
I move a little,
they change,
Scurrying aside.
Hey hey,
Dance.
Un, deux, trois...
The orchestra crunches.
A step back, go forth.
Masks on hands.
And the sun beams,
They dapple as they hop and glide.
My hand above,
A sun eclipse.

I move a little,
they change,
Scurrying aside.
Hey hey,
Dance.
Un, deux, trois...
The orchestra crunches.
A step back, go forth.
Masks on hands.
And the sun beams,
They dapple as they hop and glide.
My hand above,
A sun eclipse.

In one step I've been denied.
My spirit intact remains,
No matter how much they try to have it marred.
I can still fly in words.
An unstoppable flow of thought.

What can I use?
The not native pine tree against the sky?
The mottled light dancing a masquerade?
Or the sheep ruining a sprout menaced by ferocious teeth?
Perhaps the quietness without dog bark?
Possibilities, spins and time.
Who knows what to write?
Who knows what poetry feeds with?
A swarm of worms moving the lizard's belly on ground?
The account of round,
dejections on the fence's stone?
A cat's yellow bile after green grass?
Only the beauty?
However life?
Maybe Death comes and whistles a tune's worth.
Who knows what to write about?
El sol ilumina una mancha.
Un trozo de corteza,
Una raíz.
Las sombras de las hojas se mecen.
Atentas.
Una cabeza,
La mancha tiene patas.
Salta.
Entre los huecos,
Y la cola es el último pedacito visible.
El sol iluminaba una mancha.


¿Noche de paz?
Seguro.
Paz, paz, splosh, ahuuu.
Tronaban los cohetes,
Aullaban las respuestas.
¿Todo duerme en derredor?
Yo y las demás creaturas,
Esperabamos silencio.
¿Bebian los peces en el río?
Sidra, cerveza y tequila.
Brindaban y boqueaban los salmos.
Salmos del balance financiero.
Aleluya comer bacalao y romeros.

Salado y grasoso,
De relamer los labios...
Están hechos los pecados.
Sobre todo,
Los de no exigir consenso...
Un minuto de silencio.
Por el cerdo...
Cuya vida insatisfactoria,
Me he sorbida toda.
En una tira de días interminables.
Sin distracciones.
Sin paseos.
Un solo engrane solitario,
De una industria que vende cadáveres al día.
Carcasas de dinero,
Sin individualidad requerida.
Ah, lloremos por el puerco.
Porque este es un asesinato metódico y crónico,
Uno al que no renuncio.
En nuestros cuentos,
Un simple jamón...
Sin deseos.

Arriba, abajo.
Te aferras al pasto.
Tres ramitas color de secas.
Alas de cielo,
De nada y de todo.
Y tres pares de ojos saltones,
Que me ven,
alertas.

Guayaba en la olla,
Hirviendo lento.
El puñal de jade,
Guardado en el traje.
Granos de azúcar en la comisura de la boca.
Era un crimen de hambre,
Ningún cadáver.
Y él se fué.
Cabizbajo por la calle.

Agujas curvas en mi trasero,
Me interrumpían en medio de la cacería.
La detective tenía una pista,
Mientras detrás mío,
La barriguita suave respiraba lento.
Y yo maldiciendo.
Porque sus ojos azules son tan tiernos.