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  • To beloved ones 1

    crop faceless couple holding hands on balcony
    Photo by Anete Lusina on Pexels.com
    Podría perfectamente suprimirte de mi vida, 
    olvidarte en un instante con un nombre diferente, 
    no pensarte, no desearte. 
    
    No buscarte en fotos viejas ni volver la vista al pasar por tu calle.
    Eliminar de mi memoria cada instantánea de miradas que nunca compartimos. 
    No convertirte en un mito y borrar cada rumor de ti,
    hasta olvidar un rostro que se me ha perdido para siempre 
    dentro de la niebla vieja del remordimiento. 
    Podría hacer como sí nunca hubieras existido…..
    
    Pero te miré ese día y nunca pude remediarlo. 
    Te amo como a la obsesión perenne  que a la vida da sentido. 
    Te amo como  a lo que nunca se escribió en ningún libro o destino. 
    Te amo simplemente porque eres mi delirio.
    
    
  • Cómo escribir ficción con actores funcionales

    pink paper origami
    Photo by Miguel Á. Padriñán on Pexels.com

    ¿Funcional en qué sentido?

    Y de nuevo me veo en una especie de callejón sin salida en dónde la elección de procesos te encierra en un circuito infinito dónde es imposible saber qué demonios es importante porque en el método que menciona Mieke hay dos categorías: la de actores funcionales y la de actores no funcionales… Que claro tienen que ver con el acontecimiento funcional. Y el acontecimiento funcional es elegido… de modo intuitivo. O a través de consenso con resúmenes hechos por personas distintas y revisando qué eventos se han mencionado de modo unánime.  Bajo ciertos parámetros.

    Acontecimiento funcional

    El acontecimiento funcional no es cualquier cosa sino que de acuerdo con Barthes (otro nombre que menciono sin saber si llegaré a leerlo) es: el cambio en la relación entre un grupo de actores; una elección entre dos posibilidades; una confrontación entre actores.

    En sí, los eventos causales que le dan forma al “arco narrativo”/“el viaje del héroe” o todas las pequeñas dificultades que han ido escalándose con la finalidad de forzar a un personaje a elegir entre lo peor y lo menos peor. Todo lo que nos lleve a modificar la conducta del personaje o justifique saltar de acá para allá persiguiendo al McGuffin.

    De esta forma es que en narratología, se puede descartar a ciertos actores (personajes) como no funcionales… Porque no causan ni sufren de los acontecimientos funcionales o no desean ni son deseados.

    No obstante, estos personajes no funcionales, pueden servir para abrir puertas o limpiar la chimenea. Convirtiéndose en “expresiones de la realidad circundante”.

    Traducción al español, estos personajes nos MUESTRAN la realidad y estrato social de las personas alrededor… fungiendo como elementos demostrativos que nos ayudan a cumplir con la máxima “contar, no mostrar”. Lo que, en mi no experta opinión (que bien que soy el Jake Sully de la narratología) me dice que estos personajes también son funcionales. Esto, sumado al hecho de que, poco a poco este tipo de personaje se ha ido transformando debido a que la narrativa se ha vuelto más y más refinada; nos deja más y más con casi ningún personaje que no desee nada o no “aspire a un objeto” (limitándose en narratología a lograr algo agradable, lograr algo desagradable, huir de algo desagradable o desfavorable).

    Lo que me recuerda a Sarah Domet. Creo que ella explica que la interacción de los personajes principales con otros menos importantes nos da una visión del mundo interior del personaje y puede dar lugar a momentos divertidos que fungen como ventanas al interior de la “psique” del personaje principal.

    Ni siquiera aquí se puede hablar de una diferencia real entre la Historia y la historia. Porque cada vez más los personajes “superfluos” desean cosas y se comportan como el personaje principal durante sus 5 a 10 párrafos de existencia; del mismo modo en que nosotros nos comportamos como la “estrella de nuestra propia película”.

    Pese a que nadie se molestó en recopilar los nombres y hazañas de todos los participantes de la guerra de las rosas pero sí la de los aspirantes a la corona.

    Y ya que el principio de la fábula reside en el aspecto de la intención, parece que todo lo que hay que hacer para descubrir un texto narrativo es descubrir: ¿qué desea el personaje?

     Gracias por leer chorradas. Dale like, suscríbete, comenta, difunde. Sé feliz como una lombriz.

  • INAPTUS AVIS

    a cape weaver flying from it s nest
    Photo by Taryn Elliott on Pexels.com

    —No este no me gusta

    Le decía la señora al marido, un guapo muchacho de peinado relamido y traje café  jaspeado sobre chaleco blanco.

                —Vuelve a empezar. No puede ser que la casa se caiga por todos lados, Godoy. Bien me advirtió mi mamaá que tú no sabías construir casas

                —Pero mi vida…

                Y el muchacho volvió a empezar. Traía, cada vez, materiales pequeños para construir por módulos y materiales suaves para aislar el interior. No había manera, todo se caía por un agujero en el terreno.

                Entonces llegó la mafia. Quisieron ayudarlo a construir pero el interés era muy alto. Prefirió cambiar de terreno. En la misma privada pero un poco más allá, junto al portón de entrada.  De nuevo, un tráfico intenso de materiales fue apilado en lo que parecía ser un terreno seguro.

                —Ay Gody, yo con esta panzota y tú con tus especulaciones de terreno. Hay mucho matón por aquí

                Godoy, el pobre, ya no sabía dónde meterse o cómo arreglar las cosas. Finalmente, la señora decidió que no podía esperar más.

                Y puso cuatro huevitos similares a los de chocolate, en el nido construido en la cubierta de un auto, dentro de un garage. Por segundo año consecutivo, su pareja se emperraba en construirlo todo mal y dónde había gatos. Quizá el año próximo se buscará otro pájaro.

  • How to write fiction with a strong faith (in yourself)

    church window
    Photo by cottonbro on Pexels.com

    Ha. Now I’m supposed to convert to some other religion? You might be thinking.

    Yes…. Something alike but not quite.

    To your own religión. Believe in what you’re writing. Believe in it enough for you to finish whatever it is that you’re writing. So you won’t abandon it “because it is pure shit”.

    It for sure already is shit. At the beginning. And you’ll have to fight the story until you finish it so all the shit gets shaken off. Then you might forget about it for a while, becoming manure until it is ready to fertilize the squash, cucumbers and tomato plants. Once your seedling all full fledged, then, then you’ll have a wonderful story. And that for sure will turn up into more stories. Patience. The one who gives up loses.

    So you don’t believe me. Read “Bright phoenix” included in A pleasure to burn.  It was rejected. You might recognize in a second the style. And the great book derived from. Clue: this was published in 1963 in the Fantasy and Science Fiction magazine.

    Believe. Celebrate your small achievements. Do an effort to challenge yourself. Suscribe. Let’s believe in one another.

  • Penpal no. 30

    blank letter paper with envelope near dried sprig
    Photo by Monstera on Pexels.com

    Este es el último de la serie. Próximamente “To beloved ones”.

    Penpal no. 30

    De contestar a cualquiera,

    Me hecho una mala idea.

    ¿Tan poca cosa me leo?

    ¿Es que ni un imogi muerde el sedal?

    Llega la noche y busco.

    Tiro la toalla.

    Mi dirección en la carta:

    Sin calle, sin número.

    La pluma fuente se seca.

    Adiós y muy buenas.

  • Como escribir ficción agrupando procesos narrativos siguiendo otros procesos de estructura

    structural photography of structure
    Photo by Brayden Law on Pexels.com

    Tipeo “estructura narrativa” con los pulgares y le doy a la lupa. El resultado rápido en las preguntas que muestra ese navegador con la G, inmediatamente me lleva a: “estructura lineal”.  El primer resultado me explica las diferentes estructuras posibles de una historia de acuerdo al orden cronológico en que se presentan los acontecimientos.

    Para Mieke no existe LA estructura sino las estructuras según podamos agrupar diversos elementos de la fábula. Puesto que podemos agrupar los acontecimientos de muchas formas distintas según los gustos personales y haciendo combinaciones.

    Comenzando por… los actores.

    Siguiendo la aparición de este o aquél actor en el acontecimiento 1, acontecimiento 2, 3… etc.; el orden en el que aparecen y cuando dejan de aparecer. Lo que me parece un tanto extraño. ¿Alguna vez has olvidado quién es el personaje principal de una historia? ¿Quién es un personaje secundario? No, no creo. Y es que, en principio, resulta un tanto descabellado querer clasificar a tal punto los elementos del texto para identificarlo como narrativo; dado lo mucho que identificar o extraer acontecimientos importantes parece una habilidad humana innata.

    Mieke continua usando la palabra “intuitivo” para hacer elección de acontecimientos e interés de tal suerte que parece imposible establecer de forma mecánica, repetible y factible la identificación de los elementos necesarios para que un texto sea narrativo. Una habilidad para nada científica en el uso que yo le daría a la palabra. De hecho, no parece haber ese elemento que tan significativo resulta en la ciencia: ¿dónde está lo falseable?

    Y sin embargo, resulta necesario establecer “lo narrativo”.

    ¿Por qué?

    Porque hay historias tan viejas y tan fragmentadas (las famosas tablillas de barro que se rompen sólo de respirar en ellas), escritas en un sistema lingüístico tan complejo que resultaría fácil pasarlas por alto sin este GPS integrado nuestro que puede perder la brújula pero nunca; dejar de identificar una historia. Incluso con las mejoras a las traducciones y el diccionario más nuevo ¿dónde y cuándo nace la narrativa?

    Supongo que esta es una razón lo suficientemente interesante como para iniciar un pequeño descarrilamiento estilo Merriam… ¿Nace la consciencia con la narrativa? ¿Es la narrativa el punto de partida de la consciencia? Sin respuesta.

    Dejo de chorrar. La siguiente estructura se relaciona con la confrontación y la naturaleza de la confrontación.

    Para descubrir la naturaleza de la confrontación se recurre a descubrir el tema… Vaya, Mieke con esto llega a una aproximación de dos ideas que conoces: el tipo de trama o la idea controladora. Lo que nos lleva a agrupar o por género o por similitud con otras historias.

    La tercer estructura que podemos formar es la del lapso temporal. ¿Se trata de sucesos simultáneos?  ¿Sucesivos? La visión particular del cuenta cuentos de qué contar primero y adónde llegar. Algo en lo que todo autor aspira a introducir ideas revolucionarias.

    La última estructura tiene que ver con los lugares o sitios donde sucede la trama. ¿Se referirá Mieke a una suerte de plausibilidad del espacio tiempo?

    Y con esto, definir la fábula se vuelve más y más complicado puesto que debe existir algo mucho más elemental para identificarla en un chasquido de dedos. No obstante,   ¿qué hace de una historia algo ficticio y no del todo rastreable? ¿Realmente es tan diferente la Historia de la historia por la existencia de un registro escrito?

    ¿Te gusta? Dale like. ¿No te gusta? Ve con tus amigos y habla mal de mí. Alguno vendrá y leerá sólo para decirme que esto, son chorradas.  

  • One, two, three. How to write fiction counting up to three. Three is a magic number

    three clothespins on clothesline
    Photo by iOnix on Pexels.com

    “Three times the tabby cat meowed. Three and one more the hedgehog cries begging. It is time. Lets round the wide cauldron and final the filters on the red embers…[1]

    And as witches do, we count. We spell with a primal number —or prime. In three we divide “arches”, “cycles” or “plots”.

    There you have the queen, in sleeping gown and knitting shirts standing on a pyre about to smoke. The king asks: “Are you a witch?”. The queen makes a line of her lips. She is busy getting herself some blisters out of nettle threads. He asks again. That’s two. And three. The flaming torch goes to the Wood when eleven swans zoom above the queen’s head. Little by little feathers twist by and by. Eleven princes, one of them with a wing for an arm, rescue the queen. Their sister. If you count well, those are twelve siblings. A multiple of three.

    Twice can fail a hero. Third, the fail becomes comedy (or our epic doom since readers are gone, fed up of failures) or a magnificent plot if they’re successful. Three is the number of fairy tales according to Joseph Cambpell, the writer of The thousand faces of the hero.  

    Even before Aristotle, the many authors of tragedies and comedies —some of them now unknown, had already settled the ideal number of acts in three. Three was the one. Or the minimum to our satisfaction. Thus, narrative is not binary.

    Nonetheless, it is of a secret fandom.

    The Twilight agent in the shadows, ready to save the day without the reader noticing.  Besides the minimal of acts, it is representative of the most proper number of main characters: main character plus stand in-love interest-pet-companion and third, villain or antagonist.

    Three are the musketeer. Three are the companion of Dorothy along the yellow brick path: the lion, the can man and the scarecrow. Three are the witches left when the evil witch is smashed under the house.

    Abracadabra and magic comes forth.

    ¿Do you know another magical number? Yes, the one of liking, subscribing and comment. Three! And the cat owns raggedy feet for the story to begin all over again[2].


    [1] Free adaptation by Mario B., teacher in charge of Theatre club  in CB no. 1 El Rosario. Yep, Macbeth. Yep, that bloody Englishman.

    [2] Y el gato tiene pies de trapo para que te lo cuente otra vez. 

  • A 47 años de la guerra en Libano

    Un poco efusiva al final pero con montones de cosas interesantes

    https://go.ivoox.com/rf/9187937