
Las consecuencias prácticas son que no tenemos que agonizar sobre la confiabilidad de un libro publicado antes de que lo pongamos en uso. No es necesaria una investigación para confirmar que el autor existe en efecto y que el texto está autorizado. La contratación de un espía literario que nos confirme que la casa editorial de la que dice provenir y que todo lo que contiene es igualito a cualquier otra copia en alguna otra parte, es superflua.
THE NATURE OF THE BOOK. Print and Knowledge in the making. ADRIAN JOHNS. THE UNIVERSITY OF CHICAGO PRESS. CHICAGO AND LONDON.
Esosolpia ser cierto. ¡Aún lo es[1]! Hasta que le preguntas a una IA. Entonces las cosas se ponen un poco menos confiables. Muchas IAs son entrenadas dentro de un marco de referencia de información selccionada y cribada. Pero algunas no. Y, hay rumores, pueden crear o inventar libros que no existen… AÚN. Ya que pueden extrapolar conclusiones basándose en textos existentes y deducir los contenidos, están dando como respuesta textos y autores que NO EXISTEN.
¿La IA que cita pasará por el mismo proceso de la cultura de imprenta también? ¿ O, estamos ante el umbral del libro por ser, una magia que permite predecir lo que será escrito a partir de los libros existentes y usarlo como conocimiento del futuro?
Eso sería interesante. Serpia como viajar de verdad al futuro. O leer lo que nunca fue terminado. De verdad que me gustaría leer Trinity Blood. Pasto kalo.
[1] Sin embargo el mismo libro intenta probar que es falso, lo que está relacionado con el proceso en el que lo impreso se convirtió en algo confiable.
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