Etiqueta: Una reina en el estrado

  • Cuentos de herencias

    a gold crown on a wooden bench with red leaves
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    El rey dice: ¿Qué pasó con su ropa? ¿Su tocado? Él dice: —Lo tiene todo la gente de la Torre. Les corresponde a ellos. —Comprádselo —dice el rey—. Quiero cerciorarme de que se destruye.

    Una reina en el estrado. Hilary Mantel
  • Cuentos sobre la historia de los procesos judiciales

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    —Mi señor Norfolk tiene instrucciones del rey. —Su propósito es aplastar las objeciones y lo consigue—. La decisión queda a voluntad del rey y además, nadie puede decirme lo que se puede hacer y lo que no, nunca hemos juzgado antes a una reina. —Vamos decidiendo sobre la marcha —dice amistosamente el Lord Canciller.

    Una reina en el estrado. Hilary Mantel
  • Cuentos sobre la culpa

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    Él ha visto hermosas acusaciones, en las que no había una palabra que sobrase. Ésta no era una: las frases se empujaban y chocaban entre sí, y se aguijoneaban y se derramaban, feas en el contenido y feas en la forma. El plan contra Ana no está santificado en su gestación, es intempestivo en su presentación, una masa de tejido nacida sin forma; esperaba una lengua que lo moldease como moldea a los oseznos la lengua de su madre que los lame. Tú lo alimentaste, pero no sabías lo que alimentabas: ¿quién habría pensado que Mark confesaría, o que Ana actuaría en todos los aspectos como una mujer oprimida y culpable, con el peso del pecado sobre ella? Es como los hombres dijeron hoy en el juicio: somos culpables de toda clase de acusaciones, hemos pecado todos, estamos todos carcomidos y podridos de delitos e, incluso a la luz de la Iglesia y del Evangelio, no debemos saber siquiera cuáles son.

    Thomas Cromwell. Una reina en el estrado. Hilary Mantel.

  • Cuentos sobre la justicia

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    Circulan declaraciones, acusaciones, escritos, entre jueces, acusadores, el fiscal general, el despacho del Lord Canciller; cada paso del proceso es claro, lógico y está destinado a crear cadáveres de acuerdo con el procedimiento legal debido. George Rochford será juzgado aparte, como un par del reino; los del común serán juzgados antes. Llega la orden a la Torre: «Traigan los cuerpos». Es decir, traigan a los acusados, llamados Weston, Brereton, Smeaton y Norris, a Westminster Hall para el juicio.

    Una reina en el estrado. Hillary Mantel.

    ¿Y si eran cuerpos, es porque ya sabían que los iban a ejecutar?

  • De cosas raras

    —He venido de virgen —dice—. Son tan raras en estos tiempos que mandan unicornios a buscarlas.

    Wriothesley en Una reina en el estrado. Hilary Mantel