    Y así, lo que vimos en el siglo XX fue el desarrollo de la guerra a escala masiva. Hemos reaccionado por supuesto: hemos intentado crear instituciones internaciones. Hemos encontrado formas de evitar la guerra. Hasta el momento, creo, sin mayor éxito.

    Así que si he hecho algo esta noche, ha sido motivarnos a tomar la guerra como algo serio. Ir y entenderla. Ir y mirar nuestras reacciones. Sólo si, examinamos la Guerra, tenemos una esperanza de lidiar con ella, de manejarla, de contenerla y tal vez; —aunque eso sería una esperanza muy grande— de prevenirla.

    La próxima vez, quiero hablar de los que pelean de hecho y de la guerra misma. Tenemos sentimientos mezclados al respecto. Tanto admiramos como tememos al guerrero y tenemos preguntas. Como me gustaría sugerir que hay preguntas sobre la guerra misma, sobre lo que los hace pelearla. ¿Por qué los hombres y las mujeres se preparan para pelear y morir? Estas son preguntas difíciles pero importantes. Gracias.

    APLAUSOS.

    En la guerra hay algo que siempre está presente, sin importar cuánto o no, se hayan desarrollado los medios de comunicación masiva: la propaganda. Las apariencias. El cuento acerca de los vencedores y los vencidos. ¿Podemos cambiar las guerras en curso y las que vienen cambiando nuestra forma de contarla?

    Es por esta razón que elegí traducir esta conferencia. Porque los cuentos de hadas construyen catedrales. ¿Pueden los cuentos de hadas evitar las guerras al contarlas de forma distinta o elegimos contarlas igual para que el mundo no pierda una fuente de excitación?


    [1] Me suena a alguien que está haciendo una guerra en estos momentos. Y con todo, la mayoría de la población de ese país no se da cuenta de que tan en la edad media siguen viviendo.

    [2] 1.2 million men.

  • Cómo escribir ficción reflexionando sobre la Guerra: una traducción de la conferencia La marca de Caín por Margaret MacMillan. Segunda bala.

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    Y bueno, esto apenas acaba de empezar. El primer tema sería la guerra y la humanidad. Y ¿luego?

    LA MARCA DE CAÍN: HUMANIDAD Y GUERRA P2

    Y así mi segundo tema principal será la relación entre la guerra y la organización de la sociedad humana. Ahora, es muy difícil pensar que la guerra tenga algo que ver con las sociedades organizadas y pacíficas, pero yo argumento que sí. La guerra es algo que requiere un buen grado de organización. Es la aplicación de la violencia organizada. No es la violencia del uno a uno. Es la aplicación de la violencia organizada. Requiere disciplina, requiere financiamiento, equipo, liderazgo y por supuesto, seguidores[1]. Y eso requiere, conforme se va volviendo más y más complicada, mucha organización.

    Ahora, hay mucho debate entre arqueólogos, antropólogos e historiadores sobre cuando este nivel de organización necesario para permitir pelear una guerra se volvió parte de la sociedad humana. Se asume generalmente que las sociedades de cazadores recolectores, no había mucha organización porque no era necesaria — ¿Por qué molestarse en tener una rígida organización política y social cuando podías cambiarte a un nuevo coto de caza o pastura? Y así parece —y digo parece porque la evidencia es muy, muy difícil de obtener, fue hace tanto tiempo — que si llegaba a darse la violencia, era uno a uno mucho más que algo organizado.

    (11.47) Fue con el desarrollo de la agricultura con lo que las sociedades humanas se volvieron más y más complejas y se asentaron. Y una vez asentadas, una vez con cimientos, una vez que tenías un apego con una parte particular del mundo, entonces te convertías en presa de otros y tenías que defenderte —y es muy difícil decir que una cosa vino primero y luego la otra — pero parece que la organización de la sociedad humana, una vez que nos convertimos en personas agricultoras, fue paso a paso hacia la defensa o el ataque para tomar de otros lo que querían.

    Paradójicamente — y creo que hay muchas paradojas acerca de la guerra — la misma organización que hizo posible para las sociedades defenderse contra los ataques, también trajo beneficios. Y así, ver la guerra como algo que es totalmente destructivo y no lleva a ninguna mejora de la condición humana, creo que es equivocado. Nos gustaría decir que de verdad existen otras formas de mejorar la sociedad humana pero hasta ahora, no hemos sido capaces de encontrar una.

    Steven Pinker, el psicólogo de Harvard y otros, argumentan que como especie nos estamos volviendo menos propensos a arreglar nuestras diferencias a través de la violencia y producen estadísticas que parecen indicar que incluso los grandes derramamientos de sangre de las guerras mundiales del siglo XX, XX y XXI son proporcionalmente menos violentos que los siglos anteriores.

    Y de alguna manera eso no parece ningún consuelo porque mientras henos aquí en un rincón pacífico del mundo, tenemos que recordar cuantos conflictos violentos y mortíferos y destructivos ha habido desde 1945 ya sea en Indo-China, grandes áreas del Este medio, los distritos de los Grandes Lagos de África — algunos de estos lugares donde los conflictos aún continúan.

    Tal vez porque vivimos en lugares tan pacíficos,  esto no es cierto para todos nosotros pero creo que sí lo es para muchos de nosotros — tendemos a pensar en la guerra como en una aberración, una ausencia de la paz, como algo que sucede cuando la sociedad normal se desbarata y de nuevo mi argumento es que ésta no es una forma útil de mirar la guerra. La guerra no es necesariamente sólo la ausencia de la paz. La guerra es algo que las sociedades humanas hacen frecuentemente a propósito y comúnmente, diablos, lo hacen muy bien.

    Hay una tendencia, entendible creo, de evitar mirar la guerra y decir que es de mal gusto, barbárico, algo que no deseamos volver a hacer de nuevo. Yo creo que necesitamos entenderla. Pienso que necesitamos considerarla porque ha jugado un papel importante en la historia humana y creo que, a menos que la observemos, seguirá jugando un rol en la historia humana. Así que pienso que como historiadores y ciudadanos, necesitamos estar conscientes de lo que la guerra significa.

    Mi propia aproximación es, por supuesto, la de alguien Canadiense. Somos un país pacific. Nos gusta hacer la paz, nos identificamos con los pacificadores y hablamos mucho sobre la paz. Nos olvidamos con frecuencia que tenemos otra cara. Todo lo que tengo que hacer es decirles que miren un partido de hockey canadiense (risas). Pero también llego aquí como historiador interesado en la evolución de la sociedad humana, interesada en cómo sucedieron las cosas como sucedieron, e interesada en cómo la gente toma decisiones para guerra o la paz porque éstas están entre las decisiones con mayores consecuencias que uno puede tomar. ¿Por qué los políticos de 1914 decidieron que la guerra era una opción razonable? ¿Qué pensaban que estaban haciendo? ¿Qué pensaban que podrían lograr? ¿Qué los movió a ello?

    Bueno, un punto de partida para entender la Guerra es ir y preguntarse si forma parte del ser humano. Y esta es una de esas preguntas incómodas y, si se usa una metáfora militar, se da una batalla de teorías al respecto y no les daré una respuesta firme porque no puedo más que ir y presentar las preguntas ante ustedes. De hecho, algunas veces creo que la serie, el ´titulo de toda la serie; debió ser un signo de interrogación. — ¿La marca de Caín?, pregunta: ¿Estamos condenados por nuestra biología a pelear?

    Ahora, habrá quienes digan que lo estamos, que es simplemente una parte del ser humano. Que el estado natural de los asuntos humanos es desear pelear; y luego. Luego están por otro lado, los que dirán que no. Que eso no es cierto, que no estamos condenados —ya sea por nuestra biología o nuestra cultura —a luchar.

    Muy, muy brevemente, creo que las diferencias pueden resumirse entre aquellos entre Rousseau y Hobbes. Rousseau creía que los hombres y las mujeres vivían pacíficamente en las sociedades primitivas; que antes de que las sociedades se volvieran organizadas, el conflicto no existía, ni la violencia tampoco. Con el desarrollo de las sociedades organizadas, con el desarrollo de la propiedad organizada, es que la gente se volvió violenta. Y Hobbes, por supuesto, como sabrán; lo veía de modo muy diferente. El describía el estado de la naturaleza de modo anti idílico. Era “desagradable, brutal y rápida[2]

    Ahora, tan lejos como la evidencia lo permite, parece estar más cerca de lo que dice Hobbes. Que incluso en las sociedades cazadoras recolectoras, la gente se mataba unos a otros. Hay ahora, creo, mayor evidencia para esta idea. He estado recientemente en el muy, muy atractivo pueblo de Bolzano en el Tirol —un muy atractivo pueblo italiano, tanto italiano como alemán — y he visto colas para el museo. Y le he dicho a alguien: “¿Sabes cuál es la gran atracción en el museo?” Y la gran atracción era el Hombre del hielo del que algunos de ustedes han oído hablar. Este es un cuerpo congelado descubierto en 1991. Ha estado congelado desde que murió en algún momento del 3300 B.C. y presumiblemente salió, por el vestido y lo que llevaba, parte de una sociedad de cazadores. Se asumió inicialmente que se había perdido y muerto en una tormenta de nieve y permanecido enterrado en el glaciar hasta que el glaciar empezó a derretirse. Pero los escaneos y nuevas pruebas bioquímicas encontraron que tenía una cabeza de flecha metida en una axila y pruebas posteriores encontraron heridas que mostraban que había sido atacado al menos dos veces. De modo que este tipo de evidencia y otros ejemplos alrededor del mundo; con frecuencia tumbas que datan del milenio, parecen indicar que incluso antes de que la sociedad humana se volviera organizada, ya nos matábamos unos a otros.  

    Y ustedes podrían argumentar y Steven Pinker ha argumentado, que fue el desarrollo de la sociedad humana organizada de hecho, lo que hizo posible pelear el uno con otro pero también detener la violencia. Pararnos de luchar unos con otros dentro de una unidad política particular. El desarrollo de lo que Hobbes llama “el Leviatán”, un poderoso gobierno con una fuerza monopolizada (al menos dentro de tal pensamiento) algo positivo ya que entre todas sus fallas fue proveer con un mínimo de ley y orden. Proveyó de un marco donde las personas, que podrían no haber tenido mucho de lo que consideramos libertades pero dentro de las cuáles las personas podían tener negocios, negociar, trabajar en conjunto. Y la evidencia apunta a que dentro del Imperio Romano, por ejemplo, la gente vivía más tiempo, comía mejor. No porque los romanos fueran benevolentes y lo trajeran a cuento, sino simplemente porque imponían la ley y el orden; haciendo posible que otras actividades tuvieran lugar dentro de dicho marco.

    Con el tiempo, el desarrollo de unidades políticas más grandes parece haber ayudado a pesar de no haber sido el propósito con el que se crearon. La necesidad de mantener el monopolio de la fuerza y la necesidad de mantener unidades políticas mayores para defenderse de los enemigos externos e internos a llevado a los gobiernos a lo largo de la historia; a tener más control sobre las sociedades y sus recursos.

    El crecimiento de Bretaña de los siglos XVII y XVIII se debió en parte a la construcción de una Marina eficiente. Lo que significaba administrar los recursos necesarios para la Marina, organizando a sus oficiales, entrenando a quiénes se convirtieron en oficiales de Marina. Al menos en la Marina Británica, no podías comprar un puesto de oficial, tenías que saber cómo navegar. Mientras que en el ejército no tenías que saber nada más allá de como sentarte en un caballo y verte bien. Es por esto que el desarrollo del poder Británico fue de la mano con desarrollo del estado Británico, su organización y su capacidad para usar sus recursos para la guerra.

    Quiero decir que tendemos a pensar en Samuel Pepys como en un maravilloso reportero que contó historias maravillosas de la vida en Londres pero por supuesto; que fue tremendamente importante como burócrata en ayudar a la administración y la implementación de sistemas administrativos para la Marina Británica y se aseguró que tuviera los recursos necesarios. Y así la organización de las sociedades para la guerra ha traído una gran movilización de recursos, inversiones en la ciencia y la tecnología, ha traído gobiernos más eficaces en averiguar que era lo que existía dentro de sus fronteras.

    El desarrollo de la estadística en el siglo XIX se debió en parte a la necesidad de los gobiernos de saber cuánta gente podían mover y cuántos recursos tenían. El crecimiento de la ciencia y la tecnología en el siglo XIX y en el siglo XX fue en parte impulsada por las necesidades de la guerra. Y de nuevo se podía escoger no hacerlo así, pero creo que tenemos que entender que algunas veces la guerra puede traer beneficios insospechados. Y con frecuencia los estados hacen cambio que benefician a mucha gente simplemente para movilizar mejor los recursos destinados a la guerra. Después de la Guerra de Crimea, en la que Rusia fue catastróficamente derrotada; Alejandro II abolió el vasallaje en Rusia. En parte para reformar el sistema de conscripción, intentó modernizar la burocracia e invirtió en un sistema de justicia. Su gobierno y los posteriores promovieron un sistema de vías de ferrocarril. Y esto era para la guerra, pero también trajo como he dicho, consecuencias inesperadas.


    [1] Los dictadores no llegan a ninguna parte ellos solitos, más bien parece que son las marionetas de todas las moscas alrededor suyo…

    [2] En el original: «disagreeable, brutal and short». Solo que no hallo como traducir «short» de modo que tenga sentido con lo demás.

  • Cómo escribir ficción reflexionando sobre la Guerra: una traducción de la conferencia La marca de Caín por Margaret MacMillan

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    Esto es una traducción de una transcripción por lo que puede estar sujeta a errores de la transcripción y la estoy haciendo a título personal debido a que, estamos viendo una guerra que no debería estar sucediendo. Elecciones en Corea ganadas por un individuo que pretende la colaboración de cantantes y actores con el estado; en una suerte de repetición del ideal comunista del arte bajo el yugo del poder y eso…NO ME GUSTA. El arte bajo la presión del éxito de ventas es una especie de represión tolerable… mientras que el totalitarismo de invadir mis pensamientos ya no lo es. Por eso…en partecitas, a veces literal y a veces con algunas libertades:

    Conferencias Reith 2018: LA MARCA DE CAÍN

    26.06.2018 0900-0945

    Conferencista: Margaret MacMillan

    Conferencia I La guerra y la Humanidad

    APLAUSOS DE LA AUDIENCIA

    ANITA ANAND: ¿Es la guerra una parte esencial del ser humano? ¿Estamos destinados a pelear unos contra otros? Estas son las preguntas principales de las conferencias Reith de este año. La serie: La marca de Caín; en ella, exploraremos la intrincada historia de la guerra y nuestras propias reacciones complicadas y los sentimientos hacia ella y las personas que luchan. Empezamos la serie de cinco conferencias, aquí en Londres en el Radio Teatro de la BBC, en la Old Broadcasting House (la Casa Vieja de la Difusión); y se siente el propósito de hacerlo, puesto que este lugar fue muy dañado por las bombas caídas durante la Segunda Guerra Mundial. Escucharán más en la conferencia, pero déjenme contarles algo más sobre la conferencista. Canadiense de nacimiento, es una de las mejores historiadoras trabajando al día de hoy. Es autora de libros aclamados por la crítica y hasta hace poco la directora del Colegio Anthony de la Universidad de Oxford. No puedo esperar a que la conozcan. Un fuerte aplauso por favor para Margaret MacMillan.

    (APLAUSOS DE LA AUDIENCIA)

    ANITA ANAND: Así que Margaret, no sé tú pero yo siento, como nunca hemos estado en una situación tan precaria como ahora; se siente como que estamos a un chiflido del Día del Juicio todo el tiempo. ¿Eso es porque vivimos en una situación más peligrosa históricamente o es sólo que hablamos mucho más acerca de ella?

    MARGARET MACMILLAN: Oh, creo que es muy difícil comparar porque creo que las personas se han sentido en una situación comprometida en 1939 y seguro en 1914, y hubo momentos terribles de la Guerra Fría en la que pensamos que la palmabamos. Así que es muy difícil decirlo del momento presente, pero me parece que es bastante más precario de lo que ha sido por un tiempo. Tenemos centros del poder diferentes, rivalidades regionales distintas, tenemos guerras a menor escala por ahí que parecen no terminar; así que creo que hay muchas cosas por las que sentirse pesimista al respecto.

    ANITA ANAND: Ahora los historiadores como tú. Quiero decir, con frecuencia cuando las personas hablan sobre temas académicos, dicen que hablan de temas explosivos, oh que se meten en temas muy delicados. Quiero decir, tú realmente manejaste explosivos. La pequeña Margaret jugó con granadas. Cuéntanos esta historia de la vida real.

    MARGARET MACMILLAN: Bueno, en ese entonces no me di cuenta que era una granada y mis hermanos y hermanas y yo jugamos con ella. Mis abuelos, los abuelos canadienses, tenían una vitrina de curiosidades. Dentro había esta cosa redonda de metal que era un poco como una fruta de granada que mi abuelo, doctor en la Frontera Oeste en la Primera Guerra Mundial; se había traído de Alemania. Así que nosotros, de Francia, jugábamos con ella. La hacíamos rodar en el suelo. Y cuando crecimos, empecé a estudiar historia y noté que la espoleta seguía allí (risa) por lo que les dije a mis mayores y hermanos: “Creo que esa granada sigue viva”. Por lo que fue removida y enterrada. El problema es que ninguno de nosotros se acuerda dónde (risa).

    ANITA ANAND: Un día de estos vamos a saberlo, ¿no es así, Margaret?

    MARGARET MACMILLAN: Me temo que sí.

    ANITA ANAND: Okay. (risas). La otra cosa que he estado muriendo por preguntar es que este es un lugar que habla sobre la Guerra. Es muy — estoy pensando la forma apropiada de decirlo —pálido y masculino.  ¿No hay gente volteándose hacia ti y diciendo cosas como: “Mire señorita, no preocupe su cabecita con estas cosas”

    MARGARET MACMILLAN: Solía sucederme cuando era más joven. Ahora soy mayor y estoy más curtida, no suele sucederme tanto. Mi respuesta de siempre es que la guerra es algo en lo que deberíamos pensar todos. Nos afecta a todos de distintas formas —algunas veces directa, otras indirectamente — y las mujeres son muy parte de la sociedad y se ven tan afectadas como los hombres.

    ANITA ANAND: Bueno, no puedo esperar a escuchar lo que vas a decir. La primera conferencia es sobre guerra y humanidad. Margaret MacMillan.

    MARGARET MACMILLAN: Gracias

    APLAUSOS

    MARGARET MACMILLAN: Todos aquí hemos venido desde historias distintas por supuesto y también hemos tomado rutas distintas para llegar aquí, hoy. Algunos de nosotros llegamos a la estación Waterloo por la plaza Trafalgar; nombrada después de — por supuesto — victorias. Algunos llegaron a la estación Paddington y pasaron por la estatura de bronce del soldado de la Primera Guerra Mundial leyendo una carta, Otros debieron haber llegado a la estación Victoria, desde dónde muchos soldados partieron a la guerra durante la Primera Guerra Mundial y por supuesto, muy pocos regresaron.

    Con frecuencia han pasado caminando por Londres y por doquier monumentos, cenotafios, los nombres de los lugares, estatuas de almirantes, estatuas de generales a los que ya no recordamos. Cada pueblo pequeño de Europa y cada villa tienen un memorial de guerra porque se han peleado muchas guerras en Europa y hay monumentos de guerra por todo el mundo, claro.  La Guerra afecta nuestro idioma incluso. En inglés, si quieres decir algo grosero usas la palabra “Dutch”o “French” y eso nos lleva a los tiempos en que los alemanes y los británicos o los franceses y los británicos eran enemigos.

    Usamos la guerra como metáfora: hablamos de guerras contra la pobreza, guerra contra las drogas. Alguna vez estuve en un concurso literario y uno de los libros enviados se llamaba Mi guerra contra el colesterol de mi marido (risas), Y con las recetas dadas como parte de esa guerra, creo que el pobre hombre debió haberse quedado mejor con el colesterol (risas).

    Los remanentes físicos de la guerra por supuesto aún resurgen. En 2002, se descubrieron cientos de cadáveres fuera de la ciudad de Vilna en una tumba colectiva. Aún vestidos en uniformes azules, uno de ellos con la escarapela tricolor en el sombrero. Eran soldados de Napoleón huyendo de Moscú.

    Yo crecí en una Canadá pacífica pero mi padre y uno de mis tíos pelearon la Segunda Guerra Mundial y…ambos abuelos en la Primera Guerra Mundial. Y crecí como otros con libros para niños con títulos como “Los niños aliados[1], Leí los libros de Henty escritos para animar a los niños en edad escolar ingleses a convertirse en buenos soldados. Leemos cómic de la Segunda Guerra Mundial. En Brownies, cantamos canciones de la Primera Guerra Mundial en lo que he aprendido ahora, como una versión muy depurada (risas).

    Estamos, creo, perplejos con la guerra. Incluso si no la hemos vivido; la encontramos perturbadora, Algunas otras, tentadora. Y allí es donde está una de las cosas complicadas de nuestra reacción hacia la guerra, pienso, — es algo que tememos y admiramos también en ocasiones — y esto es algo que me gustaría explorar.

    Somos una sociedad fascinada por la Guerra, creo. Si van a cualquier librería cercana verán vitrina tras vitrina de libros sobre la guerra, Los videojuegos más populares en los Estados Unidos al comienzo del 2018, sólo por poner un ejemplo; eran en el número uno Master Hunter[2], que es un juego de guerra, el segundo era Dragon Ball y el tercero  Call of Duty sobre la Segunda Guerra Mundial. Y estos juegos nos muestran algo de nuestra fascinación con la Guerra.

    Por qué admiramos la Guerra, por qué tememos su curso es una pregunta difícil; pero creo que por el lado de la admiración es que le encontramos cualidades que no siempre vemos en la vida civil, Encontramos personas listas a sacrificarse, listas para morir por ideales o preparadas para morir por otros. Y aunque, desaprobemos los objetivos y los objetos de guerra, encontramos las cualidades que vienen con ella, admirables.

    La mayoría de nosotros ha sido afortunada y no ha vivido una guerra. Pero no hace mucho que esta ciudad y este teatro fueron objetos de guerra. El edificio fue bombardeado — el edificio en el que estamos —, fue bombardeado en 1940 y fue escogido deliberadamente por la Luftwaffe porque Hitler y sus consejeros se dieron cuenta de lo importante que era la BBC.

    Este edificio fue elegido y en Octubre de 1940 fue tocado por las bombas alemanas dos veces. Siete miembros del personal murieron tratando de remover la primera bomba. Vino el departamento de bomberos y la BBC siguió transmitiendo. El lector de las noticias de las 9 en punto paró por un momento y después siguió. Al día siguiente, un andamio apareció y se limpiaron los escombros. Y eso me parece que muestra algo sobre la naturaleza de la guerra — que requiere montones de organización. La Alemania nazi tuvo que hacer la bomba, inventar como dejarla caer donde la querían, llegar aquí y soltarla sobre la BBC, y Britania y la BBC tuvieron que tomar el daño, organizar formas de lidiar con ello y seguir luchando.


    [1] The Boy Allies, 1915-1919. Robert Drake y Clair Hayes, A. L. Burt Co.

    [2] Sin traducir debido a que la variación de la traducción entre los países de habla hispana para su venta puede ser bastante diferente o incluso, puede que no haya sido traducido el nombre en lo absoluto.