Etiqueta: Comedia

  • Pero…como que así no era, de la comedia

    Crossroads, Farway
    Crossroads, Farway by Roger Cornfoot is licensed under CC-BY-SA 2.0


    Por siglos la base de la comedia ha sido el malentendido: la confusión de identidad o la ignorancia de la verdad. O al menos eso aprendí con este video. Si me pongo a leer sobre comedia es posible que no termine a tiempo para la siguiente entrada —sigo leyendo a Robert McKee de a poquitos; así de floja soy. 

    Visto así, la comedia es lo menos espontáneo posible. Requiere planeación e innumerables horas de práctica. Saber lo que sabe el público pero pretender que no…de tal forma que suceda este milagro de la narrativa…darle al espectador lo que cree que va a pasar pero diferente. En este sentido, no importa cuanto nos diga Mckee que la comedia es pura genialidad. No. Son historias microscópicas hiladas de acuerdo con una ¿receta? O lo que llamaría mi profesor de Ética del diseño. Un modelo del proceso.  

    Y como de costumbre he ido a meterme en lo que pareciera no tener conexión de la más nimia con escribir ficción: el stand up. ¿Por qué? Porque alguien en You…etc., etc. empezó con la pregunta más importante de la comedia. ¿Qué es un chiste?

     Y entonces resulta que el stand up tiene mucha relación con escribir ficción. Se escribe una premisa y un remate. ¿Te suena? ¡Claro! Intro, desarrollo y climax[1]. Ficción o narrativa según. Todo comienza con pintar un escenario. Con crear expectativas. Hacer que el lector (público) espere una cosa y cambiar el resultado. También tiene uno de los elementos más famosos de Agatha Christie, las pistas falsas.

    Pero por ahora nos centraremos en nombrar al método matemático de la regla de tres con un número desconocido y dos conocidos multiplicando los números de los extremos y…ah..cierto, esto es comedia.

     La regla del chiste más simple que se llama regla de tres. En teoría, tres elementos. Los dos primeros similares con un patrón y el último que rompe con la continuidad. (Y me voy a robar el ejemplo de Rolo Sansó porque sé ser irónica pero no hacer comedia…mis chistes son totalmente involuntarios).

    Uno, dos, ¡spaghetti! Ahora ya sabes cómo hacer spaghetti…digo comedia. Calientas agua y la viertes en el vaso de unicel de la sopa instantánea…y obtienes una historia con exceso de sodio o caldo de pollo de hule.  Bye. Lo sé, chistes malos.  Ahora tú haz el buen chiste de darle like.




    [1] El desarrollo parece ir contenido dentro de la introducción al ser lo que establece un patrón

  • ¡Al ataque mis valientes! Ah, que era un chiste


    ¿El primer requisito de la comedia? Tener algo en contra de la sociedad o algún grupo en particular.

    ¿El río está sucio? Digamos que el río Mork es casi sólido. ¿Nos disgusta el uso snob de los sombreros? Hagamos burla de ellos sacándolos de una cabeza completamente abollados. Al menos, esto es lo que es la comedia para Robert McKee. Un ataque frontal y desencantado pero con mucha salsa picosita que nos distrae de la decepción del idealista frustrado que la escribió, hacia aquellas cosas que algún sujeto —ya mencionado; desearía que fueran mejores pero no lo serán nunca…

    O tal vez, la comedia nos hace reflexionar mejor de lo que reflexionamos jamás ante un artículo de denuncia/drama sensible y cursi (veo dramas coreanos…no puedo arrojar la primera piedra). También, podría darse el caso que estos idealistas frustrados primero deberían dejar su cuarto prístino e impecable antes de meterse a salvadores del mundo. Si uno no puede mantener un ecosistema tan frágil como un dormitorio —con un escritorio a rebosar de cachivaches…es que no puede pretender hacerse cargo de las finanzas del mundo libre o de su ecología.

    La comedia es aquello que nos hace falta para librarnos de las tensiones mientras que sus creadores buscan cambiar el mundo. Según McKee, los críticos odian la comedia porque es imposible criticarla. O nos reímos o no nos reímos…y eso me recuerda el caso Dios mío pero que te hemos hecho.

    Que es una película que mi madre y yo empezamos a ver en un autobús . No llevábamos ni cinco minutos cuando todo el autobús ya sabía que alguien se carcajeaba en los asientos delanteros…por desgracia la comenzamos a una media hora o así de llegar a destino. Al buscarla más tarde para terminar de verla, me encontré con una de las críticas más ridículas que he leído (104 millones de dólares recaudados en su país de origen).

    El crítico decía que ya vistos a ello y puesto que las hermanas…Verneuil se habían casado con un judío, un árabe y un chino siendo hijas de franceses católicos. ¿Por qué no la cuarta hermana hubiera llegado con alguien blanco, católico, de buena familia y con una profesión pero mujer lesbiana para rematar?

    Para mí la respuesta era fácil, toda la historia tenía como idea controladora el racismo y no hay nada más racista que despreciar a alguien católico, bien parecido y trabajador (aunque actor) solo porque no tiene el mismo color que uno. Así que…sí, la comedia puede verse criticada.

    ¿Qué hace diferente a la comedia del drama? Además de ser un ataque a golpes de pollo de hule a las instituciones sociales… ¿Está excluida de las reglas de la narración? No del todo. La diferencia está en que es más relajada en cuanto a las escenas inútiles.

    ¿Te acuerdas lo que dice Sarah Domet con respecto a las escenas? Por si no lo recuerdas; ninguna escena de la cual no sepas cuál es su propósito dentro de tu historia, deberá ser eliminada desde antes de escribir la historia. No se pierde el tiempo con ellas.

    En la comedia…esa regla no aplica como guillotina. Al menos no con el 88.88% de la historia; matemáticas aplicadas (regla de tres) a 90 minutos de película de los hermanos Marx según lo cuenta McKee. Yo nunca…pongamos que él nunca es condicional porque no recuerdo, he visto una película de los hermanos Marx así que no lo sé.

    Tendría que ser algo muy pero muy genial para sobrevivir con solo ese 11.11% restante de narrativa convencional. Por otra parte, tengo una idea de que se trata esto de las escenas sin ningún propósito. En Love advice from the Duke of Hell, hay escenas que no tienen ninguna relación en concreto con la trama y sin embargo, son deliciosas. Un pulpo gigante de un solo ojo sirviendo el té a las puertas del infierno está fuera de conexión con cualquier momento del resto de la trama.

    Eso es todo sobre la comedia según McKee. Pasto kalo. Se feliz.