Cómo escribir ficción

Cómo escribir ficción (con 25 consejos para creadores de videojuegos). The song of the hero

photo of person catching gamepad
Photo by Luca Nardone on Pexels.com

At the end of the river[1],

Where the sun touches land.

At the end of the river,

Your eyes look back.

Is it your hair saying goodbye?

Upon the horse you march away…

And I wonder how you might come home again.

We’re at war and I’m left behind.

I’m of no age to go blanding swords yet.

I can only pray for you to soar over death.

  1. Crea un modelo de ambiente: de acuerdo con Edwin Vergara[2] (no, ni idea que ha publicado pero acaba de dar un decálogo sobre escritura para ifreedoms); antes de empezar a escribir y si estamos bloqueados, debemos comenzar leyendo. Leyendo a los autores a los que nos gustaría parecernos (relacionado con la escritura no con la cirugía plástica). En el vídeo recomiendan tener imágenes de juegos que te gustan para usar como referencia, así que el consejo no sólo sirve para crear videojuegos. Por lo que puedes tener a la mano un conjunto de tus escenas de novela favoritas. O películas.
  2. Mantén tu arte simple: o lo que es lo mismo; mantén tu historia simple. Para un desarrollador de videojuegos, el arte consume un montón de tiempo. Mientras más simple sea el arte o lo que se ve en pantalla, más sencillo es asignar el tiempo a codificar; que es la actividad principal de la creación del videojuego. Para el escritor, es la investigación lo que se come un resto del tiempo que tengas para escribir. Especialmente si mientras escribes te vas dando cuenta de las necesidades referenciales de la trama. Cosas como: el aspecto físico de un hongo en particular, hongos relacionados con temas de brujas, bacterias que sobreviven directamente sobre minerales, cómo se extrae un cerebro. Y que alargan o postergan el tiempo de estar sentado y escribir de verdad. En realidad, es porque la simplicidad es la cosa más difícil del mundo y lo que te ayuda a mantener un eje temático o idea controladora.
  3. Nunca borres nada: sin importar que tan malo sea, vas a encontrarte cosas que tenías en los cajones, cosas que tenías en discos duros, flash cards, carpetas por ahí olvidadas en “Mis documentos”… Vas a leer y vas a pensar “pero ¿¡qué porquería es esto?!”. Si eres capaz de encontrarle las fallas a algo viejo, es que has crecido. O retrocedido. La evolución funciona también en sentido inverso o se petrifica en un modelo cuando tiene éxito. ¡Las tortugas y los tiburones no han cambiado prácticamente nada en millones de años! Lo que importa es revisar dónde estabas y dónde estás hoy para decidir dónde quieres estar mañana. Recuerda, los únicos animales que requieren de una narrativa para vivir sus vidas, son los humanos.
  4. Los fundamentos son clave: antes que lanzarte a entender qué es una elegía (y si, ¿qué es una elegía?), hay que entender las cosas simples como: conflicto, personaje, trama… No se puede manipular al lector para que juegue con nosotros a menos que nos sepamos al dedillo los ingredientes más elementales del arte de contar historias.
  5. Ve la clase… de X: la persona que hizo el video original recomienda un canal de YouTube en particular. Yo no puedo recomendar un solo y único libro o canal porque: cómo vas a escribir tú “convento[3] de monjas” depende del género, el medio y sobre todo de a qué quieres que se parezca. Hay dos o tres básicos que leer como “El héroe de las mil caras” de Joseph Campbell o “The golden bough  de George Frazier o The motif-index of folk literature” o “El guión. Story”. Sin embargo, no es como que leerlos sea absoluto. AQUÍ EL CONSEJO MÁS VÁLIDO ES, ESCRIBE, ESCRIBE, ESCRIBE e investiga lo que te llama la atención…. BUSCATE UN MALDITO CURSO DE MARKETING PARA ESCRITORES. Muchísimo antes que todos los demás consejos, esta es el conocimiento que te abre el interés del editor y de la casa editorial o que te ayuda a vender tu “monstruo” auto-publicándote. Aprender el arte no te lleva a nada sin aprender el arte de “venderte”.

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[1] Sí, está inspirado en Let the mermaids loose, de Nightwish.

[2] Cartas sin destino. Amazon.

[3] ¿Qué hay en un convento de monjas? Pues puras ma…. Eso.

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