[…] si nos guiamos por los resultados de la encuesta llevada a cabo por la NEA en 2002, más del 50 por ciento de los estadounidenses leen —y LITERATURA— con cierta regularidad.
Contra la lectura. Mikita Brottman. Blackie books. [The Solitary Vice (Counterpoint, 2008)].
No sé si ese nivel de lectura se ha mantenido en los E. U. 20 años después del año mencionado en la cita ( por decir un número cerrado). Supongamos que sí. Que un montón de estadienses leen literatura; porque el 50% de estadienses son un montón de personas. Aunque decir que el 50% de personas de un país no aclara quién está leyendo… ¿Estudiantes, civiles comunes y corrientes, soldados, CEOs o inmigrantes?
¿Qué están leyendo?¿Por qué están leyendo? ¿Leen buena literatura o literatura chafa? ¿Quién arbitra cuál es la buena literatura? ¿Quién decide si leer literatura hace mejor o peor a una persona basándose solo en lo que lee? ¿Hay buenas personas que prefieran la lucha libre a los libros o solo porque les gusta más el futbol son malas personas1?
Peor aún. ¿Leer Mein Kampf solo crea fanáticos o puede ayudar a no crearlos? [ Sí, yo dejé esa idea por ahí en otra cita, pero la verdad es que la idea era mostrar lo limitada que puede verse la lectura a veces y pensar un poco en las consecuencias de dicha limitación]
Leer no es una garantía de ser mejor persona. Así como no leer no es una garantía de ser peor. A nadie le consta que los asesinos en serie no lean novelas. O manuales forenses. Y
Tampoco garantiza que no haya personas cultas ( que leen y muchas cosas) que voten por ciertos presidentes. Tampoco garantiza que los candidatos no votados sean mejores.
¿Tus personajes leen y son personas decentes o son no lectores y están podridos? ¿Qué hay de los súper lectores que se bañan diariamente en la corrupción moral como los del El club Dumas? ¿Leer o no leer? Pasto kalo.
De hecho algunas buenas personas son terribles… ↩︎
The error of the nineteenth-century folklorists was not that they focused on similarities, but that their methods for alleging such similarities were not always sound. Much of what they did involved picking and choosing arbitrarily among inadequate ethnological data and inferring similarity where in many cases it did not exist. But with over a century of subsequent fieldwork to draw on, today both anthropologists and folklorists are in a better position to make cross-cultural comparisons than were the early folklorists. According to Dundes, studies in the distribution of myths reveal that while there is no myth that is truly universal, so is there no myth that has ever been found to be limited to a single culture (1984, 270). Elsewhere he concludes: “Mythology must be studied in cultural context in order to determine which individual mythological elements reflect and which refract the culture. But, more than this, the cultural relative approach must not preclude the recognition and identification of transcultural similarities and potential universalities” (1962, 1048).
Archetypes and motifs in folklore and literature : a handbook / edited by Jane Garry and Hasan El-Shamy
This is important. The hero’s journey is not universal. Not the way Joseph Campbell made it look like or what other writers who take it as universal might push it as a wonderful timeless recipe that only needs tailoring.
Human beings change. Slowly. We have changed from depicting conflicts to crave ideal worlds where everything gets fixed in a finger snap by marrying the rich, having a baby and there’s no great couple bouts. Easy slices of life. Otherwise, webtoons that repeat and repeat such an statement would have gone obsolete very quickly. It is not the case. Why? Because the conditions young human beings are living now and will, are certainly different. They’re starting to face on imagined realities that went unchallenged for centuries. They still need purpose but they’re realizing purpose doesn’t come from the above or the below or anywhere else. They’re realising there’s the unchangeable human nature. They’re facing destruction in ways we have decided to ignore. They’re angry. Very angry. They are less in need of a hero’s journey than they’re in need of Prozac. Enjoy discovering what’s in need. Pasto kalo.
Contra el cartel, Otro también. Ambos con ametrallador, Cartuchos de plomo ratatatat tat. Destrucción. Lo que haya enmedio, Desechable y sin precio.
Una idea: Ir a la guerra. Para unos, Perder la nada que ya tenían. Para otros, Los que vendrían, Poner de rodillas al infractor. Por el mismo crimen de ejecución.
Kissinger con un Nobel, Momificado en su silla, Aconseja la matazón. Popo de paloma blanca y olivo, Con cachitos de tejido adherido. Cloro y libre de gérmenes termina la interacción.
Ya hubo prohibición. ¿Qué quedó? Series de televisión.
— Sí, pero… ¿dónde estamos? -preguntó Dosflores. El tendero, acodado sobre su mesa, se limitó a encogerse de hombros. — No creo que estemos en ninguna parte -dijo-. Nos encontramos en la incongruencia cotangencial. Pero ésa es mi opinión, puede que me equivoque. La tienda suele saber adónde va.
La luz fantástica. Terry Pratchett.
¿Existen un lugar que no esté en ninguna parte? ¿O solo existen los lugares atascados en el tiempo pero sin tener un espacio? ¿Es posible hablar de estar en «ninguna parte»? Suenan a preguntas un tanto bobas. Pero no lo son. ¿Como está hecho el universo o mejor dicho, ¿de qué forma está configurada nuestra percepción del universo que «ninguna parte» no resulta concebible si lo pensamos seriamente pero si lo es a la hora de hablar? ¿O, es que es posible en física cuántica? Se puede saber la velocidad del protón pero no dónde está o se puede saber dónde está pero no su velocidad. Por lo tanto, si que existe «ninguna parte». Pero una mente humana no puede hacerse a la idea de no tener los dedos de los pies en alguna parte…
Photo by Susanne Jutzeler, suju-foto on Pexels.com
Nonverbal customs deriving from ancient fairy belief survive as well. Our forebears once nailed horseshoes above their doorways to keep them safe from fairies, a good-luck practice still widely observed. We encapsulate four-leaf clovers into keychain ornaments to carry as good-luck charms, but have forgotten that our ancestors used them to see through fairy deceptions.
Fairy Lore. A Handbook. D. L Ashliman. Greenwood Folklore Handbooks
Stories survive. The only thing they need to do so is change. Recycle as much as you can from unknown sources but please… Don’t make up Aztec Batmans [does the plural grammar rule apply when I’m speaking of a character being duplicated?]. Reality is stranger than that if you need a muse.
Have fun diving into the garbage bins of storytelling and finding PET. Pasto kalo.
Los artistas que operan bajo el principio de rechazar toda forma están ellos/ellas mismos/mismas subordinados a la forma. La frescura y el contraste de su trabajo vienen del contraste con todo lo impregnado por las fórmulas y los patrones de la cultura. Sin embargo, estos artistas corren el riesgo de alcanzar una audiencia limitada porque la mayoría de las personas no pueden relacionarse con el arte complemente poco convencional. Por definición, no tiene ningún punto en común con los patrones conocidos de la existencia. Su trabajo podrá, tal vez, ser apreciado por otros artistas, una pequeña parte de la comunidad en cualquier tiempo y lugar. Se requiere una cierta cantidad de forma para alcanzar una gran audiencia. Las personas la esperan y la disfrutan, mientras tanto se vea innovada por alguna combinación de variedad o arreglo y no caiga en una fórmula completamente predecible.
THE WRITER’S JOURNEY ~ THIRD EDITION. Christopher Vogler. Published by Michael Wiese Productions