Cómo cuidar de los introvertidos en Navidad o lo que es casi lo mismo, escritores en Navidad (y otras ocasiones festivas)

Hoy es una publicación perezosa (por lo corta y porque debí publicarla mucho antes pero…lo de Biden y Trump es chiquito comparado con el problemón en mi mini universo en el que colapsó una estrella de neutrinos y tal vez se acumulen rayos gamma para acabar con él), se trata de la traducción de una publicación en FB de Dian que me pareció muy acertada en cuanto como habérselas con un introvertido[1] en Navidad…si es que hay Navidad este año que empieza. Todo parece indicar que Nostradamus confundió 1999 con el 2021 por la cuestión estética de los seices al revés en lugar de advertir que el 21 es un número de primera[2]…Veamos que tan introvertidos somos

  • Regálales libros (solo si es el que pedí)
  • Sáltate la plática frívola y vete directo a las batallas mágicas ( o cuenta el chisme jugosito)
  • Seguro que terminan huyendo en algún momento (¿Qué me saben?)
  • Atráelos de nuevo con antojitos (por desgracia sufro de dislipídemia así que no puedo estar comiendo…a menos que sean frutas o verduras, es en serio)
  • Ten una fuente inagotable de tentempiés (frutas y verduras…amo el pan, los dulces y todo lo que engorda…¡diablos!).
    Cuando se acaba la comida, los introvertidos se desvanecen…(O se meten bajo la mesa a dormir la mona o…sí, queremos regresar a nuestra casita porque no hay nada como acurrucarnos con nuestro minino)

[1] No es que me sienta identificada con todo pero me divertí leyendo y como el mundo se va a acabar…hay que reírse

[2] O primo.

Resolución de escritor p1

Escribir como estilo de vida

Chuck Wendig en su blog “Terrible minds” el 30 de diciembre del año pasado escribió:

Cada año hago una resolución de escritor. Algo que es más para mí que para ti, quizás también para ti, si es que aplica. Las resoluciones son engañosas por supuesto: no quiero hacer de ellas una necesidad, y ciertamente hay algo arbitrario en escoger una fecha del calendario para ponerse en plan OK ES MOMENTO DE MEJORAR. Pero, al mismo tiempo, si vas a escoger mejorar y cambiar tienes que decidir hacerlo y si no ahora.. ¿cuándo? Así que ahora está bien también y con los engranes del reloj girando; dándole vuelta al año, se siente como un momento de circunstancia  y consecuencia de hacer algo, cualquier cosa para sopesar el cambio deseado.
Así que, hahaha, pensé: ¿Qué resolución escribí el año pasado? ¿Cuál pensé que era el camino hacia adelante en 2020, este odioso año de diarreico caos? ¿QUÉ TAN INOCENTE ERA YO ENTONCES? Así que lo revisé y, uhh, el año pasado 2020 escribí una resolución que dice lo siguiente:
“¿Conoces el proceso en el que te preguntas qué harías si sólo tuvieras seis meses de vida? ¿Aprender a saltar de edificios (base jumping)? ¿Pelear con un oso? ¿Coger con un robot? No lo sé. Está la parte autoral de esto que es, ¿qué libro escribiría? ¿Qué libro escribiría si no supiera que alguien iba a leerlo, incluso sin saber si podría terminarlo incluso antes de que El Final me alcanzará, incluso sin importar en lo absoluto? ¿Qué libro de culo raro, particular como el infierno —pequeño o grande, vive en las profundidades de mi corazón y emergería ululando su canción de cabra loca al susurro de una sentencia de muerte potencial? ¿Qué curiosa creatura narrativa reptaría fuera y sisearía, excitado?:


—Me toca a mí, ¡mono empuja plumas!

Y bueno, te estás muriendo.
Aquí está: tú diagnóstico terminal.
Vas a morir. El mundo entero, también. Va a morir”

Así que, de forma extraña estaba dándole al clavo y al mismo tiempo no.
En el clavo porque, hey, este año ha sido un buen recordatorio de que, TODOS VAMOS A MORIR.
Sin pegarle porque, con ese tipo de cuchillo a la espalda, es muy difícil ser creativo. Mi punto intentaba ser genérico, por supuesto, y un sentido realista de nuestra mortalidad nos recuerda de modo útil que no tenemos una panoplia de días en los que llegar a nuestras metas y, que si queremos ser escritores, tenemos que escribir en algún momento. E incluso para mayor certeza de esa publicación, es útil darse cuenta que en este limitado espacio de tiempo que se nos asigna, bien podrías usarlo en escribir el tipo de cosas que deseas escribir. No lo que creas que alguien más necesita o desea. No en el universo de alguien más si es posible pero tú historia, por tí, para tí, poseída por tí, tuya, tuya, tuya. No por el solipsismo narcisista sino para ATRAPAR A LA CARPA CREATIVA y dejar atrás un trabajo que salga de tu corazón y tu cabeza.
El problema es que, una pandemia real es una amenaza de buena fe existencial, no la teórica bajo la que vivimos constantemente (que ducha de agua fría para el pepino ¿verdad?) Fue eso, más Trump y el caos electoral y más caos alrededor en general. Todo eso se suma y hace difícil escribir. Al menos para mí— otros pueden haber ido en la dirección contraria, desapareciendo en sus historias como un escape. Pero para mí, fue una sensación de derribo, arrastrado por el viento, incluso me sentí un poco roto a causa de ello.
De este modo mi resolución, y quizás para ti, es mirar este año para sanar y crecer —resurgir y regresar. No un regreso estilo estallido de FÉNIX dónde pasamos de PILA DE CENIZAS A ÁGUILA INCANDESCENTE FURIOSA, algo más modesto, lento y más deliberado.
Para disentir por un momento, hay dos nociones opuestas en el consejo genérico sobre escribir —la primera sobre ESCRIBIR TODOS LOS DÍAS, la segunda VE A TU PROPIO RITMO Y PRACTICA EL PERDÓN. Ambos pueden ser ciertos y ambos pueden ser falsos. Una adherencia rigurosa a uno de ellos es donde encuentras los problemas. Estoy acá vez más consciente de que, he hablado de esto antes, como los escritores codifican nuestros consejos de escritura para otros, pero pronto volvemos nuestro propio proceso un mito[1]. Cómo si aceptáramos el hecho de que esté es nuestro proceso, es como escribimos y más tarde, se vuelve como debemos escribir. Me he creado un folklore sobre cómo escribí libros y fue cierto, incluso, para algunos de ellos: escribir 2000 palabras todos los días, con el trasero en la silla, con un marco (outline), un libro detrás del otro y así. No era un error. Tampoco era cierto. Era sólo algo que hice para un bonche de libros, bastante muy al principio de mi carrera, funcionó cuando funcionó y falló cuando falló. Porque, por supuesto, cada libro es su propio monstruo y cada monstruo necesita su propio encuentro: un monstruo quiere niños de aldea para comer y cabañas que aplastar. Otro monstruo desea un oído que atravesar y un cerebro dónde empezar una camada. Don bestias distintas. Y eso está bien.

Pero intentar un único enfoque para cada monstruo es arduo —no puedes alimentarlos a todos con los niños de aldea que has recolectado pues habrá uno que sea alérgico y requiera niños criados en una granja orgánica. Wanderers me recordó que cada libro quiere lo que cada libro desea, necesita lo que necesita y somos un escritor distinto cada vez que empezamos un libro y un escritor diferente cada vez que lo terminamos. Cómo el coronavirus, mutamos con cada anfitrión.

Para remover al monstruo de la metáfora—algunas veces necesitas bajar el ritmo, llevarla leve, re evaluar.

Similarmente puedes ir demasiado lejos en tu proceso de perdón a tí mismo, dándote demasiado espacio para respirar, que terminas respirando nada más en vez de escribiendo. Estamos constantemente en esta batalla entre hacernos responsables y permitirnos a nosotros mismos un día libre. Una guerra entre la razón  y la excusa, entre el trabajo y la paz, entre correr y descansar, entre rebotar o recuperarte. Y sólo puedes llegar ahí, creo, conociéndote a ti mismo, y sólo te conoces de verdad como escritor escribiendo. Escribiendo un montón, cuando puedas y viendo que pasa cuando hacemos las cosas de diferente forma. Podemos des-mitificar nuestro proceso personal con solo joder con él.

Le damos vuelta a la fórmula.  Hacemos malabares hacia la izquierda cuando siempre hemos saltado a la derecha.


[1] Me hizo recordar a Patricia Highsmith que dice que en algunos relatos le importa más la trama que los personajes mientras que para otros relatos, le importan más los personajes. Dándose cuenta que el proceso de escribir no es igual para todos los eventos narrativos de nuestra vida. Si llamamos evento narrativo al hecho de poner el cutis en el asiento y escribir una historia.

¿Por qué TODOS escribimos historias?

Escribir como estilo de vida

Hay por ahí unos animalitos homínidos muy simpáticos. Les gusta pensar que son especiales y que en cualquier momento saldrán volando de su realidad con un par de alitas angelicales…(adaptación libre de lo que dijo el doctor neurólogo Vylanur Ramachandran en alguna de las cinco conferencias Reith del 2003).


Todos ellos escriben historias. Sólo que…no se dan cuenta.
Las comienzan por la mañana frente al espejo, convenciéndose a sí mismos que HOY es el GRAN día. Hoy van a hacer algo extraordinario. Genial, inverosímil. Fuera de serie. Chingón.
Rara vez sucede lo extraordinario pero mientras tanto; hemos mirado al pasado, hemos tomado unos cuantos recuerdos y los hemos amasado todos juntos (sin distinguir del todo duración, sensatez o cronología pues nuestra mente no funciona así) para explicarnos por qué estamos parados dónde lo estamos. Hice esto y estuve aquí. No hice esto y no fui allí. Esos recuerdos nos dan un sentido de confirmación del origen.

Lo siguiente es elaborar una serie de planes para el día. Hablar con el jefe por el aumento o decirle a Rossy que tiene los labios más besables que un pez globo (con la consiguiente cachetada porque Rossy no sabe que adoramos los peces globo). Mientras la vida real nos hace la zancadilla o nos avienta colina abajo.


Nos contamos la historia de nuestras vidas tomando café o té o sopeando el pan en la leche. Usamos cada recuerdo significativo para darle sentido al origen de nuestra existencia. Dónde y cuando nacimos. ¿Quién nos engendró? ¿Cómo empezó mi historia?


Me llamo Merriam y nací en 198~ así que como millennial me he adaptado a pasar del televisor de bulbo a blanco y negro a un celular plano…y a escribir en las notas del teléfono…
Hoy voy a escribir la friolera de 1…no sé cuántas páginas de novela….(esto es una dramatización pues aunque si nací en los 80s jamás se me había pasado por la cabeza que me etiquetaran así hasta hace unos meses cuando descubrí que demonios era eso de los millenials…osea tú sabes compráte una caja y te guardas en ella…)


Imaginamos el futuro para saber que deseamos y como llegar a él. Nuestra historia particular es una constante renovación de todos esos momentos minúsculos de recuerdos acumulados para armar algo que tenga sentido. Mucho más raro aún que los planes se desarrollen tal como los concebimos, es darse cuenta que hemos desperdiciado tiempo o esfuerzo. Como dice Yuval Noah Harari, tendemos a decir que “no fue en vano”. Nos gusta integrar los recuerdos en una pelota de playa con la que se pueda jugar, no una llena de agujeros que nos llene de angustia porque los agujeros no tienen sentido.


Así sucede que la mejor secuela de todas las historias en nuestra colección, no es Rocky X, sino la que hacemos por las mañanas en el desayuno el día de reyes cuasi partiéndote un diente con el muñequito de porcelana de la rosca de la Comer de Coyoacán. Tal vez el fin de año; después de que Rossy nos diera pasaporte o con algún conocido sufriendo de coronavirus. ¿Alguna vez le has pedido a alguien que te contara la historia de su vida, que te dijera que era aburrida o inútil? No lo harán, a menos que sufran de depresión.


Y la verdad es que suelen ser buenas historias porque las han contado una y otra vez. Aquellos que la han contado una o dos veces… terminan con una historia aburrida en vez de con un platillo de lomo de cerdo en salsa de tamarindo…Claro que pasar al extremo opuesto con demasiadas reposiciones de la misma película y estaremos comiendo ensalada de atún con verduras por vigésima cuarta vez.


Todos escribimos historias. ¿La diferencia? Darse cuenta.

Alzheimer de género

Victoria comentaba con la maestra del grupo de bordado:
—Mi sobrina Dulce le decía a mi hermano que iba a estudiar y volverse química. Mi hermano le contesto que no hablara porque era mujer, que lo demostrara con hechos
—Si, muy cierto porque las chicas luego van y se les olvida con el novio o van y se embarazan…

¿Qué hubiera dicho el padre de la chica a un hijo que dijera lo mismo? ¿Se le habría negado el reconocimiento a su sueño o meta solo porque terminaría embarazado? ¿Ambas mujeres lo tomarían en cuenta como algo realizable y digno de admiración a pesar de que los chicos también dejan la escuela?

De acuerdo, muchas mujeres se ven asaltadas por el deseo biológico y caen o tropiezan en la búsqueda de su sueño —incluso sin deseos biológicos metiches, puede una perderse en el camino. Pero ¿merece un hombre más credibilidad y respeto por eso?
¿No se merece una mujer joven (incluso una de mediana edad como yo o de 120 años) que se la escuche y aliente a tener una meta y que se la crea capaz tan sólo por ser una persona?

Ah…es que las mujeres se embarazan o se casan o les da menopausia o les da demencia senil…¿No será más bien que los hombres pueden fingir demencia porque los dejamos hacerlo? Incluso aunque hablen y terminen por no hacerlo.

Conozco a alguien a quien le ha tomado un rato porque se embarazó (estúpidas ganas sin condón) y eso supuso muchos baches en la carretera, pero está por acabar su tesis. Igual no en lo que ella quería pero es un grado universitario. ¿Se merece que creamos lo que dice?
Sí. Ella y todas las chicas con un sueño. También los chicos.
Lo que no se vale es tener Alz selectivo por género (incluso si practican la idea del género no binario).

Usa la rabia

¿Tu marido no solo le mira las piernas a la vecina sino que además se mide la cintura con ellas? ¿El @£_#23&*** peeb compañero de la oficina te dejó trabajando solo? ¿El archivo se perdió? ¿Tu esposa se las arregló para sacarte de quicio y que la mandaras a volar?¿El £@”*&€|π¶ coronavirus ya te hizo quedarte en casa más de un año?

¡ESCRIBE! —ya saben, intercambien con el verbo apropiado según su profesión…al fin  escribir es como diseñar o componer o bordar o ingenieriar (que no existe en español). Las emociones crudas son el mejor material posible. ¿Qué sientes? ¿Un dolor de tripa como si quisieras ir al baño? ¿Se te aprietan las mandíbulas? ¿Sueltas palabrotas a siniestra y diestra? ¿Te dan ganas de partirle su mandarinita en gajos al origen de todo?  Cuenta lo que te pasa en tu cuaderno, como si fuera un diario. O en las notas de tu nuevo Galaxy, RedmiA4 o Huawei (si es que no están prohibidos en tu país…lalalala). Ah…pero…


Guarda lo que escribiste. No se te ocurra contarlo y usarlo tal cual. Las demandas son el nuevo deporte del siglo XXI. Puedes usarla casi como está con personajes distintos, locaciones en el mar, la montaña o el hospital. Cambia un poco las circunstancias. Usa el famoso: ninguno de los hechos tiene relación con personas o situaciones reales, todo es producto de mi imaginación… cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Razón no. 22 de 77 por las cuáles tú libro no vende: ¡no me diste suficientes muestras de escritura! Parte 2

Escribir como estilo de vida

¿QUÉ PUEDES HACER AL RESPECTO?

  1. Escribe lo suficiente para cumplir con lo requerido. Si sabes que un mínimo de ejemplos se requiere para que un editor considere seriamente tu libro entonces…apechuga y escribe. No pierdas el tiempo tratando de demostrarme que  tu área se merece la excepción o que me haga de la vista gorda porque está demasiado ocupado para cumplirlos. Nadie dijo que sería fácil ser publicado. De hecho, a veces, lo hacemos un poco más difícil para desyerbar los corazones a medias y a los débiles. Pero tú no tienes que entrar en esas categorías y ¿no dijiste que querías convertirte en escritor? He aquí los requerimientos típicos:
    1. Para un libro de ficción…TODO el libro. ¿Lo leerá completo el editor? Quizá, tal vez no. Eso es irrelevante. Lo que es relevante es que rara vezse considera una novela de un autor novato cuando no ha escrito el libro completo.
    1. Para algo de no ficción: es un poco más sencillo. Tendrás que escribir:
      1. Una tabla de contenidos
      1. Una introducción a tú libro
      1. Un capítulo de ejemplo (usualmente el primero pero no importa cuál elijas)
  2. Volverte lo suficientemente famoso como para que tu hablidad escritora no importe. Una forma de evitar escribir es ser famoso. A las editoriales les gustan las celebridades, tanto que las celebridades con frecuencia no escriben sus propias historias de vida. Así que, sí quieres ser un “escritor” en vez de hacer el trabajo del escritor, pon tu carrera en pausa. Persigue la vida de una celebridad a cambio —vuélvete estrella de rock o anfitrión de shows de la tele[1] o actor de cine o lo que sea. Sé que suena cínico, tal vez lo sea…un poquito…Pero siempre te prometí contarte la verdad en este libro y sé que este camino hacía la autoría funciona. Así que si celebridad está dentro del alcance de tu ambición, ve y persíguela. Una vez que entres en la consciencia nacional[2], tendrás elecciones a la carta de oportunidades para publicar y tal vez no tengas que escribir una sola palabra.
  3. Haz el trabajo que se necesita para tener éxito y (¡que sorpresa!) probablemente lo tengas.

[1] Hoy día supongo que eso ya no cuenta y lo que debes hacer es tener tu programa en Netflix…Amazon o ser un youtuber con cierta influencia.

[2] Supongo que vale para cada una de las consciencias nacionales de los países de América.

Reporte del 2020

Gracias por leer chorradas. Ha sido muy divertido escribir en el año repudiado y terrible de 2020. No crean que salí indemne. El año terminó para mí con una p…esadilla.

No obstante este blog es como ese libro que dice Chug Wending que deberíamos pensar en escribir como si fuéramos a morirnos en seis meses. Que no es ningún libro y sí mi columna de periódico sin periódico.

Ya cállate Merriam y di lo que tienes que decir:

¡GRACIAS POR LAS 800 VISTAS Y LOS LIKES! Hoy celebro este pequeño logro gracias a ustedes, bellas personitas. No pensé que llegaría a más de una o dos vistas por entrada pero aquí está:

Supongo que tendré que mejorar mucho más para tener más comentarios. Gracias de nuevo y que tengan un feliz día.

¿Justificación o explicación de las causas?

Esta objeción se basa en la tendencia habitual a confundir la explicación de las causas con la justificación o aceptación de los resultados. El uso que se hace de una explicación histórica es una cuestión independiente de la explicación propiamente dicha. La comprensión se utiliza con más frecuencia para tratar de alterar un resultado que para repetirlo o perpetuarlo. Por eso los psicólogos intentan comprender la mente de los asesinos y los violadores, por eso los historiadores sociales intentan comprender el genocidio, y por eso los médicos intentan comprender las causas de las enfermedades humanas. Estos investigadores no intentan justificar el asesinato, la violación, el genocidio y la enfermedad. En cambio, intentan utilizar su comprensión de una cadena de causas para interrumpir la cadena.

Armas, germenes y acero. Jarred Diamond. Editorial De bolsillo.