
Los cuentos quieren terminar. No les importa lo que pase a continuación…
Brujas de viaje. Terry Pratchett.

Los cuentos quieren terminar. No les importa lo que pase a continuación…
Brujas de viaje. Terry Pratchett.

Yaya Ceravieja no habría sabido lo que era una pauta de inevitabilidad cuántica ni aunque se la encontrara comiéndose su cena. Si alguien le mencionara las palabras «paradigmas espaciotemporales», ella se limitaría a replicar «¿Qué?». Pero eso no quería decir que fuera una ignorante. Sólo quería decir que no tenía ningún trato con las palabras, y menos con la jerigonza. En cambio, sabía perfectamente que ciertas cosas suceden siempre en la historia humana, se repiten como clichés tridimensionales. Son los cuentos.
Brujas de viaje. Terry Pratchett.

—Eso es lo que sucede cuando uno se mete en los cuentos —gruñó Yaya—. Lo empieza a ver todo confuso. Llega un momento en que no se sabe qué es real y qué no. Y, al final, los cuentos se apoderan de ti. Te vuelven la cabezadel revés. No me gustan los cuentos. No son reales. Y a mí no me gustan las cosas que no son reales.
Esmeralda Ceravieja para Brujas de Viaje. Terry Prattchet.

A los cuentos les importa un rábano quién toma parte en ellos. Lo único que les importa es que se cuente el cuento, que el cuento se repita. O, si lo preferís, se puede mirar de la siguiente manera: los cuentos son una forma de vida parasitaria, moldean las vidas a su servicio, en función tan sólo del cuento en sí.
Terry Prattchet. Brujas de viaje.