Era rojo, terrible y delicioso p1

La tentación es el preludio del pecado. Pero no sólo los pecados mortales de la gula, la pereza..(tal vez este si cuente), la ira o la lujuria. El pecado como algo inmoral, estúpido —hoy día preponderantemente lo estúpido— o malo. Ese vídeo de TuTele que nos llama la atención a la hora de ir a preparar la cena o esos chats irresistibles con un amigo en vez de ponerse a escribir, quizá implantar evidencia. Robar el millón de euros que está ahí a la vista y nadie se daría cuenta. No pagar impuestos. Comerse ese cachito de doña extra que le añade calorías a tu porción diaria —y sin hacer ejercicio.

Bienvenido a la trama con sabor prohibido y aroma decadente de la “tentación”. Ronald B. Tobias (20 master plots) comienza a explicar está trama con una cita de Óscar Wilde (que no usaré) y la mención de dos personajes muy famosos en el mundo judeo-cristiano —sin incluir al animalito reptante (que Nacho gacho), para pasar a los dos resultados posibles: nos resistimos —muy pero que muy improbable, o nos lo zampamos —hacemos.

¿Y qué pasa cuando nos lo zampamos?

En caso de tener conciencia, llegan las Erinias con sus látigos a atormentarnos y darnos palpitaciones por meter las cuatro (patas). Si no son las Erinias, es el karma —una linda forma de creer que los políticos serán castigados por gastarse nuestros impuestos en dorar la puerta de su despacho o que la vecina pisará popo de perro por hacer fiestas los viernes a todo volumen (sin siquiera invitarnos). Para aquellos con una religión, las consecuencias varían desde un lugar calentito —donde arder, un alud interminable de hielo, la reencarnación en cabra o alguna otra cosa por el estilo.

Claro que…también están las consecuencias legales como divorcios, multas, condenas carcelarias —hay que pagar el precio por nuestras acciones. Mirarse las manos enrojecidas con la sangre…De ahí el conflicto de la tentación. No me atraparán, disfruto haciéndolo, ya lo hice pero miro por encima del hombro…por confundir lo que está bien con lo que me conviene y me la paso pensando que no debí hacerlo.

La trama de la tentación es una trama cuasi propagandística elaborada con los códigos morales imperantes, lo que quiere decir que hay que recordar que existen códigos  morales universales y locales. Por lo que hay que tomarnos un minuto (es un decir) para lograr alguna escena que lo explique o algún personaje que desee discutirlo y el lector o audiencia entienda bien cómo funciona el código moral dentro de nuestro marco de realidad propuesta.

Recuerda que no todos estimamos el mal con las mismas escalas de grises. Ejemplo: en Brimstone and Roses (webtoon, sin terminar), no es tan inmoral como resulta ilegal, convocar a un demonio. Con lo que las tramas de tentación se van desdibujando cada vez más en la actualidad…tal es el caso de Parallel (película, 2018),  que plantea la existencia de universos paralelos alternos. En estos universos las características económicas y sociales son prácticamente idénticas a nuestro mundo excepto por detalles como personas muertas aquí que podrían seguir vivas “allá”, inventos y obras de arte. Así desde el principio, nos cuestionan la ética moral de ocupar el pellejo del otro yo[1] de turno en cualquiera de los universos alternos paralelos o importar sus (¿tus?) ideas para alcanzar un beneficio económico en este universo. Al final la posibilidad no es tomada por una aberración pues el castigo propuesto es la muerte o la suplantación de tu persona por otro yo —que eres tú pero no eres tú… Olviden ese párrafo… La tentación, es tema común de los cuentos de hadas. El típico “no hagas” en el que el personaje va y hace, racionalizando su elección hasta convencerse de que lo suyo no raya en la obsesión. Claro, si la nueva mujer de barba azul no hubiera abierto la puerta roja, nos hubiéramos quedado sin cadáveres y sin historia. Tobias ejemplifican esto con un cuento de los hermanos Grimm (comprensiblemente religioso como muchos otros creados en momentos de propaganda religiosa) que —según yo— no se encuentra en la colección de la edición Porrúa llamado “La niña de Nuestra Señora” que te contaré en la siguiente entrada según una Merriamconception de la traducción. ¿Ya se te olvidó darle like?


[1] Si viajaremos al pasado y nos encontramos con nuestro propio yo pasado, en teoría tendríamos que ser muy cuidadosos de no resultar vistos o tocar ni el vuelo de una mariposa bajo pena de alterar el futuro. Para el caso de esta película, no se viaja al pasado sino a universos paralelos con un otro yo.

Publicado por merriamagrain

En realidad no me llamo Merriam y tampoco soy Grain. Sin embargo, al pasarme la mitad del tiempo que escribo con un Merriam Webster abierto, pensé que le debía un poco de crédito a mí diccionario. Grain viene del apodo del que me he apropiado para mi correo electrónico. Por lo demás, espero que disfruten de este blog como yo creo que me voy a divertir.

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