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Disparatado pero creíble
Es que los basiliscos sólo nacen de los huevos que ponen los dos gallitos de oro. Son unas aves muy bobas, sin ninguna conversación: lo único que hacen es pasarse la vida diciendo kikirikí de una manera muy fatua. En fin, que cada cien años ponían un huevo. —Pero yo creía que las únicas que ponían huevos eran las gallinas —dijo Penélope, hecha un mar de confusiones. —Las gallinas ponen huevos de donde salen otras gallinas —puntualizó Loro—. Los gallitos de oro ponen huevos de donde salen basiliscos. El paquete parlante. Gerald Durrell Digamos que hay cosas que la gente sabe. Cómo que para que haya más aves, necesitas dos…


