Notice: Function _load_textdomain_just_in_time was called incorrectly. Translation loading for the cache-master domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home/merriama/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131 T.S. Eliot
En la imagen T. S. Eliot dice que Shakespeare y Dante se reparten el mundo entre ellos y no hay tercero.
¿Qué hay de Cervantes? ¿Y Kim Sowol? ¿Natsume Souseki ? ¿Goethe?
El hecho de que nunca haya terminado El Quijote o que no me gustara El gato (confesando de paso que de Goethe solo ví la película y al autor de la cita solo lo conozco de nombre), no les roba relevancia a estos autores en sus idiomas respectivos y/o en las voces de aquellos autores que los han leído a su vez.
La herencia cultural no se limita a aquello a lo que nos vemos expuestos por nacimiento. Está también en aquello que elegimos. De la misma forma que T. S. Eliot eligió a Dante porque sabía italiano y podía leer al hombre en italiano.
¡Que qué! ¿Plagiar? ¿No me digas que ya autorizaron por fin las drogas en México? ¿Te pasaste de margaritas y te pusiste como una cuba? ¡O es que no sabes que el plagio es una actividad criminal?
Antes de continuar…hablemos de originalidad. En donde la originalidad total, es decir, partir absolutamente de la nada, es virtualmente imposible. ¿Por qué? Pues porque alguien inventó a Utnapishtim, Adán, Eva y Balam-Quitzé antes que tú o yo. Es decir, el concepto de ser humano como ser (el mito de la humanidad) existe ya desde hace mucho, mucho tiempo y no es que vayamos a re-inventarlo todo, absolutamente todo. ¿O sí? Incluso pensando que los personajes bíblicos realmente existieron así tal cual, ¿cómo saber que Adán no se llamaba Esteban y le cambiaron el nombre solo para que se llamara literalmente “primer hombre” solo porque los que tomaban dictado no quisieron ponerle como dictaba el dios? Es una cantidad de supuestos bastante grande.
¿Y eso que tiene que ver con la originalidad? Pues que todas las historias, incluso las que tienen animalitos parlantes como protagonistas, tienen que ver con conceptos humanos. Por eso es harto difícil ser original. Las ideas de amor, venganza, rivalidad, transformación y crecimiento son ideas humanas. En todas las historias de ficción sucede lo que nos sucede a los seres humanos: muerte repentina de los padres[1], muerte del ser amado, embarazo deseado con complicaciones[2], embarazo no deseado sin ellas pero que lo trastoca todo[3], adulterio por razones justificables, adulterio porque sí, celos, asesinato con escopeta, traición política, competencia del capitalismo feroz…
¿Todavía crees que nadie absolutamente nadie le copia las ideas a los demás? O al menos en parte…
“If a writer has to rob his mother, he will not hesitate; the <<Ode to a Grecian Urn>> is worth any number of old ladies.
—William Faulkner
Si un escritor tiene que robarle a su madre, no dudará en ello; la <<Oda a una urna Griega>>, vale lo que un bonche de viejitas”
“Adam was the only man who, when he said a good thing, knew that nobody had said it before him[4].
—Mark Twain
Adán fue el único hombre que sabía que cuando decía algo bueno, nadie lo había dicho antes que él”
“Immature artists imitate. Mature artists steal.
—Lionel Trilling
Los artistas inmaduros imitan. Los artistas maduros, roban.”
“The immature poet steals; the mature poet plagiarizes.
—T.S. Eliot
El poeta inmaduro roba, el poeta maduro plagia[5].”
Todos nosotros, aquéllos que escribimos –diseñamos, enseñamos o ingenieriamos[6]; tenemos un pensador favorito, un ingeniero favorito, un diseñador favorito o…un condominio de autores a los que nos gustaría copiar de (culpable soy). Entre los de mi condominio, figura un sujeto que escribió ciencia ficción acerca de robots y…sus “Memorias”[7].
En ellas, Isaac Asimov menciona cómo empezó a escribir copiando LA ESTRUCTURA de las historias de sus autores favoritos puesto que, en su opinión, todos queremos ser como los mejores. Digo, la mayoría de los autores vivos de los que he leído siquiera la entrevista en español, mencionan a un tal señor que vivía en La Mancha como su máximo ideal[8].
A partir de allí es de donde parte el plagio. El plagio que menciona T.S. Elliot no es el plagio vulgar y falto de ideas del copy-paste o el robo a plena luz del día en despoblado de ideas. Es el estudio y la imitación del héroe literario que escribió la maldita cosa que nos inspiró a escribir hasta que entendemos cómo construir algo propio. O del rival acérrimo al que nos gustaría derribar. ¿Qué hay con Balenciaga comprando Chanels para destriparlos y mejorar su propia técnica de patronaje? Este es el plagio del que hablo en el título de la entrada.
¿Quién te inspiró a escribir? ¿Haz probado a repetir lo que hizo en su trabajo para aprender a escribir? ¿Son sus recursos literarios tan viejos que resultan obsoletos o hay algo por allí que sigue siendo tan fresco como el rocío? Aquél que no haya tomado ningún elemento de ninguna parte para su propia obra…que tire la primera obra de ficción total y absolutamente original.
Y que conste que estoy en contra del otro plagio. Ese que se roba las historias de los demás.
[6] Palabra que estoy adaptando del inglés engineering sólo porque “inventar” puede llevarnos a ideas un poco menos relacionadas con hacer ingeniería que a las de hacer política.