Una alternativa, sostenida sobre todo por los más religiosos, era que A’Tuin se arrastraba desde Lugar de Nacimiento hacia el Momento de la Cópula, al igual que todas las estrellas del cielo que, evidentemente, también viajaban a lomos de tortugas gigantes. Cuando llegaran, copularían breve y apasionadamente por primera y única vez, y de tan ardiente unión nacerían nuevas tortugas que transportarían nuevos mundos. Se conocía esta hipótesis como Teoría del Big Bang.
Antes que nada, aclaremos algo. El sentido que Mieke Bal da a la palabra manipulación en el estudio del texto narrativo no es la connotación negativa de «engañar» con fines de lucro o… blah blah (etcetera malvado en general). Es el sentido original de «MANEJAR» o «tratamiento». En otras palabras, de ponerle las manos encima al ajo y hacerlo cuadritos porque vamos a usarlo en la marinada. Si eso tiene sentido para ti.
Es decir, de manejar tanto la fábula cómo la historia.
Fábula e historia
Y para entender mejor lo que intenta decir Mieke sobre esta manipulación, tengo que recordar cuál es la diferencia entre historia y fábula de la manera en que la narratología hace la separación. Porque de otro modo, se me confunde la palabra fábula con Esopo.
La historia es el «orden secuencial de los acontecimientos» mientras que la fábula es la «forma que se le da a los acontecimientos». Así, la fábula está subordinada a la personalidad y voz del autor, mientras que la historia; depende de las técnicas narrativas que haya aprendido el autor. Como empezar por el final del cuento para, mostrar como es que el protagonista terminó subiendo a su penthouse desnudo por el elevador (Grey and wonder around her, manga).
Perspectiva
La manipulación más sencilla de lograr es cambiar de perspectiva. Al contar la versión de ambas o más partes o actantes (personajes), podemos magnificar o mejorar el impacto de nuestra trama.
Introducir una versión en la que A, maravilloso ser humano; es perseguido por B para después presentar el punto de vista de B y enterarnos que A se encargaba de martirizarlo en la escuela o en el ejército… Modificar, tratar o manipular la fábula a través de las distintas versiones que existen de la misma, según las relaciones entre los personajes. Y las ideas del personaje.
En más de una ocasión he leído mangas «boy love» dónde de pronto y a punto de terminar el relato, se interrumpe la narración desde el punto de vista del personaje Motoi y el autor pasa a contarlo desde el punto de vista del personaje Satsuke; en una especie de head hopping (¿tiene eso traducción al español?). Exactamente la misma historia pero con otro punto de vista. Así que si uno de los dos personajes mentía, no nos damos cuenta hasta el momento del cambio de perspectiva. Y entonces, nuestra opinión sobre todo el asunto cambia por completo. La fábula deja de ser la misma fábula (giro de tuerca le dicen en el cine).
Esta manipulación tanto cronológica como de punto de vista o perspectiva, le asigna una función mucho muy diferente al personaje de la que tenía en un principio. En el ejemplo con A y B, A pasa de víctima potencial a villano y B de acosador a vengador. En el ejemplo de Motoi y Satsuke, Motoi pasa de interés amoroso a víctima y Satsuke de galante solicitor a …. Bueno, una bonita palabra que requiera censura.
El tratamiento de la fábula puede ser una forma de llegar al bien vs bien que menciona Ronald B. Tobias en 20 master plots. Todos los personajes poseen su propio y razonablemente atractivo propósito (harto difícil de conseguir hoy día porque últimamente el trauma ya no es razón justificante para nada…). Uno que nos haga decidirnos por B en el último minuto o nos tenga desgarrados entre la esposa y el marido en su querella por el divorcio porque ambos tienen razón… Mientras que ellos se dan con todo.
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Si en costura se necesitan patrones, en escritura se usan estructuras
¡Bah! ¡Puaj! La historia es aburrida y es sólo para snobs o intelectualoides.
Antes de desechar la idea por los motivos anteriores o por cualesquier otros que se te ocurran, vamos a hacer un pequeño ejercicio de investigación.
¿A qué personaje de reconocida serie de televisión se parece María de Medicis (con algo de Catalina de Médicis y Margarita de Valois) y a quién te recuerda el Vert Galant (no aparece en ninguna entrada de la web pero en un documental francés hablaban de como le encantaba salir de caza) con el que se casó?
Y espero que no salgas con que la Wikipedia no es una fuente pero no tienes tiempo ni conexiones para investigarlo directamente de los documentos. También existen los documentales, si no te gusta leer mi pequeño saltamontes dibujante de cómic o escritor de guión. Ve y busca.
¿Preparado con la respuesta? Porque yo no pienso decírtelo a menos que te suscribas y comentes al final.
Y con esto, supongo que empiezas a entrever las razones para aprender historia.
Muchas buenas ideas están escondidas en la historia humana. Y no tienes que ser un escritor histórico. No si no quieres, claro.
Asimov escribió la Fundación como la escribió porque quería escribir un libro histórico. Por eso se invento todas esas notas a pie de página y la decadencia de un imperio basado en el imperio romano. Que lo mezcló con otras cosas, eso es parte del trabajo del escritor.
Downton Abbey, es una serie de televisión inglesa que destaca la serie de cambios tecnológicos y sociales de principios del siglo XX y no es una serie histórica propiamente dicha. Sus ideas conductoras realmente no tienen nada que ver con personajes reales. Aprovecha los hechos para conducirte, nada más.
Yumekui no kenbun (Shin Mashiba, VizMedia, 2008, inglés), manga de misterio y horror, ilustra un terrible terremoto que asoló la región de Kanto en los albores del siglo pasado (1 de Sep. 1923) y que forma parte de un delicioso final. Sin el terremoto, las decisiones de los personajes no habrían sido las mismas.
A decir verdad, los mejores escritores son los históricos. Porque tienen que conducirte entre fechas y datos comprobables, hasta decisiones que, a nosotros nos parecerían absurdas pero que para los personajes no lo eran. Convenciéndonos, además. ¿Han leido los reyes malditos de Maurice Druon?
No sólo es parte de la investigación necesaria para escribir con cierto ambiente. Es una forma de obtener ideas. Es decir, de plagiar sin hacer copy-paste.
Y nosotros tenemos las ventajas del documental, el audio libro o, incluso la televisión. No desdeñes un programa de televisión sólo porque habla de historia.
Ah, en Ivox tienen muchos audios…
Y si no te he convencido, voy a citar extensivamente Homo Deus de Yuval Noah Harari:
:
“Pero la ciencia no tiene que ver solo con predecir el futuro. Eruditos de todos los ámbitos suelen buscar ampliar nuestros horizontes, con lo que abren ante nosotros futuros nuevos y desconocidos. Esto es especialmente aplicable a la historia. Aunque ocasionalmente los historiadores tratan de hacer profecías (sin un éxito notable), el estudio de la historia pretende por encima de todo hacernos conscientes de posibilidades que normalmente no consideramos. Los historiadores estudian el pasado, no con la finalidad de repetirlo, sino con la de liberarnos del mismo.
Todos y cada uno de nosotros hemos nacido en una realidad histórica determinada, regida por normas y valores concretos, y gestionada por un sistema económico y político único. Damos esta realidad por sentada, y pensamos que es natural, inevitable e inmutable. Olvidamos que nuestro mundo fue creado por una cadena accidental de acontecimientos, y que la historia moldeó no solo nuestra tecnología, nuestra política y nuestra sociedad, sino también nuestros pensamientos, temores y sueños. La fría mano del pasado surge de la tumba de nuestros antepasados, nos agarra por el cuello y dirige nuestra mirada hacia un único futuro. Hemos sentido este agarrón desde el momento en que nacimos, de modo que suponemos que es una parte natural e inevitable de lo que somos. Por lo tanto, rara vez intentamos zafarnos e imaginar futuros alternativos.
El estudio de la historia pretende aflojar el agarrón del pasado. Nos permite girar nuestra cabeza en una dirección y en otra, y empezar a advertir posibilidades que nuestros antepasados no pudieron imaginar, o no quisieron que nosotros imagináramos. Al observar la cadena accidental de acontecimientos que nos condujeron hasta aquí, comprendemos cómo adquirieron forma nuestros propios pensamientos y nuestros sueños, y podemos empezar a pensar y a soñar de manera diferente. El estudio de la historia no nos dirá qué elegir, pero al menos nos dará más opciones.”