Ya rayah

Esta es una canción cantada por Dahman El Harrachi originalmente. La versión que yo conozco es de Rachid Taha. Las letras hablan más o menos sobre porque el viajero aunque visite otros lugares va a regresar a su lugar de origen: porque no encuentra nada diferente…—la música me encanta pero ya les dije que mis gustos musicales son….malos.

Lo que me pareció algo absurdo cuando leí la traducción—…el árabe no está dentro de mis muchos talentos. Hasta que empecé a mirar vídeos hechos por ¡coreanos hablando en español y que son más populares que la nacha de no sé qué o dónde! He visto una colección bastante curiosa y variopinta de personas: coreanos de segunda generación en un país hispanohablante, coreanos que necesitan desesperadamente la fama por la fama y por el dinero —generan tantos likes entre la población que se llama a sí misma latino americana (segregándose a sí misma en mi opinión pues todos vivimos en América) que hacer vídeos es una forma alternativa de ganar dinero— y coreanos que no sé si intentan convencerlo a uno de que viven en el peor lugar del mundo o sólo padecen un poco o un mucho de “piedad por sí mismos”. Psicoanálisis irrelevante.  

¿Por qué? Pues porque he ido aprendiendo que los problemas de unos y otros, cada quien en su propio país —Asia o América—, no son idénticos. Pero es que tampoco, son tan distintos. Tenemos problemas de des-comunicación. Sufrimos de frustración conjunta al mirarnos. Nos vemos a los ojos y vemos un alien. Nos creemos menos racistas que el otro y no vemos más allá de los ojos rasgados o del español gracioso. El color o el exceso de tacos acumulados en la cintura. Arrojamos la misma moneda de prejuicio y nos acusamos mutuamente de intolerantes y decimos que nuestro país es tolerante, justo y dadivoso con las minorías….Y sin embargo…uno todavía puede morir a golpes en Arizona o donde demonios sea del sur de Estados Unidos, por ser gay. O llevarse un gesto torcido de tus compañeros de oficina al grado que no les confiesas que conociste a tu pareja actual en la misma oficina porque tiene el mismo sexo biológico que tú en México….mientras llamas whitexicans a aquellos que no son pobres porque no nacieron en aquí.

¿Por qué no declarar una tercera guerra mundial entonces?  

Supongo que es el pequeño remordimiento de saber que…pasadas las diferencias, todos somos humanos, algunos más odiosos que otros pero humanos. Dejo de chorrar (nuevo verbo que significa inventar chorradas) por ahora.

Palabras no. 13

Retales

Anclada la tarde en el andén,

esperando siempre,

de callada presencia.

Loca e histérica de conciencia.

Pasan de largo,

todas sus ventanas,

vagones naranjas.

Esperando siempre,

bajo el reloj.

Un hombre creado con retales de deseos frustrados.

Un proyecto industriosamente construido-deconstruido.

Un reflejo negado,

salaz conciencia de incompetencia.

Soledad perfumada de imaginación.

¿No hay concursos ergo no estás escribiendo?

Escribir como estilo de vida

Uno de las motivaciones más usuales para el escritor novato (incluyome[1])  suelen ser los concursos. Y estamos esperando a encontrarlos (ya sea porque no sabemos qué existe tal o cuál certamen o porque procrastinamos hasta que sale la convocatoria del que ya sabemos que existe) para participar. Con resultados como:

  • Se nos pasa la fecha, ya sea porque no producimos lo exigido (a mí me suelen faltar palabras por cientos o miles), o acabamos de verlo (las páginas dedicadas a publicar o hacer conocer las convocatorias no tienen campanitas para notificar) o se nos pasa la fecha razonable para mandarlo por correo. Muchos concursos literarios en México exigen un manuscrito impreso, la residencia del autor en el país y tienen su sede en la CdMx o en algún otro estado.
  • Dejamos cosas olvidadas o sin terminar porque ya se nos pasó el concurso a la mitad del trabajo creativo y ahí están…como bits basura.
  • Dejamos de hacerle caso a las cosas que nos hemos planteado hacer o estábamos haciendo sin el látigo de la fecha límite de concurso que nos acicatee.
  • Dejamos a nuestros queridos lectores de blog (aunque sean cinco) a la sopa instantánea de productos hechos para no dejar de alimentarlos pero sin el sabor hogareño de siempre (me salió a comercial de la Tía Rosa).

¿Y qué he aprendido de estas situaciones?

  • Que debo más que enfocarme en el concurso que sea, en lo que ya tengo planteado. Al corretear detrás de los concursos, dejo mi che novela ahí sin terminar. Viene el concurso y no hay novela….
  • Que tooodo el año hay concursos. Si se suscriben en facebook al grupo de Convocatorias Literarias (SuenMinoe es hora de salir al mundo y no me digas que no, eres muy valiente al mostrarle a otros lo que haces) van a ver qué concursos…sobran.
  • Que hay que verificar la honestidad de los que lanzan concursos. Apeiron ediciones y Rodrigo Porrúa están en mi lista negra pues lanzan convocatorias y luego resulta que ganaste….el derecho a pagar tantos miles de pesos para auto-editarte; encima con letra chiquita. Y eso lo sé porque muy emocionada he estado a punto de mandar algo cuando, por suerte, me ha dado por averiguar qué onda con estos monitos y otras personas han publicado cómo funcionan los concursos de estas editoriales. Si conoces una, no dudes en comentarlo para que podamos evitarlas como al Covid (orange is the new black).
  • Que está bien participar de vez en cuando para seguir produciendo/escribiendo. De otro modo nos quedamos con el mismo cuento de siempre y no escribimos más cosas y no aprendemos.
  • Que si ya decidiste entrar a un concurso hay dos variantes: abandonarlo a la mitad para participar en otro pues tienes el material para ese otro y no es malo bajarse del tren cuando ya viste la oportunidad…o puedes usar hasta el último segundo para entrar en el primero. A veces, incluso, ¡amplían la fecha de participación! Simplemente, como dice el personaje de Stallone en la película Falco…”ganes o pierdas si haces lo mejor que puedas, estarás satisfecho” No te volverás escritor reconocido pero no tendrás el remordimiento de no haberlo hecho.

[1] Sé que está mal escrito

¿Se te acabó la inspiración?

Inscríbete a aprender un idioma con Duolingo….en serio. Las frases que utiliza para enseñar idiomas son tan extrañas —si bien demuestran muy bien el punto gramatical sin enseñarte gramática (algo bueno tenía que tener siendo gratis y con anuncios)— que bien pueden servirte como punto de partida para una historia.

Cosas como:

  • Nuestro huevo (¿Son dos pajaritos hablando de su próximo retoño?)
  • Él bebe alcohol negro (¿Alguno de ustedes ha visto alcohol negro? Porque yo no)
  • Ellas tienen un vestido rojo (¿Se lo prestan?)
  • Comemos mantequilla (¿En barra y sin pan?)
  • Los chicos no son mujeres (…bueno en algunos casos hay que aclararlo…[1])  
  • No hay montañas en el mar (…¿Y en el fondo?)

Así que, si ya no sabes de qué escribir, está app puede servirte como chispa generadora de un relato con cualquiera de sus frases. No, esto no es un comercial. Aunque probablemente, ya la estás descargando para ver si estoy chiflada, pero vuelvo a aclarar: no es un comercial porque….¿No podría Duo, pagarme por esta ridícula entrada (ojos de gato con botas)?
Sólo se me ocurrió porque cada nueva frase que resulta ridícula en español (en el idioma a aprender no sé…a lo mejor no[2]) me hace pensar un montón de cosas que me distraen…


[1] Más que nada por la identificación de género personal que cada quien asume y que no podemos saber sin previa advertencia que por la obviedad anatómica.

[2] La realidad de cada país, especialmente aquellos que por su lejanía nos resultan completamente desconocidos e ignorados, puede dar sentido a oraciones que parecen no tenerlo en español pero eso ya es demasiada filosofía para mí.

¿Qué tan anticuado eres ó qué tan anticuados somos?

A mi gusta escribir sobre papel y con lápiz, además. Pero…no estoy hablando de nuestros gustos análogos. De si preferimos o no una cámara fotográfica de rollo, con las que sí cuenta (y mucho) tu habilidad y el tiempo que le dedicas…por qué hoy día una buena cámara de celular hace cosas que no se podían con una de rollo….al menos yo no podía. O si los LP son más mejores (por no poner chingones, vean la clase de horrores que escribo). No.

Estoy cuestionando algo bien distinto. Y para que entiendas porque la pregunta y lo que pregunto, te dejo éste video en particular de Ophelia Pastrana. No estoy suscrita pero te recomiendo que le eches por lo menos un vistazo.

 
¿Pasaste del título? Probablemente lo leíste y lo mandaste a paseo con un:  ¿Y a mí que carambas me importan los influencers virtuales? La masa puede idiotizarse con lo que le dé la gana (que aviente la primera crítica aquél que nunca se haya esforzado por olvidarse por un rato que tiene un cerebro). O, si eres copywriter ¡te alegraste porque significa más trabajo! Al fin, alguien tiene que escribir lo que dice el influencer….incluso si es digital.

Y ¿qué pasa cuando ese alguien que escribe no posee un cuerpo de carne y hueso? Un programa/algoritmo o app (como se les dice ahora) puede hacer y lo hace mejor que nosotros, el trabajo de escribir. Sin repetirse, sin hacer copy-paste y más rápido.


¿Pero cómo crees? Seguro que la conciencia humana no puede ser imitada porque no la comprendemos y se debe notar que lo hizo un programa.


No. No se nota.


Deja que te recuerde un ligero inconveniente de la afirmación que la conciencia humana no la comprendemos y por lo tanto no podemos imitarla. Quizá todavía no la entendemos… porque todavía no acabamos de entender qué diablos es la conciencia…y a lo mejor nunca lo entenderemos (junto con miles más de cosas) pero; eso no significa que no podemos replicar algo sin entender cómo funciona…en el pasillo de los famosos tienen a los hermanos Wright para comprobarlo. Y bueno. Esta forma parte de mis obsesiones favoritas….la conciencia, la realidad y…el futuro. Y no les cuento para que se angustien o se mueran de la preocupación pensando que hay que mentar leches y criticar. Esta entrada existe porque forma parte de la bola de nieve que levantó el que me enterara del dataísmo y lo que les comenté sobre pensarlo de forma pausada y con calma…sin dejarlo para después. Hay muchas formas de aprovechar la tecnología a nuestro favor como escritores para saltarnos ese pasito incómodo del editor que, ya ven, tiene tantas cosas que hacer que no se puede dar abasto.

Pero también, hay que pensar como queremos que sí funcione y como queremos que no. Yo, por lo pronto, sé que lo que no voy a hacer es ir de curiosa a ninguno de estos canales de MiTele porque su poder viene de nosotros. Pero tú, lector inteligente y curioso, tomas las mejores decisiones para ti mismo y por ti mismo, no tengo idea que se te va a ocurrir a menos que me dejes un mensaje.

Hasta la siguiente chorrada de lunes.

Lauren Ho. El último Tang de pie, aprendizaje #5

Escribir como estilo de vida

Debes estar preparado mentalmente para recibir retroalimentación

A la gente va a gustarle tu libro y van a decírtelo. Algunas veces con GIFs muy sugerentes o directos. Otras, en palabras. Debes entrenarte para tener un poco de control sobre ti mismo. Yo misma soy susceptible al elogio. El otro día alguien se coló en mis mensajes privados [DMs] y dijo que realmente había disfrutado leyendo el avance de mi novela, que lo había hecho ahogarse de la risa e, inmediatamente, a pesar de estar en una relación comprometida y feliz; tuve que contenerme para no responderle que, si quería, podía conducir hasta su casa en ese mismo instante y luego, con mi libro bañado en sensuales, muy sensuales aceites esenciales, amarrarlo y meterle la costilla del libro en la boca abierta mientras se sofocaba, pero con seguridad. Por supuesto, no tenía nada que ver con el hecho de que sus padres habían hecho astutas elecciones de crianza que resultaron en un físico agradablemente simétrico y una piel que podría hacer que la luz rebotará hasta el espacio. Pero sí. Como iba diciendo, soy susceptible al elogio. También te dirán cosas que no les gustan de tu libro[1]. Con estas personas no hagas nada más que sonreír, a menos que amenacen tu seguridad y las autoridades tengan que ser despachadas.  No te embarques en una guerra verbal, ya sea en línea o fuera de ella. No te conviertas en un troll de Twitter o un merodeador de IG. No hagas rico a otro abogado. Detente. Eres mejor que ellos, eres un autor publicado[2].
*** Lauren es una consejera legal reformada que escribe historias conmovedoras y graciosas. Desde Malasia, ha vivido en el Reino Unido, Francia y Luxemburgo hasta que se mudó con su familia a Singapur, donde trabaja incansable en su próxima novela. El último Tang de pie no está basado en su madre. En lo absoluto, en serio.


[1] ¡Es ó no es útil, aprender a discernir y disentir?

[2] E incluso si no lo eres, te conviene entrenarte de antemano. La primera vez que vi que alguien se había suscrito al blog me puse paranoica…..¿cómo iba yo a manejar la consiguiente falta de privacidad y cómo iba yo a aguantar los comentarios malos de haberlos? Luego me recordé que…yo hacia el blog para que OTRAS personas lo leyeran. Afortunadamente, hasta ahora no ha habido malos comentarios. De hecho…sólo ha habido dos… snif snif.

Lauren Ho. El último Tang de pie, aprendizaje #4

Escribir como estilo de vida

Tu familia y amigos querrán saber sí aparecen en el libro, los pocos que son chupa energía estilo vampiro

Debes decir que no. Al menos en los grupos de chat. Entonces les hablas uno a uno, por separado,  y los alimentas con mentiras muy, muy dulces acerca de las cualidades redentoras de tal o cuál personaje que fueron inspiradas por ellos [inserta características positivas que pueden ser totalmente inventadas]. O invéntate un personaje chabacano y agradable con un físico interesante y poco ofensivo y con características que le queden a cualquiera que se sienta olvidado cualquier día. Siéntete libre de masajear los egos de tu familia y amigos que, aparte de ser una rica fuente de material, también serán tus primeros clientes, voluntariamente o a través de mucha coerción. Así es como puedes preservar la unidad de los clanes. Porque cuando todo lo demás falla, tu familia y amigos seguirán allí. Esperemos. Excepto aquellos a los que has llamado chismosos de oficina y los sucios políticos racistas después de una bromita.

César Mallorquín

En la entrada de Escribir tu obra de ficción, les contaba del vídeo de un autor que aconseja escribir sobre papel porque puedes jugar canasta cuando no sale la cosa y les decía que no recordaba el nombre del autor. Pues como dice el título de esta reflexión atrasada, que no es reflexión (es aumentar la precisión de una entrada), así se llama el autor: César Mallorquín. Personalmente, no he leído nada suyo pero ningún consejo es vano. Cada quien decide si le sirve o no. Lo añado a la entrada y les dejo el link aquí por si no quieren ir a buscarlo.