Etiqueta: La tentación en los cuentos de hadas

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    ¿Recuerdas el cuento? Saca tus pinzas de entomólogo y la lupa. Prepara la mesa. Recuerda no tener comida cerca, pueden caer trocitos de cuento en ella o tu taza de café…no queremos contaminación por bacterias desconocidas, ¿verdad?

    En la primera etapa dramática, se establece la naturaleza de la tentación y el protagonista sucumbe. Así como con este cuento, la protagonista lucha por resistirse pero…se deja arrastrar, racionaliza, niega, se engaña a sí misma y hace lo que no debe (según la premisa inicial). Predecible como café sin cafeína.

    En el segundo acto dramático, él o la protagonista viven bajo los efectos de sus decisiones. Los efectos dramáticos de la decisión en la primera parte reverberan en la segunda. Aquí entra nuestro trabajo anti predecible. Las consecuencias tienen que angustiarnos lo suficiente como para desear que haya un cambio. Los hijos de la reina están secuestrados en el cielo. El hombre que dice amarla no puede arriesgarse a perder su trono (o su vida). Una turba de gente la quiere muerta por comerse algo que no se comió.

    Mientras más intenta liberarse del castigo, peor se pone la cosa. Finalmente (por algo es el fin), una resolución tiene que presentarse. Y el orgullo desaparece con las llamas de la hoguera. Una trama de tentación no es tanto de correr tras el sindicato fantasma y sus matones o meterse en un oleoducto con una geóloga guapa. Es un forda. Todo pasa dentro del protagonista y si bien su mundo se mueve forzándolo a cambiar, es por dentro que se suceden las necesidades, motivos e impulsos. En este caso y en Parallel el antagonista es interno. El enemigo es uno mismo.

    En Atracción fatal (no la he visto…) y El jardín del Edén (tampoco), el antagonista es externo y podemos identificarlo. De nuestro lado de la Literatura occidental, el gran tentador suele ser el de las patas de cabra. Fausto es el tentado más famoso… Tobias (20 master plots) menciona ¡una novela, una obra y tres operas! 

    Tal vez la otra trama no tan famosa pero con un final no feliz es Dorian Gray. Y ésta es una historia moderna de tentación sin todo el rollo religioso del arrepentimiento y casi futurista. ¿Cuántos actores y cantantes no sucumben a la tentación llamada botox y bisturí para seguir siendo jóvenes? Hasta yo he sucumbido a la tentación del bygan yoga…

    La diferencia entre Fausto y otras tramas para Tobías, es el momento de debilidad. Fausto no acepta ceder hasta casi el final y, no cede a un deseo egoísta sino a su deseo de seguir siendo útil a la humanidad con lo que, técnicamente no está cometiendo ningún pecado y Dios puede reclamarlo como suyo por el espíritu de la acción.

     Una imagen que me recuerda el final de Constantine con Keanu Reeves como protagonista aunque al revés pues en este caso, es la letra chiquita la que salva al protagonista y no es una historia de tentación. Constantine se suicida para llamar al diablo y decirle lo que su hijo y Gabriel se proponen. El diablo gana un alma en el espíritu del suicidio como pecado pero la pierde por la implicación del auto sacrificio para salvar a la chica.

    La trama de tentación requiere preguntarse ¿Cuál es el crimen de dicha tentación? ¿Cuál es la perdida (el precio por dejarse tentar) y cuál la ganancia? Este no es el foco, el foco es como afecta al personaje. ¿Va a sentir culpa o no? ¿El castigo es externo o no hay castigo? ¿Se enojara consigo misma por dejarse tentar?

    Crea un personaje arcoiris… emocionalmente —recuerda que la identificación emocional nos lleva a empatizar con el personaje sea su sexualidad X Y Z. ¿Cuál es el efecto final de sucumbir a la tentación? ¿Habrá crecimiento o no? Todo este teatro interno es LA HISTORIA. 

     Lista de importantes:

    1. La trama de tentación es una trama de carácter donde el personaje sufrirá o no según sus motivaciones, necesidades e impulsos.
    2. ¿Cuál es la moralidad de la historia? El personaje por lo regular se mueve del agujero de haber caído en la tentación hacia un mejor control de así mismo después de que la situación va a peor.
    3. El conflicto interno puede verse en las acciones  del personaje. Estas acciones son un reflejo del champurrado de emociones mezclándose en la licuadora entre lo que es bueno y lo que se desea. La primera fase dramática establece la naturaleza del protagonista, el antagonista y la tentación…en eso es igual a cualquier trama.
    4. ¿Cómo sufre el protagonista este deseo de dejarse llevar? La protagonista se come la «manzana». Hay un periodo muy corto de dicha por comérsela. La protagonista piensa y vuelve a pensar que tomó «la mejor decisión». Lo que al lector le parecerá estúpido pues puede ver qué todo se encamina al desastre mientras la protagonista no.
    5. Se abre la segunda fase dramática y los beneficios de ceder se acaban, comienzan a acumularse las deudas de juego. El protagonista busca rutas de escape para no verse responsable o castigado. Los efectos de caer en tentación se dejan sentir hasta el final para ser resueltos como parte del clímax
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    «La niña de Nuestra Señora»

    Apenas a las afueras de un gran bosque vivía un leñador con su esposa, que no tuvieron más que una sola hija, una pequeña de tres años. Los tiempos son tan malos que la inflación del 6% eleva los precios de la harina y la cerveza hasta precios inasequibles.

    <<¿Puede su hijo sobrevivir con agua?>>   Compadeciéndose de ellos, la virgen María se aparece con una corona resplandeciente de estrellas y le ofrece al padre cuidar de la niña. El padre preocupado, no ve más alternativa que aceptar la oferta. La virgen María toma a la nena y se la lleva al cielo donde come pasteles de azúcar y bebe leche dulce.

    Ella crece, cumple catorce años y la virgen se va de viaje, dejándole las trece llaves de las puertas del cielo. ¿Las instrucciones? No abrir la treceava. Puede abrir cualquier otra, menos esa. La chica promete obedecer y se da un tour de doce días en cada puerta. Tras cada puerta un mundo maravilloso de luz y un apóstol sentado, una causa de gran regocijo y asombro.

    Y así y todo, no consigue desviar sus pensamientos de la dichosa puerta. Se va a dormir y no lo consigue, <<¿Qué habrá detrás?>> es todo lo que se le ocurre pensar. Los ángeles le aconsejan no abrirla pues sería un pecado. ‘Solo voy a abrirla un poquito, solo un poquito para ver dentro y nada más’ les contesta. ‘Un pecado con tristeza como resultado’ responden los ángeles a su vez. Pasó un día y la niña se quedó sola frente a la puerta.

    <<Si la abro ahora ¿quién va a darse cuenta?>> piensa. La Trinidad en todo su esplendor y en medio del fuego es lo que se esconde tras la treceava puerta. Embelesada con la luz, la niña mete un dedo en la luz dorada…Se lava una y otra vez. De nuevo. Siente que el aire se le atora en la garganta y el corazón da brincos desacompasados. El dedo no deja de ser dorado. La virgen regresa a casa, los ángeles se apresuran a recibirla. Alguien falta en la comitiva. Manda llamar a la niña, que esconde las manos a la espalda. ‘¿Abriste la puerta mi ratoncillo?’ ‘No’ ‘¿Abriste la puerta pajarillo mío?’ ‘No, toque las llaves pero nada más’ ‘¿Abriste la puerta niña mía?’ ‘No, me pasee por cada una de las otras puertas pero esa no la abrí’ ‘Como castigo volverás a la tierra como muda’.

     En medio de árboles enormes y con los pies, las piernas y los brazos arañados por las ramas bajas; la niña busca raíces para comer. No sé preocupa por el pudor, no hay nadie a la vista y su agujero de árbol la cobija por las noches. Las raíces y las frutas del bosque se suceden unas a otras hasta que un día de tantos en una vida sin lunes, el rey del país se perdió persiguiendo a un ciervo y se topo con ella. Que fuera muda pasaba a segundo plano con la contemplación de tanta superficie desnuda, sin grasa superflua por la alimentación algo limitada.

    Encantado, el rey se la lleva y se casa con ella. Nadie arma complots políticos por la pérdida de una posición de poder a manos (yo diría senos) de una desconocida…tal vez eran políticos zorrunos. Pues bien, la reina y el rey tal vez no hablen mucho el uno con el otro pero si juegan a la casita bajo las sábanas. La comadrona los visita pronto, la virgen llega para conocer a su nieto y preguntar de nuevo ‘¿Quieres regresar al cielo? Solo dime la verdad, de lo contrario me llevaré a tu hijo conmigo’.

    Con un mohín, la chica niega confesar y a la mañana siguiente en vez de bebé en la cuna, pañales limpios sin usar. Los zorros políticos que habían estado quietecitos comienzan un rumor: ‘La reina es caníbal’ ‘Debe ser una bruja’ ‘¿Qué pasó con el niño?’ El rey, embobado con su hermosa reina, se preocupa más de seguir produciendo herederos que de escuchar chismes. Hay una segunda visita de la comadrona y el teatro de la negación se reproduce con fidelidad digital. Los consejeros, encantados de proponer a sus sobrinas e hijas como nuevas reinas; llevan al rey «los miedos del pueblo». Gritan mucho, gesticulan y exigen justicia por la sangre derramada…

    El rey, imperturbable y ocupado con asuntos de la sucesión, no pierde el tiempo escuchando estás memeces. Hay un tercer heredero y una tercera visita. ‘¿Sigue tu corazón inflexible?’ ‘Admite que abriste la puerta y te devolveré a tus dos pequeños’ ‘No’ niega la reina con la cabeza. ‘¡Esto es el colmo!’ grita el rey, con el peso de los gritos afuera que claman: ‘Es una bruja’ ‘Es canibal’ ‘Mujer come niños’. Los consejeros deciden que vale más quemar una bruja en la estaca que perder su poder. El rey, ha escuchado de otras revueltas y ésta no parece ceder con el tiempo. ¿Es su mujer más valiosa que su trono?  <<Si tan solo pudiera confesar ahora que abrí la puerta>> piensa la reina, con los pies sobre las llamas, el ruidero incesante de la multitud y asfixiándose en el humo de roble quemado. Coff coff, coff, ‘ay’. Descubre que su voz le alcanza para decirlo. ‘Sí, yo lo hice’ grita. La madera ardiente sisea y poco a poco se apaga. Gruesas gotas de lluvia acompañan una luz del cielo. La virgen baja con tres bebés en brazos de los ángeles. ‘He aquí, a tus hijos y tú felicidad’. Este es el cuento. Si te sabes uno de cualquier otra cultura que sea parecido ¡compártelo!. La próxima entrada tú y yo viajaremos por país de papas fritas…son malas para las arterias pero ¿quién se resiste a ellas?

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    La tentación es el preludio del pecado. Pero no sólo los pecados mortales de la gula, la pereza..(tal vez este si cuente), la ira o la lujuria. El pecado como algo inmoral, estúpido —hoy día preponderantemente lo estúpido— o malo. Ese vídeo de TuTele que nos llama la atención a la hora de ir a preparar la cena o esos chats irresistibles con un amigo en vez de ponerse a escribir, quizá implantar evidencia. Robar el millón de euros que está ahí a la vista y nadie se daría cuenta. No pagar impuestos. Comerse ese cachito de doña extra que le añade calorías a tu porción diaria —y sin hacer ejercicio.

    Bienvenido a la trama con sabor prohibido y aroma decadente de la «tentación». Ronald B. Tobias (20 master plots) comienza a explicar está trama con una cita de Óscar Wilde (que no usaré) y la mención de dos personajes muy famosos en el mundo judeo-cristiano —sin incluir al animalito reptante (que Nacho gacho), para pasar a los dos resultados posibles: nos resistimos —muy pero que muy improbable, o nos lo zampamos —hacemos.

    ¿Y qué pasa cuando nos lo zampamos?

    En caso de tener conciencia, llegan las Erinias con sus látigos a atormentarnos y darnos palpitaciones por meter las cuatro (patas). Si no son las Erinias, es el karma —una linda forma de creer que los políticos serán castigados por gastarse nuestros impuestos en dorar la puerta de su despacho o que la vecina pisará popo de perro por hacer fiestas los viernes a todo volumen (sin siquiera invitarnos). Para aquellos con una religión, las consecuencias varían desde un lugar calentito —donde arder, un alud interminable de hielo, la reencarnación en cabra o alguna otra cosa por el estilo.

    Claro que…también están las consecuencias legales como divorcios, multas, condenas carcelarias —hay que pagar el precio por nuestras acciones. Mirarse las manos enrojecidas con la sangre…De ahí el conflicto de la tentación. No me atraparán, disfruto haciéndolo, ya lo hice pero miro por encima del hombro…por confundir lo que está bien con lo que me conviene y me la paso pensando que no debí hacerlo.

    La trama de la tentación es una trama cuasi propagandística elaborada con los códigos morales imperantes, lo que quiere decir que hay que recordar que existen códigos  morales universales y locales. Por lo que hay que tomarnos un minuto (es un decir) para lograr alguna escena que lo explique o algún personaje que desee discutirlo y el lector o audiencia entienda bien cómo funciona el código moral dentro de nuestro marco de realidad propuesta.

    Recuerda que no todos estimamos el mal con las mismas escalas de grises. Ejemplo: en Brimstone and Roses (webtoon, sin terminar), no es tan inmoral como resulta ilegal, convocar a un demonio. Con lo que las tramas de tentación se van desdibujando cada vez más en la actualidad…tal es el caso de Parallel (película, 2018),  que plantea la existencia de universos paralelos alternos. En estos universos las características económicas y sociales son prácticamente idénticas a nuestro mundo excepto por detalles como personas muertas aquí que podrían seguir vivas «allá», inventos y obras de arte. Así desde el principio, nos cuestionan la ética moral de ocupar el pellejo del otro yo[1] de turno en cualquiera de los universos alternos paralelos o importar sus (¿tus?) ideas para alcanzar un beneficio económico en este universo. Al final la posibilidad no es tomada por una aberración pues el castigo propuesto es la muerte o la suplantación de tu persona por otro yo —que eres tú pero no eres tú… Olviden ese párrafo… La tentación, es tema común de los cuentos de hadas. El típico «no hagas» en el que el personaje va y hace, racionalizando su elección hasta convencerse de que lo suyo no raya en la obsesión. Claro, si la nueva mujer de barba azul no hubiera abierto la puerta roja, nos hubiéramos quedado sin cadáveres y sin historia. Tobias ejemplifican esto con un cuento de los hermanos Grimm (comprensiblemente religioso como muchos otros creados en momentos de propaganda religiosa) que —según yo— no se encuentra en la colección de la edición Porrúa llamado «La niña de Nuestra Señora» que te contaré en la siguiente entrada según una Merriamconception de la traducción. ¿Ya se te olvidó darle like?


    [1] Si viajaremos al pasado y nos encontramos con nuestro propio yo pasado, en teoría tendríamos que ser muy cuidadosos de no resultar vistos o tocar ni el vuelo de una mariposa bajo pena de alterar el futuro. Para el caso de esta película, no se viaja al pasado sino a universos paralelos con un otro yo.